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Sobre el aborto terapéutico y las/los evangélicos. Por José Dunker

Explicaciones sobre casos donde hay que hacer aborto terapéutico.  Mildred D Mata

José Dunker
Por José Dunker.

Semblanza
diciembre 22, 2016

Carta abierta sobre al aborto.

SANTO DOMINGO, R.D.
22 de diciembre, 2016

A MIS HERMANOS Y HERMANAS EN LA FE:

Me siento triste y avergonzado por el papel que hemos hecho con el tema del aborto, en relación al nuevo Código Procesal Penal.

Este papel no solo contradice el espíritu de las Escrituras, sino que aleja a la juventud y a la clase pensante de la confianza en la Iglesia.

Mis hermanos, ¡es que no hay regla sin excepción! El mismo Dios que dijo: “no matarás”, es el que ordenó a Moisés destruir a las naciones cananeas sumidas en la degeneración. De modo que, matar es malo, pero una guerra justa puede ser una excepción. Excepción es también cuando se mata en defensa propia.

Estoy sorprendido que algunos de ustedes hablen en contra del “aborto terapéutico” como si se tratara de una abominación. ¿En cuál pasaje de las Escrituras se basan para sostener una posición tan difícil de entender? ¿Es que desconocen las situaciones en las que un médico se puede ver obligado a informar a sus pacientes que no es posible salvar las dos vidas, y que tienen que escoger? ¿No es lo mismo que pasó en el Titanic, cuando se decidió salvar a las mujeres y a los niños?

En mi condición de profesional de la Medicina les recuerdo cinco situaciones en las que se justifica el “aborto terapéutico”.

Primero, embarazo ectópico: el cigoto se anida fuera del útero y si no se extrae puede provocar ruptura de la trompa con hemorragia y posible muerte de la mujer.

Segundo, mola hidatiforme: un feto se transforma en tumor maligno, y si no se saca muere junto con la madre.

Tercero, cáncer uterino de la mujer: si no se saca la matriz, se muere la mujer, y se muere el niño.

Cuarto, cardiopatía severa en la que una junta de médicos concluye que la mujer no resistiría un embarazo completo, y si muere la mujer, se muere también el niño.

Quinto, ruptura de membranas e infección fetal: si no se detiene el embarazo, se muere el niño, y también se muere la madre.

En estas situaciones, muy raras por cierto, el médico es quien propone interrumpir el embarazo por causa de la madre. No se trata, como dicen otros, de un supuesto derecho a decidir de la madre, sino de una situación lamentable en la que no se puede salvar la madre y el niño, y tenemos que escoger.

Ante hechos médicos tan evidentes, ¿no deberíamos ser nosotros, los creyentes, quienes saliéramos a la calle a reclamar por el derecho del médico a salvar la vida de estas mujeres?

Lamento mucho enfrentar a algunos de ustedes que son mis hermanos y hermanas que quiero de todo corazón, pero, mi impresión es que al declarar la guerra al aborto terapéutico hemos dado muy mal testimonio a nuestra generación, y esto nos quita autoridad moral para hablar sobre otros temas.

He consultado autores cristianos en los que confío, y difieren claramente de esta posición ultraconservadora que se ha hecho predominante.

John Stott confirma su posición pro-vida, pero propone como punto de consenso lo siguiente: “no se puede quitar la vida humana EXCEPTO EN CASOS DE NECESIDAD PERENTORIA” (p.344), e incluye la anencefalia como una de estas excepciones.

John Piper, citado en un documento de la Bethlehem Baptist Church, declara lo siguiente: “Si Dios ya está quitando la vida de un niño en el vientre de su madre – a través de una anomalía catastrófica u otro contratiempo, y si está claro que el bebé no podría sobrevivir fuera del vientre, y que dejándolo pone en peligro la vida de la madre- en esas circunstancias yo no creo que pecamos en contra del bebé ni en contra de Dios sacando el bebé y salvando a la madre”.

Billy Graham ha declarado tajantemente lo siguiente: “Debemos aceptar el aborto en estos casos: violación o incesto o si el parto es una amenaza a la vida de la madre” (“Prolife Discussions”).

Cristian Peralta, bioeticista y sacerdote jesuita, afirma que en estos casos (embarazo ectópico, cáncer uterino, etc.) “no se contradice el principio moral de no matar”, y señala que “la píldora de un día después”, en casos de violación o incesto, “es aceptada… por la Conferencia Episcopal Alemana, después de haber consultado a la Congregación para la Doctrina de la fe y a la Academia Pontificia para la Vida del Vaticano”.

Admito que algunos puntos son controversiales, y no nos podremos poner de acuerdo, pero, ojalá pudiéramos hacer consenso por lo menos en este punto: ABORTO POR PRESCRIPCIÓN MÉDICA, no como derecho a decidir de la mujer, sino como un supremo recurso para salvar la vida de la madre. No se trata de aprobar el aborto, sino de reconocer la excepción.

Si hacemos este consenso, digámoslo abiertamente para que nadie suponga que defendemos la vida del niño, pero menospreciamos la vida de la mujer.

Con mi mayor respeto,

José Dunker L.
22/xii/2016

Iglesias y aborto: un tema plural. Caso niña Carmen en Brasil, marzo 2009

Se va avanzando en la lucha por la despenalización del aborto en tres causales en el Código Penal en discusión en República Dominicana

Va un reconocimiento a la observación del Código Penal enviado desde el Congreso (Senado) por parte del Presidente Danilo Medina

¡Viva la unidad de hombres y mujeres por la igualdad, la equidad, la justicia, en compartir bienes, poder, espacios, roles e identidades libres, viva la lucha por mujeres empoderadas!

Por Mildred Dolores Mata
Santiago, RD. 20.12.2016

Pueblito de organizaciones y amigas /os

Feministas de República Dominicana tenemos unos 15 años luchando por la despenalización del aborto por 3 eximentes:

1) Vida mujer en peligro si no se hace aborto. Ejemplo del caso Esperancita, Rosaura Almonte, por priorizar feto se pospuso quimio, tenía leucemia, expulsó feto, murió desangrada, contrariado sus deseos y los de su madre). http://acariciando.blogspot.com/2012/08/muere-esperanza-rosaura-almonte-j-por.html

Rosaura Almonte, Esperancita, fallecida por Código Penal impedir el aborto, 2014, RD

2) Otra eximente es, interrupción de embarazo fruto de violación y también por incesto, primeras 12 semanas.

3) Por feto genéticamente incompatibilidad con vida viable.

El 19.12.2016, el presidente Danilo Medina observó el proyecto Código Penal que penalizaba el aborto de manera absoluta.  Y volvemos al Código Penal del 1884. http://balanzalegal.com/leyes/2016/09/14/codigo-penal-de-la-republica-dominicana/  Y seguiríamos siendo  uno de los seis (6) países en todo el mundo, unos 200 países, que penalizan el aborto de manera absoluta.

Esto dejaría en desamparo a las mujeres pobres, que en esas circunstancias, ponen su vida en peligro con abortos inseguros y clandestinos.

Esta lucha podría seguir siendo larga por fundamentalismos de parte jerarquías en iglesias que presionan congresistas. A pesar de que el 77% de RD apoya aborto de la mujer en peligro con prioridad (Gallup Latinoamericana, 2015) y 32 % por violación. Pero parte del Congreso en los últimos años ha tenido un accionar poco democrático y de espaldas al pueblo. http://acento.com.do/2015/actualidad/8291238-encuesta-revela-77-dominicanos-apoya-aborto-si-la-madre-esta-en-peligro/

Francisco Álvarez defiende 3 causales despenalización, Presidente Profamilia y ex Coordinador de Participación Ciudadana

Los argumentos que sostienen las 3 casuales eximentes para despenalizar en el Código Penal  son analizadas opor Francisco Álvarez, presidente de Profamilia, y ex coordinador de Participación ciudadana http://acento.com.do/2016/opinion/8368013-abortemos-el-abuso/

El rector PUCMM, Ramón Alfredo de la Cruz Baldera ha dicho el debate se está dando desde el efundamentalismo (Diario Libre, 15 diciembre 2014). http://www.diariolibre.com/noticias/el-nuevo-rector-de-la-pucmm-critica-el-fundamentalismo-en-debate-aborto-DDDL926041

 En la Iglesia Católica el aborto no puede ser un dogma, pues eso el hecho nunca han estado todas y todos de acuerdo. Incluso en el Vaticano en su más alto nivel, el Rector de la Academia Pontificia para la Vida del Vaticano, Rino Fisichella, y el vocero del Papa, en ese entonces, Federico Lombardi, cuestionaron al arzobispo de Brasil, de la región de Olinda Recife, al obispo José Cardoso Sobrino, por excomulgar familiares y personal médico que hizo aborto a niña llamada Carmen, de 9 años, embarazada por violación de mellizos, y si no se hacía aborto moría. http://medicina.udd.cl/centro-bioetica/files/2010/08/aborto-de-ni%C3%B1a.pdf

Lo importante es que se está democratizando el debate, y se está conociendo la verdad de los hechos, no mentiras ni manipulaciones, contra la mujer, y con hechos que  generalizan y se muestran ofensivos contra la mujer.

¡Viva el conocimiento  científico, las distintas creencias ideológicas, por una sociedad que ame las mujeres, que le reconozca conciencia, ciudadanía plena y derecho a la vida, con prioridad y libertad, seguridad,  salud sexual y reproductiva, anticonceptivos, educación sexual para prevenir embarazos no deseados, proyectos de vida con oportunidades para la autonomía y el rompimiento con la cultura patriarcal o machista y la subordinación de la mujer tratada como objeto sexual e inferior!

¡Viva la unidad de hombres y mujeres por la igualdad, la equidad, la justicia, en compartir bienes, poder, espacios, roles e identidades libres, empoderadas!

Mildred D Mata
Santiago, República Dominicana, 20.12.2016

Anexo:

Análisis en documento que narra las contradicciones en parte de la jerarquía de Iglesia Católica de Brasil y el Vaticano por el aborto a la niña Carmen, por tener la vida en peligro.
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http://medicina.udd.cl/centro-bioetica/files/2010/08/aborto-de-ni%C3%B1a.pdf

Aborto en niña de 9 años con embarazo gemelar producido por violación

Representante vaticano: Reacción inadecuada ante la niña brasileña

Representante vaticano lamenta que la enseñanza de la Iglesia “haya aparecido como inmisericorde”

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 16 de marzo de 2009.

El presidente de la Academia Pontificia para la Vida, el obispo Rino Fisichella, publicó este domingo un artículo en el periódico vaticano “L’Osservatore Romano”, en el que deplora lo sucedido en el caso de la niña brasileña, y juzga “precipitada” la declaración del arzobispo de Olinda y Recife sobre la excomunión de quienes han participado en el aborto.

El caso estalló a primeros de marzo, cuando a una menor brasileña de 9 años, 133 centímetros de estatura y 36 kilos de peso, violada repetidamente por su padrastro, le fue practicado el aborto de los mellizos que esperaba.

La polémica se endureció cuando monseñor José Cardoso Sobrino, arzobispo de Olinda y Recife, excomulgó a la madre y a todos los miembros del equipo médico, lo cual generó graves críticas contra la Iglesia en Brasil.

Monseñor Fisichella lamenta la precipitación en la condena en un caso moralmente tan delicado como éste, y afirma que “no era necesaria tanta urgencia y publicidad en declarar un hecho que se realiza de forma automática”, en referencia a la excomunión latae sententiae.

De lo que “se siente mayormente necesidad en este momento es el signo de un testimonio de cercanía con el que sufre, un acto de misericordia que, aun manteniendo firme el principio, es capaz de mirar más allá de la esfera jurídica”, explica monseñor Fisichella.

Es verdad que la niña “llevaba dentro de sí vidas inocentes como la suya, aunque fruto de la violencia, y han sido suprimidas; sin embargo, esto no basta para dar un juicio que pesa como una condena”, añade.

Abrazar antes que condenar 
Monseñor Fisichella lamenta la imagen dada por la Iglesia en este caso, pues “antes que pensar en la excomunión, era necesario y urgente salvaguardar la vida inocente de esta niña, y devolverla a un nivel de humanidad de los que nosotros, hombres de Iglesia, deberíamos ser expertos anunciadores y maestros”.

En este caso, esta niña “debía haber sido en primer lugar defendida, abrazada, acariciada con dulzura para hacerle sentir que estamos todos con ella”, admitió. La reacción “apresurada” del arzobispo de Recife, lamenta monseñor Fisichella, ha hecho que se resienta la credibilidad de la enseñanza de la Iglesia, “que parece a los ojos de muchos como insensible, incomprensible y privado de misericordia”.

Si bien insiste en que el caso de la condena del aborto como un mal intrínseco es uno de los principios morales “de los que la Iglesia no puede prescindir aunque quisiera”, recuerda también que el presente caso “era muy delicado”, y que “tratarlo de forma expeditiva no hace justicia” ni a la frágil persona de esta niña ni a cuantos se han visto envueltos en los hechos.

Otra cosa que lamenta el prelado es que casos como éste, por desgracia, “habría pasado inobservado, como tantos otros similares si no fuera por el fragor de las reacciones suscitadas por la intervención del obispo”.
“La violencia sobre una mujer, ya grave de por sí, asume una valoración más condenable cuando quien la sufre es una niña, con el agravante de la pobreza y la degradación social en que vive”. “No hay palabras adecuadas para condenar episodios como éste”, añade el prelado.

Dilema médico
 El presidente de la Academia Pontificia para la Vida afirma que este caso era muy delicado, y que dar juicios taxativos no hace justicia a la verdad, ya que para los médicos se planteaba un dilema moral muy grave.
Respecto a esta niña, “a causa de su jovencísima edad y de las precarias condiciones de salud, su vida estaba en serio peligro por el embarazo en curso. ¿Cómo actuar en estos casos? Decisión ardua para el médico y para la propia ley moral”.
 “Escenas como ésta, aunque con una casuística diferente, se repiten diariamente en las salas de reanimación, y la conciencia del médico se encuentra sola consigo misma en el momento de decidir qué es mejor hacer”.
Para cualquier médico, a no ser que se haya vuelto insensible, “una elección como esta de deber salvar una vida sabiendo que pone en serio peligro una segunda, no es vivida fácilmente”, añade.
“Nadie, en cualquier caso, llega a una decisión de este tipo con desenvoltura; es injusto y ofensivo sólo pensarlo”, afirma.

 El estupro, crimen gravísimo 
En el mismo sentido, el presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, monseñor Geraldo Lyrio Rocha, arzobispo de Mariana, lamentó públicamente la semana pasada que “el aspecto más repugnante de este caso haya quedado diluido ante la polémica por la excomunión”.
Sin embargo, como ya señaló la Conferencia en una nota del 6 de marzo, la cuestión verdaderamente grave es “el aumento de casos de abusos a menores en el país”, tema “sobre el que la conciencia nacional debe ser despertada”.
 Asimismo, el prelado recordó que la pena de la excomunión “no es sinónimo de condenación al infierno, sino que se trata de un acto disciplinar de la Iglesia”, que pretende “llamar la atención de las conciencias sobre un acto intrínsecamente grave, del que la gravedad a veces no existe una percepción clara”.
También recordó que monseñor Cardoso “no ha excomulgado a nadie”, ya que la excomunión es automática al realizarse el aborto, según la ley de la Iglesia.
 Además, aclaró, “para incurrir en excomunión, la persona precisa tener conciencia de la gravedad del acto y libertad para practicarlo”, lo que excluye en este caso a la menor y seguramente también a la madre, “que actuaron bajo presión”.

Condena al feminicidio y despenalización del aborto terapéutico en el Código Penal

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Zobeyda Cepeda, la primera a la izquierda
Zobeyda Cepeda argumenta el porqué el Senado de la República Dominicana debe aprobar el texto del Proyecto de Código Penal que ha sido aprobado por la Cámara de Diputados/as. 

Debe reconocerse el feminicidio como un delito grave identificable y con un tratamiento especial por el origen de crimen de odio en razón del machismo.

Igual debe reconocerse la dignidad de la mujer como persona libre de decidir cuando un embarazo pone en peligro su vida y su salud.

Parte de la jerquía de la Iglesia Católica quiere imponer al Senado de que no se reconozca al feminicido como un delito especial grave y no quiere se despenalice el aborto cuando por necesidad hay que decidir salvar la vida de la mujer.

No hay excusas

Por  Zobeyda Cepeda

La resistencia a la despenalización del aborto terapéutico y a la tipificación del feminicidio como figura penal no encuentra argumento alguno en el cual sustentarse que pueda impedir su aprobación en el Congreso Nacional.

Como ha señalado el abogado constitucionalista Cristóbal Rodríguez, si bien la intención de algunos asambleístas en la reforma constitucional en introducir “el derecho a la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte” era impedir la despenalización del aborto en el Código Penal, la redacción no logró en lo absoluto su cometido, por lo que la Carta Magna no presenta barreras a la aprobación.

República Dominicana no es el único país de la región latinoamericana que protege el derecho a la vida desde esta formulación. Ecuador, Paraguay y Perú tienen en sus constituciones nacionales redacciones similares, entendiendo como una obligación estatal  de proteger el embarazo a través de políticas públicas de atención a las mujeres embarazadas, partiendo de que son ellas las sujetas de derechos.

A su vez los tres países contemplan en sus Códigos Penales despenalización de alguna causa del aborto. Ecuador acoge el aborto terapéutico y el embarazo producto de una violación sexual a una mujer con discapacidad mental; aunque por supuesto bien criticable esta última circunstancia. Paraguay y Perú por su parte reconocen como no punible la interrupción para salvar la vida o la salud de la mujer.

La aprobación del aborto terapéutico en la Cámara de Diputados/as el pasado año, entendido como “estado de necesidad”, ha brindado al Estado grandes elogios de la comunidad internacional, sobre todo de la vinculada a la salud y a los derechos humanos, pues ha dado señal de que desea salir del deshonroso grupo de los ocho en el mundo que penalizan el aborto en toda circunstancia. Algo difícil de creer en este siglo y que arrastra con miles de vidas de las mujeres, sobre todo de las de escasos recursos que no reciben atención médica de calidad.

Igualmente, plantear el reconocimiento del feminicidio como una discriminación es un absurdo antijurídico. Vergonzoso por la carencia de argumentación socio-jurídica y penoso por no identificarse con un fenómeno considerado como epidemia por la Organización Mundial de la Salud que en nuestro país alanza un promedio anual de 130 mujeres muertas, sin contar las que quedan sub-registradas.

No hay autoridad moral para oponerse a la adopción de decisiones como éstas. Sobre todo si procede de una encarnación representativa de la violencia sexual contra niños y de la permisividad a su impunidad.

Emular la actitud institucional y democrática asumida por la Cámara de Diputados,  al aprobar el Código Penal después de más de diez años en agenda, incluyendo la adopción del aborto terapéutico y la tipificación del feminicidio, sería la decisión más idónea que asumiría el Senado ante las obsoletas y antidemocráticas sugerencias que ha recibido.

Un mayor paso de avance lo constituiría el reconocimiento del feminicidio no íntimo y conexo, y la despenalización del aborto por violación sexual o incesto.


http://www.elmunicipio.com.do/index.php/reflexiones/item/693-no-hay-excusas

Opinión de la Iglesia Episcopal sobre aborto en República Dominicana

Iglesia Episcopal: médicos deben tener última palabra


POR UBALDO GUZMAN

La Iglesia Episcopal Dominicana condicionó ayer la realización de un aborto cuando está en peligro la vida de la madre, y en casos de violaciones e incestos, pero dijo que la última palabra debe tenerla la ciencia médica.

El obispo diocesano Julio César Holguín dijo, asimismo, que el aborto puede ser considerado como criminal en la medida que se destruye una vida.

Sin embargo, expresó que a la ciencia médica se le debe dar la opción para determinar si procede o no la interrupción del embarazo, debido al riesgo de salud de la madre.

Expresó que en los casos del incesto y violaciones se debería buscar el auxilio de la ciencia médica, sobre todo de la psiquiatría y psicología, para determinar cómo proceder con el embarazo.

Indicó que la ley prohíbe el aborto criminal y, por tanto, las sanciones correspondientes a las personas que la violen.

Señaló que a pesar de que en el país se practican más de cien mil abortos al año, en la República Dominicana no se conocen datos de personas sometidas a la justicia.

Cree que la ley debería revisarse y ponerla más acorde con los tiempos, pero que siempre esté a favor de preservar la vida.

"Decir que yo favorezco el aborto podría ser una respuesta. Yo prefiero dejar que la ciencia tome la decisión más apropiada", señaló.

Expresó que se tendría que bregar pastoralmente con los casos en que se presente un aborto, a fin de que la madre continúe viviendo en una nueva relación con Dios y sus prójimos.

Holguín habló con los periodistas en el local de la entidad, localizada en Gazcue, donde anunció que el domingo 21 de este mes a las 10:00 de la mañana celebrará una eucaristía en el coliseo Carlos (Teo) Cruz con motivo de celebrarse los 110 años de haberse establecido en el país la Iglesia Episcopal Dominicana.

Por otro lado, el reverendo Holguín criticó que por un lado se habla de crecimiento macroeconómico, pero las estadísticas muestran un alto porcentaje de pobres en todo el país.

Consideró que ha habido un fracaso en la superación de la pobreza y se sumarán más pobres, si se sigue el mismo derrotero.

Favoreció que se aumente el presupuesto para educación, porque un país depende mucho de ese sector.

Señaló que la educación pública es muy precaria y los salarios de los maestros son bajos.

Consideró que si se puede disminuir la corrupción estatal es muy probable que el país pueda disponer de más recursos para el desarrollo en diferentes áreas.

Dijo que la Iglesia Episcopal Dominicana ha servido al país no sólo por la divulgación del evangelio, sino en el campo de la educación.

Expresó que la iglesia dispone de 23 colegios en todo el país, donde la enseñanza se basa sen los principios y valores cristianos.

Manifestó que la iglesia tiene varios centros de salud, donde se ofrecen servicios de salud gratuitos o a muy bajo costo.

Señaló que también la entidad cuenta con varios centros de nutrición, que funcionan en algunos puntos del país.

Expresó que en el país no existe una ley de igualdad religiosa.

Indicó que desde Concordato, de 1954, existe una discriminación de las iglesias cristianas y no cristianas en relación con la Católica.

Favoreció que se den las condiciones para que exista equidad entre las diferencias denominaciones religiosas

Señaló que la iglesia tiene albergues y guarderías infantiles en San Francisco de Macorís, Barahona, San Pedro de Macorís y Santiago.

Expresó que la iglesia ha construido y reparado viviendas y acueductos, y abrió un hogar para ancianos en Boca Chica.



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Obispo Rep. Dominicana opina sobre el aborto

Acá hay consideraciones sobre la complejidad del tema del aborto, me asombra que sea un obispo quien trate el tema con tanta amplitud de miras. Se está complejizando la sociedad dominicana con el tema, y se le está quitando el monopolio a quienes amedrentan a políticos, mujeres, y gente en general, que prefieren mueran las mujeres, o se deterioren emocionalmente antes que el feto. Acá se habla de distintas posiciones, aún dentro de las religiones.

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PUBLICADO EN LA SECCION FIRMAS DE CLAVE DIGITAL EL DIA martes, 07 de agosto de 2007

OPINION
¿Penalizar todo aborto o legalizar interrupciones selectivas?


Es de inestimable valía examinar con atención el pro y el contra de este asunto del aborto, sea natural o provocado.
Telésforo A. Isaac - Primer obispo de la Iglesia Anglicana de la República Dominicana

El tema de penalizar todo aborto o legitimizar la interrupción del embarazo cuando es realizado por médicos que actúan profesionalmente, es blanco de fuertes debates en la sociedad.

El asunto ha sido sometido al Congreso por el Poder Ejecutivo y dirigentes eclesiales se han pronunciado en contra del aborto en todas sus condiciones y casos.

1) El aborto es la expulsión del útero de la madre de un feto viviente que no puede sobrevivir fuera de la matriz.

2) El aborto provocado artificialmente puede ser por interferencia externa o por medicamentos o drogas tomadas internamente

3) Todo aborto, sea involuntario o expresamente inducido es una experiencia que causa una variante de sentimientos, por un lado: culpabilidad, pérdida y desconsuelo. Pero al mismo tiempo, aflorar alivio, desagravio y desahogo.

4) Médicos y comunicadores sociales han observado que no se debe legislar de forma intransigente y unilateral sobre el aborto. Consideran que hay abortos que son criminales, pero otros podrían ser la interrupción de la gestación por causas que deben ser tomadas en cuenta por profesionales de la medicina.

5) De hecho, un destacado clérigo dijo: “creer que la Iglesia (la jerarquía eclesial) quizás se excede cuando pretende obligar a la sociedad dominicana a asumir un determinado comportamiento en el que (parte del pueblo) no cree”.

6) Desde los primeros tiempos los cristianos han mantenido opiniones muy firmes en contra del aborto provocado; pues, esta acción se veía como un mal social y más seriamente como una violación a los principios ético-morales, y por tanto en contra de la voluntad de Dios. Sin embargo, la consideración del aborto no fue realmente contemplada como “pecado” hasta en los siglos pasados recientes.

7) El Obispo de Hipona al norte de África, San Agustín, hacía una distinción entre el aborto del feto animado o inanimado, presumiendo que el feto se animaba con la presencia del alma a los sesenta u ochenta días después de la concepción.

8) La Iglesia Anglicana en Inglaterra consideraba que el espíritu o el alma estaban presentes en el feto cuando el mismo comenzaba a moverse en el vientre de la madre.

9) A fines del siglo XIX el Obispo de Roma decretó que todo aborto directo o provocado es pecado, por tanto, esto conlleva unos aspectos que los teólogos y muchos moralistas no han podido dilucidar con claridad y determinación.

10) Se ha dicho que hay casos que deben ser tomados en cuenta para interrumpir un embarazo para salvar la madre, por razones de salud física o mental, o en caso de violaciones, especialmente de niñas menores, o de mujeres con discapacidad física o mental.

11) El interés político y la realidad social obligan a los dirigentes cristianos a tomar asuntos en este espinoso caso ético-moral de trascendencia a todos los niveles del pueblo.

Es de inestimable valía examinar con atención el pro y el contra de este asunto del aborto, sea natural o provocado.

Hay que sopesar deliberadamente y con sensibilidad ético-moral lo concerniente al aborto, porque oímos, leemos y vemos palabras, opiniones, mociones y hechos irritantes acerca de este problema social que puede entrar en contradicción con enseñanzas religiosas, pero practicadas a todos los niveles de la sociedad dominicana.

Hay un sin número de aspectos que deben ser tomados en consideración dada la preocupación por el alto número de abortos provocados por profesionales de la medicina, por personas no calificadas y particularmente por mujeres embarazadas, quienes por una u otra razón usan medios peligrosos para inducir abortos.

La posición de la Iglesia Católica Romana tiene un efecto que puede plantearse por el siguiente caso: “Una madre de seis hijos entre las edades de 17 y 2 años, está embarazada de nuevo y los médicos recomiendan una histerectomía (extirpación del útero) por la presencia de cáncer”.

Los cánones prevén que no se debe violentar la incipiente vida del feto y por tanto hay que hacer todo lo posible para que nazca la criatura como prioridad sobre la vida de la madre.

Ante esta situación se preguntan ¿Qué decisión se debe tomar? ¿Salvar la madre en lugar del feto? La mujer tiene esposo y seis hijos los más grandes son estudiantes, los más pequeños necesitan del cuidado materno, por tanto, ella debe vivir para seguir desempeñando su papel maternal para ofrecer el mejor servicio para la crianza de sus hijos.

Frente a un dilema así, esta familia de fe y práctica religiosa se encuentra en una disyuntiva de conflicto moral, por lo que los médicos, el esposo de la señora y ella misma entran en consulta para tomar una decisión a fin de saber si se debe dejar nacer la criatura, o que se muera la madre, si es imposible conservar las dos vidas.

Otras consideraciones a tomar en cuenta son:

a) Algunos cristianos creen que se debe permitir el aborto en los casos de violación de niñas menores de edad, pues se complica la vida de las adolescentes por el trauma que puede causar ambigüedad psicológica de traer al mundo un hijo en contra de su voluntad.

b) Algunos moralistas cristianos y seculares sostienen que la gestación puede terminar cuando la salud de la madre y el bienestar de ella y de la familia están en consideración. En casos como este hay un valor moral al tomar una decisión. En otras palabras, la opinión es que cuando hay conflicto entre la vida de la madre y el feto debe prevalecer la vida de la madre.

c) Cuando un embarazo es de origen incestuoso habrá problemas que serán permanentes y profundos en la psicología de la mujer y de la familia, sin embargo, es posible que el aborto en sí pueda ser motivo de trauma. Se debe reconocer que muchos son los conflictos que causan tomar o no una decisión. Las circunstancias, pueden ser conflictivas debido a la situación de la familia (como el caso del matrimonio con seis hijos), la inestabilidad emocional, la edad y/o la inmadurez de la niña, el incesto, la violación y el terror de posibles defectos genéticos.

d) Algunos previenen que una severa depresión de una mujer podría profundizarse más por el embarazo; pero es posible que el aborto pueda provocar el empeoramiento de la condición psíquico-mental en caso que la mujer quiera tener su hijo.

En todas las culturas a nivel universal hay reverencia por la vida; pero además las religiones pueden incidir en forma determinante en las decisiones de entender el concepto y el hecho de practicar el aborto provocado. Esto es así, porque el aborto inducido puede causar culpabilidad y sentido neurótico de haber cometido un crimen. Otras veces puede ser un escape que alivia un tormento angustioso de una imposición difícil de llevar durante toda la vida de la mujer o de la familia.

Legislar sobre asuntos que implican ética-moral ha sido tema de difícil determinación desde los albores de la historia humana y hoy sigue tan crucial como lo fue siempre.

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