Hay que poner límites a algunas formas de negociar con determinados bienes de consumo como son los alimentos. Hay que poner una regulación a algunas prácticas de la globalización.
Los verdaderos responsables de la crisis alimentaria están en Chicago
Juan Limache
Argenpress
Los especuladores de Bolsa de Comercio de Chicago (Chicago Board of Trade, por sus siglas en inglés) provocaron la actual crisis alimentaria que desencadenará en una hambruna en los países pobres,
señalaron expertos del Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá (Idem).
Según el economista jefe del Idem, Horacio Rivera, en algunos países latinoamericanos, como Panamá, los efectos de esta especulación ya se ha dejado sentir encareciendo los precios de los alimentos de primera
necesidad.
Con respecto a las causas reales de esta crisis, Rivera precisó que la respuesta se encuentra bajo siete llaves en las archivos secretos de los corredores de las Bolsa de Chicago, Estados Unidos, donde los consorcios especuladores han comprado ingentes cantidades de granos a largo a largo plazo para crear una escasez artificial.
'Ni siquiera el consumo de India ni la República Popular China juntos, pueden tener los efectos desastrosos que han provocado los especuladores de alimentos', sostuvo.
Rivera también desestimo que el desvío de la producción agropecuaria hacia la elaboración de biocombustibles sea una de las causas de esta crisis, porque hasta el momento el único país que realmente ha desarrollado este sector energético es Brasil, y los brasileños no sienten la crisis alimentaria.
'La producción de biocombustible, es apenas una propuesta sobre la mesa, cómo se le puede achacar que sea una de las causantes del encarecimiento de los granos', cuestionó el experto.
De acuerdo a Rivera, lo mismo sucede con el precio del Petróleo en el mercado internacional, porque esto es generado por las compras a futuro de las grandes transnacionales como la Texaco, Esso y Shell, que logran ganancias multimillonarias con esta especulación.
Al respecto, el economista Miguel Ramos, quien investigó esta situación explicó que la Bolsa de Chicago se convirtió en atractiva los conocidos Fondos de Inversión, para invertir cerca de 150 mil millones de dólares, que ahora incursionan en la compra de granos
como el maíz, la soya y el trigo, apostando para lograr grandes ganancias manipulando los precios.
Como consecuencia de esta especulación y escasez artificial, el precio de la tonelada de arroz subió exorbitantemente de precio en abril, de 200 dólares a 499 dólares; en tanto que el precio del trigo también pasó de 150 dólares por tonelada a 499 dólares.
Mientras esto sucede en la Bolsa de Chicago, en Panamá y el resto de naciones en proceso de desarrollo el precio de los granos se dispararon en el mismo periodo más de 40 por ciento, en algunos casos; en otros, 60 por ciento o simplemente desaparecieron del mercado.
Ramos explicó que estos Fondos de Inversión, 'llamados buitres', que antes especulaba con valores Punto. Com, se trasladaron recientemente a la Bolsa de Chicago porque es más rentable y con esta acción también están condenando a la población de los países pobres
literalmente a morir de hambre.
El investigador del Idem Luis Sánchez sostuvo que este fenómeno es provocado por la globalización extrema, lo que en sus principios obligó a las naciones menos desarrolladas a abrir sus puertas a los mercados internacionales sin ningún tipo de regulación destruyendo a sus sectores productivos.
Según el economista, una de las consecuencias de esta apertura de mercados unilateral de las economías pobres agrava la crisis alimentaria, porque simplemente estos países dejaron de producir sus propia comida.
'Desde luego que para enfrentarnos a este monstruo se requiere adoptar algunas medidas, pero como se trata de un ciclo económico global habrá que seguir la corriente hacia dónde se desplaza este flujo', sostuvo.
Miguel Ramos, involucrado en la investigación de estos fenómenos cíclicos, recordó que en el caso de Panamá, así como en la mayoría de países latinoamericanos los anteriores gobiernos desmantelaron sus sectores productivos en nombre de la globalización.
El experto puntualizó que los organismos financieros internacionales impusieron políticas agropecuarias de reconversión del agro, como condición para otorgar financiamientos dejando de lado la producción de alimentos, lo que ahora se refleja en una dependencia de la importación.
Frente a esta crisis alimentaria, Panamá y el resto de países de la región se están replanteando la necesidad de invertir en la producción nacional de alimentos con la finalidad de garantizar la 'Seguridad Alimentaria'.
Alarmados por una potencial hambruna, recientemente los ministros de Agricultura de Centroamérica se reunieron en Panamá para diseñar estrategias comunes para hacer frente a este peligro.
Entre uno de los acuerdos logrados por los responsables de los sectores productivos de la región, los ministros se comprometieron a apoyar a sus productores nacionales con la finalidad de garantizar laseguridad alimentaria.
Un blog de opinión e informaciones enfocado en temas relacionados con los derechos de la mujer. Soy una demócrata radical en el desarrollo de las naciones, con la equidad e igualdad social, económica y política de los ciudadanos/as dominicanos/as y del mundo.
También encontrarás algunas producciones literarias buscando un sentido de interioridad y una visión universal.
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Haití y la crisis de alimentos, recomendaciones para que no ocurra: Gonzalo Fanjul, OXFAM-Intermón
TRIBUNA: GONZALO FANJUL
Lecciones de una crisis
GONZALO FANJUL 05/05/2008
Desde hace semanas, los habitantes de los barrios más pobres de Puerto Príncipe y de otras poblaciones haitianas salen a la calle para protestar por el precio de los alimentos. Las protestas son de tal calibre que han conseguido lo que antes sólo habían logrado las asonadas militares: forzar la renuncia de un primer ministro. La opinión pública internacional exige medidas para proteger a Haití y a otros muchos países pobres de una crisis alimentaria inminente, y se suceden las iniciativas para acelerar la provisión de alimentos y atender la emergencia humanitaria. Son medidas urgentes e imprescindibles, pero no deben esconder el debate sobre las causas de esta situación. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta crisis para no cometer los mismos errores en el futuro? Les propongo tres.
Lección número uno: no dejes de producir alimentos si no eres capaz de comprárselos a otros. Haití se enfrenta hoy a una carestía estructural de arroz, pero hace sólo 20 años sus campesinos eran capaces de producir todo el arroz que consumía la población nacional a un precio razonable. ¿Qué se torció? En 1995, el FMI y el Banco Mundial "sugirieron" la aplicación de un plan de liberalización comercial rápida. Y cuando dicen "rápida" se refieren exactamente a eso: en pocos meses los aranceles a la importación se desplomaron del 50% al 3%, lo que abrió la puerta a una avalancha de arroz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Los precios locales disminuyeron levemente, pero en pocos años la producción nacional se desplomó, dejando al país en manos del mercado exterior. Hoy Haití importa un 80% del arroz que consume, y los precios internos se han multiplicado por dos.
Lo lamentable es que este caso es una plantilla del modo en que han operado los mercados agrarios internacionales durante los últimos 30 años: liberalización unilateral de los países más pobres, exportación masiva de productos subsidiados por parte de los países ricos y un sector rural abandonado por donantes internacionales y gobiernos locales. Para países que no cuentan con las divisas para comprar en los mercados internacionales, la dependencia alimentaria absoluta se ha convertido en una ruleta rusa de consecuencias imprevisibles.
Lección número dos: no dejes la resolución del problema en manos de los mismos que lo han provocado. Una de las formas más obscenas de competencia desleal consiste en utilizar los programas internacionales de ayuda alimentaria para dar salida a los excedentes agrícolas que no se han podido colocar en el mercado propio. Eso es exactamente lo que Estados Unidos ha hecho durante décadas, hundiendo los mercados internacionales y debilitando la capacidad de producción de los países más pobres. Paradójicamente, uno de los defensores más entusiastas de este modelo durante su etapa como secretario de Comercio estadounidense fue Robert Zoellik, que hoy preside el Banco Mundial. Si aceptamos que la crisis alimentaria no es el resultado de un cataclismo divino, sino la consecuencia de tomar muchas decisiones equivocadas a lo largo de muchos años, ponerle a él y a otros como él al frente de la crisis es como encargar a los directivos de Gescartera la
dirección de la CNMV.
Lección número tres: si las cosas están mal, no hagas nada que las empeore. A pesar de las evidencias científicas que cuestionan los beneficios de los biocombustibles en la lucha contra el calentamiento global, la UE y Estados Unidos se han lanzado a una carrera insensata de producción de biomasa que reducirá aún más la oferta mundial de alimentos como el maíz. Para cualquiera que lo quiera ver, estas medidas están menos relacionadas con el cambio climático que con los precios del petróleo y la inercia de unas políticas agrarias basadas en intereses creados. Pero incluso el interés propio tiene un límite: España y otros países desarrollados deben replantearse con urgencia los objetivos de producción de biocombustibles, y apostar seriamente por la eficiencia energética y las energías renovables.
Las lecciones de esta crisis suponen lo más difícil para un responsable político, que es reconocer un error y dar marcha atrás. Pero eso es precisamente lo que distingue a un líder de un burócrata miope, y son verdaderos líderes lo que necesitamos en este momento. Si lo urgente ahora es garantizar el suministro de alimentos a las poblaciones pobres del planeta, lo más importante es tomar las medidas para que esta situación no se repita en el futuro.
No hace falta esperar demasiado. Siguen abiertas importantes negociaciones comerciales entre países ricos y pobres, donde están en juego algunas de las políticas públicas que reducirían la vulnerabilidad alimentaria. Es la oportunidad de consolidar mecanismos que permitan al mundo en desarrollo protegerse frente a la competencia desleal e impulsar su sector agrario.
Por otro lado, ya se han empezado a escuchar en el seno de la UE las primeras voces que cuestionan la política de biocombustibles. El Gobierno español no debería tardar más en unirse a ellas. Y no menos importante: conviene sacar de la sombra a los responsables de las políticas de desarrollo y dejar a los ministerios de Economía y a las instituciones financieras internacionales detrás de la ventanilla durante algún tiempo. Entonces toda esta situación habrá tenido incluso su lado bueno.
Gonzalo Fanjul es coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam.
Lecciones de una crisis
GONZALO FANJUL 05/05/2008
Desde hace semanas, los habitantes de los barrios más pobres de Puerto Príncipe y de otras poblaciones haitianas salen a la calle para protestar por el precio de los alimentos. Las protestas son de tal calibre que han conseguido lo que antes sólo habían logrado las asonadas militares: forzar la renuncia de un primer ministro. La opinión pública internacional exige medidas para proteger a Haití y a otros muchos países pobres de una crisis alimentaria inminente, y se suceden las iniciativas para acelerar la provisión de alimentos y atender la emergencia humanitaria. Son medidas urgentes e imprescindibles, pero no deben esconder el debate sobre las causas de esta situación. ¿Qué lecciones podemos aprender de esta crisis para no cometer los mismos errores en el futuro? Les propongo tres.
Lección número uno: no dejes de producir alimentos si no eres capaz de comprárselos a otros. Haití se enfrenta hoy a una carestía estructural de arroz, pero hace sólo 20 años sus campesinos eran capaces de producir todo el arroz que consumía la población nacional a un precio razonable. ¿Qué se torció? En 1995, el FMI y el Banco Mundial "sugirieron" la aplicación de un plan de liberalización comercial rápida. Y cuando dicen "rápida" se refieren exactamente a eso: en pocos meses los aranceles a la importación se desplomaron del 50% al 3%, lo que abrió la puerta a una avalancha de arroz subsidiado procedente de los Estados Unidos. Los precios locales disminuyeron levemente, pero en pocos años la producción nacional se desplomó, dejando al país en manos del mercado exterior. Hoy Haití importa un 80% del arroz que consume, y los precios internos se han multiplicado por dos.
Lo lamentable es que este caso es una plantilla del modo en que han operado los mercados agrarios internacionales durante los últimos 30 años: liberalización unilateral de los países más pobres, exportación masiva de productos subsidiados por parte de los países ricos y un sector rural abandonado por donantes internacionales y gobiernos locales. Para países que no cuentan con las divisas para comprar en los mercados internacionales, la dependencia alimentaria absoluta se ha convertido en una ruleta rusa de consecuencias imprevisibles.
Lección número dos: no dejes la resolución del problema en manos de los mismos que lo han provocado. Una de las formas más obscenas de competencia desleal consiste en utilizar los programas internacionales de ayuda alimentaria para dar salida a los excedentes agrícolas que no se han podido colocar en el mercado propio. Eso es exactamente lo que Estados Unidos ha hecho durante décadas, hundiendo los mercados internacionales y debilitando la capacidad de producción de los países más pobres. Paradójicamente, uno de los defensores más entusiastas de este modelo durante su etapa como secretario de Comercio estadounidense fue Robert Zoellik, que hoy preside el Banco Mundial. Si aceptamos que la crisis alimentaria no es el resultado de un cataclismo divino, sino la consecuencia de tomar muchas decisiones equivocadas a lo largo de muchos años, ponerle a él y a otros como él al frente de la crisis es como encargar a los directivos de Gescartera la
dirección de la CNMV.
Lección número tres: si las cosas están mal, no hagas nada que las empeore. A pesar de las evidencias científicas que cuestionan los beneficios de los biocombustibles en la lucha contra el calentamiento global, la UE y Estados Unidos se han lanzado a una carrera insensata de producción de biomasa que reducirá aún más la oferta mundial de alimentos como el maíz. Para cualquiera que lo quiera ver, estas medidas están menos relacionadas con el cambio climático que con los precios del petróleo y la inercia de unas políticas agrarias basadas en intereses creados. Pero incluso el interés propio tiene un límite: España y otros países desarrollados deben replantearse con urgencia los objetivos de producción de biocombustibles, y apostar seriamente por la eficiencia energética y las energías renovables.
Las lecciones de esta crisis suponen lo más difícil para un responsable político, que es reconocer un error y dar marcha atrás. Pero eso es precisamente lo que distingue a un líder de un burócrata miope, y son verdaderos líderes lo que necesitamos en este momento. Si lo urgente ahora es garantizar el suministro de alimentos a las poblaciones pobres del planeta, lo más importante es tomar las medidas para que esta situación no se repita en el futuro.
No hace falta esperar demasiado. Siguen abiertas importantes negociaciones comerciales entre países ricos y pobres, donde están en juego algunas de las políticas públicas que reducirían la vulnerabilidad alimentaria. Es la oportunidad de consolidar mecanismos que permitan al mundo en desarrollo protegerse frente a la competencia desleal e impulsar su sector agrario.
Por otro lado, ya se han empezado a escuchar en el seno de la UE las primeras voces que cuestionan la política de biocombustibles. El Gobierno español no debería tardar más en unirse a ellas. Y no menos importante: conviene sacar de la sombra a los responsables de las políticas de desarrollo y dejar a los ministerios de Economía y a las instituciones financieras internacionales detrás de la ventanilla durante algún tiempo. Entonces toda esta situación habrá tenido incluso su lado bueno.
Gonzalo Fanjul es coordinador de investigaciones de Intermón Oxfam.
Políticas ante la crisis de los alimentos: Pavel Isa Contreras
Pavel Isa Contreras (hijo de Narciso Isa Conde y de Lourdes Contreras, feminista), en su papel de Representante para República Dominicana del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) habla sobre las políticas para la autosuficiencia alimentaria y para que el país pueda exportar.
Advierte que los subsidios generalizados para disminuir los precios de los alimentos son un desperdicio de recursos, pues se subsidia al 60% de la población, que no necesita de ese subsidio; en cambio propone subsidios focalizados en las personas más pobres. Dice que hay que apoyar la agropecuaria de manera sistemática, facilitar que el crédito privado llegue en condiciones amigables...Habla de cuidarse de que un exceso de exportaciones no presione el mercado interno con alzas y de tu tema, la presión migratoria. Pero como puedes observar no aparece tu temor de un plan externo de organismos.
La noticia completa:
PÁVEL ISSA"Los subsidios generalizados son un enorme desperdicio"
Javier Valdivia - 5/12/2008 - Listín Diario
PÁVEL ISA, DEL PMA, HABLA DE LA CRISIS ALIMENTARIA Y DE SU IMPACTO EN RD
Pável Isa, oficial nacional a cargo del PMA, responde a las preguntas de LISTÍN DIARIO.
SANTO DOMINGO.- La crisis alimentaria que afecta al mundo ha movilizado a los organismos internacionales y los líderes discuten cómo evitar una catástrofe. Pável Isa, oficial nacional a cargo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), conversó con LISTÍN DIARIO sobre la repercusión de esta crisis en República Dominicana y sobre las políticas que se aplican para enfrentarla.
El FMI y otros organismos han llamado al subsidio para enfrentar la situación. ¿A la larga no es una trampa, sobre todo en países como RD donde el subsidio es muchas veces un arma política?
Se está hablando de asistencia humanitaria básicamente en países con una tasa elevada de pobreza y una elevada incidencia de inseguridad alimentaria. Es algo que no tiene escapatoria.
Una crisis alimentaria de este tipo, donde sencillamente contingentes de poblaciones enormes están atrapados en una situación de insuficiencia alimentaria y podría desencadenar una serie de consecuencias de salud, con consecuencias irreversibles para la población, sobre todo menor de 3 años. En esta situación no hay más alternativa que responder en el corto plazo y la única respuesta
posible es la asistencia alimentaria.
El gobierno ha gastado 401 millones de pesos para subsidiar los alimentos y se acaba el presupuesto... ¿Cuál es la solución a largo plazo?
Primero hay que graduar la respuesta alimentaria, no se puede estar otorgando subsidios generalizados; son insostenibles fiscalmente y además son un gran desperdicio. Estamos hablando de que se está subsidiando el consumo de un 60 por ciento de la población que no
está en una situación de riesgo de insuficiencia alimentaria. O sea que hay que focalizar la asistencia alimentaria.
¿A largo plazo…?
Estrategias contra la pobreza y la desigualdad. Esto puede sonar muy aéreo, pero es irremediable porque la situación de inseguridad alimentaria está muy asociada a la situación de insuficiencia de ingresos, entonces necesitas políticas más globales, y luego se necesita impulsar la agricultura.
Yo creo que hay un consenso en torno a la necesidad de fortalecer la producción agropecuaria, pero fortalecer no significa producir volúmenes solamente, se trata de producir volúmenes a un costo relativamente razonable y con un nivel de eficiencia relativamente bueno.
Es decir, se trata de fortalecer la capacidad de autoabastecimiento, no necesariamente el autoabastecimiento total, sino la capacidad, por ejemplo, de responder efectivamente en situaciones como ésta.
El Canciller habló de convertir a RD en el "granero del Caribe", cuando el año pasado el sector agropecuario apenas creció 1.2%, ¿No es un tanto pretencioso?
La agricultura ha sido la "cenicienta" de los sectores productivos. O sea, la política de desarrollo productivo ha sido la "cenicienta" de la política de desarrollo en República Dominicana, y la política de desarrollo productivo del sector agropecuario ha sido la "cenicienta" del desarrollo productivo, por lo tanto estamos hablando de la "cenicienta" de la "cenicienta": ha sido totalmente relegada.
Durante la sustitución de importaciones qué fue lo que se hizo: se estranguló la agricultura para apoyar la industrialización y se ha continuado este proceso a lo largo del de servicios de zonas francas y turismo.
Entonces, se trata de entender el rol que puede jugar el sector agropecuario en la cadena de desarrollo, en particular, por su impacto en el empleo, por sus implicaciones para el desarrollo rural y para establecer cadenas agroalimentarias. El país sí tiene las condiciones para convertirse en una potencia agrícola en la región por sus condiciones agropecuarias.
El tema de los biocombustibles es capital en la crisis…
La posición del PMA es que efectivamente hay un problema, pero hay que ver cuáles son los biocombustibles que están causándolos y por ahí hay que atacar, pero no se puede hacer una crítica universal a todos los biocombustibles. Obviamente lo primero es la alimentación.
Haití es una "bomba de tiempo". ¿Cuáles serán las repercusiones en RD?
Allí la urgencia es nuevamente aumentar la asistencia; es la única forma en el corto plazo. En el mediano y largo plazo creo que también se está planteando en Haití la necesidad de recuperar la producción agropecuaria, un país que se abrió de manera indiscriminada a las
importaciones.
El impacto en República Dominicana es que puede haber un posible aumento en la demanda de alimentos; es una amenaza y una oportunidad, una amenaza porque puede presionar los precios si las compras son masivas, y una oportunidad porque habría una demanda que se puede
aprovechar para aumentar. Una amenaza se da también por el lado de la migración, podría haber una presión migratoria mucho más fuerte.
Se ha advertido también que la crisis amenaza los Objetivos del Milenio. El aumento de los precios de los alimentos, la recesión en EEUU, va a implicar un desaceleramiento de la economía dominicana. Ya está proyectado un crecimiento de cerca de la mitad de la del año pasado, por lo tanto, yo no diría que sólo el tema de los alimentos, sino en general el contexto va a dar un crecimiento bastante menor de la economía dominicana este año, y por lo tanto, un alejamiento del cumplimiento de la meta número uno que parecía posible en algún momento: reducir a la mitad el porcentaje de las personas que viven con un dólar al día.
El contexto de los precios de los alimentos hace que el cumplimiento de las Metas del Milenio sea más lejano.
El Presidente ha anunciado que creará después de las elecciones un Consejo de Seguridad Alimentaria. Lo importante es la respuesta inmediata que se dé, que puede o no contar con el aval institucional de un consejo como éste.
La respuesta de asistencia alimentaria de emergencia no tiene que esperar por el consejo, eso es lo primero. Lo segundo, sobre si el consejo es efectivo o no, la verdad es que no importa tanto, hemos visto consejos efectivos y consejos inefectivos. ¿Le va a dar rango de política de Estado al tema de la crisis alimentaria o no? Esa es la pregunta.
Entonces, ¿Los pasos que ha dado hasta ahora el gobierno han sido correctos?
Creo que ha mostrado una genuina preocupación, aunque muy influenciada quizá por el contexto electoral, espero que esa preocupación que ha mostrado en el contexto pre-electoral continúe.
Pero en términos de política la respuesta que ha dado son los subsidios generalizados y esos subsidios no van a ser sostenibles. Puede ser un mecanismo de respuesta rápida, la vía más fácil que tratar de focalizar, focalizar toma tiempo.
Entonces, podría ser un primer paso, pero eso no se puede sostener, no es una respuesta que no puede durar más de tres meses a costa de estresar las finanzas públicas de una manera que es difícil de sostener y que por lo tanto atenta contra uno de los logros que ellos plantean y que es la estabilidad macroeconómica.
El punto es que los subsidios no son sostenibles. Hay que empoderar a la Secretaría de Agricultura, transformarla en una Secretaría que pueda fortalecer las capacidades productivas y no sencillamente salir en auxilio de productores cuando están en problemas solamente.
PRODUCCIÓN
¿Cómo se puede garantizar la producción de alimentos en cantidad, calidad y precios razonables para satisfacer la demanda nacional?
El oficial nacional del PMA señala algunos puntos fundamentales: "Política efectiva de acceso a la tierra, acceso al crédito, y eso implica no sólo al Banco Agrícola, sino también hacer que el sistema financiero sea un sistema amigable con la agropecuaria (en este momento es un sistema hostil a la agropecuaria).
Tercero, política de desarrollo productivo, es decir, una política de mejoramiento de la productividad y los rendimientos, que en la agropecuaria significa programas de extensión, mejoramiento de semilla, riego, fortalecimiento de la capacidad de aprendizaje y de
innovación en la agricultura, esos tres elementos al menos".
Isa destaca la necesidad de que en el tema del acceso a tierra y crédito las mujeres estén entre las más favorecidas. También se refiere a la necesidad de aplicar una política de desarrollo tecnológico.
"El problema de la agricultura dominicana es que es una agricultura de muy baja productividad, porque no tiene apoyo... es una actividad que no es muy rentable", dice.
En cuanto a la Reunión de Roma, convocada por la ONU para principios de junio y en la que se dará seguimiento a la crisis alimentaria, Issa cree que se debe esperar un compromiso de los líderes para ofrecer asistencia alimentaria sostenida y gradual, por el tiempo que sea necesario, a los países y poblaciones en profunda situación de insuficiencia alimentaria.
También confía en que surja un fuerte consenso en el sentido de que hay que transformar las políticas económicas a nivel global, de tal manera que dé un espaldarazo a las políticas de desarrollo productivo.
"Creo que la Reunión de Roma tiene que dar una estocada final a la idea de que la apertura de mercados y el sector privado, por sus propios medios, van a lograr el desarrollo de la producción, en este caso de alimentos, que todos deseamos, y una adecuada distribución", señala.
Según Isa, hay que cambiar esa idea por objetivos explícitos de políticas alimentarias: mejorar la producción, mejorar la productividad y combatir la pobreza.
"Ninguna se logra dejando las cosas al libre mercado, el mercado sólo es un instrumento", concluye.
Advierte que los subsidios generalizados para disminuir los precios de los alimentos son un desperdicio de recursos, pues se subsidia al 60% de la población, que no necesita de ese subsidio; en cambio propone subsidios focalizados en las personas más pobres. Dice que hay que apoyar la agropecuaria de manera sistemática, facilitar que el crédito privado llegue en condiciones amigables...Habla de cuidarse de que un exceso de exportaciones no presione el mercado interno con alzas y de tu tema, la presión migratoria. Pero como puedes observar no aparece tu temor de un plan externo de organismos.
La noticia completa:
Javier Valdivia - 5/12/2008 - Listín Diario
PÁVEL ISA, DEL PMA, HABLA DE LA CRISIS ALIMENTARIA Y DE SU IMPACTO EN RD
Pável Isa, oficial nacional a cargo del PMA, responde a las preguntas de LISTÍN DIARIO.
SANTO DOMINGO.- La crisis alimentaria que afecta al mundo ha movilizado a los organismos internacionales y los líderes discuten cómo evitar una catástrofe. Pável Isa, oficial nacional a cargo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), conversó con LISTÍN DIARIO sobre la repercusión de esta crisis en República Dominicana y sobre las políticas que se aplican para enfrentarla.
El FMI y otros organismos han llamado al subsidio para enfrentar la situación. ¿A la larga no es una trampa, sobre todo en países como RD donde el subsidio es muchas veces un arma política?
Se está hablando de asistencia humanitaria básicamente en países con una tasa elevada de pobreza y una elevada incidencia de inseguridad alimentaria. Es algo que no tiene escapatoria.
Una crisis alimentaria de este tipo, donde sencillamente contingentes de poblaciones enormes están atrapados en una situación de insuficiencia alimentaria y podría desencadenar una serie de consecuencias de salud, con consecuencias irreversibles para la población, sobre todo menor de 3 años. En esta situación no hay más alternativa que responder en el corto plazo y la única respuesta
posible es la asistencia alimentaria.
El gobierno ha gastado 401 millones de pesos para subsidiar los alimentos y se acaba el presupuesto... ¿Cuál es la solución a largo plazo?
Primero hay que graduar la respuesta alimentaria, no se puede estar otorgando subsidios generalizados; son insostenibles fiscalmente y además son un gran desperdicio. Estamos hablando de que se está subsidiando el consumo de un 60 por ciento de la población que no
está en una situación de riesgo de insuficiencia alimentaria. O sea que hay que focalizar la asistencia alimentaria.
¿A largo plazo…?
Estrategias contra la pobreza y la desigualdad. Esto puede sonar muy aéreo, pero es irremediable porque la situación de inseguridad alimentaria está muy asociada a la situación de insuficiencia de ingresos, entonces necesitas políticas más globales, y luego se necesita impulsar la agricultura.
Yo creo que hay un consenso en torno a la necesidad de fortalecer la producción agropecuaria, pero fortalecer no significa producir volúmenes solamente, se trata de producir volúmenes a un costo relativamente razonable y con un nivel de eficiencia relativamente bueno.
Es decir, se trata de fortalecer la capacidad de autoabastecimiento, no necesariamente el autoabastecimiento total, sino la capacidad, por ejemplo, de responder efectivamente en situaciones como ésta.
El Canciller habló de convertir a RD en el "granero del Caribe", cuando el año pasado el sector agropecuario apenas creció 1.2%, ¿No es un tanto pretencioso?
La agricultura ha sido la "cenicienta" de los sectores productivos. O sea, la política de desarrollo productivo ha sido la "cenicienta" de la política de desarrollo en República Dominicana, y la política de desarrollo productivo del sector agropecuario ha sido la "cenicienta" del desarrollo productivo, por lo tanto estamos hablando de la "cenicienta" de la "cenicienta": ha sido totalmente relegada.
Durante la sustitución de importaciones qué fue lo que se hizo: se estranguló la agricultura para apoyar la industrialización y se ha continuado este proceso a lo largo del de servicios de zonas francas y turismo.
Entonces, se trata de entender el rol que puede jugar el sector agropecuario en la cadena de desarrollo, en particular, por su impacto en el empleo, por sus implicaciones para el desarrollo rural y para establecer cadenas agroalimentarias. El país sí tiene las condiciones para convertirse en una potencia agrícola en la región por sus condiciones agropecuarias.
El tema de los biocombustibles es capital en la crisis…
La posición del PMA es que efectivamente hay un problema, pero hay que ver cuáles son los biocombustibles que están causándolos y por ahí hay que atacar, pero no se puede hacer una crítica universal a todos los biocombustibles. Obviamente lo primero es la alimentación.
Haití es una "bomba de tiempo". ¿Cuáles serán las repercusiones en RD?
Allí la urgencia es nuevamente aumentar la asistencia; es la única forma en el corto plazo. En el mediano y largo plazo creo que también se está planteando en Haití la necesidad de recuperar la producción agropecuaria, un país que se abrió de manera indiscriminada a las
importaciones.
El impacto en República Dominicana es que puede haber un posible aumento en la demanda de alimentos; es una amenaza y una oportunidad, una amenaza porque puede presionar los precios si las compras son masivas, y una oportunidad porque habría una demanda que se puede
aprovechar para aumentar. Una amenaza se da también por el lado de la migración, podría haber una presión migratoria mucho más fuerte.
Se ha advertido también que la crisis amenaza los Objetivos del Milenio. El aumento de los precios de los alimentos, la recesión en EEUU, va a implicar un desaceleramiento de la economía dominicana. Ya está proyectado un crecimiento de cerca de la mitad de la del año pasado, por lo tanto, yo no diría que sólo el tema de los alimentos, sino en general el contexto va a dar un crecimiento bastante menor de la economía dominicana este año, y por lo tanto, un alejamiento del cumplimiento de la meta número uno que parecía posible en algún momento: reducir a la mitad el porcentaje de las personas que viven con un dólar al día.
El contexto de los precios de los alimentos hace que el cumplimiento de las Metas del Milenio sea más lejano.
El Presidente ha anunciado que creará después de las elecciones un Consejo de Seguridad Alimentaria. Lo importante es la respuesta inmediata que se dé, que puede o no contar con el aval institucional de un consejo como éste.
La respuesta de asistencia alimentaria de emergencia no tiene que esperar por el consejo, eso es lo primero. Lo segundo, sobre si el consejo es efectivo o no, la verdad es que no importa tanto, hemos visto consejos efectivos y consejos inefectivos. ¿Le va a dar rango de política de Estado al tema de la crisis alimentaria o no? Esa es la pregunta.
Entonces, ¿Los pasos que ha dado hasta ahora el gobierno han sido correctos?
Creo que ha mostrado una genuina preocupación, aunque muy influenciada quizá por el contexto electoral, espero que esa preocupación que ha mostrado en el contexto pre-electoral continúe.
Pero en términos de política la respuesta que ha dado son los subsidios generalizados y esos subsidios no van a ser sostenibles. Puede ser un mecanismo de respuesta rápida, la vía más fácil que tratar de focalizar, focalizar toma tiempo.
Entonces, podría ser un primer paso, pero eso no se puede sostener, no es una respuesta que no puede durar más de tres meses a costa de estresar las finanzas públicas de una manera que es difícil de sostener y que por lo tanto atenta contra uno de los logros que ellos plantean y que es la estabilidad macroeconómica.
El punto es que los subsidios no son sostenibles. Hay que empoderar a la Secretaría de Agricultura, transformarla en una Secretaría que pueda fortalecer las capacidades productivas y no sencillamente salir en auxilio de productores cuando están en problemas solamente.
PRODUCCIÓN
¿Cómo se puede garantizar la producción de alimentos en cantidad, calidad y precios razonables para satisfacer la demanda nacional?
El oficial nacional del PMA señala algunos puntos fundamentales: "Política efectiva de acceso a la tierra, acceso al crédito, y eso implica no sólo al Banco Agrícola, sino también hacer que el sistema financiero sea un sistema amigable con la agropecuaria (en este momento es un sistema hostil a la agropecuaria).
Tercero, política de desarrollo productivo, es decir, una política de mejoramiento de la productividad y los rendimientos, que en la agropecuaria significa programas de extensión, mejoramiento de semilla, riego, fortalecimiento de la capacidad de aprendizaje y de
innovación en la agricultura, esos tres elementos al menos".
Isa destaca la necesidad de que en el tema del acceso a tierra y crédito las mujeres estén entre las más favorecidas. También se refiere a la necesidad de aplicar una política de desarrollo tecnológico.
"El problema de la agricultura dominicana es que es una agricultura de muy baja productividad, porque no tiene apoyo... es una actividad que no es muy rentable", dice.
En cuanto a la Reunión de Roma, convocada por la ONU para principios de junio y en la que se dará seguimiento a la crisis alimentaria, Issa cree que se debe esperar un compromiso de los líderes para ofrecer asistencia alimentaria sostenida y gradual, por el tiempo que sea necesario, a los países y poblaciones en profunda situación de insuficiencia alimentaria.
También confía en que surja un fuerte consenso en el sentido de que hay que transformar las políticas económicas a nivel global, de tal manera que dé un espaldarazo a las políticas de desarrollo productivo.
"Creo que la Reunión de Roma tiene que dar una estocada final a la idea de que la apertura de mercados y el sector privado, por sus propios medios, van a lograr el desarrollo de la producción, en este caso de alimentos, que todos deseamos, y una adecuada distribución", señala.
Según Isa, hay que cambiar esa idea por objetivos explícitos de políticas alimentarias: mejorar la producción, mejorar la productividad y combatir la pobreza.
"Ninguna se logra dejando las cosas al libre mercado, el mercado sólo es un instrumento", concluye.
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