Indicadores de cuándo un homicidio de una mujer es un feminicidio, y las estadísticas



Susi Pola plantea que no hay un consenso sobre qué es feminicidio, y por lo tanto las calificaciones y los indicadores no están claros, en las mujeres que son asesinadas por discriminación de género por el hecho de ser mujeres.


Ojalá que hubiese un consenso en ese sentido.


Veamos el artículo de Susi Pola:

http://quisqueyadigital.com/www/index.php?go=Display&act=display_article&tid=10&aid=24999

Santiago

Registro de feminicidios

Esta manera de registro obliga a identificar dentro de un grueso de “feminicidios sospechados”, aquellos que se confirman, a través de indicadores pertinentes.

Por Susi Pola el 16/07/2013



La semana pasada, la Procuraduría General de la República, revelaban que, de enero a junio de este año, existe un 42.31% menos de feminicidios que año pasado, lo que indicaría un descenso considerable de estos crímenes en el país.

Gracias al trabajo que realiza el Departamento de Estadísticas de la Procuraduría, periódicamente recibimos un informe oficial de feminicidios cuyo origen es la P. N. y el INACF. El último informe recibido, contabiliza los feminicidios ocurridos desde el mes de enero hasta el mes de abril, inclusive, estableciendo que, para ese período en el presente año, tenemos 50 homicidios y feminicidios, 19 menos que el año pasado, de los cuales 23 son íntimos, 15 menos que en 2012. Es decir, que hay este año, 33 feminicidios considerados “homicidios” por la Procuraduría, entre los cuales, el mayor porcentaje son reales feminicidios, cometidos por ejecutores ajenos al entorno afectivo de la mujer muerta, que no están siendo tomados en cuenta. Este argumento fundamenta la crítica que siempre hemos hecho a la incorporación única del feminicidio íntimo, al Código Penal modificado, que dejarían fuera de la sanción penal un alto número de crímenes de género.

Los datos, que provienen de la P. N. y del INACIF, no se relevan a partir de instrumentos precisos que determinen cuando una muerte violenta de mujer, es o no un feminicidio, por lo tanto, estas cifras pueden manipularse sea o no conscientemente, debiendo depurarse con conocimiento y hasta experticia, para determinar si las mujeres fueron muertas en actos violentos por el hecho de ser mujeres.

Cuando participamos en la investigación El Femi(ni)cidio en la República Dominicana, comparativa con alguno países de Centro América, dirigida por la reconocida investigadora Ana Carcedo, incorporamos un análisis de los escenarios en que se matan a las mujeres que amplia el marco de las clasificaciones de estos crímenes, un ejercicio que se impone en los países donde se levantan estas cifras. Esta manera de registro obliga a identificar dentro de un grueso de “feminicidios sospechados”, aquellos que se confirman, a través de indicadores pertinentes.

Como recomendáramos en el estudio mencionado, pese a la mejoría y la disposición de las fuentes y sus registros al investigar los feminicidios, todavía existen dificultades para levantar datos oficiales, manteniéndose en República Dominicana la limitación al recopilar los datos, por la falta de un registro unificado con perspectiva de género, capaz de crear una base de informaciones que releven claramente como el feminicidio es el último escalón en el proceso de las violencias basadas en el género.

Mientras tanto, debemos ser prudentes con las referencias y hacer el esfuerzo de mejorar el proceso de registro.