El lunes 9 de enero 2017 muere el sociólogo Zygmunt Bauman, que terminó viviendo en Leeds, Inglaterra desde 1972, se alejó del antisemitismo predominate en su tierra natal, Polonia. Antes también tuvo que salir por la persecución a los judíos, Nació en el año 1925. Cuestionó el concepto de la postmodernidad, pues argumentaba que aún la modernidad no se cierra.
¡A leer su vida y sus libros!/ Mildred D Mata
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Muere el pensador Zygmunt Bauman, ‘padre’ de la “modernidad líquida”
El sociólogo de origen polaco denunció con lucidez el individualismo y la desigualdad hasta el fin de sus 91 años
RICARDO DE QUEROL
Madrid 9 ENE 2017
Con Zygmunt Bauman se apaga una de las voces más críticas con la sociedad contemporánea, individualista y despiadada, a la que definió como la “modernidad líquida”, aquella en la que ya nada es sólido. No es sólido el Estado-nación, ni la familia, ni el empleo, ni el compromiso con la comunidad. Y hoy “nuestros acuerdos son temporales, pasajeros, válidos solo hasta nuevo aviso”. Esa voz sonó lúcida hasta el fin de sus 91 años. Escribía uno, dos y hasta tres libros al año, en solitario o con otros pensadores, pronunciaba conferencias y respondía a los periodistas en entrevistas en las que había que elegir muy bien las preguntas porque las respuestas se extendían muchos minutos como en una sucesión de breves discursos. Esos sí, muy sólidos.
(“El 15-M es emocional, le falta pensamiento”)
'(Epidemia de desafección)
Hablaba despacio porque pulía cada una de sus frases, un hilo de ideas que daría para más libros de los que ha firmado en su prolífica carrera. Algunos tomados al dictado, cabe creer que de un tirón. Quizás con alguna pausa de las que aprovechaba para fumar en pipa.
El sociólogo y filósofo de origen polaco (Poznan, 1925) murió ayer “en su casa de Leeds, junto a su familia”, anunció su colaboradora Aleksandra Kania en nombre de los suyos. En su larga vida sufrió los horrores del siglo XX —la guerra, la persecución, las purgas, el exilio— pero eso no le hizo conformista con nada de lo que vino después.
Durante más de medio siglo ha sido uno de los más influyentes observadores de la realidad social y política, el azote de la superficialidad dominante en el debate público, crítico feroz de la burbuja liberal que inflaron Reagan o Thatcher en los ochenta y que reventó más de 30 años después. Retrató con agudeza el desconcierto del ciudadano de hoy ante un mundo que no ofrece seguridades a las que asirse. Se refería al “precariado” como al nuevo proletariado, con la diferencia de que no tiene conciencia de clase. Figura muy respetada por los movimientos de indignados del nuevo siglo (desde el 15-M español a Occupy Wall Street), él comprendía sus motivos y se interesaba por sus experiencias, pero apuntaba sus debilidades e incongruencias, convencido como estaba de que es más fácil unir en la protesta que en la propuesta. Desconfiaba del “activismo de sofá”, ese que quiere cambiar el mundo a golpe de clic, y relativizaba el poder que se atribuye a las redes sociales, porque pensaba que el verdadero diálogo solo se produce en las interacciones con los diferentes, y no en esas “zonas de confort” donde los internautas debaten con quienes piensan igual que ellos.
Su trayectoria avalaba su autoridad intelectual. Apenas tenía 13 años cuando su familia, judía aunque no religiosa, escapó de la invasión nazi de Polonia en 1939 refugiándose en la URSS. El joven Zygmunt se alistó después en la división polaca del Ejército rojo, lo que le valió una medalla en 1945. Tras la guerra pudo volver a Varsovia, casarse con Janina Lewinson (superviviente del gueto de Varsovia, también escritora, su compañera hasta su muerte en 2009) y compatibilizar su carrera militar con los estudios universitarios, además de la militancia en el Partido Comunista.
La decepción llegó cuando se vio otra vez puesto en la diana por el antisemitismo, durante las purgas desatadas en Polonia en 1968, tras una serie de protestas estudiantiles y de colectivos de artistas contra la censura del régimen y con el trasfondo internacional de la Guerra de los Seis Días. Ese mismo año Bauman tuvo que dejar su tierra natal por segunda vez. Se instaló primero en Tel Aviv y, desde 1972, en la Universidad de Leeds (Inglaterra), de donde ya no se movió más que para explicar su pensamiento por el mundo.
Cuando llegó a Leeds, Bauman ya era una autoridad en el ámbito de la sociología. Luego se convirtió en lo más parecido a una celebridad que se puede ser en esa disciplina: fue a partir del libro Modernidad líquida, editado en 2000, el mismo año que vio nacer en Seattle al movimiento de protesta contra la globalización.
Reacio al término “posmodernidad” (porque falta perspectiva histórica para dar por terminada la modernidad), Bauman clamaba: “La nuestra es una versión privatizada de la modernidad”. Hoy la esfera pública “no tiene otra sustancia que ser el escenario donde se confiesan y exhiben las preocupaciones privadas". Y advertía contra las “comunidades perchero”, de quita y pon, declaraba “el fin de la era del compromiso mutuo”, advertía de que “ya no hay líderes sino asesores”. Y concluía: “Cuando las creencias, valores y estilos han sido privatizados (....), los sitios que se ofrecen para el rearraigo se parecen más a un hotel que a un hogar”.
Volvió a estas obsesiones en decenas de libros. En algunos de los más recientes (Estado de crisis o ¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?), dirigió su mirada a los perdedores de una crisis que él no veía como un bache sino como el nuevo escenario. Y en su última obra publicada, Extraños llamando a la puerta (Paidós), observa la crisis de los refugiados desde la comprensión de la ansiedad que genera en la población y el rechazo a vallas y muros. El pensador volvía así a uno de los temas que más le han preocupado: el rechazo al otro, el miedo al diferente, que ya había tratado en sus primeros años en Varsovia en relación al antisemitismo.
Con su figura espigada, sus pelos blancos revueltos y su pipa en los labios, Bauman posaba ante el fotógrafo hace un año en las calles de Burgos con la actitud de una estrella del rock. Quizás era un pesimista, pero nunca fue un gruñón. Solo que nunca quiso escribir para agradarnos. Sino para agitarnos.
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/09/actualidad/1483979989_377259.html
Un blog de opinión e informaciones enfocado en temas relacionados con los derechos de la mujer. Soy una demócrata radical en el desarrollo de las naciones, con la equidad e igualdad social, económica y política de los ciudadanos/as dominicanos/as y del mundo.
También encontrarás algunas producciones literarias buscando un sentido de interioridad y una visión universal.
Mostrando las entradas con la etiqueta filosofía y política. Mostrar todas las entradas
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¿Derechos humanos, propiedad privada, pobreza, libertad? Jean-Francois Revel.
Existe una polémica permanente entre ideologías, principios, economía, libertad, propiedad privada, derechos humanos, y la diversidad de matices de modelos económicos, y políticos con los que se popone la humanidad organizarse, regirse...: un péndulo de teorías y realidades contradictorias que se mueve a través de la historia, construyendo desde la oscilación entre el autoritarismo y la democracia.
Los escritos del periodista francés Jean-François Revel (1924-2006) contienen esa diversidad de temas polémicos. Y el escritor Philippe Boulange ha escrito la biografía de Revel y ha sistematizado su pensamiento.
Mario Vargas Llosa hace una reseña de este trabajo de Philippe Boulange y compara a Jean-Francois Revel con la penetración lograda en los temas de economía-política y la filosófía, lograda por José Ortega y Gasset y George Orwell.
Mario Vargas Llosa es un reconocido defensor del capitalismo neoliberal....pero se las trae en movimientos contradictorios sobre derechos humanos cuando defiende a las y a los dominicanos de origen haitiano, con la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional (TC) del ultranacionalismo semifascista que viene predominando en parte de la sociedad dominicana.
Ojalá que podamos leer el trabajo de Philippe Boulange y aprender de los vericuetos de estas diferencias de ideas, esto enriquece la flexibilidad del pensamiento y nos prepara para la mejor defensa de los derechos humanos y las contradicciones con el capitalismo exageradamente acumulativo e irresponsable con la protección de las personas, la calidad de vida de todas y todos.
Conviene conocer sobre los autores que en la polémica se inclinan hacia la propiedad privada que les sirven a quienes defienden el capitalismo neoliberal al gusto de Mario Vargas Llosa y ver sus certezas sobre cuáles son los aspectos que nos acercan al autoritarismo excesivo sobre libertad económica.
Leamos el comentario de Mario Vargas Llosa:
http://elpais.com/elpais/2014/03/21/opinion/1395397393_474756.html
Un pensador para el siglo XXI
El periodismo que practicó Jean-François Revel significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas y manteniendo el rigor, la elegancia y la originalidad
Mario Vargas Llosa 23 MAR 2014 - 00:00 CET
La obra de Jean-François Revel (1924-2006) no consiste solo en los veintiséis libros que escribió y que, además de la política, abarcan muchos géneros de su enciclopédica cultura: filosofía, arte, historia, literatura, información, gastronomía. También en los centenares de artículos que publicó en revistas como L’Express, Le Point y Commentaire y que, al igual que en los casos de un George Orwell o un José Ortega y Gasset, son textos neurálgicos de su reflexión intelectual. Porque Revel, aunque había tenido una formación académica de alto nivel —Escuela Normal Superior, donde fue discípulo de Louis Althusser, y agregación— renunció a la carrera universitaria después de haber enseñado en México y en Italia, para dedicarse al periodismo, que alcanzó en Francia, gracias a él, la brillantez que tuvo antes en Gran Bretaña y España gracias a los autores de Cazando un elefante y La deshumanización del arte.
¿Por qué lo hizo? Yo creo que para llegar a un público más amplio que el del ámbito universitario y, acaso, sobre todo, para no verse arrastrado al oscurantismo retórico, aquella forma de logomaquia vanidosa y mentirosa que zahirió con tanta valentía como exactitud en algunos filósofos de su tiempo en el segundo de sus libros, Pourquoi des philosophes? (1957) El periodismo que él practicó significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas, manteniendo el rigor a la vez que la elegancia y la originalidad de los buenos textos literarios. Sin embargo, el periodismo significa también dispersión y fugacidad; tal vez por ello, hasta ahora, salvo esporádicos empeños como el de Pierre Boncenne (Pour Jean-François Revel, 2006) nadie había intentado presentar de una manera sistemática y completa el pensamiento político de Revel y lo que significa en el contexto de nuestra época.
El profesor Philippe Boulanger acaba de hacerlo, de manera soberbia, con un ensayo que, gracias a una investigación exhaustiva de sus libros, sus artículos y su correspondencia y archivos depositados en la Biblioteca Nacional de París, presenta una visión de conjunto, coherente y minuciosa, del pensamiento político de Revel con el telón de fondo de los grandes debates, crisis nacionales e internacionales, conflictos ideológicos, la guerra fría y el desplome del comunismo, ocurridos durante la vida del pensador francés: Jean-François Revel. La démocratie libérale à l'épreuve du XXe siècle .
Sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo
En su intenso rastreo, Philippe Boulanger muestra, ante todo, que las ideas de Revel sobre el quehacer político se forjaron siempre a partir de un cotejo constante de pensamiento y realidad, confrontando sin descanso los hechos comprobables de la historia vivida y las interpretaciones ideológicas, adaptando éstas a aquella y no acomodando los hechos a ideas o esquemas abstractos preconcebidos, como hacía el marxismo. Esto fue distanciando cada vez más a Revel de un tipo de socialismo que, a su juicio, distorsionaba la historia para que justificara una ideología que una lectura objetiva de la realidad desmentía. Pero, y sobre esto Boulanger presenta pruebas incontrovertibles, Revel sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo, y que el pecado capital del socialismo francés era haberlo olvidado, sometiéndose al marxismo y sirviendo de remolque al comunismo. De ahí, una de sus tesis más atrevidas: que el comunismo era el obstáculo mayor que tenía el socialismo francés para reformar profundamente a Francia y hacer de ella una sociedad más libre al mismo tiempo que más justa. Y de ahí, también, su simpatía por el socialismo sueco y por la socialdemocracia alemana que, a diferencia del socialismo francés, nunca tuvieron complejos de inferioridad frente al comunismo a la hora de defender la democracia “burguesa”.
Reivindicar el liberalismo en Francia, en la época que lo hicieron Jean-François Revel o Raymond Aron, no sólo era ir contra la corriente, sino querellarse al mismo tiempo con la izquierda y una derecha conservadora, populista y autoritaria representada por la Quinta República y el Gobierno del general De Gaulle. Pero esa orfandad no intimidó nunca a Revel, polemista y panfletario a lo Voltaire, que, a lo largo de toda su vida, opuso a los estereotipos en que querían encasillarlo, lapidarias respuestas que, de un lado, desvelaban la naturaleza caudillista y anti democrática del régimen impuesto por De Gaulle, y, de otro, denunciaban la dependencia del comunismo francés de la Unión Soviética y la ceguera o cobardía de sus “compañeros de viaje” socialistas y progresistas que se negaban a reconocer la existencia del Gulag pese a los abrumadores testimonios que llegaban a Occidente de los disidentes y el fracaso calamitoso de la economía dirigida y estatizada de la Unión Soviética y China Popular para elevar los niveles de vida de la población y la desaparición de todas las libertades que implicaba la llamada dictadura del proletariado y la abolición de la propiedad privada.
El libro de Boulanger muestra, también, que el liberalismo de Revel no incurría en la perversión economicista de ciertos economistas supuestamente liberales, malos aprendices de Hayek, logaritmos vivientes, para quienes el libre mercado es la panacea que resuelve todos los problemas sociales. Revel fue, en esto, contundente: para un liberal la libertad política y la libertad económica son indivisibles, la una garantiza la coexistencia pacífica y los derechos humanos, y la otra trae desarrollo económico, crea empleo y respeta la soberanía individual. Al mismo tiempo, una sociedad no alcanza nunca la plena libertad sin una rica vida cultural, en la que se puedan manifestar sin presiones ni dirigismos oficiales la creatividad artística e intelectual y el espíritu crítico. Para ello es indispensable una educación de alto nivel, privada y pública, pues ella crea la igualdad de oportunidades, esencial para que una sociedad libre sea también una sociedad equitativa, digna y genuinamente democrática.
Fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, defensor de una Europa unida
Revel fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, un promotor de un gobierno supranacional, un defensor de una Europa unida y abierta al resto del mundo, un defensor de la lenta disolución de las fronteras a través de los intercambios comerciales y culturales, y alguien a quien su espíritu curioso llevó a interesarse por otras culturas, otras lenguas —dominaba cinco— y uno de los mejores conocedores de la realidad de América Latina, sobre la que escribió iluminadores ensayos, refutando a sus ingenuos compatriotas que se empeñaban en ver, como un modelo de revolución democrática, el castrismo y las fantasías guevaristas de erupcionar el mundo creando “dos, tres, Vietnam”.
Aunque la política le apasionaba, estaba convencido de que ella no debía absorber toda una vida. En todo caso, ella no agotaba su inquietud múltiple, su pasión por conocer, lo que hacía de él un heredero directo de la gran tradición humanista occidental. Escribió una historia de la filosofía, sobre todo centrada en los pensadores griegos y latinos, y en los renacentistas, para lectores profanos, que se lee con el interés de un libro de aventuras, y ensayos sutiles y polémicos sobre Proust, sobre Descartes, y, sobre gastronomía, Un festin en paroles, en el que mostró, sin embarazo alguno, además de su ironía y buen humor, su pasión por la buena mesa y las buenas bebidas.
Tenemos que agradecerle a Philippe Boulanger el enorme trabajo que debe haber significado para él escribir esta formidable biografía intelectual y política de Jean-François Revel. Ha sido un acto de justicia con uno de los pensadores más agudos y actuales, uno de los mejores continuadores de Tocqueville, y, a la vez, uno de los más injustamente marginados en un país en el que, pese a todas las frustraciones y fracasos que le ha significado aferrarse a la tradición anacrónica del Estado fuerte, grande e intervencionista, que han compartido tanto la izquierda como la derecha, la lección de Revel ha sido desoída y negada. Ya no será posible seguirlo desconociendo después de este admirable reconocimiento de Philippe Boulanger, que ha demostrado la riqueza, profundidad y actualidad de sus ideas.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.
http://elpais.com/elpais/2014/03/21/opinion/1395397393_474756.html
Los escritos del periodista francés Jean-François Revel (1924-2006) contienen esa diversidad de temas polémicos. Y el escritor Philippe Boulange ha escrito la biografía de Revel y ha sistematizado su pensamiento.
Mario Vargas Llosa hace una reseña de este trabajo de Philippe Boulange y compara a Jean-Francois Revel con la penetración lograda en los temas de economía-política y la filosófía, lograda por José Ortega y Gasset y George Orwell.
Mario Vargas Llosa es un reconocido defensor del capitalismo neoliberal....pero se las trae en movimientos contradictorios sobre derechos humanos cuando defiende a las y a los dominicanos de origen haitiano, con la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional (TC) del ultranacionalismo semifascista que viene predominando en parte de la sociedad dominicana.
Ojalá que podamos leer el trabajo de Philippe Boulange y aprender de los vericuetos de estas diferencias de ideas, esto enriquece la flexibilidad del pensamiento y nos prepara para la mejor defensa de los derechos humanos y las contradicciones con el capitalismo exageradamente acumulativo e irresponsable con la protección de las personas, la calidad de vida de todas y todos.
Conviene conocer sobre los autores que en la polémica se inclinan hacia la propiedad privada que les sirven a quienes defienden el capitalismo neoliberal al gusto de Mario Vargas Llosa y ver sus certezas sobre cuáles son los aspectos que nos acercan al autoritarismo excesivo sobre libertad económica.
Leamos el comentario de Mario Vargas Llosa:
http://elpais.com/elpais/2014/03/21/opinion/1395397393_474756.html
Un pensador para el siglo XXI
El periodismo que practicó Jean-François Revel significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas y manteniendo el rigor, la elegancia y la originalidad
Mario Vargas Llosa 23 MAR 2014 - 00:00 CET
La obra de Jean-François Revel (1924-2006) no consiste solo en los veintiséis libros que escribió y que, además de la política, abarcan muchos géneros de su enciclopédica cultura: filosofía, arte, historia, literatura, información, gastronomía. También en los centenares de artículos que publicó en revistas como L’Express, Le Point y Commentaire y que, al igual que en los casos de un George Orwell o un José Ortega y Gasset, son textos neurálgicos de su reflexión intelectual. Porque Revel, aunque había tenido una formación académica de alto nivel —Escuela Normal Superior, donde fue discípulo de Louis Althusser, y agregación— renunció a la carrera universitaria después de haber enseñado en México y en Italia, para dedicarse al periodismo, que alcanzó en Francia, gracias a él, la brillantez que tuvo antes en Gran Bretaña y España gracias a los autores de Cazando un elefante y La deshumanización del arte.
¿Por qué lo hizo? Yo creo que para llegar a un público más amplio que el del ámbito universitario y, acaso, sobre todo, para no verse arrastrado al oscurantismo retórico, aquella forma de logomaquia vanidosa y mentirosa que zahirió con tanta valentía como exactitud en algunos filósofos de su tiempo en el segundo de sus libros, Pourquoi des philosophes? (1957) El periodismo que él practicó significaba claridad y verdad, poner las ideas al alcance del lector profano, pero sin trivializarlas, manteniendo el rigor a la vez que la elegancia y la originalidad de los buenos textos literarios. Sin embargo, el periodismo significa también dispersión y fugacidad; tal vez por ello, hasta ahora, salvo esporádicos empeños como el de Pierre Boncenne (Pour Jean-François Revel, 2006) nadie había intentado presentar de una manera sistemática y completa el pensamiento político de Revel y lo que significa en el contexto de nuestra época.
El profesor Philippe Boulanger acaba de hacerlo, de manera soberbia, con un ensayo que, gracias a una investigación exhaustiva de sus libros, sus artículos y su correspondencia y archivos depositados en la Biblioteca Nacional de París, presenta una visión de conjunto, coherente y minuciosa, del pensamiento político de Revel con el telón de fondo de los grandes debates, crisis nacionales e internacionales, conflictos ideológicos, la guerra fría y el desplome del comunismo, ocurridos durante la vida del pensador francés: Jean-François Revel. La démocratie libérale à l'épreuve du XXe siècle .
Sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo
En su intenso rastreo, Philippe Boulanger muestra, ante todo, que las ideas de Revel sobre el quehacer político se forjaron siempre a partir de un cotejo constante de pensamiento y realidad, confrontando sin descanso los hechos comprobables de la historia vivida y las interpretaciones ideológicas, adaptando éstas a aquella y no acomodando los hechos a ideas o esquemas abstractos preconcebidos, como hacía el marxismo. Esto fue distanciando cada vez más a Revel de un tipo de socialismo que, a su juicio, distorsionaba la historia para que justificara una ideología que una lectura objetiva de la realidad desmentía. Pero, y sobre esto Boulanger presenta pruebas incontrovertibles, Revel sostuvo buena parte de su vida que el verdadero socialismo era inseparable del liberalismo, y que el pecado capital del socialismo francés era haberlo olvidado, sometiéndose al marxismo y sirviendo de remolque al comunismo. De ahí, una de sus tesis más atrevidas: que el comunismo era el obstáculo mayor que tenía el socialismo francés para reformar profundamente a Francia y hacer de ella una sociedad más libre al mismo tiempo que más justa. Y de ahí, también, su simpatía por el socialismo sueco y por la socialdemocracia alemana que, a diferencia del socialismo francés, nunca tuvieron complejos de inferioridad frente al comunismo a la hora de defender la democracia “burguesa”.
Reivindicar el liberalismo en Francia, en la época que lo hicieron Jean-François Revel o Raymond Aron, no sólo era ir contra la corriente, sino querellarse al mismo tiempo con la izquierda y una derecha conservadora, populista y autoritaria representada por la Quinta República y el Gobierno del general De Gaulle. Pero esa orfandad no intimidó nunca a Revel, polemista y panfletario a lo Voltaire, que, a lo largo de toda su vida, opuso a los estereotipos en que querían encasillarlo, lapidarias respuestas que, de un lado, desvelaban la naturaleza caudillista y anti democrática del régimen impuesto por De Gaulle, y, de otro, denunciaban la dependencia del comunismo francés de la Unión Soviética y la ceguera o cobardía de sus “compañeros de viaje” socialistas y progresistas que se negaban a reconocer la existencia del Gulag pese a los abrumadores testimonios que llegaban a Occidente de los disidentes y el fracaso calamitoso de la economía dirigida y estatizada de la Unión Soviética y China Popular para elevar los niveles de vida de la población y la desaparición de todas las libertades que implicaba la llamada dictadura del proletariado y la abolición de la propiedad privada.
El libro de Boulanger muestra, también, que el liberalismo de Revel no incurría en la perversión economicista de ciertos economistas supuestamente liberales, malos aprendices de Hayek, logaritmos vivientes, para quienes el libre mercado es la panacea que resuelve todos los problemas sociales. Revel fue, en esto, contundente: para un liberal la libertad política y la libertad económica son indivisibles, la una garantiza la coexistencia pacífica y los derechos humanos, y la otra trae desarrollo económico, crea empleo y respeta la soberanía individual. Al mismo tiempo, una sociedad no alcanza nunca la plena libertad sin una rica vida cultural, en la que se puedan manifestar sin presiones ni dirigismos oficiales la creatividad artística e intelectual y el espíritu crítico. Para ello es indispensable una educación de alto nivel, privada y pública, pues ella crea la igualdad de oportunidades, esencial para que una sociedad libre sea también una sociedad equitativa, digna y genuinamente democrática.
Fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, defensor de una Europa unida
Revel fue siempre un enemigo declarado de toda forma de nacionalismo, un promotor de un gobierno supranacional, un defensor de una Europa unida y abierta al resto del mundo, un defensor de la lenta disolución de las fronteras a través de los intercambios comerciales y culturales, y alguien a quien su espíritu curioso llevó a interesarse por otras culturas, otras lenguas —dominaba cinco— y uno de los mejores conocedores de la realidad de América Latina, sobre la que escribió iluminadores ensayos, refutando a sus ingenuos compatriotas que se empeñaban en ver, como un modelo de revolución democrática, el castrismo y las fantasías guevaristas de erupcionar el mundo creando “dos, tres, Vietnam”.
Aunque la política le apasionaba, estaba convencido de que ella no debía absorber toda una vida. En todo caso, ella no agotaba su inquietud múltiple, su pasión por conocer, lo que hacía de él un heredero directo de la gran tradición humanista occidental. Escribió una historia de la filosofía, sobre todo centrada en los pensadores griegos y latinos, y en los renacentistas, para lectores profanos, que se lee con el interés de un libro de aventuras, y ensayos sutiles y polémicos sobre Proust, sobre Descartes, y, sobre gastronomía, Un festin en paroles, en el que mostró, sin embarazo alguno, además de su ironía y buen humor, su pasión por la buena mesa y las buenas bebidas.
Tenemos que agradecerle a Philippe Boulanger el enorme trabajo que debe haber significado para él escribir esta formidable biografía intelectual y política de Jean-François Revel. Ha sido un acto de justicia con uno de los pensadores más agudos y actuales, uno de los mejores continuadores de Tocqueville, y, a la vez, uno de los más injustamente marginados en un país en el que, pese a todas las frustraciones y fracasos que le ha significado aferrarse a la tradición anacrónica del Estado fuerte, grande e intervencionista, que han compartido tanto la izquierda como la derecha, la lección de Revel ha sido desoída y negada. Ya no será posible seguirlo desconociendo después de este admirable reconocimiento de Philippe Boulanger, que ha demostrado la riqueza, profundidad y actualidad de sus ideas.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2014.
http://elpais.com/elpais/2014/03/21/opinion/1395397393_474756.html
El librepensamiento y el ejemplo de Galileo Galilei, 1633, Italiano.
| Galileo Galilei, comprobó que la tierra giraba alrededor del sol, nace en el 1545, fue condenado a retractarse por la Inquisión en el 1633, era italiano, se apoyó en Copérnico que era Polaco. |
Galileo Galilei fue rehabilitado por el papa Juan Pablo II en el 1992, después de rechazar la decisión de la Inquisición en el 1633 de condenarlo por contradecir las creencias religiosas de su época que por el concepto de la creación que había se negaban a aceptar sus conocimientos.
Galileo Galilei, científico, filósofo, físico, matemático...nació en el siglo XVI, 15 de febrero 1564 en Pisa, Italia. Sus conocimientos contradecían las creencias religiosas de su época, de que la tierra no se movía alrededor del sol, y de que la tierra era el centro del universo y no el sol. Esto llevó a que un jefe de la iglesia de su época, el cardenal Roberto Belarmino, de la Inquisión, se negara a ver a través de aparato que permitía comprobar esto (hoy sería un telescopio), pues en esa época se despreciaba el conocimiento que no era especulativo, y se rechazaba la tecnología.
Aunque era un fervoroso espiritual religioso también era un hombre curioso e inteligente. Fue condenado en 1633, fue encerrado en su casa durante 40 años, se le anuló poder seguir ejerciendo la ciencia, y se le ordenó retractarse de que la tierra se movía. Se cuenta que cuando fue condenado, en voz baja dijo, sobre la tierra: "y sin embargo se mueve." Él afirmó que la tierra se movía alredor del sol.
Esto nos enseña a aprender a pensar con cabeza propia, a amar la humildad, vivir sin ego, vanidades, o dejar de vivir limpiando saco por estar bien con la persona poderosa, y también esto nos enseña a abrir la mente a la flexibilidadad, a que amemos la realidad, la verdad, por encima de personas autoritarias, poderosas, orgullosas...¡Viva la humildad, y el librepensamiento! ¡Viva Galileo Galilei!
Mildred Dolores Mata
http://elpais.com/diario/1992/10/31/sociedad/720486009_850215.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Galileo_Galilei
George Santayana: ¿Individuo-sociedad?
| George Santayana, filósofo español, residente en EEUU, Europa, escribió en inglés, 1863-1952. |
George Santayana es citado por Fernando Savater en su libro "Política para Amador" (1992). F Savater escribe para su hijo Amador con la motivación de que éste se interesase por la política. En este libro cita el texto de George Santayana "Dominios y Poderes". en la Página 134, capítulo V: Todos para uno y uno para todos. Editorial Ariel. México. 2001, XVII edición.
El tema es la relación individuo sociedad. G. Santayana plantea que la sociedad produce al individuo. Y quienes dirigen la sociedad suelen pensar que el individuo está para servir a la sociedad. (Libro Dominios y poderes, de Santayana)
Ambos, G Santayana y F Savater cuestionan la idea de este mecanicismo ciego de obediencia, donde todas las personas deben sacrificar su individualidad en nombre de la sociedad.
Esta dicotomía, este movimiento dialéctico, exige lucidez, criticidad, capacidad reflexiva, para mantener la ética en medio de la política, y F Savater pide a su hijo Amador que participe de la política. Conisdera es ser idiota no participar en el del compromiso para construir la mejor organización de la sociedad para el bienestar y para que los derechos humanos de todas las sean respetados.
Datos sobre George Santayana, autor del libro Dominios y Poderes
"Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, más conocido como George Santayana (Madrid, 16 de diciembre de 1863 – Roma, 26 de septiembre de 1952), fue un filósofo, ensayista, poeta y novelista hispano-estadounidense.
A pesar de ser ciudadano español, Santayana creció y se formó en Estados Unidos. A los 48 años dejó de enseñar en la universidad de Harvard y nunca más volvió a los Estados Unidos. Escribió sus obras en inglés, y es considerado un hombre de letras estadounidense. Su último deseo fue ser enterrado en el panteón español en Roma. Probablemente su cita más conocida sea «Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo»"
https://es.wikipedia.org/wiki/George_Santayana
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