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Para superar la pobreza: el empleo. Por Ramón Tejada Holguín

En el día lunes 28 de mayo del 2012 alguien escribió en mi blog que quería se escribiera breve, sobre el cómo resolver la pobreza, ¡y YA! Este comentario lo escribió debajo de un artículo de Pavel Isa Contreras donde hablaba sobre la necesidad de la producción o políticas de subsidio en materia prima o en alimentos esenciales en el consumo nacional y en la agroindustria, tales como el maíz (para la industria avícola), el trigo (para hacer el pan), el aceite, la leche en polvo...

Cómo la persona quería respuestas simples, leí dos artículos sobre las políticas en el Brasil, que bajaron la pobreza sigificativamente, con políticas soiales inclusivas (salud, educación), entrega de alimentos directos a familias pobres en la canasta familar,aumento real del salario mínimo,...

Y me faltó lo principal: empleos. Empleos como políticas desde el gobierno...como prioridad. Por ejemplo, como ha dicho Danilo Medina: comprar desde el gobierno, también y quizás fundamental a las empresas que generan empleo,:MIPYME, pequeñas, medianas...

Gracias a Ramón Tejada Holguín por el siguiente artículo, enfatizando pobreza y mercado laboral.

mildred dolores mata

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Máquina de hacer pobres

Ramón Tejada Holguín
Ramón Tejada Holguín, sociólogo, apoyó a Danilo Medina, año 2012, electo presidente del PLD, en RD


Es lamentable observar cómo diversos sectores buscan deslegitimar con encono el triunfo de Danilo Medina, cuando el país lo que necesita es poner fin a las querellas electorales y entender que uno de los retos del legitimo presidente electo Medina es enfrentar la "Máquina de hacer pobres". ¿Qué es eso? Es la forma en que funciona el mercado de trabajo, el cual es afectado tanto por la calidad de las políticas sociales (educación y salud) como por las económicas (sectores que deben estimularse para la creación de más empleos de calidad).

La capacidad de absorción que tiene el mercado de trabajo habla de la capacidad de incorporación de las personas a la sociedad. Una sociedad que posee un mercado de trabajo incapaz de ofrecer oportunidades de movilidad social a sus miembros y que no garantiza un empleo a los y las jóvenes que buscan trabajo por primera vez, provocará la perpetuación de la pobreza y la exclusión. El mercado de trabajo es la institución más importante para la reducción de la pobreza y la exclusión de manera duradera.

En “Equidad, Desarrollo y Ciudadanía”, la CEPAL lo demuestra al sostener que el mercado de trabajo: 1) es la principal fuente de ingresos de los hogares, lo que permite la adquisición de bienes y servicios que hacen posible a sus miembros aspirar a un nivel de vida acorde con sus patrones culturales, 2) cuando este se desempeña en el ámbito formal, permite participar en sistemas de seguridad social orientados a que el trabajador y su familia hagan frente a imprevistos y tengan una vida digna cuando se jubilan, 3) como espacio de trabajo ofrece posibilidades de expresión y desarrollo de capacidades individuales, y 4) el acceso a un empleo representa para las personas el canal de inserción en el esfuerzo conjunto de creación de riqueza económica y cultural, haciéndolas partícipes de un proyecto colectivo. Estos factores refuerzan su identidad con los valores que la sociedad propugna.
Danilo Medina, electo presdiente en RD año 2012, del PLD

La rigidez de nuestro mercado de trabajo se observa en dos niveles: 1) las posibilidades de acceso a empleo de calidad y bien remunerados que poseen los más pobres son muy reducidas debido al escaso nivel de desarrollo de sus capacidades que la sociedad le provee y 2) hay inequidades según las características de la fuerza laboral: mujeres, jóvenes de ambos sexos, y las personas provenientes de hogares pobres y residentes en zonas rurales tienden a recibir menos remuneración y tienen menor posibilidad de movilidad ocupacional.

En el mercado de trabajo influyen la calidad de la educación, el estado de salud de la población, la calidad de las instituciones y el acento en el desarrollo económico con rostro humano. La propuesta del presidente electo Medina lo reconoce. Por lo tanto sus funcionarios deberán definir políticas para que el mercado de trabajo dominicano no sea una institución que ofrece pocas posibilidades para la movilidad social. Este es uno de los retos del nuevo gobierno.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
29 mayo 2012
 
http://desdeelpaisdealicia.blogspot.com/2012/05/maquina-de-hacer-pobres.html

Brasil: proyecto obligaría a hij@s de funcionarios ir a escuelas públicas

¡¡¡¡¡A valorar lo público, así las y los funcionarios serán menos neoliberales!!!! Viva la inclusión, la democracia, la igualdad, la equidad social!!!!

mildred Dolores Mata

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20-06-2011 11:45:36 PM

El Proyecto del Senado No. 480, de 2007, determina la necesidad de que los funcionarios públicos a inscribir a sus hijos dependientes elegido y otros en las escuelas públicas de 2014.

La PROPUESTA consiste en que los gobernantes y funcionarios públicos estén obligados por ley a enviar a sus hijos a la escuela pública, como garantía de que realmente el sistema educativo estatal se convierta en uno de sus principales intereses.

El anteproyecto de ley fue impulsado por padres rionegrinos en 2002, proponiendo lo mismo; y un proyecto del senador brasileño Cristiam Buarque -ex ministro de Educación del gobierno de Lula-, con similar proposición en el país hermano, fortalecieron la sensación de que no era una idea tan absurda.

Esta idea, calificada como muy buena, del senador Cristovam Buarque indica que que cada funcionario electo (concejal, alcalde, diputado, etc.) es necesario que inscriban a sus hijos en la escuela pública. Justifica el proyecto diciendo que las consecuencias serían mejores o más positivas.

También se afirma que cuando los políticos se ven obligados a poner a sus hijos en las escuelas públicas, la calidad de la educación en el país va a mejorar.

Los académicos, intelectuales, investigadores, consultores y políticos han estudiado y son conocedores de las debilidades de la educación pública en Brasil.

El legislador dice que se puede realmente cambiar la realidad de nuestro país con la aprobación de esa iniciativa. El mismo pide que se ejerza presión pública a través de las redes y movilizaciones sociales.

Miguel Ceara Hatton escribe sobre el porqué no se ha priorizado la educación en el desarrollo en la República Dominicana

Pienso que las políticas de bienestar que se desarrollan en una sociedad es el resultado de la claridad y la pasión que siente el conjunto del capital social. Dice el economista Miguel Ceara Hatton que la acumulación de capitales en nuestro país es de bajo desarrollo, le basta con gente de nivel de primaria incompleto, en su mayoría; no hay establecida una cultura de derechos ciudadanos que priorice la salud y la educación, y en tercer lugar, hay un culto a las cosas (que a la vez permite se filtre dinero para la práctica política del clientelismo). Acá el análisis completo.
Mildred Dolores Mata
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¿Por qué la educación no ha sido importante?

Escrito por Miguel Ceara-Hatton.
 El deterioro de los servicios públicos y del sistema educativo ha sido un fenómeno de largo plazo en la sociedad dominicana. Con avances y retroceso. Se ha avanzado en la cobertura pero se ha deteriorado la calidad y por mucho. Las mediciones que hemos hecho indican una mayor convergencia interprovincial en calidad que en cobertura, lo que significa que la educación es homogéneamente mala en todo el país. Pero además los indicadores de calidad están muy por debajo de los promedios de Latinoamérica y de países con igual nivel de riqueza que Dominicana.

 La pregunta es ¿por qué ha sido tan profundo el deterioro del sistema educativo dominicano?
 Diría que hay tres procesos lógicos que determinan la prioridad de los servicios públicos que provee el Estado y en particular la educación. Estas son: a) la dinámica de la acumulación de capital, b) la fortaleza de un régimen de derechos y  c) la ideología del grupo gobernante. 

 a)  La dinámica de acumulación de capital. La fuente y el dinamismo de la acumulación de capital determinan la calidad del capital humano requerido para dar sostenibilidad al proceso de acumulación. Por ejemplo, una dinámica basada en zonas francas y turismo que compite por precios reclama muy poca calidad del capital humano frente a otra opción que demande mayores habilidades y tecnologías. En efecto, cuando la dinámica de acumulación se sustenta en la productividad vía el conocimiento y la tecnología tiende a mejorar la calidad de vida de la gente, ya que el portador de esas habilidades y tecnologías son las personas, por lo tanto las necesidades de acumulación están asociados a mantener una calidad de vida mínima al portador de las habilidades, conocimiento y tecnologías.
 En República Dominicana las actividades económicas lo que demandan es una mano de obra que no sobrepasa la educación básica. Aun así el 46% de la población ocupada no había terminado la primaria y sólo el 64% la había completado. De los cuales el 26% completó únicamente la primaria, el 20% completó la secundaria y el 11% completó 4 años de universidad. Esto da cuenta de la mala calidad de la mano de obra dominicana.
 b)  El establecimiento de un régimen de derechos con todas sus consecuencias que obligue al Estado a garantizar educación y salud mínima a toda la población. En sociedades donde los recursos están distribuidos en forma muy desigual, la estructura institucional y de poder reproduce ese orden de desigualdad y genera una dinámica social excluyente, de manera que la oferta de servicios y bienes públicos está segmentado por el acceso a la riqueza y al poder. En este caso, sólo una redistribución y la democratización del poder puede garantizar a los individuos la materialización de sus derechos.

La consecuencia de lo anterior, es que el enfoque de derechos (derechos humanos) para reclamar mejor educación queda cojo en la sociedad dominicana, si no va acompañada de un proceso de empoderamiento ciudadano y de una dinámica de desarrollo que modifique las relaciones de poder.   Las mediciones indican que la desigualdad de América Latina incluyendo a Dominicana es superior en más de una vez y media la desigualdad de los países desarrollados. 

 c)     Un tercer factor tiene que ver con la ideología del liderazgo político y su compromiso con la población. Como he dicho tantas veces en República Dominicana la política se ha convertido en un negociado para tener acceso al presupuesto nacional y la única forma de relación entre la ciudadanía y el sistema político es a través del clientelismo, que da como favor lo que le corresponde al ciudadano como derecho.

 Además la cultura política ha creado un culto a la cosa. Por dos razones, es la forma eficiente de apropiarse de los recursos del Estado. Las construcciones permiten grandes filtraciones indebidas de dinero. Segundo, porque el éxito político se mide por la cantidad de avenidas, carreteras, edificios y cosas que realizan y no por la calidad de vida de la gente. 

 La consecuencia de la combinación de las circunstancias anteriores es la calidad de la educación que tiene el país y de la gran mayoría de los servicios públicos. Peor no puede ser. El problema no ha sido falta de recursos sino de inadecuadas prioridades. Tampoco ha sido falta de leyes, pactos, acuerdos, talleres, seminarios, documentos y compromisos. De todo se ha hecho, todo se ha firmado y ninguno se ha cumplido. Y no pasa nada. 

 La única opción es el empoderamiento ciudadano y la movilización social que doblegue voluntades  para hacer de la educación una prioridad nacional. Porque el acceso equitativo a la educación debería ser una cuestión de derechos pero hoy en República Dominicana es una cuestión de poder.
 Martes, 01 de Marzo de 2011


Los impuestos directos para aumentar los servicios públicos de calidad en América Latina y El Caribe

Es este un trabajo donde se establece que los países de América Latina y El Caribe no recaudan impuestos directos a las ganancias, sino que descansan básicamente en impuestos al consumo de todos y todas, que afectan principalmente a las personas de menores ingresos, diferente a los países más desarrollados que están en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicode 32 países más ricos, con las siglas OCDE.

Acá una descripción de este grupo en Wikipedia:

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), es una organización de cooperación internacional, compuesta por 32 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales. Fue fundada en 1960 y su sede central se encuentra en el Château de la Muette, en la ciudad de París, Francia. En la OCDE, los representantes de los países miembros se reúnen para intercambiar información y armonizar políticas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y coayudar a su desarrollo y al de los países no miembros. Se considera que la OCDE agrupa a los países más avanzados y desarrollados del planeta, siendo apodada como club de países ricos. Los países miembros son los que proporcionan al mundo el 70% del mercado mundial y representan el 80% del PNB mundial. [1]

http://es.wikipedia.org/wiki/Organizaci%C3%B3n_para_la_Cooperaci%C3%B3n_y_el_Desarrollo_Econ%C3%B3mico

A continuación algunos párrafos de este trabajo de la OCDE donde exhortana a cambiar la política fiscal y aumentar el gasto público social.

"La política fiscal no sólo puede servir de motor del crecimiento, sino contribuir también a otros objetivos del desarrollo económico y social, como combatir la pobreza, evitar la exclusión social y generar una mayor igualdad de oportunidades."

"El gasto público, por ejemplo, debería proporcionar a toda la sociedad bienes y servicios de calidad; si se lograra este objetivo, el gasto fiscal tendría un impacto positivo en obstáculos para el desarrollo como son la reducción de la pobreza, la desigualdad y la exclusión. Lo mismo ocurre con los ingresos públicos: si los sistemas de recaudación de impuestos fueran más justos, gozaran de una base más amplia y se adaptan a la naturaleza específica de la economía, podrían recaudar de manera eficiente y sostenible los fondos necesarios para proporcionar esos bienes y servicios básicos." Página 2.


Sobre la política fiscal en América Latina

"El gasto público en la región sigue siendo mucho menor que en los países de la OCDE y la calidad de bienes y servicios vitales como la educación es pobre. La generación de ingresos públicos es limitada y regresiva –la tasa impositiva se reduce a medida que aumenta la renta–, de modo que los contribuyentes más pobres son, proporcionalmente, los que más sufren su impacto." Página 2.

"En la propia América Latina, los ingresos fiscales del periodo 2000-2006 variaron desde cerca de un 32% del PIB en Brasil hasta poco más del 13% en El Salvador. Pero para cumplir los objetivos de desarrollo de la región, serán necesarios más y mejores recursos públicos." Página 3.

"El principal desafío que afrontan los gobiernos latinoamericanos es el de ampliar la base impositiva y diversificar las fuentes de ingresos para alejarse de su actual dependencia excesiva de ingresos no tributarios como las tarifas y los derechos por las exportaciones y la explotación de recursos naturales. Lo mismo cabe decir de la excesiva dependencia de los impuestos indirectos, que representan casi dos tercios de los ingresos fiscales en América Latina entre 1990 y 2006, frente a un tercio en los países de la OCDE. Por el contrario, los impuestos sobre la renta personal – que suelen ser más progresivos que otras fuentes de ingresos tributarios – aportan solamente un 4% del total de ingresos fiscales de Latinoamérica, lo que supone un marcado contraste con el 27% que representan en los países de la OCDE."

"Una forma de solucionar este problema consistiría en una mejor adaptación de los regímenes fiscales a la naturaleza específica de la economía y los mercados de trabajo. Debido a los bajos niveles de renta, sólo uno de cada tres latinoamericanos está sujeto al impuesto sobre la renta. La sesgada distribución de la renta en la región también constituye un factor importante. En economías con una distribución de la renta tan desigual como las de América Latina, hay menos trabajadores en los niveles de rentas sujetos al pago de impuestos que en economías caracterizadas por una distribución más igualitaria de la renta, aunque la renta media sea igual. Página 4

Los responsables de formular las políticas fiscales en América Latina también deberían tener en cuenta la magnitud del sector informal o sumergido de la economía, que tiene consecuencias para los ingresos y los gastos del gobierno."


Proporcionar una protección social universal para trabajadores formales e informales en igualdad de condiciones podría ciertamente fomentar el empleo no declarado, pero también protegería a los trabajadores más vulnerables y podría mejorar la productividad nacional al promover la movilidad laboral intersectorial e interregional. Combatir la evasión fiscal e impulsar el cumplimiento voluntario de las obligaciones fiscales también podrían desempeñar un papel importante en el fomento de la legitimidad fiscal. n
Otro de los pilares de la política fiscal en el cual los gobiernos de América Latina pueden hacer más y hacerlo mejor es el del gasto público. Para la región, el desafío se encuentra en mejorar la progresividad del gasto público, tanto para que los más pobres reciban una mayor proporción de éste como para incrementar la cantidad y calidad de los bienes y servicios públicos." Página 5



Fuente: La política fiscal como herramienta de desarrollo en América Latina. Octubre del 2008. Editada por Organización para la cooperación y el desarrollo económicos.

Críticas sobre la ausencia de líneas programáticas progresitas sociales en Juan Manuel Santos, Colombia

El gobierno de Santos


Por Antonio Caballero


Los objetivos de Santos son equivocados.

Consisten en "seguir avanzando" sobre lo avanzado por Uribe, un retroceso en todos los aspectos.

Sábado 12 Junio 2010

Juan Manuel Santos quiere, sin duda, ser un gran presidente (así sea de Colombia). Viene desde la niñez educándose para eso. Y no solo tiene la preparación sino además el talento: un talento en muchos aspectos comparable al que tenía uno de sus predecesores en el cargo, el doctor Carlos Lleras Restrepo. El preferiría, claro, una comparación más glamurosa.

Si no con Alejandro Magno, al menos con Winston Churchill: tartamudo en la infancia, casado con una bella mujer llamada Clemencia y presto a cambiar de partido a la primera oferta ministerial. Y deseoso de ganar una guerra (con uniforme de gala de Gran Lord del Almirantazgo, si fuera posible: para eso aprendió inglés; pero si toca de cachucha con la visera en la nuca, pues de cachucha).

Porque bueno: el caso es que le tocó ser el doctor Carlos Lleras Restrepo, y hasta ahora la reencarnación va cuajando. Tuvo, como su modelo, un patrón presidente: Eduardo Santos aquel, Álvaro Uribe este. No es buen orador, pero habla. No es un gran periodista, pero sabe dirigir periódicos. No tiene arrastre de masas, pero es hábil manzanillo. No es liberal, pero siempre (o casi) se ha llamado liberal. Es enérgico, es laborioso, es estudioso, es arrogante y petulante, funda a troche y moche institutos descentralizados y centros de investigaciones públicos y privados. La gente no lo quiere; pero se hace nombrar, y a la larga, como Lleras Restrepo, se hace elegir. Y con él ha resucitado la antigua 'fila india de los presidenciables', desbaratada un tiempo por el asesinato de Galán. Así que nombrará canciller al rebelde Germán Vargas Lleras, como Lleras Restrepo nombró canciller al rebelde Alfonso López Michelsen. Ya lo verán.

Pero no conseguirá ser un gran presidente -como tampoco lo consiguió Lleras Restrepo- porque le falta una cosa esencial: el rumbo acertado. Juan Manuel Santos no tiene ni siquiera -como sí la tuvo Lleras Restrepo- la sensibilidad política suficiente para darse cuenta de que la raíz de la guerra secular de Colombia es la lucha por la tierra.

Este es un país en el que solo se han hecho contrarreformas agrarias, empezando por esa grande y tremenda que fue la de la Conquista, del despojo indígena, siguiendo por la de la Independencia, que privatizó los resguardos, insistiendo por las de las Desamortizaciones eclesiásticas, ahondando por la de la Violencia política, y terminando -por ahora- por la del narcoparamilitarismo que ha desplazado del campo a cuatro millones de personas.

Lleras Restrepo vio el problema, pero no se atrevió con él, o no lo dejaron. Santos ni siquiera lo ve. Por eso cree -o al menos dice que cree- que este gobierno de su patrón finquero Álvaro Uribe, el que más ha agravado la sangrienta crisis del campo, es el mejor de la historia. Y así no se puede.

Santos no podrá hacer un gran gobierno, no porque carezca de principios, como le critican muchos. Eso, al contrario, puede a veces ser una ventaja. Así, podemos suponer que llegado el caso su concepto de la lealtad política no lo llevará al extremo de dedicar su gobierno a cuidarle las güevitas a Uribe, si lo persiguen, como se le fue a Ernesto Samper el suyo en cuidarse las propias.
Ni tampoco por su desenvoltura en cuanto a los medios, demostrada tantas veces en diversos terrenos: en lo militar, en lo político, en lo diplomático. Y ni siquiera por el lastre de sus alianzas con lo peor de la fauna política uribista, que a su vez arrastra consigo otras alianzas todavía más tenebrosas. Santos no podrá hacer un gran gobierno porque sus objetivos son equivocados.

Consisten en mantener el rumbo que Colombia lleva, y que según él es "la dirección correcta". En reforzar lo que existe o, como él dice, en "seguir avanzando" sobre lo ya avanzado por Uribe: que es, en todos los aspectos, retroceso. Santos es ultraderechista en lo militar, conservador en lo social, neoliberal en lo económico. Cree en la continuación de la guerra a muerte hasta la victoria militar imposible (ya he dicho aquí que nadie gana una guerra civil: todos la pierden), engrosando el presupuesto militar hasta la apoplejía y aflojando el fuero militar hasta la impunidad. Cree en el sometimiento sin condiciones a los intereses del imperio norteamericano: entrega (semiclandestina) de las bases aéreas y navales a sus tropas, obediencia en la guerra perdida contra las drogas, alineamiento contra los adversarios (Chávez) y a favor de los aliados (Israel). Cree en las virtudes del Consenso de Washington, que conducen a que crezcan los ricos y los pobres deban emigrar. Si los dejan.

Con objetivos como esos no se puede hacer un gran gobierno, como querría que fuera el suyo Juan Manuel Santos. La grandeza política no está en el cómo, sino en el para qué. Y el para qué de Santos se limita a la ambición mezquina de que las cosas sigan tal como están. Solo que con él.

Dos cosmologías en conflicto. Leonardo Boff *


El premio Nobel de economía Joseph Stiglitz ha dicho recientemente: «el legado de la crisis económico-financiera será un gran debate de ideas sobre el futuro de la Tierra». Concuerdo plenamente con él. Veo que el gran debate será en torno a las dos cosmologías presentes y en conflicto en el escenario de la historia.

Por cosmología entendemos la visión del mundo -cosmovisión- que subyace a las ideas, a las prácticas, a los hábitos y a los sueños de una sociedad. Cada cultura posee su respectiva cosmología. Mediante ella se procura explicar el origen, la evolución y el propósito del universo, y definir el lugar del ser humano dentro de él.

La nuestra actual es la cosmología de la conquista, de la dominación y de la explotación del mundo, con vistas al progreso y al crecimiento ilimitado. Se caracteriza por ser mecanicista, determinista, atomística y reduccionista. Por causa de esta cosmovisión, se crearon innegables beneficios para la vida humana, pero también contradicciones perversas como que el 20% de la población mundial controle y consuma el 80% de todos los recursos naturales, generando un foso entre ricos y pobres como nunca antes ha habido en la historia. La mitad de las grandes selvas ha sido destruida, el 65% de las tierras cultivables, perdidas, cerca de 5.000 especies de seres vivos desaparecidas anualmente y más de mil agentes químicos sintéticos, la mayoría tóxicos, esparcidos por suelo, el aire y las aguas.

Se han construido armas de destrucción masiva, capaces de eliminar toda vida humana. El efecto final es el desequilibrio del sistema-Tierra que se expresa por el calentamiento global. Con los gases ya acumulados, en el 2035 se llegará fatalmente a un aumento de 2 grados centígrados, y si no se hace nada, según ciertas previsiones, a finales de siglo serán 4 ó 5 grados, lo que volverá la vida, tal como la conocemos hoy, prácticamente imposible.

El predominio de los intereses económicos especialmente especulativos, capaces de reducir países enteros a la más brutal miseria, y el consumismo han trivializado nuestra percepción del peligro que vivimos y conspiran contra cualquier cambio de rumbo.

En contraposición, está compareciendo con más fuerza cada vez, una cosmología alternativa y potencialmente salvadora. Ya tiene más de un siglo de elaboración y alcanzó su mejor expresión en la Carta de la Tierra. Se deriva de las ciencias del universo, de la Tierra y de la vida. Sitúa nuestra realidad dentro de la cosmogénesis, aquel inmenso proceso evolutivo que se inició a partir del big bang, hace cerca de 13.700 millones de años.

El universo está continuamente expandiéndose, organizándose y autocreándose. Su estado natural es la evolución y no la estabilidad, la transformación y la adaptabilidad y no la inmutabilidad y la permanencia. En él todo es relación en redes y nada existe fuera de esta relación. Por eso todos los seres son interdependientes y colaboran entre sí para coevolucionar y garantizar el equilibrio de todos los factores. Por detrás de todos los seres actúa la Energía de fondo que dio origen y anima el universo y hace surgir nuevas emergencias. La más espectacular de ellas es la Tierra viva y nosotros, los seres humanos, como la porción consciente e inteligente de ella, con la misión de cuidarla.

Vivimos tiempos de urgencia. El conjunto de las crisis actuales está creando una espiral de necesidades de cambio que, si no son implementadas, nos conducirán fatalmente al caos colectivo, pero que si son asumidas, nos pueden elevar a un estadio más alto de civilización. Y es en este momento cuando la nueva cosmología se revela inspiradora. En vez de dominar la naturaleza, nos sitúa en el seno de ella en profunda sintonía y sinergia. En vez de una globalización niveladora de las diferencias, nos sugiere el biorregionalismo que valora las diferencias. Este modelo procura construir sociedades autosostenibles dentro de las potencialidades y de los límites de las biorregiones, basadas en la ecología, en la cultura local y en la participación de las poblaciones, respetando la naturaleza y buscando el «vivir bien» que es la armonía entre todos y con la madre Tierra.

Lo que caracteriza a esta nueva cosmología es el cuidado en lugar de la dominación, el reconocimiento del valor intrínseco de cada ser y no su mera utilización humana, el respeto por toda la vida y los derechos y la dignidad de la naturaleza y no su explotación.

La fuerza de esta cosmología reside en el hecho de estar más de acuerdo con las reales necesidades humanas y con la lógica del propio universo. Si optamos por ella, se creará la oportunidad de una civilización planetaria en la cual el cuidado, la cooperación, el amor, el respeto, la alegría y la espiritualidad tendrán centralidad. Será el gran giro salvador que precisamos urgentemente.
*Teólogo de la liberación brasileño y coautor de la Carta de la Tierra.


Marino Tejeda

¿Nuevo capitalismo? Por: Federico Mayor Zaragoza, Francisco Altemir, José Saramago, Roberto Savio, Mario Soares y José Vidal Beneyto

José Saramago, Premio Nóbel de Literatura, introduce este texto, donde se propone un cambio en la situación actual del mundo. Dice José Saramago:

Hace unos días varias personas de distintos países y posiciones políticas suscribimos el texto que copio a continuación. Es una llamada de atención, una protesta, la expresión de la alarma que sentimos ante la crisis y las posibles salidas que se barajan. No podemos ser cómplices.

Veamos el texto:

¿Nuevo capitalismo?

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia

La crisis financiera esta de nuevo aquí destrozando nuestras economías, golpeando nuestras vidas. En la última década sus sacudidas han sido cada vez más frecuentes y dramáticas. Asia Oriental, Argentina, Turquía, Brasil, Rusia, la hecatombe de la Nueva Economía, prueban que no se trata de accidentes fortuitos de coyuntura que transcurren en la superficie de la vida económica, sino que están inscritos en el corazón mismo del sistema.

Esas rupturas que han acabado produciendo una funesta contracción de la vida económica actual, con el aumento del desempleo y la generalización de la desigualdad, señalan la quiebra del capitalismo financiero y significan la definitiva anquilosis del orden económico mundial en que vivimos. Hay pues que transformarlo radicalmente.

En la entrevista con el Presidente Bush, Durao Barroso, Presidente de la Comisión Europea, ha declarado que la presente crisis debe conducir a "un nuevo orden económico mundial", lo que es aceptable, si éste nuevo orden se orienta por los principios democráticos -que nunca debieron abandonarse - de la justicia, libertad, igualdad y solidaridad.

Las "leyes del mercado" han conducido a una situación caótica que ha requerido un "rescate" de miles de millones de dólares, de tal modo que, como se ha resumido acertadamente, "se han privatizado las ganancias y se han socializado las pérdidas". Han encontrado ayuda para los culpables y no para las víctimas. Es una ocasión histórica única para redefinir el sistema económico mundial en favor de la justicia social.

No había dinero para los fondos del Sida, ni de la alimentación mundial... y ahora ha resultado que, en un auténtico torrente financiero, sí que había fondos para no acabar de hundirse los mismos que, favoreciendo excesivamente las burbujas informáticas y de la construcción, han hundido el andamiaje económico mundial de la "globalización".

Por eso es totalmente desacertado que el Presidente Sarkozy haya hablado de realizar todos estos esfuerzos con cargo a los contribuyentes "para un nuevo capitalismo"!... y que el Presidente Bush, como era de esperar en él, haya añadido que debe salvaguardarse "la libertad de mercado" (¡sin que desaparezcan los subsidios agrícolas!)...

No: ahora debemos ser "rescatados" los ciudadanos, favoreciendo con rapidez y valentía la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo global, en que esa vergüenza colectiva de inversión en armas de 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre más de 60 mil personas, sea superada. Una economía de desarrollo que elimine la abusiva explotación de los recursos naturales que tiene lugar en la actualidad (petróleo, gas, minerales, coltán...) y se apliquen normas vigiladas por unas Naciones Unidas refundadas -que incluyan al fondo Monetario Internacional, al Banco Mundial "para la reconstrucción y el desarrollo" y a la Organización Mundial del Comercio, que no sea un club privado de naciones, sino una institución de la ONU- que dispongan de los medios personales, humanos y técnicos necesarios para ejercer su autoridad jurídica y ética eficazmente.

Inversiones en energías renovables, en la producción de alimentos (agricultura y acuicultura), en la obtención y conducción de agua, en salud, educación, vivienda,... para que el "nuevo orden económico" sea, por fín, democrático y beneficie a la gente. ¡El engaño de la globalización y de la economía de mercado debe terminarse! La sociedad civil ya no será espectador resignado y, si es preciso, pondrá de manifiesto todo el poder ciudadano que hoy, con las modernas tecnologías de la comunicación, posee.

¿"Nuevo capitalismo"?. No!

Ha llegado el momento del cambio a escala pública e individual. Ha llegado el momento de la justicia.

Federico Mayor Zaragoza, Francisco Altemir, José Saramago, Roberto Savio, Mario Soares, José Vidal Beneyto.

Discurso de Pepe Mujica en la Asamblea General de Uruguay

Toma de posesión:

"Señora Presidenta de la Asamblea General , mi querida Lucía, Legisladores y Legisladoras que representan la diversidad de la Nación, Presidentes y Presidentas de países amigos que están con nosotros, altos funcionarios destacados para apoyar esta ceremonia, cuerpo Diplomático, Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, Señores ex Presidentes, Dirigentes de los Partidos Políticos del Uruguay y de las principales organizaciones sociales, de las comunidades religiosas, en fin, señores y señoras. A todos los aquí presentes, gracias.Y también gracias a todos ustedes, compatriotas del alma, que nos acompañan en sus casas y en las calles.

Mis conocimientos jurídicos, extraordinariamente escasos, me impiden dilucidar cuál es el momento exacto en que dejo de ser presidente electo para transformarme en presidente a secas.

No se si es ahora, o si es dentro de un rato, cuando reciba los símbolos del mando de manos de mi antecesor.

Por mi parte, desearía que el título de "electo" no desapareciera de mi vida de un día para otro. Tiene la virtud de recordarme a cada rato que soy presidente sólo por la voluntad de los electores.

"Electo" me advierte que no me distraiga y recuerde que estoy mandatado para la tarea. No en vano, el otro sobrenombre de los presidentes es "mandatario".

Primer mandatario, si se quiere, pero mandado por otros, no por sí mismo.

Con mejores palabras y más solemnidad, esto es lo que la constitución establece.

La Constitución es un marco, una guía, un contrato, un límite que encuadra a los gobiernos.

Ese es su propósito principal.

Pero es también un programa, que nos ordena cómo comportarnos, en cuestiones que tienen que ver con la esencia de la vida social

Por ejemplo, nos manda literalmente evitar que las cárceles sean instrumentos de mortificación.

O nos dice NO reconocer ninguna diferencia de raza, género o color.

¡Cuánta deuda tenemos aún con la constitución!!

¡Con qué naturalidad la desobedecemos!

No está de más recordarlo hoy, un día en que nos enorgullecemos de estar aplicando las reglas con todo rigor y detalle.

Pondremos todo nuestro empeño en cumplir los mandatos constitucionales. En cumplir los que aluden a las formas de organización política del país, por supuesto Y también en cumplir los enunciados constitucionales que describen la ética social que la nación quiere darse.

Hoy es el día cero o el día uno de mi gobierno.

Y para mí, gobernar empieza por crear las condiciones políticas para gobernar.

Por si suena como un traba-lenguas, lo repito:

para mí, gobernar, empieza por crear las condiciones políticas para gobernar.

Y gobernar, para generar transformaciones hacia el largo plazo, es más que nada crear las condiciones para gobernar 30 años con políticas de estado.

Me gustaría creer, que esta de hoy, es la sesión inaugural de un gobierno de 30 años.

No míos, por supuesto, ni tampoco del Frente Amplio, sino de un sistema de partidos, tan sabio y tan potente, que es capaz de generar túneles herméticos que atraviesan las distintos presidencias de los distintos partidos ,y que por allí, por esos túneles, corren intocadas las grandes líneas estratégicas de los grandes asuntos.

Asuntos como la educación, la infraestructura, la matriz energética o la seguridad ciudadana

Esto no es una reflexión para el bronce ni para la posteridad. Es una formal declaración de intenciones.

Me estoy imaginando el proceso político que viene, como una serie de encuentros, a los que unos llevamos los tornillos y otros llevan las tuercas.

Es decir, encuentros a los que todos concurrimos, con la actitud de quien está incompleto sin la otra parte.

En ese tono se va a desarrollar el próximo gobierno del Frente Amplio.

Asistiendo incansablemente a las mesas de negociación con vocación de acuerdo.

Puede ser que el gobierno tenga más tornillos que nadie,

Más tornillos que el Partido Nacional, más que el Partido Colorado , más que los empresarios y más que los sindicatos…

¿Pero de qué nos sirven los tornillos sueltos, si son incapaces de encontrar sus piezas complementarias en la sociedad?

Vamos a buscar así el dialogo, no de buenos, ni de mansos, sino porque creemos que esta idea de la complementariedad de las piezas sociales, es la que mejor se ajusta a la realidad.

Nos parece que el diagnóstico de concertación y convergencia es más correcto que el de conflicto, y que sólo con el diagnóstico correcto, se puede encontrar el tratamiento correcto.

Miramos la radiografía, y lo que vemos adentro de la sociedad, son formas convexas y cóncavas, negociando el ajuste, porque se necesitan entre si. Entonces pensamos que sería contra natura, que los representantes políticos de esos retazos sociales, nos dedicáramos a separar y no a concertar.

En Uruguay , todos los partidos políticos son socialmente heterogéneos. Pero los partidos tienen fracciones, y las fracciones tienen acentos sociales.

Pero aún en el caso de las fracciones más específicamente representativas de sectores, el mandato de sus votantes no es el de atropellar ciegamente para conquistar territorio.

Hace rato que todos aprendimos que las batallas por el todo o nada, son el mejor camino para que nada cambie y para que todo se estanque.

Queremos una vida política orientada a la concertación y a la suma, porque de verdad queremos transformar la realidad.

De verdad queremos terminar con la indigencia

De verdad queremos que la gente tenga trabajo.

De verdad queremos seguridad para la vida cotidiana.

De verdad queremos salud y previsión social bien humanas.

Nada de esto se consigue a los gritos. Basta mirar a los países que están adelante en estas materias y se verá que la mayor parte de ellos tienen una vida política serena.

Con poca épica, pocos héroes y pocos villanos.

Más bien, tienen políticos que son honrados artesanos de la construcción.

Nosotros queremos transformaciones y avances de verdad.

Queremos cambios de esos, que se tocan con la mano, que no sólo afectan las estadísticas sino la vida real de la gente.

Para lograrlo estamos convencidos de que se necesita una civilizada convivencia política

Y no vamos a ahorrar ningún esfuerzo para lograrla.

Por supuesto, nada de esto comienza con nosotros. El país tiene hermosas tradiciones de respeto recíproco que vienen de muy atrás.

Pero es probable que nunca hayamos estado tan cerca de conseguir un cambio cualitativo en la intensidad de esos vínculos entre partidos políticos.. Quizás ahora podemos pasar de la tolerancia a la colaboración, de la confrontación controlada a ciertos modos societarios de largo plazo.

Con el Frente Amplio en el gobierno, el país ha completado un ciclo. Ahora todos sabemos que los ciudadanos no le extienden cheques en blanco a ningún partido y que los votos hay que ganárselos una y otra vez en buena ley. Los ciudadanos nos han advertido a todos que ya no son incondicionales de ningún partido, que evalúan y auditan las gestiones, que los que hoy son protagonistas principales, mañana pueden convertirse en actores secundarios.

Después de 100 años, al fin, ya no hay partidos predestinados a ganar y partidos predestinados a perder.

Esa fue la dura lección que los lemas tradicionales recibieron en los últimos años. El país les advirtió que no eran tan diferentes entre sí como pretendían, que sus prácticas y estilos se parecían demasiado y que se necesitaban nuevos jugadores, para que el sistema recuperara una saludable tensión competitiva.

Por su parte el Frente Amplio, eterno desafiante y ahora transitorio campeón, tuvo que aceptar duras lecciones, no ya de los votantes sino de la realidad. Descubrimos que gobernar era bastante más difícil de lo que pensábamos, que los recursos fiscales son finitos y las demandas sociales infinitas,

que la burocracia tiene vida propia, que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias.

Y hasta tuvimos que aprender, con mucho dolor, y con vergüenza, que no toda nuestra gente era inmune a la corrupción.

Estos últimos años han sido entonces de intenso aprendizaje para todos los actores políticos.

Es probable que todos estemos ahora más maduros y por tanto listos para pasar a una etapa cualitativamente nueva en el relacionamiento entre fuerzas políticas.

Cada una con su identidad y sus énfasis ideológicos.

Sin aflojarle ni a la pulseada ni al control recíproco.

Pero sí ampliando dos capacidades que estamos lejos de haber llevado al máximo: la sinceridad y la valentía.

Más sinceros en nuestro discurso político, llevando lo que decimos un poco más cerca de lo que de verdad pensamos y un poco menos atado a los que nos conviene.

Y más valientes para explicarle, cada uno a su propia gente, los límites de nuestras respectivas utopías.

Esa sinceridad y esa valentía van a ser necesarias para llevar adelante las políticas de estado que proyectamos.

Para ponernos de acuerdo vamos a tener que rebajar nuestras respectivas posturas y promediarlas con las otras.

Y esa rebaja implica líos obligatorios con nuestras bases políticas.

Ese va a ser un test de valentía.

Los temas de estado deben ser pocos y selectos.

Deben ser aquellos asuntos en los que pensamos que se juega el destino, la identidad, el rostro futuro de esta sociedad.

Sin pretensiones de verdad absoluta, hemos dicho que deberíamos empezar por 4 asuntos:

educación, energía, medio ambiente y seguridad.

Permítanme un pequeño subrayado: educación, educación, educación.

Y otra vez, educación.

Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo 100 veces, "debo ocuparme de la educación"

Por que allí se anticipa el rostro de la sociedad que vendrá. De la educación dependen buena parte de las potencialidades productivas de un país. Pero también depende la futura aptitud de nuestra gente para la convivencia cotidiana.

Y seguramente, cualquiera de los aquí presentes podría seguir agregando argumentos sobre el carácter prioritario de la educación.

Pero, lo que probablemente nadie pueda contestar con facilidad es ¿a qué cosas vamos a renunciar, para darle recursos a la educación?

¿Qué proyectos vamos a postergar, qué retribuciones vamos a negar, qué obras dejarán de hacerse?

Con cuántos "NO" habrá que pagar el gran "SÍ" a la educación!

Ningún partido querrá quedar en soledad para hacerse responsable de todo ese desgaste. Tendremos que hacerlo juntos, decidirlo juntos y por supuesto, poner el pecho juntos.

Este es el significado de las políticas de estado.

Sus consecuencias no deben beneficiar ni perjudicar a ningún partido en particular.

¿Estamos dispuestos a hacerlo?

Si no lo estamos, todas nuestras grandes declaraciones de amor por la educación, no serán más que palabrerío de discurso político.

También hemos sugerido que los temas de infraestructura de energía, sean separados de la agenda gubernamental corriente, y tratados en común por todos los partidos.

La energía es un asunto lleno de complicaciones técnicas.

Implica complejos pronósticos sobre el stock de recursos no renovables, como los hidrocarburos. Pero también implica casi adivinanzas, sobre lo que nos traerá el desarrollo tecnológico de la energía solar o de la energía eólica. E implica cálculos, de resultado todavía incierto, sobre la conveniencia de hacer agricultura de alimentos o agricultura para producir bio-combustibles.

Pero después que todos los ingenieros y todos los adivinadores del futuro den su veredicto, la política tendrá que ocuparse de las definiciones estratégicas, en temas en los que la opinión social va a estar dividida.

El más notorio de esos temas, es el uso de energía nuclear para generar electricidad.

Otro, es cuanto estamos dispuesto a pagar para apoyar las energías renovables que no son económicamente rentables, incluidos los biocombustibles.

En estos temas, tan imprevisibles, el aumento de la base de sustento político no garantiza que se tomen decisiones óptimas. Pero SÏ asegura que los rumbos elegidos no serán modificados sobre la marcha.

En materia energética no se puede avanzar en zig-zag. Porque pueden pasar décadas entre el momento en que un proyecto comienza a andar, y el momento en que empieza a producir.

También , hemos reservado las estrategias de medio ambiente, para ser tratadas en régimen de políticas de estado.

Hoy la comunidad internacional nos pide que nos pensemos a notros mismos como miembros de una especie, cuyo hábitat está cada vez más amenazado. Hace años que el país ha incorporado una fuerte consciencia sobre el tema, ha legislado con sabiduría y ha operado con decisión y transparencia.

Pero la tensión, entre el cuidado del medio ambiente y la expansión productiva, va a ir en aumento. Vamos a estar cada vez más tironeados, entre las promesas de la explosión agrícola, y las amenazas asociadas al uso intensivo de agroquímicos.

Para no hablar de asuntos aún mas complejos, como las incógnitas vinculadas a la modificación genética, de las especies vegetales.

¡Hasta nuestras pobres vacas! con sus emisiones de gases, son un enorme tema de discusión medio ambiental en el mundo.

Sobre todos estos asuntos, ya empiezan a escucharse algunos tambores de guerra. Afortunadamente, de guerra conceptual, entre los partidarios de la producción a rajatabla, y los preservacionistas a toda costa.

El estado deberá arbitrar y tomar las mejores decisiones.

Sean las que sean, deben tener un ancho respaldo político, para que tengan toda la legitimidad posible y puedan sostenerse en el tiempo, contra viento y marea.

Aquí de nuevo el sistema político tendrá que ser sincero y valiente, porque para cuidar el medio ambiente habrá que renunciar a algunas promesas productivas. O al revés, para sostener la producción, habrá que rebajar la ambición de una naturaleza intocada.

Nos jugamos mucho en todo esto. Tenemos que decidirlo entre todos.

Y después, enfrentar las consecuencias entre todos.

La seguridad ciudadana, es el último tema que estamos proponiendo abordar, de inmediato, en régimen de políticas de estado.

No lo incluiríamos, si sólo se tratara de mejorar la lucha contra una aumentada delincuencia tradicional. Creemos, que no sólo estamos frente a un escenario de números crecientes, sino ante transformaciones cualitativas.

Ahora tenemos drogas, como la pasta base, de muy bajo costo, que no sólo destruyen al adicto sino que lo inducen a la violencia.

Y tenemos mafias enriquecidas, con amplia capacidad de generar corrupción en la policía. Y tenemos operadores del narcotráfico internacional, que usan el país para el tránsito, la distribución y el lavado de dinero.

Aún, somos una sociedad tranquila y relativamente segura. Pero lo peor que podríamos hacer, es subestimar la amenaza. La sociedad ha levantado el asunto a los primeros lugares de la agenda pública y desde el sistema político tenemos que responder sin demora y a fondo.

Educación, energía, medio ambiente y seguridad son los temas para los que debiéramos definir estrategias orientadas al largo plazo y luego, arroparlas, protegerlas del vaivén político para que puedan proyectarse en el tiempo y consumar sus efectos.

Para todo lo demás, necesitamos que la política discurra en sus formas naturales: es decir, el gobierno en el gobierno y la oposición en la oposición.

Con respeto recíproco, pero cada uno en su lugar.

Como gobierno, nos corresponde la iniciativa para trazar el mapa de ruta.

Aquí vamos.

Lo que hoy comienza, se define a sí mismo, entusiastamente, como un segundo gobierno. Ya lo dijimos en la campaña: nuestro programa se resume en 2 palabras "Más de lo mismo"

En primer lugar, vamos a darle al país 5 años más de manejo profesional de la economía, para que la gente pueda trabajar tranquila, e invertir tranquila.

Una macroeconomía prolija es un prerrequisito para todo lo demás. Seremos serios en la administración del gasto,

serios en el manejo de los déficit, serios en la política monetaria y más que serios, perros, en la vigilancia del sistema financiero.

Permítanme decirlo de una manera provocativa: vamos a ser ortodoxos en la macroeconomía.

Lo que vamos a compensar largamente, siendo heterodoxos, innovadores y atrevidos, en otros aspectos.

En particular, vamos a tener un estado activo, en el estímulo a lo que hemos llamado, el país agro inteligente.

El agro uruguayo está viviendo una revolución tecnológica y empresarial, creciendo muy por encima del resto del país.

Los problemas son hoy otros: la sustentabilidad del suelo, la incorporación masiva del riego como factor de producción y sobre todo de mitigación ante las frecuentes sequías. Los proyectos de fuentes de agua que involucran predios de diferente propiedad, marcan una época y es un deber darles el máximo apoyo. Las políticas de reserva y de seguros son exigencias de la adaptación al cambio climático. La investigación, la recreación genética, la alta especialización en las ramas biológicas que nutren el trabajo agrícola de toda esta región, definible como último reservorio alimentario de la humanidad, son para nosotros el capítulo central de una especialización que hemos en llamar ¨el país agro-inteligente¨

Queremos que la tierra nos de uno. Y a ese uno, agregarle 10 de trabajo inteligente. Para al final tener un valor de 11, verdadero, competitivo, exportable.

No vamos a inventar nada, vamos con humildad detrás del ejemplo de otros países pequeños, como Nueva Zelanda o Dinamarca.

Si el país fuera una ecuación, diría que la fórmula a intentar es

agro + inteligencia + turismo + logística regional. Y punto.

Esta, es nuestra gran ilusión.

A mi juicio, la única gran ilusión disponible para el país.

Por eso, no vamos a esperar de brazos cruzados que nos la traiga el destino o el mercado. Vamos a salir a buscarla con decisión.

Pero también con seriedad.

Apoyando sólo aquellas actividades, que una vez maduras, tengan verdadera chance de subsistir por sí mismas.

No queremos repetir errores del pasado.

En particular no queremos que nos vuelva a pasar lo que ocurrió entre los años 50 y 70, cuando la sociedad desperdició enormes recursos, en la quimera de industrias imposibles.

Ya una vez quisimos ser antárticos, y producirlo todo fronteras adentro. Nos fue mal, muy mal.

Seria criminal no aprender de aquellos dolores y volver a una economía enjaulada y cerrada al mundo.

Y si vamos a ser proactivos en ciertas dimensiones de la economía productiva, vamos a ser el doble de proactivos en la búsqueda de una mayor equidad social.

¡Eso sí, que no vamos a esperarlo sentados.!

¡Ahí sí, que no tenemos paciencia para esperar que la prosperidad resuelva sola las cosas.

Tal como hizo el gobierno que termina, vamos a llevar el gasto social a los máximos posibles. Y vamos a sostener y profundizar los múltiples programas solidarios emprendidos en los últimos 5 años.

Ya bajamos la indigencia a la mitad, pero aún queda un 2 % de la población en esa situación. El objetivo es terminar con esta vergüenza nacional, y que hasta el último de los habitantes del país, tenga sus necesidades básicas satisfechas, en los términos definidos por las Naciones Unidas.

Pero con saciar las necesidades básicas no hacemos nada!

Hoy, y después de años de prosperidad y de esfuerzo solidario, 1 de cada 5 uruguayos, sigue en condiciones de pobreza.

Aún, si al país como conjunto, le sigue yendo bien, estamos amenazados en convertirnos en una sociedad que avanza a 2 velocidades:

unos recogen los frutos de un crecimiento acelerado,

otros - por retraso cultural y marginación - apenas los contemplan.

No es justo, pero además es peligroso, porque no queremos un país que se luzca en las estadísticas, sino un país que sea bueno para vivir.

Y no será bueno, si la prosperidad y el bienestar de una familia, se tiene que disfrutar con muros o alambres de púa.

De nuevo, para enfrentar la pobreza, la educación es la gran fuente de esperanzas.

La escuela y sus maestros, son el ariete principal que hemos de usar para integrar a aquellos a los que las penurias dejaron al costado.

El combate a la pobreza dura tiene mucho de acción formativa en la niñez y la adolescencia.

A la cabeza de todas las prioridades va a estar la masificación de las escuelas de tiempo completo, seguido por el fortalecimiento de la Universidad del Trabajo y el sostén de esa maravilla que es el Plan Ceibal.

Ya tenemos una computadora por niño y por maestro. Ahora vamos por una computadora por adolescente y por profesor.

Y por conexión a Internet en todos los hogares.

Si la educación es la vacuna, contra la pobreza del futuro, la vivienda es el remedio urgente para la pobreza de hoy.

En primera instancia desplegaremos un abanico de iniciativas solidarias con la vivienda carenciada, DENTRO Y FUERA de los recursos presupuestales.

Apelaremos al esfuerzo social. Vamos a demostrar que la sociedad tiene otras reservas de solidaridad que no están en el Estado.

Me niego al escepticismo, sé que todos podemos hacer algo por los demás y que lo vamos a demostrar.

¡Van a ver! , van a aparecer materiales, dinero, cabezas profesionales y brazos generosos.

! LES APUESTO A QUE SI !

No quiero olvidarme de nuestros pobres de uniforme.

Las FF AA, llenas de pobres, van a ser parte del Plan de Emergencia Habitacional y vamos a movernos rápido para aliviar en algo la penuria salarial que las aflige.

El pasado no es excusa para que hoy no nos demos cuenta que una patria de todos incluye a estos soldados.

Nuestro reconocimiento para aquellos compatriotas militares que sirven en Haití y han demostrado una admirable entereza y eficiencia solidaria.

En estos años, el Uruguay ha cambiado mucho, y nadie discute que ha cambiado para bien.

Allí están los números económicos y sociales, de todos los colores.

Pero hay un cambio menos visible, imposible de cuantificar, pero a mi juicio de gran importancia: el cambio en la autoestima, el cambio en la manera que nos percibimos a nosotros mismos y a los horizontes posibles.

Nuestros modestos éxitos nos han hecho más ambiciosos y más inconformistas.

¡Bienvenido inconformismo!

¡Bienvenido el cuestionamiento de viejas certezas!

Y en esta línea:

BIENVENIDO EL PROFUNDO CUESTIONAMIENTO DEL ESTADO URUGUAYO.

Del estado hacia adentro, como estructura, como organización, como prestador de servicios.

El Uruguay se mantuvo al margen de los vientos privatizadores de los años 90. Es más, la sociedad recibió propuestas, las consideró y las rechazó explícitamente.

Estuvimos entre los abanderados de ese rechazo y no nos arrepentimos.

Pero el respaldo de los ciudadanos, fue a un modo de propiedad social, no a un modo de gestión de la cosa pública y menos, a sus resultados.

Es probable que aquellos eventos y estas confusiones, hayan postergado demasiado la discusión franca sobre el Estado, sobre los recursos que consume y sobre la calidad de los servicios que presta.

Hoy una revisación profunda es impostergable.

Necesitamos evaluaciones serias, imparciales y profundas.

Necesitamos números y comparaciones.

Y con todo eso a la vista, tenemos que rediseñar el Estado.

Todos sabemos que puede ser más eficiente y más barato.

Esta reforma, no va ser en contra de los funcionarios sino con los funcionarios.

Pero tampoco vale hacerse el distraído: el 90 % de la eficacia del estado se juega en el desempeño de los funcionarios públicos.

La sociedad uruguaya ha sido benévola con algunos de sus servidores públicos y casi cruel con otros. Ha permitido que, funciones sencillas, que no requieren esfuerzo ni preparación, se paguen en algunas oficinas 10 veces más de lo que recibe quien realiza un trabajo imprescindible y duro, como un policía o un maestro rural.

Cuando estas asimetrías duran un tiempo, pueden considerarse errores o desaciertos. Cuando duran décadas, más bien parecen ser manifestaciones de una sociedad que se va volviendo cínica.

Del mismo modo la sociedad uruguaya ha protegido a sus servidores públicos mucho más que a sus trabajadores privados. Recordemos que en la crisis del año 2002 y 2003, casi 200 mil personas perdieron su trabajo y ninguna fue un funcionario público. Se estima que otras 200 mil sufrieron rebajas en sus salarios, y todos fueron trabajadores privados.

Como bien ha dicho el presidente Tabaré Vazquez, esta es la madre de todas las reformas. No deberíamos permitir que esa madre nos siga esperando.

¿En que mundo vivimos? No está fácil de saber.

Me gustaría preguntárselo, a cada uno de los ilustres visitantes que están aquí.

Aunque sin duda tienen "mucho mundo", me atrevería a decir que no van a poder darme una respuesta simple.

¿Verdad que no?

El mundo está cambiando a cada rato

Y lo que es peor, a cada rato está cambiando la teoría, de cómo se construye, uno mejor.

Todavía no acabamos de padecer las consecuencias de la crisis planetaria, con que nos obsequió el sistema financiero, en la cumbre del mundo.

Descubrimos que habían creado un universo de burbuja y de casino. Pero que desde allí, no solo se jugaba a la ruleta, sino que se podía golpear al mundo productivo real.

Durante la crisis, para rescatar lo que quedaba en pie, se rompieron dogmas que parecían sagrados, se decretó la muerte de los paradigmas vigentes y se volvió a la política, como a un refugio de esperanza.

Hoy ante los desafíos no previsibles de la realidad, casi todos pensamos que ningún camino puede descartarse a priori, ninguna experiencia desconocerse, ninguna fórmula archivarse para siempre.

Sólo el dogmatismo, quedó sepultado.

No está fácil navegar. Las brújulas ya no están seguras de donde quedan los puntos cardinales

Así que mirando las estrellas nos quedan algunas pocas certezas para orientarnos.

Primero, que el mundo ya no hay un centro sino varios y que la globalización es un hecho irreversible.

Por todos lados, los humanos anudamos nuestro destino y nos hacemos mutuamente dependientes. La idea de cerrase al mundo quedó obsoleta.

Pero a su vez, el proteccionismo sigue vivito y coleando, y a menudo es protagonizado por unidades de tamaño continental.

Los latinoamericanos, un poco a los tumbos, estamos intentando construir mercados más grandes

¡Pero como nos cuesta!!

Somos una familia balcanizada, que quiere juntarse, pero no puede. Hicimos, tal vez, muchos hermosos países, pero seguimos fracasando en hacer la Patria Grande.

Por lo menos hasta ahora.

No perdemos la esperanza, porque aún están vivos los sentimientos: desde el Río Bravo a las Malvinas vive una sola nación, la nación latino-americana.

Dentro de nuestro hogar latinoamericano, tenemos un dormitorio que compartimos y que se llama MERCOSUR.

! AYY MERCOSUR!

¡Cuanto amor y cuando enojo nos suscita!

Hoy estamos en público y no es el momento de hablar de los temas de alcoba.

Solo déjenme afirmar que para nosotros, el MERCOSUR es "hasta que la muerte nos separe" y que esperamos una actitud reciproca de nuestros socios mayores.

Finalmente, deseamos que el Bicentenario nos encuentre con un Río de la Plata más angosto, despejados todos los caminos que nos unen.

He reservado para el final, la más grata de todas las tareas:

saludar la presencia de quienes han venido a acompañarnos desde el exterior, especialmente de aquéllos que han venido desde muy lejos, casi inesperadamente.

Años atrás hubiéramos considerado estas visitas como un valioso gesto diplomático, una cortesía de país a país.

Creo que en los últimos tiempos, estas presencias tienen un significado mucho más intenso y mucho más político. Siento que al estar aquí, ustedes expresan el respaldo a los procesos democráticos de renovación del poder. Se hacen testigos de la celebración.

¡Ya sabíamos del afecto ¡ Pero nos gusta más sentirlo en la presencia física de todos ustedes. Sentirlo cara a cara. Y también corresponderlo cara a cara!

Esto es así, para el afecto entre la gente y para el afecto entre los países. Quererse de cerca, debería estar recomendado en las academias de diplomacia.

Así que, amigos del mundo aquí presentes, reciban el agradecimiento del Uruguay entero. Sepan que no sólo estamos honrados por su presencia. También estamos contentos de tenerlos aquí y hasta diría que un poco conmovidos.

Para terminar, déjenme llegar al borde de la exageración, y decir que,

este gobierno que empieza, no lo ganamos, sino que lo heredamos.

Porque la principal razón de mi llegada a la presidencia, es el éxito logrado por el primer gobierno del FA, encabezado por el Doctor Tabaré Vázquez.

El y sus equipos han hecho un gran trabajo: les digo muchas gracias en nombre de 3 millones de uruguayos.

Nosotros, vamos a seguir por el mismo camino, construyendo una

PATRIA PARA TODOS

Y CON TODOS

MUCHAS GRACIAS