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Pepe Mujica, ejercicio de poder y diferencias sociales

Pepe Mujica, dialéctico, muestra en esta entrevista sus experiencias, y su lógica en el ejercicio del poder, moviéndose entre lo deseable, la correlación de fuerzas: cero infantil.
Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, período 2011-2015.
Su pensamiento es complejo sobre cómo manejar las diferencias en las clases sociales, inter países, a partir de las diferencias con Argentina, que difiere con Uruguay en tener un proyecto menos integrador.

Es un hombre de pensamiento y práctica colectiva, disciplinado, realista, todo un estadista, más allá de su parcela ideológica.

Habla sobre los medios de comunicación y sus mediaciones con los grupos económicos.
Acá la entrevista para el periódico País.
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"Vamos a bajarle los decibeles"

En su chacra, sentado en un banco de plaza que le regaló una cooperativa de trabajo, el presidente José Mujica recibe a El País. Es miércoles por la mañana. Se lo ve relajado pero cansado. Su discurso también parece sufrir la fatiga. Se le pregunta sobre su prédica sobre la lucha de clases y pide que se hable de "diferencias" de clase para "bajar los decibeles".


PAULA BARQUET / GONZALO TERRAsáb feb 28 2015
También aclara que "lo político por encima de lo jurídico" fue una figura teórica y admite que en la práctica sería "una barbaridad". Culpa a su forma de hablar. Mujica se despide y retorna a un tono conciliador. Pero no da tregua y se prepara para seguir en campaña para que su esposa Lucía Topolansky llegue a la intendencia. Anuncia que promoverá la reforma constitucional en la trinchera del Senado.

—En estos cinco años surgieron temas sobre los que usted no había hecho énfasis a lo largo de su carrera política: marihuana, matrimonio homosexual y otra serie de leyes que consagraron derechos. ¿Cómo llegaron a ser una prioridad?

—Yo tengo que confesar: eso que se llama la agenda social, en mi forma de pensar, tal vez por veterano y hasta por "conservador", no es central. A ver, el hombre de color que tiene problemas, es pobre. Si es rico ya no tiene tanto problema. El homosexual tiene problemas también si es pobre. Es decir, la lucha de clases, en mi humilde manera de pensar, sigue siendo el dibujo que está en la base de la sociedad y no deberíamos sumarlo con otras agendas que si bien son importantes, son relativamente más secundarias. Con esa salvedad, es evidente que estas cuestiones de la agenda social están motivando enormemente a la gente joven del Frente y de Uruguay. Y uno tiene que percibirlo.


—¿Hubiera preferido concentrar el debate en otros temas?

—No sé. No hacemos lo que queremos, hacemos lo que podemos. Uno tiene que ser sensible a los problemas que plantea el entorno social de la gente.



—Muchas cosas le quedaron en el tintero: mejora de la educación, puerto de aguas profundas, ferrocarril. En comparación con el primer gobierno de Tabaré Vázquez el suyo ha tenido muchos problemas de gestión. ¿A qué lo atribuye?

—Primero, yo en política sacaría la palabra gestión. La gestión es para los empresarios, porque si esto fuera gestionar, vamos a buscar al gerente de Conaprole y lo ponemos al frente del país. Esto no es una estancia, no es una fábrica. Por eso la política es un arte, sin que por ello se desprecie a la ciencia. Pero acepto. Es probable que… Yo no me propuse nunca ser presidente. Tuve que agarrar esta changa porque si no ganaba (Luis Alberto) Lacalle. Si lo dejábamos ganaba él. ¿Por qué? Porque las elecciones que yo gané las definió un grupo de blancos que a él no lo bancaban y a mí sí. Por una realidad política me metí en esta changa. Si no, ni se me pasaba por la cabeza. Yo soy muy libertario. Soy contestatario. Soy otra cosa y las naciones necesitan presidentes para la foto, con cara de estatua.

—¿Sus problemas de gestión pasan por la gente de la que se rodeó?

—Y a veces la chamboneamos, nos equivocamos. Elegimos estupenda gente como personas pero se los fumaron por buenos. Nos pasó en Salud Pública (N. de R.: se refiere a Mario Córdoba, expresidente de ASSE). En la enseñanza tuvimos que dar un golpe de Estado. Nosotros queríamos llevar un proyecto de libertad y autonomía de UTU, que se desarrollaran y apuntaran a futuras universidades tecnológicas. Nuestra fuerza no lo llevó, la oposición tampoco. El país necesita acentuar la enseñanza tecnológica. Por lo menos como etapa, y sobre todo en el interior.

—¿A qué se refiere con "golpe de Estado"?

—Y sí, agarramos a la gente que estaba dirigiendo la UTU y la pusimos al frente del Codicen. No le pudimos dar la autonomía y la libertad, pero le dimos un pedazo de poder. Nos dieron como premio consuelo la UTEC, que la votaron por unanimidad. Pero fue un premio consuelo. Yo quiero señalar que la enseñanza es muy importante; el conocimiento lo es. Pero más importante es el rumbo que hay atrás, y eso lo dan los valores. Y ahí me parece que es donde tenemos que pelear todos los uruguayos, no es un problema del Frente o del gobierno. Tenemos problemas de valores cada vez más fuertes: cada vez estamos más ricos, cada vez queremos más cosas, pero tenemos una crisis de valores.

—Los valores y la educación tienen mucho que ver con la prosperidad. ¿Conoce algún pobre que haya salido de pobre solo con ayuda estatal?

—No, no. Por supuesto. La pobreza es un cuadro espiritual y mental. Lo puedo superar estadísticamente en el campo de los ingresos, pero el ser humano puede tener severas limitaciones y se me puede caer en cualquier momento. Por un lado uno se puede sentir orgulloso porque disminuyó mucho la pobreza estadística y la indigencia. Y por otro lado se puede sentir triste porque este país no es para tener pobres e indigentes. Es bueno que nos acordemos de las dos partes. Creo que hay mucho que laburar en eso, y yo siento que es una deuda.

—Usted aspira al socialismo. ¿Para usted Vázquez puede llegar a ser un retroceso?

—No, mire, yo parto de la base, como teoría, de que no se puede construir una sociedad mejor a partir de una sociedad pobre. El país se tiene que desarrollar. No porque a partir del desarrollo vaya a ir en línea recta hacia una sociedad mejor. Puede ser una sociedad mucho más rica y muy venenosa. Pero creo que los recursos económicos y, sobre todo, la masificación de la cultura y del conocimiento, son condiciones para una sociedad mejor. Ese intento de crear socialismo a partir de sociedades pobres y todo lo demás, la historia porfiadamente demuestra exactamente lo contrario. Más cerca del socialismo están países como Noruega o como Suecia, mucho más. Entonces yo no le voy a poner piedras en la rueda a una etapa del Uruguay que tiene que desarrollarse. Y tengo la permeabilidad de no meterme a sustituir lo que no puedo sustituir porque no tengo con qué. ¿Ustedes no se dan cuenta de que el ministro de Agricultura es un empresario que puse yo? A un sector clave de la economía uruguaya, por la incidencia y la capacidad de exportar, le puse uno de ellos. Y es medio de izquierda, pero no deja de ser un empresario. Para que encaje. Porque si le pongo uno de los muy rengos de izquierda de los míos, van a estar desconfiados como caballo de tuerto, y los tipos tienen que trabajar con confianza porque yo no tengo nada para sustituirlos. Puedo tirar la bronca para la concentración de la riqueza, o que no quieran pagar impuestos, pero sé perfectamente que tienen que cumplir un papel histórico en un país que es agroexportador. Y si me dedico a ponerles palos en la rueda, lo único que voy a trancar es el desarrollo del país. Entonces, soy un tipo de izquierda pero no masco tuerca. Más bien soy un hombre de izquierda en la forma de vivir.

—Usted se va al Parlamento ahora y tiene ahí una bancada muy fuerte.

—Tengo, sí.

—Hace un rato decía que agarró la "changa" de presidente para que el proyecto de izquierda siguiera avanzando. La gente que usted identifica como "la barra" no tiene un 100% de coincidencias con Vázquez en lo que es su modelo de sociedad y el rumbo económico. ¿Cuál va a ser su papel en el Parlamento?

—No, no, no. El barco puede tener tablas que son distintas pero hay que intentar que navegue lo más posible. Si no, lo único que hay son los pedazos. No solo como Frente, sino como país. Yo voy a respaldar al gobierno. Ahora, no voy a respaldar como un soldado que dice amén. Alguna opinión voy a tener y alguna cosa... Pero como tiene que ser un político: un negociador. Mucho más en el Uruguay. Más que confrontador debe ser negociador. Entonces yo voy a respaldar a mi compañero en sus responsabilidades de gobierno. Sí, desde luego que tenemos diferencias. Él es un oncólogo brillante, dicen que es masón. Yo soy medio libertario… Pero bueno, ta.

—Nos dijo que el problema de fondo es la lucha de clases. Hace unos años, ante empresarios en el Conrad, no mencionó el discurso de la lucha de clases. ¿Por qué lo retoma ahora?

—No es la lucha de clases, es la diferencia entre clases. La lucha de clases puede ser opinable. Es la tendencia a la desigualdad acentuada que existe en nuestra sociedad y nos crea la peor fantasía de nuestras definiciones jurídicas: los ciudadanos son iguales ante la ley. Sí, sí. Si tenés un abogado que te puede defender. Sabemos que las diferencias materiales crean desigualdades sociales, no hay caso. No hay que tomarse con dolor las diferencias de clase. No creo que haya que tener odio con nadie. Yo me siento orgulloso de pertenecer por convicción a los sectores humildes de la sociedad. Me siento feliz, integrado. Aquellos que buscan la felicidad teniendo mucha plata están locos.

—Pero habló de lucha de clases y se refiere a la propiedad de los medios de producción y del antagonismo entre capital y trabajo. Usted decía "el Fondes es una velita prendida al socialismo". Cuando pone sobre la mesa que el problema es de clase ¿es porque vislumbra una sociedad en la que los medios de producción estén colectivizados?

—No, estoy de vuelta con lo que pensaba hace 50 años con respecto a esto. Yo no creo en ningún Estado avasallante, que se imponga y que se apropie de todo. Es el mejor camino para tener otra clase de burocracia que nos ponga reglamento para todo. No, no tengo nada que ver con eso. Prefiero coexistir con la actividad privada siglos. Se puede perfectamente tener una parte de la economía autogestionada y otra parte no. Y me parece que hay un largo camino así. Lo peor de todo es no laburar o caer en lo del perro del hortelano, que no come ni dejar comer. ¿Porque no me gusta el capitalismo no lo hagas vos? ¡No seas malo! Eso es ridículo. El capitalismo es una cultura, es una bruta formación y ha desatado una civilización que tiene enormes defectos pero nos da, nada más y nada menos, que 40 años más de vida promedio que lo que hacía hace un siglo. ¿Qué te parece? Entonces, no es como para poner en una bolsa y decir "todo esto lo tiro a la basura". Ese es un esquema infantil. Si mis palabras son duras, con respecto a eso, vamos a bajarle los decibeles. Creo que las clases sociales existen, están, pero tampoco hay que hacer un drama con eso.

—Dice que no hay que hacer drama con el tema de las clases sociales, pero su discurso cuando inició el gobierno era más centrado y tolerante que lo que le hemos escuchado últimamente. Ha hecho discursos fuertes contra las clases altas, la oposición, la Justicia, los medios. ¿A qué se debe? ¿A dónde quiere ir?

—No estoy intentando nada, yo estoy diciendo lo que pienso. Pero la verdad es compleja. El Derecho varía de acuerdo a los cambios históricos, las relaciones de clases. Toda revolución y esto fue lo que dije en algún momento, pero me lo agarraron con espíritu estudiantil una vez que se concreta es una fuente de Derecho, crea un ordenamiento jurídico en determinado sentido, y después se atiene a ese ordenamiento. Cuando pasa el tiempo se producen cambios en la sociedad y empiezan a haber incongruencias entre lo que jurídicamente se afirmó en el pasado y lo que está pasando en la realidad, y viene una época de cambio jurídico. ¿Cuántas veces habremos cambiado nuestra Constitución? ¿Y cuánto la cambiaremos? Entonces lo político está por encima de lo jurídico en el sentido estratégico del ordenamiento. En el diario vivir tenemos que tener normas jurídicas a las que atenernos porque si no, sería el caos. Nos matamos entre nosotros. Convengamos que estos niveles existen porque si no, no habría revolución ni cambio. Estaríamos como en la época de los reyes o de los señores feudales. Y estamos en la época de las repúblicas.


—Igualmente, haber dicho que lo político está por encima de lo jurídico es muy fuerte. Bajo esa consigna se hicieron muchas barbaridades.

—Sí..., exactamente. Si usted lo agarra en la de todos los días es una barbaridad. Pero lo jurídico lo inventamos los hombres para poder convivir.

—Es el fin por encima de los medios.

—Sí... Yo pienso que… Es posible que mi lenguaje… Pero ¿por qué tenemos miedo de llamar a las cosas como son? ¿Por qué no aceptamos que existen clases sociales, y que hay diferencias?

—Que existan clases sociales es un hecho objetivo. Que el Poder Judicial esté para defender las clases sociales altas ya es una valoración que, en definitiva, puede generar un imaginario negativo sobre la institucionalidad…

—No creo que sea el Poder Judicial. No es el Poder Judicial. Pero es evidente que una parte de la estructura jurídica le da un nivel de garantía al statu quo muy importante. Y los jueces se van a mover con ese ordenamiento jurídico; no es una cuestión de que los tipos tengan responsabilidad personal.

—Entonces lo suyo es contra la Constitución, porque el ICIR se lo frenan por la Constitución.

—Justamente, ¡y yo lo tengo que aceptar! Y estoy en contra de lo que dice la Constitución, ¡pero me la tengo que bancar!

—Entonces la Suprema Corte lo que hace es aplicar la Constitución. No son los señores de la Suprema Corte los malos.

—Desde luego. Pero es la Constitución la que defiende el statu quo.

—Ahora va al Senado y tiene los votos de un buen número de legisladores.

—¡Y tengo para pelearla, claro! Me parece que es de las cosas que ameritan cambios. Pero tampoco puedo caer en llevarme el país por delante.

—Países de la región han llegado a un nivel de confrontación social muy alto y también han iniciado caminos de reforma constitucional.

—No, no, de mi parte eso no lo van a ver porque eso es entrar de aprendiz de brujo. Yo tengo problema con los sueldos de los jueces pero hasta estoy dispuesto a buscar caminos de negociación. Pero se me portaron como una corporación. La Justicia puede tener defectos, pero pobres de nosotros si no tenemos a alguien que toque el pito. Y nunca debe estar en manos del Poder Ejecutivo.

—¿La reforma constitucional va a ser su prioridad como legislador?

—Le doy importancia, sí, pero no puedo internarme en una cosa así sin la fuerza política. Yo creo que es una herramienta importante a esta altura. Pero no para desangrar al país tampoco. Tuvimos un intento en el 92, ¿se acuerdan?

—Pero iba en otro sentido.

—El error fue que se les ocurrió ponerles sueldo a los ediles y ¡paf! Es notable nuestro pueblo, qué cosa bárbara.

—¿Cuál cree usted que fue su mejor acierto y cuál su mayor error?

—(Piensa) ...El mayor acierto, eso que les decía respecto a la indigencia y la pobreza. Mejoró sustantivamente. O podría ser la política energética. Nuestro mayor error (vuelve a pensar unos segundos) confiar demasiado. Confiar demasiado en alguna gente buena. Se nos perturbó la cosa en algunos lugares importantes. Perdimos muchísimo tiempo y energía. Pero esto lo digo con el diario del lunes. Si lo hubiera visto antes no habría pasado, qué va a hacer.

“Pensé que El País iba a apoyar el gobierno de Vázquez”.
Durante la entrevista hubo un momento en el que el presidente habló de los medios uruguayos, de la ley que aprobó para su regulación y opinó sobre el diario El País. Recordó que en un principio estaba negado a legislar sobre el tema y que llegó a decir que si le entregaban una ley de medios la tiraría a la basura. Ahora aclara que aquella fue una señal para su interna, porque mientras él “no tenía ni idea” del tema, otros estaban “sacando cosas para afuera” y causando “alarmismo” en vez de discutirlo en Presidencia. Después, sí, logró que lo “escucharan bastante” e incluso incidió en algún aspecto de la ley que se votó a fines de 2014.

“El problema es dónde están los medios. Son empresas en un mundo que se mueve entre empresas. Entre otras cosas son un hecho económico, porque si no tienen una economía que los respalde, desaparecen. Y naturalmente eso va a influir en parte o tiende a influir. Como no puede ser pública la manutención de los medios de prensa, naturalmente que aquellos que entonan mejor con el sistema empresarial van a tener en general un mejor apoyo que aquellos que están en contra”, dijo Mujica, y luego agregó: “No se me ofendan, pero sería ridículo si yo no les digo que hay gente que va a llevar avisos a El País, y si nosotros ponemos un diario no nos va a poner nada”. Mujica reveló entonces que tenía otra expectativa del diario cuando el Frente Amplio llegó al poder. “Yo pensé que El País iba a apoyar al gobierno la primera vez, cuando ganó Vázquez. Apoyar no, tener una cierta bonhomía con el gobierno. Me equivoqué, me equivoqué, porque las clases sociales funcionan”, señaló. Sin embargo, luego reconoció que de alguna manera su alta aprobación y popularidad relativizan el poder que tienen los medios. “Relativiza, es cierto. No es matemático. Y también hay que reconocer una resultante en general en el periodismo uruguayo de cierto margen de independencia que permite que haya una expresión bastante fuerte de las opiniones”, consideró.

“La política miserable”
-Una de sus prioridades cuando asumió el gobierno era encaminar la relación con Argentina, pero no parece que se haya logrado. ¿Cuál fue el error?

-Yo creo que no hubo ningún error. Hubo una realidad difícil. El puente estaba cerrado cuando nosotros asumimos, pero estaba cerrada la financiación del Focem, que es una cosa tan o más importante que el puente, y la gente se olvida. Nosotros logramos destrabar eso. La interconexión pesada que tenemos terminada con Brasil, que nos permite traspasar para acá o para allá más de 500 mW, se hizo con plata del Focem. Y eso estaba bloqueado por la mala relación que teníamos con la Argentina. Pero naturalmente que la Argentina está metida en un proyecto, en mi opinión, muy cerrado, y eso tiene consecuencias en la región. Está como en un proyecto típico de 1960, por tomar una fecha. Y nosotros estamos en la época de la integración. Creo que esa política interna de la Argentina nos crea problemas para el desarrollo y el Mercosur. Eso no significa que la Argentina no haya hecho gestos; ha hecho muchos. Pero tiene la imposición del modelo que asumió, y eso resulta contradictorio con la integración del Mercosur. Tampoco me puedo colocar en un plano neutral. Yo soy de los que cuando Argentina juega con Alemania soy hincha de la Argentina. Le hago una crítica en familia, pero aprendí una cosa en la historia: cuando a Argentina le va bien, a nosotros nos va mejor. Hay mucho uruguayo torpe que no se da cuenta de eso.

-Pero ese esfuerzo suyo no ha sido de ida y vuelta con el gobierno argentino.

-Hemos tenido dificultades, yo lo reconozco, pero hemos tenido algunos logros. Con la otra política, la de cerrarnos a cal y canto… Ya la conocemos a esa política. La conocimos con Perón: seis años en los que no se podía ni venir a Uruguay. ¿Y qué nos pasó? ¿Cuál fue el beneficio que recibimos? ¡La muerte de toda la costa uruguaya! Yo tengo grabado eso porque lo viví. Entonces, ¿por qué negociar? Es nuestro camino. Con la confrontación, de guapo, te podrás sacar la bronca pero resultados prácticos no conseguís ninguno.

-Eso lo diferencia de Vázquez.

-Y bueno, puede ser que sea una diferencia. Yo no puedo jugar con la comida de la gente que vive del turismo. No es sacarme la bronca, yo me como la bronca. Alguna vez me he peleado con la presidenta argentina y difícilmente haya alguien que haya sido tan duro en una pelea como yo, pero no es cuestión de sacarse la bronca. Pero bueno, vendrán otros mejores que lo harán mejor.

-Usted ha dicho que su propia fuerza política le trancó algunas cosas. ¿Esa fue la verdadera oposición?

-No, no, en general no. Tuvimos oposición en alguna cosa gruesa, dura. Lo de la UTEC me duele hasta ahora y me dolerá mientras viva, pero bueno, ta. La culpa es mía porque no soy especialista en educación y no tuve capacidad de convencerlos. Después tenemos otra oposición, que es la peor. Yo tuve la mejor relación posible con los intendentes. Ahora, hay gente mía que se me enojaba en el interior porque le daba una mano al intendente. Si no ayudamos al interior, caemos en esa chiquita. La gente de su propio partido, acá, de contra, cuestiona las decisiones que toman los intendentes. Nos pasó con las patentes. Es de lo peor porque es una oposición al país, habla de nuestra inmadurez. Es la política miserable. Me dan ganas de llorar.

-Es una lógica que el Frente también utilizó cuando era oposición.

-Sí, señor. Sí, señor. Yo también. Me hago cargo. Tenemos que tener un sentido político más adulto.

Mujica recibió a El País en su chacra de Rincón del Cerro. Foto: Nicolás Pereyra


Biografía de Ernesto Laclau, filósofo argentino, residente en Inglaterra

Un apretado resumito de esta biografía.

Ernesto Laclau nace en Argentina en el año 1936. Es filósofo y politólogo. Ingresa a la universidad en el 1954 (un año antes de yo nacer), a los 18 años. Actualmente tiene 76 años. De militancia izquierda, socialista. En Argentina por diferencias de concepciones sale del partido Socialismo de Vanguardia cuando este grupo adopta el marxismo leninismo. Pasa a militar en el Partido Socialista de Izquierda Nacional, y dirige las revistas Izquierda Nacional y Lucha Obrera.

Para los 70 va estudiar a Inglaterra, becado por la Universidad de Oxford y se queda residiendo en ese país.

Cuestiona el criterio de clase como único en la formación de identidades: "...explica cómo se van constituyendo las identidades colectivas alrededor de posiciones diferenciadas y cómo la incorporación de estas posiciones en identidades político-sociales más globales sigue formas hegemónicas, sin aparecer determinadas por un criterio de clase".
Ernesto Laclau, filósofo y politólogo de izquierda, argentino, y vive en Inglaterra desde 1970


"Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo (Nueva Visión, 1994) va más allá de la desconstrucción para internarse en la reconstrucción de la idea de sujeto político". El cual está influenciado por contingencia, más que por estructuras. " (...) Es infructuoso, para Laclau, buscar el sentido objetivo de la historia porque es necesario deconstruir todo sentido, remitiéndolo a una factibilidad originaria. Entender históricamente algo es reconducirlo a las condiciones contingentes de su emergencia. El lugar del sujeto es el lugar de la dislocación, de la estructura que fracasa en el proceso de constitución plena. Toda identidad, en definitiva, es fallida. Su existencia está condenada por la contingencia." De Florencia Eva González.
Veamos el artículo completo. Extraído de:

http://www.psi.uba.ar/academica/carrerasdegrado/psicologia/informacion_adicional/electivas/087_problemas_sociologicos/biografia_autores.php

Reproducido por:
http://www.iujaen.org/index.php?option=com_content&view=article&id=610%3Abiografia-de-ernesto-laclau&Itemid=228

Escrito por Florencia Eva González, de Argentina.
Jueves, 14 de Agosto de 2003

Ernesto Laclau, uno de los más debatidos teóricos políticos de la actualidad, nació en Buenos Aires en 1936. Ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras, carrera de Historia, en 1954, comenzando los primeros estudios universitarios en el último año del peronismo. Su formación política intelectual se amplía alrededor de las discusiones en el Centro de Estudiantes, la militancia socialista y el influjo peronista de la época. En el 55, después de la denominada “Revolución Libertadora”, conformó el grupo Contorno junto con Eliseo Verón, Sofía Fischer, León Sigal, Jorge Lafforgue en el marco de un marxismo político. Al mismo tiempo, milita en el Socialismo de Vanguardia, actividad que abandona cuando el partido adopta de orientación marxista-leninista. Fue ayudante de Gino Germani y creó, junto con Juan José Romero, la materia Historia Social en Filosofía y Letras.

La primera visión política de su perspectiva intelectual tendría su espacio de debate en las revistas Izquierda Nacional y Lucha Obrera, periódicos del Partido Socialista de Izquierda Nacional que el joven Laclau dirigía a principios del 60.

En la década del 70, por una beca en la Universidad de Oxford con Eric Hobsbawn, viaja a Inglaterra donde aún reside y desarrolla su obra intelectual. También estableció contacto con la izquierda inglesa y con la New Left Review, para la que escribió algunos artículos. En varios de ellos –también en numerosas entrevistas - afirma que la experiencia política en los años 60 y las categorías políticas intelectuales básicas de esos años fueron la base para formular teóricamente una serie de movilizaciones que estaban teniendo lugar en las sociedades europeas y americanas de esos años y “como los que siempre vuelven a mi mente como punto de comparación y referencia política”.

En otra entrevista de la revista norteamericana Strategies, afirma que en las editoriales de Lucha Obrera, la lucha socialista ya se planteaba en términos de “hegemonización de las tareas democráticas por parte de la clase obrera”.

La experiencia de los 60 en la Argentina es el puntapié inicial de Laclau para desarrollar el proceso de formación de identidades políticas nacional-populares que acompañó al peronismo en la Argentina. Este es el punto de partida recurrente como reflexión política a partir del cual se explica cómo se van constituyendo las identidades colectivas alrededor de posiciones diferenciadas y cómo la incorporación de estas posiciones en identidades político-sociales más globales sigue formas hegemónicas, sin aparecer determinadas por un criterio de clase.

En este recorrido, recupera el concepto gramsciano de hegemonía, pero en el marco del post-estructuralismo de Derrida y por donde también se ven las huellas de Foucault, Lacan y hasta Wittgenstein. Bajo la influencia de Derrida, Laclau inicia la deconstrucción del marxismo en Política e ideología en la teoría marxista (Siglo XXI, México, 1977), profundizado años después en Hegemonía y estrategia socialista (Siglo XXI, 1985, en colaboración con Chantal Mouffe), recorriendo los temas centrales de la teoría y la praxis política marxista, tal como éstos se presentaron desde fines del siglo pasado en adelante. En Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo (Nueva Visión, 1994) va más allá de la deconstrucción para internarse en la reconstrucción de la idea de sujeto político. En este sentido, la obra de J. Lacan adquiere para Laclau un relieve nuevo. Aunque hacía muchos años que el psicoanálisis venía siendo un referente inevitable, en sus últimas obras toma otra relevancia. Sobre todo al concebir al sujeto al modo lacaniano como sujeto de una falta, cuya incompletud se liga a la pulsión de lo real y se representa sólo parcial y provisoriamente en un nombre sobredeterminado por esa falta. En este sentido, sus textos, definidos en la corriente post-estructuralista, presentan los dilemas de la indecidibilidad del sujeto y de identidad política, la democracia, la lingüística... y proponen que “entender la realidad social consiste en entender no lo que es, sino lo que le impide ser”. Dicha negatividad muestra el carácter contingente de toda objetividad sin “superación dialéctica” ni “estructuralismos”. Es infructuoso, para Laclau, buscar el sentido objetivo de la historia porque es necesario deconstruir todo sentido, remitiéndolo a una factibilidad originaria. Entender históricamente algo es reconducirlo a las condiciones contingentes de su emergencia. El lugar del sujeto es el lugar de la dislocación, de la estructura que fracasa en el proceso de constitución plena. Toda identidad, en definitiva, es fallida. Su existencia está condenada por la contingencia.

Así como Laclau discute con sus contemporáneos, no se priva tampoco de hacerlo con pensadores clásicos, fundamentales de la filosofía y la teoría política. Por ejemplo en Emancipación y diferencia (Bs. As. Ariel, 1996) que se trata de una recopilación de los artículos más importantes escritos entre 1990 y 1995, sus interlocutores son Descartes, Hobbes, Maquiavelo, Hegel, Marx, Nietzsche, Freud, Husserl, Wittgenstein y Heidegger.

Misticismo, retórica y política (FCE, Bs.As., 2000), es un nuevo aporte al análisis de los procesos discursivos en la política. En julio del 2003 vino a Buenos Aires a presentar su último libro Contingencia, hegemonía, universalidad (FCE), participando en diversos encuentros que trataron sobre temas como la “Crisis de la representación en la política y en el arte”, "La política entre la inmanencia y la articulación”, "Nuevas Reflexiones sobre Ética, Democracia y Populismo”.

Buenos Aires, agosto de 2003. Florencia Eva González.

¿Qué es ser de izquierda? ¡Solidaridad con las personas pobres! Por Frei Betto


Hay sectores organizados, que luchan, que se llaman de izquierda, a las que personas sensibles y solidarias rechazan, porque si bien defienden y son solidarios con los pobres, suelen tener debilidades de tener estilos,  maneras, actitudes, encerradas, exageradas, o negativas.

Las posiciones, la militancia, de la solidaridad con las personas pobres, el acompañarles en facilitar talentos, capacidades organizativas, autoestima, mejorar su incidencia, el empoderamiento, nos humaniza, nos llena interiormente de satisfacción, nos aleja de la indiferencia y de la psico o sociopatía

A veces negamos, cuestionamos la terminología de "ser de izquierda", porque algunas personas de este segmento social de militancia suelen estar acompañadas de intolerancia,  de sectarismo, de emociones negativas, de autoritarismo. O de infantilismo, que así se llama cuando exigimos más de lo que podemos ir logrando, y solemos tener pensamientos reduccionistas, maniqueos, de blanco o negro, o descalificamos con ciertas actitudes haciendo generalizaciones.

Y parte de la humanidad cree en la solidaridad, se indigna ante la pobreza, pero no quiere saber de usar la palabra ser "de izquierda", porque rechaza en este sector, la parte que tiene la práctica de ser  autoritarios, y restringen la participación del pueblo, de los sectores populares, y de las personas de clase media que tienen ética y solidaridad, y que no son oportunistas, ni corruptos.

 Y Frei Betto, fraile dominico de la teología de la liberación, reivindica el concepto de ser de izquierda, que últimamente no se está teniendo claridad con lo que es su esencia. Y creo que conviene reflexionar, y no abandonar la sensibilidad de sentir y luchar por una sociedad inclusiva. Esfuerzos especiales con las personas menos desfavorecidas, como las mujeres, que en en el mundo son las más pobres dentro de los pobres, y además se sufre de discriminación, y de violencia. La Semana Santa en la cultura del catolicismo, es buena tradición, y puede ser un tiempo propicio para profundizar el cómo amarnos más. Leamos a Frei Betto.

Mildred Dolores Mata
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    Diez consejos para los militantes de izquierda

    Frei Betto*


1) Mantenga viva la indignación.

Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.

Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.

Frei Betto

 2) La cabeza piensa donde los pies pisan
 No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.


3) No se avergüence de creer en el socialismo

 El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana. El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial.

Hoy somos 6.000 millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 mil millones sobreviven con menos de US$ 2.00 por día. Y 1,2 mil millones, con menos de US$ 1.00 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 mil millones de personas.

Helen Keller



4) Sea crítico sin perder la autocrítica
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo.

Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema. La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los compañeros y las compañeras.

Che Guevara


5) Sepa la diferencia entre militante y "militonto"

"Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.

El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios. 

6) Sea riguroso en la ética de la militancia

 La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.

 Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. 

Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.

El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara- es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.


7) Aliméntese en la tradición de la izquierda


Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia.


Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el Diario del Che en Bolivia, y novelas como La madre, de Gorki, o Las uvas de la ira, de Steinbeck.



8) Prefiera el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión de acertar sin ellos


Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos.


La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.


9) Defienda siempre al oprimido, aunque aparentemente ellos no tengan razón


Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada. En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos.


La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.


La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.

10) Haga de la oración un antídoto contra la alienación

Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida.


Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha. Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba libremente.

*Fraile domínico, teólogo de la Teología de la liberación. En Agencia de Noticias Prensa Ecuménica

Rosa Luxemburg
Karl Marx


La izquierda como cultura. Escrito por: Wilfredo Lozano



Críticas a izquierda son extensibles a buena parte de la clase política

La izquierda dominicana no existe como  fuerza política, es cierto, pero la pregunta que inquieta es: ¿existirá, entonces, como una cultura política? Es decir ¿es posible que la izquierda exista hoy sólo como un cuerpo de ideas, valores y estilos de vida?
Pienso que esa cultura de alguna manera existe, pero muchas de sus ideas rotuladas como de izquierda no lo son y otras han dejado de serlo. Pongo algunos ejemplos. Casi todos los grupos definidos como de izquierda tienen un nacionalismo trasnochado en el tema de la inmigración haitiana en el país, no proponen una política de derechos humanos  consecuente con la dolorosa realidad de los inmigrantes, se tapan los oídos cuando deben reclamar políticas migratorias responsables al Estado y se niegan a admitir que los organismos de derechos humanos tienen razón, en cuanto a que en el país son muchos los casos donde se violan los derechos de esos trabajadores. Otro ejemplo: en el tema del género izquierda y derecha comparten un mismo marco cultural de exclusión, reflejado claramente en el débil peso femenino en la dirección de la política dominicana. Finalmente, pensemos el tema de la igualdad: la izquierda tradicional no admite que de lo que se trata es de dotar a la gente de capacidades e iguales oportunidades, ambas como condiciones de una justa distribución de la riqueza.
También es cierto que a la izquierda no le preocupa, y posiblemente entienda muy poco, la centralidad del estado de derecho en la construcción democrática. En gran medida esto es el producto de una visión instrumental de la democracia: en la cultura de nuestra izquierda la democracia se asume como un recurso para alcanzar el objetivo final, tomar el poder del Estado. La democracia no se ve como un valor intrínseco que en sí mismo constituye un bien civilizatorio que debe defenderse y sostenerse.
La preocupación por la izquierda debe conducirnos a otro asunto: que en realidad muchos de los señalamientos críticos que se hacen a la izquierda son extensibles a buena parte de la clase política dominicana. Lo que diferenciaría a la “élite política” de la izquierda diezmada y hoy organizativamente inexistente o falsa, es quizás que esa élite acepta la competencia democrática, pero dudo que su gran mayoría asuma en serio los valores democráticos y su correlato ético, como tampoco creo que los asuma la izquierda.
 Aquí la diferencia entre ambos grupos es que en un caso hay un instrumentalismo orientado a un objetivo falso y, estoy de acuerdo, peligroso para la democracia: pensar que tomar el poder y controlar el Estado resuelve el problema de la democracia.  Pero la élite tradicional realmente existente no resulta menos peligrosa, en muchos aspectos, para la democracia: también la usa como medio, instrumentaliza sus valores y persigue en este caso simplemente perseverar en el poder.
Queda en el tintero el complejo problema de la existencia de un grupo humano que puede ser real como cultura, pero se invisibiliza como organismo social, me refiero a la izquierda falsa o inexistente.

 9 Octubre 2010, 12:06 AM

Por una democracia paritaria de género en lo cultural, político, social y económico: Mildred Dolores Mata

La igualdad en la participación de la mujeres es un déficit en la izquierda y en la derecha.


En estos días en una encuesta que puso Falz en el foro de clave digital que tiene varias preguntas con la intención de medir las tendencias ideológicas de los foristas. En la primera dimensión sobre filiación a sistemas políticos tiene las alternativas:

1-Se considera una persona:
a)Conservador
b)Liberal
c)Libertario
d)Socialista
e)Social-democrata
f)Social-cristiano o Democrata-cristiano
g)Comunista

Yo puse social-demócrata. No puse socialista por la carga autoritaria con que se asocia la palabra socialista. El sistema para el que yo trabajaría más conscientemente, y que fortalezco en mi accionar social, es tipo cooperativas, empresas donde la propiedad sea social pero con pleno poderes de todas las personas que trabajan en ella, libertad y democracia de género, cero a la pena de muerte; cero a limitar libertades de expresión, de reunión, de lucha, compromisos de políticas sociales con posibilidades de participación de particulares con márgenes de ganancias limitados, igual que para otro tipo de empresa.

Pienso que eso se llama quizás socialismo, de izquierda. Pero no paso esa prepotencia con el que se asocia el socialismo con la desvaloración de las libertades ideológicas-culturales, y con la violentación a los artistas, escritores, afiliaciones religiosas, espiritualidad.

Entonces, para que izquierda no se asocie al control, y a la prepotencia, deberíamos ponerle un apellido, como, izquierda democrática, socialismo democrático.

En Cuba, por ejemplo, para el 1998-99'-2000 cuando fue que estuve por allá, las feministas no se podían nuclear porque ern acusadas de diversionistas. Y no eran mujeres plásticas, sin compromisos sociales, políticos; pero querían liberatad y redistribución de poderes culturales y políticos.

Estoy convencida que el patriarcado con sus categorías excluyentes, polarizadores, jerárquicos y violentos, de mujeres inferiores y sin participación plena en el ejercicio de todos los poderes en todos los espacios, es el caldo invisible que desde la pareja, la familia, el vecindario, las novelas, la bachatas, los partidos, el Estado se alimenta la exlusión antidemocrática,...Estas dictomías:

persona superior-que manda-que es de la calle, que es el político-seguro-jerarca de la iglesia-Dios-militar-que reprime-mata-y se mata, si no se le obedece, versus mujer pasiva-doméstica-sexualidad como objeto, es el sostén invisible y cotidiano, es la zapata, de las demás desigualdades y exclusiones. Ese miedo de la izquierda patriarcal a trabajarse su miedo a no saber bregar con la democracia en la pareja, y en la intimidad, esa intolerancia a dar la mano a sujetos nuevos para modificar los rituales de redes, partidos, medios de comunicación; esa subjetividad que implica paciencia para bregar con aprendices de lo público, es para mí un indicador de una genuina persona libertaria; y eso no lo veo fácilmente en esas dos categorías: izquierda, ni derecha; pero sé que sería más fácil desde la izquierda; pero estoy clara que las mujeres para construir nuestra ciudadanía participativa estamos un poco solas.

Y la violencia de género se está tragando gente de manera atroz: hace dos días en Santiago, un señor, mató sus dos niños, a la cónyuge, se intentó envenenar, no pudo, y terminó ahorcándose. La violencia se va incrementando; porque al no estarse trabajando el cambio cultural y la democracia paritaria de género, no se cambiar las correlaciones en el uso de los recursos, para políticas sociales que creen igualdad de oportunidades económicas, para campañas masivas para un cambio cultural de hombre sy mujeres no polarizados, no jeraquizados, y con relaciones tensas y violentas. Las mujerse jalan para su ciudadanía activa de una manera individualista y si se quiere con limitaciones eticas, y los hombres se sienten frustados por no poder doblegarlas como se espera y le ha enseñado la cultura.

Lo dejo ahí. Quiero animar a que le demos la importancia que tiene la variable cambios culturales hacia la democracia de género en todas las esferas de la sociedad. En ese sentido las redes comunicativas virtuales son maravillosas, y seguro que estarán teniendo algún afecto en las prácticas cotidianas e institucionales de todas y todos.

¡Qué vivan los hombres y mujeres que comparten toddos los quehaceres, y respetan sus libertades, no se mienten,...etcétera! Ellos nos están sensibilizando sobre lo grandiosamente político que es la igualdad cotidiana. Son testimonios inusuales de genuina democracia en el hogar. Esto es de altamente político. Es introduciendo esta variable en los cambios que trabajamos, como vamos a desmontar este cimiento de la dictadura, que es la cultura de desigualdades entre hombres y mujeres, y de roles y espacios sesgados: un antiejemplo para la sensiblidad, la libertad, la plenitud, la dignidad y para la igualdad entre humanos.

mildred d

Balance izquierda en Rep. Dominicana: Gustavo Olivo Peña entrevista a Carlos Julio Báez E, Rosario Espinal, Olaya Dotel, César Pérez y Luis González

La falta de unidad, seguir modelos extranjeros, el ver el poder como ruptura-asalto, y no como acumulación de fuerzas desde lo más local hasta lo nacional, el individualismo, no priorizar lo programático, el conservadurismo de la sociedad dominicana; son de los factores que explican que no se haya podido gestar una fuerza política progresista que ejerza una dirección significativa en la sociedad dominicana. Son algunos de los argumentos que aquí plantean los analistas Carlos Julio Báez Evertsz, Rosario Espinal, Olaya Dotel, César Pérez y Luis González.

mildred d

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POLÍTICA

Cinco especialistas analizan las razones del fracaso de la izquierda dominicana

Sobre el tema, CLAVE consultó a los reputados politólogos y sociólogos Carlos Julio Báez Evertsz, Rosario Espinal, César Pérez, Olaya Dotel y a Luis González.

Gustavo Olivo Peña/Clave Digital

jueves, 25 de junio de 2009, 10:03 a.m.

Clave Digital / Archivo

SANTO DOMINGO, República Dominicana.-De los tres partidos que durante más de 20 años han constituido el sostén principal del sistema político dominicano, uno (el PRSC) ha desaparecido como fuerza determinante, y los otros dos (el gubernamental PLD y el opositor PRD) aunque conservan una gran fortaleza electoral, cada día se alejan más de los fundamentos que les dieron origen, dejando a un lado su mística y violando su propia institucionalidad.

El Partido Revolucionario Dominicano ha gobernado en cuatro ocasiones y el Partido de la Liberación Dominicana en tres. Como ocurrió con las del Partido Reformista Social Cristiano, las administraciones perredeístas y peledeístas no han llenado las expectativas de sectores liberales y de izquierda, de un gobierno de justicia social, que disminuya la pobreza y frene la corrupción y la impunidad.

En un nuevo intento de la izquierda dominicana por ganar espacio frente a los partidos tradicionales, nueve organizaciones anunciaron el martes, 23 de junio, un pacto de unidad para las elecciones congresuales y municipales de 2010.

Denominado “Acción por el Cambio”, el acuerdo fue firmado por el Movimiento Popular Dominicano, el Movimiento Respondemos, Fuerza de la Revolución, Movimiento Nueva República, el Partido Boschista Dominicano, el Movimiento Independencia Unidad y Cambio, el Voluntariado Político Ciudadano, el Partido Comunista del Trabajo y el Movimiento Rebelde.

Los yerros de los grandes partidos tradicionales no han sido aprovechados por los liberales e izquierdistas dominicanos para trabajar en la construcción de una propuesta política fuerte y creíble, que pueda competir por el poder en las elecciones presidenciales y en las de medio término.

Históricamente la izquierda y los liberales dominicanos han fracasado cada vez que se han decidido a participar en las elecciones, contrario a lo que ha ocurrido en varios países de América Latina en los últimos ocho años. Sobre el tema, CLAVE consultó a los reputados politólogos y sociólogos Carlos Julio Báez Evertsz, Rosario Espinal, César Pérez, Olaya Dotel y a Luis González. A continuación sus reflexiones y puntos de vista:

Carlos Julio Báez Evertsz: “No hay fórmulas mágicas”


“¡Qué maravilloso sería poder tener la fórmula mágica que permitiera que surgiera una alternativa política de izquierda o centro-izquierda que lograra una mayoría suficiente de votos para gobernar el país, o disminuyendo objetivos, obtener mayorías en ayuntamientos importantes y un buen grupo de diputados.

“Desgraciadamente esa fórmula mágica no existe, porque en todo ello no hay “magia” sino que hay que tener principios programáticos, éticos y políticos muy claros. Y además, las mujeres y los hombres que con gran madurez, los encarnen.

“El gran problema de la izquierda o del progresismo dominicano es que muchas veces se está más interesado en ser representantes locales de los movimientos en boga en nuestra América (castrismo, foquismo, maoísmo, en otros tiempos, y chavismo o bolivarismo, e incluso seguidores de las FARC, hoy), que en tratar de ser portadores y representantes, portavoces, de las necesidades profundas y de las sentidas de las mayorías populares de este país.

“Además, se requiere una gran dosis de realismo y de pragmatismo, que no tiene nada que ver con el oportunismo sin principios y de la compra y venta clientelar. Se está hablando de que no se le puede presentar a los votantes programas que ellos, por sabiduría popular, saben que son inalcanzables aquí y ahora. Y la gente se dice, que si eso lo saben ellos, a lo mejor, sin tener el bagaje cultural de esos políticos que pretender representarlos, ¿por qué van a confiar en ellos?

“Eso nos lleva a que se requiere presentar políticas públicas reformistas, gradualistas, realizables, y no un horizonte maravilloso, que la inteligencia popular sabe que son “plumas de burro”. Junto a ello se requiere tratar de unir sobre un compromiso de realizaciones o un programa de mínimos, a la mayoría posible de agentes sociales organizados, creando un verdadero movimiento social dominicano por el cambio político y social sobre nuevas bases: lucha real contra la pobreza, persecución tenaz de la corrupción, fomento del trabajo como medio de obtención de un salario digno y no de la dádiva que corrompe y humilla a las personas que las reciben, reconocimiento de la necesidad de las personas con capacidad empresarial y de gestión y fomento de la creación de todo tipo de empresas productivas, etc.).

“Un programa que ponga a todo el país a moverse y ponerse en pie sobre la base de una regeneración democrática, centrada en los valores del trabajo y de la política entendida como un servicio público, y no como el mejor y más rápido medio de enriquecimiento personal en detrimento del pueblo dominicano en su conjunto.
“Por último, aún dándose todo ello, se requiere un apoyo de los medios de comunicación, ya que sin presencia pública de estas ideas, y de sus portadores, la hegemonía de las mismas será difícilmente asumible por los ciudadanos y traducible en votos”.

Rosario Espinal: “La izquierda dominicana se ha caracterizado por el dogmatismo”


“En el contexto latinoamericano, la República Dominicana ha permanecido rezagada en cuajar una alternativa de izquierda electoral en la última década. Mientras muchos países de la región han dado un giro hacia gobiernos electos con distintos matices de izquierda, reivindicando temas de exclusión social e inequidad, en República Dominicana los partidos políticos que por su historial debieron moverse hacia la izquierda (PRD y PLD), se derechizaron.

“¿Por qué ha sucedido esto en República Dominicana? La explicación es multi-causal en términos históricos y del presente.

“Durante los 12 años de Balaguer (1966-1978), la izquierda electoral fue copada por el PRD. Las organizaciones comunistas no tenían planes ni intereses electorales, y cuando Juan Bosch fundó el PLD lo hizo con una crítica a las elecciones.

Después de la transición política de 1978, comenzó a gestarse un tripartidismo que permitió al PLD captar electores descontentos con el PRD entre 1986 y 1990, y luego a balagueristas descarriados a partir de 1996. En uno y otro caso, el ascenso electoral del PLD se produjo sin que ese partido asumiera un discurso o práctica de izquierda, a pesar de sus orígenes políticos en la crítica social boschista. De hecho, a partir de 1996, el PLD ha dependido para ganar elecciones y mantenerse en el poder, de una masa conservadora y de la élite más retrógrada del país.

“La izquierda marxista dominicana, por su parte, se ha caracterizado por el dogmatismo político y un alto nivel de fragmentación organizativa, que han dificultado la conformación de un movimiento socialista de gran alcance electoral. Además, después de la transición política de 1978, muchos ex izquierdistas pasaron a apoyar al PRSC, PRD o PLD, e incluso han oscilado en sus vinculaciones con esos partidos en función del acceso al poder y los beneficios clientelares.

“En términos estructurales socioeconómicos, para forjar un movimiento de izquierda electoral fuerte, se necesita que un amplio segmento de la población lo asuma como proyecto alternativo. Los pobres pueden constituir un bastión importante de apoyo. Pero en República Dominicana, entre los pobres, hay un segmento grande de haitianos que no tiene derechos políticos.

“Por su parte, la clase media y media baja dominicana, que también podría constituir un bastión importante de apoyo electoral a la izquierda, ha experimentado un fuerte proceso migratorio que la desmoviliza. Unos emigraron ya a países desarrollados, otros aspiran a emigrar, y otros reciben remesas para acomodarse.

“Finalmente, el electorado dominicano es fundamentalmente conservador. En encuestas políticas realizadas en los últimos años, una mayoría de la población se auto-define de derecha, en una proporción mayor que en otros países latinoamericanos. Además, a pesar del descontento político o malestar que puedan sentir muchas personas, los dominicanos no son proclives a las grandes movilizaciones sociales que, en países como Bolivia y Ecuador, han servido de iniciación a las opciones electorales de izquierda.

“Como resultado, en el contexto socio-político dominicano actual, el desencanto con los partidos mayoritarios no se traduce en la emergencia de una alternativa política de izquierda que reivindique los derechos de los marginados y excluidos.

“Para impulsar un movimiento electoral de izquierda en la República Dominicana, se requerirá de mayores niveles de unidad de las organizaciones de orientación socialista, con un nuevo liderazgo que sea más aglutinante, con mayor capacidad de relacionarse con amplios segmentos de la población pobre y de capas medias, en base a propuestas de reformas socio-económicas y políticas que profundicen la democracia.

“El PRD y el PLD sucumbieron a la seducción de la derecha tradicional dominicana y navegan en un territorio clientelar que les permite su cómoda reproducción económica y política a expensas de la miseria de la mayoría de la población dominicana.”

César Pérez: “La lucha contra Balaguer determinó visión rupturista de la izquierda”


“Ciertamente, por momentos parecería que el país camina hacia el colapso total. Retrocedemos en los indicadores esenciales del desarrollo económico y de la institucionalización democrática. Cada año las pruebas nacionales evidencia un retroceso en la calidad del aprendizaje y de la enseñanza en la educación, son recurrentes la aparición de enfermedades y epidemias que se suponían ya superadas, los sistemas energéticos y de agua potables, lejos de mejorar, por momentos se espera su colapso total.

“Los partidos tiene cada vez menos credibilidad en la población y son incapaces de llevar a cabo sus procesos de selección de sus candidatos a los puestos de dirección partidaria o electivos en las instituciones del estado sin que se produzcan divisiones o fisuras irremediables.

“Esa circunstancia en que se desenvuelven los sistemas político y de partidos ya es relativamente larga. Sin embargo, a pesar de lo significativa que ha sido la lucha por mantener los principios de la libertad de opinión, de los derechos políticos en el país, la izquierda ha sido esencialmente ineficaz en cuanto a desarrollar formas de inserción en el debate político en el país y en obtener representación en las principales instancias de las instituciones del Estado dominicano

“Las causas podrían ser muchas. Sin ser exhaustivo, creo que podrían identificarse las siguientes:

“La transición de la tiranía trujillista hacia la democracia política ha sido en extremo larga y la misma fue encabezada por uno de los pilares intelectuales y política de esa tiranía: Balaguer. De los casi 50 años de esa transición, él gobernó por 22 años, ayudó y podría decir que dejó como heredero, un partido que una vez discursivamente se reclamaba de izquierda y actualmente está en el poder en su tercer mandato, que sumado a otros dos de ejercicio serían 12 años.

“Creo que la lucha contra Balaguer, determinó en la izquierda una visión esencialmente rupturista. Era por el asalto al poder, sin mediar otras formas de hacer política. Se creó, de esa manera, una cultura rupturista que ahora se manifiesta en una ilusión por crear una alternativa que “tome el Poder” disputándoselo a los grandes partidos en el terreno de estos y en la cultura de éstos.

“A diferencia de otros países de la región, los temas de la igualdad de oportunidades, por el acceso de la gente los servicios fundamentales: salud, vivienda, educación, al suelo urbano que crean verdaderos movimientos de pobladores, nuestra izquierda no lo ha podido aprovechar para insertarse de manera efectiva en el país real. Tiene la atenuante de que pocos intelectuales se han vinculado al proceso de construcción de una política en ese sentido.

“Aplaudimos los éxitos que términos electorales tienen algunos sectores de la izquierda en otros países, pero no nos damos cuenta que allí se practica la política de acumulación de fuerza en los espacios locales. Aquí tenemos unas elecciones municipales y congresuales en año próximo, pero muchos piensan sólo en el candidato presidencial que en 2012 sería la alternativa al sistema.

“Otro factor podría ser (un simple hipótesis) es que Santo Domingo, San Francisco de Macorís y el Este, fueron los centros de mayor activismo de las organizaciones que conformaban el movimiento de izquierda y allí ha operado una sistemática represión que ha descabezado ese movimiento (relativamente menos en San Francisco).

“La izquierda es, de hecho, reformista, cree en la reforma como forma de inserción en la política, pero ideológicamente e inconcientemente es rupturista, no se ha dato cuenta del actual proceso de territorialización de la política.

“Otro factor, aún no ha podido pasar un balance sobre su vieja práctica, sus viejas adscripciones ideológicas, sus relaciones internacionales que la llevan a defender regímenes de partido único y de revoluciones fallidas, algunos dictatoriales/integristas, a grupos que en nombre de la “revolución”, cometen los más deleznables actos terroristas.

“A muchos sectores de la izquierda le falta generosidad. Existen muchas peñas/proyectos de izquierda, pero no se nota una clara vocación de unión/fusión de esas peñas y por eso se parecen mucho a las siglas (diferentes grupos que se dicen partidos) que claman deben desaparecer.

“No hemos podido aprovechar las contradicciones en los grandes partidos que tienen una amplia base popular y establecer alianzas estratégica/coyunturales en determinados momentos y fechas del calendario políticos del país.

“No hemos sabido aprovechar algunas buenas prácticas de acción política local. La alternativa no puede vislumbrarse sólo como una articulación de quienes se reclaman de izquierda, también podría ser de importantes desprendimientos en los grandes partidos, motivado por el avasallamiento que allí practican las facciones vencedoras contra las vencidas, algunas de ellas dirigidas por dirigentes que podrían ser sensible a un proceso de ruptura con la forma de hacer política de las direcciones de esos partidos.

“Sin embargo, a la fecha ninguna de las importantes figuras avasallada ha sido capaz de producir la ruptura. Temen saltar al vacío, es necesario que se cree una circunstancia de no vacío, de posibilidad de construcción de alternativa: No hemos sido capaces de construirlo.”

Olaya Dotel: “Los proyectos políticos se han basado en el personalismo”

“Los grupos de izquierda, así como los movimientos liberales, entendidos los últimos, no desde el punto de vista del modelo económico capitalista, sino como el sector de la sociedad más ligado a los derechos de tercera y cuarta generación, no han sido capaces de lograr posicionarse como fuerzas políticas con posibilidades de éxito electoral.

“Una de las razones es que los proyectos políticos basados en el personalismo no han sido exclusivos de la derecha tradicional, corriente en que en este momento podemos situar a los dos partidos mayoritarios, tanto el Partido de al Liberación Dominicana como al Partido Revolucionario Dominicano.

“Tanto la izquierda dominicana como el sector liberal no han sido capaces de construir propuestas basadas en una plataforma programática, más bien ha sido sobre la base de candidaturas, tales son los casos de las candidaturas de Ramón Almánzar y Guillermo Moreno. Ambas candidaturas tuvieron importantes deficiencias en su oferta programática, no siendo capaces de conectarse con las necesidades de la población. “Temas importantes como el modelo económico, la seguridad social y la seguridad ciudadana no fueron tema de campaña de estos dos actores. ¿Qué decir de los derechos reproductivos y sexuales los cuales se han quedado fuera del ámbito de interés de la izquierda dominicana?.

“Por otro lado las candidaturas de la izquierda así como la de Guillermo Moreno han tenido poca capacidad de negociación, lo que no ha permitido que en el caso de la izquierda participara unificada en los últimos procesos electorales. Sino todo lo contrario, ha aumentado la desarticulación del sector. En el caso de Gillermo, luce cada vez más solo, pues si algo no cuestiona este ex candidato a la presidencia es justamente su candidatura.

“Si bien es cierto que las personas candidatas a puestos electorales resulten atractivas a la población, es necesario aumentar la calidad de la participación política y tanto la izquierda como los sectores liberales mantienen muchas de las prácticas de los partidos mayoritarios, manteniéndose entre las pocas diferencias los recursos con que cuentan los dos partidos mayoritarios.”

Luis González: “Ahora es el momento”

“¿Por qué no ha surgido una propuesta política liberal o alternativa en la RD, cómo ha sucedido en otros países de la región?

“Tres razones fundamentales. La primera es que no había llegado el momento, no se habían dado las condiciones. La segunda es que no se ha producido la unidad sugerida por Juan Pablo Duarte cuando dijo, “sed unidos, así apagaréis la tea de la discordia”. La tercera es que no creemos, no tenemos fe, no estamos motivados, inspirados.

“Aunque fueron procesos diferentes, podemos encontrar que en Venezuela, Uruguay, Ecuador, Bolivia y Brasil hubo un elemento en común: la crisis de los partidos políticos tradicionales, los partidos grandes hasta el punto de la decepción total. Eso está sucediendo en la RD, o mejor dicho, ya está en su etapa cumbre, irreversible, por eso creo que ha llegado el momento, están dadas las condiciones. Como dijera Martin Luther King en su más famoso discurso, “now is the time”, o sea, ahora es el momento.

“En esos países, por ejemplo el Polo Patriótico que apoyó a Hugo Chávez, se produjo la unidad de esos grupos liberales o alternativos, contra los degradados y desacreditados partidos tradicionales. En la RD existen diversos grupos que persiguen el mismo objetivo de sustituir definitivamente la actual clase política, pero están dispersos, en muchos casos, compitiendo entre sí. La unidad es uno de nuestros desafíos.

“Todos queremos el cambio, anhelamos el cambio, pero no creemos en el cambio, no creemos que se pueda, el desafío está en convencer a la gran mayoría que quiere el cambio, que sí podemos producir ese cambio, pero para eso necesitamos todos asumir un compromiso. Parte de esta incredulidad se debe al llamado pesimismo dominicano, pero yo creo que dicho pesimismo se debe a que no hemos tenido una clase dirigente capaz de enviar el mensaje de optimismo y de un mejor destino para los dominicanos y luego ratificarla con sus acciones.

“Además los llamados partidos pequeños, no han sido la alternativa que el pueblo ha estado esperando, porque ni siquiera un programa serio han presentado al país, con sus acciones han demostrado que son una mercancía que se vende al mejor postor. Esa actitud de los partidos que han surgido hasta ahora, es también una razón por la cual la tarea de la nueva propuesta que debe surgir será inmensa, porque ya toda propuesta política nueva se cree que es para lo mismo.”


Partidos y organizaciones de izquierda y liberales en RD

Movimiento Popular Dominicano (MPD), Partido Comunista de la República Dominicana (PACOREDO), Fuerza de la Revolución, Partido Comunista del Trabajo (PCT), Movimiento Independencia, Unidad y Cambio (MIUCA), Frente Amplio de Lucha Popular (FALPO), Círculos Caamañistas, Patria para Todos, Partido de los Trabajadores Dominicanos, Unión Patriótica, Partido Nueva Alternativa, Partido Comunista Unificado, Partido Boschista Dominicano, Movimiento Rebelde, La Multitud, la Junta Comunitaria de Organizaciones Populares (JUNTAPO), el Colectivo de Organizaciones Populares, Movimiento Nueva República y el Comité para la Defensa de los Derechos Barriales (COPADEBA).

http://www.clavedigital.com/App_Pages/Politica/Politica.aspx?id_Articulo=7602

Rita Levi Montalcini: filosofía de vida, neuróloga, Premio Nóbel de Medicina, 1986

Acá coloco el texto entero de una entrevista a una Nóbel de la Medicina, 1986. Todos los tópicos que trata son de temascandentes de la actualidad. Primero lo leí muy concienzudamente para decidir ponerlo entero, lo edité entero para que las preguntas salgan en negritas, y seleccioné dos fragmentos esenciales para mí, para quien tenga dificultades con el tiempo para leerla entera. Acá los fragmentos de la entrevista a Rita Levi Montalcini, 100 años, Nóbel de Medicina.

"Yo afortunadamente soy de izquierda, no de derecha. Yo soy fuertemente de izquierda, lo que quiere decir creer en el progreso y en la paridad, mientras la derecha es lo opuesto." Rita Levi Montalcini. Neuróloga italiana, Premio Nóbel de Medicina 1986, descubrió cómo crecen las células del cerebro.

Es un fragmento de esta entrevista sobre las políticas esenciales a la izquierda: el progreso y la paridad.

Con respecto al tema religión-laicidad, ella plantea:

Usted forma parte de la comisión pontifical por la ciencia. ¿Es creyente?

Yo soy laica, en el sentido de que la religión para mí nunca fue un problema. Para mí lo único que cuenta son los problemas morales, es decir, vivir según una trayectoria que esté siembre bajo la posibilidad de la ética. No temo a la muerte, no temo al peligro; está lejos de mi manera de pensar desde joven.

Hoy más que nunca, estoy totalmente alejada de este entendimiento religioso de recompensa y castigo. Cada uno de nosotros es más el objeto no de la genética sino de la epigenética.

Las mujeres siempre fueron destruidas por la fuerza física masculina que hizo de ellas las "víctimas". Hoy, afortunadamente, sabemos que la fuerza física no tiene nada que ver con la capacidad mental.

Esto tiene que ver con los descubrimientos de Sperry, quien en 1981 ganó el premio Nobel. Él descubrió el aporte diferente de los dos hemisferios, izquierdo y derecho, con sus diferentes enfoque pero con las mismas capacidades.

Uno tiene que ver más con el espacio, el tiempo, la música; el otro es más matemático. El modo de proceder depende de cómo, desde nuestra primera infancia, nosotros hemos sabido quién somos.

Yo trasladé los descubrimientos de Roger Sperry sobre los hemisferios para considerar el aporte físico y biológico del hombre y la mujer. Ahí también hay dos modos de enfrentar la vida, y son complementarios; no es que uno es superior al otro, es diferente el abordaje de los problemas, no las capacidades mentales

Aún siendo así estoy abierta a la posibilidad de diálogo." Rita Levi M

Acá el texto entero:

"Lo importante es el optimismo"

Redacción

BBC Mundo
Rita Levi- Montalcini


Este 22 de abril, la neuróloga italiana y Premio Nobel de Medicina, Rita Levi-Montalcini, cumple 100 años. Y en lugar de grandes celebraciones, la científica ha querido marcar la ocasión con un congreso dedicado en su honor, en Roma, al tema que la ha apasionado durante toda su vida: el funcionamiento del cerebro.

"El cerebro lo podemos mantener vivo, activo, pensando, incluso a mi edad", nos aseguró Levi-Montalcini, quien sigue investigando y, a través de la fundación que lleva su nombre, ayudando a estudiar a mujeres y niñas africanas.

En su siglo de vida, la Premio Nobel ha librado muchas batallas: luchó por estudiar contra la oposición inicial de su padre, derribó estereotipos y enfrentó la opresión del fascismo.

Aún cuando Mussolini prohibió a los judíos el acceso a puestos profesionales no se dio por vencida, montando un laboratorio en su dormitorio para estudiar el crecimiento de las fibras nerviosas.

En 1986 fue galardonada con el Premio Nobel de Medicina por aislar el llamado factor de crecimiento nervioso (Nerve Growth Factor o NGF en inglés), explicando cómo crecen las células del sistema nervioso.

Este abril de 2009, a los 100 años, la neuróloga se encuentra, "mentalmente, más presente quizás que cuando era adolescente".

Rita Levi-Montalcini recibió a BBC Mundo en Roma y respondió a las preguntas de los lectores.
100 años de una Nobel

¿Cómo podemos evitar abandonarnos a nosotros mismos y estimular nuestro cerebro y mantenerlo activo?
Claudia Saravia, San Salvador, El Salvador


En mi caso, la respuesta es, seguir pensando. No en mí misma, sino en los problemas a los que me he dedicado, científicos y sociales.

Y esto continúa, porque el cerebro no muere, el cerebro lo podemos mantener vivo, pensando, activo a los 100 años, a mi edad. Y es aún más activo que antes; los problemas, científicos y sociales a los que me dedico de día y de noche, son los mismos.

Muchos lectores preguntan cuál es su dieta y qué es lo importante para estar activo, para tener salud.

A veces exageramos con las exigencias físicas. Mi necesidad de alimento es bastante baja. No duermo casi nada; me puedo pasar la noche pensando.

En general, nos preocupamos de las cosas inexistentes. El exceso de alimento es inútil y el exceso de sueño no es necesario.

Estimada señora, en los períodos duros bajo Mussolini cuando no pudo desarrollar su profesion, ¿cómo sostuvo su ánimo en alto y siguió tras sus objetivos aunque la realidad era tan adversa?
Hannah, Katzrin, Israel


Armé el laboratorio en mi dormitorio. Era el placer de trabajar en condiciones difíciles, que estimulan las capacidades mentales, más que una vida tranquila. Por eso, el hecho de no haber podido ir al laboratorio no me preocupó.

Tenía tantos problemas que podía resolver en mi habitación pequeñísima, haciendo experimentos. Eran experimentos de una forma "renacentista"; hoy serían absurdos. Hoy sería absurdo que un equipo como el mío trabajase en un dormitorio.
Rita Levi- Montalcini

"Lo que queda, de mí y de todos, son los mensajes que hemos lanzado durante nuestra vida".

En medio siglo, los cambios fueron de tal intensidad que es difícil comparar la forma de solucionar los problemas. En ese momento, nadie podría haber pensado que yo podía descubrir, como lo hice, los factores de crecimiento nervioso (NGF, en inglés) en un laboratorio.

Los mismos problemas existen hoy, frente a escenarios que cambian continuamente , y a los que se dedican equipos de mujeres jóvenes excelentes, como yo no tuve en mi vida.

Trabajo con ellas todas las mañanas en el European Brain Research Institute, EBRI (Instituto Europeo de Investigaciones Sobre el Cerebro), que fundé, y por las tardes, con mis colaboradoras, con las que trabajo hace 40 años.

La mañana la dedico al estudio de problemas científicos, hay uno nuevo cada día y podemos enfrentarlos hoy de una mejor manera.

Por la tarde, me dedico a la ayuda a los jóvenes y las mujeres de África. Al inicio quería enfocarme en los jóvenes en general, pero luego me di cuenta que los jóvenes de países desarrollados como Italia e Inglaterra no necesitan a gente como yo; sí lo necesitan los jóvenes de países en desarrollo.

¿Por qué eligió ayudar a África? ¿Y por qué principalmente a mujeres y niñas allí?
Karina, Buenos Aires, Argentina


Las mujeres africanas han sido humilladas, físicamente, psíquicamente, y por lo tanto fuero destruídas al nivel epigenético, no al genético, ya que son perfectamente iguales a los hombres.

Desde el punto de vista de posibilidades, están en condiciones trágicas que no les permiten usar el desarrollo mental del lóbulo cognitivo, del componente neocortical.

Mi idea, con la fundación que lleva mi nombre, es darle a ellas el privilegio de una educación, que les fue negado siempre. La mujer africana no es distinta del hombre desde el punto de vista mental; es diferente del hombre en el sentido de que uno tiene un privilegio que le es negado al otro.

La cuestión es la misma de los dos hemisferios cerebrales. Antes del descubrimiento de Roger Wolcott Sperry se creía que un hemisferio era el dominante, el izquierdo, y el derecho era un acoplamiento del otro.

Él demostró con esos descubrimientos espléndidos, que los dos hemisferios son idénticos desde el punto de vista de la capacidad mental. Uno no es víctima del otro, uno no es dominador y el otro dominado, son diferentes enfoques.

¿Usted se preocupa por el cambio climático? ¿Qué cree que puede pasar con el planeta y la humanidad?

Lo lamento, no soy futuróloga. Creo que muchos hablan de este tema, pero sólo los ecólogos y etólogos pueden responder a una pregunta así.

Soy maestro de secundaria, ¿qué mensaje les daría a los adolescentes que prefieren trabajar y no seguir una carrera?
Mario Pech Ojeda, Iicul, Yucatán , México

Mi idea, con la fundación que lleva mi nombre, es darle a las niñas y mujeres africanas el privilegio de una educación, que les fue negado

En mi caso, en condiciones difíciles, seguí adelante con la investigación, hice descubrimientos que me llevaron desde el dormitorio a Estocolmo en pocas décadas.

Contarle a los jóvenes de este descubrimiento, de cómo fue, es difícil, porque yo hoy no podría hacerles sentir los problemas que eran míos.

Yo tenía la meta de conocer el sistema nervioso. Hoy, los jóvenes -particularmente las mujeres- han entrado en masa al estudio y tienen capacidades formidables, entusiasmo y las competencias para encarar e investigar problemas.

La última etapa de mi larguísimo recorrido, 100 años, en ese sentido, es la más afortunada, porque estoy rodeada de una juventud de tal capacidad y de tal deferencia por los problemas graves, que podríamos decir que vivimos en una "isla feliz", el EBRI.

Usted forma parte de la comisión pontifical por la ciencia. ¿Es creyente?


Yo soy laica, en el sentido de que la religión para mí nunca fue un problema. Para mí lo único que cuenta son los problemas morales, es decir, vivir según una trayectoria que esté siembre bajo la posibilidad de la ética. No temo a la muerte, no temo al peligro; está lejos de mi manera de pensar desde joven.

Hoy más que nunca, estoy totalmente alejada de este entendimiento religioso de recompensa y castigo. Cada uno de nosotros es más el objeto no de la genética sino de la epigenética.

Las mujeres siempre fueron destruidas por la fuerza física masculina que hizo de ellas las "víctimas". Hoy, afortunadamente, sabemos que la fuerza física no tiene nada que ver con la capacidad mental.

Esto tiene que ver con los descubrimientos de Sperry, quien en 1981 ganó el premio Nobel. Él descubrió el aporte diferente de los dos hemisferios, izquierdo y derecho, con sus diferentes enfoque pero con las mismas capacidades.

Uno tiene que ver más con el espacio, el tiempo, la música; el otro es más matemático. El modo de proceder depende de cómo, desde nuestra primera infancia, nosotros hemos sabido quién somos.

Yo trasladé los descubrimientos de Roger Sperry sobre los hemisferios para considerar el aporte físico y biológico del hombre y la mujer. Ahí también hay dos modos de enfrentar la vida, y son complementarios; no es que uno es superior al otro, es diferente el abordaje de los problemas, no las capacidades mentales.

¿Usted cree que será posible un día encontrar la cura para el Alzheimer y el Parkinson?

No temo a la muerte, no temo al peligro. Está lejos de mi manera de pensar, desde joven.

Sí. Yo creo que los datos que tenemos sobre el factor de crecimiento nervioso (NGF, en inglés), mi descubrimiento, puede efectivamente evitar la tragedia de la pérdida mental que genera el Alzheimer.

Todavía no contamos con ayuda financiera para hacerlo. Con el NGF se puede recuperar esa pérdida.

Todavía hoy, el descubrimiento de esta molécula, que tiene enorme potencial, no tiene el apoyo financiero necesario.

Usted hace diez años es una senadora vitalicia en el Senado italiano. ¿Cuál es su juicio sobre la clase política en este país?

Yo afortunadamente soy de izquierda, no de derecha. Yo soy fuertemente de izquierda, lo que quiere decir creer en el progreso y en la paridad, mientras la derecha es lo opuesto.

Aún siendo así estoy abierta a la posibilidad de diálogo.

Dado el peligro al que estuvo expuesta su vida tuvo durante el período del fascismo, ¿cuál es la concepción que le quedó del peligro de la muerte? ¿Es una memoria presente?

No, nunca le temí a la muerte. Podía suceder, no podía descartarlo para nada. Naturalmente había peligros en la época del antisemitismo, pero yo no enfrenté peligros verdaderos .

¿Cuál será su último pensamiento cuando llegue al fin de su vida?

Nunca me preocupé sobre esto. Muere el cuerpo, no yo misma. El cuerpo evidentemente debe morir, pero esa no es mi muerte.

Por el momento, mi "muerte mental" no es evidente. Yo, hoy, desde el punto de vista mental, estoy quizás más presente que cuando era adolescente. El trabajo que hago, tanto el científico como el social, continúa con mayor intensidad que cuando tenía veinte años.

Por eso, no creo que la muerte tenga que ver. Lo que queda, de mí y de todos, son los mensajes que hemos lanzado durante nuestra vida; esos quedan.

No me molesta la muerte. Por el contrario, la deseo, porque no tiene ninguna conexión con mi muerte, que es la muerte de la mente.

Usted tiene la suerte de haber vivido 100 años. ¿Cuál sería una lección que ha aprendido en estos 100 años?

Diría que un natural optimismo me ha ayudado en los momentos difíciles. No me importaba ni la enfermedad, ni la muerte ni las persecuciones, eso afectaba mi cuerpo, no a mí.

Para mí lo que es importante es el optimismo y no sobrevaluar las dificultades. Por ejemplo, yo considero que llegué al Premio Nobel en 1986 gracias al gobierno de Mussolini.

Yo potencié mis capacidades. Si yo no hubiese tenido la obligación de trabajar en mi dormitorio, hoy sería una vieja señora como naturalmente soy. Pero no hubiese podido aprovechar lo que me impuso la vida.

No le agradezco a Mussolini, pero sin su declaración de que yo pertenecía a una raza inferior, yo no hubiese podido avanzar y desarrollar mi cerebro como afortunadamente he podido."Lo importante es el optimismo".

Balance gobiernos de izquierda América Latina: José Natanson

José Natanson, brillante periodista argentino, hace un interesante análisis, complejo, lleno de matices, un balance comparativo sobre los gobiernos de izquierdad; un llamado a no simplificar.
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El país|Domingo, 27 de Abril de 2008

Acción y reacción

Por José Natanson


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¿Qué tienen en común las políticas económicas de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Rafael Correa y Evo Morales? ¿Qué las diferencia de los gobiernos de derecha de, digamos, Colombia o El Salvador, y qué las distingue del neoliberalismo de los '90?

Al principio, algunos pensaron que el problema iba a ser el populismo fiscal, pero el tiempo demostró que no es así: Morales tiene el superávit más alto de la historia reciente de su país (4,5 por ciento), Correa cuida las cuentas públicas, Chávez expande el gasto, pero por debajo de los ingresos, y la política económica kirchnerista puede exhibir un superávit que envidiaría Domingo Cavallo. En un artículo publicado en la revista mexicana Nexos, el economista de la Cepal Juan Carlos Moreno-Brid ensayó un ejercicio de comparación simple pero interesante: promedió los saldos fiscales de los países bajo control de gobiernos de izquierda y los comparó con aquellos en poder de partidos de centro o derecha, y llegó a la conclusión de que los primeros tienen más superávit fiscal que los segundos.

La diferencia tampoco es el crecimiento. Según los últimos datos de la Cepal, los países latinoamericanos crecen todos, más allá de la orientación política de sus gobiernos, y en los primeros puestos se ubican tanto aquellos inclinados a la izquierda (Venezuela) como al centro (Perú) o la derecha (Colombia). Y tampoco son los impuestos. Pese a que la construcción de sistemas tributarios más progresivos ha sido uno de los ejes históricos de la agenda de la izquierda, el peso de los impuestos al consumo sigue siendo desmesurado en prácticamente todos los países: entre el 60 y el 75 por ciento.

¿Cuál es, entonces, el denominador común? Mi tesis es simple: la diferencia central es la decisión de los gobiernos de izquierda de apropiarse de una mayor porción del ingreso derivado de la exportación de productos primarios, que en todos estos países constituye la principal –y a veces única– fuente de riqueza. Esa es la línea invisible que los une y la verdadera diferencia con las políticas económicas de los '90.

Diferentes caminos


Las estrategias seguidas por cada uno son diferentes. En 1998, cuando asumió el gobierno, Chávez se encontró con que Pdvsa estaba totalmente al margen de su control, dirigida por una gerencia que había hecho de la autonomía del poder político el eje de su gestión, y emprendió una dura batalla que solo concluyó cuando consiguió el control total de la compañía. Así se bolivarianizaron los monumentales recursos petroleros, equivalentes al 85 por ciento de las exportaciones.

En Bolivia, el 1º de mayo del 2006 Evo Morales anunció la nacionalización de los hidrocarburos, teatralizada con la ocupación militar de los campos gasíferos operados por Petrobras. Más tarde, en octubre de ese año, decidió nacionalizar las minas de estaño y plata. Esto le permitió incrementar el presupuesto público en un 20 por ciento.

En Ecuador, Correa firmó un decreto que estableció que el 99 por ciento de las ganancias obtenidas por las empresas gracias a los precios extraordinarios del petróleo iría a parar al Estado, en lugar del 50, como ocurría antes.

Después, en abril, consiguió que la Asamblea Constituyente votara una ley por la cual los recursos derivados de la exportación de crudo no se destinarían más, como hasta entonces, a una serie de fondos y fideicomisos intocables que funcionaban como garantía para el pago de la deuda externa, sino directamente al presupuesto, cuyo monto total se engrosó, según cálculos oficiales, en un 40 por ciento. Como Kirchner con las retenciones, Correa apeló a medidas impositivas que no alteraron la estructura de propiedad de los recursos.

En Chile, que suele mencionarse como el más neoliberal de los gobiernos progresistas de América latina, la situación no es tan distinta. Es cierto que allí no hubo nacionalizaciones, como en Venezuela o Bolivia, ni nuevos impuestos, como en Argentina y Ecuador, pero por el simple hecho de que desde 1971 el cobre permanece bajo control estatal. Codelco es una empresa pública cuyo presidente es el ministro de Minería. Y –dato interesante para quienes critican el rentismo venezolano– el año pasado representó el 40 por ciento de las exportaciones chilenas. Según estimaciones de su presidente, en el 2007 Codelco aportó al Tesoro chileno un millón de dólares ¡por hora!

Resistencia

Todos estos ejemplos demuestran que la decisión de apropiarse de un mayor porcentaje del ingreso es uno de los ejes de la política económica de los gobiernos posneoliberales. Y suena tonto decirlo, pero a veces conviene aclarar lo obvio: cualquier política en este sentido implica afectar intereses. Lo cual, a su vez, genera reacciones. No solo en Gualeguaychú. El caso más dramático es el de Venezuela. Cuando, en el inicio de su primer mandato, Chávez decidió apoderarse de Pdvsa, la gerencia de la compañía reaccionó con un paro petrolero al que luego se plegó la principal asociación empresaria (Fedecámaras) y la central sindical, que derivó en una huelga general que se extendió durante 63 días. Chávez importó petróleo de Medio Oriente, alquiló barcos, puso a militares a manejar las máquinas y logró derrotar a la conducción de la empresa, aunque a un costo enorme: ese año, el PBI cayó 14 por ciento. Pero la cosa no terminó ahí. En los meses siguientes hubo más huelgas, un intento de golpe de Estado, la ocupación de una plaza caraqueña por parte de un grupo de militares que reclamaban la renuncia del presidente y, finalmente, el referendo de 2004, en el que Chávez se impuso limpiamente.

En Bolivia la resistencia asumió otras formas. Al principio, la reacción indignada de Petrobras, que amenazó con retirarse del país si no se daba marcha atrás con la nacionalización, y del gobierno de Brasil, que hasta amagó con retirar a su embajador. Pero el agua nunca llegó al río y el núcleo opositor se fue trasladando a los departamentos de la Media Luna que, capita- neados por Santa Cruz, reclaman más autonomía y un mayor porcentaje de la renta obtenida de la explotación del gas ubicado en sus territorios. En Ecuador, la oligarquía exportadora de Guayaquil, golpeada por el vendaval antipolítico, no logró articular un movimiento creíble de oposición, al menos no en esta primera etapa, por lo que la resistencia a las políticas de Correa se concentra en las empresas y los bancos privados y algunos medios de comunicación. En Argentina, como cualquier adicto al bife de chorizo sabe bien, el desafío más importante a cinco años de hegemonía K es el movimiento de reclamo sectorial con cortes de ruta liderado por las cuatro entidades del campo.

Balances

La realidad latinoamericana ha cambiado. Por muchos motivos, desde las cláusulas democráticas de las instituciones supranacionales tipo Mercosur hasta las nuevas formas de modernidad líquida, que impiden un autoritarismo a la vieja usanza, el recurso al golpe militar ya no es una opción. Esto ha hecho que los sectores políticos, económicos y culturales que en el pasado tocaban el timbre de los cuarteles cuando un gobierno no les gustaba hoy transiten otros caminos. En los casos virtuosos, se reciclan en opciones políticas democráticas, cuyo mejor ejemplo tal vez sea la derecha de Sebastián Piñera en Chile o el PSDB en Brasil. Pero en otros casos la defensa de sus intereses asume formas menos claras, desde reclamos empresariales que luego derivan en un golpe de Estado que se niega a reconocerse como tal, como en Venezuela, a demandas autonomistas, como en Bolivia, o esa combinación de protesta sectorial con piquete que vivimos en Argentina. Muchas veces, lo que nace como un reclamo puntual por un tema determinado se transforma con el tiempo en un movimiento más amplio e indefinido, que a veces hasta olvida el motivo que lo originó.

Una advertencia necesaria: esto no implica un juicio de valor positivo acerca de las políticas económicas de los gobiernos mencionados. Chávez utiliza la gigantesca renta petrolera para ampliar las misiones sociales, pero también para donar combustible a la ciudad de Londres, comprar submarinos para evitar una improbable invasión estadounidense y fomentar la cooperación con Belarrús; Correa ha destinado parte de los nuevos ingresos a duplicar el Bono de Desarrollo Humano, pero también se gastó 3 millones de dólares en la construcción de Ciudad Alfaro, el edificio donde sesiona la Asamblea Constituyente y a cuya inauguración el presidente llegó montado a caballo; Kirchner sube las jubilaciones, pero también invierte en el tren bala y la obra social de Moyano. En realidad, la decisión de apropiarse de un porcentaje mayor de los recursos nacionales es una condición necesaria pero no suficiente para un buen gobierno. Es el principio, nunca el final de una política económica.

Pero así están las cosas. Siguiendo a Ernesto Laclau, la política supone, entre otras cosas, dos campos enfrentados. Marco Aurelio García, el asesor de Lula en temas internacionales, lo explica bien cuando dice que el PSDB, el partido de Fernando Henrique Cardoso y José Serra, no es un partido de derecha, pero es el partido de la derecha. En otras palabras, a veces no importa tanto la ideología de un partido o de sus líderes sino el lugar político en el que se ubican. La política, mal que les pese a algunos, no es nunca puro consenso. Pero tampoco puede ser pura confrontación. Exige siempre un balance, que no es un fruto divino que cae del cielo, sino el resultado de una determinada correlación de fuerzas que supone decisión y potencia, pero también negociación y cierta astucia para el timming, y que no se expresa en una fórmula matemática sino en un equilibrio complejo. Y transitorio: la fuerza de un momento puede ser debilidad en otro, así como las tácticas –y los hombres– que sirvieron en el pasado hoy pueden resultar completamente inútiles.

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