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Para superar la pobreza: el empleo. Por Ramón Tejada Holguín

En el día lunes 28 de mayo del 2012 alguien escribió en mi blog que quería se escribiera breve, sobre el cómo resolver la pobreza, ¡y YA! Este comentario lo escribió debajo de un artículo de Pavel Isa Contreras donde hablaba sobre la necesidad de la producción o políticas de subsidio en materia prima o en alimentos esenciales en el consumo nacional y en la agroindustria, tales como el maíz (para la industria avícola), el trigo (para hacer el pan), el aceite, la leche en polvo...

Cómo la persona quería respuestas simples, leí dos artículos sobre las políticas en el Brasil, que bajaron la pobreza sigificativamente, con políticas soiales inclusivas (salud, educación), entrega de alimentos directos a familias pobres en la canasta familar,aumento real del salario mínimo,...

Y me faltó lo principal: empleos. Empleos como políticas desde el gobierno...como prioridad. Por ejemplo, como ha dicho Danilo Medina: comprar desde el gobierno, también y quizás fundamental a las empresas que generan empleo,:MIPYME, pequeñas, medianas...

Gracias a Ramón Tejada Holguín por el siguiente artículo, enfatizando pobreza y mercado laboral.

mildred dolores mata

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Máquina de hacer pobres

Ramón Tejada Holguín
Ramón Tejada Holguín, sociólogo, apoyó a Danilo Medina, año 2012, electo presidente del PLD, en RD


Es lamentable observar cómo diversos sectores buscan deslegitimar con encono el triunfo de Danilo Medina, cuando el país lo que necesita es poner fin a las querellas electorales y entender que uno de los retos del legitimo presidente electo Medina es enfrentar la "Máquina de hacer pobres". ¿Qué es eso? Es la forma en que funciona el mercado de trabajo, el cual es afectado tanto por la calidad de las políticas sociales (educación y salud) como por las económicas (sectores que deben estimularse para la creación de más empleos de calidad).

La capacidad de absorción que tiene el mercado de trabajo habla de la capacidad de incorporación de las personas a la sociedad. Una sociedad que posee un mercado de trabajo incapaz de ofrecer oportunidades de movilidad social a sus miembros y que no garantiza un empleo a los y las jóvenes que buscan trabajo por primera vez, provocará la perpetuación de la pobreza y la exclusión. El mercado de trabajo es la institución más importante para la reducción de la pobreza y la exclusión de manera duradera.

En “Equidad, Desarrollo y Ciudadanía”, la CEPAL lo demuestra al sostener que el mercado de trabajo: 1) es la principal fuente de ingresos de los hogares, lo que permite la adquisición de bienes y servicios que hacen posible a sus miembros aspirar a un nivel de vida acorde con sus patrones culturales, 2) cuando este se desempeña en el ámbito formal, permite participar en sistemas de seguridad social orientados a que el trabajador y su familia hagan frente a imprevistos y tengan una vida digna cuando se jubilan, 3) como espacio de trabajo ofrece posibilidades de expresión y desarrollo de capacidades individuales, y 4) el acceso a un empleo representa para las personas el canal de inserción en el esfuerzo conjunto de creación de riqueza económica y cultural, haciéndolas partícipes de un proyecto colectivo. Estos factores refuerzan su identidad con los valores que la sociedad propugna.
Danilo Medina, electo presdiente en RD año 2012, del PLD

La rigidez de nuestro mercado de trabajo se observa en dos niveles: 1) las posibilidades de acceso a empleo de calidad y bien remunerados que poseen los más pobres son muy reducidas debido al escaso nivel de desarrollo de sus capacidades que la sociedad le provee y 2) hay inequidades según las características de la fuerza laboral: mujeres, jóvenes de ambos sexos, y las personas provenientes de hogares pobres y residentes en zonas rurales tienden a recibir menos remuneración y tienen menor posibilidad de movilidad ocupacional.

En el mercado de trabajo influyen la calidad de la educación, el estado de salud de la población, la calidad de las instituciones y el acento en el desarrollo económico con rostro humano. La propuesta del presidente electo Medina lo reconoce. Por lo tanto sus funcionarios deberán definir políticas para que el mercado de trabajo dominicano no sea una institución que ofrece pocas posibilidades para la movilidad social. Este es uno de los retos del nuevo gobierno.

Ramón Tejada Holguín
Perspectiva Ciudadana
El Caribe
29 mayo 2012
 
http://desdeelpaisdealicia.blogspot.com/2012/05/maquina-de-hacer-pobres.html

Análisis sobre la pobreza y sugerencias ante el alza de precios de los alimentos: Pavel Isa Contreras

Análisis y propuestas de políticas ante las alzas de los alimentos y la desprotección de las personas pobres. Muy buenos datos. Excelente, brillante, humanista análisis.



¿Blindados? Los pobres no


Por Pável Isa Contreras

¿Estamos realmente blindados frente al fuerte incremento en los precios internacionales de los alimentos como afirmara el Presidente de la República? En promedio, se puede decir que "más o menos", pero en una sociedad tan desigual, los promedios tienen un valor limitado.
Para el 12% de la población que vive en pobreza extrema, es decir, para un millón de personas, la respuesta definitiva a esa pregunta es no.

En efecto, la República Dominicana es mucho menos vulnerable que otros países de la región a estas alzas, debido a que es moderada la proporción de los alimentos que demanda su población que se importa.

Sin embargo, el peso de esas importaciones en la canasta alimenticia de la población más pobre es muy elevado, una población que antes de las alzas no tenían suficientes ingresos para alimentarse adecuadamente.

No todos los alimentos que han registrados importantes alzas de precios en el mercado internacional son de importancia para la República Dominicana. Para el país, los productos más sensibles son aquellos que cumplen tres condiciones. Primero, que una significativa proporción de la demanda total sea satisfecha por importaciones. Segundo, que sea un alimento relevante en la dieta típica, proveyendo, por ejemplo una importante proporción del total calorías consumidas. Tercero, que por razones de productividad, los precios de la producción nacional de ese producto sean significativamente más elevados que los precios de importación, haciéndola un costoso sustituto.

De los productos de la dieta básica de la población dominicana, cinco productos cumplen con esa condición: el aceite vegetal, el trigo, el maíz (insumo importado clave para la producción de pollo y huevos), las habichuelas y la leche en polvo. Combinados, estos cinco productos proveen el 28% de las calorías consumidas y representan el 36% del gasto total en alimentos del 40% de la población más pobre del país. Cualquier aumento de precios en estos productos debe ser motivo de urgente preocupación, en particular porque un 12% de la población no gana lo suficiente para comer adecuadamente y un 35% no cubre sus necesidades básicas. En esa población, el aumento de precios tiende a reducir el consumo, y un bajo consumo de aceite, de habichuelas y de leche tiene severas implicaciones nutricionales, con consecuencias frecuentemente irreversibles para la población infantil.

El aceite, las habichuelas importadas y la leche en polvo han registrado significativos incrementos de precios en el país en meses recientes, como resultado del aumento de los precios de importación.

Por su parte, por razones coyunturales asociadas a la interrupción de las exportaciones hacia Haití, el precio del pollo no refleja el incremento de los costos de producción, pero eso es temporal.

Finalmente, el precio del pan de consumo masivo se ha contenido gracias al subsidio introducido recientemente, cuya efectividad y sostenibilidad a mediano plazo está por verse.

Es importante recordar que en la mayoría de los casos, las importaciones de estos productos se han venido incrementando de manera significativa en los últimos años, desplazando gradualmente a la producción doméstica gracias a las políticas de apertura comercial, a los masivos subsidios en sus países de origen, y a la ausencia de políticas de desarrollo productivo que apuntalen la productividad y una modernización agroalimentaria e incluyente en el país. En 1980 sólo se importaba el 5% del total del volumen de alimentos demandados en el país; en 2003 esa proporción había subido hasta 18%, explicado básicamente por los productos mencionados. Por ejemplo, en 1980 producíamos el 90% del total de habichuelas consumidas y cerca del 25% del maíz, proporciones que se han reducido hasta 50% y 10% respectivamente. Igualmente es bien conocido el fuerte aumento de las importaciones de leche en polvo asociado a múltiples factores.

Hay que reconocer, sin embargo, que la política de limitar las importaciones de 8 productos agropecuarios, la llamada Rectificación Técnica aplicada desde 1999, ha contribuido a reducir el ritmo de penetración de las importaciones de alimentos y a hacernos menos vulnerables a la crisis actual. No obstante, el costo de esa política ha sido exorbitante: precios internos muy elevados, resultados muy pobres en materia de desarrollo productivo, y extravagantes beneficios a unos pocos.

Desafortunadamente, el DR-CAFTA y otros acuerdos comerciales incrementarán las vulnerabilidades del país frente a shocks alimentarios pues desarman al Estado de instrumentos de defensa potencialmente útiles, mientras los prometidos beneficios de menores precios se van esfumando gracias a las alzas internacionales y a los interminables oligopolios comerciales del país.

Aunque los acuerdos entre el gobierno y los comerciantes para reducir los ataques especulativos no están demás, no son una solución de fondo, ni siquiera de corto plazo, para los sectores más pobres, pues se limitan a buscar evitar ataques especulativos, comunes en períodos de incertidumbre. En el corto plazo, hay que enfrentar los estragos que han causado las alzas sobre los hogares más pobres y en inseguridad alimentaria a través de la asistencia alimentaria o monetaria directa y focalizada. En oposición, los subsidios generalizados suelen traducirse en grandes desperdicios al beneficiar a sectores no pobres. El mapa de la pobreza de la antigua ONAPLAN, el Atlas del Hambre y la Desnutrición en la del PMA y el informe de pobreza del BID/Banco Mundial son instrumentos muy útiles para informar sobre las poblaciones en riesgo. La asistencia focalizada contribuiría a evitar un deterioro del estado de salud de las personas en inseguridad alimentaria a causa del déficit de nutrientes.

En el mediano y largo plazo se impone una agenda que busque fortalecer las capacidades de producción de alimentos. Esa estrategia no debe limitarse, como lo ha hecho en el pasado, a un esquema de protección comercial que encarece de forma extraordinaria los alimentos y mantiene a los pequeños productores en la pobreza. Una protección inteligente, pero más que nada, el fomento del aprendizaje y el incremento de los rendimientos en finca, el acceso al crédito y a la tierra, y un comercio interno fluido y competitivo son objetivos inescapables de una política sensata que reduzca los riesgos de hambre y desnutrición, que contribuya a reducir la pobreza y la indigencia, y a blindar a los pobres de los efectos de los aumentos en los precios internacionales de los alimentos.

Concentración de riquezas en República Dominicana, y desarrollo con equidad: Rosario Espinal

PUBLICADO EN LA SECCION FIRMAS DE CLAVE DIGITAL EL DIA martes, 11 de septiembre de 2007
ENFOQUES
Tutumpotes e hijos de machepa
En aquellos tiempos de resonante discurso boschista, había un puñado de tutumpotes y muchos hijos de machepa. Hoy, hay más tutumpotes y muchos más hijos de machepa.
Rosario Espinal - Socióloga. Profesora de sociología y política en Temple University, Filadelfia.

A principios de los años 60, Juan Bosch se convirtió en el gran maestro de sociología de la población dominicana. Sus exposiciones radiales inundaban el país y traían lecciones que ayudaban a comprender la dinámica social, los problemas económicos y los vericuetos políticos.

Tutumpotes eran los ricos oligárquicos. Hijos de machepa, los pobres desarropados. Ambos términos pasaron a ocupar un lugar importante en el argot popular.

En aquellos tiempos de resonante discurso boschista, había un puñado de tutumpotes y muchos hijos de machepa. Hoy, hay más tutumpotes y muchos más hijos de machepa.

Si la República Dominicana se hubiese desarrollado en las últimas décadas, la situación sería diferente. Hubiese, proporcionalmente, menos tutumpotes y muchos menos hijos de machepa; la clase media fuera más grande y estable.

Durante los últimos 50 años, las ciencias sociales han debatido el tema del desarrollo, enfocado en cómo lograr crecimiento económico, equidad social y democracia.

En los años 50 y 60, algunos analistas plantearon la compatibilidad de estos objetivos, argumentando que los llamados países subdesarrollados podían alcanzar simultáneamente crecimiento económico, bienestar social y derechos políticos, como ocurrió en Europa Occidental y Estados Unidos.

Esta ilusión de linealidad desarrollista se desvaneció, sin embargo, en los años 70 ante las evidencias. Países como Brasil, con un alto nivel de crecimiento económico, mostraron poco avance en el campo de la igualdad social y la democracia política.

Se afianzó entonces la tesis de la conflictividad de los objetivos del desarrollo. Se podía alcanzar uno sin los otros.

Un asunto muy debatido fue la relación entre crecimiento económico y equidad social.

Por un lado se argumentó que había que crecer antes de redistribuir. Por otro, que para crecer de manera sostenida y justa, había que establecer desde el inicio de la fase de crecimiento, parámetros de mayor igualdad.

Surgieron entonces las comparaciones entre los procesos de modernización de América Latina y el sudeste asiático. Al ser más desigual, América Latina creció sin redistribuir en la misma magnitud, mientras los países asiáticos crecieron y redistribuyeron mejor.

Según ha publicado la Oficina de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, la República Dominicana pertenece al grupo de países que en las últimas décadas ha crecido mucho y redistribuido poco.

Como resultado, el alto crecimiento económico dominicano de los últimos 50 años no produjo una mejoría sustancial en los indicadores de desarrollo humano.

La pobreza sigue siendo un grave problema, agudizado con la crisis económica de 2003-2004. Los niveles de escolaridad y la calidad de la educación son precarios, así como el acceso a los servicios de salud, seguridad social y vivienda.

La economía dominicana genera hoy más riqueza que hace 50 años, pero no crea empleos suficientes para la población. La mayoría de los trabajos pagan poco y muchas personas laboran en el sector informal. El gobierno no invierte suficiente en programas sociales y los servicios públicos son muy deficientes.

El Estado sigue siendo un botín para provecho de los funcionarios y relacionados, que cambian según el partido que se encuentre en el poder. Algunos políticos incluso se las ingenian para participar en todos los gobiernos.

Así han surgido muchos políticos-tutumpotes que luchan ferozmente en los procesos electorales por quedarse o volver al poder.

Por su parte, los tutumpotes del sector privado (de vieja alcurnia o nuevo cuño) establecen sus lealtades políticas en función del partido/gobierno que mejor garantice la prosperidad de sus negocios.

Las zonas francas, turismo, el sector bancario, los bienes raíces y las drogas han representado en las últimas tres décadas nuevos espacios de acumulación de capital, junto al permanente despojo de los bienes públicos por parte de políticos y segmentos del sector privado.

En este contexto ha crecido el número de hijos de machepa en la sociedad dominicana.

Aspiran al progreso, pero no han podido acceder a la distribución de riqueza. Para vencer las precariedades, unos han emigrado o desean hacerlo, mientras otros han hecho un oficio de la delincuencia callejera.

La clase media, que hila esperanzas en medio de las desesperanzas, también ha encontrado en la migración la escalera de escape de una economía que, aunque crezca, no se torna más productiva ni redistributiva.


WWW.CLAVEDIGITAL.COM

Pobreza en República Dominicana: el país de los extremos: María Isabel Soldevilla

LD- Lecturas de Domingo

BRECHA SOCIAL

El país de los extremos


María Isabel Soldevila - 7/15/2007 12:00:00 AM

DOS REPÚBLICA DOMINICANA COEXISTEN, PERO NO CONVIVEN. Una al lado de la otra, o quizás, una encima de la otra. No se ven, aunque a veces se rozan. Evitan mirarse, para no herirse con el reflejo del espejo distorsionado


SANTO DOMINGO.- En este país de 9 millones de habitantes unos pocos se reparten todo lo materialmente bueno, todo lo que “el dinero puede comprar” y otros muchos sobreviven con lo que resta.

En el país de los extremos, una pareja dominicana de altos ejecutivos, preparados en las mejores escuelas del mundo, con dos hijas y un hijo, puede pasar una semana de vacaciones en el espectacular Tortuga Bay, de Punta Cana, uno de los resorts de mayor lujo en el país y la región, en una villa de 4 habitaciones, 537 metros cuadrados con vista al mar y solo el desayuno incluido, por US$81 mil 200.

Mientras, otra familia de cinco, de esas con una madre soltera a cargo y cuatro niños de tres padres diferentes, todos ausentes, sobreviviría por 34 años con esa suma, a ritmo de RD$6,500 por mes.

Un levantamiento de 2006 indica que en República Dominicana hay alrededor de 63,301 habitaciones hoteleras, según datos de la Secretaría de Turismo, la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes y el Banco Central.

El sector privado local e internacional ha hecho y hace grandes inversiones en la industria del sol y la arena, principalmente en la provincia La Altagracia, donde están los paraísos Bávaro y Punta Cana y unas 28 mil de esas acomodaciones, casi todas bajo la modalidad “todo incluido”.

El turismo “all inclusive” se diversifica, y ahora los grandes capitales aspiran a convertir a la República Dominicana en un país “cinco estrellas”.

Una agente inmobiliaria con base en Punta Cana explicó a LISTÍN DIARIO que para hacer un campo de golf con viviendas alrededor, se necesita al menos de un millón de metros cuadrados.

Según el sitio de Internet especializado en golf “La web de golf ”, existen 32 campos en República Dominicana, cinco de los cuales están en La Romana, seis en Punta Cana, cuatro en San Pedro de Macorís (dos de ellos en Juan Dolio), dos en Bávaro y dos en Puerto Plata, zonas todas eminentemente turísticas.

Los nuevos proyectos, los de mayor lujo en Punta Cana, que “incluyen playa, golf y marina, como Roco Ki (que en taíno significa “honrar la tierra”), Punta Cana y Cap Cana”, tienen propiedades cuyos precios “empiezan en 300,000 hasta 15 millones.

Todos los precios están en dólares y en algunos proyectos hay opciones de pagos y/o financiamiento”, explicó la especialista, que pidió reservas de su nombre.

Los hay a precios menores.

En la zona Bávaro-Punta Cana, para el caso de los apartamentos, van de US$600 hasta US$6 mil el metro cuadrado; desde US$90 hasta US$900 el metro cuadrado para los solares y el metro de construcción de viviendas entre US$500 y US$1500 el metro cuadrado.

“Hay proyectos habitaciones para obreros y empleados, como Pueblo Bávaro, Villas Bávaro y Cortecito, donde las propiedades andan desde US$50,000 hasta US$200,000.

Hay proyectos de semi-lujo, con acceso a playa, campos de golf, etcétera, como Cocotal, Punta Blanca, Cana Bay, Residencial Plaza Bolera, Turquesa, donde los precios empiezan en US$70,000 hasta US$700,000”.

La bonanza inmobiliaria de playa ha sido notada por inversionistas internacionales y por la prensa especializada. Hace un año, la cadena MSNBC publicó un reportaje titulado “Pequeña isla, gran potencial de inversión”, bajo la firma de Kerry Sanders, en la que resaltaba que “la inmobiliaria dominicana está tan caliente que, antes de dar el primer picazo, el proyecto Roco Ki había vendido US$100 millones en propiedades, el 90 porciento a norteamericanos, en un solo día”.

“Dentro de 10 a 15 años esperamos que Roco Ki tenga 8 mil residencias y de 6 a 7 hoteles de alta categoría, de 5 estrellas”, dijo en esa ocasión Nick Tawil Fernández presidente de Roco Ki Westin.

La fiebre inmobiliaria no se circunscribe a las zonas turísticas. Nancy Nicasio, experta en inmobiliaria de lujo de la empresa Negocios inmobiliarios, SA, estimó que unas 182 torres están en construcción en la ciudad en estos momentos, un 20 por ciento en el más alto nivel de lujo.

La avenida Anacaona –la Quinta avenida, le llama Nicasio– sigue siendo la más cara, promediando, al igual que Piantini, los US$1,500 por metro cuadrado de terreno, que suben a alrededor de los US$2,000 una vez construida la torre.

Los constructores son buscados como si fueran diseñadores de modas. Los Dior, Prada y Gucci de la ingeniería dominicana son los ingenieros Jesús Rodríguez Sandoval, con Caney; Juan Emilio Pérez Morales, con su Torre Rivoli; Pedro Haché Pérez con sus Torres Gemelas del Parque, entre otros pocos, como Rafael Calventi, con su Torre Libertador. Más recientemente, las Vieramar de Yuyo Sánchez estén haciendo suspirar a muchos.

Para llamarse “de lujo”, un menos 350 metros cuadrados, materiales de primera, un constructor reconocido y una ubicación privilegiada. Algunos expertos consultados coincidieron en que el “boom” inmobiliario de alto nivel no será sostenible en el largo plazo, por lo pequeño del mercado local, aunque siempre está la inversión extranjera.

En el mismo país de los apartamentos de 700 metros cuadrados y un millón de dólares se vive la realidad opuesta.

Para 2004, el déficit habitacional se estimaba entre 600 y 800 mil según un reporte de la organización internacional Visión Mundial basado en informes del Instituto Nacional de la Vivienda. El 70 por ciento de las casas presentaba altos niveles de vulnerabilidad ante los fenómenos naturales.

En “Cobijo de esperanzas”, el informe dice que el 40 por ciento de la población no tenía en 2004 ni la más remota posibilidad de adquirir una vivienda digna.

“Este déficit tiende a agravarse con el tiempo, ya que el incremento de la demanda de viviendas es de 3.5% anual, lo que en términos absolutos significa un requerimiento que oscila entre 45 y 55 mil unidades habitacionales”, indica el reporte.

Esto significaría que desde la fecha en que se publicó ese trabajo el déficit habitacional ha aumentado y faltan por lo menos 100 mil viviendas más que en 2004.

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El costo del hambre
Dos mundos, el de la abundancia y la carencia alimenticia, provocan pérdidas enormes de dinero en productividad y calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha calificado como grave la situación de obesidad en el mundo.

Más de 1,000 millones de personas en el planeta tienen problemas de sobrepeso y obesidad, según el informe mundial de la OMS. Unos 1,200, la otra cara de la moneda, tienen que vivir con menos de un dólar al día y sufren de desnutrición.

El impacto económico y frente al desarrollo del hambre resulta enorme, tal y como determina un reciente estudio del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en Centroamérica y República Dominicana.

En 2004 se invirtieron US$13 millones en atender enfermedades relacionadas con la desnutrición, en el 78 por ciento de los casos en recién nacidos. “La desnutrición afecta el desempeño escolar”, explica el informe.

“Esto se traduce en mayores probabilidades de ingreso tardío, repitencia, deserción y bajo nivel educativo”.

En nuestro país, el 82 por ciento de los alumnos con problemas de nutrición termina abandonando la escuela.

Problemas laborales asociados a la desnutrición le costaron US$658 millones a la República Dominicana en 2004. La conclusión es clara: “luchar contra el hambre es un buen negocio para todos”.

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La sociedad parece gritar: “eres lo que conduces”
Nuevos símbolos de estatus aparecen en el mercado: marcas como Ferrari, Porsche, Bentley, Maserati y Aston Martin se hacen visibles en las calles, junto a los más tradicionales Mercedes Benz o BMW, todos vehículos que sobrepasan la línea de los US$150 mil y alcanzan los US$600 mil o más.

Ya existe en República Dominicana un club Ferrari, presidido por Eric Haché, cuyo hermano Gamal es propietario de uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.

También hay un club de Porsche, con una página web enlazada a la porsche.com donde su presidente Horacio Álvarez anuncia orgulloso la fundación en 2001 de la asociación y los recorridos nacionales e internacionales de los 40 socios que, al momento, aparecen como registrados.

Estos automóviles transitan, en calles no siempre bien asfaltadas, junto a las 54 mil chatarras del transporte público, un 60 ciento de los 90 mil vehículos llamados del “concho” en los que se transporta el 75 por ciento de la población que no tiene vehículo propio.