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Sentido de agradecimiento a la vida ante la muerte: Inés Aizpún

Me encanta este mensaje del sentido que tiene la vida como oportunidad y aventura , y la aceptación de la muerte con empatía, aceptación...

21 FEB 2015, El Diario Libre

Un elegante adiós
Inés Aizpun, comunicadora
POR INÉS AIZPÚN

"Por encima de todo, he sido un ser con sentidos, un animal pensante, en este maravilloso planeta y esto, en sí, ha sido un enorme privilegio y una aventura". La frase ha sido reproducida en los principales periódicos del mundo.

Su autor es columnista habitual del New York Times, y se despedía así de los lectores, al saber que sufre de un cáncer terminal, y que le quedan pocas semanas de vida. Oliver Sacks es neurólogo y escritor.

En una sencilla frase resume toda una filosofía. Es alguien, obviamente, al que la vida le ha tratado bien (o quizá él ha tratado bien la vida que le tocó vivir), y que recibe la noticia del final con tranquilidad de espíritu y la sensación del deber cumplido.

Es una frase que parece enseñar que la alegría serena es la Felicidad bajada a la vida diaria. La de andar por casa, la que se usa entre semana, por decirlo de alguna manera.

Enfrentar la muerte sin miedo, sin culpa ni aspavientos es un privilegio reservado a unos pocos. Católicos que rezan a San José, Protector de la Buena Muerte, pidiendo un final sin sufrimiento (ni propio ni para los demás). Agnósticos que no necesitan creer en el premio de Otra vida, para valorar ésta. Ateos conformes con el destino.

Sacks se despide, advirtiendo que el tiempo que le queda lo dedicará a sus amigos, a su familia, a seguir aprendiendo y disfrutando de sus intereses. Un viaje si le acompañan las fuerzas. Y se dará incluso un lujo: "hacer alguna estupidez".

IAizpun@diariolibre.com

http://www.diariolibre.com/opinion/2015/02/21/i1023351_elegante-adis.html

Filosofía de Bruno Latour: ¿Sobrevivencia ecológica o economía del desarrollo sin valores comunes?

Interesantes temas con el filósofo italiano Bruno Latour: 1) desarrollo, economía  entra en conflicto con la conservación de la tierra, con la ecología; 2) la llamada modernidad ha sido a costa de la colonización y muerte de espacios geográficos y  de gente; 3) No tenemos valores comunes, estamos en una mesa de negociación de una guerra encubierta; 4) cuestionamiento a la ciencia social y sus métodos.
Filósofo italiano Bruno Latour

http://tinyurl.com/k2qjno4

Revista de Cultura Sábado 14 de febrero de 2015, 20:58hs.

Bruno Latour: Los modernos, según la antropología

Por Agustin Scarpelli (Argentino)

El filósofo plantea en este diálogo las contradicciones entre las pretensiones de desarrollo económico y la posibilidad de cuidar el planeta.

Aunque su último libro, Sobre los modos de existencia (Paidós 2013), lleve por subtítulo Una antropología de los modernos , para el filósofo y antropólogo francés Bruno Latour, que se ha ocupado durante años de etnografiar la labor de los propios científicos, el término “modernidad” no posee valor descriptivo alguno. No dice nada porque, arguye: “la modernidad nunca existió”. Pero no sólo esa denominación debe ser puesta en cuestión: para el huidizo filósofo, también la sociología y sus métodos de investigación, así como su objeto –“lo social”–, ya no designan nada, tal como argumentó en Reensamblando lo social (Manantial, 2005).

En este trabajo, muy difundido en los ámbitos académicos argentinos, Latour desarrollaba una teoría sobre la manera en que se establecen las asociaciones en la sociedad. Allí decía: “Nacida en un momento poco auspicioso, la sociología trató de imitar las ciencias naturales en el momento más álgido del cientificismo, y encontrar un atajo al debido proceso político para responder los reclamos urgentes de una solución para la cuestión social. Pero al fusionar la ciencia y la política demasiado fácilmente, nunca llegó a explicar de qué tipo de materia no social estaba hecho lo social ni tuvo libertad para elaborar su propia concepción de la ciencia”.

Entre sus propuestas, Latour sugería otorgar otro estatuto a los actores: no alcanza con limitarlos al rol de informantes o “tipos sociológicos”: “hay que restituirles la capacidad de crear sus propias teorías de lo que compone lo social”.

Vale decir que, lo que hay que describir –y no dar por descontado– cuando se habla de la dimensión social, son las asociaciones que se producen ante cada situación de interacción. Asociaciones en las que también entran a jugar un rol como actores los elementos no humanos –desde microorganismos hasta instituciones y objetos tecnológicos–, que también tienen, para Latour, capacidad de agencia.

Esta última idea se desprende de su conocida Teoría del Actor-Red, aquella que le dio notoriedad mundial por plantear, con 30 años de antelación, algo que pasaría a ser parte del sentido común con Internet y las redes sociales: que los humanos actúan en redes de relación con otros humanos e incluso con objetos no humanos, en especial, los artefactos técnicos.

Quien esté familiarizado con la historia de la filosofía de la técnica, sospechará –con razón– detrás de estos postulados la presencia del pensador francés Gilbert Simondon, el autor que ha iluminado con su teoría de la individuación (donde las relaciones mismas poseen valor de ser) tanto a filósofos como Gilles Deleuze y Bernard Stiegler como al propio Latour.

Por su parte, Latour también se ha inscripto en la tradición crítica de la modernidad: hace tres décadas, en Nunca fuimos modernos (Siglo XXI, 2007), traducido a 30 idiomas, apuntó a refutar la idea de que la modernidad sea un parámetro para explicar el desarrollo. Operación que de alguna manera lo acerca a la teoría poscolonial. De hecho, dejar de ser eurocéntricos está también entre las declaraciones de principios del propio Latour.

Su proyecto actual, Investigación sobre los modos de existencia , se propone realizar una antropología de los modernos e incluye un libro homónimo a modo de guía (Paidós, 2013) y un sitio web interactivo –www.modesofexistence.com– que actúa como interfas-e para realizar una especie de investigación colaborativa donde los lectores/investigadores pueden hacer sus aportes.

El objetivo es describir un “frente de modernización irreversible”, bosquejar cuáles serían los nuevos modos de existencia, para desentrañar de qué son herederos los autodenominados “modernos”, qué les es propio después de atravesar esa fallida experiencia de la “modernidad”.

En esta entrevista habló del problema de la objetividad científica, la posibilidad de un mundo común y la incompatibilidad entre economía y ecología. Advierte que existe una guerra velada en la que lo que se juega es el futuro de la tierra.

–Su libro sobre la investigación de los modos de existencia se presenta como una guía para avanzar en un proyecto de investigación colaborativo sobre las experiencias múltiples en las que se ve inmerso el hombre moderno. ¿Cómo podría resumirnos este proyecto?

–Es una encuesta que empezó hace 25 años, mucho antes que el libro. Y el sitio digital tiene tres años. En este proyecto participan personas de ámbitos muy distintos, como puede ser la economía, la teología, el derecho, etc. Hoy se trata de un proyecto en curso al mismo tiempo experimental, experiencial y vivencial en el sentido de que es muy complicado compartir un pluralismo ontológico que está en el meollo mismo del proyecto. Porque esto va en contra del sentido que le dieran los modernos a su propio accionar. Esta puesta en común de la experiencia es lo que llamo filosofía empírica.

– En los últimos años hemos trabajado con la noción de dispositivo como conjunto de discursos, prácticas y conductas que guían una acción. Su teoría del Actor-Red ha sido leída en diálogo con esa noción, en el sentido de que otorga importancia no sólo al sujeto sino también a la red de objetos de la que forma parte. ¿Cuáles son los puntos de contacto de estas teorías?

–Creo que son lo mismo. “Dispositivo” fue la noción que utilizó Foucault como término técnico para ingresar en la cuestión médica, los hospitales, las cárceles, los psiquiátricos, la sexualidad, etc. El actor-red tiene la misma tradición de indagación, es decir, permite encontrar un dispositivo empírico que posibilita hacer un seguimiento de las asociaciones, que suelen ser muy heterogéneas, en ámbitos que Foucault ni siquiera había estudiado, aunque se inscribe en continuidad con el trabajo que él inició. Pero hay una diferencia que consiste más bien en la forma en que Foucault utilizó el resultado de sus estudios dentro de una perspectiva crítica, que es una perspectiva modernizadora. Es decir, trata de contrarrestar el poder en las cárceles de lo que él denominaba el peligro del poder totalitario. Lo cual no es nuestro objetivo.

–Usted plantea que la consideración social de la ciencia ha cambiado notablemente en los últimos años. ¿En qué sentido, y cuáles fueron las razones?

–La historia de la objetividad científica es algo que se hizo muy lentamente entre los historiadores. Hay una historia del siglo XVI, otra del XVII, y así hasta el siglo XX. Es decir, la historia de la objetividad cambió mucho. El libro Objectivity de Lorraine Daston y Peter Galison, describe ese proceso. Esa es una pregunta que más bien rige para los historiadores. Desde hace varios siglos se sumó a esta polémica la idea militante de la objetividad, que es un poco parasitaria con respecto a la investigación, porque se encargó a la actividad científica una serie de roles y funciones un tanto excesivas: mantener el estado de la ciencia, asegurar su futuro y tener una relación muy estrecha con respecto a las leyes de la naturaleza, entre otras demandas. Se llegó a una situación en la que hemos recargado tanto las tintas sobre la actividad científica con valores, que finalmente llegamos a esta crisis ecológica, y la confianza en la actividad científica reventó. Es paradójico porque es justamente el momento en que más se necesita la ciencia. Allí donde los resultados son más exactos –las ciencias del clima– es donde la versión militante de la epistemología se desmoronó.

–¿Por qué hace foco en la crisis ecológica para cuestionar las instituciones científicas y otras instituciones de la modernidad, y no en otros fenómenos que ya han entrado en crisis, como pueden haber sido en su momento el sida, el hambre o cualquier otro fenómeno que le plantea a la ciencia problemas que no puede resolver?
–Porque creo que muy recientemente, y sólo con la disputa por el tema del clima, se atacó el corazón de la actividad científica por parte de otros científicos e industriales. Me refiero a lo que en 2009 se denominó “ climagate ”, aquel escandaloso hackeo de documentos que reveló que había existido una manipulación de datos por parte de un grupo de científicos para apoyar la teoría del cambio climático antropocéntrico. Esto marcó una ruptura en la legitimidad de la ciencia porque son justamente los casos mejor presentados los que terminaron siendo más cuestionados. Y no por los científicos, sino por lo que llamo la epistemología militante, como el Wall Street Journal, o los que niegan la existencia del problema del clima de una manera que no valía para los demás temas. En el caso del sida nadie cuestionó la autoridad científica. Las controversias fueron mínimas en ese caso y no implicaron un ataque a la ciencia en su propio territorio. Hay algo en las ciencias de la climatología que hace muy difícil la distinción clásica entre el análisis de los hechos y el análisis de los valores.

–Desde una perspectiva latinoamericana, vemos también otros problemas respecto de la legitimación de la actividad científica que no tienen que ver sólo con las ciencias del clima. Este libro parece estar recorrido por una preocupación más bien europea respecto de un peligro que habría que repeler...
–No es así. Sucede que hay algo muy específico en las ciencias de la climatología por cuanto se hace más difícil la distinción clásica entre el análisis de los hechos y el análisis de los valores. Cuando hoy te dicen que hay más de 440 ppm de dióxido de carbono (co2) en la atmósfera, no se lo puede enunciar objetivamente como solía hacerse antes. Si sos climatólogo o bioquímico, la producción misma de los datos acarrea una suerte de híbrido entre posturas que solían ser tradicionalmente fácticas y posturas que son de alerta. Es como si alguien ahora se pusiera a gritar incendio: sería un enunciado que acarrearía inmediatamente una acción. Esto siempre fue así, pero la epistemología oficial quería separar entre hechos y valores. Esto terminó con la disputa ecológica y no tiene que ver sólo con Europa.

–Pareciera, sin embargo, que lo que usted llama disputa ecológica es sobre todo para los modernos (es decir, para Europa y los occidentales) un problema de escasez de tierras.
–La pregunta rige tanto para los argentinos que ocupan las tierras usurpadas a los indios como para los ingleses que desarrollaron su industria gracias a la colonización o los franceses que usurparon tierras en Africa. Eso es lo que define a los modernos, el hecho de que se desarrollaron gracias a haber usurpado tierras. Modernos son los que descubrieron una tierra, eliminaron a sus habitantes y construyeron su prosperidad a partir de esa usurpación. Eso rige tanto para los europeos como para los Estados Unidos y América Latina. Y eso también es interesante para aquellos cuyas tierras fueron usurpadas.

–Sí, claro, tanto el colonizador como el colonizado forman parte de la modernidad, pero cómo se experimenta esa modernidad es distinto. Los europeos llegan a un consenso sobre cuestiones como la ecología. Pero son consensos internos, no son valores universalizables. Por dar un ejemplo de lo que dice en su libro: La ley europea exige que el combustible contenga para 2020 un 20% de biocombustible, pero nunca se ocupó de establecer de qué plantaciones lo iba a obtener. ¿Quién debería pagar el costo ecológico de la conciencia ecológica europea?
–Lo que sucede es que cuando hablo de modernidad, no estoy hablando de algo que tenga valor descriptivo. La modernidad nunca existió. Es un término de guerra, bélico. Es una orden. El problema no es un consenso de valores. Los valores son el resultado de una encuesta antropológica sobre la cual, los que se consideran modernos, manifiestan cuáles son los valores que conservan. No se trata de juntarse alrededor de la mesa para decidir cuáles son los valores modernos.

–Eso quiere decir que no hay un mundo común.
–No hay un “mundo común”. La cuestión de los combustibles provenientes de fuentes vegetales es una guerra. Nadie está de acuerdo. Ni los agricultores, ni los gusanos, ni los brasileños están de acuerdo entre ellos. La idea modernista decía que bastaba con universalizar los valores, luego lo llamaron modernización y ahora neoliberalismo. Pero es el mismo fracaso. No hay algo que se considere “mundo común”. Alrededor de este tema se podría organizar un lenguaje.

–¿Vamos por tanto a una guerra?
–Ya empezó: ¿El juez Thomas Griesa no está en guerra con la Argentina?

–Le escuché decir que debíamos aprovechar esta época de paz para decidir qué es lo que queremos postular en la mesa de negociaciones...
–Bueno, lo que tal vez dije es que la guerra debe ser explícita, y no velada.

–¿En qué otros campos se daría esa guerra? Usted dice que se ha pasado de “economizar” a “ecologizar”, ¿la economía y la ecología son incompatibles, a pesar de términos como “desarrollo sustentable” y sus parientes?
–Tiene razón, la noción de desarrollo sustentable trata de “economizar la ecología”. Pero en este libro, que es filosófico, entendemos que lo que se llama economía está construido sobre la base de un dispositivo de cálculo donde economizar consiste en una forma de no poder resolver el problema ecológico. Y en esto hay que ser radicales: todo lo que es importante para la ecología, la economía lo toma como algo externo: daños colaterales.

La Abuela Margarita y el valor de la mujer: guardiana de saberes aborígenes Maya

La abuela Margarita, feminista de origen Maya

Acá un video con la Abuela Margarita, tiene muchos videos donde canta, enseña, hace filosofía. Se considera es una guardiana de los saberes de los mayas, curandera, sabia... Mirarla es una oportunidad de profundizar en una ética de estar bien y del amor, valorizando la vejez y las tradiciones con igualdad y equidad de género de nuetros aborígenes.

https://www.youtube.com/watch?v=x5jDj6CbIRY

Gracias Yacine Khelladi por este conocimiento sobre la ética de vida de la abuela Margarita, super activa en el amor, la espiritualidad, ciudadanía activa muy creativa con la población aborigen, dando gran valor a lo femenino ante la subordinación que existe como desgracia para la tierra y la persona mayor. 

Decir que después de los 65 años somos oro molido y que estamos para la sabiduría.

Habla de la mujer ya a los 52 años cumple un ciclo y que debe soltar funciones de cuidado, y advierte que a veces la motivación es el control. Muy visionaria.

Tiene muchos más discursos y cantares, a seguir escuchando, para profundizar, sobre el valor de la mujer.

Gracias por esa celebración de mis 60 años con la abuela Margarita.

Discursos y miradas "poliédricas" para vivir

Las elecciones en Brasil son el 5 de octubre de 2014, presidenciales y legislativas y si hay segunda vuelta presidenciales, son el 2 de noviembredel 2014.

A propósito de las elecciones en Brasil el periodista Juan Arias, corresponsal español en Brasil  del periódico El País, mi cuñado Peng Kiam Miguel Sang Ben nos envió a la familia un artículo de Juan Arias promocionando la diversidad de las ideas en un marco que favorece la democracia en candidatos/as.
Juan Arias, periodista español en Brasil
  Comenta sobre los discursos de las y los candidatos,  sobre la diversidad de las ideas, la evolución del pensamiento, de las acciones, propias de personas poliédricas o de miradas diversas, que evolucionan, repiensan, mirando el pasado, el presente y pensando en el futuro.
Soy una militante de la libertad, de la diversidad. He sido víctima del pensamiento único que en República Dominicana se nos ha querido vender como que somos hispánicos, blancos y de una única religión: la religión católica, y por demás que tenemos que ser ricos a cualquier precio, “grandes consumidores/as”, para tener valor. 
 
Marco Tulio Cicerón, político. filósofo romano, 136 años Antes de Cristo
Recomiendo la lectura del trabajo Efigies y fantasmas de Elo Vega, en España, de cómo se alimenta en el monumentalismo de lo que el pensamiento dominante hace la selección de la historia, que en RD se compone de guerras, y de generales masculinos. (Vega. 2013. Efigies y fantasmas. http://elovega.net/?page_id=16).

El periodista Juan Arias analiza la realidad electoral del Brasil, lo cual no quiera decir que yo esté  de acuerdo con su visión política, me falta información para ver sus tendencias políticas en ese proceso,  la fuerza política que apoya; pero sí me interesa este contenido para las relaciones humanas.  Acá está completo el artículo: 


Juan Arias alimenta su argumentación de tener una mirada fresca y renovada en dos aforismos:

1.     1) De Marco Tulio Cicerón, filósofo, jurista, orador,  y político, senador, del 3 enero de 106 a. C. (Antes de Cristo), romano que dice:
““Sapientis es mutare consilium”, que el diccionario latino traduce no solo literalmente como “es de sabios cambiar de idea”, sino también con una interpretación más amplia: “es de sabios reconocer los propios errores”.”

2.     2) El segundo aforismo es: Tomás de Aquino, que acuñó la frase, también en latín: “timeo hominem unius libri”, es decir, “me da miedo el hombre de un solo libro”.
Juan Luis Borges lo adaptó como “ “me da miedo el hombre de una sola idea”, fue usado por el gran escritor argentino Jorge Luis Borges”.

A esta forma autoritaria y dogmática de vivir con pocas ideas sin revisarlas de acuerdo a la realidad, se le llama “pensamiento único”, lo que queda lejos de la persona librepensadora, que descansa en la ética personal de reflexionar y  de tener una conciencia crítica, analítica y empática con la gente, y las realidades que pueden iluminar formas nuevas de construir la felicidad, la solidaridad,  la libertad y la dignidad humana: los derechos humanos. Lo cual es ampliamente trabajado por Fernardo Savater en Ética para Amador (1991, revisado en  Ariel, editorial Planeta, edición 2012, España).

Bibliografía

-Arias, Juan. (9 de mayo del 2014). “Dos aforismos antiguos para la reflexión de los candidatos a las elecciones”. Periódico El País, Página Internacional. España.
Extraído de:

-Marco Tulio Cicerón, Wikipedia. Extraído de

-Mata, Mildred Dolores. 2014. "Ética para Amador", resumen, para aprender a ser librepensadora, librepensador, de Fernando Savater.  Blog Universo e interioridad.
Extraído de:

-Savater, Fernando. 2012. Ética para Amador. Editorial Ariel, Planeta, España.

-Vega, Elo. 2013 . “Efigies y fantasmas”.  Extraído de:

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Detener la autodestrucción de la humanidad. ¿Qué hacer? Mu-Kien A Sang Ben analiza.


Suelo escuchar con frecuencia las afirmaciones de que las personas somos buenas o malas por
 naturaleza...Mukien Adriana Sang Ben nos presenta una síntesis de estas dos ideas a nivel del pensamiemnto filosófico, político, histórico. Y hace un planteamiento personal en este sentido. Es una lectura formativa e instructiva ¡A leer!

Mildred Dolores Mata

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ENCUENTROS

¿Bueno o malo? La gran pregunta.  Reflexión final

Mukien Adriana Sang Ben

Por: Mu-Kien Adriana Sang

Elegir es muy preciso.
Tras la elección construir
Destruir es necesario,
esa daga nos desangra.
Ante todo manos fuertes,
decisión imperturbable,
voluntad como el acero,
así se hará el mundo nuevo.
Y no solo será nuevo
Será nuevo... y mejor.
Lucha, pues, hermana mía.

Humildad, valor,... amor.
 Abraxas Caxas

No quiero convertir esta serie de artículos en una clase de Historia de las Ideas Políticas, como me dijo una persona que fue mi alumna en esa asignatura.  No era, ni es mi pretensión hacer una cátedra magistral convertida en monólogo solitario.

Esta serie de artículos ha sido motivada por una inquietud existencial, no intelectual. Repito, no puedo aceptar pasivamente lo que está pasando en el mundo. Me atormenta la simple pregunta ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué nos abocamos a la guerra? ¿Por qué alimentamos el odio? ¿Por qué no somos solidarios? ¿Por qué somos incapaces de fomentar el amor y la ternura?.

Recurrí al planteamiento de algunos pensadores buscando respuestas. Confieso que no las encontré, sino que surgieron nuevas preguntas.  Recordé en mi búsqueda a Thomas Hobbes, el padre del Absolutismo Monárquico, el hombre que, como Maquiavelo, estaba convencido de que el ser humano es malo por naturaleza, y por esta razón debíamos hacer un pacto con el Soberano quien nos aseguraba, haciendo uso del poder absoluto, que no nos autodestruyéramos; exigiendo a cambio fidelidad y sumisión sin límites. Pensé también en John Locke, el padre del concepto de sociedad civil y del gobierno civil; defensor, a diferencia de Hobbes y Maquiavelo, de la bondad humana por nacimiento, pero que necesitaba leyes para su convivencia.  Rousseau siguió los mismos pasos de Locke, y en su libro Emilio, expuso cómo la sociedad es capaz de modificar esa bondad natural, razón por la cual abogaba por la educación, como única salida.

En el siglo XIX nacieron, entre otras, las teorías liberales y las marxistas. La primera abogaba por la libertad absoluta en todos los planos, pero no planteaban nada acerca de la condición humana.  En el caso de la teoría marxista, lo que sostiene, como lo hizo Maquiavelo siglos antes, que los seres humanos defienden los intereses de las clases a las que pertenecen y  otorgaban todas las  bondades a las clases trabajadoras. El motor de la historia, decían, era la lucha de clases; porque los conflictos sociales entre amo-esclavo; siervo-señor feudal y obrero-burgués constituían la clave para el avance de  la historia en un camino que nacía en el inicio de los tiempos y terminaría cuando la sociedad llegara a la construcción del comunismo, el último estadio de la historia.  En el siglo XIX nació también el pensamiento idealista de Hegel, considerado el padre de la dialéctica y cuyos principios fueron asumidos por los marxistas, pero invirtiéndolos, pues para Hegel lo real eran las ideas, para Marx era la economía y sus relaciones sociales. Por supuesto la teoría marxista que caló profundamente en la juventud del siglo XX tuvo sus grandes opositores teóricos. Uno de ellos fue Karl Popper quien criticaba el determinismo histórico por el que abogaba, negando así la misma dialéctica que defendía.  Y uno de los más populares fue Francis Fukuyama que celebró por todo lo alto el triunfo del capitalismo y el fracaso del comunismo.

El siglo XX, ya lo he dicho en otras oportunidades, no se caracterizó por el nacimiento de nuevos pensamientos. Así como el siglo XIX parió verdaderas ideas que transformaron el mundo; este siglo se caracterizó por las guerras, el desarrollo económico y tecnológico. Las luchas entre el este y el oeste fue vencida a finales de los 80, al derrumbarse el muro de Berlín, símbolo de la cortina de hierro. El capitalismo triunfó y se hizo dominante en el mundo, imponiendo a cada rincón la cultura del espejismo desarrollador, donde lo importante no es el ser ni el pensar, sino la acumulación de dinero y bienes.
Sin embargo, hemos visto rupturas en las sociedades "ideales" de occidente. El movimiento hippie de los 60 fue una respuesta, incorrecta a mi manera de ver, a  la política armamentista norteamericana, de ahí su frase "Haga el amor, no la guerra".  La creciente tendencia hacia la cultura y filosofía oriental es una evidencia de la necesidad de buscar respuestas al vacío existencial que ha dejado la cultura de las luces superficiales del confort occidental.  Es más, y hago un planteamiento atrevido, el surgimiento de muchas religiones, oportunistas algunas e ideadas por malhechores vestidos de corderos, nos muestra que una gran parte de la sociedad exige cambios profundos en las religiones dominantes.

Una mirada somera a estos pensamientos y acontecimientos evidencia que desde el inicio de los tiempos, el ser humano está inconforme: inconforme con la sociedad recibida, inconforme con los resultados de sus luchas, inconforme con los dueños de la situación que han impuesto sus visiones acordes siempre a sus intereses.  Evidencia también el sueño, es más, la profunda aspiración de contar con un mundo mejor.  El hecho que los hindúes celebren sus muertos es la materialización de la esperanza de que el mundo desconocido es mucho mejor que el que dejó.  La mitología platónica nacida del mundo de las cavernas como el lugar mágico y maravilloso de Tomás Mora en Utopía; o el ideal absoluto de Hegel o el comunismo marxista, nos muestran ¡una vez más! la inconformidad y la necesidad de construir un mundo mejor.

Teorizaciones aparte, habla ahora la mujer que escribe estas líneas.  Como mujer creyente profunda en Dios, creo en la bondad humana; creo en la maravilla de la creación y estoy convencida que a través de los años se han producido milagros extraordinarios que han cambiado vida.  Sin embargo, la historiadora constata que el sacrificio de Cristo, crucificándose ante la cruz para redimir nuestros pecados ha sido mancillado con la conducta humana, en la cual ha prevalecido la envidia, la ambición y el deseo de dominio y control hacia el resto de la humanidad, sometiendo a las grandes mayorías a la voluntad de una sola persona. 

Como historiadora constato tristemente que  la historia de la humanidad se ha escrito con sangre y lágrimas, que las grandes revoluciones, nacidas de hermosos sentimientos de transformación culminaron en el otorgamiento del poder a líderes autoritarios  y sanguinarios. Solo unos ejemplos para edificar: el proceso de independencia de la India, Mahatma Gandhi, su líder, fue asesinado por un grupo minoritario, el resto ya lo conocemos.  La gran revolución rusa que dio al traste con el sangriento dominio de los Romanov. Las luchas internas trajeron como consecuencia el destierro de Trotski y el dominio sanguinario de Stalin, responsable de millones de muertes en Rusia y otros países europeos.  La gran revolución comunista en China, que buscaba la mejoría de ese pueblo golpeado y hambriento, cayó en manos del llamado grupo de los 12, y la mal llamada "revolución cultural" estuvo "acompañada" de más muertes y más dolor. No vayamos más lejos, la Revolución Haitiana, la primera revolución de esclavos en América, trajo consigo crisis y batallas internas por el poder, hasta que cayó en manos del Rey Cristóbal.

No sabría qué responder. Mi naturaleza humana me hace soñar como lo hizo Platón y Moro. Mis conocimientos de la historia entonces me obligan a llorar por esta humanidad que se autodestruye.

En los días que nos quedan
la mirada ofensiva y territorial
será la daga pequeña y brutal
que sabremos destruir.

Indagando en un muestrario
abaratado y pertinaz
quizás podamos elegir
un mundo mejor. 


Carmen Martínez Martínez

sangbenmukien@gmail.com

Sí a eliminar las desigualdades sociales, ¡No! a aumentar las penas de niñas, niños, adolescentes infractores! Leamos a Michael Foucault y sus críticas al encierro.

En estos días en la Cámara de diputadas y diputados se  está conociendo un Proyecto de Ley para aumentar las penas a jóvenes que tiene conductas violentas y antisociales. No estoy de acuerdo. La idea es superar las causas de la violencia juvenil. A propósito de esto copio un mensaje dejado por Carmen Julia Gómez Carrasco en facebook:

"Endurecer las penas para niños/as y adolescentes infractores NO ES LA SOLUCION! la delincuencia infantil y juvenil se puede prevenir enseñándoles a liberarse de la ira, las frustraciones, el miedo, la culpa, la tristeza, el sentimiento de abandono y de inferioridad."
http://www.facebook.com/carmen.j.carrasco?ref=ts

Carmen Julia Gómez Carrasco, mujer amiga, luchadora por un mundo de paz y de solidaridad


Conviene en estos momentos leer a Michael Foucault quien trabajó a profundidad como filósofo y como conocedor directo de los problemas de la violencia y el autoritarismo ante los problemas de sociabilidad por trabajar en un centro de salud psiquiátrico,  ante las dificultades en la salud mental y del encierro. Acá coloco una entrevista de Michael Foucault lo encuentro más llevadero con el tema de la disciplina y las necesidades de instrumentar parte de  esta, para la sobrevivencia de la humanidad. ¡Claro! sin abusos.

Me animé a leer sobre Ronald David Laing el psiquiatra que Michael Foucault referencia como haciendo un aporte positivo en la terapia cuando pplanteó la necsidad de especie de espacios-comunidades terapéuticos diferentes a los centros psiquiátricos de encierro y de medicaciones.

Me interesa mucho el tema y quisiera que en RD tomásemos más en serio el tema de salidas honorables y dignas ante la violencia un poco generalizada en que vivimos...y saliéramos del concepto de aumentar penas. Los encierros en las condiciones que se pueden en RD dan pena, y tienen muchas limitaciones para rehabilitar. Conviene pues un cambio en las políticas sociales y en la desigualdades, un cambio cultural de paz y de solidaridad disminuyendo la vulnerabilidad, la exclusión, las discriminaciones... por razones de sexo, de la mujer, u otras, y una masculinidad de paz y de igualdad, etcétera...

mildrilla d
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Viernes 21 de septiembre de 2012
Autorretrato intelectual.

Michel Foucault: la máxima aspiración del poder es la inmortalidad

Michael Foucault, filósofo francés quien trabajó con dedicación sobre el autoritarismo y los abusos, desde el poder, en instituciones psiquiátricas, disciplina escolar, instituciones de seguridad.
 http://www.lanacion.com.ar/1509936-michel-foucault-la-maxima-aspiracion-del-poder-es-la-inmortalidad

Esta entrevista inédita en español, que se incluye en El poder, una bestia
magnífica, volumen que Siglo XXI publicará en octubre 2012, da testimonio de la
actualidad de las ideas del pensador francés, fallecido en 1984. La locura, el
dominio y la sexualidad, en un diálogo que es, al mismo tiempo, un repaso de su
trayectoria

Por Jerry Bauer |

¿Por qué usted, sin ser antropólogo, se interesa más, desde un punto de vista
filosófico, en la estructura de las instituciones que en los mecanismos evolutivos?


-Lo que trato de hacer -y siempre traté de hacer desde mi primer verdadero
libro, Historia de la locura en la época clásica- es poner en tela de juicio por
medio de un trabajo intelectual diferentes aspectos de la sociedad, mostrando
sus debilidades y sus límites. De todas maneras, mis libros no son proféticos y
tampoco un llamado a las armas. Me irritaría intensamente que pudiera vérselos
bajo esa luz. La meta que se proponen es explicar del modo más explícito -aun
cuando a veces el vocabulario sea difícil- las zonas de la cultura burguesa y
las instituciones que influyen directamente sobre las actividades y los
pensamientos cotidianos del hombre.

-La palabra clave de todos sus libros parece ser "poder", ya se lo entienda en
el sentido de poder disciplinario, poder de la medicina mental o poder
omnipotente de la pulsión sexual?


Foucault aseguraba en 1978 que le molestaba que sus libros fueran considerados
proféticos: su meta era explicar las instituciones que influyen en la
cotidianidad del hombre.. Foto: Jerry Bauer / opale / Dachary
-Está claro, procuré definir las estrategias del poder en ciertos ámbitos. Por
ejemplo, Vigilar y castigar se inicia con un "teatro del terror", la puesta en
escena espectacular que acompañaba las ejecuciones públicas hasta el siglo
pasado. Se suponía que ese ceremonial clamoroso y carnavalesco en el cual la
mano omnipotente de la justicia hacía ejecutar la sentencia bajo la mirada de
los espectadores grababa su mensaje de manera indeleble en las mentes de éstos.
Con frecuencia el castigo excedía la gravedad del delito, y de ese modo se
reafirmaban la supremacía y el poder absoluto de la autoridad. En nuestros días
el control es menos severo y más refinado, pero no por ello menos aterrador.
Durante el transcurso de nuestra vida todos estamos atrapados en diversos
sistemas autoritarios; ante todo en la escuela, después en nuestro trabajo y
hasta en nuestras distracciones. Cada individuo, considerado por separado, es
normalizado y transformado en un caso controlado por una IBM. En nuestra
sociedad, estamos llegando a refinamientos de poder en los que ni siquiera
habrían soñado quienes manipulaban el teatro del terror.

-¿Y qué podemos hacer?

-El punto en que nos encontramos está más allá de cualquier posibilidad de
rectificación, porque la concatenación de esos sistemas ha seguido imponiendo
este esquema hasta hacerlo aceptar por la generación actual como una forma de la
normalidad. Sin embargo, no se puede asegurar que sea un gran mal. El control
permanente de los individuos lleva a una ampliación del saber sobre ellos, el
cual produce hábitos de vida refinados y superiores. Si el mundo está en trance
de convertirse en una suerte de prisión, es para satisfacer las exigencias humanas.

-No sólo crítico, usted es, además, un rebelde.

-Pero no un rebelde activo. Jamás desfilé con los estudiantes y los
trabajadores, como lo hizo Sartre. Creo que la mejor forma de protesta es el
silencio, la total abstención. Durante mucho tiempo me parecieron intolerables
los aires que se daban algunos intelectuales franceses y que les flotaban encima
de la cabeza como las aureolas en algunos cuadros de Rafael. Por eso me fui de
Francia. Me marché a un exilio total y maravilloso, primero en Suecia, donde
dicté clases en la Universidad de Uppsala, y después en un lugar que es todo lo
contrario, Túnez, donde viví en Sidi Bou Said. De esa luz mediterránea puede
decirse sin lugar a dudas que acentúa la percepción de los valores. En África
del Norte se toma a cada uno por lo que vale. Cada uno debe afirmarse por lo que
dice y hace, no por lo que ha hecho o por su renombre. Nadie pega un salto
cuando se dice "Sartre"?

-Ahora usted es aclamado como el lógico sucesor de Sartre?

-Sartre no tiene sucesores, así como yo no tengo predecesores. Su
intelectualismo es de un tipo extremadamente inusual y particular. Y hasta
incomparable. Pero el mío no es de ese tipo. No siento ninguna compatibilidad
con el existencialismo tal como lo definió Sartre. El hombre puede tener un
control completo de sus propias acciones y su propia vida, pero hay fuerzas
capaces de intervenir que no pueden ignorarse. Para serle franco, prefiero la
sensibilidad intelectual de R. D. Laing. En su ámbito de competencia, Laing
tiene algo que decir y lo vuelca en el papel con claridad, espíritu e
imaginación. Habla en función de su experiencia personal, pero no hace
profecías. ¿Por qué, entonces, habríamos de formular profecías, cuando éstas
rara vez se cumplen? De la misma manera, admiro a Chomsky. Tampoco él profetiza:
actúa. Participó activamente en la campaña norteamericana contra la Guerra de
Vietnam, con sacrificio de su trabajo pero en el marco de su profesión de lingüista.

-Aparentemente, usted insiste mucho en la vida mental opuesta a la vida física.


-La vida mental abarca todo. ¿No dice Platón más o menos esto: "Jamás estoy tan
activo como cuando no hago nada"? Hacía referencia, desde luego, a las
actividades intelectuales, que en el plano físico casi no exigen, tal vez, otra
cosa que rascarse la cabeza.

-¿Sus intereses siempre fueron filosóficos?

-Como mi padre, me incliné hacia la medicina. Pensaba especializarme en
psiquiatría, por lo cual trabajé tres años en el hospital Sainte-Anne de París.
Tenía veinticinco años, era muy entusiasta -idealista, por así decirlo- y
contaba con una buena cabeza y un montón de grandes ideas. ¡Aun en ese momento!
Fue entonces cuando conocí a alguien a quien llamaré Roger, un internado de
veintidós años. Lo habían mandado al hospital porque sus padres y amigos temían
que se hiciese mal y terminara por autodestruirse durante una de sus frecuentes
crisis de angustia violenta. Nos hicimos buenos amigos. Lo veía varias veces al
día durante mis guardias en el hospital, y empezó a caerme simpático. Cuando
estaba lúcido y no tenía problemas, parecía muy inteligente y sensato, pero en
algunos otros momentos, sobre todo los más violentos, era preciso encerrarlo. Lo
trataban con medicamentos, pero ese tratamiento demostraba ser insuficiente Un
día me dijo que nunca lo dejarían irse del hospital. Ese horrible presentimiento
provocaba un estado de terror y éste, a su vez, generaba angustia. La idea de
que podía morir lo inquietaba mucho y llegó a pedir que le hicieran un
certificado médico donde constara que nunca lo dejarían morir; como está claro,
la solicitud se consideró ridícula. Su estado mental se deterioró y al final los
médicos llegaron a la conclusión de que, si no se intervenía con rapidez de la
forma que fuera, se mataría. Así, con el consentimiento de su familia,
procedieron a hacer una lobotomía frontal a ese joven excepcional, inteligente,
pero incontrolable? Por más que el tiempo pase, y haga yo lo que haga, no
consigo olvidar su rostro atormentado. Muchas veces me pregunté si la muerte no
era preferible a una no existencia, y si no se nos debería brindar la
posibilidad de hacer lo que queramos con nuestra vida, sea cual fuere nuestro
estado mental. En mi opinión, la conclusión evidente es que aun el peor dolor es
preferible a una existencia vegetativa, porque la mente tiene realmente la
capacidad de crear y embellecer, incluso a partir de la más desastrosa de las
existencias. De las cenizas siempre surgirá un fénix?

-Lo veo optimista.

-En teoría, pero la teoría es la práctica de la vida. En el fondo de nosotros
mismos sabemos que todos los hombres deben morir. La meta inevitable hacia la
cual nos dirigimos desde el momento en que nacemos queda entonces demostrada. De
todas formas, la opinión común parece ser diferente: todos los hombres se
sienten inmortales. ¿Por qué, si no, seguirían los ricos abultando sus cuentas
bancarias y haciéndose construir suntuosas viviendas? La inmortalidad parecería
ser la preocupación del momento. Por ejemplo, algunos científicos están muy
atareados en calcular, por medio de máquinas de alta tecnología, acontecimientos
que deberían verificarse dentro de millares de años. En los Estados Unidos hay
un interés creciente por la hibernación del cuerpo humano, al que en una época
ulterior debería volver a llevarse a la temperatura normal. Cada año la
preocupación por la inmortalidad aumenta, aunque una cantidad cada vez más
grande de personas mueran de un infarto a causa del tabaco y la alimentación
excesiva. Los faraones nunca encontraron la solución al problema de la
inmortalidad, ni siquiera cuando se hicieron enterrar con sus riquezas, que
esperaban llevar consigo. Dudo mucho de que seamos nosotros quienes resolvamos
ese problema. Algunas palabras bien escogidas pueden ser más inmortales que una
masa de ectoplasma congelado?

-¿Y estamos de nuevo hablando del poder?

-Alcanzar la inmortalidad es la máxima aspiración del poder. El hombre sabe que
es destructible y corruptible. Se trata de taras que ni siquiera la mente más
lógica podría racionalizar. Por eso el hombre se vuelve hacia otras formas de
comportamiento que lo hacen sentirse omnipotente. A menudo son de naturaleza sexual.

-Usted ha hablado de ellas en el primer volumen de su Historia de la sexualidad .
-Algunos hombres y algunas sociedades consideran que mediante la imposición de
controles a las manifestaciones sexuales y el acto sexual es posible imponer el
orden en general. Se me ocurren varios ejemplos. Hace poco, en China se
propusieron lanzar una campaña en las escuelas contra la masturbación de los
jóvenes, una iniciativa que invita a trazar una comparación con la campaña que
la Iglesia emprendió en Europa hace prácticamente dos siglos. Me atrevería a
decir que hace falta un Kinsey chino para descubrir cuál fue el éxito obtenido.
¡Sospecho que esto es como prohibirle a un pato acercarse al agua! En Rusia, la
homosexualidad es aún un gran tabú, y de ser sorprendido en flagrante delito de
violación de la ley uno termina en la cárcel y en Siberia. De todas formas, en
Rusia hay probablemente tanta homosexualidad como en otros países, pero sigue
encerrada en el clóset. Objetivamente, es muy curioso que para desalentar la
homosexualidad se encierre a los culpables en la cárcel, en estrecho contacto
con otros hombres? Se dice que en la calle Gorki hay tanta prostitución de ambos
sexos como en la place Pigalle. Como siempre, la represión no ha conseguido sino
hacer más seductores los encuentros sexuales, y aún más excitante el peligro
cuando se lo corre con éxito. La prostitución y la homosexualidad están
explotando tanto en Rusia como en las otras sociedades represivas. Es poco común
que sociedades como ésas, sedientas de poder como suelen serlo, tengan en esos
ámbitos visiones intuitivas.

-¿Por qué elegir el sexo como chivo expiatorio?

-¿Y por qué no? El sexo existe y representa el noventa por ciento de las
preocupaciones de la gente durante gran parte de las horas de vigilia. Es el
impulso más fuerte que se conozca en el hombre; en diferentes aspectos, más
fuerte que el hambre, la sed y el sueño. Disfruta incluso de cierta mística. Se
duerme, se come y se bebe con otros, pero el acto sexual -al menos en la
sociedad occidental- se considera como una cuestión del todo personal. Por
supuesto, en ciertas culturas africanas y aborígenes se lo trata con la misma
desenvoltura que a los demás instintos. La Iglesia heredó los tabúes de las
sociedades paganas, los manipuló y elaboró doctrinas que no siempre se fundan en
la lógica o la práctica. Adán, Eva y al mismo tiempo la serpiente perversa se
convirtieron en imágenes en blanco y negro de comprensión inmediata, que podían
constituir un punto de referencia aun para las mentes más simples. El bien y el
mal tenían una representación esencial. La significación de "pecado original"
pudo grabarse de manera indeleble en las mentes. ¿Quién habría podido prever que
la imagen residual iba a sobrevivir durante tantos siglos? [...]

-¿A qué o a quién atribuye usted la erosión de la influencia ejercida por la
Iglesia y la mayor comprensión hacia cualquier forma de práctica sexual?


-No podemos subestimar la influencia de un señor que se llama Freud. Sus teorías
no siempre eran ciento por ciento correctas, pero en cada una de ellas había una
parte de verdad. Freud trasladó la confesión de la rígida retórica barroca de la
Iglesia al relajante diván del psicoanalista. La imagen de Dios ya no vino a
resolver los conflictos: dejó su lugar al individuo mismo a través de la
comprensión de sus actos. Esa resolución ya no era algo que podía obtenerse en
cinco minutos de alguien que se declaraba superior porque estaba al servicio de
una fuerza más elevada. Freud jamás tuvo esas pretensiones. El individuo debía
ser su propio dios, por lo cual la responsabilidad de la culpa recaía por entero
sobre sus hombros. ¡Y la responsabilidad siempre es lo más difícil de aceptar!

-¿No cree usted que el psicoanálisis se ha convertido en un instrumento
expiatorio fácil para nuestro problema?


-Esa tendencia existe, pero más preocupante es quizás el hecho de que el
psicoanálisis ya no sea un instrumento sino una fuente de motivación. Freud
elaboró una teoría relativa a la precoz naturaleza sexual de los niños. Como es
obvio, los psiquiatras no esperaban que los niños se prestaran a verdaderos
actos sexuales; de todas maneras, no resultaba tan fácil explicar su manera de
chupar el pecho o la búsqueda automática de tal o cual parte erógena de su
propio cuerpo. Por desgracia, a continuación se llegaron a connotar en términos
sexuales hasta la comida del niño, las historietas que leía o los programas de
televisión que miraba. Sería fácil concluir que en todo eso los psicoanalistas
leían más de lo que realmente había. Así, esos niños quedan hoy encuadrados por
un mundo sexualmente orientado -creado por accidente para ellos y no por ellos-,
un mundo que, en esta fase del desarrollo, les ofrece bien pocas ventajas.

-En su último libro, Herculine Barbin llamada Alexina B. , usted despliega el
tema del cambio de sexo.


-Estaba haciendo algunas investigaciones para la Historia de la sexualidad en
los archivos del departamento de Charente-Maritime cuando me cayó en las manos
la extraordinaria relación del caso de una mujer cuyo estado civil debió
rectificarse y a la que hubo que anotar como hombre. Los casos de cambio de sexo
son corrientes en nuestra época, pero en general se trata de hombres que se
convierten en mujeres. Vienen a la mente de inmediato ejemplos como el de
Christine Jorgensen, que después fue actriz, o el de la célebre Jan Morris. Como
sea, la mayoría de las mujeres transformadas en hombres tenían, al parecer, los
órganos de los dos sexos y la transformación estaba determinada por la
preponderancia de la hormona masculina o la hormona femenina. El caso de Alexina
B. fue extraordinario no sólo debido al aspecto físico, sino también a la masa
de documentos exhaustivos y de acceso inmediato: esencialmente, informes de
médicos y abogados. En consecuencia, pude estudiarlo en sus grandes líneas.
Alexina B. descubrió la incongruencia de su propia personalidad cuando se
enamoró de otra mujer. Si se tiene en cuenta que esto sucedía en el siglo XIX y,
más aún, en una pequeña ciudad de provincia, es interesante advertir que ella no
procuró reprimir sus sentimientos como desviaciones homosexuales y dejar todo
como estaba. De haber sido así, no habría nada que escribir sobre el tema?

-Al parecer, usted siente una fascinación intensa por la exposición cronológica
y el análisis de un acontecimiento real. También ha publicado Yo, Pierre
Rivière, habiendo degollado a mi madre, mi hermana y mi hermano?


-Medio siglo, pero pocos kilómetros, separan a Pierre Rivière de Herculine
Barbin. En cierto sentido, ambos reaccionaban contra el medio y la clase social
en los que habían nacido. No considero que el acto de Pierre Rivière -si bien
engloba un matricidio y tres homicidios- sea la afirmación de una mente
atormentada o criminal. Es una manifestación de increíble violencia si se la
compara con la de Herculine, pero la sociedad campesina normanda en la cual
creció Pierre aceptaba la violencia y la degradación humanas como un elemento de
la vida cotidiana. Pierre era un producto de su propia sociedad, así como
Herculine lo era de su sociedad burguesa y nosotros lo somos de nuestro medio
sofisticado y mecanizado. Después de cometido su crimen, Pierre podría haber
sido capturado con mucha facilidad por los demás habitantes de la aldea, pero
éstos tenían la sensación de que no era un deber de la colectividad administrar
justicia por su propia cuenta. Estaban convencidos de que era el padre de Pierre
quien debía asumir el papel de vengador y rectificar la situación. Algunos
críticos consideraron mi libro sobre Pierre Rivière como una reafirmación de la
teoría existencial, pero en mi opinión eso es absurdo. Veo a Pierre como la
imagen de la fatalidad de su tiempo, exactamente como Herculine reflejaba el
optimismo de fines del siglo pasado, cuando el mundo era fluido y podía pasar
cualquier cosa, cualquier locura.

-Pero Pierre Rivière podría convertirse fácilmente en una ilustración clínica
extraída de la Historia de la locura en la época clásica ?

-La psiquiatría contemporánea sostendría que Pierre se vio obligado a cometer su
horrible crimen. Pero ¿por qué debemos situarlo todo en el límite entre salud
mental y locura? ¿Por qué no podríamos aceptar la idea de que hay personas
totalmente amorales que caminan por la calle y son absolutamente capaces de
cometer homicidios o infligir mutilaciones sin experimentar sentimiento de culpa
o escrúpulo de conciencia algunos? ¿Hasta qué punto Charles Manson está loco,
hasta qué punto los asesinos de niños que deambulan en libertad por Inglaterra
están locos? O, en una escala mucho más grande, ¿cuál era el grado de locura de
Hitler? La psiquiatría puede llegar a conclusiones basadas en tests, pero aun el
mejor de estos puede falsificarse. Yo me limito a sostener que todo debe
juzgarse desde su propia perspectiva y no en función de precedentes
eventualmente verificados. En la Historia de la locura traté, en sustancia, de
investigar la aparición del concepto moderno de enfermedad mental y de las
instituciones psiquiátricas en general. Me incliné a incorporar mis reflexiones
personales sobre la locura y sus relaciones con la literatura, sobre todo cuando
afectaba a grandes figuras como Nietzsche, Rousseau y Artaud. ¿Puede una forma
de locura originarse en la soledad impuesta por la profesión literaria? ¿Es
posible que la composición química de un escritor estimule metabólicamente las
raíces de la locura? Éstas no son, por cierto, preguntas que puedan encontrar
respuesta mediante una simple presión sobre el teclado de una computadora IBM.

-¿Cuál es su posición con respecto a los diferentes movimientos de liberación
sexual?


-El objetivo fundamental que se proponen es digno de admiración: producir
hombres libres e ilustrados. Pero justamente el hecho de que se hayan organizado
con arreglo a categorías sexuales -la liberación de la mujer, la liberación
homosexual, la liberación de la mujer en el hogar- es en extremo perjudicial.
¿Cómo se puede liberar efectivamente a personas que están ligadas a un grupo que
exige la subordinación a ideales y objetivos específicos? ¿Por qué el movimiento
de liberación de la mujer sólo debe reunir a mujeres? Para serle franco, ¡no
estoy seguro de que aceptaran la adhesión de los hombres! Muchas veces, las
filiales locales de los movimientos homosexuales son en la práctica clubes
privados. La verdadera liberación significa conocerse a sí mismo y con
frecuencia no puede alcanzarse por intermedio de un grupo, sea cual fuere.

-Hasta ahora la acción de masas parece haber sido eficaz.

-De todas formas, el pensamiento individual puede mover montañas? y hasta doblar
cucharas. Y es el conocimiento el que estimula el pensamiento. Por eso, en
libros como Las palabras y las cosas y La arqueología del saber traté de
estructurar de manera orgánica el saber en esquemas de comprensión y acceso
inmediatos. La historia es saber y, por lo tanto, los hombres pueden conocer a
través de ejemplos de qué manera, en el transcurso de épocas pasadas, se afrontó
la vida y se resolvieron sus problemas. La vida misma es una forma de
autocrítica, dado que, aun en las más mínimas elecciones, es preciso efectuar
una selección en función de múltiples estímulos. En La arqueología del saber
intenté analizar el sistema de pensamiento que me es personal y el modo en que
llegué a él. Se trata, con todo, de una operación que no habría podido llevar a
cabo sin la ayuda de una buena cantidad de escritores y filósofos que estudié a
lo largo de los años.

-A pesar de sus vastos conocimientos, o quizás a causa de ellos, hay muchas
cosas que lo contrarían.


-Miro mi país, miro los demás países y llego a la conclusión de que carecemos de
imaginación sociológica y política, y ello en todos los aspectos. En el plano
social sentimos amargamente la falta de medios para contener y mantener el
interés no de intelectuales, sino del común de los mortales. El conjunto de la
literatura comercial masiva es de una pobreza lamentable, y la televisión, lejos
de alimentar, aniquila. En el plano político hay en la hora actual muy pocas
personalidades que tengan gran carisma o imaginación. ¿Y cómo podemos pretender
entonces que la gente haga un aporte valedero a la sociedad, si los instrumentos
que se le proponen son ineficaces?

-¿Cuál sería la solución?

-Debemos empezar por reinventar el futuro, sumergiéndonos en un presente más
creativo. Dejemos de lado Disneylandia y pensemos en Marcuse.

-No ha dicho nada de sí mismo, del lugar donde creció, el modo como se
desenvolvió su infancia.


-Querido amigo, los filósofos no nacen? son, ¡y con eso basta!

Traducción: Horacio Pons. El poder, una bestia magnífica. Michel Foucault. Siglo XXI

Contra los pensamientos absolutos: Gianni Vattimo piensa Europa está un poco paralizada

Gianni Vattimo es un filósofo italiano, es cristiano, es homosexual,  es marxista, comunista anárquico...¡¡¡Un remolino de ideas, posiciones, sentimientos, un hombre atrevido, osado...!!! Su pensamiento de ser cristiano, de lo que significa Dios, es:  "Significa que Dios está presente sólo de esa manera, en la cara del otro, en el encuentro con el otro".
Gianni Vattimo, filósofo italiano: Marxista, Católico y gay...
Y cuestiona la idea del catolicismo como poder encarnado en un centro que define la moral, por ejemplo. Sobre esta idea comenta:  "Hay todo un sistema de pensamiento pontifical, tradicional del catolicismo, que afirma que hay una naturaleza que sólo la Iglesia conoce y que deviene la base de su propia autoridad incluso en lo moral. Todo esto es básicamente no un respeto por la naturaleza, sino una voluntad por parte de la Iglesia de preservar su propio poder."

En esta entrevista del 2008, este filósofo cristiano, Gianni Vattimo,  valora el momento actual político en Europa. Reivindica el pensamiento no absolutista, y con gran humildad le llama pensamiento débil; en oposición a los sistemas cerrados y absolutistas de pensamiento. su pensamiento de Dios es muy abierto, cero opresión; cuestiona la pretensión de pensamiento absoluto de todo pensamiento que así lo pretenda (religión, marxismo, nazismo, neoliberalismo,...), y como cristiano critica la forma en que parte de la iglesia (la estructura jerárquica) pretende definir quien es que tiene la verdad ante las diferentes corrientes existentes en el colectivo de creyentes, filósofos/as...

También hace valoraciones sobre América Latina, y ve el equilibrio en el mundo en la alianza entre América Latina, El Caribe (pues habla de Cuba, y su cuestionamiento a las hegemonías imperiales) y Europa. Valora con esperanza, las gestiones socialistas democráticas de Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia..

¡Bueno!, les dejo con toda la entrevista, es frescura para nuestra cultura dominicana: tan absoluta, dicotómica, blanco y negro, medio bipolar.... Aún hayan trasncurrido dos años de esta entrevista, el mundo se ha movido poco.
Hizo la entrevista el periodista Argentino Gustavo Santiago

mildred dolores mata
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Pensamiento
Gianni Vattimo
"Europa está dormida y resignada"

El filósofo italiano recorre algunos de los temas ¿más representativos? de su obra y analiza la actualidad política global desde la perspectiva del "pensamiento débil"

Sábado 8 de noviembre de 2008

Por Gustavo Santiago. Para LA NACION

Hacia el final de la década del 70, un pequeño número de filósofos, encabezados por Gianni Vattimo y Pier Aldo Rovatti, se atrevía a sostener que las ideas "fuertes", que se pretendían sustentadas en sólidos fundamentos, debían dar paso a nociones más ligeras, abiertas a la pluralidad. Apenas unos años más tarde, el "pensamiento débil" llegó a gozar de una popularidad inusual para una corriente filosófica. Eran los tiempos en los que la dis*** modernidad/posmodernidad ocupaba el centro de la escena cultural.

En diálogo con adn cultura, correo electrónico mediante, Vattimo, que la semana próxima visita la Argentina, revisa aspectos controversiales de su producción y destaca la importancia de la perspectiva débil para construir una sociedad democrática y pluralista, que promueva la caridad y el respeto por la libertad.

-Han pasado treinta años desde el surgimiento del "pensamiento débil". ¿Cómo fue aquel comienzo? ¿Qué llevó a su formulación?

-El pensamiento débil se inició para enfrentar el carácter absoluto de algunas ideologías, entre las que se encontraba el marxismo. Algunos filósofos queríamos señalar la imposibilidad de seguir hablando de una razón central, de una razón omnicomprensiva del mundo. Es decir, algo semejante a lo que Lyotard iba a anunciar en
aquellos años como "el fin de los metarrelatos".

-¿En qué se sustentaba esa perspectiva?

-Estas ideas surgieron como una derivación o una especie de síntesis de Nietzsche y Heidegger. Pero de un Heidegger al que podríamos llamar "de izquierda". Desde mi perspectiva, el gran error de Heidegger, que hizo que se inclinara hacia el nazismo en 1933, fue no haber sido radicalmente nihilista. Eso lo llevó a pensar que se podía reconstruir una sociedad presocrática, preclásica, premetafísica, recurriendo a la mitología nazi. Como si el nazismo fuera una posibilidad de salir efectivamente de la metafísica. Esto fue un error político y también filosófico.

-En su autobiografía, usted recuerda que en los años 80 las discusiones sobre el pensamiento débil colmaban grandes auditorios. También eran numerosos los filósofos que decían sostenerlo. Actualmente, sin embargo, se oyen muy pocas voces de apoyo.

-Es verdad que hay una diáspora de los autores del pensamiento débil. Pier Aldo Rovatti es uno de los pocos que permanece fiel al "debilismo" desde los primeros momentos. Aunque desde el comienzo él tenía una versión de la debilidad un poco diferente de la mía, menos
ontológica y más fenomenológica; menos heideggeriana y más husserliana. Pero hubo autores que colaboraron con nosotros, como Umberto Eco o Maurizio Ferraris, que ahora dirían cualquier cosa de sí mismos excepto que son débiles. Para mí, en Eco sigue habiendo manifestaciones del pensamiento débil.

-¿Por qué cree que se produjo este cambio en la consideración de los intelectuales?

-Yo atribuyo esta situación al predominio de la derecha en el pensamiento actual. Hay un fuerte retorno al "realismo", desde el cual se afirma que lo que debe hacer la filosofía es analizar los hechos, ayudar a los saberes científicos, pero de ningún modo imaginar una alternativa a la realidad tal como es. Hay un retorno al
orden, a la "normalidad". Y el pensamiento débil no ayuda en esto.

Aunque algunos, interpretando mal la idea de debilidad, acusaron también al pensamiento débil de ser reaccionario, conciliador con la realidad neocapitalista. Pero nunca fue así.

-Sin embargo, ésa es una idea muy extendida en el mundo intelectual. ¿Usted cree que se trata de un simple error de comprensión?

-También puede estar ligado a una distorsión, quizá intencional. En Italia hemos tenido un período de corrupción política que en aquel momento se aliaba muy bien con un pensamiento que se decía débil.

Como si el pensamiento débil fuera la negación de los valores filosóficos definitivos y sólo eso. Esa idea se utilizaba para justificar una política pragmática y corrupta. Pero, obviamente, eso es algo con lo que yo nunca he estado de acuerdo.

-¿Cuál fue su posicionamiento en relación con el neoliberalismo en los años 80?

-Personalmente, nunca fui neoliberal. Sí puedo decir que en aquellos años me sentía comprometido con una política de "socialismo ligero", con la idea de un socialismo un poco menos autopunitivo, un poco menos austero. Pero nunca he estado a favor del neoliberalismo. Quizá el texto en el que he podido dar esa idea es La sociedad transparente . Allí afirmaba que la lógica misma de los m*** media conducía a una multiplicación de las interpretaciones que me resultaba una lógica liberadora, emancipadora. Yo decía que cuando alguien tiene un solo canal de televisión en la casa puede tomarlo como un Dios. Pero si tiene veinte, no creerá en ninguno de ellos porque al multiplicarse las voces se multiplican las interpretaciones. Pero cuando al comienzo del 2000 Berlusconi ganó las elecciones en Italia, publiqué una nueva edición de La sociedad transparente con un capítulo donde confesaba una cierta desilusión frente a la posibilidad intrínseca de los medios de funcionar como instrumentos de liberación, aunque sin llegar a pensar, como Adorno, que los medios como tales son totalitarios. Lo que veo es una resistencia del capital a la pluralidad, que lo lleva a monopolizar los medios e intentar hacerlos servir a una sola voz. La multiplicidad de interpretaciones es bloqueada por razones políticas y económicas. Por ello, se necesita una política que favorezca la pluralidad de las voces y esto es realmente difícil de lograr.

-Usted suele citar un verso de Hölderlin que también le gustaba a Heidegger: "Allí donde crece el peligro crece también la salvación". ¿Cuáles son los peligros que más lo preocupan en la actualidad desde una perspectiva política? ¿Vislumbra la gestación de alguna salvación?

-En este momento me parece que hay estructuras internacionales que controlan las políticas nacionales de un modo tan rígido que yo no veo, en Europa o en Italia, la posibilidad de cambiar mucho. Por ejemplo, la experiencia de centro izquierda italiana con Prodi me
desilusionó muchísimo porque ni siquiera Prodi, que era un hombre con buenas intenciones, honesto, ha podido cambiar mucho. ¿Y por qué no? Porque estamos en un sistema (la Unión Europea, el Pacto Atlántico, etc.), que nos impide manejar nuestra política. La única zona del mundo que me parece todavía prometer algo es Latinoamérica.

Efectivamente, lo que pasó en los últimos años en América latina, empezando con la resistencia de Cuba y después con Venezuela, con el Brasil de Lula, con la Argentina, me parece que promete no, obviamente, una revolución o una guerra en contra de los Estados Unidos, pero sí una posible modificación del equilibrio, del balance de los poderes internacionales. Yo siempre he soñado con una alianza entre la Unión Europea y Latinoamérica como alternativa a los Estados Unidos. Aunque, desde luego, no en términos de enemistad militar.

-¿Cuáles serían esos signos alentadores que encuentra en América latina?

-Lo que veo es una forma tentativa de socialismo. Soy consciente de los límites del chavismo, pero me parece que la utilización que ha hecho Chávez del dinero del petróleo es algo fundamental. Es cierto que en Venezuela tiene una fuerte oposición, pero también es cierto
que quienes lo cuestionan provienen de las clases acomodadas, que son las que han perdido los privilegios.

Pero es innegable que los pobres tienen más asistencia médica, más posibilidades de instrucción. Hay muchísimos elementos problemáticos del chavismo, pero creo ver allí
la posibilidad de un socialismo un poco diferente del que conocíamos.

También la veo en Evo Morales e incluso en Lula, aunque obviamente, como Brasil es el país más grande de América Latina, tiene más dificultades para actuar. No sé bien hasta qué punto se podría tener otra esperanza. ¿Qué podemos esperar? ¿Que Europa, por ejemplo, se transforme? Europa está dormida y resignada. Hay una pérdida total de confianza, la gente no participa más en la política.


-Para quien no haya leído sus textos, esta apelación al compromiso político puede resultar tan sorprendente como su retorno al cristianismo luego de recorrer las sendas de Nietzsche y de Heidegger.

-Escribí un pequeño libro que se publicó en español hace dos o tres años, que se llama Ecce Comu , título que ironiza un poco con Ecce Homo de Nietzsche, en el que postulo algo así como un "anarco comunismo". Y, aunque parezca extraño, esta especie de comunismo que sostengo está relacionado con mi cristianismo y con los filósofos que usted mencionaba. Yo no pienso que mi retorno a mi religión de juventud sea simplemente un hecho de salvación individual. Uno no se puede salvar individualmente, sino con su propio mundo, con su propia
situación social, con los otros. Como debilista, yo soy cristiano. La única filosofía cristiana que me parece existir hoy es el pensamiento débil. El pensamiento débil me parece una traducción filosófica del mensaje de la encarnación de Dios. Dicho de otro modo, la encarnación de Dios es una manera de desmentir todas las imágenes de lo divino como trascendente, como absoluto, como juez, para sustituirlas por la de un Dios que se hace hombre. La verdad del cristianismo no es la idea de que Dios existe en alguna parte en el cielo, ni que Jesús está sentado a la derecha del Padre. Cuando Jesús dice: "Yo estoy presente cuando dos o tres de ustedes se reúnen en mi nombre", no lo hace para decir que Dios está presente incluso de esta manera.

Significa que Dios está presente sólo de esa manera, en la cara del otro, en el encuentro con el otro. La Iglesia no siempre interpreta la Escritura literalmente. Pero decide ella misma cuándo se trata de tomarla al pie de la letra y cuándo no. Hay todo un sistema de pensamiento pontifical, tradicional del catolicismo, que afirma que hay una naturaleza que sólo la Iglesia conoce y que deviene la base de su propia autoridad incluso en lo moral. Todo esto es básicamente
no un respeto por la naturaleza, sino una voluntad por parte de la Iglesia de preservar su propio poder.

-En su autobiografía usted afirma que "el único pecado verdadero es la falta de caridad".

-Amor es ante todo la caridad cristiana. En el amor existe aquello que Santo Tomás llamaba la amistad conyugal. Esto es algo más que la pasión inmediata. El amor incluye problemas, sufrimiento. Por ejemplo, yo soy doblemente viudo, he estado con dos chicos más jóvenes que yo, que lamentablemente se murieron antes que yo.

¿Qué hace un viejo viudo? Con mis años, con mi barbita blanca, difícilmente llegue a seducir a alguien. Yo sufro esta espina en la carne. Para los jóvenes esa espina es el deseo, que nunca se acaba completamente, que lleva a la tentación. Yo tengo una suerte de
nostalgia y tengo que vivirla más o menos como vivo mi finitud. Un amigo me dice, en broma, que yo no soy heterosexual ni homosexual: a mi edad soy más bien "veterosexual". Y algo de razón tiene. Lo que no hay que olvidar es que en el eros hay también mucha caridad. Cuando el otro me gusta con su cara, con su cuerpo, y entre nosotros no hay opresión, ésta es una forma de caridad. El placer que allí surja no puede tener nada de malo, de pecaminoso. ¿Por qué tiene que estar Dios contra el placer?


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DE VISITA. Gianni Vattimo tendrá a su cargo la conferencia inaugural del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, el 12 de noviembre a las 19.30 en el Malba; el sábado 15 a las 11.30
presentará su libro No ser Dios en El Ateneo Gran Splendid.

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Dos cosmologías en conflicto. Leonardo Boff *


El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho recientemente: «el legado de la crisis económico-financiera será un gran debate de ideas sobre el futuro de la Tierra». Concuerdo plenamente con él. Veo que el gran debate será en torno a las dos cosmologías presentes y en conflicto en el escenario de la historia.

Por cosmología entendemos la visión del mundo -cosmovisión- que subyace a las ideas, a las prácticas, a los hábitos y a los sueños de una sociedad. Cada cultura posee su respectiva cosmología. Mediante ella se procura explicar el origen, la evolución y el propósito del universo, y definir el lugar del ser humano dentro de él.

La nuestra actual es la cosmología de la conquista, de la dominación y de la explotación del mundo, con vistas al progreso y al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomística y reduccionista. Por causa de esta cosmovisión, se crearon innegables beneficios para la vida humana, pero también contradicciones perversas como que el 20% de la población mundial controle y consuma el 80% de todos los recursos naturales, generando un foso entre ricos y pobres como nunca antes ha habido en la historia. La mitad de las grandes selvas ha sido destruida, el 65% de las tierras cultivables, perdidas, cerca de 5.000 especies de seres vivos desaparecidas anualmente y más de mil agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, esparcidos por suelo, el aire y las aguas.

Se han construido armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, en el 2035 se llegará fatalmente a un aumento de 2 grados centígrados, y si no se hace nada, según ciertas previsiones, a finales de siglo serán 4 ó 5 grados, lo que volverá la vida, tal como la conocemos hoy, prácticamente imposible.

El predominio de los intereses económicos especialmente especulativos, capaces de reducir países enteros a la más brutal miseria, y el consumismo han trivializado nuestra percepción del peligro que vivimos y conspiran contra cualquier cambio de rumbo.

En contraposición, está compareciendo con más fuerza cada vez, una cosmología alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración y alcanzó su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Se deriva de las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició a partir del big bang, hace cerca de 13.700 millones de años.

El universo está continuamente expandiéndose, organizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación y la adaptabilidad y no la inmutabilidad y la permanencia. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para coevolucionar y garantizar el equilibrio de todos los factores. Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y anima el universo y hace surgir nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y nosotros, los seres humanos, como la porción consciente e inteligente de ella, con la misión de cuidarla.

Vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, si no son implementadas, nos conducirán fatalmente al caos colectivo, pero que si son asumidas, nos pueden elevar a un estadio más alto de civilización. Y es en este momento cuando la nueva cosmología se revela inspiradora. En vez de dominar la naturaleza, nos sitúa en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia. En vez de una globalización niveladora de las diferencias, nos sugiere el biorregionalismo que valora las diferencias. Este modelo procura construir sociedades autosostenibles dentro de las potencialidades y de los límites de las biorregiones, basadas en la ecología, en la cultura local y en la participación de las poblaciones, respetando la naturaleza y buscando el «vivir bien» que es la armonía entre todos y con la madre Tierra.

Lo que caracteriza a esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización humana, el respeto por toda la vida y los derechos y la dignidad de la naturaleza y no su explotación.

La fuerza de esta cosmología reside en el hecho de estar más de acuerdo con las reales necesidades humanas y con la lógica del propio universo. Si optamos por ella, se creará la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad tendrán centralidad. Será el gran giro salvador que precisamos urgentemente.
*Teólogo de la liberación brasileño y coautor de la Carta de la Tierra.


Marino Tejeda

Superar el miedo ayuda a la equidad, y a la democracia: Mario Bunge

Sólo encendiendo la luz se supera el temor a la oscuridad

Cómo perder el miedo

Mario Bunge


Para LA NACION

Martes 23 de marzo de 2010

MONTREAL.- Pasada la medianoche, aparecieron en nuestro dormitorio dos enormes mounties , agentes de la policía montada canadiense. Habían venido a informarnos de que la puerta de la cochera estaba abierta. Cuando les dije que la había dejado cerrada, explicaron que debió de haber sido abierta por la señal de radio de una avioneta que usaba la misma frecuencia que nuestra cerradura electrónica. Les agradecimos y les pedimos que al retirarse cerraran las puertas. No nos levantamos ni firmamos papeles ni, menos aún, tuvimos que ir a la comisaría.

El incidente no nos sobresaltó, duró un par de minutos y provocó solamente un comentario nuestro: "¿Te diste cuenta de que no nos asustamos?" Volvimos a dormirnos casi en seguida. ¡Qué diferencia con nuestra lejana patria! Allá, la vez que me despertó la policía fue para llevarme preso.

En Canadá le habíamos perdido el miedo a la policía. Nunca se nos hubiera ocurrido llamar "cosacos" a los corteses mounties . El Estado no los usa para reprimir manifestaciones políticas, sino para inspirar confianza en el orden público y para atraer turistas. Esa combinación de gran estatura, casaca roja, sombrero aludo y espléndido caballo bayo es digna de tarjeta postal. Impresiona especialmente a los turistas gringos. Pero volvamos al miedo.

El miedo siempre ha sido un arma de dominio, sobre todo por parte de gentes incapaces de inspirar respeto. Tanto es así, que el cerebro de los vertebrados complejos contiene un órgano detector de señales de peligro: la amígdala cerebral. Cuando alguien o algo te amenaza, te estimula la amígdala, la que alerta a la corteza cerebral, el órgano del conocimiento. A su vez, éste ordena inmovilizarse, cubrirse, esconderse o huir.

¿Cómo se sabe esto y mucho más sobre ese diminuto subsistema del cerebro parecido a una almendra? No porque lo dijera tal o cual presunta autoridad, sino gracias a experimentos en los que se monitorea la actividad de la amígdala cuando al paciente se le presentan estímulos amenazantes.

Además, está el caso de los ratones, que les pierden el miedo a los gatos cuando su amígdala es atacada por un tóxico. Sería interesante averiguar si los osados tienen la amígdala cerebral atrofiada y si, en cambio, los tímidos patológicos la tienen hipertrofiada.

Afortunadamente, no estamos a merced de la amígdala cerebral: hay algunos órganos cerebrales que mitigan las reacciones del órgano del miedo. Entre ellos se destaca la corteza prefrontal (la que está detrás de los ojos). Con las demás emociones -en particular, el enojo- sucede algo similar: se puede aprender a controlarlas.

El papel del miedo en la vida social es archisabido: quien pueda amedrentar, podrá dominar. Esto ocurre en todas las organizaciones, desde la barra de muchachos y la banda de delincuentes hasta el Estado, pasando por la empresa, la escuela, la Iglesia y el partido.

La lista de miedos es interminable: miedo al padre tiránico, al matón del patio de recreo o del barrio, al capanga, que pintó Horacio Quiroga; al patrón que no sabe delegar, al maestro punitivo (como lo fue Wittgenstein) , al confesor avinagrado o al policía "bravo". Tememos el fracaso, la reprimenda, la miseria, la desocupación, la exclusión, la muerte, y aun el mero qué dirán.

Los códigos religiosos, morales y legales son manuales de gestión del miedo. De ellos abusan todas las organizaciones autoritarias, desde la escuela tradicional hasta el ejército y las llamadas fuerzas del orden. Todas ellas se proponen atemorizarnos para domarnos y obligarnos a renunciar a nuestros derechos, no sólo para instarnos a que cumplamos nuestro deber.

Los ejemplos más odiosos del manejo del miedo para sojuzgar al pueblo son los regímenes totalitarios. Cuando le preguntaron al mariscal Goering cómo se las había arreglado el Partido Nacional Socialista para transformar al pueblo más culto del mundo en un rebaño de corderos, respondió: "Los convencimos de que el gran pueblo germano estaba amenazado de muerte por los bolcheviques, socialistas, judíos, ingleses y otros enemigos".

Todas las democracias han atravesado por períodos represivos, durante los cuales se invocaron peligros más o menos reales. Ocasionalmente, se montaron campañas de miedo, tales como el "peligro amarillo", el maccarthismo, el llamado Proceso y la guerra contra el terror fabricada por el ex presidente Bush. Todas ellas fabricaron miedo en escala industrial. Los mandalluvias en cuestión, incapaces de resolver los problemas sociales con inteligencia y participación democrática, adoptaron la consigna "gobernar es asustar".

Los provincianos de mi generación recuerdan el miedo que sentían cuando iban a votar bajo gobiernos conservadores, tales como los del presidente general Agustín P. Justo y del gobernador bonaerense Manuel A. Fresco. El primero había inventado el "fraude patriótico" y el segundo el "voto cantado" para impedir el retorno de los radicales.

El fraude patriótico se hacía atiborrando las urnas de votos a favor del partido dominante. El voto cantado consistía en declarar de viva voz la intención de voto en presencia de los matones del partido. Quien hacía amago de depositar su boleta en la urna era tildado de cobarde y amasado a trompadas. Se cumplía con el deber de convocar a elecciones, pero se impedía elegir libremente. Lo que es peor, se socavaba la fe en la democracia.

El ciudadano asustado no puede ser buen ciudadano, porque teme cumplir con sus deberes cívicos, incluso el de informarse sobre ellos. A mí se me hizo cuesta arriba preparar la asignatura Instrucción Cívica, porque sabía por la prensa que los gobiernos de mi juventud burlaban sistemáticamente la Constitución Nacional. Presumiblemente, a los jóvenes soviéticos les pasaba otro tanto cuando se los obligaba a memorizar el generoso pero inane preámbulo de la carta orgánica de su país. En ambos casos, el miedo al gobierno inducía al cinismo político, y ambos, a la marginalidad política o a su dual, la esperanza en la violencia.

Es común que los fracasos de la gestión democrática sugieran la conveniencia de un "gobierno fuerte". Pero éste no es otra cosa que una dictadura más o menos dura. Y las dictaduras pueden conseguir que los trenes marchen a horario, pero no que los ciudadanos gocen de sus derechos ni cumplan con sus deberes para con sus semejantes. En efecto: cuanto mayor es la coerción, tanto menor la solidaridad, porque el asustado se limita a sobrevivir.

En definitiva: el miedo es un factor tan importante en la política de todas las organizaciones sociales que merece que los científicos sociales lo estudien con mucho más detenimiento. Hace falta una nueva disciplina académica con sus textos, revistas y congresos: la timorlogía . La timorlogía pura o básica estudiaría el miedo. Y la timorlogía aplicada, o timortécnica, diseñaría tanto procedimientos para asustar como para resistir campañas de intimidación.

Pero, ¿qué estoy diciendo? Siempre se ha sabido cómo hacer frente a los timórcratas o metemiedos: juntándose contra ellos. Lástima que haya que vencer el miedo para ponerse a salvo del miedo. Dejemos que los timórlogos averigüen cómo romper este círculo vicioso.

Mientras esperamos los resultados de sus investigaciones, aprovechemos la principal enseñanza del gran filósofo y poeta romano Lucrecio: conocer para perder el miedo. Al encender la luz, le perdemos el miedo a la oscuridad. De aquí la importancia, tanto para la persona como para la sociedad, de hacer a un lado a los seudofilósofos posmodernos, que desprecian la claridad y denuestan la ciencia. Nec timeas, recte philosophando : no temerás si filosofas correctamente.

El último libro de Mario Bunge es Filosofía Política (Gedisa)