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Que el SENASA complete el seguro de salud subsidiado para las personas más necesitadas

Piden al gobierno cobertura de salud subsidiado para las  los más pobres, las organizaciones como FORO CIUDADANO, la Colectiva mujer y  salud, CENSEL,  IDESARROLLO, CNUS (sindical), de derechos barriales, discapacitadas/os, empresariales, especializadas en salud, entre otras Acá coloco el párrafo que resume esta demanda. 


Más abajo toda la carta.


"Solicitamos invertir al menos 1,377 millones de pesos en el presupuesto 2011, adicionales a los invertidos en el 2010, esta suma de RD$ 4,968,850,826.00  es el mínimo que permitiría afiliar a un millón de personas pobres, y colocarnos como país en la ruta de cumplir las promesas de inclusión social consignada en la Ley No. 87-01 y de lograr un Sistema Nacional de Salud con cobertura universal establecida en la Ley General de Salud,  No. 42-01."


La carta completa:



Señor
Licdo. Vicente Bengoa Albizu
Ministro de Hacienda
Su Despacho.

A/A
Su Excelencia Dr. Leonel Fernández Reyna
Presidente Constitucional de la República Dominicana.
Honorable Dr. Rafael Alburquerque
Vicepresidente de la República Dominicana.
 Señores Miembros de la Comisión de Seguimiento a la Cumbre de la Unidad
Para Enfrentar  la Crisis Económica Mundial.

Distinguido Señor Ministro:

A las organizaciones abajo firmantes y las que aparecen en la lista anexa dando respaldo a este documento, les preocupa que, estando a solo ocho meses del vencimiento de los diez años de la gradualidad de la aplicación de la Ley No. 87-01, que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social, solo hayan podido afiliar al Régimen Subsidiado un millón setecientos cincuenta y siete mil personas (1, 757,000).

Según las proyecciones, el SENASA, tendrá al finalizar el 2010, dos millones de afiliados al Régimen Subsidiado. Como la meta al 2011 es de 3.4 millones de personas pobres afiliadas, el déficit es aún de 1.4 millones de seres humanos.

Conciente de esta exclusión, el Sr. Vicepresidente de la República, Dr. Rafael Alburquerque, anunció públicamente en el acto del Octavo Aniversario  del Seguro Nacional de Salud, (SENASA), celebrado en la Cancillería, el compromiso del Gobierno de completar para el año 2012 la afiliación de los 3.4 millones de personas pobres faltantes en el Régimen Subsidiado del Seguro Familiar de Salud.

No sabemos  en qué parte de la agenda sobre el Presupuesto, en la reunión sostenida el 20 del corriente, fue tratado el tema de la inversión al Régimen Subsidiado, por el Consejo de Ministro/as encabezada por el señor Presidente Constitucional de la República Doctor Leonel Fernández Reyna, para conocer el Proyecto de Presupuesto correspondiente al año 2011.
Estamos muy preocupados/as de que no haya sido priorizado un asunto como este tan decisivo  en el derecho a la salud y la vida de tantos dominicanos y tantas dominicanas.


Para cumplir lo planteado por el Sr. Vicepresidente, es necesario afiliar un millón durante el año 2011, para lograr esta meta se requiere una inversión mínima de RD$ 1,377,000,000.00,  adicionales a los RD$ 3,736,850,826.00 ya ejecutados durante  el 2010, para un total de RD$ 4,968,850,826.00 que deben ser consignados al Régimen Subsidiado.

 Estas estimaciones son coincidentes con las incluidas en el Plan Nacional Plurianual del Sector Público, publicado por el MEPYD, hace pocos días, en el marco de la Estrategia Nacional de Desarrollo propuesta a debate nacional. No consignar estos recursos significaría abandonar desde ahora las metas planteadas en dicha propuesta de desarrollo, y quitar validez al compromiso planteado por el Sr. Vicepresidente.

Señor Ministro, entre los 1.4 millones de personas pobres que deben registrarse al Régimen Subsidiado están las personas con discapacidad pobres y a las personas que viven con VIH/SIDA, grupos que han registrado un significativo ingreso a SENASA, conforme lo aprobado por el Consejo Nacional de la Seguridad Social, CNSS, mediante Resolución No.212-02 y el respaldo solidario de los suscribientes y firmantes persigue ayudar a SENASA en el humanístico esfuerzo de acompañar en sus derechos a quienes han sido históricamente olvidados por el Estado y sus gobiernos. Esas personas son víctimas, el rostro humano de la deuda social acumulada. Dejar a SENASA sin los recursos para continuar afiliando, detendría este proceso de afiliación a estos dos grupos poblacionales.

Señor Ministro, cumplir con la meta de 3.4 millones de personas pobres afiliadas al Régimen Subsidiado, establecida por la Ley No. 87-01, la afiliación directa  a dicho Régimen como beneficiarios a las personas con discapacidad y las que viven con VIH/SIDA,  es el resultado de los acuerdos del gobierno, empresarios, trabajadores, iglesias, organizaciones sociales y los técnicos, en el marco de la Cumbre por la Unidad Nacional para Enfrentar la Crisis Económica Mundial, concluida en febrero 2008. Instamos a que no se detenga este proceso legal, legítimo y humano.

En años de crisis  es cuando  más se debe profundizar la protección social, sin embargo, no se ha dispuesto de los fondos necesarios para que el SENASA pueda cumplir con la afiliación al Régimen Subsidiado que establece la ley y demanda la sociedad.  

Resaltamos que la inversión en el Régimen Subsidiado fortalece el Sistema Nacional de Salud en la medida que los fondos invertidos terminan siendo manejados por las redes de servicios públicos, incluidos los hospitales, las direcciones regionales de salud y los centros de atención primaria. 

En el momento que redactamos esta misiva, estos fondos no han sido claramente definidos en el Proyecto de Presupuesto 2011. Urge priorizar a los seres humanos, para honrar la ley,  los compromisos contraídos y la necesidad ética de proteger en salud a la población más necesitada.

Amparados en el mandato de la precedentemente mencionada ley, en los acuerdos y decisiones de la Cumbre, del Consejo Ampliado de Gobierno en Hato Mayor y el compromiso contraído públicamente por el Sr. Vicepresidente, les solicitamos destinar a SENASA, las partidas que permitan dar cumplimiento con la afiliación de los 3.4 millones de personas pobres. Solicitamos invertir al menos 1,377 millones de pesos en el presupuesto 2011, adicionales a los invertidos en el 2010, esta suma de RD$ 4,968,850,826.00  es el mínimo que permitiría afiliar a un millón de personas pobres, y colocarnos como país en la ruta de cumplir las promesas de inclusión social consignada en la Ley No. 87-01 y de lograr un Sistema Nacional de Salud con cobertura universal establecida en la Ley General de Salud,  No. 42-01.

 Dejamos constancia de nuestro compromiso y disposición a continuar participando activamente y colaborando con los órganos competentes para que sean cumplidos estas leyes y los acuerdos alcanzados en la Cumbre por la Unidad Nacional para Enfrentar la Crisis Económica Mundial. Conscientes de nuestros deberes ciudadanos e institucionales estamos y continuaremos contribuyendo desde nuestras redes de organizaciones, con el levantamiento de la información de las personas con discapacidad y VIH-SIDA a los fines de fortalecer y facilitar el proceso de acopio de información e incorporación al Sistema de Seguridad Social y de Salud.

 En espera de sus positivas respuestas se despiden de Usted,


Muy atentamente,


Sra. Patricia Gómez
Directora de COPADEBA y Secretaria Ejecutiva de Foro Ciudadano.


Licdo. Magino Corporán
Presidente Fundación PRO-BIEN y Coordinador de la Comisión de Salud y Seguridad Social de Foro Ciudadano



Licdo. Román Batista                                                         Padre Mario Serrano
Dir. Ejecutivo Ciudad Alternativa                                    Director del Centro Bonó

Wady  Cano Acra                                                               Rafael Abreu (Pepe)
Presidente Asociación de                                                   Presidente del CNUS                    
Empresas Industriales de Herrera, AEIH .
                                                                                                                                 
Licdo. Ignacio Méndez                                                   Licdo. Octavio Figueroa
Presidente Federación de Asociaciones                        Director del Centro Juan Montalvo
Industriales.                                                 

Harold Molina                                                                 Dr. Pedro Luis Castellanos
Centro Juan XXIII                                                         Director de IDESARROLLO


                                  

Don Fabián Mejía Columna
D. Ejecutivo de la Federación Nacional de
Discapacitados Dominicanos, FENADID.
                                                                         
Anexo:

1-       Listado de organizaciones
Magino Corporán Lorenzo
Sonia Pierre
Directora Ejecutiva
Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas
MUDHA

Nicolás Cruz TineoDirector  Ejecutivo
Instituto de Desarrollo de la Economía Asociativa, IDEAC

Sandino Olaverria
Director Ejecutivo  
Centro de Planificación y Acción Ecuménica (CEPAE)
Rosa Lina Núñez
Presidenta
Asociación de Personas con Discapacidad Físico Motora, ASDFIMO 

Sergia Galván
Directora Ejecutiva
Colectiva Mujer y Salud

Ángel Méndez
Presidente
Fundación Comunidad de Integración Participativa, COINPA

Lucila Lara Núñez
Directora Ejecutiva
Centro de Servicios Legales Para la Mujer Inc. (CENSEL)

Alexis Rafael Peña C
Director Ejecutivo
Centro de Educación para la Paz, Tolerancia y Desarrollo (CEPATODE)

Juan Ramón Santana Pérez, M. A.
Presidente
Asociación Nacional de Profesionales y Técnicos de la Educación, ANPROTED

Pablo Vicente
Presidente
Coordinadora para el Desarrollo de las Cañitas, CODECA

Rosanna Luna
Presidenta
Frente Unido en Defensa de los Colegios Marginados (FUDECOM)


Victoria Naranjo
Directora Ejecutiva
Fundación Pro Madre

Centro de Investigación y
Acompañamiento a Mujeres y  Familias

Pastoral de Turismo
 
Magino Corporán Lorenzo



Limitaciones de la reforma sanitaria norteamericana: Pedro L.uis Castellanos

lunes, 5 de abril de 2010, 08:38 a.m.

Hemos destacado anteriormente los que nos parecen importantes logros que podrían beneficiar amplios sectores marginados del sistema de aseguramiento y de salud. Señalamos que también ganarían las “big pharma” y los consorcios de atención medica, es decir el llamado “complejo medico industrial”, los pequeños y medianos empresarios, los gremios profesionales de la salud e incluso las aseguradoras. Por supuesto, el presidente Obama y el partido Demócrata han sido beneficiados políticamente al lograr retomar la iniciativa política.

Los grandes perdedores han sido los más rabiosamente conservadores (“neocons”) y los pregoneros del neoliberalismo y del neoclasicismo económico. El estado emerge no solo como un regulador necesario para “desfacer los entuertos” del mercado, sino como responsable, en última instancia, del bienestar de la poblacion.

¿Por qué entonces muchos sectores progresistas dentro y fuera de los USA han sido y son fuertes críticos?. Muchas de estas críticas son razonablemente válidas.

Unos destacan, con razón, que aun quedarán por fuera sectores muy vulnerables, como los residentes no legales, entre 12 a 16 millones, quienes viven y aportan a la economía, a la cultura y a la vida social, marginados de sus derechos básicos. Sin duda una injusticia que podría significar que algunos indicadores básicos de salud del país continúen rezagados.

Otros destacan que no se crea aseguradoras estatales, apenas la posibilidad de crear aseguradoras “sin fines de lucro”. Quienes recuerdan con tristeza la evolución de algunas experiencias, que nacieron como prestadoras de servicios de salud sin fines de lucro y terminaron convirtiéndose en remedios peores que la enfermedad, como las llamadas HMO (Blue Cross-Blue Shield, por ejemplo), abrigan dudas sobre la importancia de estas aseguradoras tipo ONG.

Muchos destacan que la capacidad reguladora del estado aun será muy limitada. Las aseguradoras lucrativas se han hecho tan poderosas que podrían capturar estos tímidos espacios. Por ejemplo, invirtieron más de US$ 500 millones en hacer “lobby” entre los congresistas para debilitar la propuesta inicial de reforma. Se considera que por cada parlamentario había al menos dos o tres “lobbystas” profesionales. Lobby es el eufemismo norteamericano para el tráfico de influencias.

Muchos piensan que las aseguradoras, que verán aumentadas sus ganancias con la incorporación de más de 30 millones de nuevos afiliados y cerca de 60 millones más que mejorarían sus pólizas, llevarán el agua a su molino y en pocos años la situación de salud y de protección podría ser igual o peor que actualmente si, como es probable, se restablecerá la alianza entre el “complejo médico industrial” y el “complejo financiero en salud”, y disminuye la movilización social en torno a la salud.

También se ha señalado que la reforma intenta mejorar el sistema de aseguramiento, pero muy poco el modelo de producción de servicios de salud. Ciertamente, a diferencia de casi todos los países desarrollados del mundo, predominan empresas lucrativas y un modelo de prestación centrado en atenciones individuales y de restauración, consumidoras intensivas y abusivas de tecnología, en desmedro de estrategias poblacionales, de salud colectiva, de promoción de mejor calidad de vida y salud, así como de modelos familiares y comunitarios; y en las estrategias de promoción y prevención predomina un enfoque que penaliza a la víctima, más que de responsabilidad de la sociedad y del estado ante los determinantes de la situación de salud de las poblaciones.

Algunos llaman la atención sobre las perversas consecuencias de que las intervenciones en salud se hayan convertido en una mercancía, con la cual lucran el “complejo medico industrial” y el “complejo financiero en salud”. Recuerdan, con razón, que los USA invierten en salud más del 16% de su PIB, más del doble del per cápita que nadie en el mundo, incluyendo a Francia e Inglaterra, que invierten el 11% y 8% del PIB, pero tiene el sistema de salud con los peores resultados sanitarios entre los países desarrollados. Destacan que estos malos resultados con tan altos costos, son consecuencia de esa forma de producir los servicios y de esa mercantilización del sistema.

Obviamente, no podría haberse esperado que la reforma tuviera una orientación contraria, ni siquiera diferente, a la de fortalecer y relanzar al capitalismo norteamericano y su concepto de democracia. Una reforma sanitaria no es suficiente para una revolución social y un cambio en las bases del modelo de sociedad y sistema económico y político. Sin embargo, lo que si debe esperarse, es que la reforma cumpla sus promesas de mejoramiento de la protección social y de la situación de salud de la poblacion y, en este sentido, muchos abrigan el temor de que algunas de las que hoy emergen como esperanzas puedan naufragar a consecuencia de las limitaciones de la nueva Ley. Habrá que ver el futuro.

Clave Digital

Luces y sombras de la reforma sanitaria de Barack Obama y los demócratas: Vicenç Navarro

26 marzo 2009

Estados Unidos es el país del mundo que se gasta más en sanidad, nada menos que el 16% de su PIB, en atención sanitaria. Ningún otro país se gasta tanto en sanidad como EEUU. En comparación, Francia se gasta un 11%, Reino Unido un 8,4% y España un 8,5% (este porcentaje incluye gasto público y gasto privado). Y, a pesar de este enorme gasto, 47 millones de habitantes no tienen ninguna cobertura sanitaria (esta cifra es probable que sea, incluso, mayor al no incluir el gran número de personas en aquel país que no están censadas), provocando la muerte de 45.000 personas al año como consecuencia de no recibir atención sanitaria, resultado de no tener aseguramiento sanitario y no poder pagar la atención médica que necesitan. En realidad, esta cifra (estimada por el conservador Institute of Medicine) subestima la mortalidad prevenible que ocurre por no tener cobertura sanitaria. Un número más realista es el calculado por el profesor David Himmelstein, de la Universidad de Harvard, que ha calculado que el número de muertos debido a la falta de aseguramiento sanitario asciende a más de 100.000 al año.

Además de la falta de cobertura que afecta al 16% de la población censada, existen 62 millones de personas que tienen insuficiente cobertura sanitaria; es decir, su póliza sanitaria cubre un número muy reducido de servicios médicos, con lo cual, en caso de enfermedad, pueden llegar a pagar hasta un 10% o más de sus ingresos anuales, en facturas médicas a las compañías de seguros, a los hospitales o a los médicos que les atienden. En realidad, el 60% de las bancarrotas individuales que se dan en EEUU se deben a personas que se han arruinado como consecuencia de no poder pagar sus facturas médicas. La carestía en la cobertura sanitaria está tan generalizada, que el 42% de las personas que se están muriendo como consecuencia de tener una enfermedad terminal, indican estar preocupadas por cómo ellas o sus familias pagarán sus facturas médicas. Ningún otro país alcanza tal nivel de crueldad. Y utilizo este término con todo rigor. Insto al lector a que se imagine una situación semejante en su propia familia y que piense en la angustia de, incluso en los momentos en que la persona se está muriendo, tener que preocuparse por cómo pagar los servicios sanitarios que recibe. Esto es lo que ocurre en EEUU. Es el capitalismo duro, sin guantes.

LAS CAUSAS DE ESTOS ENORMES PROBLEMAS

¿A qué se debe esta situación? Pues precisamente a que aquel país tiene el sistema sanitario que las derechas en España están pidiendo: es decir, que el sistema sanitario se privatice, y que los ciudadanos y residentes, en lugar de pagar su atención primordialmente a través de impuestos, lo hagan a través de pólizas a las compañías de seguros sanitarios. El problema con el aseguramiento privado es que las compañías de seguros son empresas con afán de lucro, que tienen como objetivo optimizar sus beneficios. Este es el objetivo principal de cualquier empresa con afán de lucro. Para tales compañías, atender a las necesidades de la población no es su objetivo más importante. Es un objetivo secundario; esta función es sólo relevante en la medida en que les sirva para mejorar sus beneficios. Su objetivo es, pues, la comercialización de la medicina. Y sus beneficios se consiguen a base, por un lado, de que las personas que se aseguren en tales compañías de seguros privados paguen lo máximo posible en pólizas y sistemas de copago y, por el otro, que tales compañías provean los servicios (contratando a los proveedores de servicios, tales como médicos y hospitales) al mínimo número de personas, lo cual consiguen a base de seleccionar a la población excluyendo a aquellas personas, como ancianos y enfermos crónicos, que consumen más servicios y recursos. Incluso, en muchas ocasiones, cuando el paciente desarrolla una enfermedad crónica, las compañías de seguros les expulsan de su aseguramiento. De ahí derivan sus beneficios.

PROPUESTAS DE REFORMA: LAS ALTERNATIVAS

Un sistema gestionado mayoritariamente por tales compañías de seguros, como el de EEUU, es enormemente ineficiente. Sus gastos administrativos son enormes: 31% de todo el gasto sanitario en EEUU es por costes administrativos (400.000 millones de dólares al año), que incluyen las elevadísimas remuneraciones y salarios a los directivos de tales compañías, además de gastos de supervisión, inspección, marketing y otros. Pero además de insuficiente, este sistema gestionado por las compañías de seguros es muy impopular. Estados Unidos es el país de la OCDE que tiene un porcentaje mayor de la población que está insatisfecha con el sistema de financiación del sistema sanitario. Y el 62% desearían que hubiera un sistema nacional sanitario financiado públicamente, que cubriera a toda la población. Esta propuesta, que significaría la extensión del Medicare (el programa de financiación federal que cubre a los ancianos, que es sumamente popular) a toda la población, se llama single payer (el pagador único) o Medicare for all. En este sistema, el gobierno federal pagaría la mayoría de las facturas y negociaría directamente con los proveedores (médicos y hospitales) el precio de los servicios. Tal propuesta es la más popular (dos terceras partes de la población la apoyan), observación que requiere ser subrayada, pues Antonio Caño, corresponsal de El País en EEUU (que frecuentemente idealiza el sistema político estadounidense) atribuye la ausencia de un programa sanitario universal en EEUU a que la ciudadanía no lo desea, asumiendo erróneamente que el Congreso de EEUU representa el sentir de la población estadounidense (el 68% de la población no cree que el Congreso representa sus intereses). La evidencia de que la población desea un cambio y que la financiación del sistema sea responsabilidad del Estado, es abrumadora (Ver artículo “La cobertura errónea de EEUU en los mayores medios de información españoles”. El Plural. 04.01.10). El mismo Presidente Obama cuando fue Senador en Illinois apoyó tal alternativa, abandonándola después.

Esta propuesta (que era la propuesta de los sindicatos y de la izquierda del Partido Demócrata), de aprobarse, hubiera significado que con un gasto mucho menor que el actual se podría haber proveído a toda la población de cobertura sanitaria. Así ocurrió en Canadá, país que tenía un sistema de financiación de su sanidad idéntico al estadounidense hasta que decidió eliminar las compañías de seguros y dejar que fuera el estado federal, junto con los gobiernos provinciales (homologables a las CCAA en España), el que contratara tales servicios. A partir de entonces, el gasto sanitario creció más lentamente en Canadá que en EEUU, a la vez que la cobertura sanitaria aumentaba en Canadá, siendo hoy mucho más completa que la de EEUU.

A pesar de la popularidad del single payer (o Medicare for all) y de su lógica, no ha sido posible ni siquiera que se considerase tal opción en los debates del Congreso y ello como consecuencia del enorme poder que las compañías de seguros (que quedarían excluidas en este sistema single payer) tienen sobre el Congreso de EEUU. La privatización del proceso electoral en EEUU ha significado que las compañías de seguro den millones y millones de dólares a políticos del Congreso (incluyendo a los candidatos Barack Obama, Hillary Clinton i John McCain) para que se opongan a que tal opción se considere. Y no se consideró. Lo máximo que legó a considerarse fue que hubiera un aseguramiento público (la opción pública) que compitiera con el aseguramiento privado, lo cual también contó con la enorme hostilidad de las compañías de seguros que terminaron por eliminarla, y ello a pesar de que era otra alternativa también enormemente popular.

LA REFORMA DE OBAMA

Lo que sí se consiguió fue que se limitaran algunos de los abusos más extremos de las compañías de seguros, prohibiéndoles que excluyeran a personas con enfermedades crónicas, forzándolas a que aceptaran a todo tipo de personas y patologías, a lo cual las compañías se opusieron, pero la presión popular sobre el Congreso forzó a que éste aprobara tales limitaciones. Por otra parte, la reforma también significó una extensión notable del aseguramiento privado, pues cubrirá a treinta millones más de asegurados, que hoy no tienen ninguna cobertura, pagando pólizas que estarán subvencionadas, con ventajas fiscales (como también proponen las derechas –tanto centrales, como periféricas- en España), con lo cual sus beneficios aumentarán considerablemente. De ahí que el precio de las acciones de las mayores compañías de seguros sanitarios, como AETNA, subieran de precio –de 20 a 35 dólares- al día siguiente de que el Presidente Obama firmara la Ley de Reforma Sanitaria.

La ley obliga a toda la población a que se asegure, de la misma manera que cualquier persona que tenga un coche tiene que asegurarlo. No es cierto, por lo tanto, que la ley universalice la atención sanitaria en EEUU (tal como, erróneamente, El País presentó con el titular, en primera página, l “La Ley ofrece cobertura universal por primera vez en EEUU”. 23.03.10). Universalizar quiere decir que el gobierno garantiza el derecho de que todo ciudadano tenga acceso a los servicios sanitarios. Con esta ley el Estado no garantiza, lo que hace es obligar a que todos los ciudadanos compren una póliza de seguros. No es, por lo tanto, comparable (como, también erróneamente, se ha dicho) a la Seguridad Social o al Medicare, donde el gobierno federal asegura y financia las pensiones públicas (en el primer caso) y la atención sanitaria (en el segundo caso) a los ancianos. Es más, excluye a 23 millones de habitantes, personas que debido a su situación legal (inmigrantes sin papeles) o nivel de pobreza no pueden acceder a tales pólizas. Ello significará (utilizando la metodología del Institute of Medicine) que continuará habiendo veintitrés mil muertos por falta de atención sanitaria en EEUU). Tampoco resuelve el problema de la limitada cobertura, de manera que cabe la posibilidad de que los individuos continúen pagando hasta un 10% de sus ingresos para cubrir la atención sanitaria que no entra en el aseguramiento obligatorio, pudiéndose arruinar en este proceso.

No es, por lo tanto, universalización de la sanidad, sino una expansión importante del sistema de aseguramiento privado, con subsidios federales que facilitarán la compra de las pólizas de seguro, en un sistema fiscal regulado, en el que habrá cuatro tipos de aseguramientos con precios de pólizas distintos según su nivel de cobertura. Y también existirán limitaciones en cuanto al enorme diferencial de precios (como que las pólizas de los ancianos no podrán ser más de tres veces superiores que las de los jóvenes). Toda esta regulación supondrá un enorme crecimiento de los costes administrativos y un elevado coste para las arcas del estado federal, hecho que ha utilizado el Partido Republicano para oponerse a la reforma, argumento que tiene escasa credibilidad proviniendo de ellos, puesto que la alternativa más eficaz en reducción de costes hubiera sido la generalización de Medicare a toda la población, que es precisamente el enemigo número uno de los Republicanos (los costes administrativos de Medicare son el 6%, comparado con el 31% de las compañías de seguros sanitarios privados)

Otro elemento importante de la Ley es la expansión de la cobertura, permitiendo que los jóvenes estén cubiertos con el aseguramiento de los padres hasta que tengan 26 años (hasta ahora sólo 22).

La financiación se hará primordialmente a base de:

- Un crecimiento de los impuestos sobre las pólizas de seguros, que sean superiores a 10.200 dólares por individuo (32.000 millones de dólares).

- Un aumento de los impuestos sobre la industria farmacéutica (16.000 millones de dólares). Esta cantidad no equivale ni al 2% de los beneficios de tal industria.

- Un aumento de los impuestos sobre las compañías de seguros (47.000 millones de dólares).

- Un aumento de los impuestos sobre las industrias de equipamientos sanitarios (un impuesto semejante al IVA, incrementándose un 2.9%).

- Una reducción muy notable de la contratación de Medicare con compañías de seguros sanitarios (que aprobó el Presidente Bush).

- Un aumento de los impuestos sobre las rentas superiores.

Una última observación. La victoria de Obama ha sido una noticia positiva para el Partido Demócrata pues, en caso contrario, se hubiera debilitado enormemente. Pero, el deseo del Presidente Obama de pactar con los republicanos, tal como indiqué en otro artículo “Los problemas con el pactismo: El caso de Obama” (Revista Sistema, 15/01/10), llevó a toda una serie de concesiones que debilitaron las propuestas iniciales y que crearon una protesta (liderada por la dirigente del Partido Demócrata en la Cámara Baja del Congreso, Nancy Pelosi) por parte de la izquierda del Partido Demócrata, que se enfrentó frontalmente a Obama, exigiéndole que se movilizara para aprobar la Ley sin apoyo Republicano (lo cual era fácil de ver que nunca se hubiera dado). Las grandes ausencias de la Ley que la mayoría de la población desea –como la opción pública- (y que incluso la mayoría del Partido Demócrata aprobó en su primera propuesta) fue una concesión a las compañías de seguro que no era necesaria y debilitó la Ley. El pactismo de Obama debilitó las reformas, bajo un argumento de “realismo”, detrás del cual está el conservadurismo de algunos de sus asesores principales. De ahí que siendo un paso positivo, la reforma sea todavía muy limitada. Los mejores planes de aseguramiento propuestos están a años luz de los derechos que cualquier ciudadano o residente tiene en España. De ahí que sería un error que en España se vieran estas reformas como relevantes para nuestro país. No lo son, pues su aplicación significaría un enorme retroceso para la población española.

Ahora bien, para EEUU, significa una expansión de un sistema que es claramente deficiente y poco equitativo. Así y todo, el punto de partida es tan deficitario que puede percibirse como un paso positivo. Y así lo percibe la población estadounidense. Según la encuesta más reciente (U.S. Today, 23/03/10) el 46% de la población considera la Ley un paso adelante, aunque aclaran seguidamente que deben hacerse reformas más profundas. El 40% se oponen (y dentro de este 40%, el 20% se oponen por creer que es insuficiente).

El proceso de reforma ha empezado. Y como se desarrolle dependerá de la correlación de fuerzas en aquel país donde las derechas están supermovilizadas y hasta ahora las izquierdas estaban decepcionadas. Veremos cual es el próximo paso.

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy, The Johns Hopkins University

El significado progresista de la Reforma en la salud de Barack Obama: Pedro Luis Castellanos

La reforma del aseguramiento sanitario en USA

Lunes, 29 de marzo de 2010, 08:21 a.m.

La capacidad y habilidad política del presidente Obama ha logrado la aprobación por los Representantes, de una importante reforma del aseguramiento en salud. Una de sus principales propuestas electorales. Pocos dudan la necesidad de reformar el sistema de salud. Sin embargo desde Roosevelt todos los presidentes demócratas lo intentaron y fracasaron, incluyendo los Clinton, probablemente el proyecto más ambicioso.

USA invierte en salud entre el 15% y el 17% del PIB. Francia, el de segundo mayor gasto y uno de los mejores sistema de salud, invierte el 11% del PIB y el Reino unido el 8.4%. Pero la Esperanza de Vida en USA es de 78.1 años, mientras que en Francia e Inglaterra son de 81 y 79.1 respectivamente. La mortalidad infantil en USA es de 6.7 por mil nacidos vivos, mientras es de 4.8 y 3.8 en los mencionados países. USA es el único país desarrollado sin un sistema de salud con cobertura universal. Más del 15% de la poblacion (entre 35 y 46 millones sin contar los indocumentados) está excluida, y cerca de 100 millones están subasegurados. Entre 45,000 y 100,000 mueren anualmente por carecer de seguro adecuado.

¿Cómo lo logró Obama?. A nuestro entender hizo varias cosas muy bien, incluyendo permitir al Congreso jugar su papel, descollando la figura de la Sra. Pelozi como hábil componedora. Un acierto fue dividir desde el comienzo el formidable frente que contra la propuesta Clinton habían conformado el complejo médico industrial (industria farmacéutica, la Asociación Medica AMA y los consorcios de atención médica) con el complejo médico financiero (aseguradoras lucrativas). En esta oportunidad las aseguradoras no contaron con sus tradicionales aliados y solo recibieron el respaldo de algunos predicadores religiosos, académicos neoliberales, medios de comunicación y políticos ultra conservadores, de esos que consideran terrorista a todo quien mencione la palabra solidaridad. También de los “Tea Party” promovidos por la Sra. Palin como respiradero de los nostálgicos “neocons” y de las ideas con mas fuerte olor a naftalina.

Cuando después de la derrota electoral en Massachusetts, muchos pedían y esperaban que Obama se replegara, y afinara su violín en clave defensiva, puso su capital político en el asador y movilizó las redes informales de base social que le aseguraron su elección presidencial, para explicar casa por casa, y teléfono por teléfono, los beneficios de la reforma. Obama logró oxigenar su tesis de la necesidad de relanzar el capitalismo norteamericano sobre la base de mejor calidad de vida para los pobres y la clase media, retomó la ofensiva política y nuevamente concitó el apoyo entusiasta de grandes sectores de la sociedad norteamericana.

En consecuencia, fue evidente para el norteamericano común, que quienes se oponían a la reforma eran los sectores más acomodados y conservadores, mientras que quienes la impulsaban eran “gente como uno”. Esta presión desde abajo fue esencial para “convencer” a algunos parlamentarios demócratas cuyo voto resultaba clave y estaban temerosos ante el desafío electoral que tendrán que enfrentar este año.

¿Quiénes han ganado?. Aunque todavía falta que el Senado la apruebe y, por supuesto, falta que se desarrolle la experiencia en la práctica, todo indica que los principales ganadores directos son quienes no tenían aseguramiento de salud y ahora podrán tenerlo, incluyendo a los de mayor edad y los más pobres, que verán incrementar considerablemente sus oportunidades de acceso a atenciones, exámenes complementarios y medicamentos. Pensamos que también los empresarios, sobre todo pequeños y medianos, que podrán asegurar sus trabajadores y recibir un subsidio que no sacrificará su competitividad.

Gana la clase media que no solo vera menos alzas y exclusiones en sus seguros, sino además no sufrirán ver que sus hijos quedan sin aseguramiento a los 19 años, a la edad de ir a la universidad, cuando más lo necesitan y justamente más gastos tiene la familia. Ganan las comunidades que podrán fortalecer los centros primarios comunitarios. También las empresas farmacéuticas, e incluso las aseguradoras, aunque no lo admitan, en la medida que se incrementara considerablemente el mercado de aseguramiento y el consumo de medicamentos. Algunos han estimado que los ingresos de las “Big Pharma” podrían elevarse en unos US$ 10,000 millones en los próximos 10 años. También han ganado los médicos (que no es lo mismo que los consorcios de la atención médica), no solamente porque aumentará el consumo de atenciones, sino porque su imagen ha sido fortalecida e igualmente el liderazgo de la AMA. Gana el liderazgo demócrata ahora luce repotenciado y unificado, con aroma de triunfadores.

Entonces, ¿Quiénes han sido derrotados?, y ¿cuáles son las limitaciones?. Esto amerita ser reflexionado en otros artículos. Por ahora, reconozcamos el importantísimo paso de avance que esta reforma significa, y mérito político del Presidente Obama que se la jugó…. y ganó.


http://clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=17253
La reforma sanitaria aprobada en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos,aún deja afuera a unos 20 millones de personas, pricipalmente a personas indocumentadas. Las repercusiones en la región de América Latina y el Caribe, de este cambio en los EEUU, favorecen las demandas sociales de seguridad en salud y un mayor compromiso del Estado. Acá una síntesis sobre las implicaciones de lo aprobado en USA.

mildred d

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Las 10 claves de la reforma

El Estado subvencionará a las familias con dificultades para pagar el seguro.- El proyecto deja fuera a 20 millones de personas, casi todas 'sin papeles'

EL PAÍS - Washington - 22/03/2010

La reforma sanitaria, con un coste de 938.000 millones de dólares (700.000 millones de euros) en 10 años, se centra en ayudar económicamente a las familias que no pueden pagar las primas de los seguros y en frenar los abusos de las aseguradoras.

Éstas son las 10 claves del proyecto:

1. ¿Esta reforma garantiza la cobertura universal?

La ley obliga a todos los ciudadanos estadounidenses y residentes legales a disponer de un seguro médico a partir de 2014 o pagar una multa si no lo hacen. Para ayudar a las personas de rentas más bajas, el Estado subvencionará a todas aquellas familias con ingresos anuales inferiores a 88.200 dólares o individuos con ingresos hasta 29.300 dólares anuales.

2. ¿A quién cubre esta reforma?

La Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que 32 millones de personas sin seguro contarán con asistencia sanitaria en los próximos años.

3. ¿Quiénes quedan fuera?

Entre 15 y 20 millones de personas, en su mayor parte inmigrantes irregulares. El Gobierno puede eximir también de la obligación del seguro a ciertos colectivos por razones religiosas o étnicas, como los indios americanos. Se calcula también que un grupo significativo quede sin cobertura por vivir en la marginalidad.

4. ¿Qué ventajas tiene la reforma para los que ya tienen seguro?

Mejorará las condiciones de sus actuales pólizas con las aseguradoras privadas. Entre otras cosas, las compañías no podrán rechazar a un cliente por sus condiciones médicas preexistentes o expulsarlo al contraer una enfermedad de larga duración. Esto permitirá, por ejemplo, asegurar a miles de enfermos de sida o de mujeres que tuvieron una cesárea en el parto.

5. ¿Por qué no hay un seguro público, como en Europa?

La idea original de Barack Obama era la de incluir en la reforma la opción de un seguro público (para un 5% de la población, aproximadamente), pero eso fue rechazado durante el debate en el Congreso. Un seguro exclusivamente público al estilo europeo es de difícil implantación en un país de las dimensiones de éste y no cuenta en estos momentos con suficiente apoyo popular por razones de carácter cultural, histórico y político.

6. ¿Significa eso que la cobertura es peor o más restringida?

No necesariamente. Con esta reforma el Gobierno asume el papel de intermediario entre el público y las compañías privadas y se responsabiliza de que la cobertura sea adecuada y lo más universal posible.

7. ¿Cuándo entra en vigor la reforma?

Algunas medidas, inmediatamente. Pero las más relevantes, como las subvenciones a los no asegurados o la obligación de las aseguradoras a aceptar a todos los enfermos, empezarán a aplicarse en 2014.

Técnicamente, es imposible que el sistema asuma de repente 32 millones de nuevos usuarios.

8. ¿Los estadounidenses no apreciarán ninguna ventaja hasta 2014?

Sí. Entre las medidas que entrarán en vigor en cuanto se firme hay algunas muy importantes, como la prohibición a que las aseguradas rechacen por condiciones médicas preexistentes a los menores de 19 años, la autorización a que los hijos puedan permanecer en el seguro de sus padres hasta los 26 años o las ayudas a los jubilados para pagar las medicinas.

9. ¿Todos los estadounidenses tienen que pagarse su seguro individualmente?

No. La mayor parte son asegurados por la empresa en la que trabajan. Hasta ahora, cuando perdían el trabajo, perdían también el seguro. Con esta ley, los desempleados recibirán ayuda para comprar un seguro en una bolsa que se creará para ese fin.

10. ¿Están obligadas las empresas a ofrecer seguro a sus trabajadores?

Con esta reforma lo estarán. Habrá ayudas para las pequeñas empresas que no puedan afrontar este gasto por peligro de quiebra.

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El Obamacare: Carlos Báez Evertsz

Lunes, 22 de marzo de 2010, 08:07 a.m.

El domingo 21 de marzo ha sido una fecha clave para el avance social en los Estados Unidos. Se votaba en el Congreso la Ley de universalización de la Sanidad o Salud. Tema que se ha debatido por decenios, que Clinton no pudo llevar adelante, que ha estado sometida a careos en el Congreso y el Senado y ha sido estudiada con lupa, y que contaba con la firme oposición del Partido Republicano.

Hasta el mismo momento de la votación la tensión era intensa, sobre todo en el seno de los mismos demócratas. Aunque se suponía que la ley podía aprobarse persistía la realidad que, ante el horizonte cercano de elecciones congresionales, algunos representantes se debatían entre la lealtad al Partido Demócrata y al presidente Obama, o ser reelegidos o no, debido a que en la opinión pública americana, el tema no goza de un gran consenso.

Visto desde la óptica de este lado del atlántico, desde Europa, es difícil de entender por qué tantos norteamericanos se oponen o dudan sobre esta ley de universalización de la salud. En Europa, la Salud es un derecho garantizado a sus ciudadanos y residentes legales, y dependerá, naturalmente, del nivel de ingresos de cada familia, él que alguien esté dispuesto a no usar los servicios asegurados de salud, y prefiera ir a clínica privadas, a sus expensas, por cualquier motivo. Pero en líneas generales los hospitales públicos tienen una tecnología incluso más sofisticada que gran parte de las clínicas privadas.

En Estados Unidos, sus concepciones archi individualistas y el darwinismo social tan arraigado entre los americanos “wasp” y también entre muchos “latinos” que se han socializado con la ideología de rechazo a lo estatal, a los impuestos, y asimilado toda la ideología ultra conservadora y excluyente, así como entre algunas minorías negras más sofisticadas y naturalmente ricas, como un juez del Supremo conservador, cuya mujer –blanca-, ha hecho campaña activa contra la Ley de Salud.

Ellos no tienen en consideración que la extensión del derecho a la sanidad para más de 32 millones de personas, que actualmente carecían de ella, es un derecho humano, vigente en la práctica totalidad de los países desarrollados. Eso no se lo plantean. Si tengo trabajo y mi plan privado de Salud, los demás que se las apañen. Como decía el clásico español, viva yo caliente, y ríase la gente.

Otro aspecto que ha movido a la opinión pública contra la ley ha sido la acción de los grupos ultra conservadores que se oponen no sólo a esta ley sino a todo lo que significa Obama. No en vano lo han tachado de “socialista”, lo cuál es el equivalente de lo que los conservadores dominicanos utilizan para referirse a sus adversarios políticos –muchos de ellos tan conservadores como ellos-, como “perros”. Es decir, un epíteto peyorativo y despreciativo, con un matiz implícito de rechazo y estigma social por ser de clase trabajadora o baja.

Se ha producido en el combate contra Obama una alianza de hecho entre los predicadores protestantes, muchos católicos, los anti estatalistas y anti impuestos de la derecha de los “Tea Party” y aún más a la derecha, si cabe, los racistas de la John Birch Society, los Birthers, los Oath Keepers y las milicias armadas, con el sostén mediático de la Fox News de Murdoch y financiero de las aseguradoras médicas, para vender la idea de que la aprobación de la Ley de Salud era un medio para financiar las prácticas abortistas por el Estado.

Los que no se movían con esta consigna recibían otra: sus planes médicos empeorarían o se encarecerían, y los más sutiles decían que la nueva ley de salud iba a imponer controles –como los pondrá – para limitar los gastos médicos, y eso iba a reducir las posibilidades de la investigación médica en algunos centros, reducidos en número, en los cuáles no se reparaba en los gastos en que podía incurrir un paciente, ya que, en última instancia, los mismos serían sufragados por recursos públicos.

Para concluir y resumir la importancia de esta nueva ley de universalización de la salud en los EEUU, y por tanto, el paso de avance que significa en la democratización de la sociedad norteamericana, recordemos que la misma va a proporcionar cobertura médica a 32 millones de personas que no tenían esa cobertura y que a partir de 2014 todo el mundo deberá tener un seguro médico.

Las aseguradoras no podrán excluir de los servicios médicos a las personas que tienen alguna enfermedad preexistente al hacerse el seguro o subirles el mismo como ocurría con las mujeres.

Los hijos estarán cubiertos por el seguro de sus padres hasta la edad de 26 años. Se ampliará el seguro médico a los pobres, (Medicaid) es decir, a las familias de cuatro personas que tengan ingresos familiares totales anuales inferiores a 29.327 dólares (21.675 euros o 1.055,772 pesos dominicanos), es decir, 2,443 dólares mensuales ((87. 948 pesos dominicanos).

Supongo que pese a todas las prédicas conservadoras, republicanas, neoliberales y anti estatalistas, ese “socialismo” será bien recibido, al menos, por esos 32 millones de personas, hasta ahora sometidos a una verdadera exclusión social y de salud.

http://www.clavedigital.com/App_Pages/Opinion/Firmas.aspx?id_Articulo=17185

Nancy Pelosi: la Speaker de las personas que necesitan ser incluídas en materia de salud en Estados Unidos

La ley de Nancy Pelosi

La presidenta de la Cámara ha sorteado grandes obstáculos en un año de debate

A. CAÑO -
Washington - 22/03/2010

Cuando Barack Obama se reunió el sábado por última vez con los demócratas en la Cámara de Representantes aludió a varios legisladores que habían tenido papeles protagonistas en este largo y accidentado viaje hacia la reforma sanitaria. Pero al mencionar el nombre de Nancy Pelosi, la presidenta de esa Cámara, hizo una breve pausa, le regaló una sonrisa cómplice y añadió: "Esa extraordinaria líder".

Es la figura más odiada por los conservadores, más que el presidente.

Para bien o para mal, Pelosi ha tenido una relevancia sin precedentes en la gestión de esta histórica votación. Sin ella, simplemente, el acto de ayer no hubiera sido posible. Algunos creen que ha sido un error, que dejar la responsabilidad en manos de la cabeza visible de la institución más desprestigiada del país ha enfangado el debate y lo ha privado del afecto popular. Otros consideran, por el contrario, que éste era el único camino para la victoria, que sin la complicidad de la persona que mejor maneja los hilos del Capitolio, todo el proceso se hubiera estancado hace tiempo.

El 28 de enero, cuando la desorientación reinaba todavía en la Casa Blanca tras la derrota demócrata en las elecciones parciales de Massachusetts, Pelosi declaró en una rueda de prensa: "Pasaremos por la puerta. Si la puerta está cerrada, saltaremos la valla. Si la valla es demasiado alta, usaremos una pértiga. Si eso tampoco funciona, utilizaremos un paracaídas. Pero vamos a aprobar esta reforma sanitaria".

Esa convicción estimuló a Obama, que recuperó energías para levantar de nuevo su proyecto político de las cenizas. El 22 de febrero, el presidente presentó sus ideas sobre el sistema sanitario y pidió al Congreso buscar los medios para aprobar la ley. Ése fue el movimiento decisivo.

Nada se habría movido en el Congreso si Pelosi no se hubiera dedicado a ello con todas las armas que ha ido acumulando durante más 23 años de actividad bajo la célebre cúpula: instinto, perseverancia, guante de seda para exponer sus deseos (tiene por costumbre ofrecer chocolates a los invitados a su despacho) y mano de hierro para defenderlos.

Fue Pelosi quien apostó con más valor para sacar adelante la reforma con mayoría simple en el Senado, y fue ella la que garantizó que, si el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, le escribía en un papel los nombres de 51 senadores dispuestos a votar sí, ella se ocuparía de que la reforma se convirtiera en ley. Más preocupado por la incertidumbre sobre su propia reelección, Reid hubiera sido incapaz de actuar sin el empujón de Pelosi.

Sus compañeros de partido describen su actividad en los pasillos del Capitolio en estos últimos días como la de un cazador emboscado en cualquier esquina dispuesto a lanzarse sobre cualquier congresista titubeante.

Lleva esa marca en su sangre italiana. Su padre, Thomas d'Alesandro, fue un político que tuvo fama por la explosividad de su carácter y la contundencia de sus juicios. Fue también miembro del Congreso y alcalde de Baltimore, la ciudad en la que Pelosi nació hace casi 70 años.

Instalada desde joven en San Francisco, el símbolo del movimiento progresista en EE UU, Pelosi hizo carrera como representante de la izquierda del Partido Demócrata. Aunque católica, es una de las más firmes defensoras del derecho al aborto.

Sus compañeros la hicieron presidenta de la Cámara (speaker), después de la arrolladora victoria demócrata de 2006, con cierto recelo por sus credenciales izquierdistas. Pero Pelosi demostró enseguida oficio y pragmatismo. Un ejemplo de esto fue su renuncia a incluir en la reforma sanitaria una opción pública, lo que resultó decisivo para la supervivencia de la iniciativa. "Pelosi no es speaker por sus dotes oratorias, por su ideología o por su visión", ha escrito su biógrafo, Marc Sandalow, "es speaker por su maestría en el juego interior".

Esas cualidades no han evitado que Pelosi sea en estos momentos la figura demócrata más odiada por los conservadores, por delante incluso de Obama. Ella es la que ha dado la cara en este envenado debate sanitario. A ella es a la que le han caído más violentamente los golpes. Y quizá sea ella la que pueda recoger más frutos si esta reforma, que merece llevar su nombre, acaba siendo un éxito.


219 en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EE.UU.) aprueban la reforma sanitaria que provee seguro de salud para todos y todas

Síntesis que hace un amigo sobre la votación ayer domingo 21 de marzo en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EEUU) sobre la reforma sanitaria. Veamos:

"Ha sido un dia histórico, la Reforma que se discutió durante décadas al fin ha sido aprobada:

1. Seguro Obligatorio,
2. Se amplía la cobertura,
3. Se eliman las preexistencias como requisitos para obtener un seguro,
4. Incremento del gasto público,
5. Se mejoran las coberturas de los Seguros Actuales,
6. Se crean aseguradoras sin fines de lucro,
7. Habrá mas acceso a la salud,
8. Mayor regulación.

Quiénes pierden?

1. Las aseguradoras,
2. Los gremios de profesionales ,
3. Los lobistas,


¿Quiénes ganan?

1. Los más pobres, los excluidos.


Hoy EE. UU. es un poco mas solidario, menos individualista, mas equitativo." C

En Estados Unidos, se lucha con intensidad por una reforma sanitaria que cubra a 40 millones sin seguro de salud

Obama lucha por una victoria histórica


Demócratas y republicanos agotan sus argumentos sobre la reforma sanitaria - La votación de hoy en el Congreso puede marcar el futuro político de EE UU

ANTONIO CAÑO | Washington 21/03/2010

Barack Obama acudió ayer al Congreso en busca, por última vez, de los votos que pueden inmortalizar su presidencia. Cuando se vote hoy en la Cámara de Representantes la Reforma Sanitaria, se estará votando algo más que una ley : se votará por una misión en la que fracasaron todos los presidentes desde Harry Truman a Bill Clinton, por la solución, al menos parcial, de un problema que ha lastrado moral y económicamente a este país durante décadas y por un paso que puede decidir el rumbo político de Estados Unidos en los próximos años.

La emoción estaba a la altura del acontecimiento. Los nervios en el Congreso, donde todavía no se conocía anoche con seguridad si los demócratas cuentan con los 216 votos necesarios para su aprobación, se habían trasladado a la sociedad y a la calle. Todo el mundo parece consciente del momento que vive.

Los ciudadanos saturaron las líneas telefónicas de sus congresistas, a los que quieren comunicar lo que tienen que votar. El personal del Capitolio, todos convocados este fin de semana, no daba abastos para atender correos electrónicos y visitas. Los representantes del pueblo nunca se han visto tan claramente en ese papel ni tan presionados para actuar cabalmente. Saben que de este voto depende su reelección el próximo mes de noviembre.

Frente a eso, la presión de Obama, que ha hablado individualmente con 64 miembros de la Cámara de Representantes a lo largo de esta semana, cuenta sólo relativamente. Esto es política en su versión más brutal, esto es democracia en su versión más esplendorosa: la pugna entre dos modelos de sociedad llevada al límite y ante la mirada atenta de los electores, que son los que emitirán el último veredicto.

En esa batalla, los conservadores agotaban ayer sus últimos argumentos para caracterizar esta reforma sanitaria como la semilla de un sistema socialista, un intento de socavar los principios liberales sobre los que se asienta el modelo político norteamericano.

"Los republicanos saben que cuando esta ley pase se acabarán las leyendas inventadas y se descubrirán sus beneficios", dijo ayer Obama a sus colegas en el Capitolio. La ley que se vota hoy no pretende, desde luego, la nacionalización del sistema de salud de Estados Unidos. De hecho, seguirá siendo privado, sin espacio para la opción pública que pretendía en un principio Obama.

Si es aprobada, se producirá, eso sí, una mayor intervención del Estado en la administración de la salud. Los precios y la actividad de los seguros de salud serán regulados de forma similar a lo que ahora se hace con la energía o las telecomunicaciones. Se revisarán las reglas que rigen en el servicio que se presta a los jubilados para que no sirva sólo para enriquecer a médicos y hospitales. El Estado extenderá la asistencia gratuita a las personas sin recursos, exigirá a todos los ciudadanos disponer de un seguro de salud y ofrecerá subvenciones a quienes no puedan costearlo.

Es decir, estamos a las puertas de una profunda transformación de la sanidad norteamericana, pero no de la traslación a Estados Unidos del modelo soviético, como parece sugerir The Wall Street Journal, ni siquiera del modelo europeo, en el que el Estado se erige como único administrador.

La incertidumbre sobre la votación se explica por las características del sistema político de este país, en el que cada congresista actúa en conciencia y no como simple instrumento de la voluntad de su partido. Pero ese sistema produce también desajustes, como el de un grupo de congresistas demócratas enemigos del aborto que quiere aprovechar la oportunidad para incluir más fuertes restricciones a la ejecución de este tipo de intervenciones médicas con dinero público. Este grupo era anoche el que más resistencia ofrecía.

Otra dificultad de este proceso, que ha consumido más de un año de debates, es el de la complejidad del sistema de votación. Para sortear el hecho de que los demócratas perdieron la mayoría absoluta en el Senado, el partido del Gobierno tiene que recurrir a algunas maniobras parlamentarias que pueden aún generar dificultades, incluso demandas de inconstitucionalidad.

La Cámara de Representantes va a pronunciarse en votaciones separadas por el texto que aprobó el Senado el año pasado (cuando todavía había 60 escaños demócratas) y, posteriormente, por un paquete de enmiendas que el Senado se compromete a votar la próxima semana por mayoría simple. Los republicanos creen que todavía pueden plantear obstáculos en esa última fase. El texto que se apruebe mañana se convertiría en ley en cuanto lo firmase el presidente, pero es probable que éste espere a que el Senado apruebe las reformas pactadas. Un enredo legislativo que empaña ligeramente el logro histórico que hoy puede alcanzarse.


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¡¡¡Sigue la lucha en Estados Unidos para lograr cobertura de salud universal

¡¡¡Qué viva Barack Obama y su persistencia en que todos y todas en Estados Unidos tengan un seguro de salud universal!!!

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BBC Mundo

Última actualización: lunes, 22 de febrero de 2010 - 19:15 GMT

Obama detalla su propio plan de salud

Redacción

BBC Mundo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó su propia versión del plan de reforma sanitaria con mira a reactivar el proyecto de ley estancado en el Congreso.

La legislación pretende extender la cobertura de salud a unos 30 millones más de estadounidenses, reducir las tarifas primas de los seguros y acabar con la práctica de discriminación contra pacientes que tienen condiciones preexistentes.

Tanto el Senado como la Cámara de Representantes aprobaron sus propias versiones el año pasado, pero la votación de la ley quedó en suspenso cuando los demócratas perdieron su mayoría de 60 senadores en enero.

La presentación del plan de Obama coincide con el inicio de una semana de debates en torno al tema de la salud que culminará el jueves con una "cumbre" televisada de demócratas, republicanos y el presidente, que discutirán públicamente sobre el tema.

Clic, Lea: Republicanos y demócratas discutirán reforma de salud

Según explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, ésta es la primera vez que la Casa Blanca presenta sus ideas sobre la reforma de salud desde que el presidente Barack Obama hizo la propuesta a principios de 2009.

La idea de la presidencia era evitar la experiencia del gobierno de Bill Clinton a princpios de los 90, cuando el mandatario presentó un texto ya redactado para que los congresistas lo votaran, en lo que muchos percibieron como una imposición del ejecutivo sobre el legislativo.

Cerrar la brecha

La presentación presidencial busca cerrar la brecha entre las dos versiones del proyecto de ley aprobadas en ambas cámaras.

El costo del proyecto a diez años en la versión del presidente toma un camino medio entre los US$871.000 millones que hubiese gastado el Senado y los US$1,05 millón de millones que aprobó la Cámara de Representantes.

La versión de la Casa Blanca también hace ajustes para asegurar que la carga que implica la reforma no recaiga sobre la clase media, un tema que preocupa mucho a los congresistas demócratas.

Coincide además con la versión del Senado en no incluir la llamada "opción pública", que permitiría a quien quisiese optar por un seguro del gobierno que compitiera con las compañías privadas.

Igualmente, propone la creación de un mercado de seguros en cada Estado, en lugar de un único acceso nacional al seguro como está contemplado en el plan de la Cámara Baja.

clic Vea también: Obama: "No hay que forzar la reforma"

"Hábil maniobra"

Aunque en 2009 el proceso legislativo de la reforma propuesta por Obama logró ser aprobado por las dos cámaras, las posibilidades de que llegue a ser una ley definitiva se vieron comprometidas por la pérdida de la supermayoría que los demócratas gozaron hasta principios de año, cuando el republicano Scott Brown ganó la silla de senador por Massachusetts que durante décadas tuvo Edward Kennedy.

En un afán por rescatar el proyecto, republicanos y demócratas se reunirán este jueves en una asamblea promovida por la Casa Blanca para discutir sus posiciones respecto a la reforma. Las versiones aprobadas hasta ahora en el Senado y en la Cámara de Representantes sólo han contado con el respaldo de los demócratas.

Nuestro corresponsal afirma que, aunque pocos en Washington esperan que el debate pueda destrabar el proceso, algunos dicen que es una hábil maniobra de Obama para vender sus ideas a la opinión pública y eventualmente forzar un cambio de actitud entre la oposición.

clic Lea también: Obama y su gran primer revés político del año

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/02/100222_eeuu_salud_plan_obama_wbm.shtml

© BBC 2010