Sociedad civil y Estado en Hegel

Hay un debate en la Red por la Gobernalidad y la Gerencia Social. Uno de los aspectos debatidos es sobre la naturaleza de la sociedad civil. Se ha estado debatiendo acerca del concepto del filósofo alemán Frederich Hegel (1770-1823). Acá aparece el contenido de lo que escribí.

Estuve leyendo este documento sobre Hegel y la sociedad civil. Acá una cita del mismo, donde se resume, que para Hegel, la sociedad civil se establece como la diferencia con respecto al Estado. La sociedad civil incluye, y básicamente define su contenido, a partir de la esfera económica como un fenómeno de alienación, irracionalidad del sistema de producción capitalista, con sus consecuencias de pobreza. Por lo que para él, de acuerdo a esta fuente, la racionalidad, la eticidad, que resuelve esta limitación es el Estado. A continuación la cita donde se sintetiza, esto:

"/Si el imperialismo y la colonización no son soluciones promovidas por el Estado para resolver las contradicciones de la sociedad civil, éstas deberán ser resueltas en la auténtica instancia de un Estado racional a través de las mediaciones dialécticas de un orden constitucional fundado en la eticidad comunitaria. El Estado, concebido de una manera auténticamente racional, resuelve el individualismo atomístico de la sociedad civil al evitar que ésta siga la irracionalidad de sus propias tendencias desintegradoras. El Estado es así una fuerza ética reguladora y reintegradora, no sólo de la actividad económica, sino de toda la sociedad liacia sí misma, y por lo tanto, es el medio de reintegrar al individuo en la comunidad, o de fusionar, superando al burgués individual en el ciudadano político. Establecida la continuidad del pensamiento político de Hegel en el tratamiento de la sociedad civil, debemos considerar ahora cuál fue la concreta concepción del orden constitucional atribuida al Estado por el filósofo alemán"./

Fuente: Estudios-filosofía-historia-letras-invierno-1988. *Tensiones contradicciones de la sociedad civil: Hegel como precursor del análisis del trabajo y la enajenación en la crítica de la sociedad industrial.*

http:biblioteca.tam.mx/estudios/estudio letras 15/texto4/sec_2html..

De acuerdo a esta acepción, tan general del Estado, donde se incluye la racionalidad que permita la eticidad comunitaria, de una manera reguladora y reintegradora con respecto a la producción y a las ganancias, y a su tendencia a la automatización y a la fragmentación. El Estado permite la construcción del ciudadano/a político. Con este concepto el Estado cubre el accionar de la sociedad civil de la que stamos hablando como sinónimo de participación social, y no la diferencia del Estado.

Más la ciencia política y la práctica ha ido deslindando las diferencias entre los partidos, el Estado, el mundo emprensarial y las organizaciones comunitarias, y todo el quehacer organizado diferente a estas tres instancias (partidos, Estado, empresas lucrativas).
Abrazos. mildred d mata.

Sociedad civil y partidos

¡Hola!
Escribí esta nota a propósito de un debate que se está desarrollando en la Red por la Gobernalidad y la Gerencia Pública.

En el mismo destaco la importancia de la participación en partidos políticos y en organizaciones sociales.
En nuestro país hay una precariedad tan grande para sobrevivir, que la militancia de la sociedad civil que también envuelve con trataciones,consultorías, se está tragando el tiempo de la gente, y no hay mucha militancia partidaria. Es mi humilde opinión.
Pienso que la gente de la sociedad civil se siente cómoda en ese tipo de trabajo, y no se ha llenado ese vacío. Muchos/as de los cuadros de la sociedad civil éramos de izquierda, y se terminó bastante "jarto" del sectarismo, del autoritarismo, y el caudillismo. Pienso que cuando se intenta forjar un partido alternativo, vuelven y surgen las mismas mañas del particularismo, y del jefismo de "los" líderes (machos que no han incorporado la democracia y la igualdad de género como cualquier reaccionario partido), prenombrados en su subjetividad, y que eso
dificulta la unidad. cada quien quiere ser jefe. En mi jerga de trabajadora social, eso es un problema de baja autoestima, y de no tener un sentido para vivir, si no es luciéndosela como jefes (así nada más se sienten seguros), y ejerciendo el autoritarismo.

Creo que la cultura del particularismo, el centralismo, y la falta de inteligencia emocional para manejar decisiones, para saber perder, pensar en colectivo, se traga la sociedad entera, partidaria y sociedad civil. Y que las organizaciones de la sociedad civil son más cómodas para bregar con esas limitaciones y con horizontes tan limitados.
Pienso que lo ideal es que la gente en los barrios, comunidades campesinas, clase media, etc. milite en organizaciones sociales (sociedad civil) y en los partidos. Pero como no se tiene el suficiente desapego para bregar con esas dos instancias, sin que el mandonismo y el particularismo de los intereses partidarios hagan daño a los grupos sociales, entonces también que esto paraliza, y da miedo.
Es claro que las organizaciones de la sociedad civil de las distintas clases sociales, de género, étnicas, derechos humanos, etc., defienden intereses corporativos diferentes. Esa es participación es saludable, pues ayuda a disminuir la dispersión, y a ir al juego de la democracia con posturas parciales cohesionadas. Yo pienso que en nuestro país se está llenando un vacío de ejercicio ciudadano sin tantos traumas y estrechez que han solido caracterizar los partidos. Quizás con una nueva cultura política más sabia para relacionarlos florecerá mayor y mejor militancia partidaria.
Hace un tiempo dije por ahí, que de ninguna manera tiene más mérito la posición de negarse a participar en partidos por las debilidades y anti-ejemplo de estas instancia, que la posición de militar en los partidos, con el clientelismo y todo eso. Por lo menos se puede pensar que tiene más mérito participar en algo (sociedad civil) que en el nihilismo criticón de las personas que no hacen nada.
Pienso que si bien no se esté en los partidos, desde la sociedad civil se debe fortalecer a los partidos con programas como los que señaló Ramón Tejada Holguín se hacen en Participación Ciudadana con dirientes de partidos políticos como uno que
hace CE-MUJER con mujeres candidatas en el Este del país. En conclusión, altanería cero con los partidos. Ayudarlos, exigirle, o crear nuevos..
mildred dolores mata

Mensaje lema de la Red por la Gobernalidad y la Gerencia Pública:
El ejercicio responsable de la ciudadanía y la participación más actividad de todos y todas en la vida pública es la garantia de una democracia sustentable y sostenible. La presencia pública de la ciudadanía en todos los espacios, ya sean partidos u organizaciones sociales, culturales o económicas permite construir la democracia como expresión de la voluntad colectiva. El déficit principal de la democracia dominicana es la ausencia de organizaciones fuertes y verdaderamente representativas de los sectores más pobres.

Mukien Adriana Sang Ben y el Jus soli y el jus sanguinis

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Mu-kien Adriana Sang Ben



Gracias a Mu-kien por permitirme reproducir este artículo. Consecuencias de la posición anti-migrantes. mildred d mata

ENCUENTROS

Y AHORA ¿QUIEN PODRA DEFENDERNOS?

A propósito del Jus Solis y el Jus Sanguini.

Dedicado a mi padre Miguel Sang, un migrante chino que no solo se nacionalizó dominicano, sino que amó esta tierra como su verdadera patria.

A mis 8 hermanos, dominicanos porque amamos esta patria. Y ¿por Jus sanguini?

Si alguien quiere saber cuál es mi patria

No la busque,

No pregunte por ella.

Siga el rastro goteante por el mapa

Y su efigie de patas imperfectas.

No pregunte si viene del rocío

O si tiene espirales en las piedras

O si tiene sabor ultramarino

O si el clima le huele a primavera.

No la busque ni alargue las pupilas

No pregunte por ella….

¡Tanto arrojo en la lucha irremediable

Y aun no hay quien lo sepa!

¡Tanto acero y fulgor de resistir

Y aún no hay quien lo vea!

No la busque.

Si alguien quiere saber cuál es mi patria,

No pregunte por ella,

No quiera saber si hay bosques, trinos,

Penínsulas muchísimas y ajenas,

O si hay cuatro cadenas de montañas,

Todas derechas,

O si hay varios destinos de bahías

Y todas extranjeras

Siga el rastro goteando por la brisa

Y allí donde la sombra se presenta,

Donde el tiempo castiga y desmorona,

Ya no lo busque,

No pregunte por ella.

Su propia sangre, su órbita querida,

Su instantáneo chispazo de presencia,

Su funeral de risa y de sonrisa,

Su potrero de espaldas indirectas,

Su puño de silencio en cada boca,

Su borbotón de ira en cada mueca,

sus manos enguantadas en la fábrica

y sus pies descalzos en la carretera …

Nadie pregunte por la patria de nadie,

Por encima de nuestras cordilleras y las líneas

Fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,

O diferencia o rumbo de perfil,

El mismo drama grande,

El mismo cerco impuro el ojo vigilante.

Veinte patrias para un solo tormento.

Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.

Un mismo amor, un mismo luego para nuestras tierras

Y un mismo desgarramiento en nuestra carne.

No pregunte

Nadie por la patria de nadie

Tendría que mudar de pensamiento

Y llorar solamente sangre…

Pedro Mir, Si alguien quiere saber cuál es mi patria…

(fragmento)

Mi patria siempre ha sido esta. No tengo recuerdos de mi infancia que no hayan sido correteando por las calles de Santiago, en aquel barrio llamado el Pantalón, porque una isleta de cemento dividía las dos calles, asemejando esa vestidura occidental. Hija, como ya lo he dicho antes, de un padre chino que zarpó y atravesó los mares huyendo despavorido de la miseria. Llegó al Caribe en 1936 y se estableció en Santiago formando con nuestra madre, Ana Ben, una dominicana hija de padre chino y madre mulata, una familia de 9 hijos.

Nueve hijos engendrados, de los cuales, solo uno, Miguel, nació en China en 1948, cuando papá, junto a su joven esposa, Ana, decidió hacer la aventura inversa. Regresó de nuevo en 1949. Y a partir de entonces tomó la decisión de hacerse dominicano, naturalizándose algunos años después. Desde la ciudad norteña formó su amplia familia. En Santiago fuimos a los colegios, compartimos con amigos y amigas. Participamos en los grupos sociales. Vivimos nuestros primeros desamores y desilusiones. Y cada uno ha organizado su vida de acuerdo a sus propios criterios y vivencias. Del núcleo de 9 hermanos, hoy se ha ampliado a un número mayor de 40, sumando a sus hijos y compañeros y compañeras.

Somos dominicanos gracias al jus solis. Y desde siempre hemos llevado una existencia normal con la marcada conciencia de tener la riqueza de una identidad hermosamente híbrida, llevando ese designio divino como uno de nuestros mayores orgullos. Pero quieren cambiar las cosas, solo por hipocresía e interés político.

La perorata política ha tenido sus implicaciones en la vida cotidiana. Mi hermana Mu-Yien, 53 años de edad, casada hace más de 25 años con Simón Suárez, madre de dos hijas, abogada comercial, fue como una ciudadana cualquiera a renovar su pasaporte hace cosa de dos o tres semanas. Al presentar sus papeles, especialmente el acta de nacimiento, la secretaria de turno, le dijo con desparpajo y desdén que debía pasar a la oficina de naturalización. Ella sorprendida le preguntó por qué. La empleada sin más le respondió que tenía dos apellidos chinos y que en el acta de nacimiento no se especificaba la nacionalidad de los padres. Según me cuenta, al principio trató de ser amable y explicarle que ha tenido pasaporte por más de cuarenta años, más aún que lo que solicitaba era una simple renovación. La joven secretaria especificó que había recibido “instrucciones superiores”. Mi hermana aludió que además de haber nacido en la República Dominicana, estaba casada con un dominicano. La joven entonces le ripostó diciendo que debía además ir a Interior y Policía, porque su nacionalidad era por matrimonio. Entonces mi hermana sintió que la sangre le hervía. Le dijo: “Soy dominicana por nacimiento, no por matrimonio. Que quede bien claro.” La sangre no llegó al río, porque en medio de la discusión apareció un joven funcionario de pasaporte, y al ver el conflicto se acercó a Mu-Yien y le preguntó ¿usted es una de los hermanos Sang Ben? Al obtener la respuesta afirmativa, le dijo a la secretaria. ¡Esa gente es más dominicana que tú!

Me enteré del incidente porque Mu-Yien, diligente como es, envió un correo interno al grupo familiar ampliado, indicando que había tenido el problema. Sugería que chequeáramos las actas de nacimiento, pues en algunos casos se especifica la nacionalidad de los padres. El revuelo familiar no fue pequeño. Algunos de los hermanos se indignaron con el incidente. En lo particular pensé que era oportuno volver a tocar el tema una vez más en este Encuentro.

Días después, en una reunión de amigos, conté el caso de mi hermana Mu-Yien. Ahí estaba presente Lina Arzeno Douce, viuda Latorre, la esposa del buen amigo Eduardo Latorre. Ella también fue a renovar su pasaporte. En la oficina le ocurrió un incidente similar. Tuvo que explicar que su abuelo materno era alemán, que ella era dominicana. Argumentó también que era una renovación, que ella tenía pasaporte por más de 50 años. Para suerte de ella, le creyeron, pudiendo hacer su transacción.

Pensé mucho. ¿Tendrán todas las personas de apellidos raros demostrar su “dominicanidad”? Por demás, ¿cuál es el apellido “dominicano? ¿Nadie ha pensado en lo absurdo de la situación? Tomé la guía telefónica y me di cuenta que hay apellidos de origen italiano, francés, americano, judío, chinos, japoneses, árabe y por supuesto, español. Me pregunté ¿Tendrán ellos el mismo problema? En todo caso, serán muchas las personas que a la hora de renovar su pasaporte tengan que demostrar “su nacionalidad”. Pero el espacio se ha agotado. Sobre el mismo tema seguiré en el próximo Encuentro. Hasta la próxima.

msang@pucmm.edu.do

mu-kiensang@hotmail.com

Retorno a ustedes o mi blog,

¡Hola pueblo!. He andado en estos días perdida en debates por Clave Digital. En foros, y firmas claves. Los contenidos de los debates tienen que ver con el tema del antihaitianismo, la defensa de los derechos humanos, ciudadanos y laborales de los/as migrantes y de sus descendientes dominicanos/as.

Acá de nuevo.

Estoy interesada en reproducir un artículo que escribió Mu-kien Adriana Sang Ben en el periódico Hoy del sábado 2 de diciembre, sobre la experiencia de Muyien Altagracia Sang Ben, que al querer renovar su pasaporte, la querían mandar a naturalización porque tiene un apellido raro. Acá tenemos las consecuencias a las que nos lleva un ccaraeado "nacionalismo", de muchas personas, que como pavos reales inflados, andan proclamando valores como limpieza de sangre (jus sanguinis) para ser dominicano o dominicano.

En mi familia, con mis hijos llegamos a la conclusión, que entodo caso sólo serían de esta tierra los taínos y taínas. ¿Los demás?: sangre sucia. Hitler nos está quedando chiquito.

Les debo la reproducción del artículo de Mu-kien Adriana Sang Ben.
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