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Las mujeres fuertes en el mundo de la novela La breve y maravillosa vida de Oscar Wao de Junot Díaz

Aún no he podido sentir que la novela de Junot D sea divertida, para nada.
La novela trata de realidades crueles. Un hombre aislado, alienado,
indefenso; un mundo poco tierno que no logra conectarlo, a excepción de la
trabajadora sexual Ybón; un mundo con el que Oscar no logra conectar, a
excepción de su hermano, y quizás Yunior, a veces. Un hombre alienado en
mundos de fantasías, muchos jóvenes de clase media andan así, en las compu,
en juegos,...Más toda la realidad es dura.

Sí noto el gran esfuerzo de la Inca, de la Beli, de Lola,...Las mujeres
quedan mejor paradas en la realidad de Junot D.

Comentario sobre la novela La breve y maravillosa vida de Oscar Wao de Junot Díaz: Mildred D Mata

En los foros de Clave Digital dos personas han criticado acremente la novela de Junot Díaz, dos "nacionalistas" super políticamente no correctos (un poco violentos, irrespetuosos, racistas, etcétera), y uno de ellos puso el comentario de Diómedes Mercedes, y dice que éste da oxígeno, y otro dijo que va a tirar la novela a la basura, la ven como antidominicana, como que ridiculiza el ethos dominicano.

Y quiero decir algunas ideas sobre estas reacciones y la novela.

Lo primero es que toda persona que pueda que escriba, aunque no le guste a determinados grupos, personas; hay mucha gente dispersa, que se siente un poco desacompañada que se encuentra y se alegra que en mundos lejanos hay sentires similares, y luchas.

Me conmovió mucho en una entrevista que Junot Díaz dijo que sus padres se esmeraron por mantener su vínculo con la realidad dominicana, con el fukú, la crítica a la dictadura...etcétera. Es decir con la parte contestaria a la historia oficial, y la identidad oficial (estatus quo dominante, autoritario, despreciador de los esclavos, de lo negro, del trabajo físico, de los barrios, de las mujeres, de los pobres, de los viejos, viejas, etcétera, que son llamados "perdedores" y demás yerbas clasificatorias abusivas y descaradas de las desigualdades).

Resulta que no tuve padres ni madres, ni familiares, ni relaciones, ni profesores, ni bibliotecas contestarias, ni viajé, ni nada...contestario: pueblos pequeños, mujer, marginal, novelas de Corín Tellado, no deportes, no cine, no ná.

Entro a la izquierda a los 15 años, y ahí, sigo rural, trabajo popular, lecturas muy ideologizadas, mucho idealismo, mucho anti Trujillo, mucho a favor de los pobres, los esclavos, trabajadores, etcétera. Con una mezcla de poca profundidad pues estudié en un mundo de UCMM, por suerte cuando el Trabajo Social tradicional estaba en cuestionamiento.

Pero no pude tener acceso a una visión más amplia, menos sectárea, como las visiones a las que tengo acceso en redes, gente que habla a favor de Juan Bosch, por ejemplo; o gente como Pedro Luis Castellanos, humanista, religioso, marxista, un con tó bien saludable.

Entro a los foros de Clave Digital, la gente en las organizaciones, los estudiantes,...creen en matar delincuentes, hay racismo, antihaitianismo, ...y voy descubriendo el inmenso poder de líderes tradicionales, matanza de haitianos, negación del jus soli, el neoliberalismo, desorden en las ARS, poca seguridad, ...entonces, hay mucho que hacer, estamos un poco crudos.

Cuando leo una novela como la de Junot Díaz, mi alma se regocija. Veo ¡¡¡por fin!!!, un hombre joven, "bien papiao", de universidades famosas, doctor,...zambullío buscando en los cañaverales, desnudando el autoritarismo de las madres contra las hijas adolescentes-jóvenes (Inca versus Beli, Beli versus Lola), denunciando a Balaguer, a Trujillo, reivindicando a Anacaona como madre de América, desnudando nuestro antihaitinismo, el narrador Yunior, un machista mentiroso, se desnuda el machismo, el poder de sectores militares abusivos, la arbitrariedad, el desorden , la pobreza, la pobreza, la pobreza, etcétera.

Dice Diómedes Mercedes, que Junot Díaz no deja valores alternativos, no trasciende...Pienso que el regalo que deja Junot no es para todo público, quizás, escribe para gente joven, nos muestra un mundo no accesible para gente que no ha estado en mundos alienados y transculturales....

Y aunque no se habla, creo que no debe agradar mucho el lenguaje abierto para nombrar la sexualidad popular: r..par, cu..a, gü..o, el acercamiento sexual a través de la horizontalidad de una trabajadora sexual afectuosa,...: son mundos no deseados. Ahora me viene a la memoria la reacción de algunos pprofesores de la UASD en SFM que no querían que estudiantes de literatura leyesen la novela de Pedro Antonio Valdez, Carnaval de Sodoma, porque nombra las formas corrientes para hablar de la sexualidad.

Me atrevo a pensar...que Junot sabía muy bien cuál era su legado, su trascendencia,...ayudarnos a romper con nuestras disociaciones esquizoides, y acercar los mundos no nombrados con el talento, lo cual álguienes se lo echan en cara, de una manera que sentí con poca humildad. Es como si los mundos dominicanos alienados, desarmados, tristes,...que Junot revela, como no gustan a algunos/as, no son mundos dominicanos...y sin embargo, yo: ¡tan satisfecha de que por allá, en EEUU, haya gente que no haya vendido su alma a la frivolidad y a las perlinas que se han usado para tapar los mundos excluídos, y para develar los mundos callados de las inconductas autoritarias y violentas de la RD que tira muertos en cañaverales y tan poco correctas políticamente! Es difícil complacer el mundo, ¡¡¡¡a escribir!!!!, que cada quien tiene su enlace con almas perdidas que se mueven, donde menos se espera.

mildresilla d

Las relaciones de poder entre madres e hijas de América Latina y El Caribe en la novela de Junot Díaz: Periodista chilena Sara Bertrand

*En esta entrevista a Junot Díaz de parte de la periodista chilena Sara Bertrand, se resalta las conflictivas relaciones entre madres e hijas. Sara B valora como muy trabajado la psiquis femenina y estas relaciones de poder entre mujeres latinoamericanas y caribeñas.

Pienso igual que Sara, muy intenso el tema del poder entre madres e hijas.

mildred dolores

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El maravilloso éxito de Junot


Dice que ganar el Pulitzer fue como sentirse enamorado, sólo que el efecto le duró una semana; que no es un escritor típico y que todavía falta para que las letras latinas influyan en el panorama literario de Norteamérica. Su novela, La maravillosa vida breve de Óscar Wao, ya está en Chile.

POR SARA BERTRAND | (c) EL MERCURIO


A estas alturas pareciera que sobran las presentaciones. El escritor dominicano, premio Pulitzer 2008, Junot Díaz, dejó que fuera Óscar Wao quien hablara primero. En parte, por su reconocido pavor a la exposición pública y en parte también, porque entre su primer libro de cuentos, Drown, y la novela ganadora del Pulitzer mediaron 11 años de arduo trabajo y profundo silencio. Tanto, que hubo quienes lo dieron por sepultado como escritor.

Cosa que él mismo creyó posible en medio de la vorágine que implicó publicar aquel primer libro y ser catalogado como la promesa de las letras caribeñas y luego recibir una beca Guggenheim para un proyecto de novela que resultó un completo fracaso -en sus propias palabras, "superada por la realidad" después del atentado a las torres gemelas, pues trataba sobre la destrucción de New York por un terrorista- y luego dejarse llevar por un gordito aparecido en medio de una noche de juerga e intentar acallarlo, para seguir escribiendo nada bueno y de pronto, darle riendas al obeso personaje y tener entre las manos una novela tan fascinante, cruda y real como La maravillosa vida breve de Óscar Wao. Así es cómo echó a rodar a Óscar. En menos de catorce meses logró vender medio millón de ejemplares, además de embolsarse un contrato con Miramax para hacer una película. La novela está escrita bajo el influjo de los vapores caribeños, fresca y natural, pero tan gutural en su esencia, tan filuda, que es imposible no caer en una avalancha de reflexiones, partiendo por el fenómeno de la inmigración.

La realidad de la ficción

-Dijiste que en esta novela querías inventarlo todo, pero Óscar Wao resulta un retrato demasiado real, ¿cómo diste con ese personaje?


-¿No es ese el rol de la literatura de ficción, su poder? ¿Que los personajes que aparecen en sus páginas suenen reales? La ficción ha venido haciendo esto desde su concepción y es precisamente lo que me atrae de esta particular forma de hacer arte. La creación de personajes requiere una enorme cantidad de trabajo emocional e intelectual además de una enorme cantidad de reescritura y edición. Honestamente, aprendí tanto sobre mí mismo en el proceso de escritura y creación de estos personajes; tanto sobre el amor, el coraje, los límites y la importancia del intelecto.

-Uno de los tópicos de tu novela es el de las relaciones familiares, el vínculo madre/hija, por ejemplo, entre Belicia y Lola, aparece retratado con una crudeza que exhuda humanidad.

-He pasado los últimos 20 años de mi vida saliendo exclusivamente con latinas. Estaba enamorado de una argentina cuando comencé la novela y la terminé con una novia dominicana. Entonces, es imposible no notar las extrañas relaciones de poder y desafíos que existen entre madres e hijas.

Como su novio, estaba fuera de esas dinámicas, pero a la vez, enterado de lo que pasaba entre ellas y vi cómo estas mujeres de muy diferentes países y culturas, tuvieron que luchar por sacar adelante estas relaciones fundamentales, que muchas veces no son fluidas, pero en donde permanece el anhelo de llevarse bien. Sí, como artista fue algo que me interesó y que incluí a propósito.

-Lola, Belicia y La Inca son voces femeninas de tomo y lomo, como si
hubiesen sido escritas por una mujer.


-Me apoyé en cada amiga que tengo. Además de que crecí con dos hermanas, mi madre y sus dos hermanas. Esas voces están dentro de mi cabeza. Sólo que tenía que escucharlas de una vez por todas. Luego, pulirlas con mucha reescritura.

-Demoraste 11 años entre un libro y otro, es impresionante que hayas perseverado durante todo ese tiempo. ¿Qué te animó a seguir?

-¡Mira el libro que escribí! Puede que no sea grandioso, pero me movió profundamente y fue este libro, la posibilidad de este libro, lo que me mantuvo amarrado a la página en blanco, dándome esperanzas. Cada vez que quise renunciar, estaban Lola o Beli alentándome, ayudándome a levantarme del piso.

-Dices que Óscar Wao se te apareció después de una noche de fiesta, ¿tus personajes tienden a surgir así o te ronda una idea a la que luego vas dando forma?

-Realmente no tengo una sola fórmula. Cada libro viene de formas diferentes.

No trabajo como otros escritores; no soy una máquina; empleo mucho tiempo reflexionando y rumiando mis ideas, pero hay veces en que esas ideas aparecen como un rayo, una inspiración.

-Para ser alguien que dejó su país a los 6 años, te manejas bastante en su idiosincrasia. ¿Cómo se produjo el acercamiento con tu pueblo natal?

-Crecí en una comunidad de inmigrantes caribeños. Había dominicanos por todas partes y siempre estuve ansioso por conocer noticias de mi país. Conversaba con mis familiares u otras personas de fuera y siempre sentí una gran afinidad con esa comunidad e hice un esfuerzo por conectarme con ella.

Mi madre y mi padre dedicaron mucho tiempo para hacerme lo más dominicano que fuera posible. Ellos me enseñaron su folclor, sus políticas y todo sobre el fukú y Trujillo. Y la cercanía con República Dominicana (está a 3 horas en avión) es una ventaja, pues te posibilita el acercamiento.

-Ganaste el Pulitzer el año que Obama logró la presidencia de los Estados Unidos, es decir, en medio de un período muy interesante en términos del rol que juegan la inmigración y las mezclas culturales, ¿te sientes parte de este proceso?

-No estoy seguro, aunque de una u otra forma, seguro que formo parte.

-¿De qué manera la literatura latinoamericana aporta a este traspaso
cultural?


-Dicen que la literatura es una gran embajadora. Me gusta creer que es verdad. De todos modos, como individuo puedo decirte que la literatura me ha ayudado a construir puentes en mi imaginación.

-¿Crees que la diversidad terminará por imponerse en las capitales del mundo creando una cultura intermedia?

-Llámame marxista anticuado, pero pienso que el capitalismo es un gran destructor de la diversidad humana. Y me gusta pensar que podremos ponerle un final a eso antes de que acabe con nosotros.

-Has dicho que los inmigrantes son la sangre de Estados Unidos, ¿de qué manera las artes ayudan al proceso de aceptación de otras culturas?

-Difícil decir. Sin duda que las artes han jugado un rol fundamental en cualquier sociedad, pero exactamente cómo describir ese papel es algo que ha tenido a los estudiosos dándose vueltas por siglos. Todo lo que sé es que nadie necesita más las artes que los inmigrantes, porque las artes te reconectan con tu humanidad y la inmigración es un proceso de deshumanización.

-Los personajes de tu libro son luchadores solitarios de la vida, ¿es la soledad el precio de la inmigración?

-La inmigración nos hace más individualistas al mismo tiempo que nos convierte en miembros de comunidades. Y en ambos casos tú encuentras soledad. No creo que la pobre familia de mi novela sea más solitaria que cualquier otra, ellos no son más que humanos viviendo la vida que les toca.

-Has dicho que te sientes cercano a la literatura norteamericana, pero es difícil no encasillarte como un reeditado exponente del boom latinoamericano.

-Ciertamente me siento más cercano a la literatura caribeña que a la mexicana, pero dudo que hubiese declarado que Norteamérica sea mi lugar de afinidad en vez de Latinoamérica. Es decir, el idioma que leemos nos limita el acceso a los libros y mi facilidad con el inglés me impidió acceder a muchos escritores latinos, pero a pesar de esto conozco el campo muy bien. Y en mi mente soy un producto de Latinoamérica, más que de América, aunque estoy seguro de que muchos estarán en desacuerdo. De todos modos, esta novela sólo existe gracias a escritores como Chamoiseau, Carpentier, Hijuelos, Borges, Lispector, Restrepo, Rulfo y Bolaño, por nombrar algunos.

http://mail.google.com/mail/?shva=1#sent/11e135d06011ea69

Los mundos dominicanos no queridos de Junot Díaz y Diómedes Mercedes

Hay muchos mundos dominicanos, y cada quien tiene sus compartimentos favoritos; el mundo que recrea un joven de 40 años, Dominican York no es el mundo favorito de Diómedes Mercedes. Para mí ese mundo es mitad conocido mitad desconocido. Lo que pasó con Belinda y su familia y la dictadura, sé también sobre elmundo delracismo, son parte de losl mundos que conozco; a través de la historia, novelas, cuentos, ensayos, por las reacciones ante la muerte del Jefe, Balaguer... ¿Cuáles de los mundos son los que irritan a Diómedes Mercedes?

Estoy leyendo y releyendo la novela, pero sobretodo para aprender del mundo del tigueraje del que se queja Diómedes, de comics, de Derek Walcott. ¡Claro! Para entender el mundo de los comics, el espanglish,... he pedido ayuda a mis hijos.

Para que no se escriba la novela The Brief an Wondrous Life of Oscar Wao, debieron no existir las emigraciones, el racismo, el machismo, la dictadura, la burla hacia lo diferente,...en fin, para que no se hable de mundos productos de "...trauma, el rencor o el dolor tan común en las mochilas de los emigrados, de los socialmente excluidos o marginados en algún momento de la historia." (...)( Diómedes Mercedes) y dejar en paz a las y los dominicanos que no quieren que se hable de estos, no debieran haber existido esos dolores, y peor aún, no deben seguir presente parte de ellos en la sociedad dominicana

mildrilla d

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Los “dominicanos” de Junot Díaz

La novela “La breve y maravillosa vida de Oscar Wao” es sofocante

Escrito por: DIÓMEDES MERCEDES

Crear personajes de cristal para la fantasía literaria a través del cual puedan filtrarse como en un crisol los fundamentales rayos de un período de la historia es tarea genial; aquella en donde se palpen en confrontación opuestos paradigmas tentando a los lectores a optar, trascendiendo, despojándonos de cortezas culturales para recrearnos sobre tal negación en una nueva ecología.

Ese logro de la criticidad novelística creativa, útil al re-encausamiento social, nos sienta como espectadores en el techo de una experiencia histórica para que la convirtamos en plataforma de la trascendencia referida. Es la gracia del genio en autores célebres como Homero, Cervantes, Tolstoi, Margaritte Duras, Pedro Salinas, García Márquez, Stendal, y otros y otras modelos que con sus obras dan puntada final a épocas, sacando al lector inteligente del sopor de la odisea que narra, proyectándolos hacia tiempos y aventuras creativas nuevas.

La novela “La breve y maravillosa vida de Oscar Wao” es sofocante. Es sus páginas no corre una sola corriente de aire, ideas o ternura humana refrescante. Premiada, bien publicitada y mejor mercadeada, expresa y explota económicamente el inconformismo conservador, deconstructivo e intelectualmente confuso, presente en los prejuicios de sectores de los EU, donde múltiples espejos deforman realidades parciales manipuladas para vender nuestras escorias como si fueran nuestra totalidad.

Describiendo con el suyo, el morbo de la psiquis enferma del lumpen o tigueraje de los y las dominicanas de ese guetho en el cual se ambientan las situaciones de las vidas de Belicia Cabral y Oscar Wao, la novela es tan seca como huera, con un tema de interés que concluye eufórica pero decepcionantemente, dejando las sombras de sus figuras caer como estereotipos sobre toda la dominicanía afectada por la descarga vengativa con la que el autor se expresa y nos vende.

Cierto es que tenemos de sobra esos personajes del sub mundo de la tiranía, actualmente procreados por el poder con el envilecimiento, la corrupción y otras indecencias con la que paga la subsistencia de esos grupos marginales. Pero aquella como esta realidad no se puede asociar al universo de la nación en proceso de construcción como la dominicana, aquí y en el exterior.

El lumpen social, político, religioso, profesional, económico, militar, etc., es el mismo en cualquier País. Es el pasivo de la historia que no se puede extender a colectividades enteras por intelectuales en su ceguera mercurial, o por el trauma, el rencor o el dolor tan común en las mochilas de los emigrados, de los socialmente excluidos o marginados en algún momento de la historia. El talento no da derecho a la injusta injuria, menos cuando no reivindica nada." Diómedes Mercedes.

Análisis de la novela "La maravillosa vida breve de Óscar Wao", de Junot Díaz: Nuria Barrios

Análisis literario de la novela "La maravillosa vida breve de Óscar Wao", de Junot Díaz, premio Putlizer en Estados Unidos (Pronto estará en el mercado dominicano en español). Oscar Wao, vino del autor querer pronunciar Oscar Wilde, y le salió "Oscar Wao", mal pronunciando. Junot nació en RD y es ciudadano de EEUU.

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ELPAIS.COM

CRÍTICA: EL LIBRO DE LA SEMANA

Un lenguaje nuevo


NURIA BARRIOS 07/06/2008

La maravillosa vida breve de Óscar Wao empezó con un fracaso, una noche de juerga en México DF, unas cuantas copas y un libro de Oscar Wilde, La importancia de llamarse Ernesto. Lo de menos fue el título. Lo de más, el acento dominicano a la hora de pronunciar en inglés Oscar Wilde. Junot Díaz, que se encontraba de rumba con unos amigos, dijo: Óscar Wao. Exactamente así: Óscar Wao. Y todos se rieron y siguieron charlando y bebiendo y luego se hizo de madrugada y el día les pilló en otra parte y diciendo otras palabras. Pero en la cabeza de Junot Díaz seguía resonando Óscar Wao. Óscar Wao. Óscar Wao. Como un mantra incoherente, pero esencial, aunque Díaz aún desconocía que la importancia de llamarse Óscar Wao era tal que le llevaría al Premio Pulitzer siete años después.

Por entonces, Díaz estaba empeñado en quitarse de encima la losa del impresionante éxito que había alcanzado con su primer libro, Drown, publicado en España como Los boys (Mondadori, 1996). Esta excelente colección de relatos lo había convertido, de la noche a la mañana, de anónimo integrante de la comunidad dominicano-norteamericana a ser uno de los 20 mejores escritores de ficción contemporánea, según declaró The New York Times. Aquel libro había revelado a un autor con fuerza, lirismo y, sobre todo, con un lenguaje único donde el inglés da paso al español, Santo Domingo a Nueva Jersey y el Caribe al Tío Sam. Pero el éxito puede ser paralizante y Junot Díaz llevaba un par de años embarcado en una novela y atenazado por el vértigo cuando dijo "Óscar Wao". Aquella noche en México, echado en la cama, tuvo la visión de un chaval muy negro, muy gordo, inteligente y jodido. Un tipo nacido en Nueva Jersey, apasionado por los cómics y la literatura fantástica, obsesionado con las chicas, pero incapaz de seducir a ninguna. Un individuo fantasioso y torpe que sueña con ser el Tolkien dominicano y que sufre porque no encaja en su comunidad ni en su cultura. Díaz abandonó la novela que tenía entre manos y empezó a escribir La maravillosa vida breve de Óscar Wao.

La novela se abre con una cita de Los Cuatro Fantásticos. Sigue con Derek Walcott: "Tengo algo de holandés, negro e inglés, / así que no soy nadie, o soy una nación". Y continúa con el fukú, "la Maldición y Condena del Nuevo Mundo", también denominado Fukus Americanus, The Great American Doom (f**k you) o el fukú del Almirante, porque el Almirante, cuyo nombre no debe ser pronunciado para evitar la maldición, desencadenó el fukú en el mundo. Éstas son las bases por donde discurrirá La maravillosa vida breve de Óscar Wao: la unión de historia y ciencia-ficción -"¿qué puede ser más ciencia-ficción que Santo Domingo? ¿Qué más fantasía que las Antillas?"-, la mezcla de nacionalidades que hace imposible la idea de nación y la maldición que recorre la historia de la República Dominicana y que persigue a la familia de Óscar en forma de cárcel, torturas y, sobre todo, trágicos amores.

Para narrar la vida de Óscar de León, rebautizado irónicamente por un amigo como Óscar Wao, Junot Díaz relata la historia de su familia y de su país. Presente y pasado discurren paralelos en la novela a través de las extensas notas a pie de página sobre Rafael Leónidas Trujillo, "Nuestro Dictador de Una Vez y Para Siempre", que gobernó la República Dominicana entre 1930 y 1961. La violenta figura del dictador se proyecta así gráficamente en la página como la sombra del texto de ficción. Como Óscar ha nacido en Estados Unidos, su país son dos países y las notas, por tanto, enlazan el Caribe con la ciencia-ficción anglosajona. Así, la República Dominicana es descrita como el Mordor de Trujillo y éste, como Sauron. "Su Ojo estaba en todas partes; tenía una Policía Secreta que dejaba chiquita a la Stasi y vigilaba a todo el mundo, incluso a los que vivían en los States". De esta forma tan llamativa como heterodoxa, Díaz intenta librarse del halo novelesco del dictador al que han sucumbido otros escritores, como Vargas Llosa.

El destino de Óscar, que jamás conoció a Trujillo, está marcado por la crueldad de su régimen. Las historias de su hermana, de su madre y de su abuelo -relatos con distintos protagonistas y en distintas épocas- van encendiendo los focos que iluminan la maldición. Óscar intenta escapar del fukú a través de sus dos obsesiones: la literatura fantástica y las mujeres. Lucha, con idéntico empeño, por publicar y por no convertirse en el único varón dominicano de la historia que morirá virgen. El fatalismo que determina el carácter tragicómico de su vida es compensado por una prosa vertiginosa donde se unen géneros literarios; la ficción y la realidad; diferentes puntos de vista, saltos en el tiempo y, sobre todo, un lenguaje único que combina con una naturalidad pasmosa el inglés y el español.

El lenguaje es, sin duda, la herramienta más poderosa y distintiva de Junot Díaz. No es meramente el idioma de un autor de origen hispano que escribe en inglés, intercalando ocasionalmente palabras y expresiones en español. Es mucho más: es un lenguaje nuevo que expresa una forma de vida nueva. Si Estados Unidos es la zona cero de la lucha entre el inglés y el español, Junot Díaz abre una ventana a un mundo ajeno a la confrontación, donde anglosajones e hispanos han creado algo vivo y distinto. El escritor, un claro omnívoro intelectual y lingüístico, se ha convertido en portavoz literario de una realidad emergente y llena de posibilidades desconocidas. Por eso, probablemente, le han concedido el Pulitzer y el National Book Critics Circle.

La maravillosa vida breve de Óscar Wao tiene algunos problemas: la dificultad de la estructura narrativa; la excesiva extensión de las notas; el papel del narrador principal, Yunior, aparente álter ego de Junot Díaz, que ya aparecía en Los boys... Pero la novela se enfrenta, sobre todo, al escollo de la traducción. ¿Cómo transmitir el juego, la sorpresa y la verdad de un idioma donde es posible decir "Then you will be mi negra bella"? -

http://www.elpais.com/articulo/semana/lenguaje/nuevo/elpepuculbab/20080607elpbabese_7/Tes?print=1

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The Brief Wondrous Life of Oscar Wao, novela de Junot Díaz: Comentario de Arturo Victoriano,

Reseña publicada en el blog de Arturo Victoriano, sobre una novela escrita en Estados Unidos por el dominicano Junot Díaz. Arturo Victoriano es un amigo que reside en Cánada y se dedica a enseñar literatura. The brief wondrous life of Oscar Wao (La breve y maravillosa vida de Oscar Wao)

http://elclavel.blogspot.com


The Brief Wondrous Life of Oscar Wao es la primera novela de Junot Díaz, quien entró a la literatura stadounidense con Drown, una brillante colección de cuentos publicada en 1996. Si aquellos cuentos constituían una promesa, Oscar Wao es el cumplimiento de la misma y
la comprobación de la madurez narrativa de Díaz.

La narrativa dominicana es una especie de Jano caribeña con la cara insular mirando hacia el pasado para tratar de reconstruir una sociedad a partir de la superación del trauma mientras que la cara extra-insular mira hacia el presente para reescribir la historia a fin de re-formar una idea de nación construida sobre un patrón de violencia, exclusión y racismo. Pero ambas caras tienen en común la mirada sobre la Era de Trujillo y sus devastadoras consecuencias. Si la novelística insular se ha concentrado en episodios específicos de la Era o en relatar su vida cotidiana, la producción literaria de la diáspora ha fijado su mirada en las consecuencias del trujillato para aquellos que están en los márgenes de la sociedad dominicana, principalmente mujeres y gentes de color.

La novela de Junot Díaz es un verdadero tour de force donde se da una reescritura, a partir del humor, la burla y la desacralización, de los principales temas de la historiografía dominicana. Con la “breve y maravillosa” vida de un “ghettonerd” dominicano como tema principal, Díaz aprovecha para ajustar cuentas con los personajes principales del drama histórico de la República Dominicana, he aquí su definición de Balaguer, a quien se nombra como Demon Balaguer, The Election Thief y The Homunculus: “Joaquín Balaguer was a Negrophobe, and apologist of genocide, an election thief, and a killer of people who wrote better than himself, famously ordering the death of journalist Orlando Martínez” (90). Trujillo es denominado a lo largo
de la novela “The Failed Cattle Thief” (El Cuatrero Fallido) y su dictadura es descrita como un período oscuro pero sobre todo como una “culocracia” debido al apetito sexual insaciable de Trujillo y su búsqueda de muchachas jóvenes a lo largo del territorio dominicano
para satisfacerlo.

Si la reescritura de la historia es uno de los temas principales, el otro gran tema lo es la re-visión de la masculinidad dominicana en su vertiente diaspórica. Oscar, el protagonista, es la antítesis de lo que se propugna como la masculinidad dominicana tanto dentro de cómo fuera de la isla: “Our hero was not one of those Dominican cats everybody’s always going on about—he was no home-run hitter or a fly bachatero, not a playboy with a million hots on his jock. And except for one period early in his life, dude never had much luck with
females (how very un-Dominican of him)” (12).

Para los dominicanos los caminos hacia la construcción y afirmación de la masculinidad pasan por la pelota, la bachata y las mujeres.

Pero no solo Oscar no es ni bachatero ni pelotero, sino que es un nerd negro, dominicano, con intereses en ciencia ficción y el género fantástico, ésto no sólo lo distancia de los dominicanos sino también de la sociedad estadounidense dentro de la cual está inserto por su
experiencia diaspórica: “You really want to know what being an X-Man feels like? Just be a smart bookish boy of color in a contemporary U. S. ghetto. Mamma mia! Like having bat wings or a pair of tentacles growing out of your chest” (22).

The Brief Wondrous Life of Oscar Wao es una novela sumamente ambiciosa y, a pesar de ello, nunca falla en mantener al lector envuelto emocionalmente y lo hace mediante el humor, la sátira y una mirada desapasionada a los rincones oscuros de la dominicanidad.

Díaz, a través de su narrador, apela a una mirada que al mismo tiempo está dentro y fuera del discurso y de la tierra dominicanos. Sus personajes viajan no solamente entre Paterson, New Jersey y Santo Domingo, República Dominicana sino también entre el español y el inglés, de una clase social a otra. La novela misma, en su factura, está plagada de intertextos, siendo el principal la producción de ciencia ficción y género fantástico (El Señor de los Anillos de Tolkien, H. G. Wells, Burroughs, C. S. Lewis, los paquitos de Marvel como Los cuatro fantásticos, Los hombres X), también aparecen alusiones a Yeats, Dickens, Proust, Aimé Cesaire y a películas como
El Exorcista y The Matrix.

Hay muchos otros temas que Díaz toca con sagacidad: el abuso sexual, la violencia de la sociedad dominicanidad y cómo es reproducida a través de las generaciones, la visión de los hijos de los inmigrantes acerca de la isla pero aquí solo he querido tocar algunos que me parecieron importantes para invitar a un acercamiento a The Brief Wondrous Life of Oscar Wao