Caso de Elisa Deidania González ¿Nada de atenuantes?

PUBLICADO EN LA SECCION FIRMAS DE CLAVE DIGITAL EL DIA martes, 29 de enero de 2008

FIRME

¿Quién aboga por Deidania?

Y ahora, ¿quién aboga por Deidania? ¿Pagará ella solita la violencia que en defensa propia ejecutó junto a la esposa e hijos de la víctima? ¿No se aplican a ella los atenuantes de Miriam? ¿Será indultada el 27 de febrero?
Juan Bolívar Díaz - Periodista. Fue director de los diarios El Sol y El Nuevo Diario. Es director de Servicios Informativos de Teleantillas, canal 2.

Es posible que el indulto otorgado en diciembre a la señora Miriam Brito, tras cumplir uno de los 20 años de prisión a que fue condenada por la muerte de su esposo el arenero de San Cristóbal José Castro, sea uno de los mayores actos de justicia.

Pero es lamentable que para ejecutarlo se haya tenido que extender tanto la soga en perjuicio de la institucionalidad, a fin de enmendar la tremenda barbarie que la justicia cometió con esa condena, cuando debió ser absuelta por obrar en defensa propia.

La señora Brito, todos lo afirman, fue víctima durante 20 años de matrimonio de todas las vejaciones y género violencia por parte de un esposo carente de toda noción de racionalidad. Se testimonia que ella presentó más de cien denuncias que fueron ignoradas por las autoridades policiales y judiciales.

Para que Miriam Brito concertara la muerte de su marido con la trabajadora doméstica Deidania González y permitiera que se involucraran en la misma dos de sus cinco hijos menores, tenía que estar muy traumatizada. Debió actuar bajo un estado de arrebato, rayando en la pérdida de la razón, en defensa no sólo propia, sino también de sus hijos que padecían por igual la violencia paterna.

Son muchos los que nunca han podido entender este dramático caso, porque los mismos atenuantes debieron considerarse también al dictar sentencia contra la trabajadora Deidania, condenada a 30 años de prisión, aunque ella sufría peor violencia ya que fue repetidas veces violada y le negaban su salario, manteniéndola como esclava, siempre según los testimonios sostenidos en el tribunal.

Es extraño que la trabajadora haya sido condenada a una pena mucho mayor, y que la esposa fuera considerada como cómplice, sin que los jueces tomaran en cuenta la relación de subordinación que tenía que haber entre ellas.

Si de justicia se tratara quien diera el golpe fatal era intrascendente, dado el nivel de responsabilidad y conciencia de los actos.

Pero la situación de Deidania es ahora mucho más dramática, puesto que la liberación de Miriam Brito la retrotrajo al primer plano, y la justicia se acordó de que ella también había sido condenada y debía estar bajo prisión.

Por otra de las tantas extrañas circunstancias que rodean el caso, la señora González, quien había sido beneficiada con orden de libertad por hábeas corpus, no fue reapresada tras el juicio en junio del 2006 y vivió tranquila hasta que en diciembre se le dio injustamente por prófuga, lo que no podía ser si tras la sentencia no fue perseguida ni apresada. En tal circunstancia se entregó y está en la cárcel.

Pero si dura fue la sentencia del tribunal de primer grado, encabezado precisamente por una mujer, peor fue que la Suprema Corte de Justicia la confirmara en enero del año pasado.

Ha de suponerse que las acusadas no tenían con qué pagar abogados, o que en ellas la justicia quiso dar las demostraciones de apego a la letra de la ley de que ha adolecido históricamente en el país.

Pero cualquiera que fuera el fundamento de la decisión judicial, el caso es que Miriam se convirtió en símbolo de hasta donde puede llegar la consuetudinaria bestialidad machista.

Fue defendida por numerosas organizaciones de mujeres, recomendada para indulto por una comisión y finalmente indultada y liberada para la pasada Navidad, mientras su trabajadora fue entonces apresada.

Y ahora, ¿quién aboga por Deidania? ¿Pagará ella solita la violencia que en defensa propia ejecutó junto a la esposa e hijos de la víctima? ¿No se aplican a ella los atenuantes de Miriam? ¿Será indultada el 27 de febrero?

Definitivamente parece que esta sociedad está con los pies para arriba y la cabeza hacia abajo.

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