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A seis meses del terremoto en Haití: Sergia Galván

Sergia Galván es feminista, amiga, vinculada a movimientos por la identidad integrando nuestras raíces afro, trabaja por los derechos de las mujeres y en especial por los derechos sexuales y reproductivos. Es directiva de la Colectiva Mujer y salud.

En este análisis hace un recuento de las tareas para enrumbar a Haití integrando a su ciudadanía y a sus organizaciones. No de un manera excluyente, autoritaria, y por lo que convenga a intereses financieros acaparadores como norte.

Mildred d

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Leamos a Sergia Galván:

"Quiero hacer esta reflexión en memoria de las mujeres haitianas que han sido símbolo de la resistencia y a las cuales la historia se ha empeñado en opacar. A Victoria Mantou, conocida como Toya, quien tomo parte activa en la liberación haitiana de 1804. A las propulsoras del feminismo haitiano, Sanite Belaire, Guillonet Charlot, Cecile Fatima. A Miriam Merlet, Ann Marie Cariolan, Magali Marceli y a todas las mujeres haitianas.

Las fuerzas políticas transnacionales ven a Haití como un Estado en Subasta, un centro de bolsa de valores, una compañía por acciones, quien más aporte, tiene más acciones. Por ejemplo, este ha sido el criterio para conformar la Comisión Interina de Reconstrucción.

Haití no está en venta, forma parte de los cuestionamientos que han hecho las mujeres haitianas a ese esquema mercantilista de reconstrucción.

Las organizaciones sociales y de mujeres han cuestionado la falta de democracia que ha primado en el proceso de reconstrucción y la marginación con que se ha llevado a cabo. Apuntando hacia la necesidad de un nuevo paradigma de reconstrucción.

Un modelo de reconstrucción, que parta del reconocimiento de la historia del pueblo haitiano y de su resistencia. Como plantea Clorinde Zephir, un modelo de reconstrucción que tome en cuenta su riqueza inmaterial, cultural y natural, la fuerza vudú. Mirian Merlet también decía en una entrevista de Evandro Bonfim en el 2004, “Nuestra cultura es fuertemente impregnada de herencia africana, marcada por la cultura vudú, única en sí misma. A través de esta herencia, podemos construir puentes para una realidad mejor

La cultura Vudú es parte consustancial de la historia de resistencia y de liberación del pueblo haitiano. Sus tradiciones y cultura se conjugan con la política y las transformaciones sociales. Ningún hecho histórico o político en Haití ha estado al margen de esa cosmovisión y por tanto, cualquier proyecto de reconstrucción que no lo tome en cuenta está encaminado al fracaso.

La tesis de un estado fallido, un estado inviable, con la cual, ya antes del terremoto las élites de poder global habían sentenciado a Haití, subyace en el modelo de cuasi ocupación a que lo tienen sometido. Los grandes intereses económicos son los que están marcando el proceso de reconstrucción. La tragedia de Haití es el nuevo paraíso para el gran capital. Es la gallina de los huevos de oro.

A seis meses del terremoto, la promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha logrado garantizar un espacio digno para los 1.6 millones de personas que viven en refugios. Que tienen como pared una sábana vieja, una lona, o una carpa.

No han sido suficientes para garantizar la dignidad de las mujeres y las niñas, asegurándoles un lugar cerrado y seguro donde hacer sus necesidades fisiológicas.

La promesa de los 11,000 millones de dólares, no ha sido suficiente para garantizar un mínimo de iluminación en los refugios y de esa manera mantener un poco de seguridad para las mujeres y las niñas. Los testimonios de las mujeres refieren el nivel de inseguridad y el temor que sienten cuando la noche se adueña de los refugios.

Esa promesa de 11,000 millones dólares, no ha bastado para separar a la población de los 20 millones de metros cúbicos de basura. Que amenaza con convertirse en un nuevo terremoto de epidemias.

No han sido suficiente, para ubicar a los 1.2 millones de desplazados, mayoría mujeres. María Suarez, les llama dislocados. Sin techo, sin empleo, sin comida, sin rumbo.

Esos 11,000 millones de dólares, no han sido suficientes para evitar que las mujeres se embaracen para tener acceso a un poco de leche.

No han sido suficientes para enfrentar, prevenir y dar respuestas a las violaciones y violencia sexual de que son objeto cada día las mujeres y las niñas en campamentos y comunidades de desplazados.

Esas promesas de 11,000 millones de dólares, no ha servido para sacar a la población del trauma post tragedia, el miedo, la ansiedad y para su recuperación terapéutica.

No han sido suficientes para evitar que mujeres, niñas y adolescentes, se tengan que ver obligadas a prostituirse por comida y una carpa.

No han servido para garantizar atención a los cientos de niñas y niños huérfanos y abandonados que deambulan por los escombros.

No han servido para enfrentar el hambre y la falta de agua y medicina.

Tampoco han servido para garantizar cuidado a las 200,000 mujeres embarazas o recién paridas, al momento del terremoto.

No han alcanzado para asegurar a las mujeres métodos anticonceptivos, que les permitan prevenir embarazos, así como tampoco para ofrecerles servicios especiales de atención post aborto.

No han sido suficientes para adoptar medidas que contribuyan a reducir la carga de trabajo de las mujeres. Las cuales han tenido que sustituir la falta de centros para la atención a los cientos de mutilados, a los enfermos, a la falta de servicios en los refugios.

No han alcanzado para consultar e involucrar al pueblo en el proceso de reconstrucción, para preguntar a la población sobre sus necesidades, sobre el modelo de reconstrucción que quieren.

No han alcanzado para costear y etiquetar recursos para atender las demandas de las mujeres, de manera que se puedan involucrar activamente en el proceso de reconstrucción y evitar reconstruir sobre las mismas bases de desigualdades.

Esos millones de dólares, no han alcanzado para desarrollar una mínima infraestructura, que permitan prevenir y enfrentar las amenazas y riesgos en que se encuentra el pueblo haitiano por la entrada en vigencia de la temporada ciclónica.

No han alcanzado para reconocer la participación del propio pueblo, ayudando a su pueblo, de las mujeres ayudando a las mujeres. No han alcanzado para respetar la soberanía del pueblo haitiano.

Frente a este fracaso, se impone un nuevo paradigma de la solidaridad. La solidaridad como un espacio transformador, como un terreno donde hacemos unas apuestas para acompañar. No la solidaridad como una forma de acallar conciencia, como un cumplido humanitario, sino la solidaridad como una corriente de fuerzas estratégicas y alianzas que se tejen para enfrentar una realidad circular que de alguna manera nos toca y nos impacta a todas.

La solidaridad feminista con el pueblo y con las mujeres haitianas, hoy se hace más necesaria que nunca. Porque a seis meses del terremoto, la situación es aún peor.

A seis meses del Sismo, la solidaridad feminista supone nuevos desafíos.

1. Denunciar a nivel internacional la exclusión de la población y de las mujeres en que se centra el modelo de reconstrucción.

2. Demandar que sean costeadas y etiquetadas las necesidades de las mujeres con un porcentaje de las donaciones.

3. Fortalecer las relaciones y vínculos con las organizaciones feministas y de mujeres de Haití, con miras a acompañarlas en su proceso de recuperación y fortalecimiento.

4. Promover nuevas iniciativas de solidaridad feminista con las mujeres haitianas.

5. Divulgar a nivel internacional la violación a los derechos humanos de que están siendo víctimas las mujeres haitianas.

6. Acompañar a las mujeres haitianas en su proceso de reconstrucción de su memoria histórica.

7. Promover espacios de diálogos para intercambiar, y conocer las propuestas de las mujeres haitianas sobre la reconstrucción del país.

La historia de rebeldía y resistencia de las mujeres haitianas, nos da la certeza de que ellas se levantarán y enfrentarán con sus manos y su corazón el terremoto del patriarcado y del neoliberalismo, solo necesitan que nos cojamos de las manos con ellas."



Puerto Príncipe pide 11.500 millones de dólares para el desarrollo a largo plazo

Los países donantes acuerdan crear un fondo para la reconstrucción de Haití


IBAN CAMPO - Santo Domingo - 18/03/2010

La voluntad internacional para colaborar en la refundación de Haití sigue firme tras la reunión de dos días celebrada en Santo Domingo con la presencia de los principales países donantes de la nación caribeña, devastada por un terremoto el pasado 12 de enero. La conclusión más relevante de la cita fue el acuerdo para crear un fondo para la reconstrucción. Su monto no quedó establecido, pero será administrado por el Gobierno haitiano y los países donantes mediante una fórmula que decidirán los mismos actores el 31 de este mes, en el encuentro definitivo que tendrá lugar en Naciones Unidas, en Nueva York.

Durante el cónclave internacional, que terminó ayer en la capital dominicana y en el que tomaron parte 28 países, además de varios organismos internacionales, se dio a conocer un informe oficial de daños y pérdidas del seísmo. Entre las pérdidas humanas se cuentan más de 222.000 muertos, poco más de 300.000 heridos y 1,5 millones de afectados. El coste material de la tragedia se cifró en casi 7.800 millones de dólares en las áreas de medio ambiente, asuntos sociales, producción e infraestructuras.

La solicitud de ayuda del Gobierno haitiano para trabajar en un nuevo Haití fue de 11.500 millones de dólares, dado que, de acuerdo con Jean Max Bellerive, primer ministro haitiano, presente en la reunión, no se trata sólo de recuperar las zonas afectadas, sino también de sacar adelante "una estrategia de desarrollo integral de largo plazo".

A juicio de Cristina Barrios, embajadora especial de España para la reconstrucción de Haití, la cifra planteada en el informe puede resultar un poco elevada. "Pensemos primero en estudiar los aportes a medio plazo, con una primera etapa que nos lleve hasta 2013", dijo la diplomática a EL PAÍS en una de las pausas de la jornada de ayer. En ese plazo, España manifiesta su compromiso de aportar 346 millones de euros, 121 de ellos sólo en 2010. A este monto se le podrían sumar otros 60 millones más procedentes de fondos privados fruto, en su mayoría, de donaciones recibidas tras conocerse la devastación causada por el terremoto de magnitud 7.3 en Puerto Príncipe, la capital haitiana, y en sus alrededores.

Barrios definió la reunión internacional como importante para sentar las bases de la articulación y la arquitectura "para la refundación de Haití, dado que estamos hablando de ir más allá de una simple reconstrucción para fortalecer la institucionalidad del país". La diplomática dio suma importancia al papel que puede desempeñar República Dominicana en este proceso, "más allá de lo que ya ha hecho, que es mucho, y tomando en cuenta que es el vecino" en una isla donde la frontera es sumamente vulnerable.

En la jornada de ayer participó Leonel Fernández, presidente dominicano, muy activo en el apoyo al país vecino desde que ocurrió la tragedia. En su discurso hizo tres reiteraciones. Denunció la "injusticia histórica" cometida por quienes dejaron a Haití abandonado a su suerte, pese a las constantes llamadas de socorro a la comunidad internacional. También aseguró la continuidad de la ayuda y solidaridad que hasta el momento ha mostrado su país. Además, pidió que sean las autoridades y el pueblo de Haití los principales actores de su refundación, al tiempo que sugirió a Bellerive dar participación en ese proceso a la sociedad con el criterio de que "a los pueblos les gusta ser partícipes de lo que se va a ejecutar".

El primer ministro haitiano, en sintonía con el presidente dominicano, también pidió que dejen a su país decidir su futuro. "Para preparar el Haití del mañana no tenemos recursos humanos, ni medios financieros y tampoco experiencia, y los queremos buscar, con toda la humildad necesaria, con otros socios. Pero queremos que el futuro de Haití sea construido esencialmente por los haitianos". Bellerive habló de la importancia de tener una sola visión en este aspecto, "para que todos podamos lograr de forma conjunta y progresiva un nuevo Haiti, más duro, más moderno e integrado en el mundo". De ahí su propuesta de contar, en el ámbito económico, con un "fondo único para una gestión global de todos los socios que trabajan con Haití".

El ministro de Economía dominicano, Temístocles Montás, insistió en la importancia que tiene para su país y para la región "enfrentar la tragedia haitiana oportunamente. De lo contrario, se podría crear un sensible escenario de ingobernabilidad que traería grandes tensiones en la isla y el Caribe". El funcionario dominicano también destacó la necesidad de trabajar bilateralmente, sobre todo, en la zona fronteriza y en la preservación de los recursos naturales, a la vez que manifestó el compromiso de su país para desempeñar un papel activo en los planes que se pongan en marcha. Montás afirmó con vehemencia que, "para emprender esa larga y difícil ruta hacia el desarrollo y la modernidad, lo que planteamos desde República Dominica es que la comunidad internacional ayude a Haití y que Haití se deje ayudar".



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HAITÍ Y EL VACÍO DE AUTORIDAD MUNDIAL, por Miguel Sang Ben

Pueblo:

De nuevo, Miguel Sang Ben aborda el tema de Haití, y las relaciones mundiales, República Dominicana, y cómo relacionarse con la institucionalidad haitiana.

El tema tiene un poco de delicadeza, porque hay unos ruidos del pasado y una gran sensibilidad, en ambos países, y ojerizas con Estados Unidos, Francia, Venezuela , Chávez, Cuba, etcétera.

Una coyuntura de tragedia como que no resiste mucho de diferencias, exclusiones, y desconfianzas. Y poner en primer plano las diferencias ideológicas y los prejuicios, como que no se siente respetable.

La ONU estaba en Haití a través de la MINUSTAH, y unas hermanas haitianas decían antesdeayer que murieron 600 miembros/as y su cabeza principal. Estados Unidos manda unos 20,000 soldados, y se discute con poca convicción, si es altruísmo acorde con la coyuntura o intervención. Siento que la coyuntura y el quehácer en materia de autoridad puede ser complejo, ambivalente, puede ser manipulado, cualquiera se queda en silencio.

Una de las plumas que está escribiendo sobre esto es la de Miguel Sang Ben, el cual me hace llegar sus ideas escritas. Miguel trabaja en la escuela de la FFAA y trabaja sobre la Seguridad, soberanía, y temas afines.

Veamos lo que plantea, y alimentemos este debate.

Abrazos.
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HAITÍ Y EL VACÍO DE AUTORIDAD MUNDIAL

Por Miguel Sang Ben

Sin ninguna intención de ningunear a los comentaristas que han tratado el caso de Haití y el sismo del 12 de Enero, mientras recordábamos la inmolación de “Los Palmeros”, cuando hablan de las condiciones sociales y políticas de nuestros vecinos e insisten en el vacío de autoridad en dicho país.

Mi punto es que en la presente coyuntura, quién ha fallado es la comunidad internacional que no ha estado preparada para cumplir funciones “ejecutivas” a nivel multinacional ya que la concepción de la “soberanía nacional” a partir de la Paz de Westfalia (el acto de reconciliación luego de las guerras de religión en Europa y que impuso los conceptos racionalistas de Grocio en sustitución del orden medieval de corte agustiniano vigente hasta entonces) y que en un artículo de mi amigo Agustín Ferrer en el Diario ABC de Madrid se reconoce una nueva modalidad: la “soberanía compartida”, que emerge para justificar el nuevo orden internacional.

Es más, Naciones Unidas es fruto de la limitación de la creación de un organismo que no es supra-Estado, porque dicho organismo no es el equivalente a un Gobierno Mundial, sino que es una estructura sujeta a una Asamblea General compuesta por las naciones miembros y, principalmente, a un Consejo de Seguridad –formado por las naciones triunfadoras de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo tanto, el desorden en la ayuda internacional hacia Haití se quedó corto frente al desborde de los vecinos que espontáneamente y con mucho riesgo, asistimos a la población de Puerto Príncipe y de Jácmel, porque no hay autoridad mundial.

Si se va a programar un organismo de canalización de la ayuda a mediano y largo plazo (se habla de diez años) y que ésta se va a motorizar en República Dominicana, me apresuro a sugerir que República Dominicana nombre a un “Alto Comisionado” con funciones ejecutivas de cara a las instancias internacionales de esta ayuda.

Este “Alto Comisionado” debe ser una mezcla de Canciller, Planificador y Consejero que, con la mayor humildad respete la soberanía haitiana, pero que garantice la mayor pulcritud y eficiencia en lo que a la parte dominicana corresponde.

En un principio, la necesidad de este super-especialista es para que se dedique en cuerpo, alma y corazón a la tarea de coordinar y coordinarse con la comunidad internacional. Es el mejor aporte que podemos hacer los dominicanos para que se instaure la “autoridad” necesaria en el nivel multinacional.



Haití, se merece respirar. Jimmy Valdez. Nuevo Mundo, New York.

Jimmy Valdez, escritor, residente en USA, forista de Clave Digital, se expresa en sentido de proponer un apoyo a Haití, que se dejen malquerencias, y se construya de manera significtaiva un Nuevo Haití.

mildred d

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Acá Jimmy Valdez:

Ya no estamos para engaños, para dejar que la mentira adopte otra vez su tradicional posición de trascendencia e incriminación en los avatares del camino. El enemigo ha mostrado su rostro, su verdadero rostro infame, de insatisfacciones, podrido. Todas las miserias del mundo se han conjugado para tumbar de sus fierros la insidia oportunista de los de siempre, los verdaderos martirizadores del pueblo haitiano.

Solo tanta muerte, tanta destrucción humana, tanta orfandad de secuelas inimaginables, develan la entera catástrofe de la primera nación negra del mundo. La historia no ha podido ser más cruel, más inhumana, más antihaitiana, que aquella marcada por sus depredadores más directos. Francia, y todas las otras naciones colonialistas del mundo, engrosaron sus arcas a costa de la sangre desvalida de los esclavos; de esos negros provenientes del áfrica y de los nativos continentales de la nueva tierra americana, seres tratados con la indiferencia más siniestra, la misma que coloca a las naciones arrastradas hasta la propia renuncia del vivir, por debajo del linaje de los perros.

Cierto es que los tiempos no están para recriminaciones, que se hace imperante situarnos más arriba de las rabias que provocan tales abandonos, lo inmenso del dolor casi inhumano, anteriores al día martes del terremoto, y esas falsas acusaciones de un vergonzoso “apartheid caribeño” que desde hace muchísimos años intereses muy conocimos blanden como si esto fuese la célebre espada de Democles, sobre la soberanía nacional Dominicana, y su derecho a preservarse.

Da pena reconocer que si no fuese por la horrorosa tragedia del reciente terremoto en Puerto Príncipe, la llamada comunidad internacional del primer mundo poco o nada hubiesen hecho por dedicarle algo más que unas cuantas vigas de pan y otros tantos trapos viejos al devenir como nación del ya sufrido pueblo haitiano.

Eso que está ahí, esa “secuela de escombros, abominación social y violencia” como un seudo periodista de la televisión internacional resolviese llamar al primer espectáculo de saqueos visto en tiempo real, de esos muchos que les han dado la vuelta al mundo, no es otra cosa que la herencia de larga data de un pueblo lastimado con la más cruel de las injusticias por su afrenta libertaria.

El malvivir, la incomprensión e ignorancia, lo fallido, tienen patrocinadores muy refinados. En los últimos cincuenta años Haití, degeneró en la nación más paria de la comunidad occidental. El atraso, la desforestación, la hambruna, el odio irracional de unos cuantos, quienes entienden que los verdaderos culpables de las desgracias ocurridas y por ocurrir provienen del lado dominicano, basando sus argumentaciones en cuestiones absurdas, inventadas, hechas para hender cualquier entendimiento y buena voluntad entre vecinos, son solo fracciones de una problemática de caracteres ascendentes a las que se suman el narcotráfico y ahora esto, el peor de los golpes jamás recibido.

Haití, debe de ser reconstruido, compensado, puesto de pie y fortalecido por quienes le obligaron a todas las humillaciones posibles y a todos los fracasos imaginables. Estado Unidos, hace bien, muy bien, en asumir como repuesta el papel de líder, y hasta de gobierno, en un país asolado, lacerante, puesto de relieve dadas las magnitudes del infierno con que el mundo se ve dispuesto a reaccionar.

Que se callen las voces que emiten juicios de intervencionismo. Haití, se merece respirar.

Link, en foros de clavedigital.

http://foros.clavedigital.com/forum_posts.asp?TID=6936&PID=159710#159710

Esquema de análisis sobre la situación haitiana.( Ante terremoto enero 2010). Por Miguel Sang Ben

Hace un tiempo hablé de Honduras utilizando un Esquema de Análisis Geopolítico presentado por la Dra. Alejandra Liriano y este autor (ver El Poder Nacional, Argumentos, Santo Domingo, 2003, PAG. 43-44). Hoy quiero aplicarlo a la situación de Haití con la advertencia de que procuro aplicar alguna racionalidad a los hechos más allá de la “conmoción” sentimental que ha producido en toda República Dominicana. De todas maneras, estudiar la situación haitiana desde una perspectiva geopolítica, debe ser enmarcada en los antecedentes inmediatos:

1º Haití ha tenido un pasado de mucho honor que sólo doscientos años le venimos a reconocer indirectamente, a través de la UNESCO cuando rescata “La Ruta del Esclavo” donde Haití y la entonces colonia de Saint Domingue francesa produjo la Gran Rebelión de los Esclavos y la primera república negra en el mundo y primera en América Latina, después de la estadounidense.

2º La democracia haitiana ha seguido de cerca la evolución dominicana, con la gran diferencia que la transición se ha visto inconclusa por unos procesos que han desembocado en la intervención por los Estados Unidos, primero, y luego por las Naciones Unidas. Esta experiencia compartida debe estar a la base y, querámoslo o no, para determinar si las élites intelectuales dominicanas han desarrollado un “diálogo de sordos” sobre las relaciones pasadas, presentes y futuras de las dos naciones con la contraparte haitiana.

3º El ejercicio del Presidente Preval ha sido de desencuentros continuos con los otros poderes del Estado Haitiano, con un marco constitucional avanzado pero con falencias que han marcado, en la mente de muchos analistas dominicanos, como un Estado “fallido”, pero que se encuentra frente a otro estado igualmente “miope” en sus instituciones y con la ausencia de políticas de Estado.

4º Debemos resaltar que, contrario a la “paranoia” con que se trata el tema haitiano en Dominicana, las relaciones personales y empatía entre ambos presidentes es un cambio importante con relación a la época de los Duvaliers o de los Aristides (sin olvidar los diferentes golpistas que viven de este lado de la frontera).

5º La naturaleza de la amenaza que enfrentamos en esta ocasión es de la categoría de los “desastres naturales” que se señalan dentro de las “nuevas” amenazas que debemos reconocer en la literatura de la seguridad nacional y la defensa. Sin embargo, las consecuencias geopolíticas son de carácter institucional y, a largo plazo, debemos tener la perspectiva de la redefinición de las relaciones inter-societarias en la isla Hispaniola.

PERCEPCIONES: Estudiar las percepciones de las tareas (la propaganda de que es un asunto humanitario que afecta la conciencia humana y que se resalta en los medios de comunicación masivos y satura los comentarios de los programas de opinión), los temas (la crisis se trata de controlar pero la naturaleza de la crisis -hambre, indefensión y frustración- amenaza la paz social y la disciplina comunitaria) y los procesos (la “inexistencia” de autoridades e instrumentos para ejercer esa autoridad: la insuficiencia de la capacidad policial y la inexistencia de fuerzas militares u organismos civiles de atención de desastres). Es una tarea que nos lleva a la fundamentación de la vida en comunidad: la construcción de instrumentos de control social y autogobierno. En algunos casos se llama crisis de gobernabilidad.

ESTRUCTURAS: Escenarios físicos y humanos: Haití es uno de los cuatro países más pobres de América Latina y el Caribe, está superpoblado y depende principalmente de las remesas.

Dinámica histórica: Tiene una gran población de origen africano, que históricamente fue controlada por la minoría mestiza que era el “cuerpo de capataces” al servicio de los colonos franceses. La revolución social haitiana ha sido marcada por esta división cuasi-racial entre los pobladores. (Aprovecho para recomendar el libro de Euclides Gutiérrez Feliz sobre la historia de Haití contada para dominicanos).

Mecanismos desencadenantes: la dinámica geomorfológica del planeta no es el mecanismo desencadenante principal, pero si es el inmediato, ya que debemos encontrar en el malogrado proceso de transición de la sociedad desde la dictadura duvalierista hasta la democracia –sea representativa, participativa u otra definición, la “razón” geopolítica determinante, porque el principal problema a enfrentar es si podremos institucionalizar Haití luego de la “desaparición” de la burocracia como de los “edificios” destruidos por el terremoto del martes 12 de enero pasado.

ELEMENTOS: La contradicción entre las fuerzas internas y el ambiente internacional, hoy definido como “donantes”, pone sobre el tapete si el concepto de “fideicomiso” (como el aplicado a Namibia cuando se llamaba “África Suroccidental”) será el mecanismo para canalizar la inversión de largo plazo y los diez mil millones de dólares que se han mencionado.

DESARROLLOS: Con el seguimiento de las noticias podemos mantenernos al día sobre la superficie del problema, porque los movimientos detrás de “bambalinas” son diversas: la MINUSTAH tuvo sus “quince minutos de gloria” que perdió para desarrollar la asistencia de emergencia, pero el descabezamiento (la muerte de los principales responsables civil y militar) parece haber prohijado el ambiente de caos en la primera semana post-desgracia. En este marco es que debemos entender la decisión de “militarizar” por parte de Estados Unidos las operaciones de ayuda que, sin embargo, aparecen otras consideraciones importantes: los tres países más amenazados por la “desgracia” de Haití, somos sus tres vecinos: República Dominicana, Estados Unidos (aunque sea el Estado de Florida) y Cuba. No sabemos la perspectiva cubana, pero la presión migratoria será hacia su vecino dominicano o tomar las balsas hacia el paraíso floridiano. Por lo tanto, el control militar dominicano y norteamericano tienen las mismas premisas, por lo que es “politiquería criolla” negarse a ver el aspecto militar en la participación dominicana. En este marco, ¿qué rol tendrán las tropas de la MINUSTAH?

PROYECCIONES: La proyección es que si las convocatorias a celebrarse en Canadá, España y Dominicana en los próximos tres meses producen la fórmula de un fideicomiso-sin-formalización, algo así como un fondo de desarrollo (al estilo del nunca implementado que se habló para la Administración Palestina), entonces República Dominicana estará en el centro de la cuestión. Ya lo reclamó Preval en la cumbre celebrada en el Palacio Nacional de República Dominicana.

Como habrán notado, es un esquema muy rico que he reducido, como en mi análisis anterior de la crisis hondureña, a algunos comentarios, pero ya podremos ver los análisis que con posterioridad, principalmente en las convocadas reuniones en los países importantes, como Canadá y España, y en el más estratégico de todos, República Dominicana.