| Amena lectura. Como filósofo Boris Groys,de un país comunista, habla sobre su concepto de los humanos, dice que la libertad consiste en no trabajar; por lo que para él el mercado es más dictatorial para los humanos porque el rendimiento se mide por el dinero. De manera humorística dice que en el comunismo la burocracia para obligar a rendir es más floja, y por ende hay más ocio,y más libertad. ¿Qué les parece? Provocador este filósofo. mildred d _______ ELPAIS.COM ENTREVISTA: LIBROS - Entrevista Boris Groys "El consumo es hoy la gran ideología" POR JOSÉ ANDRÉS ROJO 26/07/2008 Boris Groys nació en Berlín Oriental en 1947, cuando la ciudad estaba dividida, y se formó en la antigua Unión Soviética, en Leningrado. Estudió allí Filosofía y Matemáticas entre 1965 y 1971, y luego anduvo trabajando por aquellos parajes (primero en Leningrado, después en Moscú) hasta que emigró a Alemania, a la Occidental, en 1981. Colonia y Münster fueron algunas estaciones de su nuevo recorrido académico hasta que se instaló en 1994 en Karlsruhe como profesor de Filosofía y Teoría de los Medios de Comunicación. Ha enseñado en universidades de California y Filadelfia, y desde enero de 2001 es rector de la Academia de Bellas Artes de Viena. Miembro de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, ha sido comisario de numerosas exposiciones (de Andy Warhol, Guy Debord, Tracy Moffat y Gary Hillberg, Derek Jarman...). Fue hace poco el responsable de la lección inaugural de los Encuentros PhotoEspaña, donde habló de fotografía y de sus cambios materiales. De la decena de libros que ha publicado, se han traducido aquí Sobre lo nuevo (Pre-Textos) y Políticas de la inmortalidad (Katz), un libro que reúne cuatro largas conversaciones con Thomas Knoefel. Estos días aparece Bajo sospecha. Una fenomenología de los medios, y en octubre se publicará Stalin, la obra de arte total (ambos títulos en Pre-Textos), que servirá de soporte a una exposición que prepara la Fundación Juan March en Madrid. PREGUNTA. ¿Cómo entiende la filosofía en una época tan poco amiga del pensamiento? RESPUESTA. La filosofía se ocupa desde siempre de preguntas eternas que no tienen respuesta. Así que hay un espacio donde están aquellos que se han entretenido con estas cuestiones, y de lo que se trata es de hacerse un hueco ahí. Es un lugar poblado de muertos (Platón, Kant, Descartes...) y tienes que buscar tu manera particular de ocuparte de esas preguntas que no tienen respuesta, dialogando con ellos, discutiendo, peleando si hace falta. Si son preguntas que pueden contestarse, ya no serían eternas y no estaríamos hablando de filosofía, sino de ciencia o de arte. Que son otras maneras de responder a esas cuestiones que nos afligen. P. ¿Y cómo se ha instalado usted en ese territorio? R. A la defensiva. Vivimos un tiempo lleno de discursos -ideológicos, políticos, religiosos...- y de actitudes que no dejan de bombardearte y acosarte por todas partes, así que lo que pretendo es neutralizarlos. Soy un filósofo al estilo del protagonista de aquella serie televisiva Kung Fu. Nada de atacar, defenderse, y desarmar tanto ataque. P. Ha dicho que "la época de las explicaciones y justificaciones ha terminado", y habla de malos tiempos para disciplinas como el arte, la literatura o la filosofía, que considera "variantes sublimes en las estrategias de autoexplicación"... R. No tengo una gran simpatía por las autoexplicaciones. Tienen un componente psicológico enojoso, el del afán de estar delimitando cada rato tu propia identidad. Que si soy así, que si mi género es éste, que si lo mío tiene que ver con esto y lo de más allá... P. ¿Cómo caracterizaría la sociedad actual, la de la cultura de masas? R. Estamos en la época de la cultura del espectáculo. Lo que está cambiando es que ahora todo el mundo quiere ser protagonista, todos quieren mostrar lo que saben hacer, y de paso tener éxito. Ahí están MySpace o YouTube: todos quieren expresarse, todos son artistas. Con lo que hay un nuevo problema: ¿quién es el espectador? Guy Debord, el analista más lúcido de la cultura del espectáculo, se suicidó. El último espectador atento se suicidó. Así que hablamos, pero no sabemos quién está escuchando, escribimos y no sabemos si hay alguien que lee. Para que haya espectáculo tiene que haber espectadores. Así que todos esos afanes de proyectarse, de crear espectáculo, se sostienen en una hipótesis imaginaria: que hay alguien ahí. P. Vivió mucho tiempo en Rusia ¿Cómo valora lo que ha pasado allí desde que terminó la llamada guerra fría, de la que fue al parecer la potencia derrotada? R. No me atrevería a ir tan lejos, no creo que perdiera la guerra fría. Lo que ocurre es que hay mucha desinformación y tampoco se sabe muy bien qué está pasando en los países ex comunistas. Hay un fenómeno muy claro: son sociedades que están abandonando un sistema de consumo colectivo para pasar a uno de consumo privado. La gente quiere consumir ahora. Y la ideología del consumo se ha convertido en la gran ideología. En Rusia, pero también en China y en Vietnam y en Cuba y en todos los países que fueron socialistas. En Rusia hay ahora un montón de millonarios y el desarrollo de la cultura de masas ha sido allí espectacular. La presencia mediática de los nuevos ricos no obedece tanto al afán de ostentar su poderío como a la exigencia de la cultura de masas de estar ahí para ser alguien. La felicidad artificial de los grandes escaparates se ha convertido en la única meta. P. Frente a esa exigencia de felicidad, usted ha reivindicado el fracaso, la enfermedad... R. El valor fundamental de las sociedades capitalistas es la salud. Si se ve hoy el amor con bueno ojos, y ya no es esa tragedia que contaban los románticos, es porque han comprobado que practicarlo es saludable, que hacer el amor reduce el estrés o cosas por el estilo. También en Estados Unidos se considera que es bueno pensar una media hora al día porque ha habido estudios que han demostrado que se trata de una actividad que, siempre que no se abuse, genera unos procesos químicos que son provechosos para la buena salud. No hay otra opción para disentir que reivindicar la infelicidad, la enfermedad, el fracaso, la ruina. P. ¿No se trata de una mera pose? R. Le voy a contar un caso muy ilustrativo. Cuando Alexander Shaburov, un amigo artista, empezó su carrera en los años noventa, fue saludado con muy buenas críticas. Pero no tardaron en advertirle que tenía un problema muy grave: una mala dentadura. Sin embargo, tuvo suerte, y le concedieron una beca para que se arreglara los dientes. Y lo hizo. Y le ha ido bien. Hoy no se puede ser un buen artista si algo va mal a la hora de sonreír. P. Ha dicho que en la antigua Unión Soviética había más libertad que en los países capitalistas, ¿a qué libertad se refería? R. La única libertad que de verdad cuenta es la de ser libres del trabajo. Y en los países comunistas gobernaba una burocracia que, por lo menos ésa fue mi experiencia, era bastante floja. Así que te podías escaquear con facilidad. Nadie puede escapar, en cambio, de las redes del mercado. Al mercado no puedes engañarlo porque dependes de él, del dinero que te proporciona para vivir. Hay una idea falsa en Occidente y es que la vida está llena de deseos. Pero si de verdad a alguien lo liberas de sus obligaciones, se va a dormir. La verdadera libertad es no trabajar. Por eso había tanta libertad en los países comunistas, porque nadie daba ni golpe. Y por eso hay tan poca en un mundo dominado por el mercado. - Política de la inmortalidad: cuatro conversaciones con Thomas Knoefel. Traducción de Graciela Calderón. Katz. Madrid, 2008. 288 páginas. 21 euros. La exposición La Ilustración total. Arte conceptual de Moscú, 1960-1990 se celebrará en la Fundación March de Madrid del 10 de octubre de 2008 al 11 de enero de 2009. En septiembre se editará un volumen con el mismo título escrito por varios autores, de 300 páginas y 24 euros. © Diario EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200 © Prisacom S.A. - Ribera del Sena, S/N - Edificio APOT - Madrid [España] - Tel. 91 353 7900 | |
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Un blog de opinión e informaciones enfocado en temas relacionados con los derechos de la mujer. Soy una demócrata radical en el desarrollo de las naciones, con la equidad e igualdad social, económica y política de los ciudadanos/as dominicanos/as y del mundo.
También encontrarás algunas producciones literarias buscando un sentido de interioridad y una visión universal.
Mostrando las entradas con la etiqueta sistemas políticos. Mostrar todas las entradas
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¿Se necesita un sistema intermedio entre el mercado y el comunismo para la libertad y el rendimiento humano?
¿Capitalismo o socialismo? Innovacines sociopolíticas, retos, Hugo Chávez en Venezuela
Acá, un articulista del NY Times (Simón Romero) analiza Venezuela hoy. Traigo este artículo por lo poco "chavista" de ese medio, un medio, aunque un poco liberal en EEUU, no deja de ser un medio capitalista. Me parece importante tener una visión que abarque distintas aristas y corrientes de pensamiento. Lo pongo en español, luego en inglés, traducción de google, mejorada por mí (no soy muy buena en eso, pueden mejorarla ustedes) Pongo también el link.
Acá se anuncian parte de los contenidos de las propuestas en la Reforma de la Constitución.
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17 de noviembre de 2007
La visión de Chávez comparte la riqueza y centraliza el poder
Por SIMON ROMERO
CARACAS, Venezuela, nov 16 - En dos semanas, en Venezuela parece probable el inicio de una extraordinaria experiencia de centralización, con un socialismo basado en el control del petróleo. Por ley, la jornada de trabajo se redujo a seis horas. Vendedores callejeros, empleadas domésticas y amas de casa han estado con acceso a pensiones. Y el Presidente Hugo Chávez ha mejorado de manera significativa sus facultades y podrá optar por la reelección para el resto de su vida.
Una revisión radical de la Constitución, que se espera sea aprobada por referéndum en Dec 2, implica a la vez el fortalecimiento de la popularidad de Chávez, entre las personas que se beneficiarían de las medidas y el desprecio de los economistas que declaran que eso es demagogia.
Hay señales de inestabilidad de nuevo aquí, la disidencia está surgiendo también entre sus antiguos lugartenientes, uno de los cuales afirma que el presidente está llevando a cabo un golpe de populista.
"Hay una perversa subversión de nuestra actual Constitución en curso", dijo el General Raúl Isaías Baduel, ministro de defensa retirado y ex confidente de Chávez, que rompió con él en una asombrosa defección de este mes y pasó a la oposición política. "Esta no es una reforma," General Baduel dijo en una entrevista aquí esta semana. "Yo lo categorizo como un golpe de Estado."
Leales a Chávez ya controlan la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo, casi todos los gobiernos de los estados, toda la burocracia federal de las nuevas empresas, en el teléfono, la electricidad y la industria del petróleo. Pronto se podría controlar aún más.
Pero este es un trastorno que se llevaría a cabo con la aprobación de los votantes. Aunque las encuestas de opinión en Venezuela a menudo adolescen de parcialidad, sugieren que el referéndum podría ser el más cercano a Hugo Chávez de los procesos electorales aue han ocurrido desde su presidencia cuando comenzó en 1999, y que él puede ganar.
"Somos testigos de una reorientación de la incautación y el poder a través de medios legítimos", dijo Alberto Barrera Tyszka, coautor de la biografía más vendida de Hugo Chávez. "Esto no es una dictadura, sino algo más complejo: la tiranía de la popularidad."
Una de las 69 enmiendas permite a Chávez crear nuevas regiones administrativas, las que se rigen por los vicepresidentes elegidos por él. Los críticos dicen que las reformas también transfieren fondos de los estados y ciudades, donde un puñado de funcionarios elegidos, todavía se le oponen, a los consejos comunales, las nuevas entidades de gobierno local que están en su mayoría a favor de Chávez.
Entrevistas esta semana en la calle y aquí en Maracaibo, Venezuela, la segunda ciudad más importante, ofrecen una ventana a la fuerza de los seguidores de Chávez y los desafíos de sus críticos. Sus partidarios, muchos de los cuales son funcionarios públicos en una burocracia general, han inundado los barrios pobres para hacer campaña por la reforma.
"El Comandante debería tener más poder porque él es la fuerza detrás de nuestra revolución", dijo Egda Vilchez, 51, una activista a favor de Chávez, como ella hizo campaña a favor de la nueva carta de esta semana en un concurrido cruce en Cacique Mara, una zona de los barrios de tugurios en la región oriental de Maracaibo.
Esas declaraciones pueden sonar dogmáticas, más bien se expresan con pasión en la campaña organizada que no tiene igual fuerza en las zonas más ricas de las ciudades más grandes de Venezuela, que concentra gran parte de la oposición a Chávez.
Además de un incipiente movimiento estudiantil, que ha celebrado protestas con un creciente desafío en las últimas semanas, las clases media y alta parece han renunciado acerca de los resultados de un referéndum que es menos sobre cuestiones concretas que Chávez tien un resistente apoyo entre los pobres.
En los comentarios después de una cumbre de dirigentes de América Latina este mes en Chile, Chávez expuso su proyecto en un lenguaje sencillo. "El Capitalismo en Venezuela está entrando en su tumba," dijo, "y Venezuela socialista está naciendo." De hecho, las imágenes socialistas son generalizadas en todo el país, desde el rojo camisas usadas por Chávez y sus seguidores hasta el canto de "Patria, Socialismo o muerte!"Repite al final de sus reuniones.
Pero adentrarse en una tienda de comestibles ofrece aquí una visión diferente de los cambios en el lavado de Venezuela. En combinación con los controles de precios que mantienen a los agricultores de forma rentable la producción de algunos alimentos básicos, la escalada de ingresos de los más pobres venezolanos han despojado a los supermercados, dejando los pasillos desnudo de productos como la leche y los huevos. Mientras tanto, los controles de divisas pueden crear cuellos de botella para los importadores que tratan de atender la creciente demanda de muchos productos.
Esos desequilibrios se dan por una economía del petróleo en otras partes, a menudo con los ingresos del petróleo que es más barato que la importación de mercancías que ellos necestan en el hogar. Pero el sistema que Chávez está creando es quizás único: un híbrido de estado apoyado por las empresas y sin cuartel, un capitalismo en el que 500,000 automóviles esperan que se vendan este año.
Se carece aquí, por ejemplo, del autoritarismo que se podría esperar en un país donde la promoción de carteleras con Chávez han proliferado en el último año.
Cierne sobre el Centro San Ignacio, un cartel en lo alto de un centro comercial, está con el presidente abrazando a un niño mientras él explica los "motores" de su revolución. Otros le muestran besando ancianas, en la condecoración de los graduados de la universidad militar abrazando a un aliado, el Presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán.
Debajo de estas imágenes, la falta de orden persiste en el nivel de la calle, lo que refleja un estado de lavado de dinero con el petróleo, pero débiles cuando se enfrentan problemas sistémicos como los delitos violentos. En el país habían 9,568 homicidios en los primeros nueve meses de este año, un 9 por ciento de aumento desde el mismo período del año pasado.
Las empresas privadas, por su parte, se encuentran en la incómoda posición de beneficiarse de una economía en crecimiento como incluso muchos temen lo que está por venir, sus temores radican en la aceleración de la fuga de capitales que ha causado la moneda, el bolívar, la caída de valor en contra de la dólar desde que Chávez propuso la revisión constitucional en agosto.
Diversos detalles sobre la manera en que el gobierno de Chávez va a llevar a cabo medidas como una jornada laboral de seis horas, o la financiación de un nuevo sistema de seguridad social, han hecho poco para la confianza económica, con Fedecámaras, el principal asociación empresarial, instando a los electores a oponerse La nueva carta "por todos los medios legales".
Las propuestas también han puesto de manifiesto profundas divisiones entre los propios partidarios del presidente, simbolizada por la fuerte crítica del General Baduel, quien había ayudado a reinstalar Chávez en el poder después de un breve golpe de estado en 2002.
Marisabel Rodríguez, el presidente de la ex esposa y ex primera dama, se pronuncia en contra de la nueva carta de esta semana, diciendo que conduciría a la "absoluta concentración de poder". Y anteriormente a favor de Chávez, como los gobernadores Ramón Martínez del Estado Sucre, sensores su poder puede ser limitado, han comenzado a criticar las medidas.
En el marco del proyecto, el plazo límite sería abolida sólo para el presidente, no para los gobernadores o alcaldes. Otro tema importante es el de elevar el umbral para la recogida de firmas para celebrar un voto de recordar el presidente, de manera efectiva la protección contra él una de las opciones de los votantes a desafiar su poder en virtud de la actual Constitución de 1999.
Otras medidas en el proyecto se consideran progresistas, tanto por los críticos de Chávez y su base política, que incluye a los funcionarios militares de izquierda, académicos, funcionarios públicos y una gran parte de los pobres rurales y urbanos.
La edad mínima para votar en este país demográficamente joven, por ejemplo, se redujo a 16 del 18. La discriminación basada en la orientación sexual también sería prohibido. Muchos de los temas están vagamente formuladas, sin embargo, como se da el presidente la facultad de crear "ciudades comunales".
"Es obvio que existen aspectos positivos de la reforma, pero el gobierno ha cometido un error político al tratar de apresurar a los votantes sin suficiente discusión", dijo Edgardo Lander, sociólogo en la Universidad Central de Venezuela, que es generalmente se muestra comprensivo con Chávez . "La oposición puede discutir esto es ilegítimo si es aprobado por un escaso margen."
Hugo Chávez, 53, que recientemente insinuó en el permanecer en el poder hasta 2031, podría ser también la preparación de la resistencia aquí, en caso de ser insuficientes los ingresos del petróleo para financiar sus ambiciones. Una de las reformas que le permite declarar el estado de emergencia durante la cual se puede censurar estaciones de televisión y periódicos.
"Chávez quiere liquidar a los desafíos a su gobierno para que éste pueda gobernar Venezuela por el resto de su vida," Manuel Rosales, gobernador del Estado Zulia y el principal desafío a Chávez en las elecciones presidenciales del año pasado, dijo en una entrevista en su Oficina en la ciudad de Maracaibo.
http://www.nytimes.com/2007/11/17/world/americas/17venez.htm l?ex=1195966800&en=7e952abac46b8a82&ei=5070&emc=eta1
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November 17, 2007
Chávez’s Vision Shares Wealth and Centers Power
By SIMON ROMERO
CARACAS, Venezuela, Nov. 16 — In two weeks, Venezuela seems likely to start an extraordinary experiment in centralized, oil-fueled socialism. By law, the workday would be cut to six hours. Street vendors, homemakers and maids would have state-mandated pensions. And President Hugo Chávez would have significantly enhanced powers and be eligible for re-election for the rest of his life.
A sweeping revision of the Constitution, expected to be approved by referendum on Dec. 2, is both bolstering Mr. Chávez’s popularity here among people who would benefit and stirring contempt from economists who declare it demagogy. Signaling new instability here, dissent is also emerging among his former lieutenants, one of whom says the president is carrying out a populist coup.
“There is a perverse subversion of our existing Constitution under way,” said Gen. Raúl Isaías Baduel, a retired defense minister and former confidant of Mr. Chávez who broke with him in a stunning defection this month to the political opposition. “This is not a reform,” General Baduel said in an interview here this week. “I categorize it as a coup d’état.”
Chávez loyalists already control the National Assembly, the Supreme Court, almost every state government, the entire federal bureaucracy and newly nationalized companies in the telephone, electricity and oil industries. Soon they could control even more.
But this is an upheaval that would be carried out with the approval of the voters. While opinion polls in Venezuela are often tainted by partisanship, they suggest that the referendum could be Mr. Chávez’s closest electoral test since his presidency began in 1999, but one he may well win.
“We are witnessing a seizure and redirection of power through legitimate means,” said Alberto Barrera Tyszka, co-author of a best-selling biography of Mr. Chávez. “This is not a dictatorship but something more complex: the tyranny of popularity.”
One of the 69 amendments allows Mr. Chávez to create new administrative regions, governed by vice presidents chosen by him. Critics say the reforms would also shift funds from states and cities, where a handful of elected officials still oppose him, to communal councils, new local governing entities that are predominantly pro-Chávez.
Interviews this week on the streets here and in Maracaibo, Venezuela’s second largest city, offer a window into the strength of Mr. Chávez’s followers and the challenges of his critics. His supporters, many of whom are public servants in a bureaucracy that has recently ballooned, have flooded poor districts to campaign for the overhaul.
“The comandante should have more power because he is the force behind our revolution,” said Egda Vilchez, 51, a pro-Chávez activist, as she campaigned in favor of the new charter this week at a busy intersection in Cacique Mara, an area of slums in eastern Maracaibo.
Such statements may sound dogmatic, but they are voiced with a fervor in organized campaigning that is unmatched in richer areas of Venezuela’s largest cities, from which much of the opposition to Mr. Chávez is drawn.
Aside from a nascent student movement, which has held protests of increasing defiance in recent weeks, the middle and upper classes seem largely resigned about the outcome of a referendum that is less about specific issues than Mr. Chávez’s resilient support among the poor.
In comments after a summit of Latin American leaders this month in Chile, Mr. Chávez laid out his project in simple language. “Capitalist Venezuela is entering its grave,” he said, “and socialist Venezuela is being born.” Indeed, socialist imagery is pervasive throughout this country, from the red shirts worn by Mr. Chávez and his followers to the chant of “Fatherland, socialism or death!” repeated at the end of his rallies.
But walking into a grocery store here offers a different view of the changes washing over Venezuela. Combined with price controls that keep farmers from profitably producing some basic foods, climbing incomes of the poorest Venezuelans have stripped supermarket aisles bare of items like milk and eggs. Meanwhile, foreign exchange controls create bottlenecks for importers seeking to meet rising demand for many products.
Such imbalances plague oil economies elsewhere, with oil revenues often making it cheaper to import goods than produce them at home. But the system Mr. Chávez is creating is perhaps unique: a hybrid of state-supported enterprises and no-holds-barred capitalism in which 500,000 automobiles are expected to be sold this year.
Lacking here, for instance, is the authoritarianism one might expect in a country where billboards promoting Mr. Chávez have proliferated in the last year.
Looming above the Centro San Ignacio, a high-end shopping mall here, is one of the president hugging a child while he explains the “motors” of his revolution. Others show him kissing old women, decorating graduates of the military university and embracing an ally, President Mahmoud Ahmadinejad of Iran.
Beneath these images, a lack of order persists at the street level, reflecting a state flush with oil money but weak when facing systemic problems like violent crime. The country had 9,568 homicides in the first nine months of this year, a 9 percent increase from the same period last year.
Private companies here, meanwhile, are in the awkward position of profiting from a growing economy even as many are dreading what is to come, their fears illustrated by the accelerating capital flight that has caused the currency, the bolívar, to plunge in value against the dollar since Mr. Chávez proposed the constitutional overhaul in August.
Sparse details as to how Mr. Chávez’s government would carry out measures like a six-hour workday or finance a new social security system have done little for economic confidence, with Fedecámaras, the country’s main business association, urging voters to oppose the new charter “by all legal means.”
The proposals have also revealed sharp divisions among the president’s own supporters, symbolized by the sharp criticism from General Baduel, who had helped reinstall Mr. Chávez in power after a brief coup in 2002.
Marisabel Rodríguez, the president’s ex-wife and former first lady, came out against the new charter this week, saying it would lead to “absolute concentration of power.” And previously pro-Chávez governors like Ramón Martínez of Sucre State, sensing their power could be curtailed, have begun criticizing the measures.
Under the project, term limits would be abolished only for the president, not for governors or mayors. Another item raises the threshold for collecting signatures to hold a vote to recall the president, effectively shielding him from one option voters have to challenge his power under the existing Constitution of 1999.
Other measures in the project are considered progressive by both critics of Mr. Chávez and his political base, which includes leftist military officials, academics, civil servants and a large portion of the urban and rural poor.
The voting age in this demographically young country, for instance, would be lowered to 16 from 18. Discrimination based on sexual orientation would also be prohibited. Many of the items are vaguely worded, however, like one giving the president the power to create “communal cities.”
“Clearly there are positive aspects to the reform, but the government has committed a political error by trying to rush it to voters without enough discussion,” said Edgardo Lander, a sociologist at the Central University of Venezuela who is generally sympathetic to Mr. Chávez. “The opposition can argue this is illegitimate if it is approved by a low margin.”
Mr. Chávez, 53, who recently hinted at staying in power until 2031, might also be preparing for resistance here if oil revenues prove insufficient to finance his ambitions. One of the reforms allows him to declare states of emergency during which he can censor television stations and newspapers.
“Chávez wants to liquidate challenges to his rule to enable him to govern Venezuela for the rest of his life,” Manuel Rosales, governor of Zulia State and the main challenger to Mr. Chávez in presidential elections last year, said in an interview at his office in Maracaibo.
Acá se anuncian parte de los contenidos de las propuestas en la Reforma de la Constitución.
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17 de noviembre de 2007
La visión de Chávez comparte la riqueza y centraliza el poder
Por SIMON ROMERO
CARACAS, Venezuela, nov 16 - En dos semanas, en Venezuela parece probable el inicio de una extraordinaria experiencia de centralización, con un socialismo basado en el control del petróleo. Por ley, la jornada de trabajo se redujo a seis horas. Vendedores callejeros, empleadas domésticas y amas de casa han estado con acceso a pensiones. Y el Presidente Hugo Chávez ha mejorado de manera significativa sus facultades y podrá optar por la reelección para el resto de su vida.
Una revisión radical de la Constitución, que se espera sea aprobada por referéndum en Dec 2, implica a la vez el fortalecimiento de la popularidad de Chávez, entre las personas que se beneficiarían de las medidas y el desprecio de los economistas que declaran que eso es demagogia.
Hay señales de inestabilidad de nuevo aquí, la disidencia está surgiendo también entre sus antiguos lugartenientes, uno de los cuales afirma que el presidente está llevando a cabo un golpe de populista.
"Hay una perversa subversión de nuestra actual Constitución en curso", dijo el General Raúl Isaías Baduel, ministro de defensa retirado y ex confidente de Chávez, que rompió con él en una asombrosa defección de este mes y pasó a la oposición política. "Esta no es una reforma," General Baduel dijo en una entrevista aquí esta semana. "Yo lo categorizo como un golpe de Estado."
Leales a Chávez ya controlan la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo, casi todos los gobiernos de los estados, toda la burocracia federal de las nuevas empresas, en el teléfono, la electricidad y la industria del petróleo. Pronto se podría controlar aún más.
Pero este es un trastorno que se llevaría a cabo con la aprobación de los votantes. Aunque las encuestas de opinión en Venezuela a menudo adolescen de parcialidad, sugieren que el referéndum podría ser el más cercano a Hugo Chávez de los procesos electorales aue han ocurrido desde su presidencia cuando comenzó en 1999, y que él puede ganar.
"Somos testigos de una reorientación de la incautación y el poder a través de medios legítimos", dijo Alberto Barrera Tyszka, coautor de la biografía más vendida de Hugo Chávez. "Esto no es una dictadura, sino algo más complejo: la tiranía de la popularidad."
Una de las 69 enmiendas permite a Chávez crear nuevas regiones administrativas, las que se rigen por los vicepresidentes elegidos por él. Los críticos dicen que las reformas también transfieren fondos de los estados y ciudades, donde un puñado de funcionarios elegidos, todavía se le oponen, a los consejos comunales, las nuevas entidades de gobierno local que están en su mayoría a favor de Chávez.
Entrevistas esta semana en la calle y aquí en Maracaibo, Venezuela, la segunda ciudad más importante, ofrecen una ventana a la fuerza de los seguidores de Chávez y los desafíos de sus críticos. Sus partidarios, muchos de los cuales son funcionarios públicos en una burocracia general, han inundado los barrios pobres para hacer campaña por la reforma.
"El Comandante debería tener más poder porque él es la fuerza detrás de nuestra revolución", dijo Egda Vilchez, 51, una activista a favor de Chávez, como ella hizo campaña a favor de la nueva carta de esta semana en un concurrido cruce en Cacique Mara, una zona de los barrios de tugurios en la región oriental de Maracaibo.
Esas declaraciones pueden sonar dogmáticas, más bien se expresan con pasión en la campaña organizada que no tiene igual fuerza en las zonas más ricas de las ciudades más grandes de Venezuela, que concentra gran parte de la oposición a Chávez.
Además de un incipiente movimiento estudiantil, que ha celebrado protestas con un creciente desafío en las últimas semanas, las clases media y alta parece han renunciado acerca de los resultados de un referéndum que es menos sobre cuestiones concretas que Chávez tien un resistente apoyo entre los pobres.
En los comentarios después de una cumbre de dirigentes de América Latina este mes en Chile, Chávez expuso su proyecto en un lenguaje sencillo. "El Capitalismo en Venezuela está entrando en su tumba," dijo, "y Venezuela socialista está naciendo." De hecho, las imágenes socialistas son generalizadas en todo el país, desde el rojo camisas usadas por Chávez y sus seguidores hasta el canto de "Patria, Socialismo o muerte!"Repite al final de sus reuniones.
Pero adentrarse en una tienda de comestibles ofrece aquí una visión diferente de los cambios en el lavado de Venezuela. En combinación con los controles de precios que mantienen a los agricultores de forma rentable la producción de algunos alimentos básicos, la escalada de ingresos de los más pobres venezolanos han despojado a los supermercados, dejando los pasillos desnudo de productos como la leche y los huevos. Mientras tanto, los controles de divisas pueden crear cuellos de botella para los importadores que tratan de atender la creciente demanda de muchos productos.
Esos desequilibrios se dan por una economía del petróleo en otras partes, a menudo con los ingresos del petróleo que es más barato que la importación de mercancías que ellos necestan en el hogar. Pero el sistema que Chávez está creando es quizás único: un híbrido de estado apoyado por las empresas y sin cuartel, un capitalismo en el que 500,000 automóviles esperan que se vendan este año.
Se carece aquí, por ejemplo, del autoritarismo que se podría esperar en un país donde la promoción de carteleras con Chávez han proliferado en el último año.
Cierne sobre el Centro San Ignacio, un cartel en lo alto de un centro comercial, está con el presidente abrazando a un niño mientras él explica los "motores" de su revolución. Otros le muestran besando ancianas, en la condecoración de los graduados de la universidad militar abrazando a un aliado, el Presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán.
Debajo de estas imágenes, la falta de orden persiste en el nivel de la calle, lo que refleja un estado de lavado de dinero con el petróleo, pero débiles cuando se enfrentan problemas sistémicos como los delitos violentos. En el país habían 9,568 homicidios en los primeros nueve meses de este año, un 9 por ciento de aumento desde el mismo período del año pasado.
Las empresas privadas, por su parte, se encuentran en la incómoda posición de beneficiarse de una economía en crecimiento como incluso muchos temen lo que está por venir, sus temores radican en la aceleración de la fuga de capitales que ha causado la moneda, el bolívar, la caída de valor en contra de la dólar desde que Chávez propuso la revisión constitucional en agosto.
Diversos detalles sobre la manera en que el gobierno de Chávez va a llevar a cabo medidas como una jornada laboral de seis horas, o la financiación de un nuevo sistema de seguridad social, han hecho poco para la confianza económica, con Fedecámaras, el principal asociación empresarial, instando a los electores a oponerse La nueva carta "por todos los medios legales".
Las propuestas también han puesto de manifiesto profundas divisiones entre los propios partidarios del presidente, simbolizada por la fuerte crítica del General Baduel, quien había ayudado a reinstalar Chávez en el poder después de un breve golpe de estado en 2002.
Marisabel Rodríguez, el presidente de la ex esposa y ex primera dama, se pronuncia en contra de la nueva carta de esta semana, diciendo que conduciría a la "absoluta concentración de poder". Y anteriormente a favor de Chávez, como los gobernadores Ramón Martínez del Estado Sucre, sensores su poder puede ser limitado, han comenzado a criticar las medidas.
En el marco del proyecto, el plazo límite sería abolida sólo para el presidente, no para los gobernadores o alcaldes. Otro tema importante es el de elevar el umbral para la recogida de firmas para celebrar un voto de recordar el presidente, de manera efectiva la protección contra él una de las opciones de los votantes a desafiar su poder en virtud de la actual Constitución de 1999.
Otras medidas en el proyecto se consideran progresistas, tanto por los críticos de Chávez y su base política, que incluye a los funcionarios militares de izquierda, académicos, funcionarios públicos y una gran parte de los pobres rurales y urbanos.
La edad mínima para votar en este país demográficamente joven, por ejemplo, se redujo a 16 del 18. La discriminación basada en la orientación sexual también sería prohibido. Muchos de los temas están vagamente formuladas, sin embargo, como se da el presidente la facultad de crear "ciudades comunales".
"Es obvio que existen aspectos positivos de la reforma, pero el gobierno ha cometido un error político al tratar de apresurar a los votantes sin suficiente discusión", dijo Edgardo Lander, sociólogo en la Universidad Central de Venezuela, que es generalmente se muestra comprensivo con Chávez . "La oposición puede discutir esto es ilegítimo si es aprobado por un escaso margen."
Hugo Chávez, 53, que recientemente insinuó en el permanecer en el poder hasta 2031, podría ser también la preparación de la resistencia aquí, en caso de ser insuficientes los ingresos del petróleo para financiar sus ambiciones. Una de las reformas que le permite declarar el estado de emergencia durante la cual se puede censurar estaciones de televisión y periódicos.
"Chávez quiere liquidar a los desafíos a su gobierno para que éste pueda gobernar Venezuela por el resto de su vida," Manuel Rosales, gobernador del Estado Zulia y el principal desafío a Chávez en las elecciones presidenciales del año pasado, dijo en una entrevista en su Oficina en la ciudad de Maracaibo.
http://www.nytimes.com/2007/11/17/world/americas/17venez.htm l?ex=1195966800&en=7e952abac46b8a82&ei=5070&emc=eta1
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November 17, 2007
Chávez’s Vision Shares Wealth and Centers Power
By SIMON ROMERO
CARACAS, Venezuela, Nov. 16 — In two weeks, Venezuela seems likely to start an extraordinary experiment in centralized, oil-fueled socialism. By law, the workday would be cut to six hours. Street vendors, homemakers and maids would have state-mandated pensions. And President Hugo Chávez would have significantly enhanced powers and be eligible for re-election for the rest of his life.
A sweeping revision of the Constitution, expected to be approved by referendum on Dec. 2, is both bolstering Mr. Chávez’s popularity here among people who would benefit and stirring contempt from economists who declare it demagogy. Signaling new instability here, dissent is also emerging among his former lieutenants, one of whom says the president is carrying out a populist coup.
“There is a perverse subversion of our existing Constitution under way,” said Gen. Raúl Isaías Baduel, a retired defense minister and former confidant of Mr. Chávez who broke with him in a stunning defection this month to the political opposition. “This is not a reform,” General Baduel said in an interview here this week. “I categorize it as a coup d’état.”
Chávez loyalists already control the National Assembly, the Supreme Court, almost every state government, the entire federal bureaucracy and newly nationalized companies in the telephone, electricity and oil industries. Soon they could control even more.
But this is an upheaval that would be carried out with the approval of the voters. While opinion polls in Venezuela are often tainted by partisanship, they suggest that the referendum could be Mr. Chávez’s closest electoral test since his presidency began in 1999, but one he may well win.
“We are witnessing a seizure and redirection of power through legitimate means,” said Alberto Barrera Tyszka, co-author of a best-selling biography of Mr. Chávez. “This is not a dictatorship but something more complex: the tyranny of popularity.”
One of the 69 amendments allows Mr. Chávez to create new administrative regions, governed by vice presidents chosen by him. Critics say the reforms would also shift funds from states and cities, where a handful of elected officials still oppose him, to communal councils, new local governing entities that are predominantly pro-Chávez.
Interviews this week on the streets here and in Maracaibo, Venezuela’s second largest city, offer a window into the strength of Mr. Chávez’s followers and the challenges of his critics. His supporters, many of whom are public servants in a bureaucracy that has recently ballooned, have flooded poor districts to campaign for the overhaul.
“The comandante should have more power because he is the force behind our revolution,” said Egda Vilchez, 51, a pro-Chávez activist, as she campaigned in favor of the new charter this week at a busy intersection in Cacique Mara, an area of slums in eastern Maracaibo.
Such statements may sound dogmatic, but they are voiced with a fervor in organized campaigning that is unmatched in richer areas of Venezuela’s largest cities, from which much of the opposition to Mr. Chávez is drawn.
Aside from a nascent student movement, which has held protests of increasing defiance in recent weeks, the middle and upper classes seem largely resigned about the outcome of a referendum that is less about specific issues than Mr. Chávez’s resilient support among the poor.
In comments after a summit of Latin American leaders this month in Chile, Mr. Chávez laid out his project in simple language. “Capitalist Venezuela is entering its grave,” he said, “and socialist Venezuela is being born.” Indeed, socialist imagery is pervasive throughout this country, from the red shirts worn by Mr. Chávez and his followers to the chant of “Fatherland, socialism or death!” repeated at the end of his rallies.
But walking into a grocery store here offers a different view of the changes washing over Venezuela. Combined with price controls that keep farmers from profitably producing some basic foods, climbing incomes of the poorest Venezuelans have stripped supermarket aisles bare of items like milk and eggs. Meanwhile, foreign exchange controls create bottlenecks for importers seeking to meet rising demand for many products.
Such imbalances plague oil economies elsewhere, with oil revenues often making it cheaper to import goods than produce them at home. But the system Mr. Chávez is creating is perhaps unique: a hybrid of state-supported enterprises and no-holds-barred capitalism in which 500,000 automobiles are expected to be sold this year.
Lacking here, for instance, is the authoritarianism one might expect in a country where billboards promoting Mr. Chávez have proliferated in the last year.
Looming above the Centro San Ignacio, a high-end shopping mall here, is one of the president hugging a child while he explains the “motors” of his revolution. Others show him kissing old women, decorating graduates of the military university and embracing an ally, President Mahmoud Ahmadinejad of Iran.
Beneath these images, a lack of order persists at the street level, reflecting a state flush with oil money but weak when facing systemic problems like violent crime. The country had 9,568 homicides in the first nine months of this year, a 9 percent increase from the same period last year.
Private companies here, meanwhile, are in the awkward position of profiting from a growing economy even as many are dreading what is to come, their fears illustrated by the accelerating capital flight that has caused the currency, the bolívar, to plunge in value against the dollar since Mr. Chávez proposed the constitutional overhaul in August.
Sparse details as to how Mr. Chávez’s government would carry out measures like a six-hour workday or finance a new social security system have done little for economic confidence, with Fedecámaras, the country’s main business association, urging voters to oppose the new charter “by all legal means.”
The proposals have also revealed sharp divisions among the president’s own supporters, symbolized by the sharp criticism from General Baduel, who had helped reinstall Mr. Chávez in power after a brief coup in 2002.
Marisabel Rodríguez, the president’s ex-wife and former first lady, came out against the new charter this week, saying it would lead to “absolute concentration of power.” And previously pro-Chávez governors like Ramón Martínez of Sucre State, sensing their power could be curtailed, have begun criticizing the measures.
Under the project, term limits would be abolished only for the president, not for governors or mayors. Another item raises the threshold for collecting signatures to hold a vote to recall the president, effectively shielding him from one option voters have to challenge his power under the existing Constitution of 1999.
Other measures in the project are considered progressive by both critics of Mr. Chávez and his political base, which includes leftist military officials, academics, civil servants and a large portion of the urban and rural poor.
The voting age in this demographically young country, for instance, would be lowered to 16 from 18. Discrimination based on sexual orientation would also be prohibited. Many of the items are vaguely worded, however, like one giving the president the power to create “communal cities.”
“Clearly there are positive aspects to the reform, but the government has committed a political error by trying to rush it to voters without enough discussion,” said Edgardo Lander, a sociologist at the Central University of Venezuela who is generally sympathetic to Mr. Chávez. “The opposition can argue this is illegitimate if it is approved by a low margin.”
Mr. Chávez, 53, who recently hinted at staying in power until 2031, might also be preparing for resistance here if oil revenues prove insufficient to finance his ambitions. One of the reforms allows him to declare states of emergency during which he can censor television stations and newspapers.
“Chávez wants to liquidate challenges to his rule to enable him to govern Venezuela for the rest of his life,” Manuel Rosales, governor of Zulia State and the main challenger to Mr. Chávez in presidential elections last year, said in an interview at his office in Maracaibo.
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