Solange Inmaculada Alvarado Espaillat es Psicóloga y Terapeuta Familiar
Es la directora del Centro de Atencion a Sobrevivientes de Violencia de la Fiscalia del Distrito. Coordinadora y guia del grupo terapéutico "Alquimia de Mujer", dirigido a mujeres solteras por opción, divorcio o viudez. Productora y conductora del programa radial "Tratame Bien", especializado en todo tipo de violencias y nuevas masculinidades. Este artículo fue publicado en Acento, el 4 de febrero del 2012
Le recomendamos la lectura. Las negritas y letras grandes fueron hechos por la autora el Blog.
Mildred Dolores Mata
----
Rincon Familiar
Por Solange Inmaculada Alvarado Espaillat
Es por esto que les digo a las mujeres: afinen la vista para ver, el oído para escuchar y el olfato para oler, de manera que no tengamos que tocar ni degustar la violencia
Mujeres afinen su olfato que la violencia huele
"El amor es ciego", dice un refrán popular, y por eso quise hablar del olfato, a ver si este sentido nos ayuda a las mujeres a identificar más temprano la violencia en la relaciones con los hombres.
Sé que no es fácil, pues esta sociedad sostenida en los pilares del patriarcado nos enseña, tanto a las mujeres como a los hombres, las conductas en nuestra manera de vincularnos, que son las que justamente sostienen los patrones violentos. Me refiero al poder y al control enseñados a los varones frente a la sumisión, obediencia y sacrificio modelados para las mujeres.
Tampoco ayudan ideas falsas sobre el amor, en las que un príncipe azul nos rescata, nos despierta, como en los cuentos de hadas, y somos felices para toda la vida. Hoy el cuento ha cambiado un poco en cuanto a lo que esperamos concretamente del príncipe azul, pero lo seguimos esperando, igual para que nos rescate.
La idea también errónea de que ese amor de pareja va a solucionar y a llenar todos los vacíos de nuestra existencia, que todo va a cambiar y va a ser perfecto por ese "amor" que nos tenemos como pareja. Todas estas creencias no nos permiten ver lo que está detrás de la cortina, y cuando venimos a darnos cuenta ya la obra va más lejos de la mitad y el libreto se nos ha perdido.
Veamos entonces algunas de esas actuaciones que se nos quedan tras bastidores y que son las señales de que algo ocurrirá mas adelante.
Lo primero es el encanto. Los hombres agresores, contrario contrario a lo que pudiéramos esperar, se presentan en principio como hombres encantadores, carismáticos, atentos, amables, agradables, caballerosos; siempre están cuando la mujer lo necesita, aparecen de la nada, no la dejan pagar una cuenta, le dan regalos, la halagan constantemente, la idealizan. CUIDADO CON ESTO.
Los celos, que en un principio son traducidos por ellos e interpretados por la mujer como amor y protección, no tienen nada que ver con esto, sino con el control y con creerse que la mujer es su propiedad ¡ALERTA!
Se presenta indefenso, cuenta historias tristes de su niñez, dificultades que ha pasado con otros amores, hace un drama para generar lástima y pena en la mujer que, socialmente, está condicionada para ser madre y cuidar de los demás. NO TE ENGANCHES
El control. Los agresores suelen ser muy controlados y muy controladores con el tiempo, la ropa que la mujer se pone, cómo se peina, a quién le habla, por cuánto tiempo, el dinero que gasta, las amistades que tiene. Esto se da en un proceso en el que él primero se fija, luego sugiere y al final se impone. ATENCION CON ESTO
El aislamiento. Los hombres agresores aíslan a sus victimas geográfica y socialmente. Las separan de sus amistades, familiares y compañeros de trabajo. Las mueven de lugar, se mudan a lugares apartados de los sistemas de apoyo para ellas. Los alegatos en un principio se refieren a disfrutar y aprovechar el mayor tiempo juntos y expresarle a ellas que son lo mas importante para ellos, lo cual termina siento una estrategia para mantenerlas solas. NO LO PERMITAS
Los golpes emocionales, cuya meta es destruir el valor personal de la víctima. Esto se logra atribuyéndole a ella la culpa de lo que ocurre, primero de hechos pequeños y aparentemente insignificantes y más tarde de la violencia que él ejerce contra ella. Además, al principio de la relación no toma en cuenta su opinión y no la escucha, para luego más adelante, humillarla, insultarla y amenazarla. CREE EN TI, NO EN LO QUE ÉL TE DICE SOBRE TI
El discurso. Hay estrategias de comunicación típicas en los hombres agresores, que si la mujer está atenta las puede identificar. Aquí presentaré algunas. Justifica, esto es que no acepta la responsabilidad de sus acciones y dice cosas como "tuve un mal día hoy", "es que mis padres nunca me amaron", "no podía dejar que me hablaras de ese modo". Culpa, pasa la responsabilidad a otros que fueron los que hicieron que él se comportara de esa manera. Dice cosas como, "si no te hubieras puesto esa ropa, no me hubiera incomodado tanto".
Redefine. Es una variación de la táctica de culpar. Redefine la situación para que el problema no esté en él sino en otros., Por ejemplo, se adelanta una hora en el acuerdo para buscarla a su casa y ella no está lista. Él le dice "es que usas demasiado tiempo para arreglarte, porque quieres gustarles a otros hombres".
Miente, esto lo hace para controlar la situación y la información disponible. También lo hace para desequilibrar psicológicamente a su víctima. A veces de manera premeditada trata de aparentar estar diciendo la verdad cuando miente y aparenta estar mintiendo cuando dice la verdad.
Asume. Estos hombres con frecuencia asumen que ellos saben lo que los demás están pensando o diciendo y esto les sirve como justificación de su conducta.
Por ejemplo: "Yo sabia que te ibas a incomodar conmigo porque me fui a tomar una cerveza después del trabajo, así que decidí tardarme para pasarla mejor".
Minimiza. Evita la responsabilidad de sus acciones tratando de hacer que estas tengan la apariencia de no ser tan importantes. Puede decir, "no te hablé tan duro", "yo no te di, solamente te empujé", "eso es sólo un pellizco".
Habla vagamente, es decir con poca claridad para evitar responsabilidad por su conducta. Por ejemplo, "llegué tarde porque tenía algunas cosas que hacer de camino a la casa".
Como ven, es todo un cuadro lo cual nos ayuda a identificarlo y poder actuar frente a él. Es por esto que les digo a las mujeres: afinen la vista para ver, el oído para escuchar y el olfato para oler, de manera que no tengamos que tocar ni degustar la violencia.
http://tinyurl.com/6mslocr
Un blog de opinión e informaciones enfocado en temas relacionados con los derechos de la mujer. Soy una demócrata radical en el desarrollo de las naciones, con la equidad e igualdad social, económica y política de los ciudadanos/as dominicanos/as y del mundo.
También encontrarás algunas producciones literarias buscando un sentido de interioridad y una visión universal.
Mostrando las entradas con la etiqueta Masculinidad República Dominicana. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Masculinidad República Dominicana. Mostrar todas las entradas
Paz de Género y Escuelas de Formación en los Partidos
En días recién pasados se han destapado dos casos de dos dirigentes de los partidos del PLD y del PRD, de cierto nivel, que han incurrido en actos de violencia de género contra dos mujeres con las que han venido sosteniendo relaciones afectivo-sexuales.
Se trata de los señores 1) José Acevedo Trinidad, ex diputado, ex viceministro de Industria y Comercio, y miembro de relevancia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) contra Arianny Yabala Lara Hernández, y en contra de su hijo y su hija, de 11 y 9 años. Se le acusa de violencia psicológica y física grave, ejercida de manera continua, y denunciada durante más de nueve (9) meses, y en crescendo.
Y ha sido sometido también, 2) Tonty Rutinel Domínguez, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ex senador, y dirigente de la campaña actual, por haber agredido a la señora Leidy Dayanara Caraballo de los Santos, con la que tenía seis (6) años de Unión Libre, o Consensuada y con la que había procreado un hijo de dos años. La señora le acusa de haberla golpeado, propinarle un trompón que la tiró al suelo, y por la que se le abrió la frente, habiéndole causado este hecho una herida que requirió de doce (12) puntos en la frente.
Los partidos están en campaña reñida para el 20 de mayo del 2012. Y hay gente que no trasciende a este hecho, de que dentro de cinco meses son las elecciones, y nisiquiera por “conveniencia” les llega la motivación para adecentar sus conductas y controlar los impulsos violentos con perfil de discriminación de género contra mujeres; hoy, siendo éste, un perfil, profundamente cuestionado por toda la sociedad.
Militantes, dirigentes, del PRD, se acercaron en grupo a defender a la persona agresora el día de una de las comparecencias ante el Tribunal de Atención Permanente del Distrito Nacional.
No es buena motivación para el cambio y para el desarrollo de la inteligencia emocional de personas que estimamos, el reforzar la negación, actitud que suele acompañar a las personas con conductas impulsivas violentas contra mujeres, a las cuales suelen percibir como personas que creen que deben someterse a sus designios, fruto de un concepto machista de las relaciones con mujeres, y en la familia.
Como nota que retrata un poco la situación de la violencia y la complicidad social de la misma en el patriarcado, está el dato que el padre de Leidy Dayanara, la señora violentada por Rutinel, fue al Palacio de Justicia a defender al señor Tonty Rutinel.
Necesitamos como sociedad entender, que la formación en relaciones interpersonales con inteligencia emocional debe irse generalizando, y más en el reforzamiento a dirigentes sociales, políticos, sobre el cómo desarrollar las condiciones de la autoridad con credibilidad, legitimidad, dominio emocional, empatía, y con responsabilidad social.
En estos meses un grupo de hombres están recogiendo un millón de firmas de sus pares para exigir voluntad política desde el Estado, y desde la sociedad civil, para prevenir y atender la violencia desde parte de la masculinidad con problemas de autoritarismo, y de machismo exagerado contra las mujeres, que no están preparados para la democracia y para los derechos humanos en relaciones de parejas.
Miles de hombres y mujeres venimos capacitándonos y capacitando, en inteligencia emocional, control de impulsos violentos, comunicación asertiva, liderazgo democrático, empatía, persuasión, perspectiva de género en las relaciones interpersonales y en las políticas públicas, estrategias de comunicación, autoestima, credibilidad, cohesión, gobernabilidad, capital social y desarrollo local, etcétera…
Todo en un contexto de la preocupación generalizada que hay en toda la sociedad para que se superen la inseguridad ciudadana, y la criminalidad, y se establezca una cultura de paz, de inteligencia emocional, comunicación asertiva, igualdad, equidad, y democracia, entre los sexos, entre otros factores que originan este problema de la violencia.
En los partidos políticos hay personas que encarnan interés, experiencias, y tradiciones en la labor de formación política. Se necesita aceptar con humildad, el que todos y todas nos pongamos en esa onda, de desarrollar todas las áreas de la formación ciudadana y política. La sociedad civil se está poniendo en eso; los partidos deben agilizar los procesos generalizados de formación en democracia de género, derechos humanos y habilidades de comunicación asertiva.
Las escuelas de formación política eran una tradición en el pasado de los partidos políticos, esto hay que retomarlo, de manera generalizada; es esta una tarea a impulsar, con premura y consistencia.
La autora es Trabajadora Social y ciudadana.
http://elmunicipio.com.do/contentsreflex.aspx?key=682
Se trata de los señores 1) José Acevedo Trinidad, ex diputado, ex viceministro de Industria y Comercio, y miembro de relevancia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) contra Arianny Yabala Lara Hernández, y en contra de su hijo y su hija, de 11 y 9 años. Se le acusa de violencia psicológica y física grave, ejercida de manera continua, y denunciada durante más de nueve (9) meses, y en crescendo.
| José Acevedo Trinidad |
Y ha sido sometido también, 2) Tonty Rutinel Domínguez, del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), ex senador, y dirigente de la campaña actual, por haber agredido a la señora Leidy Dayanara Caraballo de los Santos, con la que tenía seis (6) años de Unión Libre, o Consensuada y con la que había procreado un hijo de dos años. La señora le acusa de haberla golpeado, propinarle un trompón que la tiró al suelo, y por la que se le abrió la frente, habiéndole causado este hecho una herida que requirió de doce (12) puntos en la frente.
| Tonty Rutinel Domínguez |
Los partidos están en campaña reñida para el 20 de mayo del 2012. Y hay gente que no trasciende a este hecho, de que dentro de cinco meses son las elecciones, y nisiquiera por “conveniencia” les llega la motivación para adecentar sus conductas y controlar los impulsos violentos con perfil de discriminación de género contra mujeres; hoy, siendo éste, un perfil, profundamente cuestionado por toda la sociedad.
Militantes, dirigentes, del PRD, se acercaron en grupo a defender a la persona agresora el día de una de las comparecencias ante el Tribunal de Atención Permanente del Distrito Nacional.
No es buena motivación para el cambio y para el desarrollo de la inteligencia emocional de personas que estimamos, el reforzar la negación, actitud que suele acompañar a las personas con conductas impulsivas violentas contra mujeres, a las cuales suelen percibir como personas que creen que deben someterse a sus designios, fruto de un concepto machista de las relaciones con mujeres, y en la familia.
Como nota que retrata un poco la situación de la violencia y la complicidad social de la misma en el patriarcado, está el dato que el padre de Leidy Dayanara, la señora violentada por Rutinel, fue al Palacio de Justicia a defender al señor Tonty Rutinel.
Necesitamos como sociedad entender, que la formación en relaciones interpersonales con inteligencia emocional debe irse generalizando, y más en el reforzamiento a dirigentes sociales, políticos, sobre el cómo desarrollar las condiciones de la autoridad con credibilidad, legitimidad, dominio emocional, empatía, y con responsabilidad social.
En estos meses un grupo de hombres están recogiendo un millón de firmas de sus pares para exigir voluntad política desde el Estado, y desde la sociedad civil, para prevenir y atender la violencia desde parte de la masculinidad con problemas de autoritarismo, y de machismo exagerado contra las mujeres, que no están preparados para la democracia y para los derechos humanos en relaciones de parejas.
Miles de hombres y mujeres venimos capacitándonos y capacitando, en inteligencia emocional, control de impulsos violentos, comunicación asertiva, liderazgo democrático, empatía, persuasión, perspectiva de género en las relaciones interpersonales y en las políticas públicas, estrategias de comunicación, autoestima, credibilidad, cohesión, gobernabilidad, capital social y desarrollo local, etcétera…
Todo en un contexto de la preocupación generalizada que hay en toda la sociedad para que se superen la inseguridad ciudadana, y la criminalidad, y se establezca una cultura de paz, de inteligencia emocional, comunicación asertiva, igualdad, equidad, y democracia, entre los sexos, entre otros factores que originan este problema de la violencia.
En los partidos políticos hay personas que encarnan interés, experiencias, y tradiciones en la labor de formación política. Se necesita aceptar con humildad, el que todos y todas nos pongamos en esa onda, de desarrollar todas las áreas de la formación ciudadana y política. La sociedad civil se está poniendo en eso; los partidos deben agilizar los procesos generalizados de formación en democracia de género, derechos humanos y habilidades de comunicación asertiva.
Las escuelas de formación política eran una tradición en el pasado de los partidos políticos, esto hay que retomarlo, de manera generalizada; es esta una tarea a impulsar, con premura y consistencia.
La autora es Trabajadora Social y ciudadana.
http://elmunicipio.com.do/contentsreflex.aspx?key=682
Datos sobre hombres con conductas violentas contra la mujer en República Dominicana. Y una Nueva Masculinidad. De María Isabel Soldevila
Acá la periodisra María Isabel Soldevila hace un recuento de las características de los hombres que ejercen violencia contra las mujeres.
El Psicólogo Luis Vergés que dirige el Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional relata las siguientes características a detectar y a superar del machismo que maltrata:
Minimizan lo que hacen.
Niegan
Se descontrolan cuando el poder no les permite controlar a las mujeres:
"Los agresores ejercen violencia para mostrar su poder cuando pierden el control. Y eso le cuesta la vida a una mujer cada día y medio en República Dominicana." María Isabel Soldevilla
Son de todas las clases sociales, de distintos niveles de educación, no son enfermos mentales, no son adictos. No hay una proporción destacable en esas variables.
Les invito a leer y a usar este material sistematizado por la periodista María Isabel Soldevilla, y se basan en el trabajo del psicólogo Luis Vergés. ¡¡¡Pa´lante!!!
mildred dolores mata
-----------
VIOLENCIA DE GÉNERO
El agresor común no parece un monstruo
NO TIENE BASE EL MITO DE QUE GOLPEAN MÁS LOS POBRES, ILETRADOS O ADICTOS
María Isabel Soldevila
Violencia, poder, control. Las tres palabras escritas en rojo en la pizarra del Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional resumen el proceso que ha conllevado que 202 mujeres hayan sido asesinadas por hombres en República Dominicana, colocando al país a la cabeza de las estadísticas mundiales de feminicidios.
Los agresores ejercen violencia para mostrar su poder cuando pierden el control. Y eso le cuesta la vida a una mujer cada día y medio en República Dominicana.
Negación
Acaba de concluir la sesión de bienvenida al centro y ya se han retirado los 11 hombres que comenzaban la terapia tras haber agredido física o psicológicamente a sus parejas o exparejas y luego de que éstas se querellaran.
Llegan unos 30 cada semana. Luis Vergés, psicólogo, dirige el centro y es el primero que habla a esos hombres.
Llama la atención que en la entrada no hay letrero que identifica que lo que pasa adentro, y que la primera cara que se vea sea la de una mujer policía que, revestida de autoridad y de una cálida pero firme mirada, deja entrar, uno a uno, a los nuevos “pacientes”.
Paciencia no es necesariamente lo que sobra en el grupo. Sentados en los sofás azules y anaranjados de la sala de espera, “chatean” por sus teléfonos inteligentes, estampan sus carnés amarillos... Casi todos son jóvenes, uno tiene apenas 18 años y llegó con su madre.
“Hay que enderezar a ese muchacho”, le dice a Vergés en el pasillo. Su “muchachito” le dio una bofetada a su novia y le dejó un ojo hinchado.
Pero él cree -al menos eso dice- que la culpa la tiene el mensajito que le envió otra chica cuando estaba con ella.
“Lo primero es lograr que se reconozcan como agresores”, explica Vergés. La tarea no es sencilla. En cada sesión se repite el patrón: historias elaboradas (o muy escuetas) en las que ellos poco tienen que ver con el hecho de estar ahí. La culpa la tienen las mujeres, sus exparejas, las mujeres fi scales o las juezas. A sus ojos, todas ellas son infi eles, malas, mentirosas, histéricas, celosas, ladronas, locas, drogadictas... injustas.
Los agresores no creen que sea “gran cosa” romper la puerta a patadas, amenazar a punta de pistola, perseguir, acosar, insultar o golpear a una mujer.
Es tan complejo el fenómeno como casi imposible resulta descifrar a primera vista quién es un potencial agresor.
Los hombres en la sala de espera no son monstruos desfi gurados. Muy por el contrario, en su mayoría son lindos, bien vestidos y acicalados.
“Son tan normales como cualquiera. Pero son personas disociadas. Tienen una imagen pública que se aprecia y se reconoce y muchos son hasta protegidos por la comunidad cuando las mujeres presentan las querellas, pues la imagen que tienen de ellos les impide creer que son capaces de agredir”, explica Vergés.
Cero excusas Las estadísticas levantadas por el Centro de Intervención Conductual de Hombres contradicen muchos mitos comunes sobre los hombres violentos. No son los iletrados los que golpean, sólo el 4% de los agresores que había visto el centro en sus primeros dos años no sabía leer ni escribir. No son pobres desempleados que no saben qué hacer con su hombría: el 84% de los hombres violentos tratados en el centro tenía un empleo.
No golpearon, amenazaron ni insultaron a las mujeres de sus vidas porque estaban drogados: el 94% de ellos no consumía drogas.
No son unos locos: nada más el 3% presentaba un trastorno psiquiátrico. Aunque no se les ve en la cara, sí hay señales de alarma que deben servir a las mujeres y a las personas en su entorno para detectar el potencial peligro que un hombre puede representar para su pareja.
Las amenazas, las agresiones (verbales, de actitud y físicas), la conducta defensiva y los rasgos posesivos deben llamar la atención, indica un documento de trabajo presentado en el diplomado en “Violencia intrafamiliar: abordaje integral de los sistemas abusivos” coordinado por el Patronato de Ayuda a las Mujeres Maltratadas (Pacam) en la Pontifi cia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Cuestión de hombres
Quienes creen que hay injusticia al perseguir con más afán a los hombres violentos que a las mujeres, se equivocan. Solo el 1% de los casos de querellas por agresión que registra el centro corresponde a ellas.
Tampoco hay que culparlas por “soltarlos”. Vergés explica que las sobrevivientes de violencia ven en la fase de “arrepetimiento” de su agresor una esperanza de cambio. Son víctimas de algo similar al síndorme de Estocolmo, en que el secuestrado se encariña con su captor.
“Hay mucha presión de la familia”, dice Vergés. La idea de que ella debe “sobrellevar” a ese hombre y no “destruir a su familia” prima. “Deben entender que lo que destruye la familia es la violencia”.
INGREDIENTES QUE HACEN A UN AGRESOR
1- La violencia es un aprendizaje cultural, explica el psicólogo Luis Vergés. Tiene que ver con la creación de roles de género que llevan al hombre a que su hombría dependa del control que ejercen sobre las mujeres. La sociedad lo refuerza y valida.
2- La exposición a la violencia en la familia -como observador, víctima o participante activo (con hermanos y hermanas)- es otro de los factores de incidencia. El 53% de los hombres que van al centro dicen haber sido agredidos en la infancia.
3- Cuando hay impunidad, y se aprende desde temprano que avasallando es que se consiguen los objetivos deseados, se aprende a ser violento. Si esto se produce en un lugar con débil institucionalidad, el caso es peor, dice Vergés.
4- La idea de que la mujer es un objeto hecho para controlarse, dice el especialista Vergés, y la escasa valoración de las mujeres como personas que merecen respeto, contribuye a las actitudes violentas.
5- Una pobre inteligencia emocional. El agresor confunde amor con violencia. “Algunos hasta distorsionan mensajes bíblicos para justificarse”, explica Vergés.
6- La violencia es siempre una elección. Para Vergés resulta esperanzador que de 2,500 casos atendidos en el centro, en tres años solo 14 hayan reincidido.
Un millón de hombres contra la violencia
“En el Mes de la No violencia contra la Mujer, los hombres que suscribimos la presente declaración, hijos, padres, hermanos, esposos, novios y amigos de mujeres que forman parte de nuestras vidas, reafirmamos el compromiso ante la sociedad de no ejercer violencia de género y participar de manera consciente y activa en un esfuerzo para promover la paz y el respeto a la vida”.
Lo pensaron hombres, lo escribieron hombres, lo promueven hombres y ellos saldrán hoy a buscar firmas en barrios, hospitales, escuelas, ayuntamientos, plazas, empresas. El grupo busca conseguir un millón de firmas de hombres dominicanos que no quieren quedarse de brazos cruzados mientras cientos de mujeres son asesinadas cada año.
Héctor Romero, estudiante de Trabajo Social, activista por una masculinidad sin violencia y diplomado en Género por Intec; Andrés Mañón, líder comunitario de la Loma del Chivo que conoce bien del impacto del involucramiento ciudadano en la lucha contra la delincuencia; el periodista Luis José Chávez y Osvaldo Soriano, presidente de la Asociación de Periodistas de Turismo (Adompretur), visitaron LISTÍN DIARIO donde recogieron la firma de su director, Miguel Franjul.
“No queremos asumir ese estigma de agresores y violentos. Los hombres tenemos que actuar contra esa mal entendida masculinidad”, dijo Chávez. “Esto debe trascender las firmas”, apuntó Romero. “Tenemos que construir espacios donde los hombres puedan reflexionar sobre sus vivencias, revisarse internamente y construir una masculinidad más solidaria”.
“Queremos dejar de ser parte del problema y comenzar a ser parte de la solución”, dijo Mañón, que organiza hoy recolecciones de firmas en barrios de la zona norte de la ciudad.
Apoyo
El documento ha concitado el apoyo de unas 30 instituciones, además de los ayuntamientos unidos en FEDOMU, entre las que están la Asociación Dominicana de Profesores (ADP); el CONEP, el Colegio de Periodistas, la Fundación Juan Luis Guerra, la Coalición Paz y Libertad, el Foro Social Alternativo, Participación Ciudadana, la Federación de Trabajadores de la Industria de la Construcción, el Colectivo Mujer y Salud, La Multitud, la Coalición por una Educación Digna, entre otras.
http://tinyurl.com/86b95va
El Psicólogo Luis Vergés que dirige el Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional relata las siguientes características a detectar y a superar del machismo que maltrata:
Minimizan lo que hacen.
Niegan
Se descontrolan cuando el poder no les permite controlar a las mujeres:
"Los agresores ejercen violencia para mostrar su poder cuando pierden el control. Y eso le cuesta la vida a una mujer cada día y medio en República Dominicana." María Isabel Soldevilla
Son de todas las clases sociales, de distintos niveles de educación, no son enfermos mentales, no son adictos. No hay una proporción destacable en esas variables.
Les invito a leer y a usar este material sistematizado por la periodista María Isabel Soldevilla, y se basan en el trabajo del psicólogo Luis Vergés. ¡¡¡Pa´lante!!!
mildred dolores mata
-----------
VIOLENCIA DE GÉNERO
El agresor común no parece un monstruo
NO TIENE BASE EL MITO DE QUE GOLPEAN MÁS LOS POBRES, ILETRADOS O ADICTOS
María Isabel Soldevila
Violencia, poder, control. Las tres palabras escritas en rojo en la pizarra del Centro de Intervención Conductual para Hombres de la Procuraduría Fiscal del Distrito Nacional resumen el proceso que ha conllevado que 202 mujeres hayan sido asesinadas por hombres en República Dominicana, colocando al país a la cabeza de las estadísticas mundiales de feminicidios.
Los agresores ejercen violencia para mostrar su poder cuando pierden el control. Y eso le cuesta la vida a una mujer cada día y medio en República Dominicana.
Negación
Acaba de concluir la sesión de bienvenida al centro y ya se han retirado los 11 hombres que comenzaban la terapia tras haber agredido física o psicológicamente a sus parejas o exparejas y luego de que éstas se querellaran.
Llegan unos 30 cada semana. Luis Vergés, psicólogo, dirige el centro y es el primero que habla a esos hombres.
Llama la atención que en la entrada no hay letrero que identifica que lo que pasa adentro, y que la primera cara que se vea sea la de una mujer policía que, revestida de autoridad y de una cálida pero firme mirada, deja entrar, uno a uno, a los nuevos “pacientes”.
Paciencia no es necesariamente lo que sobra en el grupo. Sentados en los sofás azules y anaranjados de la sala de espera, “chatean” por sus teléfonos inteligentes, estampan sus carnés amarillos... Casi todos son jóvenes, uno tiene apenas 18 años y llegó con su madre.
“Hay que enderezar a ese muchacho”, le dice a Vergés en el pasillo. Su “muchachito” le dio una bofetada a su novia y le dejó un ojo hinchado.
Pero él cree -al menos eso dice- que la culpa la tiene el mensajito que le envió otra chica cuando estaba con ella.
“Lo primero es lograr que se reconozcan como agresores”, explica Vergés. La tarea no es sencilla. En cada sesión se repite el patrón: historias elaboradas (o muy escuetas) en las que ellos poco tienen que ver con el hecho de estar ahí. La culpa la tienen las mujeres, sus exparejas, las mujeres fi scales o las juezas. A sus ojos, todas ellas son infi eles, malas, mentirosas, histéricas, celosas, ladronas, locas, drogadictas... injustas.
Los agresores no creen que sea “gran cosa” romper la puerta a patadas, amenazar a punta de pistola, perseguir, acosar, insultar o golpear a una mujer.
Es tan complejo el fenómeno como casi imposible resulta descifrar a primera vista quién es un potencial agresor.
Los hombres en la sala de espera no son monstruos desfi gurados. Muy por el contrario, en su mayoría son lindos, bien vestidos y acicalados.
“Son tan normales como cualquiera. Pero son personas disociadas. Tienen una imagen pública que se aprecia y se reconoce y muchos son hasta protegidos por la comunidad cuando las mujeres presentan las querellas, pues la imagen que tienen de ellos les impide creer que son capaces de agredir”, explica Vergés.
Cero excusas Las estadísticas levantadas por el Centro de Intervención Conductual de Hombres contradicen muchos mitos comunes sobre los hombres violentos. No son los iletrados los que golpean, sólo el 4% de los agresores que había visto el centro en sus primeros dos años no sabía leer ni escribir. No son pobres desempleados que no saben qué hacer con su hombría: el 84% de los hombres violentos tratados en el centro tenía un empleo.
No golpearon, amenazaron ni insultaron a las mujeres de sus vidas porque estaban drogados: el 94% de ellos no consumía drogas.
No son unos locos: nada más el 3% presentaba un trastorno psiquiátrico. Aunque no se les ve en la cara, sí hay señales de alarma que deben servir a las mujeres y a las personas en su entorno para detectar el potencial peligro que un hombre puede representar para su pareja.
Las amenazas, las agresiones (verbales, de actitud y físicas), la conducta defensiva y los rasgos posesivos deben llamar la atención, indica un documento de trabajo presentado en el diplomado en “Violencia intrafamiliar: abordaje integral de los sistemas abusivos” coordinado por el Patronato de Ayuda a las Mujeres Maltratadas (Pacam) en la Pontifi cia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Cuestión de hombres
Quienes creen que hay injusticia al perseguir con más afán a los hombres violentos que a las mujeres, se equivocan. Solo el 1% de los casos de querellas por agresión que registra el centro corresponde a ellas.
Tampoco hay que culparlas por “soltarlos”. Vergés explica que las sobrevivientes de violencia ven en la fase de “arrepetimiento” de su agresor una esperanza de cambio. Son víctimas de algo similar al síndorme de Estocolmo, en que el secuestrado se encariña con su captor.
“Hay mucha presión de la familia”, dice Vergés. La idea de que ella debe “sobrellevar” a ese hombre y no “destruir a su familia” prima. “Deben entender que lo que destruye la familia es la violencia”.
INGREDIENTES QUE HACEN A UN AGRESOR
1- La violencia es un aprendizaje cultural, explica el psicólogo Luis Vergés. Tiene que ver con la creación de roles de género que llevan al hombre a que su hombría dependa del control que ejercen sobre las mujeres. La sociedad lo refuerza y valida.
2- La exposición a la violencia en la familia -como observador, víctima o participante activo (con hermanos y hermanas)- es otro de los factores de incidencia. El 53% de los hombres que van al centro dicen haber sido agredidos en la infancia.
3- Cuando hay impunidad, y se aprende desde temprano que avasallando es que se consiguen los objetivos deseados, se aprende a ser violento. Si esto se produce en un lugar con débil institucionalidad, el caso es peor, dice Vergés.
4- La idea de que la mujer es un objeto hecho para controlarse, dice el especialista Vergés, y la escasa valoración de las mujeres como personas que merecen respeto, contribuye a las actitudes violentas.
5- Una pobre inteligencia emocional. El agresor confunde amor con violencia. “Algunos hasta distorsionan mensajes bíblicos para justificarse”, explica Vergés.
6- La violencia es siempre una elección. Para Vergés resulta esperanzador que de 2,500 casos atendidos en el centro, en tres años solo 14 hayan reincidido.
Un millón de hombres contra la violencia
“En el Mes de la No violencia contra la Mujer, los hombres que suscribimos la presente declaración, hijos, padres, hermanos, esposos, novios y amigos de mujeres que forman parte de nuestras vidas, reafirmamos el compromiso ante la sociedad de no ejercer violencia de género y participar de manera consciente y activa en un esfuerzo para promover la paz y el respeto a la vida”.
Lo pensaron hombres, lo escribieron hombres, lo promueven hombres y ellos saldrán hoy a buscar firmas en barrios, hospitales, escuelas, ayuntamientos, plazas, empresas. El grupo busca conseguir un millón de firmas de hombres dominicanos que no quieren quedarse de brazos cruzados mientras cientos de mujeres son asesinadas cada año.
Héctor Romero, estudiante de Trabajo Social, activista por una masculinidad sin violencia y diplomado en Género por Intec; Andrés Mañón, líder comunitario de la Loma del Chivo que conoce bien del impacto del involucramiento ciudadano en la lucha contra la delincuencia; el periodista Luis José Chávez y Osvaldo Soriano, presidente de la Asociación de Periodistas de Turismo (Adompretur), visitaron LISTÍN DIARIO donde recogieron la firma de su director, Miguel Franjul.
“No queremos asumir ese estigma de agresores y violentos. Los hombres tenemos que actuar contra esa mal entendida masculinidad”, dijo Chávez. “Esto debe trascender las firmas”, apuntó Romero. “Tenemos que construir espacios donde los hombres puedan reflexionar sobre sus vivencias, revisarse internamente y construir una masculinidad más solidaria”.
“Queremos dejar de ser parte del problema y comenzar a ser parte de la solución”, dijo Mañón, que organiza hoy recolecciones de firmas en barrios de la zona norte de la ciudad.
Apoyo
El documento ha concitado el apoyo de unas 30 instituciones, además de los ayuntamientos unidos en FEDOMU, entre las que están la Asociación Dominicana de Profesores (ADP); el CONEP, el Colegio de Periodistas, la Fundación Juan Luis Guerra, la Coalición Paz y Libertad, el Foro Social Alternativo, Participación Ciudadana, la Federación de Trabajadores de la Industria de la Construcción, el Colectivo Mujer y Salud, La Multitud, la Coalición por una Educación Digna, entre otras.
http://tinyurl.com/86b95va
¿Qué por ciento de hombres dominicanos cree que las mujeres no los pueden dejar?
Maribel es una joven mujer de 25 años. Tiene una hija de 3 años. Se dejó del padre de la niña. Lo dejó porque -se fue volviendo celoso, controlador… -dice ella.
Desde mi óptica hay más que eso. La joven en cuestión ha seguido estudiando de noche, hace un curso técnico de belleza, trabaja todos los días en diferentes casas de familia, y en una oficina. De tarde arregla pelo, uñas…y en el fin de semana ya prácticamente tiene su salón de belleza.
Por su parte él se ha quedado atascado. Ritmo lento para trabajar, muda fácilmente de trabajo, no ha crecido en aspiraciones de superación de ningún tipo.
Muy poco compromiso con lo doméstico. Un machismo con pocas recompensas: ni como proveedor, ni como amigo afable, ni compartiendo intereses sociales e ideológicos que ayudasen a cohesionarlos. Y unas estructuras económicas de empleo que no le ayudan.
Un gran desencuentro. Ritmos diferentes de desarrollo, de responsabilidades, de carácter… Y la vida no anda muy romántica y aguantadora entre las mujeres últimamente. De eso hace referencia el artículo de Carmen Imbert Brugal de esta semana pasada bajo el título “Para España se va”, en el cual se recrea esta situación de desencuentro entre hombres y mujeres.
Hay muchas razones de desencuentros. No hay un proyecto compartido en términos de expectativas económicas, y ni esfuerzos proporcionales en lo doméstico. Podría decirse que el romance pasa por una mala racha en nuestro país, y una de las razones principales son las dificultades de reproducción social y económica con cierta holgura. Decía un comentarista al artículo de Carmen Imbert Brugal, que los problemas económicos no ayudan al amor.
Ante la ruptura, el joven con 29 años, expareja, anda por ahí, hostilizando, queriendo controlar, vigilando, celando…No acepta que la relación se acabó.
La verdad es que me he quedado un poco sorprendida con este caso. Venía viendo que esto iba a pasar, pues conozco a los dos jóvenes. Pero de un muchacho afable, no violento… por lo menos abiertamente…; se ha convertido en una persona corriente como si fuese un hombre de otra generación.
¡Tan machista como cualquier viejo! Mis programaciones prejuiciadas se cayeron. Parece que en República Dominicana en los actuales momentos, entre viejos y jóvenes no hay gran distancia en eso del machismo. Un estudio de PROFAMILIA, dice es mayor el machismo en los jóvenes.
Cuando ella se fue trazando metas, superándose, él se fue volviendo inseguro, y emocionalmente violento.
Ya esta joven lo ha citado en dos ocasiones a la Unidad de Atención a la Violencia Intrafamiliar, de Género y Sexual, acá en Santiago. La persigue, la vigila, la amenaza, pretende prohibirle…etcétera. Pretendiendo que ella es aún su pareja.
Fruto de este caso, el cual me ha sorprendido, agudizo más el oído, observo, reflexiono… sobre un fenómeno que hasta ahora he sabido, pero que realmente no había pensado que fuese tan repetitivo, tan de carne y hueso, en personas que se revelan el día menos pensado con un patrón que creía para otros hombres.
Inicié entrevistas con las personas del entorno en el que trabajamos en esta Unidad de VIF de la Fiscalía de Santiago, y fuera de la Unidad, a entrevisté a personas como taxistas, alguaciles, policías, estudiantes, amas de casa, clientas del salón donde me arreglo, plomeros, amigas, amigos... Pregunto: ¿qué por ciento de hombres crees, no aceptan que la mujer los deje?
Las respuestas van, desde decir que un 40%, un 50%, o que un 90%, o que casi todos no aceptan que las mujeres los dejen. La mayoría dice que cerca del 90% de los hombres no aceptan que la mujer los deje, claro que es un decir de percepciones. Pero lo curioso es que cuando hago la pregunta, se ríen…como sabiendo que eso es risible, pero que los abarca a ellos. Un comentario adicional muy frecuente, fue: -no quieren aceptar que los dejen, y quieren obligar a la mujer…pero sólo a las que ellos no quieren dejar, porque ellos dejan muchísimas sin que eso sea problema.
Alguien dijo: -para que eso cambie, hay que esperar que crezca otra generación de hombres.
Pienso que sin un cuestionamiento general, en todas las instituciones de socialización y de opinión (periódicos, cine, radio, familias, escuela, iglesias, Estado) es muy difícil que las próximas generaciones cambien este patrón de egoísmo, posesión y cosificación de las mujeres.
El modelo machista se reproduce a todo pulmón. Sólo trabajando para un cambio del machismo de una manera consciente podrá superase ese patrón, que está causando una gran violencia.
La sociedad dominicana no está trabajando para el empoderamiento de los hombres. Un empoderamiento de una manera democrática, y con capacidades afectivas de poder sobrevivir sin una mujer.
La mujer por su parte no tiene consciencia del peligro que las amenaza. Establecen relaciones sin evaluar bien esta situación del machismo.
Y yo me pregunto en lo que el hacha va y viene: ¿Qué deben hacer los hombres y las mujeres para que este desencuentro no siga ocurriendo con los actuales niveles de violencia inaceptables?
Quiero aportar otra alternativa además de la idea de que se hagan campañas educativas para desmontar la idea del amor como posesión.
Pienso que la mujer debe plantearse la vida partiendo de su sobrevivencia económica de manera autónoma. Saber recrearse, compartir sin establecer relaciones de pareja tan joven, sin autoconocerse, ni conocer bien la persona con la que se está uniendo.
Y a propósito de esta recomendación, quiero repetir que según un estudio que se hizo en Inglaterra, de los veinte a los treinta años es que el cerebro de las personas termina de madurar, de formarse, para funciones vinculadas a tomar decisiones difíciles y tomar en cuenta los sentimientos de los demás. (http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/science/newsid_5 328000/5328794.stm).
Pienso que hay que evitar de toda manera que las personas contraigan parejas permanentes por lo menos antes de los 20 años, y si es posible que contraigan relaciones permanentes, mucho mejor, cerca de los treinta años.
En esa edad las personas pueden hacer acuerdos con más fundamento y con una valoración más objetiva de sus expectativas y de quien las reúne. Un aporte si se quiere pobre, limitado…
Pero… ¡es tanto lo que hay que proponer!, mucho depende de factores estructurales sociales y económicos para mejorar las condiciones de los hombres y mujeres, para que ambos puedan ser proveedores equilibrados, que el hombre no siga abandonando los estudios, y pueda trabajar en empleos apropiados para estudiantes, que las mujeres no sigan buscando parejas como refugio para salir de encierros y para resolver necesidades económicas. El tema sigue abierto, es inconmensurable todo lo que hay que cambiar…
Mientras…aprendamos a amar y a dejar de amar sin tantos traumas. Aceptemos que las relaciones se pueden terminar…hay que aceptar que no siempre el amor es eterno. Preservar la dignidad y un poco de orgullo para dejar que la persona pueda alejarse de nuestro lado…prepararnos, y preparar para eso, creo, ¡es lo mínimo que podemos hacer!
Desde mi óptica hay más que eso. La joven en cuestión ha seguido estudiando de noche, hace un curso técnico de belleza, trabaja todos los días en diferentes casas de familia, y en una oficina. De tarde arregla pelo, uñas…y en el fin de semana ya prácticamente tiene su salón de belleza.
Por su parte él se ha quedado atascado. Ritmo lento para trabajar, muda fácilmente de trabajo, no ha crecido en aspiraciones de superación de ningún tipo.
Muy poco compromiso con lo doméstico. Un machismo con pocas recompensas: ni como proveedor, ni como amigo afable, ni compartiendo intereses sociales e ideológicos que ayudasen a cohesionarlos. Y unas estructuras económicas de empleo que no le ayudan.
Un gran desencuentro. Ritmos diferentes de desarrollo, de responsabilidades, de carácter… Y la vida no anda muy romántica y aguantadora entre las mujeres últimamente. De eso hace referencia el artículo de Carmen Imbert Brugal de esta semana pasada bajo el título “Para España se va”, en el cual se recrea esta situación de desencuentro entre hombres y mujeres.
Hay muchas razones de desencuentros. No hay un proyecto compartido en términos de expectativas económicas, y ni esfuerzos proporcionales en lo doméstico. Podría decirse que el romance pasa por una mala racha en nuestro país, y una de las razones principales son las dificultades de reproducción social y económica con cierta holgura. Decía un comentarista al artículo de Carmen Imbert Brugal, que los problemas económicos no ayudan al amor.
Ante la ruptura, el joven con 29 años, expareja, anda por ahí, hostilizando, queriendo controlar, vigilando, celando…No acepta que la relación se acabó.
La verdad es que me he quedado un poco sorprendida con este caso. Venía viendo que esto iba a pasar, pues conozco a los dos jóvenes. Pero de un muchacho afable, no violento… por lo menos abiertamente…; se ha convertido en una persona corriente como si fuese un hombre de otra generación.
¡Tan machista como cualquier viejo! Mis programaciones prejuiciadas se cayeron. Parece que en República Dominicana en los actuales momentos, entre viejos y jóvenes no hay gran distancia en eso del machismo. Un estudio de PROFAMILIA, dice es mayor el machismo en los jóvenes.
Cuando ella se fue trazando metas, superándose, él se fue volviendo inseguro, y emocionalmente violento.
Ya esta joven lo ha citado en dos ocasiones a la Unidad de Atención a la Violencia Intrafamiliar, de Género y Sexual, acá en Santiago. La persigue, la vigila, la amenaza, pretende prohibirle…etcétera. Pretendiendo que ella es aún su pareja.
Fruto de este caso, el cual me ha sorprendido, agudizo más el oído, observo, reflexiono… sobre un fenómeno que hasta ahora he sabido, pero que realmente no había pensado que fuese tan repetitivo, tan de carne y hueso, en personas que se revelan el día menos pensado con un patrón que creía para otros hombres.
Inicié entrevistas con las personas del entorno en el que trabajamos en esta Unidad de VIF de la Fiscalía de Santiago, y fuera de la Unidad, a entrevisté a personas como taxistas, alguaciles, policías, estudiantes, amas de casa, clientas del salón donde me arreglo, plomeros, amigas, amigos... Pregunto: ¿qué por ciento de hombres crees, no aceptan que la mujer los deje?
Las respuestas van, desde decir que un 40%, un 50%, o que un 90%, o que casi todos no aceptan que las mujeres los dejen. La mayoría dice que cerca del 90% de los hombres no aceptan que la mujer los deje, claro que es un decir de percepciones. Pero lo curioso es que cuando hago la pregunta, se ríen…como sabiendo que eso es risible, pero que los abarca a ellos. Un comentario adicional muy frecuente, fue: -no quieren aceptar que los dejen, y quieren obligar a la mujer…pero sólo a las que ellos no quieren dejar, porque ellos dejan muchísimas sin que eso sea problema.
Alguien dijo: -para que eso cambie, hay que esperar que crezca otra generación de hombres.
Pienso que sin un cuestionamiento general, en todas las instituciones de socialización y de opinión (periódicos, cine, radio, familias, escuela, iglesias, Estado) es muy difícil que las próximas generaciones cambien este patrón de egoísmo, posesión y cosificación de las mujeres.
El modelo machista se reproduce a todo pulmón. Sólo trabajando para un cambio del machismo de una manera consciente podrá superase ese patrón, que está causando una gran violencia.
La sociedad dominicana no está trabajando para el empoderamiento de los hombres. Un empoderamiento de una manera democrática, y con capacidades afectivas de poder sobrevivir sin una mujer.
La mujer por su parte no tiene consciencia del peligro que las amenaza. Establecen relaciones sin evaluar bien esta situación del machismo.
Y yo me pregunto en lo que el hacha va y viene: ¿Qué deben hacer los hombres y las mujeres para que este desencuentro no siga ocurriendo con los actuales niveles de violencia inaceptables?
Quiero aportar otra alternativa además de la idea de que se hagan campañas educativas para desmontar la idea del amor como posesión.
Pienso que la mujer debe plantearse la vida partiendo de su sobrevivencia económica de manera autónoma. Saber recrearse, compartir sin establecer relaciones de pareja tan joven, sin autoconocerse, ni conocer bien la persona con la que se está uniendo.
Y a propósito de esta recomendación, quiero repetir que según un estudio que se hizo en Inglaterra, de los veinte a los treinta años es que el cerebro de las personas termina de madurar, de formarse, para funciones vinculadas a tomar decisiones difíciles y tomar en cuenta los sentimientos de los demás. (http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/science/newsid_5 328000/5328794.stm).
Pienso que hay que evitar de toda manera que las personas contraigan parejas permanentes por lo menos antes de los 20 años, y si es posible que contraigan relaciones permanentes, mucho mejor, cerca de los treinta años.
En esa edad las personas pueden hacer acuerdos con más fundamento y con una valoración más objetiva de sus expectativas y de quien las reúne. Un aporte si se quiere pobre, limitado…
Pero… ¡es tanto lo que hay que proponer!, mucho depende de factores estructurales sociales y económicos para mejorar las condiciones de los hombres y mujeres, para que ambos puedan ser proveedores equilibrados, que el hombre no siga abandonando los estudios, y pueda trabajar en empleos apropiados para estudiantes, que las mujeres no sigan buscando parejas como refugio para salir de encierros y para resolver necesidades económicas. El tema sigue abierto, es inconmensurable todo lo que hay que cambiar…
Mientras…aprendamos a amar y a dejar de amar sin tantos traumas. Aceptemos que las relaciones se pueden terminar…hay que aceptar que no siempre el amor es eterno. Preservar la dignidad y un poco de orgullo para dejar que la persona pueda alejarse de nuestro lado…prepararnos, y preparar para eso, creo, ¡es lo mínimo que podemos hacer!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)