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Síntesis de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END), Ley 1-12

La ley 1-12 de la Estrategia Nacional de Desarrollo (END) 2030 contiene  las políticas públicas que deben desarrollarse en el país en  cuatro ejes estratégicos con sus correspondientes objetivos y acciones, los cuales definen el modelo de desarrollo sostenible al que aspira la República Dominicana para ser alcanzado al 2030.

Esos ejes contemplan políticas y objetivos en las áreas de:

1) Fortalecimiento institucional,

2) Desarrollo social integral,

3) Desarrollo de la economía

4) Desarrollo   medio ambiental.

En un encuentro desarrollado con la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) el 7 de septiembre del 2015 el Ministro Administrativo de la Presidencia José Ramón Peralta estableció como prioridades del gobiernos de Danilo Medina priorizar en su política de estado el

"...ataque frontal e integral a la pobreza;

en el campo de la economía enfatizar en el turismo, la industria, la agropecuaria y las pequeñas y medianas empresas (Mipymes);

mantener la estabilidad de precios,

y promover el diálogo y la concertación con los sectores productivos del sector privado.

Todas estas áreas a desarrollarse mediante políticas públicas para el desarrollo sostenible (DS), con Objetivos (ODS), metas, indicadores.

A continuación coloco el relato que hizo el economista Luis Emilio Núñez Santana sobre parte de lo tratado en este encuentro entre ANJE y la Presidencia a través de José Ramón Peralta, Ministro Administrativo.

Mildred D Mata

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Políticas Públicas para el Desarrollo Sostenible

Por Luis Emilio Núñez Santana. 18 de septiembre de 2015

Lo que se conoce como desarrollo económico sostenible para el caso de la República Dominicana, está planteado en la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo (END) que sirvió de base al programa que le oferto el entonces candidato Danilo Medina al electorado dominicano en la campana electoral del 2012

El día jueves, 7 de septiembre de 2015, el Ministro Administrativo de la Presidencia, José Ramón Peralta, pronuncio un interesante discurso en el desayuno de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (ANJE) bajo el titulo: “Planes y Perspectivas del Gobierno para promover un Desarrollo Sostenible”, bajo el cual discurso hizo una pormenorizada relación de las ejecutorias de las actuales autoridades, es decir de lo que denominó como promesas cumplidas en materia económica y social, y terminó haciendo un llamado “a trabajar unidos para que todo lo logrado se consolide y se multiplique”.

El desarrollo sostenible es un tema que se ha puesto de moda durante las ultimas décadas, especialmente después que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de sus diversas dependencias y en colaboración con los organismos multilaterales, se ha ocupado de esta problemática, incluyendo los temas económicos, sociales y medioambientales. Básicamente el tema se refiere a las medidas y acciones que hay que encaminar tanto en el plano interno de los países como en el ámbito internacional, “para satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”.

El ministro Peralta comenzó su alocución haciendo un reconocimiento sincero e interesante a la vez, en término de lo que quería expresar ante un público compuesto por empresarios jóvenes y emprendedores, al decir que durante los últimos 50 años nuestro país ha ido avanzando y se han experimentado progresos, pero que, sin embargo, en esos mismos 50 años no se ha logrado resolver uno solo de los grandes problemas nacionales, y agregó que esa permanencia en el tiempo de los grandes desafíos en la realidad dominicana se debe a las políticas de cortoplacismo con las que se han manejado las políticas de Estado, y a la ausencia de grandes consensos sociales para enfrentar dichos problemas con la mira puesta en el largo plazo.

Ese es el punto, de acuerdo con el Ministro, en el cual las presentes autoridades han querido marcar la diferencia. Se refería, según se puede entender, a la búsqueda de consenso entre el gobierno y los demás sectores de la vida nacional, incluyendo fundamentalmente al sector empresarial del país, para desarrollar políticas públicas y privadas coherentes, en la dirección de lograr el desarrollo sostenible de la nación dominicana.

Se recuerda que el actual presidente de República, Lic. Danilo Medina, había hecho la promesa de priorizar en su política de estado el ataque frontal e integral a la pobreza; en el campo de la economía enfatizar en el turismo, la industria, la agropecuaria y las pequeñas y medianas empresas (Mipymes); mantener la estabilidad de precios, y promover el dialogo y la concertación con los sectores productivos del sector privado. No hay dudas de que, no obstante las precariedades fiscales con las que han tenido que manejarse, estas autoridades han logrado mucho en el cumplimiento de esas promesas, lo cual puede considerarse como una rareza positiva si se lo compara con lo que ha ocurrido recurrentemente en gobiernos anteriores.

Lo que se conoce como desarrollo económico sostenible para el caso de la República Dominicana, está planteado en la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo (END) que sirvió de base al programa que le oferto el entonces candidato Danilo Medina al electorado dominicano en la campana electoral del 2012.

Esa Ley establece (Art. 6) que las políticas públicas se articularan en torno a cuatro ejes estratégicos con sus correspondientes objetivos y acciones, los cuales definen el modelo de desarrollo sostenible al que aspira la República Dominicana para ser alcanzado al 2030. Esos ejes contemplan políticas y objetivos en el campo del fortalecimiento institucional, en el campo social integral, en el campo de la economía y en lo referente al tema medio ambiental.

Cuando se observa el contenido de los 17 objetivos de desarrollo sostenible que aprobaron los representantes de 193 países que conforman la membrecía de la ONU en agosto del presente año para ser alcanzados de aquí al 2030, y que serán ratificados por los líderes nacionales en la sesión general de ese organismo que se desarrollara en septiembre de 2015, se encuentra con que los mismos coinciden con los referidos ejes estratégicos de la END y en gran medida con la enumeración que hizo el Ministro Peralta de las políticas públicas aplicadas durante los 3 primeros años de la presente gestión de gobierno.

Más aun, si se hiciera una comparación entre lo que presento el Ministro Peralta y lo que dijo la presidenta de la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios en su discurso de presentación en la referida reunión, verificaría que existe una grata coincidencia entre lo que son las interesantes propuestas de ANJE y las políticas públicas que se han venido aplicando, y que siguen la dirección de lo que contempla la END.

El primer eje estratégico de la END, el que le llamamos Institucional, expresa que las políticas se articularan en torno a “Un Estado social y democrático de derecho, con instituciones que actúan con ética, transparencia y eficacia al servicio de una sociedad responsable y participativa, que garantica la seguridad y promueva la equidad, la gobernabilidad, la convivencia pacífica y el desarrollo nacional y local.”

La Ley de la END se asegura en aclarar que las líneas de acción asociadas a cada objetivo no son rígidas ni absolutas, pudiendo establecerse líneas de acción adicionales, siempre que sean consistentes con la Visión de la Nación de largo plazo, y con los Objetivos y Metas de la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030.

El Segundo Eje Estratégico, al que definimos como de desarrollo social integral, habla de que se debe procurar “Una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades, en la que toda la población tiene (tenga) garantizada educación, salud, vivienda digna y servicios básicos de calidad, y que promueve la reducción progresiva de la pobreza y la desigualdad social y territorial”.

Este segundo eje es, como se puede observar, lo que más se acerca a una política de desarrollo social integral y sostenible en el marco de lo que plantean la ONU, puesto que en sus objetivos generales se detalla la necesidad de proponerse lograr una educación de calidad para todos y todas, salud y seguridad social integral, igualdad de derechos y oportunidades, cohesión territorial, viviendas dignas en entornos saludables, cultura e identidad nacional en un mundo global, deporte y recreación física para el desarrollo humano. El ministro Peralta hacía alusión en su discurso a las políticas públicas que se han estado implementando en el curso de estos primeros tres años de gobierno para el desarrollo social integral, lo que inserta en la misma dirección de lo que plantean los organismos multilaterales.

En el tercer eje estratégico de la END, al que identificamos como el económico, se plantea alcanzar como meta al 2030 “Una economía territorial y sectorialmente integrada, innovadora, diversificada, plural, orientada a la calidad y ambientalmente sostenible, que cree y desconcentre la riqueza, genere crecimiento alto y sostenido con equidad y empleo digno, y que aproveche y potencie las oportunidades del mercado local y se inserte de forma competitiva en la economía global.”

En especifico, este tercer eje se propone como meta una economía articulada, innovadora y ambientalmente sostenible, con una estructura productiva que genera crecimiento alto y sostenido, con trabajo digno, que se inserta de forma competitiva en la economía global; energía confiable, eficiente y ambientalmente sostenible; competitividad e innovación en un ambiente favorable a la cooperación y la responsabilidad social; empleos suficientes y dignos, y una estructura productiva sectorial y territorialmente articulada, integrada competitivamente a la economía global y que aproveche las oportunidades del mercado local. Este es el punto esencial donde se requiere la participación activa del sector empresarial, actuando en colaboración abierta, sincera y transparente con el gobierno para que sea posible lograr la meta del desarrollo sostenible.

El cuarto eje, el que identificamos como medio ambiental y de aprovechamiento racional de los recursos naturales, se plantea como meta “Una sociedad con cultura de producción y consumo sostenibles, que gestiona con equidad y eficacia los riesgos y la protección del medio ambiente y los recursos naturales y promueve una adecuada adaptación al cambio climático.”

La END plantea, también, los pactos que deben negociarse y consensuarse a través del Consejo Económico y Social, así como una ley de responsabilidad fiscal y el incremento que deben experimentar los ingresos públicos para que sea posible avanzar en forma sostenida y viable la referida meta de desarrollo sostenible, de modo que no se trata de una responsabilidad que sea únicamente del Estado, sino una que debe lograrse con el concurso de todos los sectores de la sociedad dominicana, porque, definitivamente, un gobierno que se maneje con un presupuesto estructuralmente deficitario y con tantas rigideces como el dominicano, donde los ingresos del sector público no financiero apenas alcanzan el 14% PIB, mientras los gastos suben a un 18% del PIB, no puede por sí solo hacer mucho para equilibrar las finanzas públicas, evitar el crecimiento de la deuda pública y hacer las inversiones requeridas en un ambiente de estabilidad de precios para alcanzar esa ambiciosa y deseada meta para la sociedad dominicana.


Referencia

http://acento.com.do/2015/opinion/8284780-politicas-publicas-para-el-desarrollo-sostenible/

Filosofía de Bruno Latour: ¿Sobrevivencia ecológica o economía del desarrollo sin valores comunes?

Interesantes temas con el filósofo italiano Bruno Latour: 1) desarrollo, economía  entra en conflicto con la conservación de la tierra, con la ecología; 2) la llamada modernidad ha sido a costa de la colonización y muerte de espacios geográficos y  de gente; 3) No tenemos valores comunes, estamos en una mesa de negociación de una guerra encubierta; 4) cuestionamiento a la ciencia social y sus métodos.
Filósofo italiano Bruno Latour

http://tinyurl.com/k2qjno4

Revista de Cultura Sábado 14 de febrero de 2015, 20:58hs.

Bruno Latour: Los modernos, según la antropología

Por Agustin Scarpelli (Argentino)

El filósofo plantea en este diálogo las contradicciones entre las pretensiones de desarrollo económico y la posibilidad de cuidar el planeta.

Aunque su último libro, Sobre los modos de existencia (Paidós 2013), lleve por subtítulo Una antropología de los modernos , para el filósofo y antropólogo francés Bruno Latour, que se ha ocupado durante años de etnografiar la labor de los propios científicos, el término “modernidad” no posee valor descriptivo alguno. No dice nada porque, arguye: “la modernidad nunca existió”. Pero no sólo esa denominación debe ser puesta en cuestión: para el huidizo filósofo, también la sociología y sus métodos de investigación, así como su objeto –“lo social”–, ya no designan nada, tal como argumentó en Reensamblando lo social (Manantial, 2005).

En este trabajo, muy difundido en los ámbitos académicos argentinos, Latour desarrollaba una teoría sobre la manera en que se establecen las asociaciones en la sociedad. Allí decía: “Nacida en un momento poco auspicioso, la sociología trató de imitar las ciencias naturales en el momento más álgido del cientificismo, y encontrar un atajo al debido proceso político para responder los reclamos urgentes de una solución para la cuestión social. Pero al fusionar la ciencia y la política demasiado fácilmente, nunca llegó a explicar de qué tipo de materia no social estaba hecho lo social ni tuvo libertad para elaborar su propia concepción de la ciencia”.

Entre sus propuestas, Latour sugería otorgar otro estatuto a los actores: no alcanza con limitarlos al rol de informantes o “tipos sociológicos”: “hay que restituirles la capacidad de crear sus propias teorías de lo que compone lo social”.

Vale decir que, lo que hay que describir –y no dar por descontado– cuando se habla de la dimensión social, son las asociaciones que se producen ante cada situación de interacción. Asociaciones en las que también entran a jugar un rol como actores los elementos no humanos –desde microorganismos hasta instituciones y objetos tecnológicos–, que también tienen, para Latour, capacidad de agencia.

Esta última idea se desprende de su conocida Teoría del Actor-Red, aquella que le dio notoriedad mundial por plantear, con 30 años de antelación, algo que pasaría a ser parte del sentido común con Internet y las redes sociales: que los humanos actúan en redes de relación con otros humanos e incluso con objetos no humanos, en especial, los artefactos técnicos.

Quien esté familiarizado con la historia de la filosofía de la técnica, sospechará –con razón– detrás de estos postulados la presencia del pensador francés Gilbert Simondon, el autor que ha iluminado con su teoría de la individuación (donde las relaciones mismas poseen valor de ser) tanto a filósofos como Gilles Deleuze y Bernard Stiegler como al propio Latour.

Por su parte, Latour también se ha inscripto en la tradición crítica de la modernidad: hace tres décadas, en Nunca fuimos modernos (Siglo XXI, 2007), traducido a 30 idiomas, apuntó a refutar la idea de que la modernidad sea un parámetro para explicar el desarrollo. Operación que de alguna manera lo acerca a la teoría poscolonial. De hecho, dejar de ser eurocéntricos está también entre las declaraciones de principios del propio Latour.

Su proyecto actual, Investigación sobre los modos de existencia , se propone realizar una antropología de los modernos e incluye un libro homónimo a modo de guía (Paidós, 2013) y un sitio web interactivo –www.modesofexistence.com– que actúa como interfas-e para realizar una especie de investigación colaborativa donde los lectores/investigadores pueden hacer sus aportes.

El objetivo es describir un “frente de modernización irreversible”, bosquejar cuáles serían los nuevos modos de existencia, para desentrañar de qué son herederos los autodenominados “modernos”, qué les es propio después de atravesar esa fallida experiencia de la “modernidad”.

En esta entrevista habló del problema de la objetividad científica, la posibilidad de un mundo común y la incompatibilidad entre economía y ecología. Advierte que existe una guerra velada en la que lo que se juega es el futuro de la tierra.

–Su libro sobre la investigación de los modos de existencia se presenta como una guía para avanzar en un proyecto de investigación colaborativo sobre las experiencias múltiples en las que se ve inmerso el hombre moderno. ¿Cómo podría resumirnos este proyecto?

–Es una encuesta que empezó hace 25 años, mucho antes que el libro. Y el sitio digital tiene tres años. En este proyecto participan personas de ámbitos muy distintos, como puede ser la economía, la teología, el derecho, etc. Hoy se trata de un proyecto en curso al mismo tiempo experimental, experiencial y vivencial en el sentido de que es muy complicado compartir un pluralismo ontológico que está en el meollo mismo del proyecto. Porque esto va en contra del sentido que le dieran los modernos a su propio accionar. Esta puesta en común de la experiencia es lo que llamo filosofía empírica.

– En los últimos años hemos trabajado con la noción de dispositivo como conjunto de discursos, prácticas y conductas que guían una acción. Su teoría del Actor-Red ha sido leída en diálogo con esa noción, en el sentido de que otorga importancia no sólo al sujeto sino también a la red de objetos de la que forma parte. ¿Cuáles son los puntos de contacto de estas teorías?

–Creo que son lo mismo. “Dispositivo” fue la noción que utilizó Foucault como término técnico para ingresar en la cuestión médica, los hospitales, las cárceles, los psiquiátricos, la sexualidad, etc. El actor-red tiene la misma tradición de indagación, es decir, permite encontrar un dispositivo empírico que posibilita hacer un seguimiento de las asociaciones, que suelen ser muy heterogéneas, en ámbitos que Foucault ni siquiera había estudiado, aunque se inscribe en continuidad con el trabajo que él inició. Pero hay una diferencia que consiste más bien en la forma en que Foucault utilizó el resultado de sus estudios dentro de una perspectiva crítica, que es una perspectiva modernizadora. Es decir, trata de contrarrestar el poder en las cárceles de lo que él denominaba el peligro del poder totalitario. Lo cual no es nuestro objetivo.

–Usted plantea que la consideración social de la ciencia ha cambiado notablemente en los últimos años. ¿En qué sentido, y cuáles fueron las razones?

–La historia de la objetividad científica es algo que se hizo muy lentamente entre los historiadores. Hay una historia del siglo XVI, otra del XVII, y así hasta el siglo XX. Es decir, la historia de la objetividad cambió mucho. El libro Objectivity de Lorraine Daston y Peter Galison, describe ese proceso. Esa es una pregunta que más bien rige para los historiadores. Desde hace varios siglos se sumó a esta polémica la idea militante de la objetividad, que es un poco parasitaria con respecto a la investigación, porque se encargó a la actividad científica una serie de roles y funciones un tanto excesivas: mantener el estado de la ciencia, asegurar su futuro y tener una relación muy estrecha con respecto a las leyes de la naturaleza, entre otras demandas. Se llegó a una situación en la que hemos recargado tanto las tintas sobre la actividad científica con valores, que finalmente llegamos a esta crisis ecológica, y la confianza en la actividad científica reventó. Es paradójico porque es justamente el momento en que más se necesita la ciencia. Allí donde los resultados son más exactos –las ciencias del clima– es donde la versión militante de la epistemología se desmoronó.

–¿Por qué hace foco en la crisis ecológica para cuestionar las instituciones científicas y otras instituciones de la modernidad, y no en otros fenómenos que ya han entrado en crisis, como pueden haber sido en su momento el sida, el hambre o cualquier otro fenómeno que le plantea a la ciencia problemas que no puede resolver?
–Porque creo que muy recientemente, y sólo con la disputa por el tema del clima, se atacó el corazón de la actividad científica por parte de otros científicos e industriales. Me refiero a lo que en 2009 se denominó “ climagate ”, aquel escandaloso hackeo de documentos que reveló que había existido una manipulación de datos por parte de un grupo de científicos para apoyar la teoría del cambio climático antropocéntrico. Esto marcó una ruptura en la legitimidad de la ciencia porque son justamente los casos mejor presentados los que terminaron siendo más cuestionados. Y no por los científicos, sino por lo que llamo la epistemología militante, como el Wall Street Journal, o los que niegan la existencia del problema del clima de una manera que no valía para los demás temas. En el caso del sida nadie cuestionó la autoridad científica. Las controversias fueron mínimas en ese caso y no implicaron un ataque a la ciencia en su propio territorio. Hay algo en las ciencias de la climatología que hace muy difícil la distinción clásica entre el análisis de los hechos y el análisis de los valores.

–Desde una perspectiva latinoamericana, vemos también otros problemas respecto de la legitimación de la actividad científica que no tienen que ver sólo con las ciencias del clima. Este libro parece estar recorrido por una preocupación más bien europea respecto de un peligro que habría que repeler...
–No es así. Sucede que hay algo muy específico en las ciencias de la climatología por cuanto se hace más difícil la distinción clásica entre el análisis de los hechos y el análisis de los valores. Cuando hoy te dicen que hay más de 440 ppm de dióxido de carbono (co2) en la atmósfera, no se lo puede enunciar objetivamente como solía hacerse antes. Si sos climatólogo o bioquímico, la producción misma de los datos acarrea una suerte de híbrido entre posturas que solían ser tradicionalmente fácticas y posturas que son de alerta. Es como si alguien ahora se pusiera a gritar incendio: sería un enunciado que acarrearía inmediatamente una acción. Esto siempre fue así, pero la epistemología oficial quería separar entre hechos y valores. Esto terminó con la disputa ecológica y no tiene que ver sólo con Europa.

–Pareciera, sin embargo, que lo que usted llama disputa ecológica es sobre todo para los modernos (es decir, para Europa y los occidentales) un problema de escasez de tierras.
–La pregunta rige tanto para los argentinos que ocupan las tierras usurpadas a los indios como para los ingleses que desarrollaron su industria gracias a la colonización o los franceses que usurparon tierras en Africa. Eso es lo que define a los modernos, el hecho de que se desarrollaron gracias a haber usurpado tierras. Modernos son los que descubrieron una tierra, eliminaron a sus habitantes y construyeron su prosperidad a partir de esa usurpación. Eso rige tanto para los europeos como para los Estados Unidos y América Latina. Y eso también es interesante para aquellos cuyas tierras fueron usurpadas.

–Sí, claro, tanto el colonizador como el colonizado forman parte de la modernidad, pero cómo se experimenta esa modernidad es distinto. Los europeos llegan a un consenso sobre cuestiones como la ecología. Pero son consensos internos, no son valores universalizables. Por dar un ejemplo de lo que dice en su libro: La ley europea exige que el combustible contenga para 2020 un 20% de biocombustible, pero nunca se ocupó de establecer de qué plantaciones lo iba a obtener. ¿Quién debería pagar el costo ecológico de la conciencia ecológica europea?
–Lo que sucede es que cuando hablo de modernidad, no estoy hablando de algo que tenga valor descriptivo. La modernidad nunca existió. Es un término de guerra, bélico. Es una orden. El problema no es un consenso de valores. Los valores son el resultado de una encuesta antropológica sobre la cual, los que se consideran modernos, manifiestan cuáles son los valores que conservan. No se trata de juntarse alrededor de la mesa para decidir cuáles son los valores modernos.

–Eso quiere decir que no hay un mundo común.
–No hay un “mundo común”. La cuestión de los combustibles provenientes de fuentes vegetales es una guerra. Nadie está de acuerdo. Ni los agricultores, ni los gusanos, ni los brasileños están de acuerdo entre ellos. La idea modernista decía que bastaba con universalizar los valores, luego lo llamaron modernización y ahora neoliberalismo. Pero es el mismo fracaso. No hay algo que se considere “mundo común”. Alrededor de este tema se podría organizar un lenguaje.

–¿Vamos por tanto a una guerra?
–Ya empezó: ¿El juez Thomas Griesa no está en guerra con la Argentina?

–Le escuché decir que debíamos aprovechar esta época de paz para decidir qué es lo que queremos postular en la mesa de negociaciones...
–Bueno, lo que tal vez dije es que la guerra debe ser explícita, y no velada.

–¿En qué otros campos se daría esa guerra? Usted dice que se ha pasado de “economizar” a “ecologizar”, ¿la economía y la ecología son incompatibles, a pesar de términos como “desarrollo sustentable” y sus parientes?
–Tiene razón, la noción de desarrollo sustentable trata de “economizar la ecología”. Pero en este libro, que es filosófico, entendemos que lo que se llama economía está construido sobre la base de un dispositivo de cálculo donde economizar consiste en una forma de no poder resolver el problema ecológico. Y en esto hay que ser radicales: todo lo que es importante para la ecología, la economía lo toma como algo externo: daños colaterales.

Declaración sobre Desarrollo Sostenible del Grupo Mayor de Mujeres (DAWN) 8. febrero 2014

 Declaración de DAWN para OWG 8 sobre el Desarrollo Sostenible

Contribución de DAWN sobre Equidad Social, Equidad de Género y Derechos Humanos de la Mujer

8 ª reunión del Grupo de Trabajo abierto sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible

Nueva York - febrero 2014


Para que el desarrollo sea sostenible para todos, es necesario para hacer frente a las desigualdades sociales dentro de los objetivos de desarrollo económico y social, y la sostenibilidad ambiental. Las desigualdades sociales son una fuente sistémica y recurrente de frecuencia desde hace mucho tiempo-construida socialmente la discriminación, la falta de poder y la privación que niega a las personas sus derechos humanos. Casi veinte años después de que los gobiernos acordaron por consenso en la Plataforma de Acción de Beijing, la discriminación y la desigualdad de género persiste en muchas sociedades, poniendo en peligro los derechos de las mujeres y las niñas a una vida feliz, sana y pacífica.

La desigualdad de género se expresa en diferentes dimensiones: económica, política, social y cultural. Para las mujeres en el Sur, es importante entender las fuentes inter-vinculados de esta injusticia. La pérdida de poder de las mujeres comienza en el nivel más íntimo y personal. La falta de control sobre sus cuerpos, la reproducción y la sexualidad, sus limitaciones dentro limitados roles socialmente atribuidos de madre y esposa, y su subordinación a los hombres dentro de los hogares son importantes para subrayar. Responsables de las políticas económicas siguen mostrando el sesgo a favor de un hombre proveedor y asumir que el "trabajador" es varón y tiene una "esposa" que tienden a la atención de la familia. En este modelo, las mujeres se supone que sólo traen los ingresos del hogar "suplementaria", a pesar de los datos de todo el mundo que muestran que las familias ahora dependen de dos perceptores de ingresos. Las mujeres siguen careciendo de igualdad de acceso y control sobre los recursos financieros y materiales, naturales y de otro tipo, así como frente a la discriminación y la segregación sostenida en los mercados laborales. Los factores de entrelazamiento de la familia, el parentesco y las estructuras sociales y las relaciones económicas sustentan la representación desigual de las voces de las mujeres tanto en el ámbito público y privado. Esto exacerba continua exclusión de la participación política y el liderazgo, y la persistencia de la violencia contra las mujeres y las niñas en el hogar, lugar de trabajo y los espacios públicos. La discriminación a través de leyes, basadas en los valores culturales y religiosos, que no son respetuosos de los derechos humanos siguen negando a las mujeres y niñas el acceso a la justicia, y de manera similar penalizar grupos sociales como los que tienen diversa orientación sexual e identidad de género, las personas que viven con VIH SIDA, las personas con discapacidad, las minorías y otros.

Destacamos aquí algunas de las fuentes y manifestaciones de la desigualdad entre los géneros más importantes en este período de globalización financiera. Identificamos las prioridades clave que los ODS debe tener en cuenta en la formulación de objetivos y metas específicas para superar las desigualdades sociales y la degradación del medio ambiente y para avanzar hacia una sociedad basada en los derechos más igualitarios, equitativos y humanos.

La desigualdad de género no es una consecuencia no deseada de un desarrollo económico . Por el contrario, está firmemente arraigada en la dinámica actual del capitalismo global. En este período de la especulación financiera depredadora y las crisis financieras y económicas recurrentes, abordar la desigualdad de género nos obliga a examinar y anticipar los impactos de la política y la regulación en los pobres macroeconómica. La economía política del desarrollo, el alcance y la composición del gasto público, las características de la recaudación de ingresos públicos, el impacto de las políticas del sector en el empleo, el perfil de las políticas sociales, todos ellos tienen lugar en un terreno de género, donde las mujeres siguen siendo en general económicamente subordinadas a los hombres y, por tanto, se ven afectados de manera diferente por la globalización impulsada por las finanzas.

La división sexual del trabajo (tanto remuneradas como no remuneradas), que está en la base de la desigualdad económica basada en el género, está cambiando demasiado despacio. Las mujeres siguen teniendo la mayor carga de trabajo no remunerado en todas las sociedades. Esto viola los derechos de las mujeres y afecta a su bienestar, y también impide a las mujeres participar plenamente en el mercado laboral. Así, las mujeres siguen siendo excesivamente representados en precario el trabajo de menores ingresos, como los servicios y la industria manufacturera que demasiado a menudo se encuentran en el sector informal, con las peores condiciones de trabajo y la protección social inexistente. La brecha salarial de género, mientras que el estrechamiento en algunos países, sigue siendo intensa y generalizada en el Sur económico. Grandes obstáculos para acceder a un trabajo digno también prevenir muchas mujeres, incluidos los trabajadores migrantes, de disfrutar de la protección social, mantenerlos excluidos de acceder a una variedad de beneficios, especialmente las pensiones en la vejez. Las mujeres, además, están siendo discriminados por las normas económicas, legales, sociales y culturales que limitan su acceso y control de los activos financieros y los recursos naturales, especialmente la tierra agrícola, la pesca y la acuicultura y que les impiden desarrollar sus propias empresas y económica estrategias que han demostrado ser más sostenible y compatible con la protección del medio ambiente.

Como resultado de ello, la pobreza sigue siendo profunda y casi inevitable para millones de mujeres y niñas en el Sur económico. Algunos gobiernos han respondido haciendo las beneficiarias principales de los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC). Si bien estos programas implican el acceso de las mujeres a los recursos financieros regulares que están vinculados a la salud y la educación de sus hijos, que están diseñados generalmente como un programa de alivio de la pobreza y sin ninguna vinculación con otros sectores, como el empleo y el desarrollo empresarial. Como tal, las TMC pueden acabar reforzando función de cuidado de la dependencia en el gobierno de las mujeres, mientras que al mismo tiempo moverlos más lejos del trabajo remunerado decente, y los medios de vida sostenibles.

Feminización de la migración también se explica por la feminización de la pobreza, el desarrollo de cadenas globales de cuidado y la sobreexplotación de las mujeres del Sur económico. Las mujeres migrantes y sus familias (especialmente niños dependientes y personas mayores) se encuentran entre los más vulnerables a la violación constante de sus derechos humanos más básicos.

La violencia sexual y de género sigue siendo persistente en todo el mundo. Las normas jurídicas y prácticas gubernamentales pueden a su vez reforzar las diferentes formas de violencia sexual y de género. Puede incluso no existir programas gubernamentales para eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas, o pueden en muchos casos ser financiado de manera insuficiente y de manera ineficiente en práctica, en parte debido a la resistencia de los hombres a partir de los miembros de la burocracia, la policía, el ejército y el poder judicial. La policía y las fuerzas de seguridad y los sistemas judiciales, que deben proporcionar la protección jurídica y la justicia para los sobrevivientes, han fracasado a menudo para responder a las necesidades de los sobrevivientes o insuficientemente trabajado para poner fin a la impunidad de los perpetradores de la violencia de género.

La falta de autonomía social, físico y sexual de las mujeres y las niñas es evidente en la negación de su salud y los derechos sexuales y reproductivos . La educación sexual integral es restringido y sexual y servicios de salud reproductiva son inaccesibles o inadecuados.Excesivamente altas tasas de embarazos no deseados en adolescentes, la mortalidad materna y la infección por el VIH / SIDA ponen de manifiesto la urgencia de abordar las necesidades insatisfechas de la calidad, servicios integrales e integrados de SSR, incluyendo la anticoncepción segura y eficaz, sobre todo para el 40% más pobre de la población, y el más grupos marginados y desfavorecidos, como las mujeres que viven en difícil acceso y las zonas rurales, las mujeres migrantes, las adolescentes, las mujeres y las niñas en situación de riesgo o que viven con el VIH / SIDA, las mujeres con discapacidad, las mujeres con diversa orientación sexual e identidad de género, las personas trans e intersexuales y personas indígenas.

Las mujeres también tienen acceso a la participación política y la toma de decisiones públicas . A pesar de algunos avances en la representación femenina a nivel parlamentario (debido principalmente a las cuotas y las estrategias de TSM), las mujeres todavía ocupan una proporción muy pequeña de los escaños electorales, de lo local a nivel nacional, con gran desnivel entre escenarios regional e internacional. En algunas regiones, todavía hay estados con pocos o ningún representantes de las mujeres en las legislaturas nacionales. Este es el resultado de las muchas restricciones que enfrentan las mujeres, incluida la discriminación sustantiva, la pesada carga de las responsabilidades familiares y sociales, el acceso limitado a la información y los recursos políticos, así como frente a muchas formas de violencia y acoso cuando corren para la oficina.

Con el fin de abordar con eficacia las desigualdades, en particular la desigualdad de género, los ODS debe colocar la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres en el centro, así como el corte a través de todas las dimensiones del marco posterior a 2015. La especificación de objetivos, metas e indicadores debe hacer lo siguiente:



1.     Atender las bases estructurales y las fuentes de la desigualdad de género y la injusticia

Políticas Macroconomic, incluidos los gastos y los ingresos gubernamentales, fiscales, monetarias y comerciales, así como las políticas sectoriales (para la agricultura, la pesca y la acuicultura y otras industrias y servicios) deben ser compatibles con la equidad social y la igualdad de género, la sostenibilidad ambiental y humana objetivos de derechos. Es un error de aplicar políticas macroeconómicas que se centran en las tasas de crecimiento, el volumen del comercio y los objetivos financieros por sí solos y sin objetivos sociales y ambientales explícitas que tienen como objetivo, en primer lugar para mejorar la calidad de vida de las personas, y mantener un ecosistema sostenible. En particular, las inversiones económicas y las políticas públicas deben garantizar los derechos económicos y sociales de las personas, en lugar de ser impulsado por los intereses financieros de las grandes corporaciones.

El acceso a los bienes económicos debe ser democratizado. Para ello, la herencia, la propiedad y las reglas financieras y regulaciones normas deben revisarse y transformarse con el fin de hacer frente a barreras estructurales para el acceso de las mujeres a la toma de decisiones sobre los recursos económicos financieros, naturales y otros.

La inequidad y la desigualdad no se pueden abordar con sólo asistir a sus manifestaciones, pero no por atacar a sus fuentes más profundas. Redistribuir la riqueza, las oportunidades y el poder son acciones clave en este sentido. Para las mujeres, esto incluye la reducción de las cargas pesados y no equitativas de trabajo de cuidado no remunerado.

Todas las políticas públicas, incluidas las políticas macroeconómicas, deben ser evaluados por su impacto en la equidad e igualdad de género, y los datos y los sistemas estadísticos deben orientarse para esto.

La degradación ambiental daña seriamente los medios de vida de las personas y su propia supervivencia, y enormemente desafía la capacidad de las mujeres para alimentar y mantener a sus familias y comunidades. Ya no puede ser despedido u minimizó como una externalidad en el desarrollo social económico y los derechos humanos. El cambio climático, la acidificación del océano y el deterioro ambiental demandan un enfoque de desarrollo sostenible que reconoce los límites de la biosfera. Estos límites no pueden continuar siendo violados por económico y ambiental business-as-usual si somos colectivamente un paso atrás de los umbrales de la biosfera peligrosos y críticos o puntos de inflexión.

2.     Transformar la división sexual del trabajo mediante la ampliación de los servicios de atención y redistribuir el trabajo remunerado y no remunerado

Se necesita un solo organización social más justa y de la atención con el fin de redistribuir las responsabilidades del cuidado y la carga de trabajo remunerado y no remunerado.Ampliar los servicios de atención de público y que sean accesibles a las necesidades de los diversos hogares, es un componente clave de cualquier estrategia de redistribución.

El valor económico del trabajo de cuidado no remunerado debe hacerse explícito y considerado en la contabilidad y las políticas macroeconómicas. La mejor manera de reconocer la contribución del trabajo no remunerado de cuidado para el desarrollo económico se debe adaptar a cada situación nacional.

Políticas de conciliación de la vida que debe fomentarse en todos los países y para todos los ciudadanos. Estos pueden incluir un horario flexible de trabajo, ampliación del permiso maternal, paternal y de los padres, los servicios de atención de la mejora y la adaptación de la organización del trabajo remunerado que permitan a hombres y mujeres a igual valor y realizar el trabajo de cuidado que las nuevas tecnologías hacen ahora posible. La duración y distribución del tiempo de trabajo deben revisarse a fin de ampliar las posibilidades de asignación de tiempo para el trabajo de cuidado, y la diversificación de la capacidad de las mujeres a dedicar tiempo tanto el trabajo remunerado y no remunerado.

3.     Eliminar la discriminación de género persistentes en el mercado laboral y mejorar el acceso a, y la toma de decisiones sobre los recursos y los activos económicos

Mecanismos persistentes de discriminación de género en el mercado laboral deben ser removidos a través de una variedad de medidas, tales como: hacer cumplir las normas y las leyes que penalizan la segregación sexual y la discriminación por motivos de género en el trabajo, la adopción de marcos legales y la promoción de mecanismos de regulación concretas para el seguimiento y la implementación a fin de garantizar la igualdad de salario por igual trabajo, el suministro de incentivos para los empleadores para ampliar puestos de trabajo para las mujeres en los sectores donde la desigualdad de género es amplia, proporcionando incentivos y recursos de puesta en marcha de las empresas y la capacitación de las mujeres dirigidas por mujeres.

Instituciones de protección social deberían ser mejorados y ampliados, especialmente en países donde el trabajo informal representa una gran proporción del empleo total. Aquí, un piso de protección social basado en los derechos puede representar un marco innovador para avanzar en la protección social universal.

El acceso a los servicios sociales, incluida la atención sanitaria, educación, agua, saneamiento, vivienda, subsidios de transporte, energía, cuidado de niños y ancianos, se debe ampliar. La inversión social pública también debe garantizar la calidad de dichos servicios, así como su adaptación a las necesidades de las diversas mujeres y las niñas de todas las edades;

Las cuestiones de género y las necesidades de las mujeres deben ser incluidas en las agendas sindicales, y en los procesos de negociación colectiva.

4.     Garantizar la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres como derechos humanos

Llevar a cabo las reformas legales con el fin de garantizar en forma urgente los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas, especialmente las niñas y las mujeres, y sobre la base de la



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Desarrollo Sostenible en Río+20, junio 2012. Discurso de Pepe Mujica, presidente de Uruguay

Pepe Mujica, Presidente de Uruguay, dijo un discurso memorable, en Río de Janeiro, en Brasil, el 22 de junio de 2012,  durante la Conferencia de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (Río+20).

Indicó que hay una crisis política, y no ecológica, una crisis cultural por el concepto de desarrollo de consumir, consumir, consumir, mantener a flote un mercado, sin importar la felicidad de la gente, el tiempo de ocio, que los bienes duren, y sin seguir dañando la naturaleza. Cuestiona el estilo de vida actual de las economías desarrolladas ricas. Leamos a Pepe Mujica.

Mildred Dolores Mata
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Pepe Mujica, presidente de Uruguay, a la derecha, junto a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, dándose un afectuoso saludo.


"Autoridades presentes de todas las latitudes y organismos, muchas gracias. Y muchas gracias y nuestro agradecimiento al pueblo de Brasil y a su señora presidente. Y muchas gracias a la buena fe que seguramente han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que esta nuestra pobre humanidad pueda suscribir.

Sin embargo, permítasenos hacernos algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha estado hablando del desarrollo sustentable, de sacar inmensas masas de la pobreza. ¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? El modelo de desarrollo y de consumo es el actuar de las sociedades ricas. Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

Más claro: ¿el mundo tiene los elementos hoy, materiales, como para hacer posible que 7.000, 8.000 millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será posible? ¿O tendremos que dar algún día otro tipo de discusión? Porque hemos creado una civilización, en la que estamos, hija del mercado, hija de la competencia, que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero lo que fue economía de mercado ha creado sociedades de mercado, y nos ha deparado esta globalización. ¿Y estamos gobernando a la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que estamos todos juntos en una economía que está basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

Nada de esto lo digo para negar la importancia de este evento. No. Por el contrario. El desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política. El hombre no gobierna hoy las fuerzas que ha desatado. Sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre.

¿Y la vida? Porque no venimos al planeta para desarrollarnos en términos generales. Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Porque ningún bien vale como la vida y esto es elemental. ¿Pero si la vida se me va a escapar trabajando y trabajando para consumir? La sociedad de consumo es el motor, porque en definitiva, si se paraliza el consumo o se detiene, se detiene la economía, y si se detiene la economía, es el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Pero ese hiperconsumo a su vez es el que está agrediendo al planeta. Y tiene que generar ese hiperconsumo cosas que duren poco porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica no puede durar más de mil horas prendida. Pero hay lamparitas eléctricas que pueden durar 100.000, 200.000 horas. Pero ésas no se pueden hacer. Porque el problema es el mercado. Porque tenemos que trabajar. Porque tenemos que tener una civilización de uso y tire. Y estamos en un círculo vicioso.

Estos son problemas de carácter político que nos están diciendo la necesidad de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos volver al hombre de las cavernas ni tener un monumento del atraso. No podemos indefinidamente continuar gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar el mercado. Por eso digo que el problema es de carácter político.

En mi humilde manera de pensar, porque los viejos pensadores lo definían, Epicúreo, Séneca, los aymaras, pobre no es el que tiene poco, sino que, verdaderamente, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea y desea más y más. Esta es una clave de carácter cultural.

Entonces, quiero saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y lo voy a acompañar como gobernante. Porque sé que algunas cosas de las que estoy diciendo rechinan. Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua, que la crisis de la agresión al medio ambiente, no es una causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay tres millones de habitantes. Poco más de tres millones doscientos mil. Pero hay trece millones de vacas de las mejores del mundo. Cerca de ocho o diez millones de ovejas estupendas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una plenillanura. Casi el 80% de su territorio es aprovechable.

Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las ocho horas de trabajo. Ahora están consiguiendo seis horas. Pero el que consigue seis horas se consigue dos trabajos y por lo tanto trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tienen que pagar una cantidad de cuotas. La motito que compró. El autito que compró. Y pague cuotas y pague cuotas. Y cuando quiere acordar es un viejo reumático como yo y se le fue la vida.

Uno se hace estas preguntas: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas son muy elementales. El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. Precisamente porque eso es el tesoro más importante que se tiene. Cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama la felicidad humana. Gracias."

Fuente: http://m.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-356594-jose-pepe-mujica-regano-al-mundo