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¡Nuestra identidad verdad real es buena!

A cultivar la bondad. Es lo que dice el pensamiento Kabbalah, más abajo. No alcanzo a entenderlo, pero me gusta.

¡Esto si está bueno!

 Nuestra real y verdadera alma no puede ser tocada ni manchada por ninguna impureza, ego, maña....Esto aunque me es difícil de comprender , me gusta..¡Amémonos, pues, y mejoremos!!!!   

Mildred Dolores Mara
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Identidad errónea

Domingo, 11 de agosto de 2013

Generalmente cometemos el error de etiquetar nuestros rasgos destructivos como “nuestra negatividad”. Pero la verdad es que la negatividad ¡no es realmente nuestra en primer lugar!

Nuestra verdad real es nuestra alma. Su esencia no puede ser tocada o manchada por alguna impureza, oscuridad o ego de ningún tipo. Depende de nosotros adentrarnos en ella.

La próxima vez que escuches la voz negativa susurrando en tu oído, recuerda... Esa voz no eres realmente tú.

Los sentimientos son el motor de nuestro mundo interno, y nosotras/os, sus conductores. Artículo de Leonardo Boff

En el artículo que coloco más abajo, el teólogo de la liberación, Leonardo Boff, reivindica los sentimientos como un gran motor del desarrollo humano, en contraposición de la visión de que el pensar es lo esencial a lo humano.

Propone el predominio de la interioridad pasional, con sus contradicciones como una realidad con la que tenemos que contar para comprendernos, con nuestros ángeles y demonios. El camino, pues, de la superación, necesariamente pasa por nuestro propio trabajo interior, y dice que "Estamos condenadas/os a ser nuestras/os propias/os discípulos y maestras/os" (modificación de MDM).

Acá extraigo dos párrafos donde expone este concepto a partir de la ciencia psicológica:

"Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individualización, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros." Leonardo Boff


Acá el artículo completo.

Cómo lidiar con nuestros ángeles y demonios interiores.
Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros

Escrito por: LEONARDO BOFF


El ser humano es una unidad compleja: es simultáneamente hombre-cuerpo, hombre-psique y hombre-espíritu. Detengámonos un momento en el hombre-psique, es decir, en su mundo interior, urdido de emociones y pasiones, luces y sombras, sueños y utopías.

Así como hay un universo exterior universo exterior, hecho de órdenes-desórdenes-nuevos órdenes, de horribles devastaciones y de emergencias prometedoras, así también hay un mundo interior, habitado por ángeles y demonios. Ellos revelan tendencias que pueden llevarnos a la locura y a la muerte, y energías de generosidad y de amor, que nos pueden traer autorrealización y felicidad.

Como observaba el gran conocedor de los meandros de la psique humana C. G. Jung: el viaje rumbo al propio Centro, debido a estas contradicciones, puede ser más peligroso y largo que el viaje a la Luna y las estrellas.

Entre los pensadores de la condición humana, hay una cuestión nunca resuelta satisfactoriamente: ¿cuál es la estructura de base de nuestra interioridad, de nuestro ser psíquico? Son muchas las escuelas de interpretación.

Resumiendo, sostenemos la tesis de que la razón no aparece como la realidad primera. Antes de ella hay todo un universo de pasiones y emociones que agitan al ser humano. Por encima de ella está la inteligencia, por la cual intuimos la totalidad, nuestra apertura al infinito y el éxtasis de la contemplación del Ser. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma es sin razón. Ella simplemente está ahí, indescifrable.

Pero ella remite a dimensiones más primitivas de nuestra realidad humana, de las que se alimenta y que la atraviesan en todas sus expresiones. La razón pura kantiana es una ilusión. La razón viene siempre impregnada de emoción y de pasión, hecho aceptado por la moderna cosmología. La cosmología contemporánea incluye en la idea de universo no solo energías, galaxias y estrellas, sino también la presencia del espíritu y de la subjetividad.

Conocer es siempre entrar en comunión interesada y afectiva con el objeto del conocimiento. Apoyado por una pléyade de otros pensadores, siempre he sostenido que el estatuto de base del ser humano no reside en el cogito cartesiano (en el yo pienso, luego existo), sino en el sentio platónico-agustiniano (en el siento, luego existo), en el sentimiento profundo. Este nos pone en contacto vivo con las cosas, percibiéndonos parte de un todo mayor, siempre afectando y siendo afectados. Más que ideas y visiones de mundo, son las pasiones, sentimientos fuertes, experiencias germinales, el amor y también sus contrarios, los rechazos y los odios avasalladores, lo que nos mueve y nos pone en marcha.

La razón sensible hunde sus raíces en el surgimiento de la vida, hace 3,8 miles de millones de años, cuando irrumpieron las primeras bacterias y comenzaron a dialogar químicamente con el medio para poder sobrevivir. Ese proceso se profundizó a partir del momento en que surgió el cerebro límbico de los mamíferos, hace más de 125 millones de años, cerebro portador de cuidado, de ternura, cariño y amor por la cría. Es la razón emocional que alcanzó nivel autoconsciente e inteligente con los seres humanos, pues también somos mamíferos.

El pensamiento occidental es logocéntrico y antropocéntrico y puso siempre bajo sospecha la emoción, por miedo a perjudicar la objetividad de la razón. En algunos sectores de la cultura se creó una especie de lobotomía, es decir, una gran insensibilidad ante el sufrimiento humano y los padecimientos por los cuales ha pasado la naturaleza y el planeta Tierra.

En los días actuales nos damos cuenta de que es urgente, al lado de la razón intelectual irrenunciable, incluir decididamente la razón sensible y cordial. Si no volvemos a sentir con afecto y amor a la Tierra como nuestra Madre y a nosotros como la parte consciente e inteligente de ella, difícilmente nos moveremos para salvar la vida, sanar heridas e impedir catástrofes.

Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individuación, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros.

Lo que podemos afirmar es que independientemente de las distintas escuelas psicoanalíticas el hombre-psique se ve obligado a integrar creativamente su universo interior siempre en movimiento, con tendencias diabólicas y simbólicas, destructivas y constructivas. Por aciertos y equivocaciones vamos procesualmente descubriendo nuestro camino.

Nadie podrá sustituirnos. Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros mismos.

Por: Leonardo Boff

La identidad y el destino, sus múltiples influencias determinantes: desde Mario Bunge

La identidad, el destino,... y sus múltiples influencias. Mario Bunge, ¡con sus 90 y tantos años! trata el tema con mucha gracia, ¡¡¡Buen relato!!!!

mildred d

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seminario sobre el destino

Los presos políticos de Perón

“¿Existe el destino?”, preguntó el militante textil. Esa pregunta disparó el seminario que organicé con los detenidos politicos en el sótano de la central policial de La Plata, a fines del verano de 1951. Las respuestas no se hicieron esperar.

Por Mario Bunge | 03.04.2010 | 04:00

“¿Existe el destino?”, preguntó el militante textil. Esa pregunta disparó el seminario que organicé con los detenidos politicos en el sótano de la central policial de La Plata, a fines del verano de 1951. Las respuestas no se hicieron esperar.

“Es claro que existe el destino”, dijo el ferroviario, y agregó: “Mi vieja siempre me decía que, si seguía actuando en la Unión Ferroviaria, estaba destinado a parar en la cárcel. Yo le retrucaba que ahora no es como antes, cuando el gobierno perseguía a los sindicatos: ahora, con Perón, gobierno y sindicato son carne y uña. Pero, por lo visto, la vieja tenía razón. Yo fui peronista desde el vamos, y aquí me ven junto con una manga de zurdos y gorilas. No hay vuelta que darle: al destino no se lo puede torcer”.

“No digás macanas, viejo”, terció el metalúrgico. “A vos te metieron aquí porque se te ocurrió torcer tu destino de peronista cuando te plegaste a la huelga de tu gremio. Como bien sabés, ésta fue la primera vez que un sindicato se rebeló contra tu partido. También sabés lo que dijo Evita: que los huelguistas son unos desagradecidos, que merecen palos por haber traicionado al líder, quien siempre les dio todo lo que habían pedido y aun más.”

“Muchachos, no nos vayamos por las ramas: volvamos a la pregunta del compañero textil que había preguntado si existe el destino”, dije yo. “La cuestión del destino es muy general: es científica y filosófica, no gremial ni política. Déjenme que les cuente algo al respecto.”

“Hay dos corrientes de opinión sobre el destino desde hace por lo menos dos mil años: la innatista y la ambientalista. Los innatistas afirman que nacemos buenos o malos, piolas o giles, dirigentes o dirigidos, etc. Los ambientalistas, en cambio, sostienen que la sociedad nos hace honestos o delincuentes, inteligentes o tarados, capos o subordinados, etc. O sea, unos creen que nacemos con sangre buena o mala; y otros creen que lo que importa no es la sangre sino el lugar que ocupa la familia de uno en la escala social.”

“¿Y usted qué cree, maestro?”, preguntó el obrero de la construcción.

“Yo creo que las dos opiniones son verdaderas a medias, y que para averiguar cuánto tienen de verdad hay que estudiar a la gente. Empecemos por nuestro amigo, el famoso carterista. ¿Qué te parece a vos, Dedos Brujos? ¿Naciste chorro, te hiciste o te hicieron?”

—Me hicieron, che, me hicieron chorro sin consultarme. Pero salí un experto, y esto es mérito personal.

—Contá, contanos cómo te iniciaste en la profesión.

—Yo era devanador. O sea, yo desenredaba el hilo del ovillo que alimenta al telar automático. El hilo viene desparejo, de modo que se enreda fácil, y hay que ir rápido de una máquina a otra para que no pare la producción, ¿entienden?

—¿Qué tiene que ver este trabajo con el otro?

—Mucho, ya que para los dos hacen falta dedos livianos y rápidos, y yo los tenía. Estaba orgulloso de ellos, tanto como un pugilista de sus puños. Y ganaba bien. Pero una vez, viajando en colectivo, me tenté y le saqué la billetera a un tipo. Me vio su mujer que empezó a los gritos. Total, que fui a parar a la comisaría.

—Eso pasa todos los días. No te pueden condenar a cadena perpetua por afanar una billetera.

—No, pero te pueden impedir ligar un conchavo permanente.

—¿Cómo?

—La policía visita periódicamente las empresas y revisa los ficheros de personal. En cuanto ven tu ficha te denuncian al patrón y le exigen que te despida. Eso me pasó tantas veces, que un buen día me cansé: agarré y me hice carterista profesional. Al fin y al cabo, tengo que mantener a la vieja y dos pibes. Pero tuve mala suerte y volvieron a chaparme.

—En resumidas cuentas, naciste con dedos largos, finos y ágiles, pero la ocasión te hizo ladrón aficionado y la policía te transformó en carterista de profesión.

—Y profesional célebre, como saben los que han visto mi carpeta llena de recortes de diarios, con fotos y todo.

“No hagamos autobiografías, compañeros”, dijo el militante bolche, y añadió con su tonito pedante habitual: “Los individuos no contamos, somos como hojas barridas por las tormentas de la historia. Y ahora estamos viviendo días históricos. Nuestro país está como una nuez en la pinza que forman el capitalismo moribundo y el comunismo victorioso. El gobierno peronista está en la pinza y por lo tanto es impotente. El que nos haya metido aquí es prueba de su debilidad”.

El médico y yo compartimos una sonrisa cómplice y pensamos que, si así fuera, los opositores tendríamos que afiliarnos en masa al partido gobernante, ya que un partido fuerte no encarcelaría a sus opositores.

Pero la ironía no afecta al fanático. Tampoco los hechos adversos. Se cuenta que, cuando alguien le dijo a Hegel que los hechos contradicen su filosofía, habría respondido: “¡Tanto peor para los hechos!”. Los opositores de esa época no éramos mejores que Hegel: maldecíamos al peronismo en lugar de estudiarlo objetivamente con esperanza de entenderlo y, con ello, vencerlo. Pero volvamos al seminario.

El textil se impacientó y dijo: “Ya hace como dos horas que pregunté si existe el destino, y todavía no lo sé. ¿En qué quedamos, Maestro?”

—Es verdad, nos hemos apartado del tema. Recordemos lo que nos contó Dedos Brujos: que su destino de carterista fue el resultado de su herencia, de su voluntad, y de la policía. No le echó la culpa a Dios, ni a su padre, ni al gobierno. Nos dijo, sin quererlo, que lo que cada cual termina siendo o haciendo es la resultante de muchos factores, unos biológicos y otros sociales, unos personales y otros colectivos. ¿Digo bien, Dedos Brujos?

—Sí, Maestro, aunque podrías haberlo dicho en cristiano.

—¿Qué querés? Fue culpa del textil, que hizo una pregunta difícil. La respuesta a la que llegamos es igualmente complicada. Los individuos cargamos con lo que nos legaron nuestros progenitores y lo que nos dio y nos quitó la sociedad. Por lo tanto, no somos totalmente libres de elegir lo que va a ser de nosotros, ni estamos totalmente a merced de otros. No tenemos la llave de esta prisión, pero cuando salgamos de ella podremos elegir entre quedarnos afuera y volver a ingresar.

“Yo te apuesto a que volveré a pesar mío”, opinó Dedos Brujos. “A mí no me agarrarán otra vez, porque emigraré”, anunció el médico. “Yo ya no sé a quién ni en qué creer”, confesó el ferroviario. “Todo dependerá de la relación de fuerzas”, sentenció el funcionario bolche. Y yo decidí estudiar en serio los problemas de la causalidad y del libre albedrío.

Nuestro estimulante seminario terminó cuando me soltaron. No volví a ver a ninguno de mis compañeros. Oí decir que algunos de ellos fueron “desaparecidos”. Evita murió el año siguiente, presumiblemente desilusionada de quienes habían sido sus queridos descamisados. Pero debe de haber estado orgullosa por haberse hecho su propia suerte, como la Gitanilla de Cervantes, aunque con una ayudita del Grupo de Oficiales Unidos y su providencial elegido.


*Filósofo.

Deseos de Mildred Dolores Mata después de los 50 años

Lo que deseo, después de los 50 años es: sensiblidad, tolerancia y comprensión.


 Quiero ser más viejita con recursos para cuidarme y estar una viejita con la mayor salud que pueda.

Deseo para mí y para todo el mundo:

1) salud,

2) amor (capital social, pareja, compromiso político...),

3) capacidades,

4) mucha fluidez productiva,

y luego

5) ¡¡¡mucho dinero!!!, en un contexto de mejoría como parte del grupo humanidad del que formo parte.

No hay que felicitarme, me gusta agregar calidez y cercanía a mis lectores del blog que amo aunque no les conozca, a los grupos, redes de las que formo parte, todos somos parte de un un tejido social sensible, flexible y fuerte, ejercitando cada día la tolerancia y la comprensión.


Ciao.

La adolescencia: el compromiso y el cuajar la identidad son las exigencias principales en su desarrollo, análisis basado en Erik Erikson

Desarrollo de la Identidad en Adolescentes: consideraciones teóricas adicionales.
Desarrollo: algunos conceptos generales
Van Geert (1983) en su aproximación formal al concepto de desarrollo describió este concepto como concerniente a la transición entre estados, con énfasis particular en la transición desde un estado inicial a uno final. Los estados pueden ser definidos como puntos de un continuo. En todas las concepciones de desarrollo, pueden distinguirse tres propiedades básicas, de acuerdo a Van Geert:
  1. Un tipo particular de vocabulario que es usado para describir esos estados de desarrollo.
  2. Cual es la naturaleza de las transiciones que pueden tener lugar y cuando y porqué ellas ocurren.
  3. Cada modelo de desarrollo requiere una operacionalización empírica de sus conceptos: cómo dichos conceptos pueden relacionarse con el mundo observable.
Los procesos de transición de un estado a otro pueden ser adicionalmente especificados usando los conceptos discutidos por Bloom (1964), Wohlwill (1973) y MacCall, Eichhorn y Hogart (1977):
  • "funciones de desarrollo",
  • "continuidad/discontinuidad"
  • "estabilidad/inestabilidad".
Una función del desarrollo es una parte de un comportamiento dado (ej. fuerza del yo) por un grupo de sujetos, estudiado a varios niveles de edad. Esta describe una relación entre ese comportamiento y la edad. La función usualmente representa el pensamiento del grupo. Las funciones del desarrollo pueden ser continuas o discontinuas, dependiendo de que la naturaleza cualitativa de la conducta en cuestión cambie su carácter fundamental.
La Teoría de Erik H. Erikson y el modelo de los estados de identidad
A partir de la teoría de Erikson de la identidad, diversos investigadores han realizado comprobaciones empíricas de esta teoría. James Marcia, (1996) utilizando una innovativa forma de conceptualizar y medir la formación de la identidad del yo, propone un instrumento para medir los estados de la Identidad del yo, conceptos que pertenecen a Erikson y son tratados en su teoría.
(Ver "La Juventud en el Mundo Moderno",Ed. Paidós, 1969, pp.25)
La teoría de Erik Erikson describe el desarrollo evolutivo de la Identidad.
El desarrollo de la identidad tiene su momento crucial en la adolescencia; esta etapa es importante desde la perspectiva del desarrollo y configuración de la personalidad pues en ella se definen aspectos de gran importancia para la vida futura.
La adolescencia es principalmente una etapa de desarrollo de una IDENTIDAD, esto es, de la propia irrepetible individualidad personal, conociéndose a si mismo y siendo uno mismo. Este desarrollo se verifica en relación a los cambios y al esfuerzo de síntesis del yo en relación con estos cambios.
El joven llega por su propio camino y a su propia manera a este crecimiento y maduración. Pero se encuentra afrontando cotidianamente los problemas que le rodean.
Es normal que experimente una crisis y que muestre un cierto grado de desorganización y confusión ya que debe establecer un logro de identidad, definiendo aspectos claves de sí mismo y de su relación con el ambiente.
La resolución de la problemática de la identidad " se manifestaría en función de la experimentación de una crisis y de la realización de compromisos en aspectos centrales de la vida ,opción vocacional, creencias ideológicas y religiosas entre otros," (Los estados de Identidad, Separata Curso de Pruebas Clínicas especializadas, PUCP,1999 ).
Para Marcia los Estados de identidad en la adolescencia afectan y forman la identidad futura.
Estos estados tienen que ver con la forma como resuelve su crisis de identidad y va hacia el compromiso.Los estados de identidad que presentan diversos niveles de organización que pueden modificarse a medida que la persona desarrolla y son:
  • Logro de Identidad
  • Exclusión
  • Difusión de identidad
  • Moratoria
Erikson utiliza estos conceptos enfatizando como se definen en relación al compromiso y a la crisis:
  1. Logro de Identidad: Después de una crisis en la cual ha gastado energías buscando opciones ahora manifiesta gran decisión.
  2. Exclusión: toma decisiones pero en lugar de soportar crisis de identidad ha aceptado asumir los planes de otras personas.
  3. Difusión de identidad: Evita a toda costa el compromiso.Es como un barco mecido por las aguas.
  4. Moratoria: está aún en crisis: Se dirige al compromiso.
En relación a esta base teórica se han construido diferentes aproximaciones para una medición de las variables:
  1. El contenido-extensión de un compromiso
  2. La intensidad (fuerza/energía) de un compromiso
  3. La extensión de la exploración
La Escala de Identidad de Groningen fue construida, de acuerdo a lo anterior, para definir las áreas en que podrían encontrarse compromiso en los adolescentes en áreas como política, religión, valores, escuela,ocupación futura, padres y casa, amigos, relaciones íntimas, rol sexual, sexualidad, personal, uno mismo y apariencia física, deportes y música, agrupando estas en 6 grupos de áreas:
  1. Filosofía de la vida: Área que incluye política, religión, y valores en general
  2. Padres, madres, relaciones con los padres y madres.
  3. Amigos/as manifiestan variados aspectos de la vida del adolescente que tienen importancia
  4. Colegio, ocupación futura y tiempo libre
  5. Características Personales, uno mismo y apariencia física
  6. Relaciones interpersonales de Intimidad
Se utilizan 3 pasos dentro de los procedimientos:
  1. Entrevista semiestructurada
  2. La entrevista acerca de cada área, que incluye un resumen escrito por el entrevistado sobre lo que piensa de esa área
  3. El entrevistado escoge cual de todos los compromisos es el que mejor lo describe.Cuando es escogido un compromiso, se contesta una lista de preguntas sobre el área en cuestión, con cuatro alternativas de respuesta. se evalúa entonces, la fuerza del compromiso y la exploración de dicho aspecto.
Cada uno de los pasos se repite para cada una de las áreas definidas.
La Entrevista semiestructurada se orienta a especificar estos compromisos en las 6 áreas mencionadas. El joven escoge el compromiso que expresa más sobre sí mismo, luego responde un cuestionario que mide la cualidad del compromiso y la cantidad de exploración sobre el área en cuestión.
Más Información:
  1. "La identidad del adolescente y elaboración de un test de la identidad"
    Investigación, 1978,1989

    Miguel Molla - Lima (Perù)
    (Versione italiana di Costanza Dore)
    (English version by Raeleen Mautner)
  2. Escala de Identidad de Groningen
Fuente del artículo:

http://www.geocities.com/ResearchTriangle/Thinktank/4492/noticias/estados.htm

Una nueva identidad subjetiva a partir de los mundos del internet

Un nuevo yo, público, expuesto a la mirada de todo el mundo, es la identidad subjetiva de los mundos virtuales del siglo XXI.

Paula Sibilia: De Virginia Woolf a Gran Hermano

La sobreexposición de la vida personal, ya sea en Internet o en los reality shows, no sería solo cosa de egocéntricos perdidos. Para la investigadora Paula Sibilia, el fenómeno es parte de una nueva sociedad llena de posibilidades

Por Leonardo Tarifeño | © LA NACION

En La intimidad como espectáculo (FCE), la argentina Paula Sibilia escribió uno de los mejores ensayos sobre el pánico al anonimato que parece recorrer la sociedad contemporánea. Personas que no dejan secretos por contar en sus blogs , desconocidos que se hacen famosos por convertir su vida cotidiana en un programa televisivo y escritores que narran sus historias en una primera persona que se confunde con la vida del autor formarían parte de una nueva sociedad, que para Sibilia es inseparable de "la economía, la política, los deseos y la moral en el capitalismo posindustrial". Por eso, según ella, no se debería ver a la cultura digital como la principal enemiga de la cultura letrada. Sencillamente, se trata del sustrato donde florece el Yo contemporáneo, el tipo de subjetividad que exige el mundo actual, "tan necesaria y diferente como la que necesitaba la cultura letrada constituida a partir del siglo XIX".

-¿Por qué un libro sobre el Yo contemporáneo empieza y termina con Nietzsche?

-Bueno, la verdad es que mientras releía Ecce Homo se me ocurrió que ahí había una pista interesante para comparar lo que decía Nietzsche con lo que sucede ahora. Frente a esa suma de exaltaciones, que en su momento fueron tachadas de megalómanas, excéntricas y superyoicas, pensé si eso se podía comparar con lo que pasa hoy en día, sobre todo en Internet y en los medios, es decir, la presunta exaltación del Yo y el triunfo de la megalomanía, ya definitivamente legitimada. "¿Ganó la apuesta de Nietzsche?", me pregunté...

-¿Y a qué conclusión llegó?

-A que no triunfó. Hay una diferencia, y por eso empecé y cerré con Nietzsche. Al libro lo atraviesa la comparación con el siglo XIX porque es un momento en el que se constituye un Yo muy definido. Hoy, ese Yo, al que llamo homo psychologicus, no ha desaparecido, está muy presente en nosotros. Sin embargo, se encuentra en mutación. La subjetividad del homo psychologicus se está transformando en otra que se construye a partir de las apariencias, de aquello que se ve, y no tanto de una esencia oculta y misteriosa, a ser descifrada constantemente.

-¿En el Yo contemporáneo sólo hay megalomanía? ¿La sociabilidad que permite Internet no plantea una alternativa?

-Hay toda una serie de discursos que hablan de Internet. El periodismo, la academia y hasta el sentido común describen la Red como el escenario democrático por excelencia: cualquiera puede acceder a una discusión, la sociabilidad es alta y uno entra en contacto con gente de todo el mundo. Yo no niego eso, que por supuesto tiene su dosis de verdad; lo que me interesa es ver qué otras cosas pasan, además de eso. Qué tan democrática y sociable es, y qué tipo de sociabilidad se produce dentro y fuera de ella, como en los talk shows y reality shows .

-¿Y cómo describiría esa forma de sociabilidad?

-Lo que está claro es que se trata de una sociabilidad dirigida a afirmar el Yo. Por ejemplo, los comentarios en un blog , o en los fotologs , son fundamentales. El blog no es un monólogo, como era el diario íntimo, ni un diálogo consigo mismo. No es un diálogo con la interioridad, no es ese tipo de sujeto el que escribe un blog . Se trata de un diálogo hacia afuera, dirigido a los otros; por lo tanto, aquellos que ven esa pantalla escrita confirman que uno existe, que el narrador, autor y personaje de ese medio, producto u obra autobiográfica y autorreferente existe. En una cultura de la visibilidad, o "sociedad del espectáculo", como la llamó Guy Debord hace 40 años, uno es lo que se ve. Entonces, esa presencia ajena en las pantallas hace que el sujeto que se muestra sea real, le da un plus de realidad. ¿Por qué? Porque se ve, se muestra y sabe cómo hacerlo. Los otros tienen que verlo; eso es parte de la definición del blog y demás obras virtuales. No es como el diario íntimo, tiene un sentido completamente distinto.

-¿El Yo no necesita siempre al otro?

-Sí, ésa no es ninguna novedad, es algo histórico. Lo novedoso es que la subjetividad contemporánea necesita desesperadamente de la mirada del otro. El Yo burgués, del siglo XIX, también la necesitaba, pero no para confirmar su existencia. Tiene, o tenía, otras referencias capaces de concederle existencia y legitimarlo: su interioridad, su historia, su sentido, su reflexión sobre el sentido y todo un ejercicio introspectivo para el cual la literatura, la lectura y la escritura son fundamentales. Se trata de la cultura letrada.

-Al haber cambiado la subjetividad, ¿la cultura letrada termina por pertenecer a otra época?

-La subjetividad que se conformó en el siglo XIX era útil en ese contexto histórico. Se construyó en función de esos intereses, que por cierto no son los actuales. Ese cambio invalida la pregunta sobre qué es mejor o peor; el contexto histórico es diferente, por lo tanto las respuestas también deben serlo. Aquella cultura era compatible con ese mundo, del mismo modo que no es compatible con el nuestro.

-¿Cómo ejemplificaría esa transición?

-Creo que el mayor ejemplo es el síndrome de déficit de atención e hiperactividad que padecen muchos niños de hoy. Los chicos conviven -o los obligan a convivir- con las dos culturas de una manera muy rígida. Por un lado, crecen con todos los fenómenos vertiginosos de Internet; por el otro, llegan a la escuela y ahí los tienen cinco horas concentrados en otro universo, como si estuvieran en el siglo XIX, y les dicen: "ahora leés, ahora escribís, ahora prestás atención y te concentrás " Bueno, obviamente, eso es incompatible con esa otra realidad. Tienen que desenvolverse en dos mundos que corresponden a dos escenarios culturales cuyas subjetividades son muy diferentes.

-¿Vivimos una época en la que a todos nos afecta cierto déficit de atención?

-Digamos que vivimos en una época de transición, en la que estamos dejando de ser lo que éramos. Y muchos de nosotros estamos en el límite entre los dos mundos.

-Según sugiere, la subjetividad actual no es tanto el producto de los avances tecnológicos como de un proyecto global. ¿Podría ampliar la idea?

-Para mí, la situación es muy compleja. No se trata, solamente, de decir "Ahí están YouTube y Facebook, y ahí están los libros, uno puede elegir lo que quiera". No. Yo creo que nuestra cultura actual es fruto de más cosas, además de la tecnología: es consecuencia de proyectos que están en relación directa con la economía, la política, los deseos y la moral en el capitalismo posindustrial. Nuestra subjetividad requiere este tipo de esfuerzo y sociedad, así como el capitalismo industrial requería otros.

-¿No da la impresión de que, al menos en la Argentina, se considera a la cultura letrada ya no como lo que está dejando de ser, sino como lo que nunca debería dejar de ser? A veces parece que se toma como un ideal de resistencia frente a la corrupción de los "nuevos bárbaros" digitales.

-Es cierto, se ve como un ideal eterno. Y como estamos dejando de pertenecer a ese mundo, cuando la cultura hegemónica de los siglos XIX y XX pierde posiciones, se transforma en una cultura de resistencia que, en realidad, encubre una actitud conservadora, cuyo planteo es el de volver atrás. Para mí, más interesante que eso es inventar algo nuevo. Tratar de ignorar lo que está sucediendo me parece que no vale la pena. Mejor es sumergirse en eso, intentar entender qué hay y por qué ocurre. Supuestamente, nosotros tenemos más ventajas que los del siglo XIX, porque conocemos los dos mundos. Y no creo que este nuevo mundo sea completamente negativo; de hecho, es fruto de muchas carencias y limitaciones de la cultura letrada.

-¿Como cuáles?

-Bueno, si nos referimos a la cultura constituida a partir del siglo XIX, no podemos dejar de pensar en la culpa, la represión y la moral burguesa. Y la condena de tener que ser igual a uno mismo, sin posibilidades de cambiar. Lo que tenemos ahora es producto de ciertas luchas y conquistas que hubo a lo largo de los siglos XIX y XX, que incluyen a las vanguardias de entreguerras y a los pensadores y artistas que se enfrentaron a las tiranías del Yo burgués. Un ejemplo innegable, el más claro, es la condición de la mujer. En el siglo XIX, la mujer no era un sujeto, y por eso Virginia Woolf reivindicaba "un cuarto propio", un lugar para encerrarse y abrirse a la interioridad. Hoy en día, la reivindicación del "cuarto propio" de Virginia Woolf no tendría lugar. Las mujeres de clase media ya no necesitan exigir un cuarto propio para estar a la altura del hombre, pero bueno, ¿cuál sería hoy una reivindicación comparable? La de inclusión digital. Para ser "alguien" actualmente se necesita tener acceso a una computadora y saber moverse en Internet. Si eso no se produce, uno no está en igualdad de condiciones con los demás.

-Ese reclamo no incluye el derecho a la introspección planteado por Woolf.

-Exactamente. Es una reivindicación de clase. Hoy habría que pensar en los cuartos tipo Gran Hermano , de los reality shows , totalmente invadidos por los medios. Es lo contrario de lo que pedía Woolf, pero no es necesario llegar a ese extremo: el reality show sólo prolonga un estado de la cuestión que habita en la relación que tenemos con nuestra propia computadora personal, una pantalla que no sólo nos trae el mundo sino que nos muestra al mundo a través de la webcam , las redes sociales, los blogs y demás.

-¿Hoy se pasa de un mundo al otro como en la historia de la cultura se pasa del "cuarto propio" de Woolf al cuarto televisivo de Gran Hermano ?

-Son ejemplos extremos que corresponden a dos proyectos históricos diferentes. En el ejemplo de Woolf, "el cuarto propio" era indispensable para abrir lo que había dentro de uno mismo, porque en esa interioridad había un universo enorme. Ahora, en este nuevo proyecto histórico, lo que se reivindica para ser alguien no es el derecho a tener ese universo interno, sino el derecho a mostrarse, a que los otros te vean. ...se sería otro síntoma de... pero yo quería contestarte otra cosa, ¿qué era?

-Le preguntaba sobre esa idea en la que, desde la cultura letrada, Internet es sinónimo de ignorancia.

-Sí, eso me parece muy banal. Tan banal como lo opuesto, que sería ver a la cultura letrada como definitivamente obsoleta. No creo que el problema se pueda reducir a lo bueno y lo malo. Además, nosotros estamos en una buena posición, porque conocemos los dos universos; entonces, hasta podemos inventar un tercero. Torcer el timón sin ir para atrás, sino para abrir el campo de lo posible, como decía Deleuze.

SIBILIA Argentina afincada en Rio de Janeiro, Paula Sibilia es autora de La intimidad como espectáculo (2008) y El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales (2005). Actualmente es profesora de Estudios Culturales y Medios en la Universidad Federal Fluminense (UFF). Su trabajo indaga los cambios de la subjetividad, con el cuerpo y las nuevas tecnologías como paisajes de ese escenario [giecoleon@yahoo.com ]~
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Cosmopilitismo-Universalismo: KWAME ANTHONY APPIAH

TRIBUNA:

KWAME ANTHONY APPIAH

Llegó la hora del cosmopolitismo


El ideal de Diógenes, ser ciudadano del mundo, era un sueño en su época; hoy no sólo es posible, sino necesario. No se trata de crear un único Gobierno mundial, sino de vivir juntos como una tribu global

KWAME ANTHONY APPIAH 10/01/2008


Mi madre nació en el oeste de Inglaterra, al pie de las colinas Costwolds, en el seno de una familia que, en 80 kilómetros a la redonda, podía rastrear su árbol genealógico remontándose a los primeros tiempos del periodo normando, es decir, a casi mil años antes. Mi padre nació en la capital de la región ashanti de Ghana, en una localidad que sus antepasados habían habitado desde los inicios del reino asante, cuando despuntaba el siglo XVIII. De manera que cuando estas dos personas, nacidas en lugares tan distantes, se casaron en la Inglaterra de la década de 1950, mucha gente les advirtió que sería difícil mantener un matrimonio mixto.

Y mis padres estaban de acuerdo. Fíjense, mi padre pertenecía a la Iglesia metodista y mi madre a la anglicana. Y eso sí era un auténtico desafío.

El cosmopolitismo es universalista, pero considera la diversidad humana como una riqueza. La clave es la tolerancia hacia las opciones de los demás y la humildad respecto a las nuestras. En consecuencia, soy producto de un matrimonio mixto. Bautizado en el metodismo, fui a la escuela dominical en una iglesia de Ghana no adscrita a ninguna confesión concreta y a la que pertenecía mi madre.

Aprendí de mi padre y de mi madre algo que ambos ejemplificaron cuando decidieron convertirse en marido y mujer: una cierta apertura hacia personas y culturas ajenas a aquéllas en las que se habían criado. Creo que mi madre lo aprendió de sus propios progenitores, que tenían amigos en muchos continentes. Me parece que mi padre lo aprendió en Kumasi, que es un lugar políglota, multicultural y abierto al mundo.

Aunque él también lo aprendió a través de la educación. Porque, como muchos de los que tuvieron la oportunidad de asistir a la escuela secundaria en los más remotos
rincones del Imperio Británico, tuvo una formación clásica. Le encantaba el latín y en la cabecera de la cama no sólo tenía su Biblia, sino las obras de Cicerón y Marco Aurelio. En el testamento espiritual que legó a sus hijos nos dijo que siempre debíamos recordar que éramos "ciudadanos del mundo". Utilizó esas palabras, las mismas que Marco Aurelio habría reconocido y hecho suyas.


Después de todo Marco Aurelio escribió: "Qué estrecho es el parentesco que une a un hombre con toda la raza humana, porque se trata de una comunidad, no de la sangre o la simiente, sino del espíritu".

Ahora bien, la primera persona que sabemos que se consideró a sí mismo ciudadano del mundo -kosmou polites en griego, expresión de la que procede nuestro término "cosmopolita"- fue un hombre llamado Diógenes, nacido en algún momento de finales del siglo V en la localidad de Sinope, que, situada en la costa meridional del Mar Negro, pertenece ahora a Turquía. Diógenes, según la tradición, vivía en un gran tonel de terracota. Y se le llamaba cínico -kyneios en griego significa "perro"-, porque vivía como tal.

De manera que le echaron a patadas de Sinope. Fue diógenes el primero en proclamar que era "ciudadano del mundo". Se trataba de una metáfora, porque los ciudadanos comparten un Estado y Diógenes no tenía un Estado mundial al que pertenecer. De manera que él, como cualquiera que haga suya esa metáfora, tuvo que decidir qué quería decir con ella.

Diógenes no quería decir que fuera partidario del establecimiento de un único poder mundial. En una ocasión se encontró a alguien que sí lo era: Alejandro Magno. El aspirante a conquistador del mundo, que, como discípulo de Aristóteles, se había educado en el respeto a los filósofos, le preguntó a Diógenes si había algo que pudiera hacer por él. "Claro", contestó éste, "¿serías tan amable de
apartarte? Es que me estás tapando el sol".

Y esto es lo primero que me gustaría tomar de Diógenes al interpretar la metáfora de la ciudadanía global: no hace falta ningún Gobierno mundial, ni siquiera el de un discípulo de Aristóteles. Lo que Diógenes quería decir es que podemos pensar en nosotros como conciudadanos, aunque no seamos -y no queramos ser- miembros de una única comunidad política, sometida al mismo Gobierno.

Una segunda idea que podemos tomar de Diógenes es que debemos preocuparnos de la suerte de todos nuestros congéneres, no sólo de los de nuestra misma comunidad política.

Además, y ésta es una tercera enseñanza de Diógenes, podemos sacar buenas ideas de todas las partes del mundo, no sólo de nuestra propia sociedad. Merece la pena escuchar a los demás, porque quizá tengan algo que enseñarnos; merece la pena que ellos nos escuchen, porque quizá tengan algo que aprender.

Hay una última cosa que quiero tomar de Diógenes: el valor del diálogo, de la conversación como forma fundamental de comunicación humana. En consecuencia, ésas son las ideas que yo, ciudadano estadounidense del siglo XXI de origen anglo-ghanés quiero tomar de un ciudadano de Sinope que soñó con una ciudadanía global hace veinticuatro siglos.

El cosmopolitismo es universalista: cree que todos los seres humanos importan y que compartimos la obligación de preocuparnos por los demás. Pero también acepta que la diversidad humana constituye un amplio y legítimo abanico. Y ese respeto a la diversidad surge de algo que también se remonta a Diógenes: la tolerancia hacia las opciones vitales que toman los demás y la humildad respecto a las nuestras.

La globalización ha hecho relevante este antiguo ideal, cuando ni siquiera lo era en la época de Diógenes o de Marco Aurelio. Diógenes no sabía de la mayoría de los pueblos -de China, Japón, Suramérica, el África Ecuatorial; ni tan siquiera de Europa Occidental o del Norte- y nada de lo que hiciera podía tener tampoco mucho impacto sobre ellos. Sin embargo, hoy no vivimos en el mundo de Diógenes. Sólo en los últimos siglos, cuando todas las comunidades humanas han ido imbricándose en un único entramado comercial y en una misma red informativa, hemos llegado al punto en el que es realista imaginarse que todos y cada uno de nosotros podemos entrar en contacto con alguno de los seis mil millones de otros seres humanos y enviarle algo que merezca la pena tener: una radio, un antibiótico, una buena idea. Por desgracia, ahora también podemos enviar, por negligencia tanto como por mala intención, cosas dañinas: un virus, un contaminante que se transmite por el aire, una mala idea.

Y las posibilidades de hacer el bien y el mal se multiplican de modo absolutamente inconmensurable cuando se trata de las políticas que los Gobiernos aplican en nuestro nombre.

Juntos podemos arruinar la vida de los campesinos pobres inundando sus mercados de cereales subvencionados; paralizar sectores industriales aplicando aranceles excesivos; proporcionar armas que maten a miles y miles de personas.

Juntos podemos mejorar los niveles de vida, adoptando nuevas políticas comerciales y de ayuda; impedir o tratar enfermedades mediante vacunas o medicamentos; tomar medidas contra el cambio climático global; fomentar la resistencia a la tiranía y el interés por el valor de cada vida humana.

Además, es evidente que la red mundial de difusión de la información -a través de la radio, la televisión, los teléfonos, Internet- no sólo significa que podemos influir en vidas de cualquier parte, sino que también podemos aprender de ellas. Todas aquellas personas de las que tenemos noticia y en las que podemos influir son seres humanos con los que tenemos responsabilidades: decir esto es proclamar simplemente la propia concepción de moralidad.

En consecuencia, el desafío radica en tomar mentalidades y sentimientos constituidos a lo largo de milenios de vida en el marco de grupos locales y dotarlos de ideas y de instituciones que nos permitan vivir juntos como la tribu global que ahora somos.

Porque ahora lo que realmente necesitamos es un espíritu cosmopolita que no sólo nos vea a todos ligados por una conversación del conjunto de la especie, sino que acepte que tomemos opciones diferentes -dentro de cada nación y en las relaciones entre ellas- sobre nuestra forma de vivir.

Traducción de Jesús Cuéllar Menezo.

Kwame Anthony Appiah es filósofo y profesor en la Universidad de Princeton.

Tariq Ramadan: filósofo europeo-musulmán, ¡el islam es parte de Europa!

He aquí cátedras sobre la complejidad de los temas del etnocentrismo, eurocentrismo, de la identidad, de los resultados de las emigraciones. Esta entrevista nos acerca a la comprensión del Islam desde un intelectual europeo-musulmán. La complejidad de aceptar "el otro", o la ötra" por culturas diferentes.

Tariq Ramadan, filósofo, entre dos mundos: Occidente y musulmuanes, aportando al cambio del islam desde adentro, y haciendo las críticas propias a los intelectuales musulmanes, en el mundo Árabe y ya dentro de Europa.

Acá plantea exigencias de ciudadanía de integración para los nacionales de origen de inmigrantes: dominar la lengua, la historia, participar...Rechaza el aislamiento.

También hay un llamado a los árabes para que trabajen a lo interno para fortalecer la democracia a lo interno para romper con la colonización y las discriminaciones-intromisiones de los poderes externos.

Muchas tareas para nuestros países débiles institucionalizados y con pobre democracia social y política.

Veamos:

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ENTREVISTA A TARIQ RAMADAN

"El islam ya es una religión europea"

Admirado por los jóvenes árabes que pueblan los suburbios de París, juzgado con desconfianza por funcionarios y legisladores europeos, que lo ven como una amenaza, Tariq Ramadan se ha convertido en la voz más audaz de la intelectualidad musulmana. Una voz que advierte: la
inmigración árabe provocará "la renovación del islam" pero, aun antes, la "islamización de Europa". El Viejo Continente, escribió, "debe aprender a compartir, por las buenas o por las malas".

RODRIGO CARRIZO COUTO .

cultura@clarin.com

«cE«Cn 2003, la televisión francesa emitió un debate (ya mítico) que enfrentaba en torno de la cuestión de la laicidad al entonces ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, y a un intelectual suizo de origen egipcio, considerado "el más influyente teórico del islam
europeo", Tariq Ramadan. El tema: ¿pueden o no las niñas musulmanas ir con velo a la escuela? El fascinante debate lo ganó por goleada el actual presidente de Francia: Sarkozy exhibió un verbo agresivo y una inteligencia feroz. Años más tarde, Ramadan explicó que le constaba
que esa noche "Sarkozy había prometido a sus allegados aplastarme".

¿Quién es Ramadan, para que el presidente de Francia considere necesario aplastarlo?

Nacido en Ginebra, Ramadan pertenece por derecho propio a la aristocracia del pensamiento islámico: puede aspirar a un tratamiento de "emir" ("un privilegio al que prefiero renunciar", dice) y es doctor en filosofía además de ulema, es decir doctor en ley musulmana. El primer título lo obtuvo en Suiza con una tesis sobre la obra de Nietzsche y el segundo, en la Universidad Islámica de Al-
Azhar, El Cairo. Es también autor de numerosos libros sobre el islam y los casetes con sus discursos se venden por cientos de miles entre los jovenes árabes de las banlieues calientes de París, Ginebra, Marsella o Bruselas.

La revista Time lo nombró "uno de los 100 hombres más influyentes del mundo". El filósofo francés Bernard-Henry Lévy lo definió como "un polemista temible". Ha formado parte del "Consejo de Sabios" nombrado por Romano Prodi para "el diálogo de civilizaciones euro- mediterráneo" y Tony Blair lo invitó a unirse a una comisión para analizar causas y consecuencias de los atentados islamistas de Londres. En Gran Bretaña aceptó igualmente un puesto en el prestigioso Saint Anthony's College de Oxford, donde disertó sobre "pensamiento islámico".

Ramadan cree que la inmigración musulmana en Europa provocará, con el paso del tiempo, "la necesaria renovación del islam" y, de paso, la "islamización de Europa", según sus (muy) numerosos detractores y
enemigos declarados. La acusación màs habitual en relación con Ramadan es que su pensamiento tiene dos caras: una amable, democrática, racional y europea que esgrime en sus encuentros con la prensa o los políticos; y otro conservador e intolerante que ofrece en árabe a sus seguidores islámicos de los suburbios de las capitales europeas, ahogados en fundamentalismo. "No tengo ningún doble discurso -se inflama Ramadan-, sostengo las mismas tesis en la mezquita y en la calle". Pero, por lo visto, la duda y la sospecha de sus vínculos con círculos fundamentalistas fueron suficientes para que las autoridades de los Estados Unidos le revocaran el 28 de julio de 2004 su visa para ir a enseñar en la Universidad de NÉtre-Dame, en
Indiana. El Departamento de Seguridad Interior (DHS) esgrimió razones "de seguridad pública". Igualmente, la duda fue suficiente para que el presidente José Luis Zapatero se negara a recibirlo en Madrid, cuando Ramadan visitó España, a fines de 2005 ("Algún consejero le
habrá dicho que yo era una especie de terrorista y extremista", dice, irónico). Una polémica más reciente enfrentó a Ramadan con los pensadores franceses (todos ellos judíos) Alain Finkielkraut, Bernard-
Henry Lévy, André Glucksmann y Bernard Kouchner, actual canciller de ese país. Resultado de dos entrevistas realizadas en Ginebra y Londres, Ramadan contesta sobre ésta y otras polémicas.

P-Ha dicho que "reconoce el derecho a la existencia del Estado de Israel" y que los judíos son sus "hermanos del libro". ¿Lo mantiene?

R- Absolutamente. Israel es un hecho. Es inaceptable legitimar elementos antisemitas en el discurso musulmán. Hay que diferenciar entre la crítica al Estado de Israel, legítima como cualquier crítica política, y el mantenimiento de posturas racistas a partir de la
política israelí.

P-¿Repite esas ideas ante los miles de jóvenes magrebíes que le siguen en los suburbios de Marsella, Ginebra o Londres?

r-En uno de mis discursos sobre el Corán digo claramente que es "inadmisible hacer una amalgama entre los judíos y el Estado de Israel". Mantengo esto en público y en privado; tanto en la mezquita
como afuera.

P-Justamente, la acusación más habitual hacia usted es: "maestro del doble discurso".

R-Deberían aportar pruebas de ese doble discurso; los periodistas recogen mi discurso y lo reconstruyen.

P-Declaró que hay que aplicar una "moratoria indefinida" respecto a la lapidación de las adúlteras y los castigos corporales. ¿Qué significa?

R-He dicho que hay que aplicar una "moratoria absoluta" de la pena de muerte, la lapidación y los castigos corporales en el mundo musulmán. Los sabios musulmanes dicen que, a pesar de que estos castigos están contemplados en el Corán, son muy raramente
aplicables. Luego he visto con mis propios ojos la realidad. Dado que los doctores de la ley no están de acuerdo sobre la aplicación de las penas, se debe beneficiar siempre a la víctima. Pero sólo pueden
funcionar los argumentos islámicos contra las leyes islámicas. No puede haber solución a esto si no sale del interior del mundo musulmán.

P-Son más las opiniones críticas que favorables hacia usted y su obra. ¿Cómo define su trabajo?

r-Soy un intelectual que intenta releer el islam a la luz de nuestro contexto contemporáneo, tanto del mundo occidental como musulmán. Quiero, desde el interior de la civilización musulmana, asumir los desafios de la sociedad contemporánea y poder ser un europeo musulmán y vivir en mi sociedad. No sólo integrándome sino también contribuyendo. Deseo que el mundo musulmán sea partícipe del concierto de las naciones dentro de un marco de pluralismo. La idea de que no existe más que "una sola civilización posible", Occidente, y que las demás culturas deben alinearse con ella no es buena ni para Occidente ni para las otras civilizaciones. Estoy a mitad de camino entre dos universos de referencia. Interpelo mi propio marco musulmán, del cual soy muy crítico. En Europa, les digo que el destino de los musulmanes no es la asimilación; no estamos destinados a desaparecer. Vamos a seguir siendo lo que somos.

P-Francia integró a rusos, judíos, españoles, italianos. ¿por qué los árabes parecen los únicos incapaces de integrarse en el modelo republicano?

R-Los españoles o los italianos han logrado integrarse dado que han pasado más tiempo en Francia. No se puede juzgar a la gente sobre la base de dos generaciones. Pero lo que usted dice es cierto: no es sólo un problema de Francia sino que también se debe culpar a estas
poblaciones que durante largo tiempo se han marginalizado, alejado de la sociedad. Incluso a nivel intelectual y psicológico. El "síndrome del colonizado" perdura. Las responsabilidades están compartidas.
Francia debe dejar de mirar al islam como una religión extranjera (toda Europa debe darse cuenta: el islam es ya una religión europea).

Y los musulmanes deben dejar de hacer responsable de sus problemas a la sociedad de acogida y deben terminar con su eterna auto- victimización y marginalización intelectual. Toda crítica es percibida como contraria al islam, pero no toda crítica es necesariamente "islamófoba". Hay que entender que en el mundo
musulmán nadie tiene derecho a tocar las religiones y en Occidente existe el derecho a, incluso, reírse de la religión. El musulmán debe comprender que en Europa ha cambiado de universo.

P-¿Cómo ve la situación de Oriente? Se habla de la "primavera árabe". ¿Está de acuerdo?

R-No. La supuesta "primavera árabe" es la emergencia de ciertos procesos democráticos en el mundo musulmán, pero las dictaduras siguen siendo la regla. Es hora de que los intelectuales árabes renueven su discurso de que "todo es culpa de Israel". Israel no es responsable de nuestra falta de consciencia política.

P-¿Cabe esperar una renovación del islam? ¿Sería deseable?

R-El futuro del islam pasa en gran parte por Occidente pues aquí está la democracia, o sea, el espacio de libertad. Debemos empezar a pensar el islam en términos de derecho a y no exclusivamente de obligación de. La tradición musulmana se basa sobre la religión
obliga, pero no desarrollamos aún un discurso sobre el islam como un espacio de derechos.

P-¿Cree que es posible la convivencia entre el islam practicante y la Europa laica y republicana?

R-No hay contradicción entre los principios y fundamentos del islam y la democracia, pero cada país debe encontrar su propio modelo. Hay en Europa millones de musulmanes integrados en el proceso democrático y hay que dejar de verlos como extranjeros.

P-El islam es una visión del mundo que abarca lo espiritual y lo terrenal. ¿No hay incompatibilidad de principio con la democracia laica en un sistema que mezcla lo político y lo religioso?

R-Yo objeto esta intrusión de la esfera privada dentro de lo público. La dimensión espiritual debe estar separada de la terrena, aunque eso no implica un divorcio radical de ambas. Ahí no hay ninguna contradicción con la tradición musulmana.

P.Se dice que su estrategia pasa por invitar a los musulmanes de Europa a participar en la vida política de sus países a fin de "islamizar" las leyes nacionales. Un Caballo de Troya islámico.

R-Esa es la vieja acusación de "entrismo". Ayer, los musulmanes estaban en el gueto y se les acusaba de aislarse y de propugnar el "comunitarismo". Son los que no pueden considerarme a mí como suizo o europeo. Les molesto, les doy miedo. Siempre fue más fácil
identificar al enemigo a través de la alteridad que cuando el enemigo elimina su diferencia y se convierte en uno más.

P-¿Cree que la comunidad musulmana condena con suficiente firmeza los ataques terroristas? Ninguna autoridad religiosa declaró una "fatwa" a Bin Laden.

R-Ante los atentados y el recrudecimiento del terrorismo fundamentalista a escala mundial los musulmanes deberían ponerse en pie. Denunciar esa violencia. Todas las organizaciones musulmanas del
Reino Unido, o casi todas, condenaron unánimemente los atentados de Londres. Pero los medios no están interesados en las personas que intentan construir puentes sino en los que intentan destruirlos.[/size

P-En un editorial escribió que "Europa debe aprender a compartir, por las buenas o por las malas". Suena a amenaza...

R-Los ciudadanos musulmanes debemos tener el derecho de compartir todo en nuestros países, incluido el poder real, pero, ¿quieren esto los europeos? Me temo que no, pero no tendrán otra solución a mediano o largo plazo. Soy un europeo de confesión musulmana y, lo quieran o
no, somos el futuro. Yo no invito a los musulmanes a que "islamicen" Europa, sino que invito a Europa a que comprenda que el islam ya está en ella y que los musulmanes son ciudadanos de pleno derecho. Los
europeos ¿están preparados para aceptar que los musulmanes tienen algo que aportar a esta sociedad? ¿Europa admite tener ciudadanos de confesión musulmana?

P-¿Y si la respuesta fuera "no"?

R-Al menos los términos del debate estarían claros. Europa tiene miedo y desconfía. Yo digo: abran los espacios de confianza. No podremos construir nada desde la sospecha y el miedo.

P¿Qué es lo mínimo que cabe esperar de una persona para
considerarla integrante de su sociedad, basta un pasaporte?

R-Es ciudadano aquel que detenta un pasaporte, respeta las leyes del país y es activo socialmente. Pero lo cierto es que no estoy de acuerdo con la pregunta. No creo que haya "mínimos exigibles" de pertenencia. Aunque es preocupante ver que el discurso tradicional sobre la inmigración de la ultraderecha se banalizó y hoy lo esgrimen casi todos los partidos.

P-¿Puede pertenecer a la sociedad un hombre que no habla el idioma del país de acogida?

R-No. Debe hablar el idioma, conocer las tradiciones, la historia, las instituciones y las leyes del país donde vive.

P.¿Qué piensa de los problemas que genera el velo islámico?

R-No podemos pedirle a una niña musulmana que deje de ir a la escuela por respeto al velo. Pero tampoco es bueno que todas las niñas musulmanas terminen realizando sus estudios en escuelas coránicas. Entre el velo y la falta de escolarización, debe primar la educación. Eso está antes que el respeto a las tradiciones religiosas. Lo que necesitamos es la mezcla social. Debemos ir
radicalmente contra la tendencia natural y comprensible de los inmigrantes de agruparse entre iguales. En Londres, hay escuelas públicas con 99% de estudiantes paquistaníes. Eso es intolerable.

P-¿Qué ocurre, en su opinión, en el caso de que un musulmán tenga un hijo homosexual?

R-La homosexualidad, según la tradición islámica, "no forma parte del plan divino" pero el respeto a la dignidad del ser humano debería estar por encima de las tradiciones religiosas.

P-¿El sida es un castigo de dios?

R-No diría eso; pero todas las religiones asocian la enfermedad al castigo divino.

P-¿Una mujer musulmana puede casarse con un "infiel" y seguir siendo miembro de la "nación del islam", o "Umma"?

R-Según la tradición, no. Pero nada en la ley musulmana dice que debamos expulsarlas de la comunidad. Cuando me consultan al respecto digo que sean conscientes de las enormes dificultades que esa elección encierra.

P-¿Qué es un "imam"?

R-Es el hombre que dirige las plegarias en la mezquita y da el sermón. Su elección es democrática: los propios fieles de la comunidad lo eligen.

P-Israel -ha dicho- no es la causa del problema del mundo árabe- musulmán, sino su consecuencia directa. ¿Cual sería el problema, entonces?

R-No hay un problema, sino muchos. Uno es el eterno culpar de nuestros dramas y carencias a los sionistas, americanos o europeos.
¡Nosotros somos la causa de nuestros problemas y miserias! Los intelectuales árabes no cumplen su rol; carecemos de proyecto social y político. En los 60, Mohammed Iqbal, influyente pensador del islam,
dijo algo que explica bien el tema: "Los países árabes fuimos colonizados porque eramos colonizables".