Balance gobierno Donald Trump: Enero-abril 2017. Por Miguel Sang Ben

Acá una mirada de PK Miguel Sang Ben  sobre los primeros meses del gobierno de Estados Unidos que preside Donald Trump. El balance es que la institucionalidad del Estado ha logrado contener las principales políticas controversiales que anunció, como el polémico muro con la frontera de México, para lo que no consiguió presupuesto.

Mildred D Mata
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Divagaciones

¿Evitó México caer en la trampa de Trump?       
           
PK Miguel Sang Ben
    

Por Miguel Sang Ben

El muy respetado New York Times trajo en su servicio de Internet la noticia de que México logró descifrar las artimañas de un viejo prestidigitador del mundo de la negociaciones, hoy presidente de los Estados Unidos, que podemos leer en el siguiente enlace: https://www.nytimes.com/es/2017/04/27/mexico-trump-reaccion-tlcan/?em_pos=large&emc=edit_bn_20170427&nl=boletin&nlid=72483772&ref=headline&te=1 

Me es de interés esta noticia, porque hasta un colega profesor me comentó que le estaba gustando el estilo de Trump por lo enérgico y decidido. Al arribar a la frontera mágica de los 100 días de su mandato, el balance es muy decepcionante: ha activado todos los frentes de guerra en los que Estados Unidos está involucrado y se amenaza con un hecatombe nuclear con el más díscolo de todos los gobernantes: el presidente que heredó el trono de Corea del Norte.

 El escenario se ha comparado con una partida de póker: “Parece que está sentado en una mesa de póquer faroleando y no tomando decisiones serias”, dijo el senador independiente mexicano Armando Ríos Piter. “Y si estás enfrente de un blofeador, tienes que mantenerte firme y digno”. Evidentemente, México ha aprendido la lección, ya que ha dicho estar dispuesto a modernizar el acuerdo pero no a cualquier precio. Si es necesario, se suspenden las negociaciones y se cancela el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Por otra parte, Jan Martínez Ahrens, en El País, (ver http://internacional.elpais.com/internacional/2017/04/28/estados_unidos/1493409779_498220.html) hace el balance de los primeros cien días de gobierno de Trump: El hombre que abominó del islam, humilló a los mexicanos y dio alas al aislacionismo más feroz ha bajado el tono.

La OTAN ha dejado de ser obsoleta, para convertirse en un instrumento necesario. China ya no es el enemigo a batir ni un manipulador de moneda sino un socio que puede ayudar a resolver la crisis de Corea del Norte. El régimen sirio, antes intocable, ha sido bombardeado por primera vez en seis años de conflicto. Incluso el acuerdo nuclear con Irán y el Tratado de Libre Comercio, que Trump definió como los “peores jamás negociados”, han sido absorbidos por su Administración.
El muro con México no encontró presupuesto. Su veto migratorio fue paralizado dos veces por los tribunales. Y la reforma sanitaria, su primera gran prueba parlamentaria, la tuvo que retirar al no lograr el apoyo de la mayoría de su partido.
El sistema que él tanto ha denostado le mostró los dientes y, aún más, emprendió el contraataque. El FBI y dos comités parlamentarios tienen abiertas investigaciones para delimitar su implicación en la trama rusa. Y la presión de los medios, a los que él no ha dejado de insultar, ha logrado derribar a su consejero de Seguridad Nacional e inmovilizado parcialmente a su fiscal general.
Los golpes han sido devastadores y de todos ha sido él mismo el origen. Trump ha tomado nota. A su modo, nepótico y autoritario, ha buscado una cierta normalización. El primer paso lo ha dado en la Casa Blanca. Ahí, el peso de su hija mayor, Ivanka, y de su esposo, Jared Kushner, se ha sumado al de veteranos halcones como el responsable de Defensa, James Mattis, y el consejero de Seguridad Nacional, Herbert R. McMaster. Todo ello en detrimento del sector liderado por el estratega jefe, Steve Bannon, el extremista que sueña con “deconstruir el sistema”.
La maniobra la ha completado Trump con una doble finta. En el exterior ha aparcado los dos asuntos más espinosos: el choque con Irán y la definición de las relaciones Rusia. A cambio ha exhibido su poderío militar en Siria, Afganistán y Corea del Norte. Y en el interior ha reactivado los mítines en un intento de conservar la conexión con su votante medular: esa clase trabajadora blanca y empobrecida que le dio el triunfo electoral gracias a una ventaja quirúrgica de 77,759 votos en tres estados claves (Michigan, Wisconsin y Pensilvania).
Las defensas de Trump frente a una posible tormenta son escasas. Ha prometido mucho pero ha cosechado pocos éxitos. El mayor ha sido la elección del conservador Neil Gorsuch al Tribunal Supremo. Lo hizo sin excesivo desgaste y con el aplauso del establishment conservador. Será un logro que le sobrevivirá, pero que ha quedado rápidamente sepultado por su tendencia a mantener todos los frentes abiertos. Oscilando según le convenga.
El articulista Martínez Ahrens presenta el rumor de que cumplidos los primeros 100 días, ya está hablándose de reelección. Si Trump quiere llevarla a cabo, debe dejar de pelearse con la realidad y dedicarse a la ampliación de su base electoral para ganar en buena lid, a menos que tenga buena asesoría de los dominicanos que saben de esas cosas…

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