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Las mujeres, hispanas/os y jóvenes dieron el triunfo a Barack Obama, 2012

 La BBC Mundo de Londres coloca informaciones sobre los latinos en Estados Unidos. Dos ideas que extraigo de la noticia:

"Por primera vez, la base de hispanos elegibles para votar fue una cifra de dos dígitos: 11% del electorado total, comparado con alrededor de 9,5% en 2008.

Por una parte, el carácter joven de la comunidad –cuya edad promedio está por debajo de la de los blancos no hispanos- multiplica los nuevos votantes a un ritmo sin precedentes: el Centro Pew calcula que en 2012 hubo 2 millones de votantes hispanos más que en 2008, la mayoría de ellos por cumplir la mayoría de edad."

Acá la noticia completa

El voto hispano, clave en la victoria de Obama
Barack Obama, junto a su esposa Michelle Robinson y sus dos hijas Malia Ann (la mayor) y Natasha, apodo, Shasha.


Valeria Perasso

BBC Mundo, Asuntos Hispanos

Última actualización: Miércoles, 7 de noviembre de 2012


Más del 70% de la población latina votó demócrata.

En la noche del martes, cuando ya había pasado la carrera electoral y los resultados confirmaban que el mandatario Barack Obama pasará otros cuatro años en la Casa Blanca, Elaine Martínez se reunió a celebrar con sus amigos, en una ronda de tacos y cervezas en su casa de Phoenix, Arizona.

“Algo de eso es por nosotros”, dice la mujer, una veterana voluntaria de campañas electorales. Junto a una decena de compañeros, pasó los últimos meses golpeando puertas en la capital arizoniana para registrar latinos y sacarlos a votar.

Y es cierto que, a la hora de los balances, Obama deberá agradecer que los hispanos respondieron al llamado de las urnas: los analistas coinciden en que la primera minoría del país participó en estas presidenciales de 2012 como nunca antes y se convirtió en un factor instrumental para el triunfo demócrata.

Las encuestas a boca de urna hablan de un nivel de apoyo de más de 70% de los votantes hispanos para el mandatario reelecto; algunas señalan diferencias de hasta 50 puntos porcentuales sobre el candidato republicano.

Lo que representa una nueva marca, después de Obama consiguiera 67% del favor latino en su primera postulación.

El derrotado Mitt Romney, en tanto, también batió una marca, pero una que no lo deja bien parado: tuvo un estimado 29% del voto latino, por debajo de los candidatos republicanos de 2008, 2004 y 2000. El menor nivel de apoyo fue registrado por Bob Dole, en 1996, con 21% del voto latino ante Bill Clinton.

“En los últimos años, hemos visto un incremento en la organización de los latinos y creo que ha sido una respuesta a las políticas que promueven los republicanos. Nos hemos dado cuenta de que no basta sólo con el enojo, hay que pasar a la acción”, señaló a BBC Mundo Luis Heredia, director ejecutivo del partido Demócrata en Arizona.
Participación, la clave

Aunque los republicanos se lo anotaron para sí, el estado sureño de Arizona es un buen ejemplo para entender qué es lo que ha consolidado al voto latino como factor decisivo de una elección estadounidense.

En este territorio fronterizo, los índices de participación hispana se han disparado en comparación con 2008: el padrón electoral superó el medio millón de latinos y los votantes reales del martes se estimaron en unos 350 mil, lo que representa 90.000 votos reales más que en los comicios anteriores.

Y la participación fue clave: uno de los fantasmas que, a los ojos de los analistas, podría amenazar el desempeño de Obama era precisamente que los latinos decidieran quedarse en casa. Estadísticamente, una mayor participación de esta comunidad siempre redunda en beneficio de los demócratas.

En el proceso, los expertos señalan que el voto temprano, habilitado en algunos estados, resulta beneficioso para incrementar la participación de minorías.

“Da una ventana de veinte días para que la gente pueda votar, para recordarles o ayudarlos cuando no entienden lo que se está decidiendo. Este año, el número de latinos que se anotó aquí para recibir por correo las boletas de voto anticipado creció casi 40%”, señaló a BBC Mundo Francisco Heredia, director para Arizona de “Mi familia vota”, una organización no partidista que fomenta la participación cívica hispana.
Cambios demográficos

Pero la ventaja conseguida por Obama no se apoya sólo en una mayor participación de los latinos, sino que refleja otros cambios demográficos profundos en este grupo.

Por primera vez, la base de hispanos elegibles para votar fue una cifra de dos dígitos: 11% del electorado total, comparado con alrededor de 9,5% en 2008.

Por una parte, el carácter joven de la comunidad –cuya edad promedio está por debajo de la de los blancos no hispanos- multiplica los nuevos votantes a un ritmo sin precedentes: el Centro Pew calcula que en 2012 hubo 2 millones de votantes hispanos más que en 2008, la mayoría de ellos por cumplir la mayoría de edad.

Para ponerlo en perspectiva: se estima que unos 50.000 latinos estadounidenses pasan la barrera de los 18 años cada mes, lo que representa 70 nuevos votantes por hora.

Como debutantes en las lides electorales, estos jóvenes tiene sus opciones más abiertas que los votantes veteranos y, según parece, los demócratas han hecho un mejor trabajo para captarlos.

Pero, además, el perfil de los hispanos está en constante cambio, como queda en evidencia si se mira a los llamados estados péndulo.
Latinos con Obama

Nevada y Colorado pasaron a manos de Obama gracias al voto latino.

Florida, por caso, ha revelado cómo su otrora inquebrantable inclinación republicana, determinada por la comunidad cubano-estadounidense, quedó modificada tras la llegada de nuevas oleadas de inmigrantes de Puerto Rico o Venezuela, más abiertas a considerar la alternativa demócrata. Asimismo, las terceras o cuartas generaciones de cubanos parecen haber diversificado sus opciones de voto.

En Colorado y Nevada, otros dos territorios en disputa que quedaron en la lista de Obama, los latinos han incrementado su peso en el electorado total: en el primero son 30% más que en 2008, mientras que Nevada revela un impactante 117% de incremento, según la consultora Latino Decisions. Lo que, según los expertos, no sólo cambia las estadísticas del registro electoral sino los temas de los que se habla, la idiosincracia y, en última instancia, la manera en la que un distrito vota.
Migración, la polémica

Mucho se ha hablado en la campaña de cuánto preocupa a los latinos el tema migratorio a la hora de decidir el voto.

Aunque muchas encuestas previas destacaron que la economía y el empleo eran las prioridades de esta comunidad –idénticas a las de los demás grupos de votantes-, los análisis “del día después” no tardaron en señalar a la cuestión migratoria como una divisoria de aguas que, en última instancia, dio a Obama una ventaja récord.

“Es un tema que sobrevuela los demás y las posturas intransigentes del candidato republicano sin duda alienaron a muchos hispanos”, opinó el directivo demócrata Heredia.

Mientras que en junio pasado el mandatario Obama anunció la medida de la Acción Diferida, que beneficia a miles de estudiantes indocumentados, Mitt Romney hizo resonar la idea de la “autodeportación” en la campaña, basada en cerrar las oportunidades a los indocumentados hasta lograr que se vayan por decisión propia.

“Las diferencias dramáticas de ambos partidos en este terreno fue un factor fundamental para los votantes latinos”, coincidió la organización pro-migrante America’s Voice, en un comunicado enviado a BBC Mundo.

Según los expertos, la ineficacia de Romney para conquistar el electorado hispano deberá llevar a un replanteo estratégico en el seno de su partido: estas elecciones no han hecho sino confirmar que el voto latino como "gigante dormido” ha comenzado, cuanto menos, a desperezarse.


        http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/11/121107_elecciones_eeuu_obama_voto_hispano_usa2012_vp.shtml

BBC © 2012

Funcionamiento de las elecciones en Estados Unidos. Por Amauris Taveras

Acá, el compañero de facebook, Amauris Taveras, de mentalidad revolucionaria, explica como funcionan las elecciones de Estados Unidos.

ASI FUNCIONAN LAS ELECCIONES EN ESTADOS UNIDOS

Amauris Taveras, compañero de facebook, dominicano, reside en EEUU

Por Amauris Taveras

Elecciones presidenciales en Estados Unidos

El presidente de los Estados Unidos se elige en una asamblea formada por 538 electores. Esta cifra es igual a la suma de 100 senadores + 435 congresistas + 3 delegados de Washington D. C., que no tiene senadores pero sí delegados. Cada estado contribuye con un bloque de estos delegados o compromisarios, cuyo número es igual a la suma de sus representantes más sus senadores o delegados.

En las papeletas, cada candidato a presidente lleva adjunto el nombre de su vicepresidente y el partido político al que pertenece. Pero estos votos no eligen de momento al presidente, sino que eligen en bloque a los compromisarios de esta opción política que irán después al colegio electoral. Como hay 538 compromisarios en total, un candidato necesita al menos 270 para ser elegido. Lo que se traduce en la mitad de esos 538 o sea 269 + 1 = 270 compromisarios para ser elegido presidente de los Estados Unidos.

Votos electorales presidenciales por estado.

Cuando un ciudadano vota por su candidato a presidente, esta persona está votando realmente para instruir al elector de su estado hacia dónde debe ser dirigido su voto en el Colegio Electoral. Por ejemplo, si un ciudadano deposita su papeleta por el candidato del partido republicano, realmente esta persona está ordenando al "elector" de su estado para que vote por ese candidato en la reunión de electores en el Colegio Electoral, lo mismo en el caso demócrata. O lo que es lo mismo, quien gane el voto popular en un determinado estado, conseguirá el respaldo de "los electores" y, por tanto, los votos estatales a ese candidato y su partido.

De darse el caso de que ninguno de los candidatos obtenga más de 270 votos electorales, la Duodécima Enmienda a la Constitución entra a regir y el Congreso decide quien será el nuevo presidente. La combinación de congresistas de cada estado tiene derecho a un voto por estado y una mayoría simple de estados da un ganador.

Esta situación se ha presentado dos veces en la historia norteamericana. La primera se dio en 1801: fue elegido presidente Thomas Jefferson; la segunda se produjo en 1825, cuando fue elegido presidente John Quincy Adams.

Cabe destacar que el día de las elecciones, al ocultarse el sol en California, alguna corporación de televisión ya ha declarado a un candidato ganador, a medianoche ya ha proclamado su victoria y el perdedor ha concedido su derrota. Pero no será hasta el primer lunes, después del segundo miércoles de diciembre, cuando los electores del Colegio Electoral se reúnan en sus respectivas capitales de estado y emitan sus votos. Sólo entonces comenzará la legislatura de los nuevos presidente y vicepresidente.

¿Por qué existe esta demora entre la fecha de las elecciones y las reuniones del Colegio Electoral? Para encontrar una explicación, hay que hacer historia y regresar a los años 1800. En esa época, tomaba más tiempo contar el voto popular y también demoraban más los electores en llegar a la capital del estado. Hoy en día ese tiempo se utiliza para presentar una reclamación por violación del código electoral, si la hubiera, y para reconteos de votos.

http://www.facebook.com/amauris.taveras/posts/2493580874352

Análisis de los debates entre Barack Obama y Mitt Romney en la carrera para las elecciones en Estados Unidos, octubre 2012

El compañero Alejandro Moliné de la Red para la Gobernabilidad y la gerencia pública hace un enriquecedor análisis sobre los tres debates entre Barack Obama y Mitt Romney. Interesante leerlo, se aprende de política Internacional, y sobre Estados Unidos.

http://www.acento.com.do/index.php/news/22953/56/Analisis-del-tercer-debate-electoral-de-Barack-Obama-con-Mitt-Romney.html
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Politica

Análisis de los debates electorales de Barack Obama con Mitt Romney

A lo largo del debate Romney mantuvo gestos, posiciones y actitudes cambiantes e inconstantes. Al principio no lucía cómodo y, tal vez por la intensa actividad de la campaña, se le percibía el rostro más cansado y menos atractivo que en ocasiones anteriores.

25 de octubre del 2012

Por Alejandro Moliné/Especial para Acento.com.do   

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La noche del lunes 22 de octubre en la Universidad Lynn de Boca de Ratón, en el estado de Florida, se desarrolló durante 90 minutos el tercero y último de los debates presidenciales del proceso electoral estadounidense 2012, obteniendo Barack Obama un claro y visible triunfo.

En el primero de los tres debates, el candidato y presidente actual tuvo un desempeño decepcionante, pero se recuperó en el segundo y sacó una clara ventaja en el tercero. Logró hacer un recorrido de menos a más, lo que le permitió recuperar su imagen de excelente polemista y comunicador. Por su parte, Mitt Romney obtuvo un balance general bastante aceptable para los estándares nacionales en el trío de eventos realizados. Pero su recorrido fue inverso al de Obama, yendo de más a menos, lo que afecto su candidatura en el último tramo del proceso, pero sin dañarla significativamente.
Barack Obama, actual presidente de Estados Unidos, y candidato a un segundo período, por el Partido Democrático. Defiende políticas sociales inclusivas, como es un seguro universal de salud, y la calidad de la educación pública.
El candidato Romney sorprendió positivamente en el primer debate, llegando tal vez su candidatura en aquel momento a su tope o cenit de simpatía. Sin embargo, no pudo replicar ese desempeño en los dos restantes, siendo sus dos últimas participaciones copias de baja resolución de la primera. Por otra parte, el recorrido de Obama fue el de un inesperado y negativo primer paso hacia atrás, que lo arrastró hacia las cuerdas y lo espabiló bastante, llevándolo a prepararse mejor para poder dar entonces dos pasos adelante.
Mitt Romney, candidato por el Partido Repúblicano a la Presidencia de los Estados Unidos. Básicamente defiende las empresas y es reacio a las políticas sociales, cree mucho en el individualismo, y no enfoca las causas de las desiguales oportunidades para que ocurra la pobreza.

El azar es una categoría histórica. En esta ocasión Obama fue favorecido por la forma como tradicionalmente se organizan estos debates, los cuales inician con temas de economía y asuntos domésticos, para culminar con el de la política exterior de la nación, que es precisamente donde el presidente tiene más dominio y puede exhibir un mejor récord. Ese ordenamiento temático tradicional, el cual no fue definido en modo alguno para la ocasión actual, refleja coincidencialmente el tránsito de lo peor a lo mejor de la administración de Obama; era el esquema de desarrollo que mejor podía favorecerlo.

Estos debates presidenciales concitan una gran atención mundial, dada la importancia global de los Estados Unidos, por lo que compiten exitosamente con programas deportivos y de variedades de gran público. Se sintonizan, para conocer las propuestas y planteamientos en temas de importancia nacional e internacional, y para obtener referencias que permitan medir y comparar las capacidades personales de los candidatos.

En términos generales son muy convencionales y los candidatos cuidan mucho su imagen en estos espacios, tratando de no aparentar muy desafiantes, heterodoxos o atrevidos. Son un espectáculo para  los "mass media", tal y como  lo fue esa misma noche el juego de baseball entre los Gigantes de San Francisco y los Cardenales de San Luis. Además, los planteamientos que se realizan  tienden a ser bastante normalizados y cautelosos, poco aventureros y creativos, ya que se reconoce que cualquier falta de sintonización o adecuación al comportamiento y los contenidos esperados por el gran público, puede acarrear peligros a cualquier candidatura.

Las propuestas que se presentan en estos debates carecen de altos grados de creatividad o ruptura, debido a que nadie, salvo un candidato con una gran desventaja, se tomaría el riesgo de salir con pronunciamientos iconoclastas o contrastantes, que sobrepasasen los límites de la franja convencional esperada. En tal sentido, estos encuentros son poco interesante para quienes buscan propuestas de arquitectura e ingeniería social innovadoras que pudiesen contener cambios cualitativos importantes. Los debates son seguidos por una población mayoritariamente conservadora y resistente al cambio y son monitoreados por los grandes poderes fácticos, por lo que en simples palabras dominicanas, no son para ir a inventar ni para presentar sueños y novedades utópicas.

Las actitudes personales y el lenguaje corporal

Como este tipo de debate es también una guerra de imágenes que se desarrolla en un campo paralelo y de naturaleza más simbólica que el que definen las expresiones orales de los candidatos, siempre habrá que tomar el lenguaje corporal en cuenta.

En esta ocasión y de modo similar al segundo debate, Barack Obama tuvo un excelente manejo consciente e inteligente de sus gestos, posturas y expresiones corporales. Con su acostumbrada buena dicción y prolijidad verbal, se expresó con la firmeza y la determinación esperada del Comandante en Jefe de la nación. El poder exhibir convincentemente esas condiciones es fundamental para que el pueblo estadounidense sienta confianza en su máximo dirigente, más en un escenario  nacional e internacional llenos de dudas e incertidumbres. Romney, por su parte, presentó una imagen adecuada para esos fines, pero menos matizada y convincente en estos aspectos fisonómicos y formales importantes.

El presidente Obama manejó su plástica a voluntad a lo largo de todo el debate. Siempre escuchando con la cabeza lateralmente inclinada hacia el mismo lado y con una sonrisa muy leve en sus labios, como una foto que a algún familiar o seguidor(a) le gustaría tener en su vivienda. Pero ese Obama semi-sonriente y algo angelical, se levantaba de improviso en cualquier momento del debate con una daga de planteamientos que cuestionaban los contenidos y la coherencia de las posiciones de Romney, quien durante un largo tiempo permaneció intranquilo y algo desconcertado ante esas irrupciones y ataques inesperados y continuos de Obama.

egún el demócrata John Kerry, "El equipo de campaña de Romney intenta decir que si (el candidato republicano) muestra que tiene confianza en sí mismo todo irá bien". Sin embargo, ese objetivo no fue logrado satisfactoriamente. Barack Obama logró poner a Romney continuamente a la defensiva, teniendo incluso el candidato republicano que interrumpir y pedir la palabra varias veces al entrevistador para fin de aclaraciones. Obama llegó lejos en sus ataques, inclusive expresando: “Nada de lo que dice el gobernador Romney es cierto”. También refiriéndose a planteamientos previos del republicano sobre política internacional, le dijo: "Cada vez que usted opinó, se equivocó". En estos debates generalmente el aspirante de la oposición es quien conduce la mayor cantidad de ataques hacia el presidente en funciones y candidato del momento, pero Obama con mucha habilidad y preparación logró revertir ese esquema.

A lo largo del debate Romney mantuvo gestos, posiciones y actitudes cambiantes e inconstantes. Al principio no lucía cómodo y, tal vez por la intensa actividad de la campaña, se le percibía el rostro más cansado y menos atractivo que en ocasiones anteriores. Su hablar no logró ser claro en algunos momentos álgidos del debate y en ocasiones machacó y superpuso palabras y expresiones. Con el paso del tiempo pareció más distendido y relajado, mejorando su calidad verbal y luciendo más estable y tranquilo. Algo en que tal vez se excedió imprudentemente Romney fue en su continua sonrisa a pequeñas bromas de Obama, lo que resaltaba la figura de este último como centro del debate y como alguien ingenioso y carismático.

La planeación del combate

A estos debates se asiste con una estrategia esbozada por los candidatos y los asesores expertos en comunicación, la cual debe ser flexible para que se adapte a preguntas inesperadas y a respuestas y ataques del contrario. La estrategia no se hace pública, pero la actuación de cada candidato la evidenciará, permitiendo que se realicen conjeturas al respecto.

Durante el desarrollo del debate Obama actuó bajo un patrón de comportamiento estable y continuo, por lo que aparentemente fue consciente, fiel y disciplinado a su estrategia. Desde el inicio se lanzó al escenario a ser el atacante y no el atacado. Con esa actitud produjo dos efectos importantes: en primer lugar, mantener inquieto, desestabilizado y desconcentrado a MittRomney, provocando que éste se expresara con ideas fragmentadas y poco claras en algunas de sus intervenciones; y en segundo lugar, presentar a Romney como un político con planteamientos cambiantes y contradictorios, que hace pronunciamientos en un momento y que posteriormente los modifica o contradice. Buscando con esto último ponerlo en evidencia como un candidato poco coherente y confiable, carente de suficiente firmeza y determinación para dirigir la nación.

Para dar fuerza a lo anterior Obama utilizó también el recurso de resaltar algunas imprecisiones o falsedades de Romney y no tuvo ningún reparo en interrumpir al contrincante o al moderador para mostrarlas. En un momento Romney trató de defenderse y cambiar el libreto de Obama diciendo “Atacarme no es una agenda”, pero esto no alteró la frecuencia y la intensidad de la ofensiva del presidente y candidato demócrata, quien tenía claridad y determinación en lo que hacía.

Otros asuntos que abordó Obama en su plataforma de combate contra el candidato republicano, fue cuestionar la imagen que Romney quiere proyectar de líder moderno, de eficiente gestor público y de exitoso hombre de empresas. En tal sentido, Obama pronunció en un momento una frase que posiblemente construyó previamente y que guardó hasta el momento oportuno de expresarla:  "Gobernador, cuando se trata de política exterior, usted parece que quiere volver a las políticas de los años ochenta, a las políticas sociales de los años cincuenta  y a las políticas económicas de los años veinte". Para mostrar también la supuesta seudomodernidad de Romney, Obama utilizó efectivamente la expresión ahora famosa y conocida sobre la cantidad de caballos y bayonetas en el ejército norteamericano, añadiendo también en otro momento del debate que trató de entrar al portal de Internet de Romney pero no pudo hacerlo porque no funcionaba.

Sobre la gestión de MittRomney como gobernador de Massachusetts no hubo muchos puntos de ataques por parte de Obama, salvo el comentario de que cuando el aspirante presidencial republicano era el gobernador, las pequeñas empresas de ese estado ocuparon la posición 48  en el ranking estatal del país. También mencionó el candidato demócrata las operaciones de externalización de servicios realizadas por la compañía de Romney con empresas Chinas que compraban petróleo a Irán, en momentos en que Estados Unidos aplicaba sanciones a ese país.  Con esto lo presentó como  un empresario más que como un político, como un negociante cuyo afán de lucro es más importante que el respeto a las políticas nacionales.

A pesar de que Obama resaltó que su país no debe volver a las mismas políticas que crearon los principales problemas actuales que confronta la nación, haciendo alusión con esto a la carga de responsabilidad de la pasada administración republicana con esos problemas, en ningún momento defendió su gestión diciendo que el ritmo de solución ha sido lento debido a la gran magnitud de la crisis encontrada en el momento que ascendió a la presidencia.

Por el lado positivo de la estrategia de Obama, aparentemente se logró satisfactoriamente mostrarlo como un dirigente enérgico, experimentado, responsable y capaz de responder adecuadamente a los asuntos internos y a las demandas internacionales. Un recurso de Obama a destacar, fue que como respuesta al déficit público y a los recortes presupuestarios, siempre sacó a relucir el tema de la educación, resaltando la importancia de una significativa inversión pública en esta área para garantizar la competitividad del país y su liderazgo mundial.

MittRomney también atacó a Obama, pero no con la misma constancia, profundidad e intensidad. Su ofensiva se centró en los puntos que presentamos a continuación: a) Resaltar que Estados Unidos ha reducido su importancia e incidencia en el mundo en los últimos 4 años, es decir durante la administración del candidato Obama; b) Presentar la situación internacional como inestable, convulsionada y peligrosa, mostrando que los éxitos en política exterior de la administración demócrata son contradictorios y que la mala gestión de los mismos los está revirtiendo y haciéndo inmanejables. Este es un punto importante de Romney, ya que la percepción de la existencia de una gran cantidad de problemas globales quita fuerza a la afirmación de que Estados Unidos se ha fortalecido en el campo internacional y que el mundo es actualmente un lugar más seguro que unos años atrás; c) Quitar impacto a la captura y muerte de Osama Bin Laden y a la política antiterrorista del gobierno, diciendo que felicita al presidente por la muerte de Bin Laden, pero que el extremismo no se contrarresta solamente matando y que el país debe modificar su política hacia esas redes y grupos, desarrollando una estrategia integral; d) Mostrar a Obama como vacilante y contradictorio en su política internacional al mandar señales confusas al mundo, por los supuestos lazos con Chávez y Raúl Castro,  y no visitando Israel y en su lugar pidiendo perdón por las acciones de Estados Unidos en el Medio Oriente en aquella famosa gira al inicio de su mandato y e) Revelar que las políticas estatistas y centralizadoras del gobierno actual, en materia de salud y educación principalmente, no producen soluciones sino que agravan las situaciones actuales.

A lo largo del debate, Romney en varias ocasiones introdujo el tema de la economía para sacar momentáneamente la discusión del campo de la política internacional, que no le es tan favorable y donde Obama es muy fuerte, y para de esta forma también arrastrar la atención del público hacia temas domésticos y más perentorios para la ciudadanía. Presentó planteamientos similares a los de  los debates anteriores, destacando las malas cifras del crecimiento económico, el desempleo, las personas que reciben cupones del estado y el gran déficit público. Fueron argumentos repetidos, que no tienen el impacto de la primera vez que se escuchan, pero cuyo efecto e interés sigue siendo considerable dada la importancia  de los mismos en la vida cotidiana de la población.

Una observación importante de Romney fue el haber resaltado el que Obama había expresado que dejaría el desempleo en un 5.4% al final de su mandato. Pero el presidente no lo ha logrado todavía y por el contrario faltan 9 millones de personas empleadas para alcanzar esa cifra. Es un dato de impacto que quita fuerza a la proyección de Obama como una persona confiable y de palabra, lo que vende en su campaña, sobre todo porque dijo al inicio de su gestión presidencial que capturaría y mataría a Bin Laden y que retiraría las tropas estadounidense de Iraq, como hizo efectivamente.

En su lado afirmativo, Romney continuó tratando de proyectarse como el representante de la descentralización pública, del sector privado y de la libre empresa. Continuó mostrándose como el político y empresario capaz, que gobernó bien el estado de Massachusetts y que posee una experiencia exitosa manejando negocios. Además, como el dirigente político que logró hacer una gestión de consenso con demócratas y republicanos en su gobernación, lo que evidencia que con él es posible acabar con las contradicciones, confrontaciones y el desorden en Washington, asunto que tiene cansada a la población del país.

Obama fue claro, continuo y sistemático en su estrategia, mientras la de Romney fue más indefinida y elusiva. En ambos casos el blanco de los ataques era distinto. El de Obama, estaba más concentrado en la persona del candidato opositor, ya que Romney no tiene una experiencia pública dilatada ni claros puntos débiles como gobernador. Por otra parte, el objetivo de los ataques de Romney no eran las debilidades personales de Obama, sino el récord o los resultados de su gestión en algunos temas neurálgicos de la nación, como lo son el crecimiento de la economía, el desempleo, el déficit público, la pobreza, etc.

En estos debates atacar al oponente es una especie de arte que requiere el equilibrio entre ser incisivo sin ser muy ofensivo, puesto que el público rechaza el exceso de agresividad, tendiendo a alinearse o solidarizarse con la persona atacada.

En varios momentos del debate Romney coincidió con los planteamientos de Obama o con las políticas de su gobierno. Fueron varias las ocasiones, por lo que esa situación terminó beneficiando a Obama al traducirse, de alguna forma, en que el gobierno estaba haciendo muchas cosas correctas y adecuadas.

La política exterior de Estados Unidos

Es difícil competir en conocimientos de política internacional con un presidente en funciones de los Estados Unidos, ya que se está en frente de un contrincante pulido diariamente en la faena, que reflexiona y discute sobre esos asuntos permanentemente. Todavía más en el caso particular de Obama, cuando él parece tener una facilidad e interés especial en esos temas.

El desarrollo del último debate evidenció que ambos candidatos tienen posiciones bastante similares en relación a la política exterior de la nación y que las diferencias son más de formas y matices que de contenido. Pero en el duelo del pasado lunes, Obama habló con mayor profundidad, seguridad y solvencia sobre los temas internacionales más importantes del país; resaltó la coherencia con la que los ha abordado en el tiempo de su gestión y  puso de relieve las  frecuentes contradicciones de Romney a este respecto. En algunos momentos Obama le habló al candidato republicano con autoridad, superioridad y dureza,  señalándole que sus opiniones eran poco firmes y cambiantes: “Uno tiene que ser claro con los aliados y con los enemigos”. Y en otro segmento le dijo: "...y me alegro de que diga que la guerra de Iraq fue un error. Hace días dijo que deberíamos mandar más soldados a Iraq  a una guerra ya acabada. Lo entiendo, usted no ha tenido oportunidad de ejercer en materia de política internacional...No sólo se equivoca, sino que manda mensajes erróneos a nuestros soldados”.

El planteamiento general de MittRomney en materia de política exterior es mucho más amplio que la formulación pobre y escueta que él mismo utilizó para definirlo: “Mi estrategia es muy clara: perseguir a los malos”. Pero Romney fue mucho más que lo anterior en el debate, aunque resultó muy descriptivo, poco propositivo y no buscó embestir con intensidad a su adversario. Atacó la gestión de Obama pero con poca fuerza y sin gran contenido, pudiendo resaltarse las críticas siguientes que realizó a la política exterior del mandatario: que Irán ahora está más cerca de tener una bomba nuclear que hace cuatro años; que el Gobierno se descuidó y no accionó adecuadamente con la muerte del embajador y los funcionarios norteamericanos en Libia;  y que en la primera gira de Obama en el Medio Oriente, no visitó Israel y en su lugar (aunque no fue exactamente así) pidió excusa y perdón por las acciones de Estados Unidos en la región. En sentido general, Romney no presentó claras opciones alternativas a la política exterior de Obama, dejando la sensación de que en esa área se estaban haciendo las cosas bien en el país, aunque se pudiese requerir de algunos pequeños cambios no muy significativos.

En relación a Irán, ambos consideran el ataque como última opción. Romney hizo algunos señalamientos electoreros de que se debería aislar diplomáticamente el país y Obama dio datos contundentes de cómo las sanciones están siendo efectivas al haber reducido el valor de la moneda en un 80% y la producción petrolera en un 20%. Además expresó que: "Mientras yo sea presidente de los Estados Unidos, Irán no conseguirá un arma nuclear".

Hacia Israel los dos candidatos trataron de evidenciar amistad, fidelidad y compromiso máximo. Inclusive los fuertes pronunciamientos de ambos sobre Irán se hicieron también con consciencia de la resonancia positiva interna que los mismos deberían tener en Israel.  Obama fue enfático y reiterativo en este sentido, y debía serlo desde el punto de vista de sus aspiraciones, ya que ha sido cuestionado al respecto.

En cuanto a Siria, estuvieron de acuerdo en no intervenir militarmente hasta ahora, pero Romney demandó acciones más fuertes y decisivas, inclusive habló de entrega de armas pesadas a la oposición, pero Obama evidenció mayor templanza y racionalidad expresando que debían ser cuidadosos, ya que: "No podemos poner armas pesadas en manos de gente que podría utilizarlas en nuestra contra". Se mostró confiado en el desenlace del proceso diciendo que "los días de Bachar al Asad están contados".

Sobre Egipto, Romney criticó que el cambio de régimen fue muy rápido y que hoy la nación se encuentra en manos de la Hermandad Musulmana. Obama lo justificó diciendo que la velocidad de los acontecimientos protegió la vida de mujeres y débiles en el país.

La relación con China fue otro tema destacable del debate. Ninguno de los dos candidatos enfocó la situación como un problema militar sino comercial, denunciando ambos la manipulación del gobierno chino en el manejo de su moneda y los inconvenientes de ese país para ajustarse a las normas del comercio internacional, así como la gran producción de falsificaciones y piraterías. Los ataques de Romney fueron más fuertes que los de Obama, sin llegar a ser violentos y agresivos, tal vez buscando diluir un poco las acusaciones de externalización de servicios por parte de su empresa. Romney añadió que se requiere hacer una mayor presión a China y que eso no implicaría una guerra comercial debido a que la nación asiática no arriesgaría el gran superávit comercial que tiene con Estados Unidos.

Sobre Pakistán, Romney dijo que no era hora de divorciarse de ese país que tiene armas nucleares que podrían caer en manos terroristas. En cuanto a Libia, Obama asumió prácticamente como un éxito de su gestión el derrocamiento y asesinato de Muamar Gadafi. De Afganistán  Obama dio a entender que se va avanzando en la guerra, que pronto se iniciará el retiro de las tropas militares y que los recursos que ahora se ahorran de la guerra de Iraq se utilizan para obras civiles necesarias en el país.

América Latina estuvo bastante ausente del debate, como siempre. Romney la aludió más que Obama, inclusive planteando que los Estados Unidos deberían volcarse más hacia esta región cuya economía es casi tan grande como la de China.

El mayor peligro para Estados Unidos

Las opiniones de los dos candidatos presidenciales sobre cuál es actualmente la mayor amenaza para Estados Unidos fueron divergentes. Romney señaló al Irán nuclear, mientras Obama a la red Al Qaeda. ¿Cuáles son las diferencias? Irán es un país que podría significar un peligro más grande en función del armamento nuclear que se supone que está desarrollando. Es una potencial amenaza focalizada y localizada en un territorio. Pero Irán ha desarrollado misiles que pueden llevar algunas cargas nucleares y que tienen alcance para llegar a Israel, aunque todavía no a Europa y mucho menos a Estados Unidos. Al Qaeda es una red pequeña y descentralizada, sin armamento masivo de gran impacto, pero con capacidad de dar golpes y hacer atentados puntuales en Estados Unidos y cualquier parte del mundo.

La clausura del debate

Al finalizar el debate se otorga una oportunidad a cada candidato para que se dirija al pueblo y en breves palabras le solicite su apoyo y su voto. Ninguna de las dos intervenciones fue emotiva o significativa. La de Obama se sintió un poco apresurada y mecánica. La de Romney se percibió ligeramente mejor, ya que dejó una imagen fresca y sonriente distinta a la de muchos momentos del debate. Tal vez sonreía y estaba alegre al decir por dentro: "Ufff, finalmenteesto ha terminado".

Importancia de los debates en las votaciones

El impacto de los debates presidenciales en los resultados electorales no puede ser definido fácilmente y varía de un proceso a otro. En términos generales, estos debates son importantes, pero no determinantes, ya que se realizan finalizando las campañas cuando una alta proporción de los electores ya ha tomado una decisión definitiva con su voto. Donde estos debates pueden tener una mayor repercusión es en el segmento de los electores indecisos, contribuyendo a la definición y materialización de muchos de esos votos hacia las distintas candidaturas que se ofertan.

¿Cómo incidirán los tres debates realizados en las votaciones del próximo 6 de noviembre? Nadie podrá conocerlo con exactitud. Lo que sabemos es que, según resultados de los sondeos realizados recientemente, la franja de electores indecisos es pequeña y que las preferencias por las candidaturas están cerradas.

Limitaciones de la reforma sanitaria norteamericana: Pedro L.uis Castellanos

lunes, 5 de abril de 2010, 08:38 a.m.

Hemos destacado anteriormente los que nos parecen importantes logros que podrían beneficiar amplios sectores marginados del sistema de aseguramiento y de salud. Señalamos que también ganarían las “big pharma” y los consorcios de atención medica, es decir el llamado “complejo medico industrial”, los pequeños y medianos empresarios, los gremios profesionales de la salud e incluso las aseguradoras. Por supuesto, el presidente Obama y el partido Demócrata han sido beneficiados políticamente al lograr retomar la iniciativa política.

Los grandes perdedores han sido los más rabiosamente conservadores (“neocons”) y los pregoneros del neoliberalismo y del neoclasicismo económico. El estado emerge no solo como un regulador necesario para “desfacer los entuertos” del mercado, sino como responsable, en última instancia, del bienestar de la poblacion.

¿Por qué entonces muchos sectores progresistas dentro y fuera de los USA han sido y son fuertes críticos?. Muchas de estas críticas son razonablemente válidas.

Unos destacan, con razón, que aun quedarán por fuera sectores muy vulnerables, como los residentes no legales, entre 12 a 16 millones, quienes viven y aportan a la economía, a la cultura y a la vida social, marginados de sus derechos básicos. Sin duda una injusticia que podría significar que algunos indicadores básicos de salud del país continúen rezagados.

Otros destacan que no se crea aseguradoras estatales, apenas la posibilidad de crear aseguradoras “sin fines de lucro”. Quienes recuerdan con tristeza la evolución de algunas experiencias, que nacieron como prestadoras de servicios de salud sin fines de lucro y terminaron convirtiéndose en remedios peores que la enfermedad, como las llamadas HMO (Blue Cross-Blue Shield, por ejemplo), abrigan dudas sobre la importancia de estas aseguradoras tipo ONG.

Muchos destacan que la capacidad reguladora del estado aun será muy limitada. Las aseguradoras lucrativas se han hecho tan poderosas que podrían capturar estos tímidos espacios. Por ejemplo, invirtieron más de US$ 500 millones en hacer “lobby” entre los congresistas para debilitar la propuesta inicial de reforma. Se considera que por cada parlamentario había al menos dos o tres “lobbystas” profesionales. Lobby es el eufemismo norteamericano para el tráfico de influencias.

Muchos piensan que las aseguradoras, que verán aumentadas sus ganancias con la incorporación de más de 30 millones de nuevos afiliados y cerca de 60 millones más que mejorarían sus pólizas, llevarán el agua a su molino y en pocos años la situación de salud y de protección podría ser igual o peor que actualmente si, como es probable, se restablecerá la alianza entre el “complejo médico industrial” y el “complejo financiero en salud”, y disminuye la movilización social en torno a la salud.

También se ha señalado que la reforma intenta mejorar el sistema de aseguramiento, pero muy poco el modelo de producción de servicios de salud. Ciertamente, a diferencia de casi todos los países desarrollados del mundo, predominan empresas lucrativas y un modelo de prestación centrado en atenciones individuales y de restauración, consumidoras intensivas y abusivas de tecnología, en desmedro de estrategias poblacionales, de salud colectiva, de promoción de mejor calidad de vida y salud, así como de modelos familiares y comunitarios; y en las estrategias de promoción y prevención predomina un enfoque que penaliza a la víctima, más que de responsabilidad de la sociedad y del estado ante los determinantes de la situación de salud de las poblaciones.

Algunos llaman la atención sobre las perversas consecuencias de que las intervenciones en salud se hayan convertido en una mercancía, con la cual lucran el “complejo medico industrial” y el “complejo financiero en salud”. Recuerdan, con razón, que los USA invierten en salud más del 16% de su PIB, más del doble del per cápita que nadie en el mundo, incluyendo a Francia e Inglaterra, que invierten el 11% y 8% del PIB, pero tiene el sistema de salud con los peores resultados sanitarios entre los países desarrollados. Destacan que estos malos resultados con tan altos costos, son consecuencia de esa forma de producir los servicios y de esa mercantilización del sistema.

Obviamente, no podría haberse esperado que la reforma tuviera una orientación contraria, ni siquiera diferente, a la de fortalecer y relanzar al capitalismo norteamericano y su concepto de democracia. Una reforma sanitaria no es suficiente para una revolución social y un cambio en las bases del modelo de sociedad y sistema económico y político. Sin embargo, lo que si debe esperarse, es que la reforma cumpla sus promesas de mejoramiento de la protección social y de la situación de salud de la poblacion y, en este sentido, muchos abrigan el temor de que algunas de las que hoy emergen como esperanzas puedan naufragar a consecuencia de las limitaciones de la nueva Ley. Habrá que ver el futuro.

Clave Digital

Luces y sombras de la reforma sanitaria de Barack Obama y los demócratas: Vicenç Navarro

26 marzo 2009

Estados Unidos es el país del mundo que se gasta más en sanidad, nada menos que el 16% de su PIB, en atención sanitaria. Ningún otro país se gasta tanto en sanidad como EEUU. En comparación, Francia se gasta un 11%, Reino Unido un 8,4% y España un 8,5% (este porcentaje incluye gasto público y gasto privado). Y, a pesar de este enorme gasto, 47 millones de habitantes no tienen ninguna cobertura sanitaria (esta cifra es probable que sea, incluso, mayor al no incluir el gran número de personas en aquel país que no están censadas), provocando la muerte de 45.000 personas al año como consecuencia de no recibir atención sanitaria, resultado de no tener aseguramiento sanitario y no poder pagar la atención médica que necesitan. En realidad, esta cifra (estimada por el conservador Institute of Medicine) subestima la mortalidad prevenible que ocurre por no tener cobertura sanitaria. Un número más realista es el calculado por el profesor David Himmelstein, de la Universidad de Harvard, que ha calculado que el número de muertos debido a la falta de aseguramiento sanitario asciende a más de 100.000 al año.

Además de la falta de cobertura que afecta al 16% de la población censada, existen 62 millones de personas que tienen insuficiente cobertura sanitaria; es decir, su póliza sanitaria cubre un número muy reducido de servicios médicos, con lo cual, en caso de enfermedad, pueden llegar a pagar hasta un 10% o más de sus ingresos anuales, en facturas médicas a las compañías de seguros, a los hospitales o a los médicos que les atienden. En realidad, el 60% de las bancarrotas individuales que se dan en EEUU se deben a personas que se han arruinado como consecuencia de no poder pagar sus facturas médicas. La carestía en la cobertura sanitaria está tan generalizada, que el 42% de las personas que se están muriendo como consecuencia de tener una enfermedad terminal, indican estar preocupadas por cómo ellas o sus familias pagarán sus facturas médicas. Ningún otro país alcanza tal nivel de crueldad. Y utilizo este término con todo rigor. Insto al lector a que se imagine una situación semejante en su propia familia y que piense en la angustia de, incluso en los momentos en que la persona se está muriendo, tener que preocuparse por cómo pagar los servicios sanitarios que recibe. Esto es lo que ocurre en EEUU. Es el capitalismo duro, sin guantes.

LAS CAUSAS DE ESTOS ENORMES PROBLEMAS

¿A qué se debe esta situación? Pues precisamente a que aquel país tiene el sistema sanitario que las derechas en España están pidiendo: es decir, que el sistema sanitario se privatice, y que los ciudadanos y residentes, en lugar de pagar su atención primordialmente a través de impuestos, lo hagan a través de pólizas a las compañías de seguros sanitarios. El problema con el aseguramiento privado es que las compañías de seguros son empresas con afán de lucro, que tienen como objetivo optimizar sus beneficios. Este es el objetivo principal de cualquier empresa con afán de lucro. Para tales compañías, atender a las necesidades de la población no es su objetivo más importante. Es un objetivo secundario; esta función es sólo relevante en la medida en que les sirva para mejorar sus beneficios. Su objetivo es, pues, la comercialización de la medicina. Y sus beneficios se consiguen a base, por un lado, de que las personas que se aseguren en tales compañías de seguros privados paguen lo máximo posible en pólizas y sistemas de copago y, por el otro, que tales compañías provean los servicios (contratando a los proveedores de servicios, tales como médicos y hospitales) al mínimo número de personas, lo cual consiguen a base de seleccionar a la población excluyendo a aquellas personas, como ancianos y enfermos crónicos, que consumen más servicios y recursos. Incluso, en muchas ocasiones, cuando el paciente desarrolla una enfermedad crónica, las compañías de seguros les expulsan de su aseguramiento. De ahí derivan sus beneficios.

PROPUESTAS DE REFORMA: LAS ALTERNATIVAS

Un sistema gestionado mayoritariamente por tales compañías de seguros, como el de EEUU, es enormemente ineficiente. Sus gastos administrativos son enormes: 31% de todo el gasto sanitario en EEUU es por costes administrativos (400.000 millones de dólares al año), que incluyen las elevadísimas remuneraciones y salarios a los directivos de tales compañías, además de gastos de supervisión, inspección, marketing y otros. Pero además de insuficiente, este sistema gestionado por las compañías de seguros es muy impopular. Estados Unidos es el país de la OCDE que tiene un porcentaje mayor de la población que está insatisfecha con el sistema de financiación del sistema sanitario. Y el 62% desearían que hubiera un sistema nacional sanitario financiado públicamente, que cubriera a toda la población. Esta propuesta, que significaría la extensión del Medicare (el programa de financiación federal que cubre a los ancianos, que es sumamente popular) a toda la población, se llama single payer (el pagador único) o Medicare for all. En este sistema, el gobierno federal pagaría la mayoría de las facturas y negociaría directamente con los proveedores (médicos y hospitales) el precio de los servicios. Tal propuesta es la más popular (dos terceras partes de la población la apoyan), observación que requiere ser subrayada, pues Antonio Caño, corresponsal de El País en EEUU (que frecuentemente idealiza el sistema político estadounidense) atribuye la ausencia de un programa sanitario universal en EEUU a que la ciudadanía no lo desea, asumiendo erróneamente que el Congreso de EEUU representa el sentir de la población estadounidense (el 68% de la población no cree que el Congreso representa sus intereses). La evidencia de que la población desea un cambio y que la financiación del sistema sea responsabilidad del Estado, es abrumadora (Ver artículo “La cobertura errónea de EEUU en los mayores medios de información españoles”. El Plural. 04.01.10). El mismo Presidente Obama cuando fue Senador en Illinois apoyó tal alternativa, abandonándola después.

Esta propuesta (que era la propuesta de los sindicatos y de la izquierda del Partido Demócrata), de aprobarse, hubiera significado que con un gasto mucho menor que el actual se podría haber proveído a toda la población de cobertura sanitaria. Así ocurrió en Canadá, país que tenía un sistema de financiación de su sanidad idéntico al estadounidense hasta que decidió eliminar las compañías de seguros y dejar que fuera el estado federal, junto con los gobiernos provinciales (homologables a las CCAA en España), el que contratara tales servicios. A partir de entonces, el gasto sanitario creció más lentamente en Canadá que en EEUU, a la vez que la cobertura sanitaria aumentaba en Canadá, siendo hoy mucho más completa que la de EEUU.

A pesar de la popularidad del single payer (o Medicare for all) y de su lógica, no ha sido posible ni siquiera que se considerase tal opción en los debates del Congreso y ello como consecuencia del enorme poder que las compañías de seguros (que quedarían excluidas en este sistema single payer) tienen sobre el Congreso de EEUU. La privatización del proceso electoral en EEUU ha significado que las compañías de seguro den millones y millones de dólares a políticos del Congreso (incluyendo a los candidatos Barack Obama, Hillary Clinton i John McCain) para que se opongan a que tal opción se considere. Y no se consideró. Lo máximo que legó a considerarse fue que hubiera un aseguramiento público (la opción pública) que compitiera con el aseguramiento privado, lo cual también contó con la enorme hostilidad de las compañías de seguros que terminaron por eliminarla, y ello a pesar de que era otra alternativa también enormemente popular.

LA REFORMA DE OBAMA

Lo que sí se consiguió fue que se limitaran algunos de los abusos más extremos de las compañías de seguros, prohibiéndoles que excluyeran a personas con enfermedades crónicas, forzándolas a que aceptaran a todo tipo de personas y patologías, a lo cual las compañías se opusieron, pero la presión popular sobre el Congreso forzó a que éste aprobara tales limitaciones. Por otra parte, la reforma también significó una extensión notable del aseguramiento privado, pues cubrirá a treinta millones más de asegurados, que hoy no tienen ninguna cobertura, pagando pólizas que estarán subvencionadas, con ventajas fiscales (como también proponen las derechas –tanto centrales, como periféricas- en España), con lo cual sus beneficios aumentarán considerablemente. De ahí que el precio de las acciones de las mayores compañías de seguros sanitarios, como AETNA, subieran de precio –de 20 a 35 dólares- al día siguiente de que el Presidente Obama firmara la Ley de Reforma Sanitaria.

La ley obliga a toda la población a que se asegure, de la misma manera que cualquier persona que tenga un coche tiene que asegurarlo. No es cierto, por lo tanto, que la ley universalice la atención sanitaria en EEUU (tal como, erróneamente, El País presentó con el titular, en primera página, l “La Ley ofrece cobertura universal por primera vez en EEUU”. 23.03.10). Universalizar quiere decir que el gobierno garantiza el derecho de que todo ciudadano tenga acceso a los servicios sanitarios. Con esta ley el Estado no garantiza, lo que hace es obligar a que todos los ciudadanos compren una póliza de seguros. No es, por lo tanto, comparable (como, también erróneamente, se ha dicho) a la Seguridad Social o al Medicare, donde el gobierno federal asegura y financia las pensiones públicas (en el primer caso) y la atención sanitaria (en el segundo caso) a los ancianos. Es más, excluye a 23 millones de habitantes, personas que debido a su situación legal (inmigrantes sin papeles) o nivel de pobreza no pueden acceder a tales pólizas. Ello significará (utilizando la metodología del Institute of Medicine) que continuará habiendo veintitrés mil muertos por falta de atención sanitaria en EEUU). Tampoco resuelve el problema de la limitada cobertura, de manera que cabe la posibilidad de que los individuos continúen pagando hasta un 10% de sus ingresos para cubrir la atención sanitaria que no entra en el aseguramiento obligatorio, pudiéndose arruinar en este proceso.

No es, por lo tanto, universalización de la sanidad, sino una expansión importante del sistema de aseguramiento privado, con subsidios federales que facilitarán la compra de las pólizas de seguro, en un sistema fiscal regulado, en el que habrá cuatro tipos de aseguramientos con precios de pólizas distintos según su nivel de cobertura. Y también existirán limitaciones en cuanto al enorme diferencial de precios (como que las pólizas de los ancianos no podrán ser más de tres veces superiores que las de los jóvenes). Toda esta regulación supondrá un enorme crecimiento de los costes administrativos y un elevado coste para las arcas del estado federal, hecho que ha utilizado el Partido Republicano para oponerse a la reforma, argumento que tiene escasa credibilidad proviniendo de ellos, puesto que la alternativa más eficaz en reducción de costes hubiera sido la generalización de Medicare a toda la población, que es precisamente el enemigo número uno de los Republicanos (los costes administrativos de Medicare son el 6%, comparado con el 31% de las compañías de seguros sanitarios privados)

Otro elemento importante de la Ley es la expansión de la cobertura, permitiendo que los jóvenes estén cubiertos con el aseguramiento de los padres hasta que tengan 26 años (hasta ahora sólo 22).

La financiación se hará primordialmente a base de:

- Un crecimiento de los impuestos sobre las pólizas de seguros, que sean superiores a 10.200 dólares por individuo (32.000 millones de dólares).

- Un aumento de los impuestos sobre la industria farmacéutica (16.000 millones de dólares). Esta cantidad no equivale ni al 2% de los beneficios de tal industria.

- Un aumento de los impuestos sobre las compañías de seguros (47.000 millones de dólares).

- Un aumento de los impuestos sobre las industrias de equipamientos sanitarios (un impuesto semejante al IVA, incrementándose un 2.9%).

- Una reducción muy notable de la contratación de Medicare con compañías de seguros sanitarios (que aprobó el Presidente Bush).

- Un aumento de los impuestos sobre las rentas superiores.

Una última observación. La victoria de Obama ha sido una noticia positiva para el Partido Demócrata pues, en caso contrario, se hubiera debilitado enormemente. Pero, el deseo del Presidente Obama de pactar con los republicanos, tal como indiqué en otro artículo “Los problemas con el pactismo: El caso de Obama” (Revista Sistema, 15/01/10), llevó a toda una serie de concesiones que debilitaron las propuestas iniciales y que crearon una protesta (liderada por la dirigente del Partido Demócrata en la Cámara Baja del Congreso, Nancy Pelosi) por parte de la izquierda del Partido Demócrata, que se enfrentó frontalmente a Obama, exigiéndole que se movilizara para aprobar la Ley sin apoyo Republicano (lo cual era fácil de ver que nunca se hubiera dado). Las grandes ausencias de la Ley que la mayoría de la población desea –como la opción pública- (y que incluso la mayoría del Partido Demócrata aprobó en su primera propuesta) fue una concesión a las compañías de seguro que no era necesaria y debilitó la Ley. El pactismo de Obama debilitó las reformas, bajo un argumento de “realismo”, detrás del cual está el conservadurismo de algunos de sus asesores principales. De ahí que siendo un paso positivo, la reforma sea todavía muy limitada. Los mejores planes de aseguramiento propuestos están a años luz de los derechos que cualquier ciudadano o residente tiene en España. De ahí que sería un error que en España se vieran estas reformas como relevantes para nuestro país. No lo son, pues su aplicación significaría un enorme retroceso para la población española.

Ahora bien, para EEUU, significa una expansión de un sistema que es claramente deficiente y poco equitativo. Así y todo, el punto de partida es tan deficitario que puede percibirse como un paso positivo. Y así lo percibe la población estadounidense. Según la encuesta más reciente (U.S. Today, 23/03/10) el 46% de la población considera la Ley un paso adelante, aunque aclaran seguidamente que deben hacerse reformas más profundas. El 40% se oponen (y dentro de este 40%, el 20% se oponen por creer que es insuficiente).

El proceso de reforma ha empezado. Y como se desarrolle dependerá de la correlación de fuerzas en aquel país donde las derechas están supermovilizadas y hasta ahora las izquierdas estaban decepcionadas. Veremos cual es el próximo paso.

Vicenç Navarro

Catedrático de Políticas Públicas, Universidad Pompeu Fabra y Profesor de Public Policy, The Johns Hopkins University

El significado progresista de la Reforma en la salud de Barack Obama: Pedro Luis Castellanos

La reforma del aseguramiento sanitario en USA

Lunes, 29 de marzo de 2010, 08:21 a.m.

La capacidad y habilidad política del presidente Obama ha logrado la aprobación por los Representantes, de una importante reforma del aseguramiento en salud. Una de sus principales propuestas electorales. Pocos dudan la necesidad de reformar el sistema de salud. Sin embargo desde Roosevelt todos los presidentes demócratas lo intentaron y fracasaron, incluyendo los Clinton, probablemente el proyecto más ambicioso.

USA invierte en salud entre el 15% y el 17% del PIB. Francia, el de segundo mayor gasto y uno de los mejores sistema de salud, invierte el 11% del PIB y el Reino unido el 8.4%. Pero la Esperanza de Vida en USA es de 78.1 años, mientras que en Francia e Inglaterra son de 81 y 79.1 respectivamente. La mortalidad infantil en USA es de 6.7 por mil nacidos vivos, mientras es de 4.8 y 3.8 en los mencionados países. USA es el único país desarrollado sin un sistema de salud con cobertura universal. Más del 15% de la poblacion (entre 35 y 46 millones sin contar los indocumentados) está excluida, y cerca de 100 millones están subasegurados. Entre 45,000 y 100,000 mueren anualmente por carecer de seguro adecuado.

¿Cómo lo logró Obama?. A nuestro entender hizo varias cosas muy bien, incluyendo permitir al Congreso jugar su papel, descollando la figura de la Sra. Pelozi como hábil componedora. Un acierto fue dividir desde el comienzo el formidable frente que contra la propuesta Clinton habían conformado el complejo médico industrial (industria farmacéutica, la Asociación Medica AMA y los consorcios de atención médica) con el complejo médico financiero (aseguradoras lucrativas). En esta oportunidad las aseguradoras no contaron con sus tradicionales aliados y solo recibieron el respaldo de algunos predicadores religiosos, académicos neoliberales, medios de comunicación y políticos ultra conservadores, de esos que consideran terrorista a todo quien mencione la palabra solidaridad. También de los “Tea Party” promovidos por la Sra. Palin como respiradero de los nostálgicos “neocons” y de las ideas con mas fuerte olor a naftalina.

Cuando después de la derrota electoral en Massachusetts, muchos pedían y esperaban que Obama se replegara, y afinara su violín en clave defensiva, puso su capital político en el asador y movilizó las redes informales de base social que le aseguraron su elección presidencial, para explicar casa por casa, y teléfono por teléfono, los beneficios de la reforma. Obama logró oxigenar su tesis de la necesidad de relanzar el capitalismo norteamericano sobre la base de mejor calidad de vida para los pobres y la clase media, retomó la ofensiva política y nuevamente concitó el apoyo entusiasta de grandes sectores de la sociedad norteamericana.

En consecuencia, fue evidente para el norteamericano común, que quienes se oponían a la reforma eran los sectores más acomodados y conservadores, mientras que quienes la impulsaban eran “gente como uno”. Esta presión desde abajo fue esencial para “convencer” a algunos parlamentarios demócratas cuyo voto resultaba clave y estaban temerosos ante el desafío electoral que tendrán que enfrentar este año.

¿Quiénes han ganado?. Aunque todavía falta que el Senado la apruebe y, por supuesto, falta que se desarrolle la experiencia en la práctica, todo indica que los principales ganadores directos son quienes no tenían aseguramiento de salud y ahora podrán tenerlo, incluyendo a los de mayor edad y los más pobres, que verán incrementar considerablemente sus oportunidades de acceso a atenciones, exámenes complementarios y medicamentos. Pensamos que también los empresarios, sobre todo pequeños y medianos, que podrán asegurar sus trabajadores y recibir un subsidio que no sacrificará su competitividad.

Gana la clase media que no solo vera menos alzas y exclusiones en sus seguros, sino además no sufrirán ver que sus hijos quedan sin aseguramiento a los 19 años, a la edad de ir a la universidad, cuando más lo necesitan y justamente más gastos tiene la familia. Ganan las comunidades que podrán fortalecer los centros primarios comunitarios. También las empresas farmacéuticas, e incluso las aseguradoras, aunque no lo admitan, en la medida que se incrementara considerablemente el mercado de aseguramiento y el consumo de medicamentos. Algunos han estimado que los ingresos de las “Big Pharma” podrían elevarse en unos US$ 10,000 millones en los próximos 10 años. También han ganado los médicos (que no es lo mismo que los consorcios de la atención médica), no solamente porque aumentará el consumo de atenciones, sino porque su imagen ha sido fortalecida e igualmente el liderazgo de la AMA. Gana el liderazgo demócrata ahora luce repotenciado y unificado, con aroma de triunfadores.

Entonces, ¿Quiénes han sido derrotados?, y ¿cuáles son las limitaciones?. Esto amerita ser reflexionado en otros artículos. Por ahora, reconozcamos el importantísimo paso de avance que esta reforma significa, y mérito político del Presidente Obama que se la jugó…. y ganó.


http://clavedigital.com/App_Pages/opinion/Firmas.aspx?Id_Articulo=17253
La reforma sanitaria aprobada en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos,aún deja afuera a unos 20 millones de personas, pricipalmente a personas indocumentadas. Las repercusiones en la región de América Latina y el Caribe, de este cambio en los EEUU, favorecen las demandas sociales de seguridad en salud y un mayor compromiso del Estado. Acá una síntesis sobre las implicaciones de lo aprobado en USA.

mildred d

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Las 10 claves de la reforma

El Estado subvencionará a las familias con dificultades para pagar el seguro.- El proyecto deja fuera a 20 millones de personas, casi todas 'sin papeles'

EL PAÍS - Washington - 22/03/2010

La reforma sanitaria, con un coste de 938.000 millones de dólares (700.000 millones de euros) en 10 años, se centra en ayudar económicamente a las familias que no pueden pagar las primas de los seguros y en frenar los abusos de las aseguradoras.

Éstas son las 10 claves del proyecto:

1. ¿Esta reforma garantiza la cobertura universal?

La ley obliga a todos los ciudadanos estadounidenses y residentes legales a disponer de un seguro médico a partir de 2014 o pagar una multa si no lo hacen. Para ayudar a las personas de rentas más bajas, el Estado subvencionará a todas aquellas familias con ingresos anuales inferiores a 88.200 dólares o individuos con ingresos hasta 29.300 dólares anuales.

2. ¿A quién cubre esta reforma?

La Oficina de Presupuesto del Congreso calcula que 32 millones de personas sin seguro contarán con asistencia sanitaria en los próximos años.

3. ¿Quiénes quedan fuera?

Entre 15 y 20 millones de personas, en su mayor parte inmigrantes irregulares. El Gobierno puede eximir también de la obligación del seguro a ciertos colectivos por razones religiosas o étnicas, como los indios americanos. Se calcula también que un grupo significativo quede sin cobertura por vivir en la marginalidad.

4. ¿Qué ventajas tiene la reforma para los que ya tienen seguro?

Mejorará las condiciones de sus actuales pólizas con las aseguradoras privadas. Entre otras cosas, las compañías no podrán rechazar a un cliente por sus condiciones médicas preexistentes o expulsarlo al contraer una enfermedad de larga duración. Esto permitirá, por ejemplo, asegurar a miles de enfermos de sida o de mujeres que tuvieron una cesárea en el parto.

5. ¿Por qué no hay un seguro público, como en Europa?

La idea original de Barack Obama era la de incluir en la reforma la opción de un seguro público (para un 5% de la población, aproximadamente), pero eso fue rechazado durante el debate en el Congreso. Un seguro exclusivamente público al estilo europeo es de difícil implantación en un país de las dimensiones de éste y no cuenta en estos momentos con suficiente apoyo popular por razones de carácter cultural, histórico y político.

6. ¿Significa eso que la cobertura es peor o más restringida?

No necesariamente. Con esta reforma el Gobierno asume el papel de intermediario entre el público y las compañías privadas y se responsabiliza de que la cobertura sea adecuada y lo más universal posible.

7. ¿Cuándo entra en vigor la reforma?

Algunas medidas, inmediatamente. Pero las más relevantes, como las subvenciones a los no asegurados o la obligación de las aseguradoras a aceptar a todos los enfermos, empezarán a aplicarse en 2014.

Técnicamente, es imposible que el sistema asuma de repente 32 millones de nuevos usuarios.

8. ¿Los estadounidenses no apreciarán ninguna ventaja hasta 2014?

Sí. Entre las medidas que entrarán en vigor en cuanto se firme hay algunas muy importantes, como la prohibición a que las aseguradas rechacen por condiciones médicas preexistentes a los menores de 19 años, la autorización a que los hijos puedan permanecer en el seguro de sus padres hasta los 26 años o las ayudas a los jubilados para pagar las medicinas.

9. ¿Todos los estadounidenses tienen que pagarse su seguro individualmente?

No. La mayor parte son asegurados por la empresa en la que trabajan. Hasta ahora, cuando perdían el trabajo, perdían también el seguro. Con esta ley, los desempleados recibirán ayuda para comprar un seguro en una bolsa que se creará para ese fin.

10. ¿Están obligadas las empresas a ofrecer seguro a sus trabajadores?

Con esta reforma lo estarán. Habrá ayudas para las pequeñas empresas que no puedan afrontar este gasto por peligro de quiebra.

© EDICIONES EL PAÍS S.L

El Obamacare: Carlos Báez Evertsz

Lunes, 22 de marzo de 2010, 08:07 a.m.

El domingo 21 de marzo ha sido una fecha clave para el avance social en los Estados Unidos. Se votaba en el Congreso la Ley de universalización de la Sanidad o Salud. Tema que se ha debatido por decenios, que Clinton no pudo llevar adelante, que ha estado sometida a careos en el Congreso y el Senado y ha sido estudiada con lupa, y que contaba con la firme oposición del Partido Republicano.

Hasta el mismo momento de la votación la tensión era intensa, sobre todo en el seno de los mismos demócratas. Aunque se suponía que la ley podía aprobarse persistía la realidad que, ante el horizonte cercano de elecciones congresionales, algunos representantes se debatían entre la lealtad al Partido Demócrata y al presidente Obama, o ser reelegidos o no, debido a que en la opinión pública americana, el tema no goza de un gran consenso.

Visto desde la óptica de este lado del atlántico, desde Europa, es difícil de entender por qué tantos norteamericanos se oponen o dudan sobre esta ley de universalización de la salud. En Europa, la Salud es un derecho garantizado a sus ciudadanos y residentes legales, y dependerá, naturalmente, del nivel de ingresos de cada familia, él que alguien esté dispuesto a no usar los servicios asegurados de salud, y prefiera ir a clínica privadas, a sus expensas, por cualquier motivo. Pero en líneas generales los hospitales públicos tienen una tecnología incluso más sofisticada que gran parte de las clínicas privadas.

En Estados Unidos, sus concepciones archi individualistas y el darwinismo social tan arraigado entre los americanos “wasp” y también entre muchos “latinos” que se han socializado con la ideología de rechazo a lo estatal, a los impuestos, y asimilado toda la ideología ultra conservadora y excluyente, así como entre algunas minorías negras más sofisticadas y naturalmente ricas, como un juez del Supremo conservador, cuya mujer –blanca-, ha hecho campaña activa contra la Ley de Salud.

Ellos no tienen en consideración que la extensión del derecho a la sanidad para más de 32 millones de personas, que actualmente carecían de ella, es un derecho humano, vigente en la práctica totalidad de los países desarrollados. Eso no se lo plantean. Si tengo trabajo y mi plan privado de Salud, los demás que se las apañen. Como decía el clásico español, viva yo caliente, y ríase la gente.

Otro aspecto que ha movido a la opinión pública contra la ley ha sido la acción de los grupos ultra conservadores que se oponen no sólo a esta ley sino a todo lo que significa Obama. No en vano lo han tachado de “socialista”, lo cuál es el equivalente de lo que los conservadores dominicanos utilizan para referirse a sus adversarios políticos –muchos de ellos tan conservadores como ellos-, como “perros”. Es decir, un epíteto peyorativo y despreciativo, con un matiz implícito de rechazo y estigma social por ser de clase trabajadora o baja.

Se ha producido en el combate contra Obama una alianza de hecho entre los predicadores protestantes, muchos católicos, los anti estatalistas y anti impuestos de la derecha de los “Tea Party” y aún más a la derecha, si cabe, los racistas de la John Birch Society, los Birthers, los Oath Keepers y las milicias armadas, con el sostén mediático de la Fox News de Murdoch y financiero de las aseguradoras médicas, para vender la idea de que la aprobación de la Ley de Salud era un medio para financiar las prácticas abortistas por el Estado.

Los que no se movían con esta consigna recibían otra: sus planes médicos empeorarían o se encarecerían, y los más sutiles decían que la nueva ley de salud iba a imponer controles –como los pondrá – para limitar los gastos médicos, y eso iba a reducir las posibilidades de la investigación médica en algunos centros, reducidos en número, en los cuáles no se reparaba en los gastos en que podía incurrir un paciente, ya que, en última instancia, los mismos serían sufragados por recursos públicos.

Para concluir y resumir la importancia de esta nueva ley de universalización de la salud en los EEUU, y por tanto, el paso de avance que significa en la democratización de la sociedad norteamericana, recordemos que la misma va a proporcionar cobertura médica a 32 millones de personas que no tenían esa cobertura y que a partir de 2014 todo el mundo deberá tener un seguro médico.

Las aseguradoras no podrán excluir de los servicios médicos a las personas que tienen alguna enfermedad preexistente al hacerse el seguro o subirles el mismo como ocurría con las mujeres.

Los hijos estarán cubiertos por el seguro de sus padres hasta la edad de 26 años. Se ampliará el seguro médico a los pobres, (Medicaid) es decir, a las familias de cuatro personas que tengan ingresos familiares totales anuales inferiores a 29.327 dólares (21.675 euros o 1.055,772 pesos dominicanos), es decir, 2,443 dólares mensuales ((87. 948 pesos dominicanos).

Supongo que pese a todas las prédicas conservadoras, republicanas, neoliberales y anti estatalistas, ese “socialismo” será bien recibido, al menos, por esos 32 millones de personas, hasta ahora sometidos a una verdadera exclusión social y de salud.

http://www.clavedigital.com/App_Pages/Opinion/Firmas.aspx?id_Articulo=17185

Nancy Pelosi: la Speaker de las personas que necesitan ser incluídas en materia de salud en Estados Unidos

La ley de Nancy Pelosi

La presidenta de la Cámara ha sorteado grandes obstáculos en un año de debate

A. CAÑO -
Washington - 22/03/2010

Cuando Barack Obama se reunió el sábado por última vez con los demócratas en la Cámara de Representantes aludió a varios legisladores que habían tenido papeles protagonistas en este largo y accidentado viaje hacia la reforma sanitaria. Pero al mencionar el nombre de Nancy Pelosi, la presidenta de esa Cámara, hizo una breve pausa, le regaló una sonrisa cómplice y añadió: "Esa extraordinaria líder".

Es la figura más odiada por los conservadores, más que el presidente.

Para bien o para mal, Pelosi ha tenido una relevancia sin precedentes en la gestión de esta histórica votación. Sin ella, simplemente, el acto de ayer no hubiera sido posible. Algunos creen que ha sido un error, que dejar la responsabilidad en manos de la cabeza visible de la institución más desprestigiada del país ha enfangado el debate y lo ha privado del afecto popular. Otros consideran, por el contrario, que éste era el único camino para la victoria, que sin la complicidad de la persona que mejor maneja los hilos del Capitolio, todo el proceso se hubiera estancado hace tiempo.

El 28 de enero, cuando la desorientación reinaba todavía en la Casa Blanca tras la derrota demócrata en las elecciones parciales de Massachusetts, Pelosi declaró en una rueda de prensa: "Pasaremos por la puerta. Si la puerta está cerrada, saltaremos la valla. Si la valla es demasiado alta, usaremos una pértiga. Si eso tampoco funciona, utilizaremos un paracaídas. Pero vamos a aprobar esta reforma sanitaria".

Esa convicción estimuló a Obama, que recuperó energías para levantar de nuevo su proyecto político de las cenizas. El 22 de febrero, el presidente presentó sus ideas sobre el sistema sanitario y pidió al Congreso buscar los medios para aprobar la ley. Ése fue el movimiento decisivo.

Nada se habría movido en el Congreso si Pelosi no se hubiera dedicado a ello con todas las armas que ha ido acumulando durante más 23 años de actividad bajo la célebre cúpula: instinto, perseverancia, guante de seda para exponer sus deseos (tiene por costumbre ofrecer chocolates a los invitados a su despacho) y mano de hierro para defenderlos.

Fue Pelosi quien apostó con más valor para sacar adelante la reforma con mayoría simple en el Senado, y fue ella la que garantizó que, si el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, le escribía en un papel los nombres de 51 senadores dispuestos a votar sí, ella se ocuparía de que la reforma se convirtiera en ley. Más preocupado por la incertidumbre sobre su propia reelección, Reid hubiera sido incapaz de actuar sin el empujón de Pelosi.

Sus compañeros de partido describen su actividad en los pasillos del Capitolio en estos últimos días como la de un cazador emboscado en cualquier esquina dispuesto a lanzarse sobre cualquier congresista titubeante.

Lleva esa marca en su sangre italiana. Su padre, Thomas d'Alesandro, fue un político que tuvo fama por la explosividad de su carácter y la contundencia de sus juicios. Fue también miembro del Congreso y alcalde de Baltimore, la ciudad en la que Pelosi nació hace casi 70 años.

Instalada desde joven en San Francisco, el símbolo del movimiento progresista en EE UU, Pelosi hizo carrera como representante de la izquierda del Partido Demócrata. Aunque católica, es una de las más firmes defensoras del derecho al aborto.

Sus compañeros la hicieron presidenta de la Cámara (speaker), después de la arrolladora victoria demócrata de 2006, con cierto recelo por sus credenciales izquierdistas. Pero Pelosi demostró enseguida oficio y pragmatismo. Un ejemplo de esto fue su renuncia a incluir en la reforma sanitaria una opción pública, lo que resultó decisivo para la supervivencia de la iniciativa. "Pelosi no es speaker por sus dotes oratorias, por su ideología o por su visión", ha escrito su biógrafo, Marc Sandalow, "es speaker por su maestría en el juego interior".

Esas cualidades no han evitado que Pelosi sea en estos momentos la figura demócrata más odiada por los conservadores, por delante incluso de Obama. Ella es la que ha dado la cara en este envenado debate sanitario. A ella es a la que le han caído más violentamente los golpes. Y quizá sea ella la que pueda recoger más frutos si esta reforma, que merece llevar su nombre, acaba siendo un éxito.


219 en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EE.UU.) aprueban la reforma sanitaria que provee seguro de salud para todos y todas

Síntesis que hace un amigo sobre la votación ayer domingo 21 de marzo en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos (EEUU) sobre la reforma sanitaria. Veamos:

"Ha sido un dia histórico, la Reforma que se discutió durante décadas al fin ha sido aprobada:

1. Seguro Obligatorio,
2. Se amplía la cobertura,
3. Se eliman las preexistencias como requisitos para obtener un seguro,
4. Incremento del gasto público,
5. Se mejoran las coberturas de los Seguros Actuales,
6. Se crean aseguradoras sin fines de lucro,
7. Habrá mas acceso a la salud,
8. Mayor regulación.

Quiénes pierden?

1. Las aseguradoras,
2. Los gremios de profesionales ,
3. Los lobistas,


¿Quiénes ganan?

1. Los más pobres, los excluidos.


Hoy EE. UU. es un poco mas solidario, menos individualista, mas equitativo." C

En Estados Unidos, se lucha con intensidad por una reforma sanitaria que cubra a 40 millones sin seguro de salud

Obama lucha por una victoria histórica


Demócratas y republicanos agotan sus argumentos sobre la reforma sanitaria - La votación de hoy en el Congreso puede marcar el futuro político de EE UU

ANTONIO CAÑO | Washington 21/03/2010

Barack Obama acudió ayer al Congreso en busca, por última vez, de los votos que pueden inmortalizar su presidencia. Cuando se vote hoy en la Cámara de Representantes la Reforma Sanitaria, se estará votando algo más que una ley : se votará por una misión en la que fracasaron todos los presidentes desde Harry Truman a Bill Clinton, por la solución, al menos parcial, de un problema que ha lastrado moral y económicamente a este país durante décadas y por un paso que puede decidir el rumbo político de Estados Unidos en los próximos años.

La emoción estaba a la altura del acontecimiento. Los nervios en el Congreso, donde todavía no se conocía anoche con seguridad si los demócratas cuentan con los 216 votos necesarios para su aprobación, se habían trasladado a la sociedad y a la calle. Todo el mundo parece consciente del momento que vive.

Los ciudadanos saturaron las líneas telefónicas de sus congresistas, a los que quieren comunicar lo que tienen que votar. El personal del Capitolio, todos convocados este fin de semana, no daba abastos para atender correos electrónicos y visitas. Los representantes del pueblo nunca se han visto tan claramente en ese papel ni tan presionados para actuar cabalmente. Saben que de este voto depende su reelección el próximo mes de noviembre.

Frente a eso, la presión de Obama, que ha hablado individualmente con 64 miembros de la Cámara de Representantes a lo largo de esta semana, cuenta sólo relativamente. Esto es política en su versión más brutal, esto es democracia en su versión más esplendorosa: la pugna entre dos modelos de sociedad llevada al límite y ante la mirada atenta de los electores, que son los que emitirán el último veredicto.

En esa batalla, los conservadores agotaban ayer sus últimos argumentos para caracterizar esta reforma sanitaria como la semilla de un sistema socialista, un intento de socavar los principios liberales sobre los que se asienta el modelo político norteamericano.

"Los republicanos saben que cuando esta ley pase se acabarán las leyendas inventadas y se descubrirán sus beneficios", dijo ayer Obama a sus colegas en el Capitolio. La ley que se vota hoy no pretende, desde luego, la nacionalización del sistema de salud de Estados Unidos. De hecho, seguirá siendo privado, sin espacio para la opción pública que pretendía en un principio Obama.

Si es aprobada, se producirá, eso sí, una mayor intervención del Estado en la administración de la salud. Los precios y la actividad de los seguros de salud serán regulados de forma similar a lo que ahora se hace con la energía o las telecomunicaciones. Se revisarán las reglas que rigen en el servicio que se presta a los jubilados para que no sirva sólo para enriquecer a médicos y hospitales. El Estado extenderá la asistencia gratuita a las personas sin recursos, exigirá a todos los ciudadanos disponer de un seguro de salud y ofrecerá subvenciones a quienes no puedan costearlo.

Es decir, estamos a las puertas de una profunda transformación de la sanidad norteamericana, pero no de la traslación a Estados Unidos del modelo soviético, como parece sugerir The Wall Street Journal, ni siquiera del modelo europeo, en el que el Estado se erige como único administrador.

La incertidumbre sobre la votación se explica por las características del sistema político de este país, en el que cada congresista actúa en conciencia y no como simple instrumento de la voluntad de su partido. Pero ese sistema produce también desajustes, como el de un grupo de congresistas demócratas enemigos del aborto que quiere aprovechar la oportunidad para incluir más fuertes restricciones a la ejecución de este tipo de intervenciones médicas con dinero público. Este grupo era anoche el que más resistencia ofrecía.

Otra dificultad de este proceso, que ha consumido más de un año de debates, es el de la complejidad del sistema de votación. Para sortear el hecho de que los demócratas perdieron la mayoría absoluta en el Senado, el partido del Gobierno tiene que recurrir a algunas maniobras parlamentarias que pueden aún generar dificultades, incluso demandas de inconstitucionalidad.

La Cámara de Representantes va a pronunciarse en votaciones separadas por el texto que aprobó el Senado el año pasado (cuando todavía había 60 escaños demócratas) y, posteriormente, por un paquete de enmiendas que el Senado se compromete a votar la próxima semana por mayoría simple. Los republicanos creen que todavía pueden plantear obstáculos en esa última fase. El texto que se apruebe mañana se convertiría en ley en cuanto lo firmase el presidente, pero es probable que éste espere a que el Senado apruebe las reformas pactadas. Un enredo legislativo que empaña ligeramente el logro histórico que hoy puede alcanzarse.


© EDICIONES EL PAÍS

¡¡¡Sigue la lucha en Estados Unidos para lograr cobertura de salud universal

¡¡¡Qué viva Barack Obama y su persistencia en que todos y todas en Estados Unidos tengan un seguro de salud universal!!!

mildred d
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BBC Mundo

Última actualización: lunes, 22 de febrero de 2010 - 19:15 GMT

Obama detalla su propio plan de salud

Redacción

BBC Mundo

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, presentó su propia versión del plan de reforma sanitaria con mira a reactivar el proyecto de ley estancado en el Congreso.

La legislación pretende extender la cobertura de salud a unos 30 millones más de estadounidenses, reducir las tarifas primas de los seguros y acabar con la práctica de discriminación contra pacientes que tienen condiciones preexistentes.

Tanto el Senado como la Cámara de Representantes aprobaron sus propias versiones el año pasado, pero la votación de la ley quedó en suspenso cuando los demócratas perdieron su mayoría de 60 senadores en enero.

La presentación del plan de Obama coincide con el inicio de una semana de debates en torno al tema de la salud que culminará el jueves con una "cumbre" televisada de demócratas, republicanos y el presidente, que discutirán públicamente sobre el tema.

Clic, Lea: Republicanos y demócratas discutirán reforma de salud

Según explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, ésta es la primera vez que la Casa Blanca presenta sus ideas sobre la reforma de salud desde que el presidente Barack Obama hizo la propuesta a principios de 2009.

La idea de la presidencia era evitar la experiencia del gobierno de Bill Clinton a princpios de los 90, cuando el mandatario presentó un texto ya redactado para que los congresistas lo votaran, en lo que muchos percibieron como una imposición del ejecutivo sobre el legislativo.

Cerrar la brecha

La presentación presidencial busca cerrar la brecha entre las dos versiones del proyecto de ley aprobadas en ambas cámaras.

El costo del proyecto a diez años en la versión del presidente toma un camino medio entre los US$871.000 millones que hubiese gastado el Senado y los US$1,05 millón de millones que aprobó la Cámara de Representantes.

La versión de la Casa Blanca también hace ajustes para asegurar que la carga que implica la reforma no recaiga sobre la clase media, un tema que preocupa mucho a los congresistas demócratas.

Coincide además con la versión del Senado en no incluir la llamada "opción pública", que permitiría a quien quisiese optar por un seguro del gobierno que compitiera con las compañías privadas.

Igualmente, propone la creación de un mercado de seguros en cada Estado, en lugar de un único acceso nacional al seguro como está contemplado en el plan de la Cámara Baja.

clic Vea también: Obama: "No hay que forzar la reforma"

"Hábil maniobra"

Aunque en 2009 el proceso legislativo de la reforma propuesta por Obama logró ser aprobado por las dos cámaras, las posibilidades de que llegue a ser una ley definitiva se vieron comprometidas por la pérdida de la supermayoría que los demócratas gozaron hasta principios de año, cuando el republicano Scott Brown ganó la silla de senador por Massachusetts que durante décadas tuvo Edward Kennedy.

En un afán por rescatar el proyecto, republicanos y demócratas se reunirán este jueves en una asamblea promovida por la Casa Blanca para discutir sus posiciones respecto a la reforma. Las versiones aprobadas hasta ahora en el Senado y en la Cámara de Representantes sólo han contado con el respaldo de los demócratas.

Nuestro corresponsal afirma que, aunque pocos en Washington esperan que el debate pueda destrabar el proceso, algunos dicen que es una hábil maniobra de Obama para vender sus ideas a la opinión pública y eventualmente forzar un cambio de actitud entre la oposición.

clic Lea también: Obama y su gran primer revés político del año

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2010/02/100222_eeuu_salud_plan_obama_wbm.shtml

© BBC 2010

El Sistema de Salud en Estados Unidos y la lucha de Barack Obama. Por doctor Pedro Luis Castellanos

Como he escrito antes, soy parte de varios grupos vía internet. Uno de ellos es la Red por la Gobernabildad y la Gerencia Pública. Acá expresé mi asombro sobre el como en EEUU no se quiere que el gobierno compita con el sector de las aseguradoras prvadas para facilitar una oferta para 30 millones de habitantes. En USA una parte poderosa, cree en libertad de mercado "a sigún", liberalismo de mercado privado, sólo hasta ahí, cero liberalismo en materia de opciones y servicios.

Ante esta observación y la noticia que publiqé dos post anteriores, el especialista en seguridad en salud, doctor Pedro Luis Castellanos, columnista de Clave Digital, emitió su opinión al respecto, que coloco acá.

mildred d

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"Querida Mildred.

La oposicion intransigente a aceptar un aseguradora pública en USA, según me parece, es una muestra de dos cosas.

Por un lado, del poder que el capital financiero ha alcanzado en USA, desplazando incluso a algunos sectores tradicionalmente dominantes en ese pais, no obstante la crisis que aun esta viviendo la economía norteamericana y la clara responsabilidad de los bancos en la génesis de la misma, y no obstante la derrota electoral de estas corrientes por el triunfo de Barack Obama (las aseguradoras son la expresipon del capital financiero en el campo de la salud).

Las aseguradora tienen un gran poder que ha secuestrado buena parte de los espacios de decisión sobre políticas públicas, incluyendo una fuerte representaión en el Congreso. Poco a poco han ido constriñendo el espacio de decisiones del Presidente y no parecen dispuestos a aflojar. En USA a estas presiones se les llaman Lobby, y suelen ser muy efectivos con sus argumentos ante los parlamentarios.

Por otra lado, muestra lo que significa en un modelo de organización de servicios de salud basado en el mercado, la existencia de una aseguradora pública. El ejemplo mas cercano a nosotros es SENASA, pero podriamos tambien hablar de FONASA en Chile. SENASA es minoritaria en el mercado nacional pero crece rápidamente. FONASA en cambio ya incluye mas del 60% de la pobalcion chilena. Su sola existencia, aun con el mas estricto cumplimiento de las reglas de la "libre cpompetencia", representa para los órganos públicos, conocer las verdaderas cifras de costos y precios, identificar las manipulaciones (oligopólicas) en el mercado de aseguramiento, y sobre todo mostrar con hechos que es posible administrar mejor los recursos que se asignan a la compra de seguros y brindar mejores servicios que las aseguradoras privadas.

Este es un mal ejemplo y contagioso, no en balde mientras mas se conoce la situacion mas familias deciden mudarse para SENASA (ya es la segunda en el régimen contributivo), que el capital financiero hará todo lo posible por no permitir, como ha intentado sabotearlo en nuestro pais.

El gran drama de Barack Obama en este campo es que no cuenta con una fuerza consolidada que pugne por los intereses ciudadanos y al mismo tiempo entienda que estos son afectados sobre todo por este capital financiero que mira la salud como una mercancia u objeto de beneficio económico, mas que como un derecho u necesidades prioritarias.

La propuesta de los Clinton fue derrotada por una alianza de este sector financiero (entonces era menos fuerte que ahora en salud), con lo que en USA se conoce como "complejo medico industrial", y que incluye básicamente la industria farmacéutica y tecnomédica, y también con la poderosa organizacion médica (AMA).

Barack Obama ha logrado neutralizar a la AMA y parte de la industria farmacéutica, al ponerlos a favor de una Reforma del Sistema de Salud, pero es difícil que estén también dispuestos a apoyarlo cuandos se trata de uan confrontación con el capital financiero. Pocos congresistas parecerían dispuestos a tomar los riesgos políicos que significa una confrontación abierta con este poderoso sector.

Así, que es posible que le doblen el pulso a Barack Obama y a quienes creen en la necesidad de una Reforma que conduzca a una real reducción del gasto familiar, a una ampliacion universal de la cobertura de salud y a un mejoramiento del impacto del Sistema en la Salud de la población (la peor de todos los paises desarrollados).

Hay un alto riesgo que surja una reforma que no reforme lo esencial y no logre estos que se suponen han sido los objetvios principales. El riesgo si esto ocurre, es que cunda el desencanto entre quienes han sido los principales soportes electorales del movimiento construido alrededor de Barack Obama, como pareceria estar ocurriendo con sus decisiones sobre las guerras de Irak y Afganistan.

Sin embargo, mientras no concluyan los debates hay esperanza.

Esperemos a ver como terminan las cosas.


Dr. Pedro L. Castellanos

"Un mundo mejor es posible""

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Acá la noticia de la posición sobre la Reforma del Sistema de Salud en Estados Unidos:

BBC Mundo

Última actualización: sábado, 19 de diciembre de 2009 - 19:39 GMT


EE.UU.: reforma de salud logra voto clave

Redacción

BBC Mundo

La mayoría demócrata en el Senado de Estados Unidos ya tiene asegurados los votos necesarios para aprobar el proyecto de ley de reforma de salud promovido por el presidente Barack Obama.

Esto ocurre gracias a que un senador clave, Ben Nelson, anunció este sábado que apoyará el proyecto.

Nelson, senador demócrata por Nebraska, es un firme enemigo del aborto y había expresado sus dudas para apoyar la reforma por considerarla demasiado blanda hacia esa práctica.

Pero luego de lograr algunas concesiones con líderes del grupo demócrata del Senado - como restricciones al aborto y más fondos para su estado - Nelson cedió.


Antes de 2010

El presidente Obama expresó este sábado su satisfacción por los progresos logrados para aprobar el proyecto de ley de reforma.

El mandatario reconoció que "aún queda mucho por hacer", aunque subrayó que los logros de las últimas horas "representan un gran paso adelante".

El "sí" del senador de Nebraska permite que el Partido Demócrata sume ya los sesenta legisladores necesarios en el Senado, de cien escaños, para bloquear posibles vetos de la oposición republicana y sacar adelante la reforma.

Según señala desde Washington Imtiaz Tyab, corresponsal de la BBC, si no hay sorpresas se espera que los aliados de Obama en el Senado aprueben la ley antes de fin de año.

Obama ha apostado en el éxito de este proyecto buena parte de su prestigio político.

De concretarse, será la reforma más radical del sistema de salud estadounidense en décadas y proveerá de servicios sanitarios a millones de personas que carecen de cobertura médica adecuada.

En el proyecto que se debate en el Senado se ha eliminado la creación de una opción pública -un seguro sanitario público que compitiera con el sector privado- una de las demandas de los demócratas más liberales.

En su lugar, se permitirá a las aseguradoras privadas que puedan ofrecer planes de cobertura en todo el país.

De aprobarse este proyecto, que debe armonizarse con el que hace unas semanas aprobó el Congreso de EE.UU., las aseguradoras no podrán negarse a dar cobertura a quienes ya padezcan enfermedades.

Esa prohibición tendría efecto inmediato para los niños, y se extendería a toda la población para 2014.

http://www.bbc.co.uk/mundo/internacional/2009/12/091219_1903_eeuu_salud_rg.shtml