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Conceptos de educación excelente en Finlandia

Se trata de toda una cultura de responsabilidad, de valorar la educación, dos tercio de la población es universitaria, se valora la lectura y la escritura.

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Todos podemos aprender del brillante ejemplo de las escuelas finlandesa



LOS MEJORES DE LA CLASE


Por Fergus Bordewich G-06

EL SINGULAR AMBIENTE que reina en la Escuela Pri-maria Poikkilaakso, situada en un suburbio de la ciudad de Helsinki, seguramente haría suspirar de envidia a maestros y educadores de todas partes del mundo.Los alumnos del grupo mixto de preescolar y primer grado de la maestra Anna-Leena Olkinuora están sen-tados en torno a mesas redondas pintando paisajes invernales. Anna-Leena se desplaza lentamente entre los niños, y se inclina para elogiar a uno de ellos por su dibujo de una ardilla que retoza entre los árboles. “Siempre estamos observando lo que hacen en el aula para identificar su estilo de aprendizaje”, explica. “Cada niño tiene metas propias y un ritmo de aprendizaje diferente”.

En el piso superior, la pálida luz del sol invernal atraviesa las ventanas del salón de clases de Mervi Valta, que está supervisando a sus 28 alumnos de cuarto y quinto grados: niños y niñas de 10 y 11 años. Algunos estudian historia; otros, matemáticas, y algunos más, gramática. “Todos saben lo que tienen que hacer”, dice Mervi, señalando una gráfica de colores pegada a la pared que indica las tareas diarias de cada alumno. “No siempre hacemos lo mismo al mismo tiempo, ni a la misma velocidad”.Fuera del aula, en un pasillo iluminado, cuatro niños que ya acabaron su trabajo del día se entretienen con un juego de mesa. En otro sitio de la espaciosa escuela, tres niñas ensayan un baile para una obra de teatro, sin maestros a la vista.

A pesar de la poca supervisión la escuela está asombrosamente tranquila (y silenciosa, pues, como en todas las escuelas primarias finlandesas, los niños se quitan los zapatos y andan en calcetines).“Cada niño elabora su propio plan de estudios anual”, explica Kimmo Sundstrom, director de esta escuela de 280 alumnos. “Cada uno, ayudado por sus padres y maestros, establece las metas que desea alcanzar, y así la motivación se mantiene alta. Si alguno requiere apoyo especial en matemáticas, lo recibe; si otro avanza más aprisa que los demás en lenguaje, se le alienta para que siga adelante”.

Estos niños son pioneros del experimento educativo más exitoso del mundo. Los resultados recién publi-cados de un estudio internacional realizado en 2003 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ubican a los estudiantes finlandeses por encima de los de otros 40 países que fueron evaluados en lectura y ciencias, y muy arriba del alumno medio de las naciones afiliadas a la OCDE. El examen aplicado, conocido como PISA, también mostró superioridad de los finlandeses en matemáticas.

Más de un cuarto de millón de estudiantes de todo el orbe contestaron esta prueba.Las escuelas finlandesas no sólo obtuvieron el primer lugar en excelencia académica, sino también en la educación de alumnos menos dotados y en la reduc-ción de diferencias de rendimiento entre niños y niñas. En pocas palabras, las escuelas finlandesas no dejan que ningún niño se rezague. “Los resultados del examen PISA muestran que un sistema educativo puede combinar exitosamente alta calidad con igualdad”, dice el informe. ¿QUÉ ESTÁN HACIENDO BIEN los finlandeses? La razón de sus logros no es el derroche de dinero: el gasto de Finlandia en educación primaria y secundaria es un poco mayor al promedio europeo, pero menor al de algunos de sus vecinos nórdicos. Finlandia tampoco ha recurrido a las panaceas recomendadas por educadores de otros países,como evaluaciones exhaustivas, cargas de trabajo más pesadas, readopción de métodos de enseñanza del pasado o aplicación de medidas disciplinarias más estrictas.

Los niños finlandeses empiezan su educación escolar a mayor edad (siete años) que los chicos de otros países, casi todos en escuelas públicas, y en promedio dedican unas 30 horas a la semana al trabajo escolar, incluidas las tareas en casa. Esto contrasta con las 50 horas a la semana que dedican los estudiantes coreanos, cuyo desempeño en el examen PISA fue un poco inferior al de los finlandeses.Los problemas típicos de las escuelas en muchos países son relativamente raros en Finlandia. Aunque el hostigamiento entre condiscípulos, el consumo de drogas y la falta de respeto a los maestros sí existen, se procura resolverlos lo antes posible.

El ausentismo tampoco es común: de alrededor de 62,000 jóvenes que cada año terminan la enseñanza media, sólo 1000 abandonan la escuela, y la mitad de éstos tarde o temprano reanudan sus estudios. Finlandia disfruta de algunas ventajas: en comparación con otros países, tiene pocos inmigrantes que batallen con problemas de idioma y adaptación cultural. Además, el cultivo de la palabra hablada y escrita es una tradición finlandesa. Durante los siglos de gobierno sueco y ruso, leer y escribir en finlandés fue símbolo de nacionalismo y motivo de orgullo.Sin embargo, hasta mediados de los años 70, Finlandia no era modelo de innovación escolar.

Como en muchos otros países europeos, a los educandos finlandeses se les hacía un examen a los 10 años de edad a fin de encaminar los por “vías” académicas o vocacionales separadas. Esto determinaba prácticamente el resto de su vida, pues una vez encarrilados en una vía, era casi imposible cambiar a otra.Para que Finlandia pudiera competir con éxito en la cambiante economía mundial-decían los críticos-, debía reformar su sistema educativo. “Para una sociedad basada en el conocimiento es mucho más fácil dar formación para las nuevas profesiones a una población altamente instruida”, expresa Leo Pahkin, asesor del Consejo Nacional de Educación de Finlandia. A finales de los años 70 los educadores empezaron a adoptar un sistema “centrado en el alumno” que daba más poder a los maestros y más atención a las necesidades individuales de los estudiantes.

En primer lugar se abolió el examen que se hacía a los niños a los 10 años y se permitió que siguieran juntos en las mismas escuelas hasta que cumplieran los 16. Luego, en los años 80, se combinó en el mismo salón de clases a alumnos de todos los niveles de habilidad. Por último, en 1994, se descentralizó radicalmente la administración escolar y se dio a escuelas y maestros la libertad de establecer sus prioridades de enseñanza.Los finlandeses atribuyen su éxito educativo a varios factores:Los maestros se cuentan entre los mejor capacitados del mundo. Aunque los sueldos de los maestros no son exorbitantes (entre 2400 y 4800 dólares al mes, dependiendo de la experiencia), la profesión goza de gran prestigio. Las universidades aceptan sólo a uno de cada siete solicitantes de puestos docentes, rigor selectivo aún mayor que el aplicado a los aspirantes a abogados y médicos. A los maestros incompetentes se les llega a despedir, pero esto casi nunca sucede. “Esta profesión es tan difícil, que consideramos apto para ejercerla a cualquiera que termina la carrera docente”, dice Riitta Sarras, asesora del Sindicato de Educadores, que representa a los maestros finlandeses.Los maestros disfrutan de un alto grado de autonomía. Los profesores tienen libertad de usar los métodos de enseñanza que prefieran, elaborar los planes de estudio para sus grupos de alumnos y elegir los libros de texto para los cursos (o no utilizar ninguno). Una vez que se contrata a los maestros, no se les somete a inspecciones ni a evaluaciones periódicas.


Richard Cousins, inmigrante inglés que lleva más de 10 años enseñando matemáticas en Finlandia, expresa: “En Gran Bretaña se lleva un registro exagerado del trabajo de los maestros. Aquí, el sistema confía en uno”. No se usan formas estandarizadas de evaluación. Los críticos finlandeses afirman que los exámenes generan inútiles presiones de tiempo y constituyen un castigo para los alumnos que quieren aprender a su manera. “En muchos países se cree que el aprendizaje mejora con la aplicación frecuente de exámenes”, dice Sarras. “Nosotros creemos lo contrario: la evaluación excesiva lleva a los maestros a enseñar para los exámenes, y muchos aspectos del aprendizaje no pueden evaluarse así”. A los 18 años, los estudiantes sí deben presentar un examen para entrar a la universidad.


Casi dos tercios de los finlandeses cursan estudios superiores: una proporción muy alta de acuerdo con los parámetros internacionales.Se enseña a los estudiantes a autoevaluarse. “Enseñamos a los niños desde el nivel preescolar para que se autoevalúen”, dice Kimmo Sundström, el director de la Escuela Poikkilaakso. “Esto los ayuda a hacerse responsables del trabajo que realizan y cuando asumen la responsabilidad trabajan con más libertad. El maestro no tiene que supervisarlos todo el tiempo”. Muchas escuelas primarias entregan a los niños un formulario de autoevaluación semanal que incluye frases como “Terminé mi trabajo”, “Recordé pedir permiso para hablar”, etcétera. Al final de cada frase hay una línea que tiene una carita sonriente en un extremo y una triste en el otro y los alumnos se califican tachando una de las dos. El maestro anota luego si está de acuerdo o no con la calificación.En secundaria y bachillerato las autoevaluaciones suelen hacerse por escrito, y se realiza una evaluación más exhaustiva al final de cada año escolar. “Esto lo obliga a uno a pensar en lo que no hizo bien en el año y en lo que debe lograr en el siguiente”, dice Tuomas Siltala, de 18 años, quien terminó el bachillerato en mayo de 2005 y ahora estudia leyes en la universidad. “Uno aprende lo que puede hacer. No tiene caso engañarse”.Se fomenta en los estudiantes el trabajo independiente. “Procuramos que los alumnos busquen información por su cuenta y no sólo en los libros de texto”, señala Kirsti Santaholma, quien desde 1982 enseña francés en la Escuela Itäkeskus, en un subur-bio de Helsinki. “Así aprenden mejor”.


Los estudiantes están de acuerdo. “Los profesores casi nunca dan la clase”, dice Tuomas Siltala. “Si uno se limita a escribir los que los maestros dicen, no se aprende nada. Es mejor que uno piense con su cabeza”. El ambiente escolar es flexible y tolerante. En las escuelas finlandesas no se obliga a los alumnos a llegar antes de que empiecen las clases y no hay toques de campana que marquen el principio y el final de cada clase. “El exceso de autoridad genera resentimiento”, dice Richard Cousins, quien enseña en la Escuela Secundaria de Kulosaari, otro suburbio de Helsinlci. “Aquí los chicos son responsables y respetuosos porque les damos la libertad de venir. No vienen sólo porque se les ordena”.Los alumnos de aprendizaje lento reciben apoyo especial. Quizá esto sea el mayor logro de los finlandeses. Según los resultados del examen PISA, Finlandia tiene la menor brecha entre los estudiantes más aplicados y los de rendimiento más bajo que cualquier otro país de la OCDE.En vez de considerar el apoyo especial como señal de fracaso, los finlandeses lo ven como una oportunidad para mejorar. Marja Koivisto, experta en educación especial de la Escuela Secundaria Olari en Espoo, al oeste de Helsinki, trabaja con alumnos que tienen problemas de aprendizaje o de conducta. Para cada uno de ellos crea un programa individual orientado a metas alcanzables: primero, asistir a clases; luego llegar a tiempo, llevar los libros, y así sucesivamente. “Cuando les dejo tarea, ni siquiera tienen que dar las respuestas correctas”, explica. “Lo importante es que lo intenten”.En la pared hay una gráfica lineal para cada alumno. Cada vez que uno de ellos cumple un objetivo, Marja pone un punto nuevo en la gráfica y lo conecta con el anterior. Este sistema funciona: con muy pocas excepciones, las líneas van en constante ascenso. A los chicos indisciplinados se les corrige haciendo que se queden un rato en la escuela después de clases y, en casos extremos, con la expulsión temporal. A esos estudiantes se les asigna un programa de trabajo en casa. “Pero esos casos son muy raros”, dice Riitta Sarras.EL ÉXITO EDUCATIVO de Finlandia es tan rotundo, que resulta difícil encontrarle fallas. Con todo, algunos edu-cadores de ese país se cuestionan si sus escuelas están descuidando a los alumnos superdotados. “Somos muy buenos para ocupamos de los estudiantes ordinarios, pero me pregunto si alentamos a los genios para que rindan al máximo”, dice Kyllikki Vilkuna, directora de la Escuela Secundaria de Kulosaari. “¿Convendría tener escuelas especiales para los alumnos talentosos? ¿Deberíamos brindarles más apoyo? Es importante que analicemos estos asuntos”.Sin embargo, los finlandeses creen (y los resultados del examen PISA lo demuestran) que todos los estudiantes, sea cual sea su capacidad, se benefician del aprendizaje cooperativo que tiene lugar en las aulas. Kirsti Santaholma acostumbra dividir su clase de francés en grupos de dos o cuatro alumnos y asigna al menos un estudiante sobresaliente a cada grupo. “Si pusiera juntos a los rezagados o a los de rendimiento medio, tendría que concentrarme sólo en ellos”, explica. “Al dividirlos así, los más aplicados
ayudan a los menos".


México también tiene algunos logros en este terreno. Por ejemplo, ha aumentado el gasto en educación general y por estudiante. Entre 1995 y 2002, el gasto en educación terciaria que comprende programas universitarios y vocacionales de alto nivel- aumento 72 por ciento, y en ese mismo periodo hubo un incremento de 42 por ciento en las inscripciones al nivel terciario. Como resultado, el gasto por estudiante en ese nivel aumento 21 por ciento.


Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los países miembros de esta entidad invierten en educación el equivalente al 5.8 por ciento de su producto interno bruto (PIB), en promedio. México esta por encima de esa media, ya que su gasto en educación como porcentaje del PIB es de 6.3 por ciento. Pero aunque México está aumentando dicho gasto a un ritmo más rápido que al que crece su riqueza nacional, todavía le falta un largo trecho por recorrer en materia educativa, sobre todo en lo referente al rendimiento de los alumnos.En cuanto al examen PISA, que en 2003 se aplicó a estudiantes de todos los países de la OCDE para evaluar su desempeño, México obtuvo la puntuación media ¿Y la educación en México? más baja en matemáticas. Mientras que naciones como Finlandia, Corea y Holanda obtuvieron entre 544 y 538 puntos, México apenas obtuvo 385.De acuerdo con los parámetros de calificación del examen PISA, esto significa que más de 60 por ciento de los estudiantes mexicanos tienen capacidad insuficiente para las matemáticas y es probable que afronten serias dificultades para utilizarlas en su vida futura.

En México, por otro lado, el número de alumnos que cada maestro atiende es alto en comparación con el de otros países. Por ejemplo, un profesor de secundaria enseña a 32 estudiantes en promedio: más del doble de la media de la OCDE, que es de 14 alumnos por maestro. Las diferencias en educación entre Finlandia y México son muchas.

Mientras que un estudiante mexicano de 15 años dedica 1058 horas al estudio en un periodo escolar ordinario, uno finlandés, de la misma edad, dedica 858 horas, es decir, cerca de 19 por ciento menos tiempo.La brecha entre ambos países es aún grande, pero es importante entender que México tiene una población mucho mayor y un nivel comparativamente más bajo de riqueza nacional. En México, el número promedio de alumnos por maestro en las escuelas secundarias es alto en comparación con el de otros países: 32 México 14 OCDE En un periodo escolar ordinario, un estudiante mexicano de 15 años dedica al estudio 1058 Horas En cambio, un alumno finlandés dedica 858 horas ayudan a los atrasados y es posible recorrer el salón para supervisar a todos”.En contraste con el paisaje de abedules sin hojas y cielo gris que se contempla fuera, el salón de Kirsti está decorado con coloridas fotos de comida francesa y un mapa de París.

Les ha pedido a sus alumnos que redacten un texto en francés con una descripción de un pasatiempo real o imaginario y que luego lo den a leer a sus compañeros. Kirsti va de grupo en grupo, ayuda a resolver los problemas de gramática y pronuncia frases de aliento. Jamás critica a nadie.“Nunca decimos ‘estás mal’, porque eso avergüenza a los alumnos y socava su deseo de aprender”, dice Kirsti. “Todos son libres de cometer errores. Es normal no aprender en ocasiones. Es normal no aprender en ocasiones, o hacerlo lentamente. Les decimos a los muchachos que comparen sus calificaciones sólo con las anteriores, no con las de los demás”.La profesora hace una pausa y se pone pensativa. Lo que dice a continuación, de algún modo, sintetiza todo lo que el sistema educativo finlandés ofrece a los estudiantes: la garantía de paciencia, tolerancia y un compromiso autocrítico con la excelencia.“Cuando un alumno no aprende”, expresa, “pienso que algo está fallando en mi forma de enseñar”. ¿De que manera podrían las escuelas mexicanas seguir el ejemplo de las finlandesas y emular sus logros?

http://matosas.typepad.com/escuelas_que_piensan_naci/2007/12/todos-podemos-a.html

Aprendamos de la educación en Finlandia

Hay una política de Estado de animar la lectura. Hay un proyecto de nación colectivo que prioriza la educación.

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Marzo 7 de 2008

¿Por qué los estudiantes finlandeses son tan listos?

A pesar de tener menos tarea y presión, obtienen los puntajes más altos según una prueba internacional

Por Ellen Gamerman Helsinki, Finlandia.

Los estudiantes de secundaria en esta ciudad rara vez reciben más de media hora de tarea para llevarse a casa. No usan uniformes, no tienen cuadros de honor, el día escolar no inicia con un timbre y no hay cla ses para alumnos avanzados. Hay pocos exámenes estandarizados, pocos padres se preocupan por la universidad de sus hijos y los niños no entran a la escuela sino hasta los 7 años. Sin embargo, según una medida internacional, los adolescentes finlandeses están entre los más inteligentes del mundo. Han obtenido algunos de los puntajes más altos entre estudiantes de 15 años de 57 países que presentaron una prueba de conocimientos. Los jóvenes de Estados Unidos tuvieron un desempeño regular, pese a que los educadores de ese país elevaron sus asignaciones, estándares y reglas. La juventud finlandesa, al igual que sus contrapartes estadounidenses también desperdician horas en Internet, se pintan el pelo y escuchan rap. Pero para el noveno grado tienen un rendimiento avanzado en matemáticas, ciencia y lectura, lo que prepara a los finlandeses a ser los trabajadores más productivos del mundo.

Los finlandeses llamaron la atención con su desempeño en las pruebas trienales aplicadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, un grupo fundado por 30 países que supervisa tendencias sociales y económicas. En la prueba más reciente, que se concentró en ciencias, los estudiantes finlandeses terminaron en primer lugar en ciencia y segundos en matemáticas y lectura entre 400.000 adolescentes.

En comparación, Chile se ubicó en el puesto 40 en ciencias, México en el 48 y Brasil y Argentina en el 50. En matemáticas Chile ocupó el puesto 44, México el 46, Colombia el 52 y Brasil el 53.

Si se suman los tres puntajes de Finlandia, el país queda en primer lugar, dice Andreas Schleicher, quien dirige el Programa de Evaluación para Estudiantes Internacionales, (PISA por sus siglas en inglés). En los últimos años, la destreza académica de los estudiantes finlandeses ha atraído a educadores de más de 50 países que buscan descubrir el secreto del país. Lo que han encontrado es simple pero no sencillo: maestros bien entrenados y niños responsables. Desde temprana edad, los menores hacen mucho sin supervisión de los adultos. Además, los profesores crean lecciones ajustadas a los estudiantes. "No tenemos petróleo u otras riquezas. El conocimiento es lo que los finlandeses tenemos", dice Hannele Frantsi, directora de una escuela.

Los visitantes y los maestros en entrenamiento pueden ver el sistema en acción desde un balcón que domina una clase en el colegio Norssi, en Jyväskylä, una ciudad en el centro de Finlandia. Lo que ven es un modelo relajado, básico. La escuela, que es un campus modelo, no tiene equipos deportivos, bandas musicales o fiesta de graduación. Fanny Salo, una joven de 15 años que estudia en Norssi, ofrece una imagen de este currículo sin adornos. Fanny es una efervescente alumna de noveno grado a la que le encantan los libros de la serie Gossip Girl, el programa de TV Amas de Casa Desesperadas y mirar ropa en los estantes de las tiendas con sus amigas.

Fanny saca las mejores calificaciones y como no hay clases para estudiantes avanzados, a veces garabatea en su diario mientras espera que los demás la alcancen. A menudo ayuda a sus compañeros de clase que se retrasan. Los educadores finlandeses creen que obtienen mejores resultados si se concentran en los estudiantes más débiles en vez de impulsar a los más dotados. La idea es que los estudiantes brillantes pueden ayudar a los alumnos promedio sin afectar su propio progreso.

Los profesores finlandeses tienen libertad para escoger libros y ajustar las lecciones a medida que moldean a sus estudiantes según los estándares nacionales. Una explicación del éxito de los finlandeses es su amor por la lectura. Los padres de los recién nacidos reciben un paquete de regalo pagado por el gobierno que incluye un libro con ilustraciones. Algunas bibliotecas están pegadas a centros comerciales y un bus con libros viaja a los barrios más remotos, como un camión de helados.




http://www.portafolio.com.co/proy_porta_online/finsemana_porta/porta_wsj_online/2008-03-08/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_PORTA-3801291.html