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La democracia, los comentarios en Acento y las ciencias Sociales humanistas. Por Miguel Sang Ben

Miguel Sag Ben

Leyendo la tercera parte de las entregra que hizo Miguel Sang Ben en el periódico Acento, bajo el título "Lo Demasiado hasta Dios lo ve III", en el que trató  sobre el fenómeno comunicacional de los medios digitales, él comentó el cómo esto ayuda a la democracia, a la formación de pensamientos complejos, humanitarios,  en República Dominicana.

http://migsanco.blogspot.com/2015/09/acento-como-fenomeno-social.html

Viene estableciendo informaciones donde se presenta la historia dominicana, la historia de Haití, sin las manipulaciones antihaitianos que viene tratando de inculcar la ultraderecha dominicana, en este caso contrarrestando lo escrito por Manuel Núñez, del partido Fuerza Nacional Progresista (FNP) para que fuese retirado un libro de texto de Ciencias Sociales del MINERD para estudiantes de 6to grado de básica, y que el historiador Raymundo Gonález desmontó mentiras que esta oersona escribió en contra de este texto.

http://nuestrotiempo.com.do/2015/09/07/raymundo-gonzalez-desmonta-avispero-creado-por-partido-de-los-vincho-sobre-libro-de-historia/

 http://acariciando.blogspot.com/2015/09/ciencias-socialesdemocracia-y-verdad.html

Actuación del MINERD que ha preocupado a quienes hacen ciencia en RD, por la ligereza con que se actuó ante este libro escrito Juan Ricardo Hernández, fenecido y Alejandro Hernández, publicado en 2006.

Miguel Sang Ben  edifica, informa de manera que considero muy útil en este  este artículo "Demasiado hasta Dios lo ve, III" para fomentar la democracia: por importantizar la impotancia de la comunicación entre lectores mediante el internet; tomarte el tiempo de interesarse y valorar en positivo lo que hacen las pèrsonas que comentansobre lo que escribe en Acento.

También acertadamente trabajó la importancia de los periódicos digitales, en este caso Acento, que es un espacio contestatario a la ultra derecha en RD que promueve el odio entre los dos países de la isla, agita contra las y los inmigrantes haitianos y sirve de soporte para la desnacionalización de 200,000 dominacana/os ascendientes de haitianos/as..

Muy agradecida,

Mildred D Mata

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DIVAGACIONES

Lo demasiado hasta Dios lo ve, parte III

Por Miguel Sang Ben

Siempre he pensado en poner a prueba las definiciones, escribí en mi artículo anterior. Agregué: una de ellas es la de los medios de comunicación social, ya que suponen que interactuamos con ellos porque me pueden comentar lo escrito de una forma electrónica. Pero, hubo otra que era en referencia del fenómeno que es ACENTO.COM.DO. Como por una casualidad, al dejar de mencionar cómo 8 personas pueden conversar entre sí y tratar temas “delicados”, fue más sorprendente cuando en el artículo anterior tuvimos 81 comentarios de lo más diversos calibres (cuando los conté una semana después).

Si estamos hablando de democracia (tanto aquí como en Haití) nos encontramos con una historia “tergiversada” a dos manos: comenzando por la leyenda negra que los ingleses construyeron luego de haber quemados a través de los piratas los archivos de numerosas alcaldías del Caribe hispánico (Desde La Habana, pasando por Santo Domingo, Cartagena de Indias y muchas otras) hasta que en medio de la “gran rebelión de los esclavos” (iniciada como creencia preconizada por Mackandal, negro cimarrón que entre 1751 y 1758, “aterrorizó” a los colonos blancos, sembrando las semillas del descontento de los esclavos negros). La rebelión de los esclavos se dio en Bois-Cayman el 14 de agosto de 1791, lo que es considerado como el punto de partida de la revolución haitiana.

El impacto de la revolución francesa en los esclavos fue decisivo. Porque si queremos discutir la preeminencia de la isla Hispaniola en la historia universal es por Fray Antón de Montesinos y su sermón de Adviento, la rebelión de los esclavos y la Restauración. Esta última debe revisarse porque la República de Haití temió que el poder militar dispuesto por España era para restaurar la esclavitud. Francisco del Rosario Sánchez murió pasando la frontera, luego de procurar armas en los vecinos. Un punto a estudiar, aunque les quemen las pestañas a los ultranacionalistas, es el aporte haitiano a la guerra Restauradora. Desde entonces hasta 1937 no hubo incidentes entre las dos naciones.

Pero volvamos a nuestro interés: la capacidad de ACENTO.COM.DO de generar diálogo de altura, sosegado (aunque en momentos, díscolo) es de señalar para que la política nacional  deje sus patrones autoritarios y volvamos a una democracia consocional, es decir igualitaria. Donde todos tengamos la oportunidad de opinar y participar en el constructo del futuro societal. Es el pensamiento que albergo ante el fenómeno de los comentarios generados por “Lo demasiado hasta Dios lo ve”.

Relato sobre la llegada de Ranfis Trujillo cuando fue asesinado Rafael Leonidas Trujillo, 1961, República Dominicana

Un testigo de primera mano relata la llegada  de Ramfis Trujillo a RD cuando  mataron a su padre. Escribe este dominicano residente en Costa Rica, abajo aparece el link de su blog al final.

Por Ramón Mena Moya

 31 de mayo de 2010


El miércoles 31 de Mayo de 1961

HOY HACE 49 AÑOS

RELATO INÉDITO


El autor es el único testigo civil vivo que estuvo 

presente en el aeropuerto internacional dominicano

en los acontecimientos del día siguiente 

de la violenta muerte del dictador Trujillo cuando ese día 

llegó de París el heredero Ranfis Trujillo hijo.

Los días que siguieron fueron realmente pavoroso
s.

La noche anterior de ese día, (la del martes 30 de mayo de 1961), mientras un grupo de conjurados abatía a tiros al tirano
Rafael Leonidas Trujillo Molina, en la prolongación de la Avenida George Washington de Ciudad Trujillo, yo (entonces con 22 años) me encontraba, ajeno a ese dramático suceso, disfrutando de un aromático café en La Cafetera de la calle El Conde de la capital dominicana en compañía de mi ex condiscípulo Julito Acevedo Martínez. Curiosamente predecíamos la cercanía del fin del dictador justo en el momento de la violenta muerte de Trujillo, a quien apodábamos “Chapita”, por su afición a las chapas (condecoraciones y  medallas).

La mañana siguiente, ese miércoles 31 de mayo de 1961 abordé a las 6:35 AM como de costumbre la guagua (autobús) que como empleado de tráfico de la PAN AMERICAN tomaba junto a la mayoría del personal del
Aeropuerto Internacional de Punta Caucedo. Todo el trayecto al aeropuerto fue normal como habitualmente. No se había aún difundido la noticia del atentado con su desenlace fatal. Pero al llegar a la terminal de pasajeros, poco antes de las 8 AM, un pelotón de militares nos detuvo y ametralladoras en mano, nos pidió a todos, con visible nerviosismo, la cédula de identidad. Era evidente que se trataba de un contingente de la infantería de la Fuerza Aérea Dominicana de la base de San Isidro, tanto por sus pulcros e identificables uniformes camuflados como por las intimidantes tanquetas francesas que custodiaban la entrada a la par de las banderas oficiales: la tricolor dominicana y la del Generalísimo con sus cinco estrellas doradas. En todas las instituciones públicas era de rigor desplegar ambas banderas simultáneamente.

Intentando descubrir qué estaba pasando escudriñé los alrededores sin detectar nada sorprendente excepto precisamente las banderas: ambas estaban a media asta… Eso me puso los pelos de punta y seguidamente, con reprimida emoción, les anuncié en voz muy baja pero emotiva a mis compañeros de asiento: “¡Trujillo ha muerto!”…

Sin esperar a que me cuestionaran les expliqué, bajando aún más la voz, mi razonamiento, a dos compañeros comprobadamente antitrujillistas: Juan Suárez y Garibaldi Barreiro. Recordaba que en el
“Manual de Academia Militar” que nos entregaban cuando hacíamos el servicio militar obligatorio, se indicaba claramente que la bandera dominicana se bajaría por diferentes razones en señal de duelo, mientras que la bandera del Generalísimo se desplegaría  a media asta únicamente con motivo de la muerte del propio “Generalísimo, Benefactor de la Patria y Padre de la  Patria Nueva”.

Tomamos a continuación nuestros puestos de tráfico y operaciones en la terminal para ser informados inmediatamente por la torre de control que todos los vuelos debían ser cancelados por el aún inexplicable cierre del aeropuerto. Ya el primer vuelo el
PAA 432 había despegado desde San Juan, Puerto Rico y se le había ordenado sobrevolar hacia Port au Prince en Haití, con la advertencia de ser forzado a hacerlo por la Aviación Militar Dominicana.  Al revisar los mensajes de los largos rollos de papel del teletipo, se destacaba una circular a todos los aeropuertos de PAN AMERICAN en el mundo,  donde el gobierno de los EE.UU. prohibía el paso por sus territorios a todos los ciudadanos dominicanos.

Los norteamericanos conocían y apoyaban el complot contra Trujillo y de esa manera impedirían a su hijo
“Ramfis” tomar control del gobierno, pues este se encontraba en París en uno de sus escandalosos viajes de juerga y las únicas vías de Europa a la República dominicana eran necesariamente a través de territorio de los Estados Unidos: New York, Miami y San Juan Puerto Rico. La embajada de los EE.UU  había manifestado su apoyo suministrando algunas de las armas a ser utilizadas en el golpe, a través de su agente especial Lorenzo Berry conocido como Wimpy y propietario del popular supermercado que llevaba este nombre como marca comercial. El aporte de esas armas era realmente simbólico, pues figuraban como parte del grupo dos generales y un teniente que tenían amplio acceso a los arsenales del ejército.

Entonces el teletipo empezó a sonar tecleando ruidosamente como siempre, pero esta vez nos hizo sobresaltar. Más aún cuando empezamos a leer el mensaje siguiente en inglés:


SPECIAL FLIGHT AF CHARTER NONSTOP ORY/CTJ 
ETA CTJ 0100Z STOP AIRCRAFT DOUGLAS DC8 CONSIGNED TO PAA STOP EXCOR VIP END


(VUELO ESPECIAL AIR FRANCE FLETADO SIN ESCALAS ORLY/CIUDAD TRUJILLO HORA ESTIMADA LLEGADA 01:00 DEL MERIDIANO DE GREENWICH* PUNTO AERONAVE DOUGLAS DC8 CONSIGNADA A PAN AMERICAN PUNTO EXTIENDAN CORTESÍAS PASAJEROS MUY IMPORTANTES FIN)

* Hora dominicana 7:00 PM


El
Station Manager de PAN AMERICAN el norteamericano Sydney Newcomb le informó de esta llegada al jefe del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) Coronel “Tontón” Acevedo, quien corrió a informarlo a sus superiores. A nosotros nos pareció evidente que los pasajeros “muy importantes” debían ser Ramfis Trujillo y su comitiva quienes habrían contratado el charter de AIR FRANCE en el aeropuerto de Orly de París ante la negativa de las aerolíneas de transportarlos como dominicanos, vía territorio norteamericano. Pagaron de contado, en billetes verdes de los EE.UU., según supimos después, US$ 29.000.

A eso de las 9 AM la empleada de la oficina principal de
PANAM, Ligia Fiallo, nos llamó para adelantarnos las razones de la presencia militar en el aeropuerto. Nos dijo: “…anoche  hubo un atentado contra el Jefe, pero afortunadamente salió ileso”. Ligia era hija del General retirado Federico Fiallo, muy comprometido con Trujillo. La incertidumbre de lo sucedido  aumentaba cada vez más entre el personal civil del aeropuerto y nadie se atrevía a utilizar los teléfonos ante el temor de que estuvieran intervenidos, pero pesaba entre nosotros la casi certeza de la muerte de Trujillo al verificar, periódicamente, la bandera del Generalísimo que se mantuvo siempre a media asta.

Mientras en todo el territorio dominicano se mantenía un sepulcral silencio, ya la noticia corría en el extranjero desde el medio día, como un rumor no confirmado. En Costa Rica el escritor y político dominicano Juan Bosch, exiliado y virtualmente desconocido entonces en su propio país, iniciaba ese día con el respaldo tácito de don José Figueres Ferrer, los pasos que lo llevarían dos años después a su elección como Presidente constitucional.   No fue sino hasta a eso de las 4 PM que se rompió el silencio cuando  la radio oficial
LA VOZ DOMINICANA dio la noticia cuando con lúgubre y muy pausada voz anunciaba una y otra vez:

“Anoche, en alevoso atentado perdió la vida el Generalísimo y Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina frente a un grupo de malhechores que en el día de hoy están siendo perseguidos tenazmente por este crimen que enluta a todo el país.  El Presidente Balaguer se dirige al aeropuerto de Punta Caucedo a recibir al General Rafael L. Trujillo Martínez,  quien vuela desde París en este momento”.


Casi simultáneamente el Coronel Acevedo ordenaba al representante de la PAN AMERICAN
Sidney Newcomb que todo el personal civil debía abandonar el aeropuerto inmediatamente. Newcomb le dijo que necesitaba como mínimo dos personas: Garibaldi Barreiro (rip) de operaciones, responsable del cálculo de peso y balance de los aviones y Ramón Mena de tráfico de pasajeros, pues tenía instrucciones de extender todas las cortesías al grupo que llegaba, además de atender a la tripulación francesa. El coronel del SIM accedió y Gary y yo esperamos pacientemente junto al gerente Newcomb la llegada del avión.

Mientras las interminables horas pasaban, nuevos contingentes militares tomaban posiciones en los alrededores de la terminal  y en las pistas de aterrizaje. El
Presidente Balaguer fue de los últimos en llegar. Antes ya se habían estado acomodando frente a la cada vez más numerosa tropa los generales hermanos del tirano Héctor Bienvenido Trujillo Molina (Negro) y José Arismendy Trujillo Molina (Petán), junto al  también General Arturo Espaillat (Navajita) graduado en la academia militar norteamericana de West Point, que jugó un importante papel al abortar el golpe de estado que debía seguir al ajusticiamiento y el Mayor General José René Román Fernández (Pupo), quien estaba entre los complotados y debía dirigir  el golpe de estado que nunca se dio. Román ostentaba el grado militar más alto después del de Generalísimo y como Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas era virtualmente el jefe del ejército. Estaba junto a ellos también el coronel Johnny Abbes García, jefe del SIM de tenebrosos recuerdos.

A eso de las 6:30 PM el jet de AIR FRANCE se acercaba ya a la terminal, pero en lugar de empezar el descenso, comenzó a circunvolar la terminal a gran altura al tiempo que su capitán francés reclamaba por radio, primero a las autoridades de PAN AMERICAN las seguridades totales para el aterrizaje, además de los equipos normales como escaleras para pasajeros y generadores para el encendido y seguidamente solicitaba a la más alta autoridad militar del aeropuerto dar seguridades al General Trujillo sobre su recibimiento.  Luego de que hablé en inglés con el capitán de la nave, llamamos al Coronel Acevedo quien conversó por radio con
Leland Rosemberg (embajador dominicano en Francia de origen austríaco, quien venía también a bordo del jet). Rosemberg se escuchaba  por el altoparlante de la sala de operaciones a gran volumen y con marcado acento alemán:
   “Habla el embajador Leland Rosemberg. El General Ramfis Trujillo desea saber quienes están en el aeropuerto para recibirlo”.

 “Tontón” le dio la lista de todos los generales, el Presidente Balaguer y el  de los oficiales al mando de los batallones de sus soldados de San Isidro. Finalmente el jet empezaría a descender y poco después aterrizaba y taxeaba frente a la terminal. Gary y yo nos manteníamos a escasos  metros cuando primero descendió Ramfis. Con ojos de borracho y barba de tres días fue recibido primero con un gran abrazo del General José René Román Fernández (Pupo), quien metralleta en mano pretendía ingenuamente que no sería descubierta su participación en la ejecución del tirano. (Al ser descubierto días más tarde, Ramfis lo asesinaría personalmente luego de insufribles torturas).

El resto de la comitiva descendió rápidamente:
Rhadamés Trujillo Martínez, hijo menor del sátrapa; el embajador Leland Rosemberg; el playboy Porfirio Rubirosa; el coronel Gilberto Sánchez Rubirosa (Pirulo) sobrino de Porfirio y hermano de mi cuñado Alfredo; seguidos por una media docena de hermosas modelos francesas que luego supimos eran coristas desnudistas del Lido de París, el famoso teatro de la capital francesa. Completaban el grupo un par de amigos de La Cofradía de Rhadamés Trujillo, y guardaespaldas militares que arreaban nueve perros pastor belga de la variedad rojiza terburen. Luego descendió el piloto del DC8 con el resto de sus asistentes y personal de servicio de abordo.

A mí me habían asignado llevar los franceses al  lujoso
hotel Embajador, pues el avión y su tripulación estaban programados a permanecer esa  noche en tierra, pero cuando el piloto vio el aparatoso despliegue militar de recepción y enterado de la noticia del magnicidio, decidió levantar anclas partiendo de inmediato al más seguro aeropuerto de Point-A-Pitre en la isla francesa de Guadeloupe en el Caribe. Las modelos asustadas también, casi en pánico, regresaron al avión que despegó casi inmediatamente. Tan pronto pudimos, nosotros regresamos a nuestras casas a contar lo sucedido a nuestros familiares y amigos cercanos.

Los siguientes días fueron pavorosos. Oímos el tenebroso tableteo de las ametralladoras que retumbaba en el centro de la capital mientras tres complotados se defendían inútilmente muriendo frente a superiores fuerzas del gobierno. Uno de ellos, el
Teniente Amado García Guerrero se enfrentó a tiros atrincherado en casa de una tía matando a un militar del SIM  e hiriendo a varios antes de caer acribillado, mientras que otros dos Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza caían indefensos inmolados a escasas seis cuadras de mi casa. Casi todos los demás fueron apresados, torturados y asesinados personalmente por Ramfis en su finca. Solo dos de los héroes sobrevivieron: Antonio Imbert Barreras que se asiló en la Nunciatura Apostólica y Luis Amiama Tio quien se refugió en la residencia del médico Tabaré Álvarez Pereyra (primo de mi madre Elba Moya Álvarez). Tabaré y su esposa Josefina Gauttier, lo ocultaron durante seis meses en un closet del baño de su habitación compartiendo con él su comida para que ni la empleada doméstica sospechara la presencia de un tercero en la casa.

Ese día 31 de mayo de 1961 y los días que siguieron están todavía frescos en mi memoria. Lo que pasó en los meses siguientes, es otra historia…

22 comentarios:



Alexis dijo...
Excelente narrativa Ramón. Interesante contenido y mayor impacto vivencial el hecho de que alguien testigo ocular cuente lo que muchas veces imaginamos ocurre, más muy pocas veces se puede corroborar en eventos de esa magnitud. Me queda la espectativa de una continuación del relato. Dr. Alex Cedeño. Rector Universidad SonShine.
Francisco dijo...
Excelente articulo. Muy constructivo porque aporta datos que pocos conocen, no obstante haber muchos autores incursionado en ese tema. Mis mas sincera felicitación. Quico Peña.
Rubén Solano Jimenez dijo...
Es el relato más rico y descriptivo que he leído en los últimos tiempos de un hecho histórico. Usted señor tiene una capacidad innata para recolectar la historia viva de República Dominicana y desde ya le invito a contárnosla en su Blog. Yo había leído la Fiesta del Chivo de Vargas Llosa, pero su relato, estimado amigo, es vivencia pura. No es contada. Por supuesto que lo publicaré en el SEMANARIO PURA VIDA TICOS con todos los derechos de autor incluidos en especies publicitarias.. Salud, señor.
Aurorita dijo...
Ramon, te felicito! Que buen articulo! Oyeme, que bien luces con canas! No habia visto una foto tuya en mucho tiempo, y te imaginaba con el pelo obscuro! Carinos,
Enrique Castillo dijo...
Querido Ramón: Gracias por tan interesante relato. Saludos,
Manuel Alberto Gutierrez Vargas dijo...
Excelente relato sobre lo que realmente sucedio. Dado que escuche y lei varias versiones, contradictorias, sobre los acontecimientos. Felicitaciones y gracias.
Isis de la Mota dijo...
Hola Ramón , que relato tan interesante sobre la llegada de Ramfis después de la muerte de Trujillo. Que emoción, que buena vivencia. Nosotros nos enteramos a las 07:00 AM de la mañana del 31. En ese tiempo tenía amores con Frank Sanabia y él se encargó de ir personalmente a la pensión donde vivía en los altos de la Ferretería Read a informarnos, por supuesto la primera impresión de uno era como para no creerlo. Frank estaba fuertemente ligado a don Pupo Román, entonces, tenía buenas fuentes de información sobre lo acontecido. Bueno, por otra parte, hay otra versión del mote de "Chapita" para Trujillo: se cuenta que siendo casi un niño fué atrapado robando una medallita de las que la gente ofrece a la Virgen, a los Santos, en la iglesia de San Crístóbal. Cuando le preguntaron que llevaba en èl puño contestó: "una chapita" .Eso contaba mi papá que fué durante unos seis meses Administrador de la Hacienda Fundación y recogió muchas anédotas y cuentos sobre el Jefe en esos lugares. Otra notita. Se dice circunvolar o circunvalar? talvez de las dos formas, no sé. Saludos
Joachim morales dijo...
Estimado Ramon lei con mucho interés tu relato. tu memoria es cristalina. Te felicito. Un abrazo desde Bordeaux
María Matilde dijo...
Ramón Antonio: Muy interesante tu articulo, nos amplia todo lo que sabíamos de ese día!!!... Hice que Ramón lo leyera, pues desconocíamos ese episodio Nacional... después se lo estoy haciendo llegar a Meme, mi cuñado, que esta escribiendo, precisamente sobre” la era.” Te felicito por tu blog!!!... Me encanta..... Cariños
Jorge, Carteret dijo...
Ramon: Te felicito por este trabajo de una fuente tan de primera filaTanto que se ha hablado y publicado sobre estos hechos-lo revelado por ti... le pone la tapa al pomo. Yo pongo este comentario en el blog. New Jersey U.S.A.
Viscoso Silencio dijo...
Me asombra su forma de contar. Me gusta mucho la anecdota. Lástima que abarque tan poco. Saludos desde Madrid NMS
Benito Cobb dijo...
Hola Ramon si lo leí y esta muy interesante, en esa época con mis doce años no me enteraba de mucho.
Lilliana Quirós dijo...
Don Ramón, fascinada con su relato y esperando la segunda, tercera y demás partes. Hoy tenía pensado iniciar la lectura de algún cuento o novela, pero después de tan vívido relato, prefiero esperar. Un abrazo y mi cariño, Lilliana
Lilliana Quirós Q dijo...
Hola don Ramón, Muy contenta de leer su relato, y esperando la continuación, como usted sabe hace días que quiero saber de su Isla, de su historia, a veces me parecen relatos de novela, y me encantan, lástima el sufrimiento que tuvieron que vivir tus compatriotas, para que hoy podamos disfrutar de una buena lectura escrita por vos. Saludes,
Jacques Sagot dijo...
Mon cher; No he dejado de meterme ni una sola vez en tu blog, que me parece, como todo lo tuyo una locura... admirable. Jacques Sagot Embajador de Costa Rica en la UNESCO Parrís; Francia
Antoñín, Grupo Miércoles. Rep. Dominicana dijo...
Gracias por el recuento del Blog de Ramón, sobre la llegada de Ramfis. Me aclara algunos aspectos que no tenía muy frescos. Por favor, cualquier cosa sobre ese tema, envíamelo.
Jacques Sagot dijo...
Bravo, Ramón: en tu narración hay ritmo, incremento de la expectativa, del nerviosismo, de la impaciencia del lector: la palabra exacta es suspense. Sos un magnífico raconteur: lo que los americanos llaman un story-teller. Adelante.
sinecio dijo...
Muy bien asi se escribe la historia. Este testimonio llena algunas lagunas en los relatos del Ajustciamiento del tirano Trujillo. Trujillo eligió la forma de su muerte. No habia forma ni medio para cambiar el regimen de mal gobierno implantado por el ... en vida de el. Si Gerineldo Feliz no lo hubiera salvado en octubre de 1930 de morir ahogado en las aguas del Artibonito. Nos abriamos ahorrado mucha sangre, muchos despojos y mucha preversión.
Dorian Garcìa G. dijo...
Saludos fraternos desde Venezuela. Espero tener la calidad narrativa cuando, luego que pasen estos oscuros tiempos de mi País, deba contar la historia de la caída del neodictador, enclavado en el siglo XIX que nos oprime. Es un gran gusto poder aproximarme al episodio histórico bajo su esplendida narrativa. Gracias a mi amigo Víctor Caamaño quien me invita al encuentro de estos hechos plausibles de un protagonista directo de la historia contemporánea dominicana. Es un Honor. Dorian García G. www.doriangarcia.blogspot.com doriangarciag@yahoo.es Periodista venezolano
Victor Ml. Caamaño dijo...
Ramón, excelente relato, me he permitido reenviar el url de tu blog a mi listado de envíos. Un fuerte abrazo
Claudio Mateo Aristy dijo...
Don Ramón, inmenso honor saberlo Dominicano de Pura Cepa, mis felicitaciones por tan excelente artículo, que nos hace conocer episodios importantes producidos a la caída del dictador
Anónimo dijo...
QUE VIVA TRUJILLO SIEMPRE , GRACIAS RAMFIS ACABASTE CON ESOS MALECHORES NO SON HEROES SINO LADRONES QUE QUERIAN COGER EL TRONO PRESIDENCIAL


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por Ramón Mena Moya


http://blogderamon.libreriafrancesa.net/2010/05/el-miercoles-31-de-mayo-de-1961.html

Recordando historias dominicanas para Angelita Trujillo, desde Mario Vargas Llosa

La muerte de un Pimpollo

León Estévez, yerno del dictador dominicano Trujillo y compañero de orgías y torturas de su hijo Ramfis, se ha suicidado, ya octogenario. Fue muy famoso, en el peor sentido que puede tener la expresión

MARIO VARGAS LLOSA 16/05/2010

Hace unos días, en el piso A3.1 de un edificio que hace esquina entre la avenida Francisco Prats Ramírez y la calle Núñez de Cáceres del barrio residencial El Millón de Santo Domingo, República Dominicana, se encontró muerto a un octogenario llamado Luis José León Estévez que, según testimonio de los vecinos, vivía solo como un hongo y nunca recibía visitas. A todas luces, había puesto fin a su vida por su propia mano, descerrajándose un disparo en la cabeza. La pistola Colt, calibre 45, estaba junto al cadáver, que yacía de espaldas en una cama simple en la que, para entrar en la muerte con más comodidad, el suicida había colocado dos almohadones bajo su espalda. Antes de tumbarse, se había quitado los zapatos. En el cuarto había, además, varias maletas hechas, un teléfono, un televisor y un novenario.

Los testimonios de casi todos coincidían en señalarlo como uno de los más crueles torturadores

Con él desaparece un personaje que fue muy famoso, en el peor sentido que puede tener esta expresión, en los años cincuenta del siglo pasado, durante la llamada Era de Trujillo, esos 31 años (1930-1961) en los que el Generalísimo Rafael Trujillo Molina, Jefe Máximo y Benefactor y Padre de la Patria Nueva, fue el amo y señor -un verdadero dios- de la República Dominicana. León Estévez era entonces oficial de la Fuerza Aérea, íntimo amigo y compañero de francachelas, correrías y orgías del hijo mayor del dictador, Ramfis Trujillo, del que sería también asesor y cuñado pues tuvo la suerte de casarse en 1958 con Angelita, la hija mimada de Trujillo. A ésta se la proclamó Reina en el más fastuoso acontecimiento de la Era, la Feria de la Paz y la Confraternidad del Mundo Libre, con que en el año 1955 se celebraron los 25 años del Generalísimo en el poder. Cerca de 70 millones de dólares costaron los milyunanochescos festejos en los que participaron las coristas del Lido de París, la orquesta de Xavier Cugat y delegaciones de 42 países "libres" del mundo, muchos presidentes, entre ellos el brasileño Juscelino Kubitschek, y dignatarios internacionales como el cardenal Spellman de New York. El vestido de su Graciosa Majestad, Angelita I, confeccionado por dos célebres modistas romanas era de gasa, encaje y 45 metros de armiño ruso. Su toga era idéntica a la que llevó la reina Isabel de Inglaterra en su coronación.

Angelita Trujillo está todavía viva, en Miami, donde, desde que se volvió una born-again Christian, suele cantar himnos bíblicos en las iglesias evangélicas. Últimamente ha publicado unas memorias en las que muestra una frialdad polar para con su primer esposo, León Estévez, incluso en un tema delicado que debió de ser materia de los primeros conflictos en el matrimonio. La inverificable leyenda dice que Angelita se prendó de un joven oficial, el teniente Jean Awad Canaán, quien murió por esa época en un oportuno accidente. La familia de éste no creyó nunca que aquella muerte fuera casual y acusó siempre al marido de Angelita de haberla provocado, por celos. En estos días, con motivo del suicidio de León Estévez, la hija de aquel teniente, Pilar Awad Báez, ha resucitado aquellas acusaciones.

Gracias a su matrimonio y su amistad con Ramfis, León Estévez hizo una carrera meteórica. Fue nombrado director de la Academia Militar Batalla de las Carreras a los 23 años y muy poco después ascendido a teniente coronel. Pero su fama de entonces no se debía a sus méritos profesionales, sino a su elegancia y su apostura. Aunque su seudónimo era Pechito la gente común y corriente, y sobre todo las muchachas, lo llamaban "Pimpollo", es decir, guapo, galano y gentil. En las fotos aparece siempre vestido de manera impecable e imitando el atuendo y las coqueterías de Ramfis, los anteojos oscuros Ray Ban, el bigotito recortado a la manera de los astros del cine mexicano como Arturo de Córdoba, los zapatos brillando como espejos y la sonrisita de triunfador.

En los años noventa, cuando yo investigaba sobre la Era de Trujillo, el nombre del teniente coronel Luis José León Estévez se me aparecía por doquier en los testimonios escritos y orales y casi todos coincidían en señalarlo como uno de los más crueles y feroces torturadores y asesinos de aquellos años terribles, sobre todo en los seis meses que siguieron a la muerte del dictador, cuando Ramfis Trujillo, al frente de las Fuerzas Armadas (Balaguer era el presidente nominal) desencadenó una vertiginosa represión en venganza por el asesinato de su padre, en que cientos de dominicanos fueron torturados y asesinados por todo el país. Es seguro que Pechito estuvo en la Hacienda María, de Ramfis, el día que seis de los ajusticiadores del tirano fueron arrebatados a la Justicia, secuestrados por militares y llevados allí para que Ramfis y sus compinches, con vasos de whisky en las manos, los mataran a balazos. Por participar en este crimen, Pechito Estévez fue condenado en contumacia a 30 años de cárcel en febrero de 1965. Pero no cumplió un solo día tras las rejas, porque ya vivía en el exilio, y en 1977, por prescripción de la pena, pudo volver a Santo Domingo, donde se convirtió en un próspero empresario.

En el exilio se había separado de su mujer, a la que acusó de haber "secuestrado" a sus tres hijos, contraído una nueva unión con una señora acomodada, y experimentado una conversión a una forma afiebrada y extrema del catolicismo. Se lo decía miembro de una organización integrista, tal vez el Opus Dei. Yo visité la iglesita donde el Pimpollo oía misa todas las mañanas y pasaba el copón de las limosnas. Aparentemente estaba ya desencantado de la política, pues, en la cena que me organizó el simpático Kalil Haché, antiguo secretario de Trujillo, para que pudiera conversar con los trujillistas sobrevivientes y fieles a la memoria del tirano -la más inolvidable de todas las cenas a la que me ha tocado asistir- el teniente coronel no se hizo presente. Sólo le interesaban entonces la religión y los negocios.

Después de muchas gestiones e intermediarios, aceptó recibirme en su despacho. Había dejado de ser un Adonis hacía tiempo, pero conservaba la pulcritud en el vestir. Era un hombre frío, desconfiado, y no ocultaba su veneración a la memoria de Trujillo. En un momento dado, me dijo que había conversado con una mujer humilde a la que el Jefe le había besado los pies porque ella, en la cama, le dijo que los tenía muy fríos. "Ya ve usted, en contra de lo que se dice, era un hombre compasivo", concluyó.

Le recordé que casi todos los dominicanos que habían sido torturados en la época de Trujillo en la cárcel La Cuarenta y sentados en la famosa Silla Eléctrica para recibir descargas que les quemaran el cuerpo, aseguraban que él siempre estaba allí, presenciando el horror, y muchas veces participando en él con su inseparable fusta de jinete, con la que le gustaba azotar a las víctimas. Añadí que, sin ir muy lejos, mi amigo José Israel Coello, que me acababa de dejar en la puerta de su despacho, había sido una de ellas, y que todavía le quedaba en el cuerpo algún rastro de las cicatrices de los fustazos que le infligió mientras, amarrado en la silla, recibía descargas eléctricas.

Estuvo mirándome un buen rato en silencio, mientras palidecía. Pensé que iba a echarme de su oficina o agredirme. Pero se limitó a murmurar, con un gesto de disgusto: "Si quiere que le diga la verdad, no me acuerdo de ese episodio". Su respuesta me produjo un escalofrío. Probablemente era cierto, lo habría hecho tantas veces y con tantos, que ya no quedaban caras y nombres concretos de los martirizados en su memoria.

Ahora veo en los diarios de Santo Domingo que algunos de los disidentes antitrujillistas que sobrevivieron a las torturas de La Cuarenta, como la doctora Asela Morel, que estuvo allí presa con las hermanas Mirabal, han recordado las siniestras hazañas que perpetraba Pechito Estévez, en 1961, en aquellos calabozos inmundos, oscuros, llenos de humo, sangre, injurias y dolor, en una época en que, casi por doquier en América Latina, las dictaduras perpetraban monstruosidades parecidas.

Los jóvenes dominicanos de nuestros días deben oír hablar de todo aquello como de algo prehistórico. Por fortuna, su país ha dejado atrás y cada día se aleja más de semejante barbarie. Es uno de los países latinoamericanos donde la democracia ha arraigado mejor y donde unas políticas sensatas han traído progreso económico e institucional considerable. Desde luego que hay mucha pobreza todavía y la violencia no ha desaparecido en la vida social. Pero, comparada con el horror de aquellos años, la situación actual está a años luz de la de entonces, aunque sólo fuera porque en la República Dominicana de hoy un Pechito Estévez sería inconcebible.

© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados a Ediciones EL PAÍS, SL, 2010.© Mario Vargas Llosa, 2010.

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