Indignación en RD, y en el resto del mundo

El pasado sábado 15 de octubre de este año 2011 dominicanos/as, entre ellos, compañeras feministas, estuvieron también, como Indignadas, haciendo presencia pública, para expresar demandas y para acompañar al Movimiento Mundial de personas Indignadas en todo el mundo.

Yo no pude estar. Y me sentí bien sobre el trabajo en equipo como estilo de vida, sabiendo que había compañeras entre este grupo, levantando nuestras demandas como mujeres: de despenalización del aborto, el cese de la violencia de género y de los feminicidios contra la mujer, el 4% del PBI para la educación, entre otras demandas que se enarbolaron en esta caminata por la Zona Colonial y que al final se congregó en el Parque Colón.

La prensa reseña que fueron unos cientos y pico de personas, y hay compañeros con mentalidad un poco individualista que visualizan esto como un síntoma del conformismo que a su juicio predomina en la República Dominicana, y lo dicen con un poco de alegría porque no comparten la aspiración de una sociedad que busque ser responsable con la suerte y la calidad de vida de todas y todos.

Para valorar la asistencia del público, conviene recordar que la crisis económica: del empleo, de los recortes a las políticas públicas de bienestar, tanto en Estados Unidos como en Europa, son el fruto de la crisis del sector financiero, y que en ese sentido no se da la misma situación en la República Dominicana en estos momentos.

La crisis del capital financiero, de la banca, en República Dominicana, ocurre en el 2003. Lo que se está haciendo en USA y en Europa ya se hizo en nuestro país, en el sentido de inyectarle a la banca cuantiosos recursos públicos, y salvar a ahorristas con mucho dinero, desembolsando dinero del Banco Central, lo que empobreció bastante a la RD. Acá se hizo más allá de lo que establece la ley dominicana, de que sólo se podía cubrir el pago de los ahorros a las y los que tenían hasta medio millón de pesos.

El capital financiero viene dominando a los partidos y a los Estados de casi todo el mundo. De ahí la pérdida de la regulación de este sector y que se hayan dejado dominar por la práctica de la especulación, y el desorden en sus estilos de vida y en la administración de esos recursos. Y eso está estallando ahora en los países que están muy afectados en los programas de bienestar social, por estar los Estados transmitiendo cuantiosos recursos a la banca privada, con el dinero con el que las personas de esos países han pagado de impuestos.

Fruto de la pérdida del control de los pueblos sobre los recursos financieros de los países, la banca no deposita los ahorros bajo la vigilancia y la conducción pública. Acá en la República Dominicana tenemos la suerte de tener un banco público, como es el Banco de Reservas. Eso nos permite, en parte, el canalizar decisiones con interés colectivo, y es lo que debemos continuar desarrollando. Y es lo que deben hacer los países que han visto como los recursos de ahorrantes han sido manejados de manera caprichosa, y sin ser destinados a inversiones que beneficien al empleo, a empresas pequeñas, medianas, por ejemplo, y sí, lamentablemente se vienen dedicando a inversiones con especulaciones riesgosas, y se han quedado con las viviendas de millones de personas. Es decir que vienen ganando como quiera.

Las y los Indignados que se movilizaron en RD el sábado 15 expresaron parte de nuestros problemas. Pero la problemática, la idiosincrasia de esos otros pueblos, la efervescente indignación de ellos no es comparable con la realidad nuestra. Lo que ha pasado en Europa y en Estados Unidos, es una debacle imprevista; esos pueblos no están tan acostumbrados a la precariedad económica y social, como es el caso en que vive un tercio de la sociedad dominicana en la pobreza; por no decir la mitad, cuyo desenvolvimiento económico es informal, y una parte significativa de ese por ciento, tiene empleos precarios desde siempre.

Así que, gracias a esos cientos de dominicanos, y dominicanas, tan activas y oportunas, pudimos estar a la altura de expresarnos con nuestras posibilidades, con humildad, y con el gran simbolismo de también responder y ser parte de una convocatoria mundial. Felicitaciones a quienes pudieron articularse y expresar necesidades y objetivos a resolver para la mejoría de nuestro país.

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