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Ciencias Sociales,democracia y verdad. Miguel Sang Ben reivindica análisis de Raymundo Gónzalez.

El economista e historiador Raymundo González, 
Raymundo Manuel González de peña, graduado del INTEC, cursando doctorado en historia en Univeresidad de Sevilla desmonta las  críticas de Manuel Núñez que hizo que el Ministerio de Educación retirada el libro de texto de Ciencias Sociales

integrante de la Academia de Ciencias, ha fundamentado el análisis del libro de texto de Ciencias Sociales que retiró el Ministerio de Educación por las críticas que le hiciese el candidato a Diputado de la Fuerza Nacional Progresista, Manuel Núñez, al decir que no dice la verdad en torno a eventos relacionados con la isla y hechos históricos entre Haití y República Dominicana. Acá los datos biográficos de Raymundo González. http://www.clio.academiahistoria.org.do/curriculum/rmgdp.htm

Miguel Sang Ben reivindica el análisis que hace Raymundo González defendiendo el texto hoy retirado y pide al Ministerio de Educación mayor rigurosidad para tomar decisiones sobre la verdad o no verdad histótica. Acá el link de lo analizado por Raymundo González, y el artículo de Miguel Sang Ben (Peng Kian Miguel Sang Ben).

En una segunda entrega Miguel Sang Ben comenta algunas posiciones externadas por ciudadanas/os a la primera parte de su artículo Afectos,

Mildred D Mata

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DIVAGACIONES
Lo demasiado hasta Dios lo ve
Por Miguel Sang Ben

En mis tiempos de estudiante de primaria, allá en Santiago, en la Escuela Anexa, me llamó la atención el refranero popular porque teníamos una clase que trataba sobre ellos. Todavía me llama la atención la contradicción en la sabiduría popular cuando lo obvio se atribuye como facultad divina cuando lo definimos en “Lo demasiado hasta Dios lo ve”.

En el panorama actual dicotómico entre ultranacionalistas y, según esos mismos ultranacionalistas, los nada-nacionalistas, me llama la atención que para levantar una roncha se señalara un libro de texto, el de Ciencias Sociales de sexto año de primaria, como muestra de los pecados de los nada-nacionalistas seduciendo falazmente a nuestros niños.

El Dr. Manuel Núñez, proclamado candidato a diputado por el Distrito Nacional por la Fuerza Nacional Progresista, comenzó su campaña denunciando un libro de texto por pro-haitiana, provocando un apresurado retiro por el Ministerio de Educación sin ningún criterio riguroso. Es verdad que nuestros libros de textos tienen falencias, pero no para estar a merced de la primera crítica gratuita

Me enorgullezco de que un alumno de hace un largo tiempo en INTEC, haya salido al paso para desmantelar los argumentos sin fundamentos teóricos ni sostén histórico de la denuncia del Dr. Núñez. Por ello me hago eco del rigor y la parsimonia de su respuesta, considerándola la adecuada y que debió haber encargado el Ministro de Educación para guardar el decoro de su cartera.

Raymundo González, investigador histórico con estancia en los Archivos de Sevilla,  ha enviado una carta desmantelando los argumentos del Dr. Núñez que podemos encontrar en toda su extensión, en el siguiente enlace: http://nuestrotiempo.com.do/2015/09/07/raymundo-gonzalez-desmonta-avispero-creado-por-partido-de-los-vincho-sobre-libro-de-historia/ .

Destaco un punto: “Haití” como denominación de la isla se conoció con más amplitud porque en verdad, como colonia francesa, fue la que más riqueza le ofreciera a su colonizador francés, en contraste con todas las colonias americanas, fueren españolas o británicas, por su sobre-explotación capitalista de una mano esclava traída directamente de África. Lo contrario pasó en el Santo Domingo español, cuyos esclavos sólo podían llegar “cristianizados”. El Presbítero Sánchez Valverde le escribe al Rey en su famoso memorial el diferencial de riqueza por esta discrepancia, que la corona española sólo permitió a Cuba en las postrimerías del siglo XIX.

Nuestro desconocimiento de la cultura taína, fruto de su eliminación física temprana, nos lleva a desconocer la estructura política y sólo nos llegan los cinco cacicazgos mencionados por los cronistas de Indias, por lo que González señala que esos cacicazgos eran confederaciones de organizaciones políticas menores. Pero, la desaparición de los taínos no es óbice para generar dislates en la actualidad.

Pero, también nuestro desconocimiento de la Independencia Haitiana está lastrada por nuestro afán de demeritarla, ya que el encono del Imperio Francés con la soberbia de la primera “República Negra de Esclavos libres” en el mundo llevó a reprimirla, siendo la colonia del  Santo Domingo español la base para su supresión por una fuerza enviada por el mismo Emperador Bonaparte, restaurador de la esclavitud suprimida por la Asamblea de la Francia revolucionaria.


Ante estos correctivos, el Ministerio de Educación debería recordar el refranero criollo, porque “lo demasiado, hasta Dios lo ve”, y más cuando se falta al rigor científico y a la dignidad de los profesores dominicanos a quienes no se les debe catequizar con medias verdades, que es lo mismo que decir, medias mentiras.

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PARTE DOS ESCRITA POR MIGUEL SANG BEN


Lo demasiado hasta Dios lo ve, parte II

Por Miguel Sang Ben. 21 de septiembre de 2015 

Siempre he pensado en poner a prueba las definiciones. Una de ellas es la de medios de comunicación social, ya que suponen que interactuamos con ellos porque me pueden comentar lo escrito de una forma electrónica. Por ello, me sorprendió que mi artículo “Lo Demasiado hasta Dios lo ve” fuera comentado por varios seguidores deAcento.com.do. En esta ocasión, vamos a tratar de contestarles a ellos, de la forma más humilde posible. ¿Por qué humildemente? Por aquello de no tratar de ofender a ninguno, ya que tienen la sinceridad de contradecir mis argumentos.

Marino Mejía escribió: “Fui profesor de Manuel Núñez y, que yo recuerde, nunca le enseñé ni le insinué siquiera ese sentimiento de odio hacia los haitianos.”  Es la gran paradoja del educador: educamos con la mejor intención, pero la conciencia humana es libérrima y construye otras valoraciones que se escapan de nuestro esfuerzo educativo.

Por su parte, Lucas Adams señaló: “Más que historia, iilo nuestro es un amasijo de acomodos!! Quisiera que Manuel Núñez o cualquiera de sus defensores se parara con sus hijos y nietos, por ejemplo, en las intersecciones de las calles Juan Tomás Díaz, esq. Modesto Díaz (hay muchas más) y le explicara la vida de esos dos próceres! Pero sin congelar el tiempo ni hacer una parada brusca en la noche del 30 de mayo, ni en los días previos de conjura. Es decir, ¿podemos encontrar libros de textos con sus aportes del 1930 al 1960?”

Señor Adams, debemos reconocer las falencias de una estrategia educativa llevada a cabo en nuestras escuelas cuando la educación cívica y otras asignaturas se consideraron que podían  ser “transversales”, es decir que todos los profesores en todos los niveles la debían de enseñar, se fue al traste, porque nadie la enseña. La revisión curricular debe revisar la parte didáctica. Me parece que nadie reconoce esta culpa porque cae en un técnico olvidado. Por otra parte, sobre los acontecimientos alrededor de la caída de Trujillo hay mucha literatura, como la de Miguel Guerrero, que puede ayudar. Lo que pasa es que estamos dejando de ser una sociedad que lee.

Américo escribió: “Núñez se equivocó sobre el asunto de el nombre de la isla pero lo que denunció es real, desean haitianizar la historia dominicana. El país está infectado de historias binacionales donde se esconden los crímenes mañeses.(sic.)”  Esta opinión la respeto, pero he de señalar que no deseamos haitianizar la historia si no conocer la realidad histórica de ambas naciones, porque al igual que hay una historia mitológica en el lado dominicano, los haitianos tienen una versión sesgada de su propia historia, que también esconde crímenes monstruosos o “mañeses”.

En otra intervención, Américo reconoció la obra de Raymundo González cuando escribió: “Raymundo González escribió un buen libro sobre los esclavos y campesinos en el siglo XVIII, pero en muchos de sus artículos es un admirador de Boyer a partir de informaciones fantasiosas, y manipula la historia en favor de los haitianos, a nombre de una lucha sospechosa contra un supuesto antihaitianismo”. Sólo debo señalar que Boyer liberó los esclavos de esta parte de la isla, lo que no es poca cosa, sin embargo, fue quién tiranizó durante los 22 años de ocupación haitiana, por lo que no puedo comprender la acusación a Raymundo de admirador de ese señor. El esfuerzo es la historia contada a partir de evidencias, no de falacias.

Lux, por su parte, señala: “Nadie trata de haitianizar, lo que hay es una rampante ignorancia y parcialización. “ Es una frase lapidaria que comparto completamente. Lo que no entiendo es que Máximo D´Oleo no entendiera mi propia perplejidad ante la sabiduría popular de achacarle a Dios la incapacidad de ver cuando las aguas se desbordan.  Máximo escribió: “Núñez cometió un dislate al criticar el nombre de Haití, mas dio en el centro al advertir el antidominicanismo del texto. Tampoco entiendo el “lo mucho hasta dios lo ve”, pues si no lo ve debe ser ciego, y los abusos haitianos contra la Rep. Dominicana, hay que ser ciegos para no condenarlos. Manuel Núñez, en su entusiasmo, puede cometer errores. Pena que otros historiadores, vivan en los errores con toda la calma posible, traicionar a su país, desde la historia, es imperdonable.” Para terminar la frase de mi compañero de estudios universitarios, don Guido Riggio Pou: “Manuel Núñez y las lagunas imperdonables de nuestra Historia.”

Referencias

Sobre las Relaciones Domínico-Haitianas, historia. Por Mu-Kien Adriana Sang Ben

Mukien Adriana Sang Ben ilustra en este escrito el tema sobre  las relaciones entre Haití y La República Dominicana, en diversos aspectos. Narra sobre las alianzas, las diferencias, lo comúnen la economía.
Mu-Kien Adriana Sang Ben, historiadora dominicana, actualmente dirige un instituto sobre temas del Caribe, en la PUCMM, 2012

Recomiendo este artículo para formación de personas sin prejuicios, y con una mentalidad objetiva. Necesitamos sanarnos y aprender entre dos países en construcción y en esta isla compartida. Para que la bondad se adueñe de ella deberíamos ya construir y dejar atrás las malas querencias.


Felicito a Mukien por lo amplio de los temas que muestra en poco espacio y con serenidad. ¡¡¡A leer!!!

mildred dolores mata
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TEMAS SOBRE HAITI, REPUBLICA DOMINICANA Y EL CARIBE
 
Relaciones dominico haitianas: mitos y verdades

Por: Mu-Kien Adriana Sang

mu-kiensang@pucmm.edu.do
mu-kiensang@hotmail.com

Mitos esfumados

A Henri Bangou


Por René Depestre

Mis viajes de alegre nómada antillano
me condujeron hasta mi abismo natal:
amo su espacio y su tiempo marinos en duelo,
su vida hecha añicos sobre mi desierto.
Lejos de mi infancia maravillada en Jacmel
mis rebeldías de loa de la poesía
son en mis viejos días estrellas muertas.
La ternura de la leche ha dejado de subir
a los pechitos de las hadas de mi generación.
En un muelle expuesto a los tsunamis de la tarde
mi odisea cabe en un pañuelo remendado
que agita todo un país que se esfuma.
Aquí está, presa de su autodestrucción,
vive a temperatura de su suicidio,
en mi corazón todo su azul sin norte
en torno a mis ensueños de poeta en pedazos.
¡Ay, perdiz mía, siempre en rumbo fijo hacia
un ultra sufrimiento demente del sufrir!
¡Ay, dulce loa de la paz y las armonías,
concede a mi poema su última gira
en esta hora del naufragar donde el ocaso haitiano
enciende su quinqué en mi frente desolada.
René Depestre
René Depestre, poeta haitiano

Nuestros países, República Dominicana y Haití, están, estamos, obligados a compartir la isla y a no continuar viviendo de espaldas, como si la realidad de una y otra no nos importaran o como si pudiésemos seguir ignorándonos.  Pretendo en este artículo plantear algunas verdades y mitos que han condicionado el imaginario colectivo tanto aquí como en el hermano país.

1.    El imaginario de la nacionalidad.   Sostengo que la construcción de la República Dominicana tuvo tres grandes momentos. La primera etapa se desarrolló en contra de Haití, una nación pequeña y vecina que a su vez había librado una de las más sangrientas luchas por configurar su propio Estado. La segunda etapa se desarrolló con la Guerra de la Restauración en 1865 en contra del imperio español; y la tercera, fue la derrota definitiva del proyecto anexionista por parte de Buenaventura Báez en 1869. Sin embargo, en el imaginario dominicano, la nacionalidad dominicana se forjó  en la lucha en contra del pueblo vecino. Estas ideas fueron definitivamente desarrolladas por el gran escritor conservador Manuel Arturo Peña Batlle, quien, para justificar el mito de que el pueblo dominicano era descendiente de España, por lo tanto blanco, no mulato ni negro, defendió la idea de que la incipiente nacionalidad dominicana se desarrolló inmediatamente después de las Devastaciones de Osorio en 1606. 

2.    Las luchas fronterizas como construcción de identidades.  Vuelvo a la tesis, ya comentada en esta columna,  de don Mario Góngora, quien afirmaba  que esas luchas por la frontera habrían forjado el sentimiento nacional en las naciones latinoamericanas. En esencia, decía, que la nacionalidad se había conformado sobre la base de la negación de lo que no somos. En el caso dominicano, la recién formada República había definido en las constituciones del siglo XIX que la frontera de la nueva República estaba determinada por la demarcación establecida en el Tratado de Aranjuez.  Se olvidaron los constituyentes, que un tratado posterior, el de Basilea, como    señalamos en el artículo de la semana anterior, lo había revocado. El conflicto entre ambas naciones duró desde 1844 hasta 1937, cuando Trujillo impuso por la sangre la actual frontera. Debemos mirarnos en el espejo de los demás países hermanos.  Las luchas fronterizas fueron momentos difíciles de la historia latinoamericana.  Se impone superar esos episodios dramáticos de nuestro pasado, mirando el presente con una óptica distinta, para poder construir un futuro distinto, más humano y con menos prejuicios.

3.    El anti haitianismo como unificación nacional y bandera de lucha del poder político dominicano. El pensamiento de Juan Pablo Duarte y de los trinitarios, fue coherente.  Respetaban al pueblo haitiano y le admiraban por su determinación de luchar por su libertad.  Decían, que si ellos habían tenido ese derecho, los dominicanos también. El liderazgo caudillista conservador, utilizó el anti haitianismo como un mecanismo de unificación nacional y una excusa para el militarismo, el despojo y el abuso de poder.   Buenaventura Báez, en el siglo XIX, planteaba que los males dominicanos venían de Haití.  Ulises Heureaux utilizó ese argumento en momentos de debilidad política.  Trujillo copió de Lilís y magnificó las ideas, creando, a partir de las brillantes ideas de los intelectuales adláteres a la dictadura, la tesis de la nacionalidad dominicana, la defensa del hispanismo como la cultura dominante en la conformación política y cultural de la nación dominicana. Balaguer siguió la tradición y, en su libro, La Isla al revés, magnificó tanto el peligro haitiano, que definió a sus habitantes como seres caníbales y endemoniados.  En el artículo de la próxima semana, utilizo el planteamiento de Frank Moya Pons, quien afirma que hay dos tipos de anti haitianismo, el histórico y el de política de Estado.

4.    A pesar de las diferencias, también aliados.  Desde la creación de la República Dominicana, los políticos haitianos y dominicanos se han visto en la necesidad de aliarse en determinadas coyunturas históricas. Esto se aplica a los liberales y  conservadores. Por ejemplo, intentando materializar el proyecto antillanista, Emeterio Betances logró alianzas formidables con líderes dominicanos, como Gregorio Luperón y Máximo Gómez. También con haitianos como lo fueron Fabré Geffrard, Antenor Firmín y Nissage Saget. A este proyecto se sumaron luego Pedro Francisco Bonó, el educador Eugenio María de Hostos y José Martí. Por el lado contrario, en determinados momentos, Trujillo hizo alianzas tácticas con su homólogo dictador haitiano Duvalier. 

5.    A pesar de las diferentes posiciones enfrentadas, se desarrolla una creciente actividad económica entre los dos países.  Según los datos que nos ofrece el Banco Mundial, Haití se ha convertido en los últimos diez años en el segundo socio comercial de la República Dominicana.  El primero, claro está, desde finales del siglo XIX, es la gran nación norteña, Estados Unidos.
Entonces, ¿qué nos queda?  La historia nos ofrece la información del pasado, de los errores y aciertos cometidos, para que, los que tienen la responsabilidad de dirigir los destinos, no repitan los errores y horrores de sus homólogos antepasados.
Todavía se manejan muchos prejuicios.  No tiene sentido negar la realidad. Como tampoco tiene sentido pretender que se esfumen de manera espontánea los mitos, leyendas, mentiras y verdades de una historia común, en la que ha primado, de ambas partes, tergiversaciones y verdades a medias.





Ante Haití: Aprendiendo a coexistir

Dice el psicólogo Alfred Adler que la vida humana es muy vulnerable, frágil. Lo que lleva a algunos humanos a tener complejo de inferioridad; y añade: que ese complejo de inferioridad, lo tratamos de sobrellevar buscando sentirnos importantes; resaltar, mediante el dominio, el poder, la fama,…entre otros estados de ánimo exteriores al valor y a las realizaciones internas.

Describen también personas socializados en la cultura occidental que se dedican a la filosofía, a la psicología, al misticismo, y que se han compenetrado con la cultura oriental, y de manera específica, con el budismo; que específicamente, la cultura occidental suele adolecer de vivir de las comparaciones, de prejuicios, de estereotipos, y de ideas tales como: triunfadores versus fracasados/as, disfrutar el vivir compitiendo, realizándose algunos humanos con sentir a otros/as como inferiores,… todas: maneras que se han constituido, con cierta frecuencia, en leitmotiv para algunas personas vivir.

El místico, sacerdote jesuita, y budista, Anthony de Mello, sostiene en su libro Una llamada al amor (Consciencia, libertad y felicidad) que estos rasgos competitivos y los apegos a la vanidad, al consumismo, a la dependencia del que dirán, etcétera, enferman de ansiedad y de angustia a parte de nuestro mundo occidental.

Mucha gente se está quejando de este modelo violento de vivir, que ha llevado a algunas/os a buscar la trascendencia a través de los sentimientos de sentirse superior a los demás, resaltando los defectos de los que consideran inferiores. Y que todo este patrón de vida ha degenerado en la destrucción del medio ambiente, y dificulta la armonía en las relaciones entre las personas, y entre los países.

En la República Dominicana cada determinado tiempo, unas varias veces al año, suelen destaparse algunas personas enumerando algunos defectos y perjuicios de las y los haitianos. Se quejan de que tienen el cólera, de que no han sabido administrar sus recursos, de que han sido y son racistas con los blancos (los franceses, por ejemplo, cuando lograron sublevarse contra la esclavitud), de que trabajan demasiados en determinadas áreas de la economía, de sus diferencias culturales (lengua, ideología religiosa), de que son muchos, de que son ilegales, de que usan nuestros servicios de salud, entre otras situaciones que consideran alarmantemente negativas para la República Dominicana.

Y para quien milita en la no violencia, en la paz, en la hermandad, en el realismo, en la objetividad, leer tanta petulancia, es un verdadero ejercicio de santidad y sanación, para cultivar la aceptación, y la comprensión, ante nuestras diferencias como sociedad dominicana, ante Haití y su pobreza y ante sus inmigrantes, y ¿porqué no?: ante nuestros emigrantes.

Este tipo de descripciones peyorativas no ofrecen un mínimo análisis de estos hechos. No hablan por ejemplo, de que nuestras capacidades productivas han venido descansando en la mano de obra barata, no explican sobre las causas del fenómeno mundial de las inmigraciones, no retienen el dato sobre nuestro millón de emigrantes, del estancamiento en aplicar nuestras leyes de migración, no se habla de los daños de la mentalidad productivista de las plantaciones al planeta; ni por asomo se cuestiona de la violencia de cazar personas y trasladarlas en barcos para que se forjaran las riquezas, ni se mencionan los países esclavistas, por ejemplo, y de que, en ese sistema, no fueron enriquecidas las personas explotadas, ni social, ni económica, ni política, ni espiritualmente. En fin, que el negativismo o el positivismo ante Haití, y sus inmigrantes, y sobre cuáles trapos tirar al sol, depende del lente que cada quien se ponga. Acostumbrémonos, y amémonos, con estas diferencias, hasta que nos sanemos de algunas facetas de ceguera parciales.

Una parte de la sociedad dominicana busca vencer ese complejo de inferioridad del que habla Adler, sintiéndose importante mediante la comunión entre iguales, el servicio, la cooperación y el comunitarismo; y no se suele poner distancia con las personas y con los países más pobres, ni con las culturas diferentes.

La cultura de la época colonial española, francesa, de las élites, no valoraban el trabajo manual, y aún en algunos/as, persiste el desprecio hacia quien hace el trabajo duro. Las y los africanos eran pobres, y fueron sometidos a la esclavitud. La mayoría de las y los haitianos son pobres, y son de la raza negra de los antiguos esclavos y esclavas.

Los y las haitianas, además de pobres, tienen una cultura diferente a la española (lengua, religión), y además en la República Dominicana se han inculcado pensamientos y sentimientos anti Haití, por parte de dictadores, como Rafael Leonidas Trujillo, y Joaquín Balaguer, con la ayuda de algunos intelectuales, como es el caso de Manuel Arturo Peña Batlle.

Algunas personas dicen que el rechazo a los haitianos y haitianas de una parte de los/as dominicanos/as se debe a los veinte y dos (22) años de colonización haitiana a nuestro territorio. Sin embargo, no tenemos ese sentimiento de rechazo hacia los españoles y norteamericanos, que nos han colonizado e invadido. Se sospecha que la pobreza de Haití es vital para ese rechazo.

Según Alfred Adler, para sentirse superiores, algunos no quieren estar cerca de lo que huela a limitaciones, a pobreza, porque algunos/as se les ha hecho difícil la humildad y la solidaridad; así como el análisis de cómo se interactúa económicamente, con ventajas, y el como nuestra mentalidad un poco anómica, refuerza inconductas éticas y sociales de inmigrantes haitianos/as y de emigrantes dominicanos.

Los dominicanos y dominicanas somos los vecinos de Haití, y viceversa. Compartimos una isla. Ir a Haití, y llegar desde Haití hasta aquí no es complicado: El Masacre se cruza a pie. Somos vecinos /as pobres, tenemos intercambios económicos: mano de obra, exportaciones. Pero también  tenemos los corazones divididos. Unos recitan defectos de las y los haitianos; otras, otros: nos dedicamos a cooperar, a aprender los idiomas mutuos, a sentirnos y a actuar como hermanos y hermanas, sin importar las circunstancias.

Ver, también en: 
http://elmunicipio.com.do/contentsreflex.aspx?key=280

Trabajar en medios masivos de sensibilización para detener violencias entre dominicanas/os y haitianas/os

Un llamado a los dirigentes de Haití y la República Dominicana

espacinsular

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Ante un nuevo episodio de violencia que deja en luto a familias dominicanas y haitianas, las organizaciones abajo firmantes, se ven en el deber de llamar la atención de los dirigentes de las dos Repúblicas hermanas de Haití y Dominicana, sobre la urgente necesidad de un diálogo en torno a la migración. El mismo, debería contribuir a garantizar la convivencia, asegurar una administración correcta de la justicia, preservar la paz, la buena vecindad, la solidaridad y la cooperación continua entre las dos naciones que comparten la Isla.

Por décadas, el tema migratorio es, el de mayor sensibilidad en las relaciones dominico-haitianas. Es, lamentable constatar que no ha recibido de parte de las autoridades de ambos países, la necesaria dedicación, para la implementación de políticas estatales y la conclusión de acuerdos bilaterales que aporten repuestas concretas a los problemas vinculados a los flujos migratorios irregulares.

Si bien hay un consenso general, que la mano de obra haitiana es indispensable hoy día en ciertos sectores vitales de la economía dominicana; sin embargo, no existe ninguna iniciativa Inter-gubernamental, como se hace en otras sociedades receptores de inmigrantes, para facilitar su integración y prevenir, los conflictos individuales que ocasionalmente pueden darse, por las diferencias culturales y de costumbres, entre los nuevos llegados y los nacionales.

Al pasar de “hechos entre particulares”, a la perpetración repetida de actos de violencia grupales, desde mayo del 2005, en contra de personas inocentes, en represalias a delitos y crimines atribuidos o cometidos por ciudadanos haitianos, existe una legitima preocupación sobre las proporciones progresivas que están teniendo estos acontecimientos, que se han transformado mas de una vez, en enfrentamientos entre moradores de comunidades rurales o habitantes de barrios populares de ambas nacionalidades.

El fatídico caso de la decapitación premeditada y ejecutada con una hacha, en la vía pública, en presencia de niños y jóvenes, del ciudadano haitiano de nombre Carlos Nerilus, supuestamente hermano, de quien se acusa del asesinato del dominicano Francisco Pascual de León Lara, no tiene precedente en la historia de los dos pueblos.

El impacto psicológico sobre los miembros de la comunidad haitiana en el país ha sido devastador. Las inquietudes creadas en el seno de los nacionales dominicanos en Haití son evidentes. La noticia divulgada en el ámbito internacional, se suma a una documentación negativa del manejo del tema migratorio en la República Dominicana.

Indubitablemente, es una conducta anticristiana impropia de la generalidad de los dominicanos, la cual no obstante, evidencia un grave problema social de deshumanización, a través de linchamientos anteriores de presuntos delincuentes, que no han sido eficientemente enfrentados en los planos de la previsión, la educación y la penalización.

No es menos cierto, que en los casos de victimas haitianas, han tenido un peso especifico, las posiciones de influyentes forjadores de opinión y funcionarios públicos que retoman en el contexto local el discurso de una corriente xenófoba internacional, lo cual junto a la manipulación de hechos históricos que marcaron el pasado de nuestras dos naciones, presentan a los inmigrantes haitianos como invasores o enemigos.

Es tiempo, para que los dirigentes de los dos países, vayan más allá de las posturas diplomáticas de reprobación de estos hechos de violencia, que desdicen de las relaciones armoniosas entre los dos gobiernos y Jefes de Estado. El potencial debilitamiento de la buena salud de los múltiples intercambios entre los habitantes de los dos países, es previsible, sin un manejo sensato, prudente, pero firme ante este doble crimen, y sin acciones oficiales inmediatas en materia migratoria.

Asimismo, se espera una condena ejemplar desde las esferas judiciales dominicanas de los autores de ambas muertes, que desaliente la comisión de hechos tan lamentables en contra de dominicanos o haitianos. También, el Estado haitiano debería buscar los medios para poner fin al sentimiento de abandono que embarga a la comunidad haitiana en la República Dominicana, por no tener demostrada evidencia de atenciones de sus representantes en el país.

Llamamos una vez más a la realización de una cumbre bi-nacional sobre migración, la ejecución de programas educativos sobre resolución pacifica de los conflictos, en las zonas de mayor presencia de inmigrantes haitianos en el territorio dominicano, y el lanzamiento de una campaña en los dos países por la amistad y convivencia dominico-haitianas.

FUNDACION ZILE

PASTORAL HAITIANA DE LA IGLESIA CATOLICA

ASOCIACION DE LOS MEDICOS HAITIANOS RESIDENTES EN LA REPUBLICA DOMINICANA

ASOCIACION DE ESTUDIANTES HAITIANOS DE LA UASD

ASOCIACION DE LOS UNIVERSITARIOS DE SANTIAGO

ASOCIACION DE ESTUDIANTES HAITIANOS DE BARAHONA

ASOCIACION DE JOVENES INMIGRANTES HAITIANOS

FUNDACION SOCIO CULTURAL DE LOS HAITIANOS ACTIVOS RESIDENTES EN LA REPUBLICA DOMINICANA (FUSCHARD)

ASOCIACION DE LOS COMERCIANTES HAITIANOS DE LA REPUBLICA DOMINICANA

CAMARA HAITIANA DE COMERCIO EN RD

NEW ENGLAND HUMAN RIGHTS FILIAL RD

COLECTIVO DE ARTISTAS HAITIANOS DE LA RD

SOCIEDAD CULTURAL HAITIANA

JUNTA DE VECINOS INMIGRANTES HAITIANOS (GUATAPANAL Y MAO)

CENTRO PARA EL DESARROLLO DOMINICO-HAITIANO

CONSEJO EMPRESARIAL DOMINICO HAITIANO

INSTITUTO CULTURAL DOMINICO HAITIANO

Datos sociales y económicas de las mujeres inmigrantes haitianas en República Dominicana

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Vendedora haitiana en Okab


MIGRACIÓN

Un 25% de los inmigrantes en RD son haitianas que se dedican al comercio informal, según FLACSO

El 50 por ciento de las haitianas se dedica al pequeño comercio

Linda Valdez Zambrano/Clave Digital

miércoles, 11 de marzo de 2009




SANTO DOMINGO, República Dominicana- En las últimas dos décadas, la inmigración haitiana en el país se ha feminizado producto de la integración de la mujer a las actividades productivas nacionales, por lo que se estima que el 25 por ciento de los inmigrantes que residen en territorio dominicano son haitianas que se dedican al comercio ambulante, indicó este miércoles la especialista Bridget Wooding.

Durante el lanzamiento del Observatorio de Migrantes del Caribe, auspiciado por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), Wooding explicó que la diversificación de las labores y del sexo de la ciudadanía haitiana en República Dominicana ha representado un tema trascendental de estudio y debate.

“Las mujeres haitianas vienen al país motivadas por la posibilidad de superarse, y le huyen a la situación económica y la inestabilidad política vigente en su nación”, enfatizó la investigadora.

Conforme con las explicaciones de la institución, el 50 por ciento de las haitianas se dedica al pequeño comercio, un 16 por ciento al servicio doméstico y el resto a las áreas informales de la economía.

Al resaltar que la “evolución” de la migración haitiana contemporánea y las relaciones entre los dos países es un fenómeno social que requiere de una adecuada profundización, la especialista exhortó a las autoridades estatales a ejecutar la Ley de Migración y a propiciar un diálogo armónico para buscar una solución a la problemática.

Conciliación social

Con el propósito de propiciar un ambiente de debate y de tolerancia estatal, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y el Centro de Investigaciones y Estudios Sociales (CIES) inauguraron este miércoles el Observatorio de Migrantes del Caribe.

“En colaboración con investigadores extranjeros y organizaciones sociales, este programa se dedicará a forjar una perspectiva integral y a largo plazo sobre la dinámica de los migrantes”, expresó el director de FLACSO, Francisco Villamán.

Tras manifestar que el construir nuevos horizontes para encontrar una solución a la problemática “es de sabio”, Villamán afirmó que los movimientos migratorios son producidos por los gobiernos, los cuales, según dijo, se suelen aprovechar de las labores humanas.

El especialista Wilfredo Lozano manifestó, a su vez, que esta iniciativa persigue generar un espacio de discusión, indagación y divulgación de problemas vinculados al movimiento de personas en la región caribeña.

“La cuestión de la migración se sitúa en el corazón del problema. Es común de que sea un tema de polémica, por lo que se requiere de un entendimiento para convivir de manera civilizada”, precisó Lozano.

Además de los representantes de FLACSO y CIES, al lanzamiento asistieron la diputada peledeísta Minou Tavárez Mirabal y el embajador dominicano en Haití, Rubén Silié.

http://www.clavedigital.com/App_Pages/Portada/Titulares.aspx?id_Articulo=17319
http://acariciando.blogspot.com
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Emigración de dominicanas/os en Haití

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Funcionarios de los dos países: República Dominicana y Haití


La República

MIGRACIÓN

Los dominicanos se asientan en el vecino Haití

Javier Valdivia - 3/4/2009

ENTRE 16,000 Y 20,000 INMIGRANTES DE REPÚBLICA DOMINICANA HAN DECIDIDO INSTALARSE EN PUERTO PRÍNCIPE Y EN OTRAS CIUDADES


PUERTO PRÍNCIPE, Haití.- La voz de Doris Abraham se escucha por la radio cada sábado al mediodía y aunque no suena como la del común de los locutores haitianos, su programa es seguido casi con devoción y la farándula local se inclina ante su exitosa presencia.

“Esta es la música caliente”, dice Abraham, mientras se contonea al compás de un merengue sentada frente al micrófono que la ha acompañado en el mismo lugar durante los últimos dieciocho años.

En radio Caribe, la principal emisora de Puerto Príncipe, esta dominicana ha hecho lo que la diplomacia no ha podido en dos siglos de historia: A través de “Espacio Latino”, su programa radial, Abraham interactúa en español con ciudadanos haitianos y socava de paso la barrera que separa a República Dominicana y Haití y sus viscerales recelos.

“El trabajo se tiene que hacer desde las bases, comunicando a un haitiano con un dominicano”, resume “La Diva”, como se le conoce en el mundo del espectáculo a esta comunicadora que cruzó por primera vez la frontera en 1987. “Aquí el español era sólo para el dominicano, era una muestra de rechazo pero hemos ido quitando eso poco a poco”, comenta.

Aunque la presencia dominicana en pueblos cercanos a la línea divisoria, inclusive por parentesco, se ha mantenido por años, la llegada de dominicanos a Haití fue en realidad poco habitual hasta la década del setenta cuando se empezaron a asentar aquí los primeros inmigrantes del otro lado de la isla.

Así se mantuvo en la siguiente década cuando el desplazamiento Este-Oeste fue más permanente. Después del fin del embargo en 1994, otros se animaron a instalar negocios o a trabajar en Puerto Príncipe.

Hoy viven en Haití entre 16,000 y 20,000 dominicanos y sus lugares de residencia se encuentran en ciudades más allá de la capital como Cabo Haitiano y Gonaives.

“El flujo actual es mayor, sobre todo después del 2004 y con mayor fuerza desde el 2006, cuando el gobierno de René Préval inició el proceso para lograr la estabilización haitiana, sobre todo de las zonas más convulsas”, explicó a LISTÍN DIARIO el embajador dominicano en este país, José Serulle Ramia.

Ese factor, la inestabilidad política, sumada a la degradación de las condiciones de vida a lo largo del siglo XX impulsó en sentido inverso una migración de ciudadanos haitianos a territorio dominicano que actualmente es difícil de contabilizar, aunque los datos más cercanos cifran el número de ese conglomerado en 800 mil inmigrantes.

A esa masa humana, la mayoría pobre y sin identificación, se suman los casi dos millones de haitianos que empezaron a dejar su país, sobre todo desde 1930 cuando se asentaron primero en Cuba y en República Dominicana.

“Entonces había como una repartición del trabajo regional que usó fuertemente la mano de obra haitiana para hacer caminar la industria azucarera capitalista, eso creó un gran problema porque obligaba a trabajar por un período fijo, sin identidad y encima de todo eso había racismo”, comentó a LISTÍN DIARIO la primera ministra MichËle Pierre Louis a propósito del sensible tema de la migración.

Flujo de inmigrantes
El flujo de inmigrantes a territorio dominicano es evidentemente mayor del que se produce a la inversa, pero la violencia que en algún momento alejó también a los dominicanos de Haití, no espantó a algunos que asumieron el riesgo y decidieron quedarse.

Gloria Pérez Guzmán, una estilista dominicana de Las Matas de Farfán, llegó en 1987 por un fin de semana y no se marchó jamás.

“Nunca fui rechazada”, dice Pérez, que trabajó en varias empresas locales y en una de las misiones de la ONU en Haití antes de poner su salón de belleza en Petion Ville y dar clases de español en escuelas haitianas.

“Se podría decir que las relaciones entre los dos países son buenas, aunque existen fragilidades por casos aislados que ocurren en República Dominicana; en los últimos cuatro años las cosas fueron mejores”, dijo esta maestra y empresaria que también ayudó a fundar la Asociación de Dominicanos Residentes en Haití que preside Miguel Martínez.

“Mi gran orgullo es que la gente hable español”, dijo a LISTÍN DIARIO Doris Abraham, “La Diva”, la locutora que a finales de los ochenta decidió visitar la tierra de sus ancestros paternos y que ahora dirige su propio programa de radio y de televisión y está a punto de editar una revista en el castellano que aprendió en su natal República Dominicana.

Pero la prueba más palpable de integración podría estar en el caso de dos exitosos médicos, Roxana Cabral, de Azua, y Deslouche Domond, de Haití, que se conocieron en Europa en una maestría y decidieron unir sus vidas por el matrimonio.

En la rue Marcelin, en Puerto Príncipe, dieciséis años después de su primer encuentro, la pareja es ahora dueña de un próspero Centro de Diagnóstico Computarizado donde tienen la ventaja de hablar los dos idiomas.

“Fue difícil al comienzo pero me fui adaptando”, afirma la doctora Cabral mientras sonríe y mira a su marido. “Fue una buena decisión”, dice convencida.

http://www.listindiario.com/app/article.aspx?id=93161

Ante actuaciones antisociales de personas, no seamos injustos y anómicos: Haitianos y dominicanos debemos vivir en paz

Las dominicanas y los dominicanos debemos poder mirar las actuaciones antisociales de haitianos y haitianas, y de cualquier persona sin incurrir en hacer daños a personas inocentes, y no incurrir en violencia indiscriminada. Nuestras autoridades deben tener más control del territorio, para que haya un Estado de Derecho.


CONFLICTO

Presidentes de parlamentos RD y Haití condenan agresión contra inmigrantes haitianos

Califican agresiones de "inaceptables y abusivas"


jueves, 30 de octubre de 2008

SANTO DOMINGO/República Dominicana (EFE).- El presidente del Senado de la República Dominicana, Reinaldo Pared Pérez, y el de Haití, Kelly Bastien, condenaron este jueves las agresiones de dominicanos contra haitianos, desatadas a principios de esta semana y que han provocado la repatriación de decenas de inmigrantes del segundo país.

Los dos parlamentarios calificaron dichas agresiones de "inaceptables" y "abusivas" en contra de los inmigrantes haitianos.

Las acciones en perjuicio de los haitianos iniciaron el lunes en Neiba (suroeste dominicano) cuando tres inmigrantes murieron a manos de dominicanos en violentos enfrentamientos con palos y piedras.

El enfrentamiento comenzó después de que un inmigrante asesinara a una mujer dominicana aparentemente para robarle una motocicleta, según la Policía.

Horas después, pero en la localidad de Guayubin, en el noroeste del país, turbas de dominicanos portando armas de fuego, machetes y palos quemaron decenas de viviendas de haitianos en venganza por la muerte de un dominicano, supuestamente a manos de un inmigrante.

Decenas de haitianos, incluyendo niños, huyeron despavoridos de dicho lugar y se refugiaron en sitios desconocidos para evitar ser agredidos mientras que otros han sido repatriados a su país.

El presidente del senado dominicano dijo que estos actos "no merecen el apoyo de nadie que tenga dos dedos de razón", ya que, según opinión, son "barbarie de personas que aprovechándose de un hecho aislado han venido ejecutando actos abusivos para robarles sus pertenencias a haitianos que viven en nuestro país".

En tanto, su colega de Haití pidió al Gobierno dar protección a los haitianos residentes en el país para evitar situaciones similares.

Según medios locales, la situación de tensión entre haitianos y dominicanos motivó una visita sorpresa ayer a la frontera de ambos países del presidente de Haití, René Préval.

El secretario adjunto de la Organización de Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, dijo hoy en Santo Domingo, aunque sin mencionar estos asuntos, que la convivencia pacífica es "crucial" para la República Dominicana y Haití, que comparten la isla La Española.

Ramdin y el presidente del senado haitiano participaron hoy en la inauguración del XXX Foro Anual de la Acción Mundial de Parlamentarios (PGA), en el que participan legisladores de setenta países del mundo.
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Carta de Juan Bosch sobre Haití y República Dominicana a Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui Cabral y Ramón Marrero Aristy

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Juan Bosch



Juan Bosch, Haití y la República Dominicana a 55 años.

2008-09-25 | perspectivaciudadana.com | Juan Bosch

Bajo el título de Carta para la Historia aparece este texto de Juan Bosch en el tomo XI de sus Obras Completas (2007). Escrita hace hoy cincuenta y cinco años, esta carta a Emilio Rodríguez Demorizi, Héctor Incháustegui Cabral y Ramón Marrero Aristy es un documento conmovedor y de una vigencia lamentablemente abrumadora.

La Habana,

14 de junio de 1943.


Mis queridos Emilio Rodríguez Demorizi,

Héctor Incháustegui y Ramón Marrero Aristy:

Ustedes se van mañana, creo, y antes de que vuelvan al país quiero escribirles unas líneas que acaso sean las últimas que produzca sobre el caso dominicano como dominicano. No digo que algún día no vuelva al tema, pero lo haré ya a tanta distancia mental y psicológica de mi patria nativa como pudiera hacerlo un señor de Alaska.

En primer lugar, gracias por la leve compañía con que me han regalado hoy; la agradezco como hombre preocupado por el comercio de las ideas, jamás porque ella me haya producido esa indescriptible emoción que se siente cuando en la voz, en el tono, en las palabras de un amigo que ha dejado de verse por mucho tiempo se advierten los recuerdos de un sitio en que uno fue feliz. Acaso para mi dicha, nunca fui feliz en la República Dominicana, ni como ser humano ni como escritor ni como ciudadano; en cambio sufrí enormemente en todas esas condiciones.

Hoy también he sufrido…Pues de mi reunión con Uds. he sacado una conclusión dolorosa, y es ésta: la tragedia de mi país ha calado mucho más allá de donde era posible concebir. La dictadura ha llegado a conformar una base ideológica que ya parece natural en el aire dominicano y que costará enormemente vencer, si es que puede vencerse alguna vez. No me refiero a hechos concretos relacionados con determinada persona; no hablo de que los dominicanos se sientan más o menos identificados con Trujillo, que defiendan o ataquen su régimen, que mantengan tal o cual idea sobre el suceso limitado de la situación política actual en Santo Domingo; no, mis amigos queridos: hablo de una transformación de la mentalidad nacional que es en realidad incompatible con aquellos principios de convivencia humana en los cuales los hombres y los pueblos han creído con firme fe durante las épocas mejores del mundo, por los que los guías del género humano han padecido y muerto, han sufrido y se han sacrificado. Me refiero a la actitud mental y moral de Uds. – y por tanto de la mejor parte de mi pueblo – frente a un caso que a todos nos toca: el haitiano.

Antes de seguir desearía recordar a Uds. que hay una obra mía, diseminada por todo nuestro ámbito, que ha sido escrita, forjada al solo estímulo de mi amor por el pueblo dominicano. Me refiero a mis cuentos. Ni el deseo de ganar dinero ni el de obtener con ellos un renombre que me permitiera ganar algún día una posición política o económica ni propósito bastardo alguno dio origen a esos cuentos. Uds. son escritores y saben que cuando uno empieza a escribir, cuando lo hace como nosotros, sincera, lealmente, no lleva otro fin que el de expresar una inquietud interior angustiosa y agobiadora. Así, ahí está mi obra para defenderme si alguien dice actualmente o en el porvenir que soy un mal dominicano. Hablo, pues, con derecho a reclamar que se me oiga como al menos malo de los hijos de mi tierra.

Los he oído a Uds. expresarse, especialmente a Emilio y Marrero, casi con odio hacia los haitianos, y me he preguntado cómo es posible amar al propio pueblo y despreciar al ajeno; cómo es posible querer a los hijos de uno al tiempo que se odia a los hijos del vecino, así, sólo porque son hijos de otro. Creo que Uds. no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no sea una carga insoportable; que Uds. consideran a los haitianos punto menos que animales, porque a los cerdos, a las vacas, a los perros no les negarían Uds. el derecho de vivir…

Pero creo también – y espero no equivocarme – que Uds. sufren una confusión; que Uds. han dejado que el juicio les haya sido desviado por aquéllos que en Haití y en la República Dominicana utilizan a ambos pueblos para sus ventajas personales. Porque eso es lo que ocurre, amigos míos. Si me permiten he de explicárselo:

El pueblo dominicano y el pueblo haitiano han vivido desde el Descubrimiento hasta hoy – o desde que se formaron hasta la fecha – igualmente sometidos en términos generales. Para el caso no importa que Santo Domingo tenga una masa menos pobre y menos ignorante. No hay diferencia fundamental entre el estado de miseria e ignorancia de un haitiano y el de un dominicano, si ambos se miden, no por lo que han adquirido en bienes y conocimientos, sino por lo que les falta adquirir todavía para llamarse con justo título, seres humanos satisfechos y orgullosos de serlo. El pueblo haitiano es un poco más pobre, y debido a esa circunstancia, luchando con el hambre, que es algo más serio de lo que puede imaginarse quien no la haya padecido en sí, en sus hijos y en sus antepasados, procura burlar la vigilancia dominicana y cruza la frontera; si el caso fuera al revés, sería el dominicano el que emigraría ilegalmente a Haití. El haitiano es, pues, más digno de compasión que el dominicano; en orden de su miseria merece más que luchemos por él, que tratemos de sacarlo de su condición de bestia. Ninguno de Uds. sería capaz de pegar con el pie a quien llegara a sus puertas en busca de abrigo o de pan: y si no lo hacen como hombres, no pueden hacerlo como ciudadanos.

Ahora bien, así como el estado de ambos pueblos se relaciona, porque los dos padecen, así también se relacionan aquéllos que en Santo Domingo igual que en Haití explotan al pueblo, acumulan millones, privan a los demás del derecho de hablar para que no denuncien sus tropelías, del derecho de asociarse políticamente, para que no combatan sus privilegios, del derecho de ser dignos para que no echen por el suelo sus monumentos de indignidad. No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la masa; no hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la clase dominante.

Pero así como en los hombres del pueblo en ambos países hay un interés común – el de lograr sus libertades para tener acceso al bienestar que todo hijo de mujer merece y necesita -, en las clases dominantes de Haití y Santo Domingo hay choques de intereses, porque ambas quieren para sí la mayor riqueza. Los pueblos están igualmente sometidos; las clases dominantes son competidoras. Trujillo y todo lo que él representa como minoría explotadora desean la riqueza de la isla para sí; Lescot y todo lo que él representa como minoría explotadora, también. Entonces, uno y otro – unos y otros, mejor dicho – utilizan a sus pueblos respectivos para que les sirvan de tropa de choque: esta tropa que batalle para que el vencedor acreciente su poder. Engañan ambos a los pueblos con el espejismo de un nacionalismo intransigente que no es amor a la propia tierra sino odio a la extraña, y sobre todo, apetencia del poder total. Y si los más puros y los mejores entre aquéllos que por ser intelectuales, personas que han aprendido a distinguir la verdad en el fango de la mentira se dejan embaucar y acaban enamorándose de esa mentira, acabaremos olvidando que el deber de los más altos por más cultos no es ponerse al servicio consciente o inconsciente de una minoría explotadora, rapaz y sin escrúpulos, sino al servicio del hombre del pueblo, sea haitiano, boliviano o dominicano.

Cuando los diplomáticos haitianos hacen aquí o allá una labor que Uds. estiman perjudicial para la República Dominicana, ¿saben lo que están haciendo ellos, aunque crean de buena fe que están procediendo como patriotas? Pues están simplemente sirviendo a los intereses de esa minoría que ahora está presidida por Lescot como ayer lo estaba por Vincent . Y cuando los intelectuales dominicanos escriben – como lo ha hecho Marrero, de total motu propio según él dijo olvidando que no hay ya lugar para el libre albedrío en el mundo – artículos contrarios a Haití están sirviendo inconscientemente - pero sirviendo – a los que explotan al pueblo dominicano y lo tratan como enemigo militarmente conquistado.

No, amigos míos…Salgan de su ofuscación. Nuestro deber como dominicanos que formamos parte de la humanidad es defender al pueblo haitiano de sus explotadores, con igual ardor que al pueblo dominicano de los suyos. No hay que confundir a Trujillo con la República Dominicana ni a Lescot con Haití. Uds. mismos lo afirman cuando dicen que Lescot subió al poder ayudado por Trujillo y ahora lo combate. También Trujillo llevó al poder a Lescot y ahora lo ataca. Es que ambos tienen intereses opuestos, como opuestos son los de cada uno a los de sus pueblos respectivos y a los del género humano.

Nuestro deber es, ahora, luchar por la libertad de nuestro pueblo y luchar por la libertad del pueblo haitiano. Cuando de aquél y de este lado de la frontera, los hombres tengan casa, libros, medicinas, ropa, alimentos en abundancia; cuando seamos todos, haitianos y dominicanos, ricos y cultos y sanos, no habrá pugnas entre los hijos de Duarte y de Toussaint, porque ni estos irán a buscar, acosados por el hambre, tierras dominicanas en qué cosechar un mísero plátano necesario a su sustento, ni aquéllos tendrán que volver los ojos a un país de origen, idioma y cultura diferentes, a menos que lo hagan con ánimo de aumentar sus conocimientos de la tierra y los hombres que la viven.

Ese sentimiento de indignación viril que los anima ahora con respecto a Haití, volvámoslo contra el que esclaviza y explota a los dominicanos; contra el que, con la presión de su poder casi total, cambia los sentimientos de todos los dominicanos, los mejores sentimientos nuestros, forzándonos a abandonar el don de la amistad, el de la discreción, el de la correcta valoración de todo lo que alienta en el mundo. Y después, convoquemos en son de hermanos a los haitianos y ayudémosles a ser ellos libres también de sus explotadores; a que, lo mismo que nosotros, puedan levantar una patria próspera, culta, feliz, en la que sus mejores virtudes, sus mejores tradiciones florezcan con la misma espontaneidad que todos deseamos para las nuestras.

Hay que saber distinguir quién es el verdadero enemigo y no olvidar que el derecho a vivir es universal para individuos y pueblos. Yo sé que Uds. saben esto, que Uds., como yo, aspiran a una patria mejor, a una patria que pueda codearse con las más avanzadas del globo. Y no la lograremos por otro camino que por el del respeto a todos los derechos, que si están hoy violados en Santo Domingo no deben ofuscarnos hasta llevarnos a desear que sean violados por nosotros en lugares distintos.

Yo creo en Uds. Por eso he sufrido. Creo en Uds. hasta el hecho de no dolerme que Marrero mostrara a Emilio el papelito que le escribí con ánimo de beneficiarlo y sin ánimo de molestar ni por acción ni por omisión a Emilio. En todos creo, a todos los quiero y en su claro juicio tengo fe. Por eso me han hecho sufrir esta tarde.

Pero el porvenir ha de vernos un día abrazados, en medio de un mundo libre de opresores y de prejuicios, un mundo en que quepan los haitianos y los dominicanos, y en el que todos los que tenemos el deber de ser mejores estaremos luchando juntos contra la miseria y la ignorancia de todos los hombres de la tierra.

Mándenme como hermano y ténganme por tal.

Juan Bosch

"En Para la Historia, dos cartas, Santiago, R.D. Editorial el Diario, 1943, pp.3-8"

Agenda binacional entre Haití y República Dominicana: Wilfredo Lozano

PUBLICADO EN LA SECCION FIRMAS DE CLAVE DIGITAL EL DIA jueves, 04 de octubre de 2007

LOS TRABAJOS Y LOS DIAS

La agenda domínico-haitiana


Wilfredo Lozano - Sociólogo, politólogo e investigador social.

Cuatro temas centrales constituyen hoy día los ejes de la agenda que República Dominicana debe asumir en sus relaciones bilaterales con Haití, mismos que tienen un aspecto común: los dos países no pueden evadirlos pues directamente los involucra. Estos temas son: el comercio insular en sus variantes formales e informales, el medioambiente, la seguridad insular de cara a la dinámica regional en que se inscribe y las migraciones.

Cada vez es mayor la conciencia de los empresariados dominicanos y haitianos de estrechar sus vínculos. Del lado dominicano es claro que, en el marco de los esfuerzos por el libre comercio, Haití representa una fuente segura de expansión de su mercado, del lado del empresariado haitiano República Dominicana constituye un espacio seguro de inversión que a la larga se revertirán sobre Haití. Contra esto conspira el contrabando, la inseguridad fronteriza y el clima de incertidumbre y dificultades para los intercambios comerciales.

El tema ambiental es el que mayor atención ha recibido. Podría decirse que lo poco o lo mucho que se ha hecho en este ámbito se debe al sistemático apoyo de la cooperación internacional.

En este terreno ha habido incluso continuidad de las políticas de estado. Las mismas se han apoyado en la vinculación de las poblaciones fronterizas en esquemas estratégicos de desarrollo sostenibles. Hoy se requiere una mayor presencia de ambos estados en el manejo de esta agenda y una visión más amplia que vincule las políticas a esfuerzos de desarrollo sostenibles de alcance nacional, insular y regional.

Un tema difícil es el de la seguridad insular en la frontera. En una mirada estrecha esta agenda la define esencialmente la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo y el contrabando de armas, pero en una mirada más inclusiva esta agenda debe involucrar la seguridad sanitaria, ambiental y migratoria.

En este caso también el manejo de la agenda no puede asumirse simplemente en un esfuerzo nacional e incluso insular, se requiere un esfuerzo regional que obligará a definir una política hacia el resto del Caribe y desde allí replantear los apoyos de los Estados Unidos.

La clave de esta agenda tiene que ver con el hecho de que hay una clara asimetría en su manejo: mientras para los Estados Unidos lo que resulta relevante es el tema del narcotráfico, el terrorismo y el contrabando de armas, para sus aliados caribeños el asunto relevante es el de las deportaciones de sus emigrados residentes en los Estados Unidos hacia sus países de origen, la movilidad de sus emigrantes hacia los Estados Unidos y el problema del medioambiente para cuyo manejo no cuentan con recursos. Todo esto obliga, pues, a la inserción de los estados dominicano y haitiano en un esquema integracionista de alcance caribeño, más allá del actual énfasis económico.

Finalmente está el asunto inmigratorio de trabajadores y trabajadoras haitianos hacia República Dominicana. Esto debe verse con realismo y responsabilidad.

En ambos lados debe crearse la institucionalidad migratoria que permita combatir con éxito su carácter ilegal, tanto en el sentido del control del ingreso irregular y freno hacia el lado este de la isla, como en el sentido de una rigurosa política del lado haitiano, a fin poner orden en el desplazamiento de sus nacionales. A todo esto se añade la necesidad de tomar en serio el tema de los derechos humanos.

En el manejo de la agenda descrita no se avanzará mucho si ambos estados y la comunidad internacional no ayudan a establecer y hacer cumplir reglas del juego claras, si en Haití no se avanza en la mejora del nivel de vida de sus pobladores y se fortalece el estado democrático, si en República Dominicana no se fortalece la institucionalidad del estado que permita la continuidad de las políticas más allá de los cambios de gobierno y en ambos estados si sus élites dirigentes no aprenden a sostener las condiciones mínimas de la confianza mutua, base de todo diálogo razonable, realista y productivo.

WWW.CLAVEDIGITAL.COM

Polémica ante petición de perdón a Haití de Obispo Dominicano

Distintas visiones sobre el perdón: Franklin Franco, Hugo Tolentino Dipp y el "inefable" blanco sangre pura azul de Manuel Núñez.

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Hoy Digital
Martes 9 de octubre del 2007

NÚÑEZ DICE NO PROCEDE
Historiadores saludan pedido de perdón


POR LEONORA RAMÍREZ S.

Los historiadores Hugo Tolentino Dipp y Franklyn Franco consideraron un gesto encomiable el perdón que, en nombre de los dominicanos, pidió el obispo Diómedes Espinal por la matanza de haitianos en 1937, pero Manuel Núñez cree que el perdón no procede.

Consultados por separado sobre el pronunciamiento del obispo de la diócesis de Mao-Montecristi, los investigadores coincidieron en que ese fue un hecho horrendo que no contó con el apoyo del pueblo dominicano.

Al conmemorarse 70 años de la matanza en la que se estima que murieron alrededor de 15,000 haitianos, Tolentino Dipp dijo que, aunque algunos nostálgicos de la Era de Trujillo lo justifiquen desde una perspectiva nacionalista, esa acción fue injustificable.

“Y por consiguiente, encontrar una institución dominicana que sea capaz entonces de comprender que vale la pena el mea culpa, es algo que a los dominicanos nos enaltece.

“Yo espero que de parte de Haití también haya un gesto grandilocuente, no sólo aceptando las disculpas, sino analizando lo que ella conlleva como grandeza de parte de la iglesia dominicana”.

La matanza de haitianos se produjo entre el 2 de octubre y mediados de noviembre de 1937. Entre las motivaciones de Trujillo se citan el racismo y la intención de elevar el nacionalismo dominicano a través del antihaitianismo.

Matanza y oligarquía

Franklin Franco manifestó que la masacre de 1937 fue apoyada por miembros de la oligarquía dominicana, algunos intelectuales y los grupos militares.

“Es una pena que hayan desaparecido porque con la propuesta de ese obispo, si hubiesen estado vivos estarían temblando.

“Esos grupos querían dar la impresión de que existía un sentimiento de venganza de los dominicanos contra los haitianos, pero los dominicanos nunca han albergado odio contra el pueblo haitiano, pero sí los grupos oligárquicos cuyos miembros son todos de origen extranjero y siempre estuvieron imbuidos de profundos prejuicios raciales”.

A juicio del historiador fueron esas posiciones absurdas que esos intelectuales les inculcaron a Trujillo y a los guardias de aquella época, las que se constituyeron en el motor de la matanza de 1937.

Después de ese hecho, que recibió el repudio de la comunidad internacional, Trujillo pagó una indemnización al gobierno haitiano, entonces presidido por Sténio Vincent, ascendente a US$70,000.

Desinformación histórica

Para Manuel Núñez, la posición del sacerdote obedece a una desinformación histórica, porque los dominicanos no tienen que pedir perdón por nada, ya que Trujillo fue el responsable, por lo que esa disculpa no se puede traducir en la cesión de la soberanía.

“Si Haití no ha pedido perdón por la matanza de 1805 en Moca, cuyo responsable fue Dessalines, el país no tiene que hacerlo, porque los dominicanos no refrendaron las acciones del dictador.

“ Lo que ocurrió en 1937 se debió a fallas dominicanas y haitianas, porque Trujillo llamó varias veces a Vincent para que controlara la población haitiana que se había derramado en la frontera dominicana, tras la expulsión de más de 85,000 haitianos de Cuba”.

A juicio de Núñez, si se hubiesen mantenido en la frontera esos haitianos se habría desnacionalizado el país, y se habrían perdido cinco provincias fronterizas claves para su desarrollo.

En ese sentido, destacó que hay que conocer la realidad para situarse en ella, y no hacer permanentes propagandas mediáticas de la compasión, porque ni los obispos ni los haitianos tienen ese monopolio.

http://www.hoy.com.do/printarticle.aspx?id=127916&photos=no

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Obispo Dominicano pide perdón por matanza de haitianos en el 1937

http://www.hoy.com.do/article.aspx?id=127808

Acá una iniciativa de oración pidiendo perdón a los haitianos asesinados por orden de Trujillo en el 1937.

Hoy Digital

Lunes 8 de octubre del 2007

Obispo pide perdón por la matanza del 1937

El obispo espinal de león dijo en la misa que matanza fue horrorosa


POR GONELL FRANCO
DAJABON.- El obispo de la diócesis Mao-Montecristi, monseñor Diómedes Espinal de León, pidió perdón ayer al pueblo haitiano por la masacre de 1937, durante una misa oficiada en la zona fronteriza con motivo de la festividad de la patrona del municipio, Nuestra Señora del Rosario.

Espinal de León recordó que la masacre de esa época fue algo horroroso. Dijo que en nombre de la Iglesia Católica y del pueblo dominicano pedía perdón al pueblo de Haití.

El ministro católico sostuvo que de la misma manera que el Papa pidió perdón al pueblo judío y por otros acontecimientos de la humanidad, él también lo hacía con el pueblo haitiano.

“Este y otros acontecimientos han causado heridas a esos hermanos de Haití y que la Iglesia Vive el perdón”, afirmó.

Asimismo, el obispo aclaró que ninguna de las personas que se encontraban en el templo tuvo nada que ver con ese crimen.

De su lado, el padre Monestime, agradeció el pronunciamiento de monseñor Espinal de León, y dijo que lo importante es que ambos gobiernos puedan trabajar para que los dos pueblos vivan en paz.

En otro orden, monseñor Espinal de León definió como muy atinada la decisión del Consejo Parroquial de Dajabón de destinar todos los beneficios de las fiestas patronales, en lo que a la parroquia se refiere, al asilo de ancianos de la comunidad.

El asilo atraviesa por una situación difícil desde que el gobierno retiró desde el año pasado la subvención que le entregaba.

El prelado católico recordó que el presidente Leonel Fernández durante una visita que hizo a Dajabón, a raíz del tornado que a principios del mes de mayo azotó a la provincia, prometió reponer lo que se había dejado de entregar y duplicar la subvención, pero que hasta ahora solo ha sido eso, una promesa.

Monseñor Espinal de León dijo que el gobierno gasta mucho dinero en cosas menos importantes, pero, que al parecer, eso políticamente le da más resultados, y prefiere hablar mentiras a la población.

Pidió al gobernador, Arturo Socías, quien se encontraba en la Eucaristía, llevara su mensaje al Presidente de la República, que tratara de cumplir con la promesa de reponer la ayuda al asilo de ancianos, y con el aumentó del subsidio a favor de esas personas, que dieron mucho por sus comunidades.

En la celebración de la misa que encabezó el obispo en la parroquia Nuestra Señora del Rosario con motivo de concluir las fiestas patronales, estaban presentes el padre Roberto Guzmán, y el director de Radio Marién, padre Guillermo Perdomo.

Además, el director del Instituto Tecnológico San Ignacio de Loyola, el encargado de la Pastoral Haitiana, padre Ramiro Pampols, así como el sacerdote Perard Monestime, Jesuita de Juana Méndez.

PALABRAS DEL OBISPO Y DEL PADRE MONESTIME

Petición de perdón de monseñór Diómedes Espinal de León en la misa de la Parroquia N.S del Rosario, Dajabón. 07 Octubre 2007

1. Antes del Acto Penitencial:

“Delante de Dios Nuestro Padre, reconozcamos nuestros pecados…
Particularmente quiero pedir perdón al Señor..
Se cumplen los 70 Años de la Masacre contra los haitianos.

Así como el Papa Juan Pablo II en muchas ocasiones pidió perdón públicamente en nombre de la Iglesia… lo hizo con los judíos, por los millones de judíos que mataron en la Segunda Guerra Mundial, yo también como Iglesia, y en nombre de la Iglesia y del pueblo dominicano, pido perdón a ese país hermano de Haití.

Por supuesto, ninguno de nosotros estábamos allí presentes. Sabemos que fue consecuencia de una dictadura y que… pero nuestro pueblo quedó marcado por esa masacre.

Para que el Señor perdone nuestro pueblo, perdone aquellos que actuaron salvajemente y también bendiga nuestro pueblo de Haití,

Y que las injusticias, los abusos, los maltratos que dan muchos dominicanos a nuestros hermanos haitianos, también el Señor los perdone y nos ayude a vivir en solidaridad, a vivir el amor, a vivir como dos pueblos hermanos…

Por todo esto, pedimos perdón al Señor.

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos…..”

2. Después de la misa, entrevistamos a Mons. Diomedes, y lo transmitimos, como la misa también, para Radio Marién.

“Se cumplen los 70 años de esta masacre… contra nuestros hermanos, aquí en esta Frontera. Sabemos que también... murieron dominicanos… quizás consecuencia de una dictadura, de un sátrapa…

Para él no contaba la vida, sino mostrar la fuerza que tenía, sin importar derramar sangre, como lo hizo con muchísimos dominicanos durante el tiempo de la dictadura.

La Iglesia siempre ha vivido el perdón e invita al perdón. Y creo que eso, quiérase o no, deja una herida en la historia, que, aunque no se esté sacando a diario, pero… está la herida ahí y no se sabe hasta qué punto esa herida haya sido curada, o haya dejado de sangrar.

El Papa Juan Pablo II nos dio ejemplo y conmovió al mundo, por ejemplo, cuando se presentó en la cárcel a ofrecerle el perdón a Ali Agka, que fue el que intentó quitarle la vida.

También pidió perdón al pueblo judío por los millones que mataron los nazis y pidió perdón a la misma humanidad por todos los desastres que han sucedido en el mundo, que a lo mejor, pues, aunque no los haya realizado directamente la Iglesia, sin embardo, pues, hiere a la humanidad. Porque el odio, el deseo de venganza, o el crimen, eso hiere a toda la humanidad, a toda la sociedad.

Y por eso yo, como Obispo, como sacerdote, ministro del perdón, en esta Fiesta del Rosario, al conmemorarse estos 70 años, quise también, pues, como un gesto de nuestra iglesia, y de nuestro pueblo, en mi persona, pedir perdón… por esa gran matanza contra esos hermanos, que a lo mejor nada tenían que ver, ni estaban haciendo ningún daño, y aunque estuvieran haciendo algún daño, esa no es la mejor forma de solución.

Yo creo que el perdón es fruto del amor y si estamos hablando de reconciliación, de paz, de amor, de acoger al cercano, de buscar al lejano, es una ocasión también para buscar a esos hermanos que , a lo mejor, tienen algún resentimiento contra nosotros…

Yo, como Obispo, como Pastor de esta Iglesia, en República Dominicana, en nombre de la Iglesia, en nombre del Pueblo Dominicano, pido perdón al pueblo haitiano y a la Iglesia de la República de Haití”.

Respuesta del P. Perard Monestime SJ, Superior de la Compañía de Jesús, en Wanament, nativo de Haití.

“Ante eso yo puedo decir….
Mi Español es no tan bueno… pero… por la cosa de la masacre yo pienso que, en mi opinión, no debe ser una cosa de políticos, pero como nosotros vivimos en una isla…
podemos vivir como hermanos, hermanas, amigos..
cómo ser amigos y cómo vivir en paz… ah.. es la cosa.
Y debemos trabajar para realizar esto y también los dos lados de la isla…
Trabajar con nuestros gobiernos para buscar la manera de vivir en paz… es mi opinión”.

Este texto lo publicamos íntegro gracias a la gentileza de Radio Marién y particularmente de su director, el padre jesuita Guillermo Perdomo Montalvo


Las contradicciones, su manejo con empatía.

La empatía es comprensión, respeto y consideración aún tengamos diferencias. Con ella nos movemos en nuestras relaciones con los demás, más allá de afinidades de pensamiento u objetivos políticos.

El respeto, los derechos, guían algunos estadios humanos, y los nortes deseables son: la dignidad, la libertad, la justicia y la empatía. Las divisiones dicotómicas, maniqueas no pautan las interacciones donde hay comprensión entre los humanos. No se vive en bandos, frente a cada persona y cada hecho se reflexiona y se siente de manera particular, cada situación se analiza en concreto para definir qué hacer.

En los debates a veces, Haití y RD, partidos políticos, género, etcétera..,no están en el centro de las contradicciones, más bien, a veces están, sentimientos de dominio y de rechazos personales, o de tolerancia y paz, atendiendo a procesos de crecimiento o de retroceso en las posibilidades de construir la empatía o la intolerancia.

Son procesos humanos, en las cuales también por períodos yo misma me he visto envuelta.

He tratado de asumir y construir de manera consciente un yo de empatía, un yo menos chismosito, más unitario. Por lo que, aún se nos agreda, tratemos de reaccionar en empatía y serenidad. Por lo que de nuestras reacciones somos responsables, y no deben depender de los que otros/as expresen.

Es mi posición, y en ella he labrado con mucho cuidado, para cultivar un fruto estable de emociones positivas y unitarias. Aún defienda puntos de vista contradictorios con pasión, no mezclo sentimientos negativos personales a los debates de posiciones. Amo cada parte en conflicto. Amo a Haití, y a RD, mujer y hombre, partidos, partes en conflictos y en cada uno, y en mí misma, hay luces y sombras, y la empatía debe estar presente cuando asumimos posiciones críticas o la aprobación.