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Detener la autodestrucción de la humanidad. ¿Qué hacer? Mu-Kien A Sang Ben analiza.


Suelo escuchar con frecuencia las afirmaciones de que las personas somos buenas o malas por
 naturaleza...Mukien Adriana Sang Ben nos presenta una síntesis de estas dos ideas a nivel del pensamiemnto filosófico, político, histórico. Y hace un planteamiento personal en este sentido. Es una lectura formativa e instructiva ¡A leer!

Mildred Dolores Mata

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ENCUENTROS

¿Bueno o malo? La gran pregunta.  Reflexión final

Mukien Adriana Sang Ben

Por: Mu-Kien Adriana Sang

Elegir es muy preciso.
Tras la elección construir
Destruir es necesario,
esa daga nos desangra.
Ante todo manos fuertes,
decisión imperturbable,
voluntad como el acero,
así se hará el mundo nuevo.
Y no solo será nuevo
Será nuevo... y mejor.
Lucha, pues, hermana mía.

Humildad, valor,... amor.
 Abraxas Caxas

No quiero convertir esta serie de artículos en una clase de Historia de las Ideas Políticas, como me dijo una persona que fue mi alumna en esa asignatura.  No era, ni es mi pretensión hacer una cátedra magistral convertida en monólogo solitario.

Esta serie de artículos ha sido motivada por una inquietud existencial, no intelectual. Repito, no puedo aceptar pasivamente lo que está pasando en el mundo. Me atormenta la simple pregunta ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué nos abocamos a la guerra? ¿Por qué alimentamos el odio? ¿Por qué no somos solidarios? ¿Por qué somos incapaces de fomentar el amor y la ternura?.

Recurrí al planteamiento de algunos pensadores buscando respuestas. Confieso que no las encontré, sino que surgieron nuevas preguntas.  Recordé en mi búsqueda a Thomas Hobbes, el padre del Absolutismo Monárquico, el hombre que, como Maquiavelo, estaba convencido de que el ser humano es malo por naturaleza, y por esta razón debíamos hacer un pacto con el Soberano quien nos aseguraba, haciendo uso del poder absoluto, que no nos autodestruyéramos; exigiendo a cambio fidelidad y sumisión sin límites. Pensé también en John Locke, el padre del concepto de sociedad civil y del gobierno civil; defensor, a diferencia de Hobbes y Maquiavelo, de la bondad humana por nacimiento, pero que necesitaba leyes para su convivencia.  Rousseau siguió los mismos pasos de Locke, y en su libro Emilio, expuso cómo la sociedad es capaz de modificar esa bondad natural, razón por la cual abogaba por la educación, como única salida.

En el siglo XIX nacieron, entre otras, las teorías liberales y las marxistas. La primera abogaba por la libertad absoluta en todos los planos, pero no planteaban nada acerca de la condición humana.  En el caso de la teoría marxista, lo que sostiene, como lo hizo Maquiavelo siglos antes, que los seres humanos defienden los intereses de las clases a las que pertenecen y  otorgaban todas las  bondades a las clases trabajadoras. El motor de la historia, decían, era la lucha de clases; porque los conflictos sociales entre amo-esclavo; siervo-señor feudal y obrero-burgués constituían la clave para el avance de  la historia en un camino que nacía en el inicio de los tiempos y terminaría cuando la sociedad llegara a la construcción del comunismo, el último estadio de la historia.  En el siglo XIX nació también el pensamiento idealista de Hegel, considerado el padre de la dialéctica y cuyos principios fueron asumidos por los marxistas, pero invirtiéndolos, pues para Hegel lo real eran las ideas, para Marx era la economía y sus relaciones sociales. Por supuesto la teoría marxista que caló profundamente en la juventud del siglo XX tuvo sus grandes opositores teóricos. Uno de ellos fue Karl Popper quien criticaba el determinismo histórico por el que abogaba, negando así la misma dialéctica que defendía.  Y uno de los más populares fue Francis Fukuyama que celebró por todo lo alto el triunfo del capitalismo y el fracaso del comunismo.

El siglo XX, ya lo he dicho en otras oportunidades, no se caracterizó por el nacimiento de nuevos pensamientos. Así como el siglo XIX parió verdaderas ideas que transformaron el mundo; este siglo se caracterizó por las guerras, el desarrollo económico y tecnológico. Las luchas entre el este y el oeste fue vencida a finales de los 80, al derrumbarse el muro de Berlín, símbolo de la cortina de hierro. El capitalismo triunfó y se hizo dominante en el mundo, imponiendo a cada rincón la cultura del espejismo desarrollador, donde lo importante no es el ser ni el pensar, sino la acumulación de dinero y bienes.
Sin embargo, hemos visto rupturas en las sociedades "ideales" de occidente. El movimiento hippie de los 60 fue una respuesta, incorrecta a mi manera de ver, a  la política armamentista norteamericana, de ahí su frase "Haga el amor, no la guerra".  La creciente tendencia hacia la cultura y filosofía oriental es una evidencia de la necesidad de buscar respuestas al vacío existencial que ha dejado la cultura de las luces superficiales del confort occidental.  Es más, y hago un planteamiento atrevido, el surgimiento de muchas religiones, oportunistas algunas e ideadas por malhechores vestidos de corderos, nos muestra que una gran parte de la sociedad exige cambios profundos en las religiones dominantes.

Una mirada somera a estos pensamientos y acontecimientos evidencia que desde el inicio de los tiempos, el ser humano está inconforme: inconforme con la sociedad recibida, inconforme con los resultados de sus luchas, inconforme con los dueños de la situación que han impuesto sus visiones acordes siempre a sus intereses.  Evidencia también el sueño, es más, la profunda aspiración de contar con un mundo mejor.  El hecho que los hindúes celebren sus muertos es la materialización de la esperanza de que el mundo desconocido es mucho mejor que el que dejó.  La mitología platónica nacida del mundo de las cavernas como el lugar mágico y maravilloso de Tomás Mora en Utopía; o el ideal absoluto de Hegel o el comunismo marxista, nos muestran ¡una vez más! la inconformidad y la necesidad de construir un mundo mejor.

Teorizaciones aparte, habla ahora la mujer que escribe estas líneas.  Como mujer creyente profunda en Dios, creo en la bondad humana; creo en la maravilla de la creación y estoy convencida que a través de los años se han producido milagros extraordinarios que han cambiado vida.  Sin embargo, la historiadora constata que el sacrificio de Cristo, crucificándose ante la cruz para redimir nuestros pecados ha sido mancillado con la conducta humana, en la cual ha prevalecido la envidia, la ambición y el deseo de dominio y control hacia el resto de la humanidad, sometiendo a las grandes mayorías a la voluntad de una sola persona. 

Como historiadora constato tristemente que  la historia de la humanidad se ha escrito con sangre y lágrimas, que las grandes revoluciones, nacidas de hermosos sentimientos de transformación culminaron en el otorgamiento del poder a líderes autoritarios  y sanguinarios. Solo unos ejemplos para edificar: el proceso de independencia de la India, Mahatma Gandhi, su líder, fue asesinado por un grupo minoritario, el resto ya lo conocemos.  La gran revolución rusa que dio al traste con el sangriento dominio de los Romanov. Las luchas internas trajeron como consecuencia el destierro de Trotski y el dominio sanguinario de Stalin, responsable de millones de muertes en Rusia y otros países europeos.  La gran revolución comunista en China, que buscaba la mejoría de ese pueblo golpeado y hambriento, cayó en manos del llamado grupo de los 12, y la mal llamada "revolución cultural" estuvo "acompañada" de más muertes y más dolor. No vayamos más lejos, la Revolución Haitiana, la primera revolución de esclavos en América, trajo consigo crisis y batallas internas por el poder, hasta que cayó en manos del Rey Cristóbal.

No sabría qué responder. Mi naturaleza humana me hace soñar como lo hizo Platón y Moro. Mis conocimientos de la historia entonces me obligan a llorar por esta humanidad que se autodestruye.

En los días que nos quedan
la mirada ofensiva y territorial
será la daga pequeña y brutal
que sabremos destruir.

Indagando en un muestrario
abaratado y pertinaz
quizás podamos elegir
un mundo mejor. 


Carmen Martínez Martínez

sangbenmukien@gmail.com

Interioridad...interioridad...: ¡Sí!

Una de las dificultades que tengo con  amistades muy queridas, es que su alma suele volverse con un poco de vendabal dependiendo de lo que otras personas, opinen, digan, actúen, le aprueben o no le aprueben.
Cultivando la interiroridad


Se les hace difícil mantener la serenidad, el autocontrol, el afecto hacia quien les contradice, o no les aprueban, y se les dificulta escuchar, y reflexionar atentamente, y hasta así poder planificar qué hacer...y no reaccionar con emotividad...

Acá el pensamiento del grupo Kabbalah nos ayuda a reforzar que no seamos dependiendetes de las demás personas ni reactivos, y muchos menos negativos...

Mildred Dolores Mata

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Mantente en tu verdad

Martes, 23 de abril de 2013

En algún grado, todos estamos buscando la aprobación de otros, ya sea de nuestros padres, nuestras parejas, nuestros jefes o nuestros amigos.

Nuestro trabajo en este mundo no es hacer que todos nos amen, es ser sinceros con nosotros mismos.

Si crees en algo, es importante que lo defiendas. Puede que no sea la verdad de todos, pero es tu verdad.

Hacer lo que sabes que es verdad para ti es más importante que todo el mundo te ame o esté de acuerdo contigo.

Meditación Kabbalah

Los sentimientos son el motor de nuestro mundo interno, y nosotras/os, sus conductores. Artículo de Leonardo Boff

En el artículo que coloco más abajo, el teólogo de la liberación, Leonardo Boff, reivindica los sentimientos como un gran motor del desarrollo humano, en contraposición de la visión de que el pensar es lo esencial a lo humano.

Propone el predominio de la interioridad pasional, con sus contradicciones como una realidad con la que tenemos que contar para comprendernos, con nuestros ángeles y demonios. El camino, pues, de la superación, necesariamente pasa por nuestro propio trabajo interior, y dice que "Estamos condenadas/os a ser nuestras/os propias/os discípulos y maestras/os" (modificación de MDM).

Acá extraigo dos párrafos donde expone este concepto a partir de la ciencia psicológica:

"Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individualización, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros." Leonardo Boff


Acá el artículo completo.

Cómo lidiar con nuestros ángeles y demonios interiores.
Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros

Escrito por: LEONARDO BOFF


El ser humano es una unidad compleja: es simultáneamente hombre-cuerpo, hombre-psique y hombre-espíritu. Detengámonos un momento en el hombre-psique, es decir, en su mundo interior, urdido de emociones y pasiones, luces y sombras, sueños y utopías.

Así como hay un universo exterior universo exterior, hecho de órdenes-desórdenes-nuevos órdenes, de horribles devastaciones y de emergencias prometedoras, así también hay un mundo interior, habitado por ángeles y demonios. Ellos revelan tendencias que pueden llevarnos a la locura y a la muerte, y energías de generosidad y de amor, que nos pueden traer autorrealización y felicidad.

Como observaba el gran conocedor de los meandros de la psique humana C. G. Jung: el viaje rumbo al propio Centro, debido a estas contradicciones, puede ser más peligroso y largo que el viaje a la Luna y las estrellas.

Entre los pensadores de la condición humana, hay una cuestión nunca resuelta satisfactoriamente: ¿cuál es la estructura de base de nuestra interioridad, de nuestro ser psíquico? Son muchas las escuelas de interpretación.

Resumiendo, sostenemos la tesis de que la razón no aparece como la realidad primera. Antes de ella hay todo un universo de pasiones y emociones que agitan al ser humano. Por encima de ella está la inteligencia, por la cual intuimos la totalidad, nuestra apertura al infinito y el éxtasis de la contemplación del Ser. Las razones comienzan con la razón. La razón en sí misma es sin razón. Ella simplemente está ahí, indescifrable.

Pero ella remite a dimensiones más primitivas de nuestra realidad humana, de las que se alimenta y que la atraviesan en todas sus expresiones. La razón pura kantiana es una ilusión. La razón viene siempre impregnada de emoción y de pasión, hecho aceptado por la moderna cosmología. La cosmología contemporánea incluye en la idea de universo no solo energías, galaxias y estrellas, sino también la presencia del espíritu y de la subjetividad.

Conocer es siempre entrar en comunión interesada y afectiva con el objeto del conocimiento. Apoyado por una pléyade de otros pensadores, siempre he sostenido que el estatuto de base del ser humano no reside en el cogito cartesiano (en el yo pienso, luego existo), sino en el sentio platónico-agustiniano (en el siento, luego existo), en el sentimiento profundo. Este nos pone en contacto vivo con las cosas, percibiéndonos parte de un todo mayor, siempre afectando y siendo afectados. Más que ideas y visiones de mundo, son las pasiones, sentimientos fuertes, experiencias germinales, el amor y también sus contrarios, los rechazos y los odios avasalladores, lo que nos mueve y nos pone en marcha.

La razón sensible hunde sus raíces en el surgimiento de la vida, hace 3,8 miles de millones de años, cuando irrumpieron las primeras bacterias y comenzaron a dialogar químicamente con el medio para poder sobrevivir. Ese proceso se profundizó a partir del momento en que surgió el cerebro límbico de los mamíferos, hace más de 125 millones de años, cerebro portador de cuidado, de ternura, cariño y amor por la cría. Es la razón emocional que alcanzó nivel autoconsciente e inteligente con los seres humanos, pues también somos mamíferos.

El pensamiento occidental es logocéntrico y antropocéntrico y puso siempre bajo sospecha la emoción, por miedo a perjudicar la objetividad de la razón. En algunos sectores de la cultura se creó una especie de lobotomía, es decir, una gran insensibilidad ante el sufrimiento humano y los padecimientos por los cuales ha pasado la naturaleza y el planeta Tierra.

En los días actuales nos damos cuenta de que es urgente, al lado de la razón intelectual irrenunciable, incluir decididamente la razón sensible y cordial. Si no volvemos a sentir con afecto y amor a la Tierra como nuestra Madre y a nosotros como la parte consciente e inteligente de ella, difícilmente nos moveremos para salvar la vida, sanar heridas e impedir catástrofes.

Uno de los méritos innegables de la tradición psicoanalítica, a partir de su maestro fundador Sigmund Freud, fue el haber establecido científicamente la pasionalidad como la base, en grado cero, de la existencia humana. El psicoanalista trabaja no a partir de lo que el paciente piensa sino a partir de sus reacciones afectivas, de sus ángeles y de sus demonios, buscando establecer cierto equilibrio y una serenidad interior sostenible.

Toda la cuestión es cómo enseñorearnos creativamente de nuestra pasionalidad de naturaleza volcánica. Freud se centra en la integración de la libido, Jung en la búsqueda de la individuación, Adler en el control de la voluntad de poder, Carl Rogers en el desarrollo de la personalidad, Abraham Maslow en el esfuerzo de autorrealización de las potencialidades latentes. Se podrían citar otros nombres como Lacan, Reich, Pavlov, Skinner, la psicología transpersonal y la cognitiva comportamental, y otros.

Lo que podemos afirmar es que independientemente de las distintas escuelas psicoanalíticas el hombre-psique se ve obligado a integrar creativamente su universo interior siempre en movimiento, con tendencias diabólicas y simbólicas, destructivas y constructivas. Por aciertos y equivocaciones vamos procesualmente descubriendo nuestro camino.

Nadie podrá sustituirnos. Estamos condenados a ser maestros y discípulos de nosotros mismos.

Por: Leonardo Boff

La salud y las emociones: entrevista al Dr. Jorge Carvajal

El Dr. Jorge Carvajal es:


Médico Cirujano de la UNIVERSIDAD DE ANDALUCÍA - ESPAÑA
Pionero de la Medicina Bioenergética
Marzo 10, 2009

La Salud y Las Emociones

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende.
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor
, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras
emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente.

¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.


¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.






Los deseos. Poema del brazileño Sergio Jockymann,año 1930

Este poema fue escrito en el 1930. Circula en mi familia como felicitación por el año 2009. Es de un brazileño llamado Sergio Jockymann. En la primera parte, está la clave para que no haya violencia intrafamiliar.


Los deseos

Te deseo primero que ames,

y que amando, también seas amado.

Y que, de no ser así, seas breve en olvidar

y que después de olvidar, no guardes rencores.

Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,

sepas ser sin desesperar.



Te deseo también que tengas amigos,

y que, incluso malos e inconsecuentes,

que sean valientes y fieles, y que por lo menos

haya uno en quien confiar sin dudar

Y porque la vida es así,



Te deseo también que tengas enemigos.

Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,

para que, algunas veces, te cuestiones

tus propias certezas. Y que entre ellos,

haya por lo menos uno que sea justo,

para que no te sientas demasiado seguro



Te deseo además que seas útil,

más no insustituible.

Y que en los momentos malos,

cuando no quede más nada,

esa utilidad sea suficiente

para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,

no con los que se equivocan poco,

porque eso es fácil, sino con los que

se equivocan mucho e irremediablemente,

y que haciendo buen uso de esa tolerancia,

sirvas de ejemplo a otros.



Te deseo que siendo joven no

madures demasiado de prisa,

y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,

y que siendo viejo no te dediques al desespero.

Porque cada edad tiene su placer

y su dolor y es necesario dejar

que fluyan entre nosotros.



Te deseo de paso que seas triste.

No todo el año, sino apenas un día.

Pero que en ese día descubras

que la risa diaria es buena, que la risa

habitual es sosa y la risa constante es malsana.



Te deseo que descubras,

con urgencia máxima, por encima

y a pesar de todo, que existen,

y que te rodean, seres oprimidos,

tratados con injusticia y personas infelices.

Pero siempre tendrás la oportunidad de llevar una palabra de consuelo.



Te deseo que acaricies un perro,

alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero

erguir triunfante su canto matinal,

porque de esta manera,

te sentirás bien.

Deseo también que plantes una semilla,

por más minúscula que sea, y la

acompañes en su crecimiento,

para que descubras de cuantas vidas

está hecho un árbol.



Te deseo, además, que tengas dinero,

porque es necesario ser práctico,

Y que por lo menos una vez

por año pongas algo de ese dinero

frente a ti y digas: "Esto es mío".

Sólo para que quede claro

quién es el dueño de quién.



Te deseo también que ninguno

de tus afectos muera, pero que si

muere alguno, puedas llorar

sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.



Te deseo por fin que, siendo hombre,

tengas una buena mujer, y que siendo

mujer, tengas un buen hombre,

mañana y al día siguiente, y que cuando

estén exhaustos y sonrientes,

hablen sobre amor para recomenzar.



Si todas estas cosas llegaran a pasar,

no tengo más nada que desearte.





Sergio Jockymann, 1930, Brasileño

Cincuenta y tres años después


A mitad de la tierra brota
en un largo caminar
en el retorno
más allá del final
una pregunta: ¿qué queda?

no han podido con las respuestas, las bifurcaciones,
los miles de actos contradictorios
¿Qué queda?:
los eternos destinos de aprender,
y el sufrir los desatinos:
eso queda.

¿Qué ha quedado?, ¿qué quedará?
naufragios
vergüenza
fuerza
el material de arcilla, que hemos sido, que somos;
a veces,
material de férreas manos
gente asfixiada, llena de miedo,
adherida.

Hemos sido, a veces,
buscadores de parsimonia, de exactitud, de método,
y a veces: almas blandas,
aprendices de amor, hacedores de símbolos
de resplandores...
Todos, todas;
a veces,
dulcemente buscando,
haciendo...:
miradas de ternura.

Porque

ha sido tanto el fango
tantas las sacudidas y los embelesos;
que ahora,
en la mitad de la tierra,
en lo profundo,
está la quietud,
la pausa,
el respirar hondo,
una siembra,
aunque sea entre llanto y llanto,
siembras en las tierras de amarillo, de negro, de nieve,
no obstante, cedepant, h
owever, nevertheless.

los humanos
no dejan de tocar, soplar, estrenar,
ensortijadas caricias

cada migaja de ser,
una mano
una que apriete cualquier frente,
una que apriete también,
con dulzura, with honey, avec douceur,
cualquier mirada



Mildred D Mata
20.07.08
Santiago, República Dominicana.

Anthony de Mello, meditación 1: lograr el desapego a lo externo dependiente

Del libro Una llamda al amor (Consciencia, libertad, felicidad). Sal Terrae. España.

Acá se profundiza sobre la necesidad de hacer descansar nuestra felicidad en logros, acciones, sentimientos internos, y el compañerismo-altruísmo.

Veamos la meditación:

""¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su vida?
Mateo 16, 26)"

"Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido...Y compáralo con el sentimiento que brota en tu interior cuando contemplas la salida o la puesta del sol, o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película que te gustan de veras. Trata de revivir este último sentimiento y compáralo con el primero, el producido por el hecho de ser elogiado. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia "glorificación" y "promoción" y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico.

Veamos otro contraste: recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando obtienes algún éxito, cuando consigues algo que anhelabas, cuando "llegas arriba", cuando vences en una partida, en una apuesta o en una discusión. Y compáralo con el sentimiento que te invade cuando disfrutas realmente con tu trabajo, cuando de veras te absorbe por entero la tarea que desempeñas. Y observa, una vez más, la diferencia cualitativa que existe entre el sentimiento mundano y el sentimiento anímico.

Y todavía otro contraste más: recuerda lo que sentías cuando tenías poder, cuando tú eras el jefe y la gente te respetaba y acataba tus órdenes, o cuando eras una persona popular y admirada. Y compara ese sentimiento mundano con el sentimiento de intimidad y compañerismo que has experimentado cuando has disfrutado a tope de la compañía de un amigo o de un grupo de amigos con los que te has reído y divertido de veras.

Una vez hecho lo anterior, trata de comprender la verdadera naturaleza de los sentimientos mundanos, es decir los sentimientos de autobombo y vanagloria, que no son naturales, sino que han sido inventados por tu sociedad y tu cultura para hacer que seas productivo y poder controlarte. Dichos sentimientos no proporcionan el sustento y la felicidad que se producen cuando contemplas la naturaleza o disfrutas de la compañía de un amigo,o de tu propio trabajo,sino que han sido ideados para producir ilusiones, emoción...y vacío.

Trata luego de verte a ti mismo en eltranscurso de un día o de una semana y piensa cuántas de las acciones que has realizado y de las actividades en que te has ocupado han estado libres del deseo de obtener la atención y la aprobación de los demás, la fama, la popularidad, el éxito, o el poder.

Fíjate en las personas que te rodean. ¿Hay entre ellas alguna que no se interese por esos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos mundanos? ¿Hay una sola que no esté dominada por dichos sentimientos, que no los ansíe, que no emplee, consciente o inconscientemente, cada minuto de su vida en buscarlos? Cuando consigas ver esto, comprenderás cómo la gente trata de ganar el mundo y cómo, alhacerlo, pierde su vida. Y es que viven unas vidas vacías,monótomas, sin alma...

Prpongo a tu consideración la siguiente parábola de la vida: un autobús cargado de turistas atraviesa una hermosísima región llena de lagos, montañas, ríos y praderas. Pero las cortinas del autobús están echadas, y los turistas, que no tienen la menor idea de lo que hay al otro lado de las ventanillas, se pasan el viaje discutiendo sobre quién debe ocupar el mejor asiento del autobús, a quién hay que aplaudir, quién es más digno de consideración...Y así siguen hasta el final del viaje."

Anthony de Mello.

Interioridad (3), en Epicuro

Del blog, Aprendiendo en el ágora, tomo esta cita de Epicuro donde explica su concepto de la vida relacionándola con vivir el presente de manera reflexiva, aprovechando el tiempo, en una pasividad reflexiva. Pongo en negritas lo que quiero destacar en mi intento de desarrollar la actitud y la praxis de la interioridad con el enfoque de oponerlo a la dependencia de la aprobación desde lo externa que agradezco mucho de la primera meditación de Anthony de Mello en su libro Una llamada al amor.

Epicuro. Carta a Meneceo (fragmento, sobre el deseo)

Ni el joven postergue el filosofar ni el anciano se aburra de hacerlo, pues para nadie está fuera de lugar, ni por muy joven ni por muy anciano, el buscar la tranquilidad del alma. Y quien dice: o que no ha llegado el tiempo de filosofar o que ya se ha pasado, es semejante a quien dice que no ha llegado el tiempo de buscar la felicidad o que ya ha pasado. [...] Busca pues, y practica las cosas que te he aconsejado teniendo por cierto que los principios para vivir en forma honesta son éstos: primero, creer que Dios es un ser viviente, inmortal y bienaventurado, sin darle ningún otro atributo. Existen pues, dioses y su conocimiento es evidente pero no son como los juzga la plebe que de ellos no tiene sino juicios falsos. Por ello es más impío el que cree en los dioses del vulgo que el que los niega. [...]

Se ha de tener en cuenta en tercer lugar, que el futuro ni depende enteramente de nosotros ni tampoco nos es totalmente ajeno, de modo que no debemos esperarlo como si hubiera de venir infaliblemente ni tampoco desesperamos como si no hubiera de venir nunca. Hemos de recordar que de nuestros deseos, unos son naturales y otros son vanos. De los naturales, unos son necesarios y otros naturales solamente. De los necesarios algunos lo son para la felicidad, otros para la tranquilidad del cuerpo y otros para la vida misma. Entre todos ellos, es la reflexión acerca de las consecuencias posibles de nuestros actos la que hace que conozcamos sin error lo que debemos elegir y lo que debemos evitar para la salud del cuerpo y la tranquilidad del alma, pues el fin no es otro que vivir felizmente. Por la felicidad hacemos todo, a fin de que nada pueda dolernos ni perturbarnos [...] y no hay otra cosa, excepto ella, que complete el bien del alma y el cuerpo.

En cuarto lugar necesitamos el placer cuando nos es doloroso no tenerlo pero cuando no nos resulta dolorosa su ausencia ya no lo necesitamos. Por eso decimos que el placer es el principio y el fin del vivir felizmente: éste es el bien primero y principal: de él provienen toda elección y rechazo y consideramos bienes, por regla general, a los que no producen perturbaciones. También por ser el placer el bien primero y principal no elegimos todos los goces, antes bien, dejamos de lado muchos cuando de ellos se han de seguir dolores y llegamos a preferir ciertos dolores cuando de ellos se ha de seguir un placer mayor. Todo deleite es un bien en la medida en que tiene por compañera a la naturaleza, pero no se ha de elegir cualquier goce. También todo dolor es un mal pero no siempre se ha de huir de todos los dolores. Debemos pues, discernir tales cosas, y juzgarlas con respecto a su conveniencia o inconveniencia. [...]

Tenemos por un gran bien el contentarnos con lo suficiente, no porque siempre debamos tener poco sino para vivir con poco cuando no tenemos mucho, estimando por muy cierto que disfrutan equilibradamente de la abundancia y la magnificencia los que menos la necesitan y que todo lo que es natural es fácil de conseguir mientras que lo vano es muy difícil de obtener. [...] No son las relaciones sexuales ni el sabor de los manjares de una mesa magnífica los que producen una vida feliz sino un sobrio raciocinio que indaga perfectamente las causas de la elección y rechazo de las cosas, y elimina las opiniones que puedan acarrear perturbaciones. [...] Nadie puede vivir felizmente sin ser prudente, honesto y justo; y por el contrario, siendo prudente, honesto y justo, no podrá dejar de vivir felizmente pues la felicidad es inseparable de las virtudes. Porque, ¿quién crees que pueda superar a aquel que opina santamente acerca de los dioses, no teme a la muerte y reflexiona adecuadamente acerca del fin de la naturaleza, que se propone como bienes cosas fáciles de obtener y que considera a los males de poca duración y molestia, que niega el destino, al que muchos conciben como dueño absoluto de todo, y sólo acepta que tenemos algunas cosas por la fortuna mientras que las otras provienen de nosotros mismos? [...] Estas cosas deberás meditar continuamente, con lo cual nunca padecerás perturbación alguna, sino que vivirás como un dios entre los hombres.

Enero 8, 2008

http://grecolatino.wordpress.com/2008/01/08/epicuro-carta-a-meneceo-fragmento-sobre-el-deseo/


Sobre este lugar

Soy escolapio, y mi vocación se concreta en la vida

Interioridad (2) y Carpe diem

Ando profundizando en la realidad de estar en contacto con nuestro interior; y este quehacer me remite a Epicuro, al concepto de Carpe diem. En wikipedia se advierte que se sueles usar el concepto destacando el vivir el presente, pero se puede enfocar como vivir aprovechando el tiempo ahondando en la vida dentro de nuestro mundo interno, meditando,... viviendo con los otros pero no de manera superficial, ni dispersa.

Carpe diem

De Wikipedia


"Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘cosecha el día’, lo que quiere decir es «aprovecha el dia, no lo malgastes». Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, 11.8):

Carpe diem quam minimum credula postero

(‘Aprovecha el día, no confíes en mañana’
)

Es un tópico literario, un tema recurrente en la Literatura universal como una exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado; o bien, para disfrutar los placeres de la vida dejando a un lado el futuro, que es incierto.

Cobra especial importancia en el Barroco, Romanticismo y en el Renacimiento.
Asimismo se suele traducir erróneamente como ‘aprovecha el momento’, ‘vive el momento’, es decir, «aprovecha la oportunidad y no esperes a mañana, porque puede ocurrir que mañana la oportunidad ya no exista».

http://es.wikipedia.org/wiki/Carpe_diem

Interioridad: Daniel Mercado (Jesuita) La Paz, Bolivia

Acá reproduzco una reflexión de Daniel Mercado sobre el arte de vivir con interioridad, y la importancia de esta esencia de los humanos. Leamos a Daniel:

"A medida que los años avanzan, se va sintiendo la necesidad de contar la vida, de evocarla y mirar para adentro. Conseguir una imagen de lo que fuimos, que es, en definitiva, el retrato de lo que vamos siendo. Porque afortunadamente el ser humano se va haciendo en el tiempo.

Cada vez con más frecuencia, uno se detiene y contempla eso que se llama mundo interior. Un universo hecho de recuerdos y proyectos, de frustraciones e ilusiones. Ese lugar sagrado donde vamos guardando los detalles de la escultura vital que estamos modelando. Un sitio donde conviven, en un instante, el presente, el pasado y un posible futuro.

Este mirarse para adentro, pese a ser un acto individual, no es intimista, no cierra a la persona en sí misma, ni la aparta de los demás. Forma parte de esa capacidad, y necesidad, de comunicarse. Porque quien no es capaz de sentir a los demás profundamente, no es capaz de sentirse a sí mismo con hondura.

Conectar consigo mismo es el requisito y el resultado de una actitud atenta y tranquila, que exige muchas veces cierta pasividad. Pero que demanda volcarse en ella por entero.

Será cuestión de buscar esos momentos de interioridad. Entender que el carpe diem de Horacio, interpretando fielmente a Epicuro, no se refiere al consumo desenfrenado de sensaciones y emociones, sino que está más próximo a lo que Ignacio de Loyola define como “sentir y gustar de las cosas internamente”.

Quizás lo que cabe no sea esperar a que esta necesidad la imponga el avance de los años, sino dejarle ahora, un lugar en nuestras vidas." Daniel Mercado, La Paz, Bolivia.

http://danielmercadosj.blogspot.com/2007/07/interioridad.html

Interioridad y filosofía: Albert Calsamiglia Blancafort

Acá, una propuesta de un mejor vivir, partiendo de que quien escribe es un filósofo humanista no creyente, para sí plantea en lo que él considera son los mayores recursos para que la vida tenga sentido, para él, el coraje de la fortaleza del carácter, la sabiduría, la serenidad...


Carta a un amigo filósofo

Albert Calsamiglia

Hecha pública el 29 de julio de 2001

Cuando el filósofo y jurista Albert Calsamiglia Blancafort envió este texto a su amigo, el también filósofo José Juan Moreso, llevaba varios meses conviviendo con el cáncer y le quedaba tan sólo un mes de vida. Calsamiglia, catedrático de Filosofía del Derecho de la Pompeu Fabra y fundador de esta Universidad, falleció el 21 de julio de 2000, a la edad de 51 años, y se enfrentó a la muerte con la serenidad y el coraje que destila esta carta que sus amigos quisieron hacer pública un año después. Calsamiglia reflexiona en ella sobre el objeto de la filosofía y reivindica las enseñanzas y los modos de los clásicos, que entendieron esta disciplina no como el instrumento académico en que se ha acabado convirtiendo, sino como la mejor guía para aprender a vivir y alcanzar la felicidad.

_____

Querido José Juan:

No sé si la esperanza es una virtud, pero en todo caso sería una virtud antifilosófica puesto que el filósofo está con la sabiduría, con la fortaleza del carácter, con la serenidad para asumir la propia historia y el destino.

Me temo que mi mail tenía un tono pesimista o fue interpretado como tal. Lamento que te haya producido preocupación, no era mi intención.

No estoy deprimido, aunque algún día puede salir alguna dosis de depresión, y en este caso también estaría justificado. ¿Por qué no?

Tranquilízate... mi salud sigue estabilizada y no hay motivos de alarma. Soy atendido por un buen equipo de médicos y estoy rodeado de un cariño que nunca imaginé capaz de generar. Cada día recibo pruebas de que se me tiene en cuenta como amigo y persona querida. Uno no se puede quejar cuando tiene tanto a su alrededor. Lo único que sí puedo decir es que a mi edad todavía la vida me sorprende, y como dice Aragon, 'le temps d'apprendre à vivre... il est trop tard'. En cierto sentido me siento desconcertado porque la experiencia de mi vida no contemplaba una situación como la actual. En otro sentido aprender a vivir o aprender de la vida constituye un desafío que todavía me apasiona y, por tanto, me mantiene vivo y lúcido. No todo es desespero en mi situación. Si buscas... encuentras cosas interesantes.

Mucha gente busca refugio en la religión para resolver los problemas de la vida. La religión contiene en su seno muchos elementos que enseñan a vivir en situaciones difíciles. Pero debes creer en ella, y uno no siempre encuentra directrices adecuadas, pues a la promesa de la vida eterna y de la resurrección se añaden el infierno y las penas eternas. No estoy muy seguro de que exista mucha gente que crea de verdad en la resurrección. De cualquier modo, no es mi caso. En cambio, creo que existe mucha gente atormentada por las sanciones, las llamas y los infiernos. Pascal lo dijo bien claramente en sus Pensamientos: 'Il n'y a de bien en cette vie qu'en l'espérance d'une autre vie'. La religión es excelente porque ofrece consuelo y respuesta. El problema es... creer. Y, como sabes, la creencia no es un acto de voluntad. O crees o no. Bernard Williams ha dicho cosas muy interesantes sobre la creencia. Dejo ahí la religión.

¿Dónde buscar refugio? ¿Quién sabe cómo se debe vivir? Montaigne afirmaba -con razón- que no sabemos vivir, que al final de nuestra vida poco hemos aprendido de ella y que la tarea más importante es aprender a vivir. Nosotros hemos vivido en la filosofía del siglo XX.

Nuestra preocupación ha sido el análisis del lenguaje, la conceptualización, la crítica de la ciencia, el análisis de fundamentos. Todo esto está muy bien, pero... la filosofía ha dejado de orientarnos en la vida, ha dejado de ser un discurso racional sobre cómo debemos vivir, como sugerían los clásicos. Pienso, por ejemplo, en Epicuro, Spinoza, Sócrates, Platón, Montaigne, Pascal.

Debido a mi situación, me he empezado a preocupar por temas que no están en la agenda de problemas del siglo XX. ¿Qué debo hacer o qué puedo hacer contra el dolor, el desconsuelo, la desgracia? ¿Tenemos alguna fórmula que nos permita sobrellevar estas situaciones? ¿Cómo podemos buscar una salida a través de nuestras capacidades
intelectuales? Los filósofos del siglo XX han creído que éstos eran problemas metafísicos o que eran seudoproblemas. No es cierto. El Meister Erckhardt, por ejemplo, te enseña una senda muy humana para reponerte de tus fragilidades, te dice por ejemplo que mires a tu alrededor y siempre encontrarás ejemplos peores que el tuyo, te dice que no mires lo que pierdes sino lo que todavía puedes hacer, te recomienda conservar el deseo de superar tus límites. Te dice: mira el inmediato presente y no el largo plazo. Epicuro, Epicteto y Marco Aurelio, ¿no sugerían que la filosofía es la sabiduría de saber vivir? Epicuro definía la tarea filosófica como una actividad que por medio de discursos y razonamientos nos enseña la vida feliz. La filosofía como refugio ha perdido su razón de ser en el siglo XX, pero la única sabiduría humana no religiosa que poseemos sobre estos temas es la filosofía. No la actual, sino la de los clásicos. Ahora si sufrimos nos tomamos una droga, perdemos la identidad o hacemos lo que sea para ocultar nuestra situación, que calificamos de desesperada. En el pensamiento clásico existía una mayor confianza en el hombre y en la capacidad de la razón para afrontar las situaciones difíciles de la vida. Esa sabiduría -sagesse, dirían los franceses- fortalece nuestros espíritus, nos ayuda a aceptar nuestro destino y, además, a continuar buscando respuestas a las cuestiones que no sabemos responder. ¿No tiene eso una grandeza superior a las nimiedades de nuestras filosofías prácticas? Acaso será cierto que la filosofía con mayúsculas es la que nos enseña a vivir, mientras que la filosofía con minúsculas es la que practicamos en las facultades?

Esta sabiduría está en contradicción con una de las virtudes que todo el mundo me recomienda: la esperanza. Y está en contradicción porque la esperanza, en su sentido genuino, implica ignorancia y también implica que la voluntad del sujeto no puede hacer nada para transformar el mundo, sino simplemente aguardar a que se produzca el efecto beneficioso. Puedo esperar un cambio en mi salud, pero carece de sentido esperar que esta tarde se ponga el sol. Si tuviéramos información completa, la esperanza no tendría lugar. No sé si la esperanza es una virtud, pero en todo caso sería una virtud antifilosófica puesto que el filósofo está con la sabiduría, con la fortaleza del carácter, con la serenidad para asumir la propia historia y el destino. Como decía Spinoza, en su ética sólo hay esperanza si existe temor. La sabiduría vence al temor y destierra la esperanza. Es cierto que la pasión de la esperanza es atractiva, pero comporta el estado del temor, y la sabiduría exige ser menos dependiente de la esperanza.

No pretendo señalar que la filosofía contemporánea esté equivocada.

Simplemente quiero decir que en el arsenal filosófico de la tradición que tantas veces hemos criticado encontramos elementos que nos permiten pensar mejor. Estoy convencido de que la gran riqueza de la filosofía es su pluralismo. Tenemos muchas herramientas que no sirven para todas las situaciones, pero siempre encuentras alguna que te ayuda a pensar y a progresar. Ésta es una de las grandes riquezas de la filosofía. Tenemos la suerte de que nuestra sociedad nos ha legado este arsenal siempre explotable.

La tarea de vivir es muy complicada, es difícil vivir, muy difícil, porque creemos que dominamos el mundo cuando en realidad, como señaló muy bien Landsberg, nos parecemos al toro que sale enfurecido a la plaza y cree que dominará el ruedo. La realidad es muy otra, todos sabemos, menos el toro, que acabará entregando su vida. Él actúa como si la muerte no fuera con él, como si la lucha fuera igual, confía en sus fuerzas... es así como los hombres vivimos confundidos hasta que un día se presenta la fragilidad, la conciencia de la finitud, y buscamos en la sabiduría humana aquel refugio que no nos puede dar la filosofía contemporánea.

No quisiera que me leyeras en clave pesimista ni en clave triste.

Redescubrir estos aspectos constituye una gran ampliación de mis horizontes vitales porque aprendes... aprendes mucho y enfocas la vida desde una nueva perspectiva.

Ya sé que estas confidencias filosóficas no deben dirigirse a un filósofo analítico... pero quizá no es desafortunado dirigirlas a un amigo filósofo.

Un abrazo.

Albert C

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Más allá

Sumergida entre corrientes
vivo para los besos
danza de labios soy
silencio de días y de noches

más allá de la tierra
mis novatas figuraciones
me hacen fango, agua, placenta, basura,
piedras

mi pasión de balbuceos
debate
fundida
movimientos

Quieto mirar.

Llantos de fobias
amores huérfanos.

No sé...
el dolor obliga.

No sé
este braceo infinito.

¿Hay milagros que no se pueden mirar?

No importa.


Obligación, ser
mientras haya llanto.


Reverencia, puente,
memoria
aliento.


mildred d
santiago,
república dominicana
30.04.08

Oda al yo consciente y disfrutado

Hice mi casa debajo del árbol de cemento
allá decidí descansar
poseerme, saborearme, respirar, amarme...
y haciendo la zapata tropecé con topos,
mineros y minas
...y...
supe que más tarde moriría.

Me quedé sin palabras
seguí mi camino
ya no me importan las moradas
sólo el descanso
y el hacer para cualquier ser.

___

mildred d mata
stgo., RD.
30.abril.o7