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Pepe Mujica, ejercicio de poder y diferencias sociales

Pepe Mujica, dialéctico, muestra en esta entrevista sus experiencias, y su lógica en el ejercicio del poder, moviéndose entre lo deseable, la correlación de fuerzas: cero infantil.
Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, período 2011-2015.
Su pensamiento es complejo sobre cómo manejar las diferencias en las clases sociales, inter países, a partir de las diferencias con Argentina, que difiere con Uruguay en tener un proyecto menos integrador.

Es un hombre de pensamiento y práctica colectiva, disciplinado, realista, todo un estadista, más allá de su parcela ideológica.

Habla sobre los medios de comunicación y sus mediaciones con los grupos económicos.
Acá la entrevista para el periódico País.
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"Vamos a bajarle los decibeles"

En su chacra, sentado en un banco de plaza que le regaló una cooperativa de trabajo, el presidente José Mujica recibe a El País. Es miércoles por la mañana. Se lo ve relajado pero cansado. Su discurso también parece sufrir la fatiga. Se le pregunta sobre su prédica sobre la lucha de clases y pide que se hable de "diferencias" de clase para "bajar los decibeles".


PAULA BARQUET / GONZALO TERRAsáb feb 28 2015
También aclara que "lo político por encima de lo jurídico" fue una figura teórica y admite que en la práctica sería "una barbaridad". Culpa a su forma de hablar. Mujica se despide y retorna a un tono conciliador. Pero no da tregua y se prepara para seguir en campaña para que su esposa Lucía Topolansky llegue a la intendencia. Anuncia que promoverá la reforma constitucional en la trinchera del Senado.

—En estos cinco años surgieron temas sobre los que usted no había hecho énfasis a lo largo de su carrera política: marihuana, matrimonio homosexual y otra serie de leyes que consagraron derechos. ¿Cómo llegaron a ser una prioridad?

—Yo tengo que confesar: eso que se llama la agenda social, en mi forma de pensar, tal vez por veterano y hasta por "conservador", no es central. A ver, el hombre de color que tiene problemas, es pobre. Si es rico ya no tiene tanto problema. El homosexual tiene problemas también si es pobre. Es decir, la lucha de clases, en mi humilde manera de pensar, sigue siendo el dibujo que está en la base de la sociedad y no deberíamos sumarlo con otras agendas que si bien son importantes, son relativamente más secundarias. Con esa salvedad, es evidente que estas cuestiones de la agenda social están motivando enormemente a la gente joven del Frente y de Uruguay. Y uno tiene que percibirlo.


—¿Hubiera preferido concentrar el debate en otros temas?

—No sé. No hacemos lo que queremos, hacemos lo que podemos. Uno tiene que ser sensible a los problemas que plantea el entorno social de la gente.



—Muchas cosas le quedaron en el tintero: mejora de la educación, puerto de aguas profundas, ferrocarril. En comparación con el primer gobierno de Tabaré Vázquez el suyo ha tenido muchos problemas de gestión. ¿A qué lo atribuye?

—Primero, yo en política sacaría la palabra gestión. La gestión es para los empresarios, porque si esto fuera gestionar, vamos a buscar al gerente de Conaprole y lo ponemos al frente del país. Esto no es una estancia, no es una fábrica. Por eso la política es un arte, sin que por ello se desprecie a la ciencia. Pero acepto. Es probable que… Yo no me propuse nunca ser presidente. Tuve que agarrar esta changa porque si no ganaba (Luis Alberto) Lacalle. Si lo dejábamos ganaba él. ¿Por qué? Porque las elecciones que yo gané las definió un grupo de blancos que a él no lo bancaban y a mí sí. Por una realidad política me metí en esta changa. Si no, ni se me pasaba por la cabeza. Yo soy muy libertario. Soy contestatario. Soy otra cosa y las naciones necesitan presidentes para la foto, con cara de estatua.

—¿Sus problemas de gestión pasan por la gente de la que se rodeó?

—Y a veces la chamboneamos, nos equivocamos. Elegimos estupenda gente como personas pero se los fumaron por buenos. Nos pasó en Salud Pública (N. de R.: se refiere a Mario Córdoba, expresidente de ASSE). En la enseñanza tuvimos que dar un golpe de Estado. Nosotros queríamos llevar un proyecto de libertad y autonomía de UTU, que se desarrollaran y apuntaran a futuras universidades tecnológicas. Nuestra fuerza no lo llevó, la oposición tampoco. El país necesita acentuar la enseñanza tecnológica. Por lo menos como etapa, y sobre todo en el interior.

—¿A qué se refiere con "golpe de Estado"?

—Y sí, agarramos a la gente que estaba dirigiendo la UTU y la pusimos al frente del Codicen. No le pudimos dar la autonomía y la libertad, pero le dimos un pedazo de poder. Nos dieron como premio consuelo la UTEC, que la votaron por unanimidad. Pero fue un premio consuelo. Yo quiero señalar que la enseñanza es muy importante; el conocimiento lo es. Pero más importante es el rumbo que hay atrás, y eso lo dan los valores. Y ahí me parece que es donde tenemos que pelear todos los uruguayos, no es un problema del Frente o del gobierno. Tenemos problemas de valores cada vez más fuertes: cada vez estamos más ricos, cada vez queremos más cosas, pero tenemos una crisis de valores.

—Los valores y la educación tienen mucho que ver con la prosperidad. ¿Conoce algún pobre que haya salido de pobre solo con ayuda estatal?

—No, no. Por supuesto. La pobreza es un cuadro espiritual y mental. Lo puedo superar estadísticamente en el campo de los ingresos, pero el ser humano puede tener severas limitaciones y se me puede caer en cualquier momento. Por un lado uno se puede sentir orgulloso porque disminuyó mucho la pobreza estadística y la indigencia. Y por otro lado se puede sentir triste porque este país no es para tener pobres e indigentes. Es bueno que nos acordemos de las dos partes. Creo que hay mucho que laburar en eso, y yo siento que es una deuda.

—Usted aspira al socialismo. ¿Para usted Vázquez puede llegar a ser un retroceso?

—No, mire, yo parto de la base, como teoría, de que no se puede construir una sociedad mejor a partir de una sociedad pobre. El país se tiene que desarrollar. No porque a partir del desarrollo vaya a ir en línea recta hacia una sociedad mejor. Puede ser una sociedad mucho más rica y muy venenosa. Pero creo que los recursos económicos y, sobre todo, la masificación de la cultura y del conocimiento, son condiciones para una sociedad mejor. Ese intento de crear socialismo a partir de sociedades pobres y todo lo demás, la historia porfiadamente demuestra exactamente lo contrario. Más cerca del socialismo están países como Noruega o como Suecia, mucho más. Entonces yo no le voy a poner piedras en la rueda a una etapa del Uruguay que tiene que desarrollarse. Y tengo la permeabilidad de no meterme a sustituir lo que no puedo sustituir porque no tengo con qué. ¿Ustedes no se dan cuenta de que el ministro de Agricultura es un empresario que puse yo? A un sector clave de la economía uruguaya, por la incidencia y la capacidad de exportar, le puse uno de ellos. Y es medio de izquierda, pero no deja de ser un empresario. Para que encaje. Porque si le pongo uno de los muy rengos de izquierda de los míos, van a estar desconfiados como caballo de tuerto, y los tipos tienen que trabajar con confianza porque yo no tengo nada para sustituirlos. Puedo tirar la bronca para la concentración de la riqueza, o que no quieran pagar impuestos, pero sé perfectamente que tienen que cumplir un papel histórico en un país que es agroexportador. Y si me dedico a ponerles palos en la rueda, lo único que voy a trancar es el desarrollo del país. Entonces, soy un tipo de izquierda pero no masco tuerca. Más bien soy un hombre de izquierda en la forma de vivir.

—Usted se va al Parlamento ahora y tiene ahí una bancada muy fuerte.

—Tengo, sí.

—Hace un rato decía que agarró la "changa" de presidente para que el proyecto de izquierda siguiera avanzando. La gente que usted identifica como "la barra" no tiene un 100% de coincidencias con Vázquez en lo que es su modelo de sociedad y el rumbo económico. ¿Cuál va a ser su papel en el Parlamento?

—No, no, no. El barco puede tener tablas que son distintas pero hay que intentar que navegue lo más posible. Si no, lo único que hay son los pedazos. No solo como Frente, sino como país. Yo voy a respaldar al gobierno. Ahora, no voy a respaldar como un soldado que dice amén. Alguna opinión voy a tener y alguna cosa... Pero como tiene que ser un político: un negociador. Mucho más en el Uruguay. Más que confrontador debe ser negociador. Entonces yo voy a respaldar a mi compañero en sus responsabilidades de gobierno. Sí, desde luego que tenemos diferencias. Él es un oncólogo brillante, dicen que es masón. Yo soy medio libertario… Pero bueno, ta.

—Nos dijo que el problema de fondo es la lucha de clases. Hace unos años, ante empresarios en el Conrad, no mencionó el discurso de la lucha de clases. ¿Por qué lo retoma ahora?

—No es la lucha de clases, es la diferencia entre clases. La lucha de clases puede ser opinable. Es la tendencia a la desigualdad acentuada que existe en nuestra sociedad y nos crea la peor fantasía de nuestras definiciones jurídicas: los ciudadanos son iguales ante la ley. Sí, sí. Si tenés un abogado que te puede defender. Sabemos que las diferencias materiales crean desigualdades sociales, no hay caso. No hay que tomarse con dolor las diferencias de clase. No creo que haya que tener odio con nadie. Yo me siento orgulloso de pertenecer por convicción a los sectores humildes de la sociedad. Me siento feliz, integrado. Aquellos que buscan la felicidad teniendo mucha plata están locos.

—Pero habló de lucha de clases y se refiere a la propiedad de los medios de producción y del antagonismo entre capital y trabajo. Usted decía "el Fondes es una velita prendida al socialismo". Cuando pone sobre la mesa que el problema es de clase ¿es porque vislumbra una sociedad en la que los medios de producción estén colectivizados?

—No, estoy de vuelta con lo que pensaba hace 50 años con respecto a esto. Yo no creo en ningún Estado avasallante, que se imponga y que se apropie de todo. Es el mejor camino para tener otra clase de burocracia que nos ponga reglamento para todo. No, no tengo nada que ver con eso. Prefiero coexistir con la actividad privada siglos. Se puede perfectamente tener una parte de la economía autogestionada y otra parte no. Y me parece que hay un largo camino así. Lo peor de todo es no laburar o caer en lo del perro del hortelano, que no come ni dejar comer. ¿Porque no me gusta el capitalismo no lo hagas vos? ¡No seas malo! Eso es ridículo. El capitalismo es una cultura, es una bruta formación y ha desatado una civilización que tiene enormes defectos pero nos da, nada más y nada menos, que 40 años más de vida promedio que lo que hacía hace un siglo. ¿Qué te parece? Entonces, no es como para poner en una bolsa y decir "todo esto lo tiro a la basura". Ese es un esquema infantil. Si mis palabras son duras, con respecto a eso, vamos a bajarle los decibeles. Creo que las clases sociales existen, están, pero tampoco hay que hacer un drama con eso.

—Dice que no hay que hacer drama con el tema de las clases sociales, pero su discurso cuando inició el gobierno era más centrado y tolerante que lo que le hemos escuchado últimamente. Ha hecho discursos fuertes contra las clases altas, la oposición, la Justicia, los medios. ¿A qué se debe? ¿A dónde quiere ir?

—No estoy intentando nada, yo estoy diciendo lo que pienso. Pero la verdad es compleja. El Derecho varía de acuerdo a los cambios históricos, las relaciones de clases. Toda revolución y esto fue lo que dije en algún momento, pero me lo agarraron con espíritu estudiantil una vez que se concreta es una fuente de Derecho, crea un ordenamiento jurídico en determinado sentido, y después se atiene a ese ordenamiento. Cuando pasa el tiempo se producen cambios en la sociedad y empiezan a haber incongruencias entre lo que jurídicamente se afirmó en el pasado y lo que está pasando en la realidad, y viene una época de cambio jurídico. ¿Cuántas veces habremos cambiado nuestra Constitución? ¿Y cuánto la cambiaremos? Entonces lo político está por encima de lo jurídico en el sentido estratégico del ordenamiento. En el diario vivir tenemos que tener normas jurídicas a las que atenernos porque si no, sería el caos. Nos matamos entre nosotros. Convengamos que estos niveles existen porque si no, no habría revolución ni cambio. Estaríamos como en la época de los reyes o de los señores feudales. Y estamos en la época de las repúblicas.


—Igualmente, haber dicho que lo político está por encima de lo jurídico es muy fuerte. Bajo esa consigna se hicieron muchas barbaridades.

—Sí..., exactamente. Si usted lo agarra en la de todos los días es una barbaridad. Pero lo jurídico lo inventamos los hombres para poder convivir.

—Es el fin por encima de los medios.

—Sí... Yo pienso que… Es posible que mi lenguaje… Pero ¿por qué tenemos miedo de llamar a las cosas como son? ¿Por qué no aceptamos que existen clases sociales, y que hay diferencias?

—Que existan clases sociales es un hecho objetivo. Que el Poder Judicial esté para defender las clases sociales altas ya es una valoración que, en definitiva, puede generar un imaginario negativo sobre la institucionalidad…

—No creo que sea el Poder Judicial. No es el Poder Judicial. Pero es evidente que una parte de la estructura jurídica le da un nivel de garantía al statu quo muy importante. Y los jueces se van a mover con ese ordenamiento jurídico; no es una cuestión de que los tipos tengan responsabilidad personal.

—Entonces lo suyo es contra la Constitución, porque el ICIR se lo frenan por la Constitución.

—Justamente, ¡y yo lo tengo que aceptar! Y estoy en contra de lo que dice la Constitución, ¡pero me la tengo que bancar!

—Entonces la Suprema Corte lo que hace es aplicar la Constitución. No son los señores de la Suprema Corte los malos.

—Desde luego. Pero es la Constitución la que defiende el statu quo.

—Ahora va al Senado y tiene los votos de un buen número de legisladores.

—¡Y tengo para pelearla, claro! Me parece que es de las cosas que ameritan cambios. Pero tampoco puedo caer en llevarme el país por delante.

—Países de la región han llegado a un nivel de confrontación social muy alto y también han iniciado caminos de reforma constitucional.

—No, no, de mi parte eso no lo van a ver porque eso es entrar de aprendiz de brujo. Yo tengo problema con los sueldos de los jueces pero hasta estoy dispuesto a buscar caminos de negociación. Pero se me portaron como una corporación. La Justicia puede tener defectos, pero pobres de nosotros si no tenemos a alguien que toque el pito. Y nunca debe estar en manos del Poder Ejecutivo.

—¿La reforma constitucional va a ser su prioridad como legislador?

—Le doy importancia, sí, pero no puedo internarme en una cosa así sin la fuerza política. Yo creo que es una herramienta importante a esta altura. Pero no para desangrar al país tampoco. Tuvimos un intento en el 92, ¿se acuerdan?

—Pero iba en otro sentido.

—El error fue que se les ocurrió ponerles sueldo a los ediles y ¡paf! Es notable nuestro pueblo, qué cosa bárbara.

—¿Cuál cree usted que fue su mejor acierto y cuál su mayor error?

—(Piensa) ...El mayor acierto, eso que les decía respecto a la indigencia y la pobreza. Mejoró sustantivamente. O podría ser la política energética. Nuestro mayor error (vuelve a pensar unos segundos) confiar demasiado. Confiar demasiado en alguna gente buena. Se nos perturbó la cosa en algunos lugares importantes. Perdimos muchísimo tiempo y energía. Pero esto lo digo con el diario del lunes. Si lo hubiera visto antes no habría pasado, qué va a hacer.

“Pensé que El País iba a apoyar el gobierno de Vázquez”.
Durante la entrevista hubo un momento en el que el presidente habló de los medios uruguayos, de la ley que aprobó para su regulación y opinó sobre el diario El País. Recordó que en un principio estaba negado a legislar sobre el tema y que llegó a decir que si le entregaban una ley de medios la tiraría a la basura. Ahora aclara que aquella fue una señal para su interna, porque mientras él “no tenía ni idea” del tema, otros estaban “sacando cosas para afuera” y causando “alarmismo” en vez de discutirlo en Presidencia. Después, sí, logró que lo “escucharan bastante” e incluso incidió en algún aspecto de la ley que se votó a fines de 2014.

“El problema es dónde están los medios. Son empresas en un mundo que se mueve entre empresas. Entre otras cosas son un hecho económico, porque si no tienen una economía que los respalde, desaparecen. Y naturalmente eso va a influir en parte o tiende a influir. Como no puede ser pública la manutención de los medios de prensa, naturalmente que aquellos que entonan mejor con el sistema empresarial van a tener en general un mejor apoyo que aquellos que están en contra”, dijo Mujica, y luego agregó: “No se me ofendan, pero sería ridículo si yo no les digo que hay gente que va a llevar avisos a El País, y si nosotros ponemos un diario no nos va a poner nada”. Mujica reveló entonces que tenía otra expectativa del diario cuando el Frente Amplio llegó al poder. “Yo pensé que El País iba a apoyar al gobierno la primera vez, cuando ganó Vázquez. Apoyar no, tener una cierta bonhomía con el gobierno. Me equivoqué, me equivoqué, porque las clases sociales funcionan”, señaló. Sin embargo, luego reconoció que de alguna manera su alta aprobación y popularidad relativizan el poder que tienen los medios. “Relativiza, es cierto. No es matemático. Y también hay que reconocer una resultante en general en el periodismo uruguayo de cierto margen de independencia que permite que haya una expresión bastante fuerte de las opiniones”, consideró.

“La política miserable”
-Una de sus prioridades cuando asumió el gobierno era encaminar la relación con Argentina, pero no parece que se haya logrado. ¿Cuál fue el error?

-Yo creo que no hubo ningún error. Hubo una realidad difícil. El puente estaba cerrado cuando nosotros asumimos, pero estaba cerrada la financiación del Focem, que es una cosa tan o más importante que el puente, y la gente se olvida. Nosotros logramos destrabar eso. La interconexión pesada que tenemos terminada con Brasil, que nos permite traspasar para acá o para allá más de 500 mW, se hizo con plata del Focem. Y eso estaba bloqueado por la mala relación que teníamos con la Argentina. Pero naturalmente que la Argentina está metida en un proyecto, en mi opinión, muy cerrado, y eso tiene consecuencias en la región. Está como en un proyecto típico de 1960, por tomar una fecha. Y nosotros estamos en la época de la integración. Creo que esa política interna de la Argentina nos crea problemas para el desarrollo y el Mercosur. Eso no significa que la Argentina no haya hecho gestos; ha hecho muchos. Pero tiene la imposición del modelo que asumió, y eso resulta contradictorio con la integración del Mercosur. Tampoco me puedo colocar en un plano neutral. Yo soy de los que cuando Argentina juega con Alemania soy hincha de la Argentina. Le hago una crítica en familia, pero aprendí una cosa en la historia: cuando a Argentina le va bien, a nosotros nos va mejor. Hay mucho uruguayo torpe que no se da cuenta de eso.

-Pero ese esfuerzo suyo no ha sido de ida y vuelta con el gobierno argentino.

-Hemos tenido dificultades, yo lo reconozco, pero hemos tenido algunos logros. Con la otra política, la de cerrarnos a cal y canto… Ya la conocemos a esa política. La conocimos con Perón: seis años en los que no se podía ni venir a Uruguay. ¿Y qué nos pasó? ¿Cuál fue el beneficio que recibimos? ¡La muerte de toda la costa uruguaya! Yo tengo grabado eso porque lo viví. Entonces, ¿por qué negociar? Es nuestro camino. Con la confrontación, de guapo, te podrás sacar la bronca pero resultados prácticos no conseguís ninguno.

-Eso lo diferencia de Vázquez.

-Y bueno, puede ser que sea una diferencia. Yo no puedo jugar con la comida de la gente que vive del turismo. No es sacarme la bronca, yo me como la bronca. Alguna vez me he peleado con la presidenta argentina y difícilmente haya alguien que haya sido tan duro en una pelea como yo, pero no es cuestión de sacarse la bronca. Pero bueno, vendrán otros mejores que lo harán mejor.

-Usted ha dicho que su propia fuerza política le trancó algunas cosas. ¿Esa fue la verdadera oposición?

-No, no, en general no. Tuvimos oposición en alguna cosa gruesa, dura. Lo de la UTEC me duele hasta ahora y me dolerá mientras viva, pero bueno, ta. La culpa es mía porque no soy especialista en educación y no tuve capacidad de convencerlos. Después tenemos otra oposición, que es la peor. Yo tuve la mejor relación posible con los intendentes. Ahora, hay gente mía que se me enojaba en el interior porque le daba una mano al intendente. Si no ayudamos al interior, caemos en esa chiquita. La gente de su propio partido, acá, de contra, cuestiona las decisiones que toman los intendentes. Nos pasó con las patentes. Es de lo peor porque es una oposición al país, habla de nuestra inmadurez. Es la política miserable. Me dan ganas de llorar.

-Es una lógica que el Frente también utilizó cuando era oposición.

-Sí, señor. Sí, señor. Yo también. Me hago cargo. Tenemos que tener un sentido político más adulto.

Mujica recibió a El País en su chacra de Rincón del Cerro. Foto: Nicolás Pereyra


Pepe Mujica, de Presidente a Senador, Uruguay 2015-2020

Hay mucho que aprender de países con más desarrollo cultural-político que la República Dominicana. Gana de nuevo el Frente Amplio, y vuelve al poder Tabaré Vázquez, médico.

Pepe Mujica acaba de terminar su período electoral: marzo 2010 a marzo 2015. Sigue activo en la política a sus 79 años, y desciende del ser el ejecutivo principal de la nación a ser un senador. Una vida al servicio de la educación y de un liderazgo saludable, desinteresado, no consumista y vanaglorioso. Aprendamos de la política en Uruguay.

Mildred Dolores Mata

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Mujica: "¿Llama la atención que ande en un autito viejo? El mundo está loco"
José (Pepe) Mujica, presidente de Uruguay de marzo del 2010 hasta marzo 2015, actual senador de la República de Uruguay

Ignacio de los Reyes

Enviado especial de BBC Mundo a Montevideo

La chacra (finca) de José Mujica es un museo desordenado, una exhibición de las memorias del presidente saliente de Uruguay, que dice que más que una vida ha tenido una peripecia.

En las estanterías de la casa de campo de "El Pepe" en las afueras de Montevideo hay un busto del Che Guevara y otro del Papa Francisco; un retrato de Fidel Castro –que es una "reliquia", cuenta, "pero que está bien de la cabeza"- y dos iPads para leer la prensa; una foto del día de su proclamación como presidente en marzo de 2010 y una vieja bicicleta de carreras con la que ha recorrido medio país.
La casa de Pepe Mujica, la chacra, vivienda y finquita como medio de vida, ahí siembra árboles medicinales, flores. No abandonó su casa en el caso y no se mudó al Palacio de gobierno
Afuera duerme su Volkswagen Fusca celeste, mundialmente conocido desde que un jeque árabe le ofreció un millón de dólares por él en una cumbre internacional en Bolivia.

"A esta gente de repente se les ocurre hasta comprar un par de zapatos de tu abuelo… son excentricidades", dice.

Con motivo de las elecciones presidenciales que acaba de celebrar su país, ganadas con más del 53% de los votos por su compañero de partido, el exmandatario Tabaré Vázquez, José Mujica responde a las preguntas de BBC Mundo.

Con Manuela a sus pies, la perrita de tres piernas que a sus 18 años es ya casi tan famosa como su dueño.

Y con su esposa en la habitación de al lado, la senadora del Frente Amplio Lucía Topolansky, que mira la televisión.

"Bajá el volumen, vieja", le pide Mujica a la primera dama de Uruguay.

En los últimos años cientos de medios extranjeros han llegado al país sudamericano intrigados por la vida del que ha sido bautizado como "el presidente más pobre del mundo", un calificativo que no le acaba de gustar.

"Eso me preocupa bastante, me preocupa por como anda el mundo", le dice a BBC Mundo.

"¿Qué es lo que le llama la atención al mundo? Que vivo con poca cosa, una casa simple, que ando en un autito viejo, esas son las novedades? Entonces este mundo está loco porque le sorprende lo normal".

"Yo vivo como vive la mayoría de mi pueblo, en la política lo normal tendría que ser mi forma de vida", añade.

Celebridad

A sus 79 años, Mujica ha conocido al Che Guevara, a Mao Zedong y a Barack Obama. Pero también a Ricky Martin, Calle 13 o Aerosmith, que quisieron tomarse una foto con el presidente latinoamericano más popular en el extranjero.

Y es que hasta sus mayores críticos reconocen que en cinco años ha ayudado a poner en el mapa a Uruguay, un pequeño país de 3,5 millones de habitantes encajado entre Argentina y Brasil.

Su nombre ha aparecido en la primera plana de los principales medios del mundo gracias a su estilo de vida austero, al buen desempeño de la economía y a la aprobación de leyes pioneras en la región como la del aborto, el matrimonio igualitario o la regulación de la marihuana.

Y ahora que se acerca al final de su mandato –entregará la banda al presidente electo, Tabaré Vázquez, en marzo de 2015- cuenta con un nivel de apoyo del 56%, el más alto desde sus primeros meses de gobierno.

José Mujica sabe que su apariencia y forma de entender la vida, tan comentada dentro y fuera del país, es a la vez una herramienta política tan valiosa como las mayorías parlamentarias o la capacidad de negociación.

"La imagen tampoco es gratis, (la austeridad) es una manera de luchar por el republicanismo en la época que nos toca vivir", dice.

"Esto no es casual, ni tampoco es una pose. Yo no hago otra cosa que vivir como vivía hace treinta años cuando vine acá (a la chacra)", asegura.

"Voy a Alemania y me ponen un Mercedes Benz para andar de aquí a la esquina -que tiene una puerta que pesa tres mil kilos- y cincuenta motos adelante y cincuenta motos atrás. Yo discrepo con todo eso".

"Creo que los gobiernos, los presidentes, se deben de expresar en toda la tonalidad de su vida, en su lenguaje, en su modo de ser, en su modo de vestir, en las relaciones públicas, como vive su pueblo".
El auto de Pepe Mujica, llama la atención por su humildad, él mismo lo maneja

La sucesión

—"Si no puedo volver antes, buen viaje, hasta luego"

—"Chau vieja"
Lucía Topolansky, senadora de la República, la esposa de Pepe Mujica

Cuando Mujica regrese de su gira por Sudamérica comenzará a reunirse con su sucesor, el oncólogo de 74 años Tabaré Vázquez, quien ya fue presidente entre 2005 y 2010.

Se ha escrito mucho sobre los diferentes estilos de hacer política de ambos presidentes y sobre las diferencias que representará la gestión de Vázquez.

José Mujica, presidente de Uruguay, en entrevista con BBC Mundo

Mujica asegura que el desarrollo de infraestructuras y la educación están entre sus temas pendientes.

El Doctor y El Pepe tienen algunas discrepancias, como sus posturas sobre el aborto (Vázquez vetó una ley de despenalización bajo su mandato) o la venta de marihuana en farmacias, a la que se opone el presidente electo.

"Cada individuo es como es, pero eso es muy circunstancial. Lo que importa es que pertenecemos a una definición programática del mismo tono, y estamos seguros de que hay políticas sociales que se van a mantener y multiplicar".

Pero en todo caso, dice, la presidencia del país "tiene una importancia relativa".

"En realidad, el problema no es Tabaré. Con Tabaré vamos a tener una comunión muy grande.... El problema es la realidad, porque no hacemos lo que queremos, hacemos lo que podemos dentro del margen de la realidad, y hay algunos signos de que la economía mundial se está complicando", advierte.

"Nosotros tuvimos durante una década un crecimiento del 6% y ahora si crecemos un 3 o un 4% somos campeones. Y eso es fruto de que la región está sintiendo una caída de las relaciones comerciales con el mundo", dice.

Vázquez también tendrá que desarrollar políticas aprobadas por su antecesor, algunas polémicas, pero que aún no han quedado resueltas, como la aplicación de la ley de la marihuana o la llegada a Uruguay de presos de la base estadounidense de Guantánamo.
Tabaré Vázquez, ex presidente de Uruguay y presidente electo período 2015-2020

Mujica admite además que en su mandato no llegó a adaptar la red de carreteras, puertos o trenes al desarrollo económico del país.

Y en el ámbito de la educación, que sus críticos definen como uno de los fracasos de su gobierno, el todavía presidente reconoce que será necesario apuntalar el sistema de enseñanza.

"En un país desarrollado por cada 10 estudiantes hay cuatro o cinco que estudian tecnología o ciencia, aquí estamos a años luz de eso".

¿Retirada?

Mujica reconoce que los 5 años de gestión le han dejado agotado.

"Sí, yo estoy cansado, pero esto no para hasta el día que me lleven en un cajón o cuando sea un viejo lelo", cuenta.

El presidente planea abrir una escuela de oficios agrarios en un galpón a espaldas de su casa.
"Va a arrancar en marzo, para aprovechar la tierra que tenemos, los medios que tenemos y ya con eso tengo para entretenerme con los chiquilines del barrio".

Pero por mucho que le apasione subirse a su tractor - su principal herramienta de gimnasia, dice- se equivocan los que piensen que Mujica busca alejarse de la política.

"No voy a ser un viejo jubilado que se pone en un rincón a escribir las memorias. Yo no voy a escribir nada, no tengo tiempo, tengo cosas para hacer".

En los comicios legislativos de octubre fue elegido senador del Frente Amplio y podría convertirse en una figura clave en la cámara alta, donde el oficialismo está empatado con la oposición.

Así que quizás Tabaré Vázquez acabe necesitando el voto de Mujica y sus aliados para sacar adelante sus leyes.

"Se me está acabando el viaje porque tengo 79 años, estadísticamente cada día estoy más cerca del hoyo. Yo soy consciente", confiesa.

"Pero mientras yo esté vivo voy a seguir luchando por lo que uno piensa y por lo que uno siente".

5 PERIPECIAS EN LA VIDA DE "PEPE" MUJICA

1. Milita en el Partido Nacional (ahora uno de sus principales opositores) y funda en los 60 el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), una guerrilla urbana de izquierda que practicaba asaltos, secuestros y ejecuciones.

2. Pasa 14 años preso, parte del tiempo encerrado en un aljibe, sin acceso a libros ni contacto humano, cuenta que hablaba con animales para no perder la cordura.

3. Es elegido diputado en 1995 y en 2005 se convierte en ministro de Agricultura. En 2010 se convierte en el segundo presidente de izquierdas de la historia del país. Decide donar la mayor parte de su sueldo como jefe de Estado y renuncia a vivir en la residencia presidencial.

4. En Diciembre de 2013 Uruguay es elegido como país del año, la legalización de la marihuana -apuesta personal de Mujica, que dice detestar la droga- atrae la atención internacional, a pesar de la oposición de la mayoría de los uruguayos a la ley.

5. Gana fama internacional por su estilo humilde y es incluso considerado para el Premio Nobel de la Paz. Pero sus declaraciones causan roces con gobiernos como el de Argentina o México, además de la FIFA. En su país algunos le reprochan la caída en la calidad de la educación y el aumento de la criminalidad bajo su gobierno.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/12/141202_uruguay_jose_mujica_entrevista_tabare_irm.shtml

Pepe Mujica, contracorriente, sin cálculos...: Otro mundo es posible...

José Alberto Mujica Cordano (Pepe Mujica), natural, normal,...solo, sin la credencial... va a entar a un bufete en la casa particular del presidente de Paraguay, Horacio Cartes, el cual celebraba la recién toma de posesión...No lo reconoce la seguridad...andaba vestido de una manera que no le parecía un presidente...como "gente común" je je.
 
JHosé Alberto Mujica Cordano, Pepe Mujica, vestido de hombre común, dificulta el protocolo de un encuentro en la casa del actual presidente de Paraguay,  Horacio Carter. La seguridad, más bruta que la pata de un catre, no sabe quién es el presidente de Uruguay, y no le dejaron entrar al encuentro, a la casa privada del elegido presidente, hasta que los que estaban a dentro, no trajeron la credencial- Como tiene la autoestima alta, no se enojó...esperó...y ¡todo bien! Es también emocionalmente maduro.

¡Viva Pepe Mujica! Vino a este mundo a romper. Y lo gracioso que es sin cálculos...Un revolucionario que revoluciona sin querer...queriendo...porque es revolución...Un alborotador de neuronas..da clase gartis de salud mental.

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El humilde Pepe Mujica discriminado por no "disfrazarse de presidente" en Paraguay
Credito: Agencias


16 de agosto de 2013.- Una incómoda situación vivió el presidente del Uruguay, José Mujica, al serle impedido el ingreso al almuerzo que su colega, Horacio Cartes, brindaba a los mandatarios presentes en su toma de posesión de la presidencia de Paraguay en Asunción.

Fuentes del gobierno uruguayo le restaron importancia al suceso, mientras que la seguridad del evento justificaba su accionar con frases del tipo “sabíamos que era austero, pero nunca tanto,” en referencia a que Mujica no iba vestido como los demás presidentes.

Mujica es bien conocido por su austeridad al vestir y por su humildad, lo cual le hace pasar desapercibido hasta en su propio país, donde frecuenta lugares públicos a veces sin escoltas, y vistiendo ropa austera.

El hecho ocurrió tras la ceremonia de investidura de Cartes, realizada en los jardines del Palacio de López (sede de gobierno). Después del evento, las diferentes delegaciones fueron invitadas a participar de un almuerzo del flamante jefe de estado, en su residencia particular.

Un leve retraso de Mujica (por causas que se desconocen), provocó que los demás integrantes de la delegación uruguaya ingresaran antes que él, portando su acreditación, lo que provocó que, cuando el popular “Pepe” quiso entrar al almuerzo, la seguridad le impidiera el acceso.

El portavoz de la seguridad presidencial paraguaya, Charles Martínez Cáceres, se deshizo en disculpas con el presidente uruguayo y dio sus explicaciones a la prensa: “Sabíamos perfectamente quién es Mujica. Y también sabíamos que era una persona muy austera… Lo que nunca imaginamos es que lo fuera tanto. Por favor, pónganse en nuestro lugar: ver que una persona común y corriente quiere entrar a un lugar con tanta gente importante, sin acreditación, sola, hizo saltar todas las alarmas y nos obligó a impedirle el acceso. Por suerte, el tema fue rápidamente solucionado cuando el canciller uruguayo se acercó a la puerta con la credencial correspondiente, y el presidente ingresó sin problemas”, afirmó Martínez Cáceres.

Por su parte, la delegación “charrúa” le restó importancia al hecho, negándose amablemente a dar declaraciones a esta agencia. Sólo el presidente uruguayo, con su conocido sentido del humor, se limitó a expresar sobre el inconveniente: “Nos los culpo. Si yo viera que alguien como yo quiere entrar solo a semejante lugar, tampoco lo dejaría…”, generando la carcajada de los presentes.

http://www.aporrea.org/internacionales/n234591.html

   

Desarrollo Sostenible en Río+20, junio 2012. Discurso de Pepe Mujica, presidente de Uruguay

Pepe Mujica, Presidente de Uruguay, dijo un discurso memorable, en Río de Janeiro, en Brasil, el 22 de junio de 2012,  durante la Conferencia de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (Río+20).

Indicó que hay una crisis política, y no ecológica, una crisis cultural por el concepto de desarrollo de consumir, consumir, consumir, mantener a flote un mercado, sin importar la felicidad de la gente, el tiempo de ocio, que los bienes duren, y sin seguir dañando la naturaleza. Cuestiona el estilo de vida actual de las economías desarrolladas ricas. Leamos a Pepe Mujica.

Mildred Dolores Mata
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Pepe Mujica, presidente de Uruguay, a la derecha, junto a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, dándose un afectuoso saludo.


"Autoridades presentes de todas las latitudes y organismos, muchas gracias. Y muchas gracias y nuestro agradecimiento al pueblo de Brasil y a su señora presidente. Y muchas gracias a la buena fe que seguramente han manifestado todos los oradores que me precedieron. Expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que esta nuestra pobre humanidad pueda suscribir.

Sin embargo, permítasenos hacernos algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha estado hablando del desarrollo sustentable, de sacar inmensas masas de la pobreza. ¿Qué es lo que aletea en nuestras cabezas? El modelo de desarrollo y de consumo es el actuar de las sociedades ricas. Me hago esta pregunta: ¿qué le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de autos por familia que tienen los alemanes? ¿Cuánto oxígeno nos quedaría para poder respirar?

Más claro: ¿el mundo tiene los elementos hoy, materiales, como para hacer posible que 7.000, 8.000 millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro que tienen las más opulentas sociedades occidentales? ¿Será posible? ¿O tendremos que dar algún día otro tipo de discusión? Porque hemos creado una civilización, en la que estamos, hija del mercado, hija de la competencia, que ha deparado un progreso material portentoso y explosivo. Pero lo que fue economía de mercado ha creado sociedades de mercado, y nos ha deparado esta globalización. ¿Y estamos gobernando a la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros? ¿Es posible hablar de solidaridad y de que estamos todos juntos en una economía que está basada en la competencia despiadada? ¿Hasta dónde llega nuestra fraternidad?

Nada de esto lo digo para negar la importancia de este evento. No. Por el contrario. El desafío que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis no es ecológica, es política. El hombre no gobierna hoy las fuerzas que ha desatado. Sino que las fuerzas que ha desatado gobiernan al hombre.

¿Y la vida? Porque no venimos al planeta para desarrollarnos en términos generales. Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va. Porque ningún bien vale como la vida y esto es elemental. ¿Pero si la vida se me va a escapar trabajando y trabajando para consumir? La sociedad de consumo es el motor, porque en definitiva, si se paraliza el consumo o se detiene, se detiene la economía, y si se detiene la economía, es el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros.

Pero ese hiperconsumo a su vez es el que está agrediendo al planeta. Y tiene que generar ese hiperconsumo cosas que duren poco porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica no puede durar más de mil horas prendida. Pero hay lamparitas eléctricas que pueden durar 100.000, 200.000 horas. Pero ésas no se pueden hacer. Porque el problema es el mercado. Porque tenemos que trabajar. Porque tenemos que tener una civilización de uso y tire. Y estamos en un círculo vicioso.

Estos son problemas de carácter político que nos están diciendo la necesidad de empezar a luchar por otra cultura. No se trata de plantearnos volver al hombre de las cavernas ni tener un monumento del atraso. No podemos indefinidamente continuar gobernados por el mercado, sino que tenemos que gobernar el mercado. Por eso digo que el problema es de carácter político.

En mi humilde manera de pensar, porque los viejos pensadores lo definían, Epicúreo, Séneca, los aymaras, pobre no es el que tiene poco, sino que, verdaderamente, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea y desea más y más. Esta es una clave de carácter cultural.

Entonces, quiero saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y lo voy a acompañar como gobernante. Porque sé que algunas cosas de las que estoy diciendo rechinan. Pero tenemos que darnos cuenta de que la crisis del agua, que la crisis de la agresión al medio ambiente, no es una causa. La causa es el modelo de civilización que hemos montado y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.

Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi país hay tres millones de habitantes. Poco más de tres millones doscientos mil. Pero hay trece millones de vacas de las mejores del mundo. Cerca de ocho o diez millones de ovejas estupendas. Mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne. Es una plenillanura. Casi el 80% de su territorio es aprovechable.

Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las ocho horas de trabajo. Ahora están consiguiendo seis horas. Pero el que consigue seis horas se consigue dos trabajos y por lo tanto trabaja más que antes. ¿Por qué? Porque tienen que pagar una cantidad de cuotas. La motito que compró. El autito que compró. Y pague cuotas y pague cuotas. Y cuando quiere acordar es un viejo reumático como yo y se le fue la vida.

Uno se hace estas preguntas: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas son muy elementales. El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. Precisamente porque eso es el tesoro más importante que se tiene. Cuando luchamos por el medio ambiente, el primer elemento del medio ambiente se llama la felicidad humana. Gracias."

Fuente: http://m.elespectador.com/impreso/vivir/articulo-356594-jose-pepe-mujica-regano-al-mundo

Pepe Mujica es el Presidente de Uruguay y el más pobre del mundo

Pepe Mujica asombra al mundo porque ha cogido el cargo de Presidente con humildad y austeridad

 http://tinyurl.com/846u5xp

Pepe Mujica es el presidente más pobre del mundo, y no se avergüenza

Una noticia publicada por El Mundo el 25 de mayo es uno de los temas destacados en las redes sociales y ya recibió 61.000 “Me gusta! en Facebook, además de aparecer más de 1.600 veces en Twitter

05 DE JUNIO DEL 2012

Acento.com.do

MONTEVIDEO, Uruguay.- El presidente de Uruguay, Pepe Mujica, es un fenómeno de las redes sociales y de los medios de comunicación. Luego de que el diario español El Mundo lo presentara como el presidente más pobre del mundo, por la forma en que vive, se ha convertido en un fenómeno de las redes sociales.

Para los uruguayos no es extraña la forma en que vive su presidente, pero para los medios de todo el mundo si lo es.
Pepe Mujica, presidente de Uruguay

En el artículo publicado por el diario español El Mundo, Mujica afirma que dona el 90% de su salario a diferentes organismos. El mandatario recibe 250.000 pesos al mes, de los cuales solo se queda con 20.000 pesos, equivalentes a unos 959 dólares americanos.

"Vive en su chacra de las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como había prometido. Lo rodea su esposa, la senadora Lucía Topolansky, la inseparable perra Manuela -nada de raza, nada de abolengo canino-, sus cultivos y mucho verde. Eligió para quedarse el lugar en el mundo que encontró hace años y le atrapó", señala la publicación.

El protocolo es algo bien alejado de sus intenciones habituales y su único patrimonio sería un escarabajo, valorado en 1.945 dólares, afirma el artículo.

"De acuerdo a la última declaración jurada que presentó a la Junta de Transparencia y Ética Pública, Mujica sólo es dueño de este coche, mientras la chacra figura a nombre de la primera dama y senadora Topolansky, la cual también dona parte de su salario. Sin cuentas bancarias, sin deudas".

El trabajo periodístico resalta como ejemplo una situación en donde se lo ubicó en la ferretería del barrio Paso de la Arena, Uruguay, hacia donde fue para adquirir una tapa para inodoro. Compró lo que iba a comprar, y acto seguido aceptó una invitación informal de los jóvenes de la zona, nucleados en el humilde club de fútbol Huracán. "Sin seguridad, sin eufemismos, Mujica brindó una sencilla charla de aliento a los futbolistas que participan en el torneo de la Segunda División Profesional... aferrado a la tapa del inodoro recién adquirida" relata el periodista.
Pepe Mujica, Presdienete de Uruguay, y su esposa, la senadora Lucía Topolansky

El siguiente fue el trabajo periodístico publicado por el diario El Mundo, escrito por el periodista Dino Cappelli:

Mujica, el presidente más pobre

Dino Cappelli

Vive en su chacra de las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como había prometido. Lo rodea su esposa, la senadora Lucía Topolansky, la inseparable perra Manuela –nada de raza, nada de abolengo canino-, sus cultivos y mucho verde. Eligió para quedarse el lugar en el mundo que encontró hace años y le atrapó.

Desde allí dona a fondos de ayuda social un 90% de su salario, establecido en unos 12.500 dólares americanos. Cada mes, 'Pepe' Mujica recibe 250.000 pesos por su tarea como Presidente del Uruguay y Comandante en Jefe, pero de allí sólo rescata para su manutención mensual unos 20.000 pesos.

El resto se distribuye desde el Fondo Raúl Sendic, que administra su fuerza política, el Movimiento de Participación Popular, que ayuda a emprendimientos productivos hasta simples colaboraciones, y ONG que colaboran con viviendas. Dice a los cuatro vientos que "con ese dinero me alcanza, y me tiene que alcanzar porque hay otros uruguayos que viven con mucho menos".

Es el mismo que propone donar las jubilaciones presidenciales –esas astronómicas cifras que permanecen cobrando los ex presidentes constitucionales del país- y el mismo que utiliza un simple Chevrolet Corsa como vehículo de transporte oficial.
Lucía Topolonsky, senadora, primera dama, esposa de Pepe Mujica

A muchos años de la moto Vespa que utilizó para llegar al Parlamento a la salida de la dictadura, ya ungido como diputado, Mujica ha mantenido su perfil. Más acicalado que en épocas de proselitismo político, igualmente el protocolo es algo bien alejado de sus intenciones habituales.

El último ejemplo lo ubicó en la ferretería del barrio Paso de la Arena, hacia donde fue para adquirir una tapa para inodoro. Compró lo que iba a comprar, y acto seguido aceptó una invitación informal de los jóvenes de la zona, nucleados en el humilde club de fútbol Huracán. Sin seguridad, sin eufemismos, Mujica brindó una sencilla charla de aliento a los futbolistas que participan en el torneo de la Segunda División Profesional... aferrado a la tapa del inodoro recién adquirida.

De repente un Volkswagen Fusca, celeste, muy bien conservado, llegó a estacionarse frente al gimnasio del club. De alpargatas, con equipo deportivo, el Presidente dedicó varios minutos a los jóvenes deportistas, y prometió mayor atención a la institución además de convenir en "comer un asadito si el club asciende a Primera". Se sacó fotos, aceptó fotos, concedió abrazos y se fue con el aplauso de todos, abrazado a su perra Manuela que a estas alturas del mandato ya entiende de absolutamente todos los temas.

Ya de regreso a su chacra –esa finca que a lo lejos es custodiada por efímeras fuerzas policiales aceptadas a regañadientes por el mandatario uruguayo- Mujica continúa con su día. Revisa la tierra, mientras declara su auto VW Fusca como único patrimonio, valorado en 1.945 dólares.

De acuerdo a la última declaración jurada que presentó a la Junta de Transparencia y Ética Pública, Mujica sólo es dueño de este coche, mientras la chacra figura a nombre de la primera dama y senadora Topolansky, la cual también dona parte de su salario. Sin cuentas bancarias, sin deudas, el hombre dice dormir tranquilo, y asegura que espera culminar su mandato para descansar, más tranquilo aún, en su chacra de Rincón del Cerro.

Imitemos un chin chin a Pepe Mujica


En República Dominicana, imitemos un chin chin a Pepe Mujica. Se queda con un tercio de su salario. Casi todo lo dona para un proyecto de vivienda de un grupo popular y el resto para su movimiento político.

http://www.lanacion.com.ar/1454573-un-mujica-autentico-en-pleno-corte-de-pelo

Integración e igualdad en América Latina, discurso de Pepe Mujica en el CELAC

Comentario y el discurso o de Pepe Mujica, presidente de Uruguay en el CELAC.

Entre las frases que dice Pepe Mujica explica que la atomización de nuestros pueblos de AL y El Caribe se ha debido y se debe a nuestra relación predominante mercantil con el mundo.

Dice que la globalización es desrrollo de inteligencia. pero es desigualdad, y que ante el hecho de tener empresas más grandes que el conjunto de países lo que va es la unidad de AL y EC.

Establece que la libertad, la autodeterminación está limitada porque"...el punto débil más fuerte que tiene, es que no hemos logrado una penetración en la conciencia pública masiva de los movimientos sociales de la masa."  Es una tarea mirar y dotar de capacidades y visión consciente de estos procesos de integración a las grandes masas pobres para sostener la integración regional.

Felicita a Venezuela por fino trato en ese esfuerzo.

mildrilla d

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Discurso del presidente José Pepe Mújica en el nacimiento de la Celac

Sábado, 03 de Diciembre de 2011 16:16

Nacionales

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El mandatario uruguayo destacó que la Celac es un organismo que dará nuevas luces y esperanzas a los pueblos de América Latina y el Caribe / Afirmó que la unión es el único camino para lograr la verdadera independencia / Lamentablemente, inevitablemente la globalización esconde un abismo de diferencias de clases enorme, dijo

A continuación la transcripción íntegra de su mensaje:
  
       Muchas gracias, señor presidente; muchas gracias, compatriotas de la Patria Grande. A todos. Mucha humildad y mucho afecto.
       Permítanme tratar de aportar algunas razones, el grito de los libertadores, largamente fundamentados ayer y hoy. No pudo ser, sustantivamente, porque en cada puerto de América Latina ya existían y se desarrollaba una clase mercantilista, que era dueña del comercio, del alto comercio. Cada aporte importante terminó generando un país, un interland, y el emergente mercado mundial contribuía a atomizarnos, mucho más que la vieja colonia.
       Quien dominaba el puerto dominaba la única fuente impositiva de la época, tenía peso en el Estado y terminaba teniendo peso militar. Un poco más, un poco menos, ese escenario se dio por todas partes, en la historia fundamental de por qué vivimos tanto tiempo a espaldas de nosotros mismos, porque era mucho más importante, en los hechos, la relación comercial con el mundo central.
        Pero el mundo ha cambiado y está cambiando dramáticamente, la globalización es un hecho, que tiene su base en el desarrollo portentoso, de la fuerza productiva de la inteligencia, de la acumulación de capital, de la multiplicación de necesidades, a escala como nunca pudo soñar el hombre; y la globalización está allí, pero globalización no es igual a justicia, a igualdad, a independencia, sino que la globalización tiene sus centros determinantes, y diría cada día menos da lugar a los débiles, cada día más en ese mundo que se apretuja, donde florecen empresas, que a veces superan largamente el presupuesto de muchísimos de los Estados aquí presentes, nos está diciendo que para que los derechos de los débiles tengan cierto peso en el concierto mundial hay que dejar de ser débil- Y el único camino es juntarse.
        Esta no es una lucha por una utopía, es la lucha por ‘ser o no ser’, éste es el drama de nuestro tiempo, porque los poderes se desbordan, palabras como autodeterminación han desaparecido del lenguaje oficial de muchísimas cancillerías del mundo rico, y en esas condiciones la necesidad de juntarnos nos viene impuesta por la naturaleza de los hechos: más claro, nuestras patrias, que son hijas de la historia producto de la historia necesitan un alero que las proteja para seguir siendo en todos los aspectos, pero ese alero solo lo podrá brindar el poder disuasivo de andar juntos, de lo contrario seremos una hoja al viento.
        Si ayer hubo razones históricas determinantes, también hoy las hay, y éste es un desafío, porque esto tiene obstáculos, tiene obstáculos, lógicamente, en el mundo central, pero tiene obstáculos entre nosotros, por qué, porque nuestra cultura viene apañada, y es tributaria de 200 años de gestación del Estado Nacional, y cada uno de nosotros es producto de una lucha y tiene un compromiso en el Estado Nacional, y ello no podrá ser estratégico, pero es imprescindible para nuestro hoy, para la permanencia, para el logro siquiera parcial, de los proyectos políticos que encarnamos; y tiene otro punto débil, y el punto débil más fuerte que tiene, es que no hemos logrado una penetración en la conciencia pública masiva de los movimientos sociales de la masa.
        No hay un paro de los obreros portuarios por la integración, no paran las universidades de América Latina, donde está la supuesta inteligencia, como un gesto de media hora por la integración de América Latina. NO, somos una superestructura de gente que lee tres o cuatro diarios bien informada, ese es su discurso que razona y que piensa, y algunos, los más viejos como yo, llevamos 60 años soportando los gritos contra el imperialismo, pero no se le mueve un párpado al imperialismo, entonces comprendemos que acá hay una lucha, hay una retaguardia de masas, hay un trabajo que no se hace acá que es nuestra responsabilidad, y esto que sea calor de masas, precisa calor de pueblo, porque atrás de Bolívar estaban los llaneros, porque detrás de Artigas estaban las masas heroicas y analfabetas, porque los negros sometidos, que fueron arrancados de África, sufrieron y participaron en la gesta de la independencia, porque muchísimos de los sometidos de hoy en esta América de los desiguales, de los pisoteados, no se dan cuenta, no ha llegado la idea de la importancia que tiene para su suerte, para sus hijos, para su futuro, esta cuestión de la integración.
      Hay una lucha de ‘ser o no ser’ y nuestro deber, por supuesto, que habrá que hacer una secretaría, que hay que ocuparse de esos temas, y hay mucho que hacer en la superestructura de esta lucha por la integración, pero mucho más hay que hacer en la agitación de la conciencia de nuestro pueblo, porque si no tenemos el aliento, el empujón, la participación de los que andan de a pie, de los que andan en los cerros, de lo que andan en los socavones minerales, en la negritud olvidada de este continente, en los pueblos indígenas, no tendremos la fuerza para este tamaño desafío, porque hay que pechar con 300 años de división mirando al mundo, y nosotros tenemos también en nuestra casa, lamentablemente, inevitablemente, porque la globalización esconde un abismo de diferencias de clases enorme; y por lo tanto, nosotros también tenemos peores patriotas y peores americanos que los que están afuera, todo eso está como parte de la realidad y del dibujo político.
      La integración no está al alcance de la mano ni a la vuelta de la esquina, es una proeza desafiante de nuestro tiempo, porque dónde se ha visto que se conquiste fácilmente una segunda independencia, tiene obstáculos formidables, pero tiene a favor un capital formidable.
      Los que estamos acampados a la orilla del Atlántico, en frente tenemos un África Negra pisoteada, estrujada, pero que dentro de poco tendrá mil millones de hombres, el mayor canto de los pobres que hay a nivel del universo, el Atlántico será un Mare Nóstrum de los que luchan por ser, inapelablemente, lo hacer… (Inaudible).
      Está América Latina con sus 600 millones con un crecimiento a los tumbos, también está demostrando nuestras posibilidades, porque encajamos con el mundo, no hay que tener vergüenza de ser productores de materia prima, hay que tener vergüenza de no aplicar los criterios más finos para la explotación de nuestra propia riqueza, industrializar no es, necesariamente, equivalente a llenarse de chimeneas, industrializar es generar más valor en menos tiempo, y ésta es nuestra proeza: la productividad, pero ésta viene de la mano de la inteligencia y de todos los robos, el robo peor es la tendencia a perder, permanentemente, nuestra inteligencia y nuestro llamado a la unidad.
      Si un congreso de esta naturaleza vale porque se sientan los presidentes, más valdría que este congreso que las universidades públicas de América Latina se juntaran y comprendiéramos, un día, que ese capital intelectual son los soldados fundamentales en la era del conocimiento, para lograr nuestra segunda liberación, porque no es sólo con recursos naturales, es con la cabeza fina, con las propiedades del conocimiento, tenemos que aceptar el desafío que pone la modernidad y eso tiene un precio: el desarrollo de nuestra propia inteligencia.
      Por eso, yo no veo esto como el paso de una larga marcha, que necesita estas gestualidades políticas; y me felicito de que 30 y pico de presidentes, naciones grandes, chicas, medianas, se puedan juntar. Me felicito que exista este tácito respeto, me felicito de que nos vamos arrimando a la vejez y al hoyo, hay un canto de esperanza en esta América Latina.
      Pero con la misma crudeza digo: la batalla es fenomenal, y va a tener etapas, las relaciones comerciales del mundo de hoy están cambiando abruptamente, y algunos no se quieren dar cuenta en este mundo. Asia pasa a ser el centro determinante del mundo, y lo está haciendo delante de nuestros ojos.
      Algún día, quienes han tenido olvidada la mirada hacia el Sur mirarán hacia el Sur, casi como en gesto defensivo, para ese entonces tenemos que estar juntos y fuertes. Pero no deberemos cometer el error del dogmatismo, acá deben de estar todos, derecha, centro, izquierda, todos los que fueren, y aunque esto encierra contradicciones, es la hora de entender que el peor servicio que les podemos hacer al porvenir es no tener gesto y grandeza de unidad.
      En eso sí, esto es decisivo, la actitud de los gobiernos, la actitud de nuestra conciencia, de nuestro mensaje, la actitud de nuestras relaciones, la actitud de respeto, porque siempre en la historia de América Latina, lo peor no ha sido no lo que vino de afuera, sino los aliados que generamos desde adentro para servir a los de afuera, y eso fue siempre, eternamente, lo que nos debilitó, seremos adultos si lo habremos comprendido y si lo podemos cultivar.
      Finalmente, mi agradecimiento a Venezuela por el esfuerzo que ha hecho, por el respeto como lo ha hecho, y sobre todo, no sé cuántas décadas quedan por delante para cristalizar este esfuerzo, y probablemente, la historia invente atajos que hoy ni siquiera podemos imaginar, pero aun los países más grandes de América Latina llegan demasiado tarde a la mesa del poder de este nuestro mundo, y aun los países más grandes América Latina precisan estar rodeados por todos y apoyados por todos.
      No es la hora de un imperialismo a la inglesa, ni de neocolonialismo, es la hora de entender que necesitamos nervios comunes de una política defensiva común, por qué, porque la soberanía del viejo Estado Nacional está jaqueada, pero está jaqueada en contra de los débiles.
      Cuál es el tribunal que puede laudar en la defensa de la Amazonia, cuando nos fichen el gran productor de oxígeno, una necesidad de la humanidad, quién va a defender la plataforma continental, los derechos elementales, que tienen los países en la plataforma continental cuando nos fichen, el mar es de la humanidad. A qué tribunal va a apelar la República Argentina por el derecho a su soberanía en Las Malvinas.
       Y yo podría seguir hablando y hablando de viejas cosas que están anidadas en esta América Latina, solamente en nosotros, solamente si tenemos una actitud global de entender que ningún capital hoy vale más, defensivamente, que el andar juntos, que tener la grandeza de andar juntos, por encima de las diferencias que se pueden tener.
      Y por eso saludo a Venezuela y a todo el esfuerzo gigantesco, no siempre es comprendido, está siendo, y quede suyo nuestro agradecimiento y nuestro reconocimiento.
      ¡Gracias, señor presidente!


La imputabilidad a los menores y las causas de la violencia (delincuencia) juvenil

La causa fundamental de la delincuencia juvenil está asociada a las limitaciones que produce la escasez: la escasez de oportunidades, la falta de oportunidades para estudiar, la pobreza de la familia, la crisis de la educación, la falta de empleos a tiempos parciales para estudiar y trabajar, pero sobrte todo, la baja de las protecciones sociales y económicas a la educación y a la familia,

En una entrevista que hace la periodista Soledad Gallego-Díaz, del periódico El País, de España al Presidente de Uruguay, José Mujica (Pepe), el 17 de abril del 2011, ante la revisión que se está haciendo en Uruguay a las leyes de menores de edad con el objetivo de bajar la cantidad de años que un menor se le puede imputar responsabilidad como un adulto, cuando tiene conductas antisociales, Peje Mujica indicó que en Uruguay hubo una crisis en el 2000 que afectó el tejido social, y las y los jóvenes  "no se ven motivados para trabajar ni estudiar". Cree que hay que modificar la educación y parte de lo que hay que enseñar es que "Tenemos que enseñarles a los muchachos a levantarse cuando fracasan."

Sobre bajarle la edad para enjuicirles como adultos la opinión de Pepe Mujica es de que eso "No arregla nada porque no conozco ningún delincuente, sobre todo joven, que cuando va a delinquir piense en lo que le puede pasar. En general pertenecen a familias fracasadas. Que hagan lo que quieran, que bajen la edad, que la suban, el problema está en otro lado."

Asociado a este problema es consciente de que aún en Uruguay hay 35,000 familias en la indigencia, y plantea que está consciente de quiénes y dónde están esas familias, y que el Estado debe sacarlas de ahí una a una. Esa es la responsabilidad del gobierno. En tal sentido no se hace el chivo loco y entiende su compromiso para superar ese problema.

No le echa la culpa los jóvenes, ni a las familias, como factor principal, al contrario, habla de una crisis económica en el año 2000 para esa generación juvenil, por los que vienen actuando con conductas violentas o anómicas. 

Acá el link donde está la entrevista completa a Pepe Mujica.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/miro/puedo/imponer/ciudadanos/manera/ser/elpepusocdmg/20110417elpdmgrep_4/Tes

Pepe Mujica, presidente de Uruguay, en visita a Venezuela, explica cómo se construye un compartir en igualdad en el socialismo

El presidente uruguayo José "Pepe"  Mujica, como cada vez que visita Venezuela, compartió un asado y un acto artístico con sus compatriotas en el Centro Venezolano Uruguayo de Caracas, y a los postres habló de su credo: "soy profundamente socialista", dijo, pero advirtió que "socialismo es responsabilidad". Estas son las palabras del mandatario:
 
"Compatriotas de cualquier rincón de América, compañeros (…) ¿Porqué hemos venido a Venezuela una vez más? No sé cuántas, y por qué fuimos a Perú –hacía 25 años que no iba un presidente uruguayo. Al lugar de la papa, al lugar del sol, que simbolizan muchas cosas de América Latina. Lugar donde hubo un imperio formidablemente organizado, donde cuando tú eras mayor pedías un solar a Estado y cuando te casabas pedías otro, y cuando tenías un hijo pedías otro y pagabas metiendo horas en las obras públicas, y cuando te ibas de este mundo los solares otra vez se iban a la bolsa, y otra vez volver a comenzar…
 
Glorioso imperio con un grado de organización que muchas sociedades contemporáneas no han logrado y cometimos la barbaridad de pasarles por arriba. Como nos pasó con México, tirando multitud de conocimiento acumulado con esa soberbia propia de los hombres de occidente, que mil veces se han creído un poco superiores.
 
Y digo estas cosas porque ésta es una sociedad efervescente, como toda América Latina, y a pesar de estar comiendo conviene confesar las ideas que uno tiene adentro: soy un viejo luchador social, pero el tiempo no pasa en vano, tampoco en el campo de las ideas. Y han pasado muchas cosas en el mundo, muchísimas lecciones por los rincones del mundo y hoy sabemos cosas que no sabíamos. Sabemos que la personalidad de un hombre o una mujer se gesta –es casi decisivo- en los dos primeros años, que es vital el pasaje por el útero, es vital lo que pase o no pase para el carácter de la futura criatura.
 
Sabemos cosas: que hasta cierto punto podemos incidir en el manejo del pensamiento y de la conciencia, hasta cierto punto, pero el hombre, la mujer que tenemos son un parto histórico que debemos considerar el 90 por ciento arriba de la Tierra en el marco de la prehistoria, apenas un 10 por cierto para las otras edades.
 
Y ésta, nuestra edad con temporánea, la del desarrollo, engreído, tumultuoso, atropelladores de la Naturaleza, apenas tiene 300, 400 años y nos creemos los reyes, o el ombligo de la Tierra. 
 
Nos olvidamos de algunas cosas ancestrales que están puestas allí. Creo que los hombres - y lo digo con tono casi religioso, pero no tomen las cosas al pie de la letra, tienen que sutilizarlas en la cabeza- creo que el homo sapiens es un animal eminentemente gregario, no puede vivir en soledad. No es un felino, depende del grupo humano, no hay peor condena que soledad, aunque el hombre moderno suele llevar la soledad en el medio de la multitud.
 
Y creo que en esa larguísima etapa de la historia el hombre no conocía la propiedad, que nos divide después, la propiedad era parte de la grey, del conjunto: a ningún cazador primitivo se le ocurría comerse él el venado que cazaba; el venado era parte de su deber para con el grupo humano. Todavía los tiempos de lo mío y lo tuyo no separaba a los hombres, eso que señala el Quijote en el Discurso de los Cabreros.
 
El transcurrir del tiempo fue creado las diferencias sociales, apareció el comercio, el intercambio, y con el intercambio la idea de valor, y detrás del valor las clases sociales y la construcción del Estado. La aparición del Estado es el triunfo de la existencia de clases sociales, algunas dominadoras y otras dominadas. Mientras no hubo clases sociales no se precisaba Estado.
 
Del primer ejército profesional del cual tenemos noticia se inventó en la Mesopotamia para cobrarle impuestos a los campesinos.
 
 
¿Cuál es mi credo? Soy profundamente socialista. Convencido que el hombre puede crear sociedades donde lo mío y lo tuyo no los separe. No creo que se pueda crear socialismo en sociedades pobres e ignorantes. Se precisa mucha cultura, mucho conocimiento y mucha riqueza. La gente soporta igualar para arriba y no para abajo y esto significa un esfuerzo colosal de la fuerza productiva. Y tal no tendríamos que poner la carreta delante de los bueyes.
Creo en la autogestión, los hombres y las mujeres tienen que aprender a ser previamente gobernantes de sí mismos, de su familia, de su trabajo, no acatadores de una disciplina sino generadores de la propia disciplina. Una sociedad mejor implica masificar la conciencia y el sentido del compromiso.
 
No renuncio ni renunciaré en incentivar en todo lo posible la multiplicación de la economía de mercado a un tiempo, porque no puede repartir los agujeros, la falta de trabajo y la sumisión y además no tendría el derecho de sacrificar a una generación, porque eso sería polpotiano.
 
Tengo que procurar el mayor bienestar posible en estas circunstancias y no perder la confianza de la gente. Ello significa sí de hecho la explotación del hombre por el hombre, sí, es cierto, pero el homo sapiens que conozco hoy no va a laburar porque le gusta, sino empujado por la ley de la necesidad.
 
Ya vendrá  otro tiempo cuando el trabajo sea mucho más intelectual y con una sociedad mucho más calificada, donde cada vez más las máquinas van a  trabajar para el hombre y el hombre debe ser manejador de la inteligencia. Pero todavía tienen que laburar las manos, no nos da la nafta. Y no estoy para poner la carreta delante de los bueyes.
 
Por eso me siento en la mesa de cualquier patrón, pero no soy patrón: soy amigo de los patrones porque necesito multiplicar la riqueza de mi país, porque a mi pueblo no le voy a dar solo discursos. Y si tranco la economía la gente me contesta con la espalda. Porque no tiene por qué tener en la cabeza un programa finalista, tiene la cuenta de la luz que paga mañana, el puchero, la contribución y está sometida a las peripecias materiales
 
Pero hay que levantar la cabeza y tener rumbo, hay que multiplicar la enseñanza y el conocimiento. No debe quedar nadie analfabeto, no debe quedar un cristiano que no sepa manejar una computadora, que no tenga la sensibilidad educada y poder sentir, interpretar una música superior, porque los bienes superiores de la cultura  son para pocos. La inmensa mayoría de la gente tiene que bancarse a Tinelli o la frivolidad porque no ha desarrollado la sensibilidad para los altos bienes culturales que la humanidad ha construido.
 
Porque los pobres no tienen derecho a gozar a Beethoven o a Mozart, porque no han  tenido educación, formación, sensibilización. Hay que luchar por todo eso, pero al mismo tiempo no hay que abandonar la noria, por eso  peleamos por la autogestión.
 
Allí donde haya compañeros que están dispuestos a juntarse a pelear por un  proyecto que lo van a manejar ellos -no para enriquecerse ni para tener peones que trabajen para ellos-, no, para ser responsables pero no para vivir de garrón en costos de la otra sociedad que paga impuestos.Esos van a ser patrones de sí mismo, van a aprender el dolor, las urgencias y los compromisos que significa llevar adelante cualquier proyecto.
 
 
Porque el socialismo es responsabilidad.  La verdadera solidaridad tiene que costar algo, hay que poner algo para ser solidario, porque solidario de garrón ¡qué negocio!, eso es una viveza.
No se  puede pasar una eterna vida, desde los 15 años, por lo menos sin ganarse el derecho a pensar, decir lo que uno piensa, y sembrar las cabezas de las generaciones que van avenir. El mejor dirigente no es el que hace más, sino el que es capaz al final de su partido de dejar una barra que lo suplante con ventaja, porque la vida y la lucha continúan.
 
Pero esto significa valores, algunos muy simples. El primero, el más fundamental de todos, querer a la vida, adorar la vida. Estar vivos es un milagro, es una aventura, son tantas los chances en contra, es tan corta y tan finita la vida que se va, que hay que tener la sabiduría fina de darle un sentido de existencia.
 
La única diferencia que tiene el bicho humano es que hasta cierto punto puede ser autor del rumbo de su propia vida, para que la vida no sea solo la consecuencia de haber nacido: esa la diferencia que tenemos con el resto de los bichos. Nuestra vida puede ser fruto de nuestro propio camino, de nuestra libertad, de nuestra libre elección, aunque nos cueste mucho sacrificio, pero no significa el final de partido.
 
Ese conformismo, de gritarle gracias a la vida, no por no haber errado, por no haberse equivocado, sino haberse equivocado mucho, haber sentido muchas derrotas, pero tener siempre el coraje de levantarse y volver a empezar. Porque qué es la vida, sino eternamente luchar por empezar de nuevo, por amanecer, por soñar en una primavera, por darle contenido de existencia.
 
Por eso somos de izquierda, queridos compañeros.


La felicidad más allá del consumismo, una educación cognitiva, democrática, en la equidad y en el amor: Pepe Mujica, Uruguay

MENSAJE SABIO, SENCILLO , SIN ARTIFICIOS NI AMENAZAS!!!!.
 
Lo dijo José Mujica  (Presidente de Uruguay):

Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer.


Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra
en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer.

Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute.

¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente!


Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay
puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales.

No porque sea elegante sino porque es placentero.


Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar
un plato de tallarines.

¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices!


Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping
centers.

En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas
de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos.

No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible.


Digo que también podemos pensar en un país donde la gente elige arreglar
las cosas en lugar de tirarlas, elige un auto chico en lugar de un auto grande, elige abrigarse en lugar de subir la calefacción.

Despilfarrar no es lo que hacen las sociedades más maduras. Vayan a Holanda
y vean las ciudades repletas de bicicletas. Allí se van a dar cuenta de que el consumismo no es la elección de la verdadera aristocracia de la humanidad. Es la elección de los noveleros y los frívolos.

Los holandeses andan en bicicleta, las usan para ir a trabajar pero también
para ir a los conciertos o a los parques.

Porque han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta
tanto de consumos materiales como intelectuales.

Así que amigos, vayan y contagien el placer por el conocimiento.


En paralelo, mi modesta contribución va a ser tratar de que los uruguayos
anden de bicicleteada en bicicleteada.

LA EDUCACIÓN ES EL CAMINO


Y amigos, el puente entre este hoy y ese mañana que queremos tiene un
nombre y se llama educación.

Y miren que es un puente largo y difícil de cruzar.


Porque una cosa es la retórica de la educación y otra cosa es que nos
decidamos a hacer los sacrificios que implica lanzar un gran esfuerzo educativo y sostenerlo en el tiempo.

Las inversiones en educación son de rendimiento lento, no le lucen a ningún
gobierno, movilizan resistencias y obligan a postergar otras demandas.

Pero hay que hacerlo.


Se lo debemos a nuestros hijos y nietos.


Y hay que hacerlo ahora, cuando todavía está fresco el milagro tecnológico
de Internet y se abren oportunidades nunca vistas de acceso al conocimiento.

Yo me crié con la radio, vi nacer la televisión, después la televisión en
colores, después las transmisiones por satélite.

Después resultó que en mi televisor aparecían cuarenta canales, incluidos
los que trasmitían en directo desde Estados Unidos, España e Italia.

Después los celulares y después la computadora, que al principio sólo
servía para procesar números.

Cada una de esas veces, me quedé con la boca abierta.


Pero ahora con Internet se me agotó la capacidad de sorpresa.


Me siento como aquellos humanos que vieron una rueda por primera vez.


O como los que vieron el fuego por primera vez.


Uno siente que le tocó en suerte vivir un hito en la historia.


Se están abriendo las puertas de todas las bibliotecas y de todos los
museos; van a estar a disposición, todas las revistas científicas y todos los libros del mundo.

Y probablemente todas las películas y todas las músicas del mundo.


Es abrumador.


Por eso necesitamos que todos los uruguayos y sobre todo los uruguayitos
sepan nadar en ese torrente.

Hay que subirse a esa corriente y navegar en ella como pez en el agua.


Lo conseguiremos si está sólida esa matriz intelectual de la que hablábamos
antes.

Si nuestros chiquilines saben razonar en orden y saben hacerse las
preguntas que valen la pena.

Es como una carrera en dos pistas, allá arriba en el mundo el océano de
información, acá abajo preparándonos para la navegación trasatlántica.

Escuelas de tiempo completo, facultades en el interior, enseñanza terciaria
masificada.

Y probablemente, inglés desde el preescolar en la enseñanza pública.


Porque el inglés no es el idioma que hablan los yanquis, es el idioma con
el que los chinos se entienden con el mundo. .....(Genial)

No podemos estar afuera. No podemos dejar afuera a nuestros chiquilines.


Esas son las herramientas que nos habilitan a interactuar con la explosión
universal del conocimiento.

Este mundo nuevo no nos simplifica la vida, nos la complica..


Nos obliga a ir más lejos y más hondo en la educación.
No hay tarea más grande delante de nosotros. 


 José Mujica  (Presidente de Uruguay)

  
Anécdota
Este tipo es increíble. Días atrás el periodista radial de una radio de Cap. Federal, llamado Negro Oro, hablando con Teté Coustarot, quien contaba que estaba comiendo en un pequeño restaurant de Colonia, cuando se apareció el Pepe con su mujer, en SU VW escarabajo del 81. Todo el mundo asombrado (menos los del restaurant, pues son concurrentes periódicos) Habló con todos. Todos los respetaron cuando almorzaban y al irse, saco su billetera y pagó como uno más . Teté llamó al mozo que la estaba atendiendo y le preguntó cómo es que le cobraban al Presidente de la República. ?? A lo que el mozo le contestó: si no lo hacemos, nos mata y no viene más.
Pensá además que de lo que ganan él como Presi y su mujer como funcionaria, le donan el 70% a su partido. Cuando le preguntaron porqué , porque le debo a mi partido lo que soy y es norma. Además si hasta hoy pude vivir con $4.000 uruguayos y  ahora entre mi Sra. y yo  llegamos a los U$s 7.000 por mes. Para qué queremos más?

TENEMOS QUE SEGUIR CLONANDO PAREJAS COMO ESTAS!

Estrategia, visión de Pepe Mujica, Presidente de Uruguay

15 de septiembre de 2009

Texto completo de la entrevista a José Mujica en el diario argentino La Nación cuando aún era candidato


Artículo publicado en La Nación el domingo 13 de setiembre.

Por Ricardo Carpena

-Usted dijo: "No tengo pinta de presidente. Los presidentes pertenecen a otra clase o se suben a otra clase". ¿Qué tipo de presidente imagina será si gana las elecciones?

-Soy un tipo común y corriente. De los que caminan por la calle. Hay un estereotipo de presidente y la gente tiene en la cabeza un modo de ser que no encaja en lo que yo soy.

-Más allá de los estereotipos, es cierto que muchas veces los presidentes terminan encerrados, alejados de la gente.

-La soledad del poder. Eso es una plaga. Y un peligro. Pero lo peor es quedar rodeado de alcahuetes. De los que le dicen que todo está fenómeno.

-¿Usted no tendrá alcahuetes alrededor?

-Voy a tratar de darles pelota a los que discrepan. Y de escuchar a los heterodoxos. Mire: si la democracia existe, la forma que más la representa es la oreja, no la lengua. Paso mucho tiempo escuchando gente por ahí, por cualquier lado.

-¿Su triunfo representará un giro a la izquierda del Frente Amplio? ¿Su gestión estará más a la izquierda que la de Tabaré?

-No lo definiría como más a la izquierda, sino en la línea de él. Si por izquierda se entiende una fuerte intervención del Estado y una tendencia estatizante, no tengo nada que ver con eso.

-¿No es lo pensaba tradicionalmente?

-Yo soy más libertario que estatista. Me inclino por otro lado. Y no soy muy amigo de la burocracia ni nada por el estilo. Mis ideas socialistas están muy impregnadas por los fenómenos de autogestión, pero no confundo el poder del Estado.

-Me llama la atención que usted no hable de un Estado más fuerte mientras Lacalle, su principal adversario en las elecciones y con un perfil liberal, casi diga lo contrario.

-Ha pasado la onda expansiva por la que el mercado era la nueva religión y lo arreglaba todo. El péndulo está un poco de vuelta. Tampoco estamos en 1960, cuando el Estado se tenía que meter en todo. Estamos por un equilibrio. El Estado tiene que intervenir, sobre todo para forzar al reparto social. Porque tienden a quedar bolsones que el mercado no los arregla y que después terminan saliendo mucho más caros. Tal vez los problemas de seguridad que tenemos hoy son consecuencia de problemas sociales que hace 15 años que no arreglamos, por lo menos en parte.

-Su candidato a vicepresidente, Astori, representa el sector más moderado del Frente Amplio, y usted dijo que quería darle el manejo de la economía si llegan a ganar. ¿Es un gesto al establishment , que todavía lo mira a usted con desconfianza?

-Sí, claramente. Un gesto como para decirle al establishment : política sin barquinazos, sin cambios bruscos ni nada por el estilo.

-¿Mantendrá la política económica que lleva adelante Tabaré?

-Sí, y con una previsibilidad medible. Nada de aventuras. Eso lo que el queremos transmitir. La Constitución marca que el vicepresidente tiene que ser presidente del Senado, y desde ese punto de vista tendría que negociar con el parlamento. Sin embargo, Astori es buenísimo para manejar la economía, pero no es bueno para negociar en el Senado. Esto lo he charlado con él. Lo que demostró que camina fenómeno, vamos arriba.

-¿Los empresarios sienten desconfianza hacia usted, pese a estos gestos?

-Sí, no creo que sean todos, pero es natural que haya algunos que desconfíen. Tienen que desconfiar porque tienen que cuidar la plata.

-¿Cómo los piensa conquistar?

-Con paciencia... [Se queda reflexionando.] Pero no los tengo que conquistar porque no voy a ganar con el voto de ellos. A los empresarios los precisamos para que sean empresarios, para que trabajen, para que multipliquen los bienes. Después, que voten a Magoya. Es lo de menos.

-Los críticos del Frente Amplio dicen que ustedes hablan de la posibilidad de llamar a una asamblea constituyente porque quieren reformar la Constitución para reformar el concepto de la propiedad privada. ¿Es así?

-Eso fue una tomadura de pelo que les hice porque acá hay un personaje de la política que se llamaba Wilson Ferreira Aldunate, que lo usaban para barrido y fregado. Entonces yo les dije: "Voy a resucitar el programa de Wilson, Mi compromiso con usted", que decía que no se podía tener más de 2500 hectáreas de tierra. Ja... ¡Pa´ qué!

-De todas formas, aunque lo haya dicho en broma, ¿cree que hay que reformar la Constitución? ¿En qué aspectos?

-La Constitución merece reformarse, pero no gastaría pólvora en chimangos si no hay acuerdo con la oposición: una cosa es reformarla y otra es tener una guerra interna. No vamos a partir el país por cambiar una letra a la que después le damos pelota más o menos. No creo en el progreso manuscrito.

-¿Qué cosas reformaría?

-Por ejemplo, soy unicameralista para un país como el Uruguay. Y tenemos un año de elecciones. Ahora, después de estas del 25 de octubre, vienen las municipales. ¡Nos pasamos un año y pico haciendo elecciones! Es una barbaridad.

-¿Y una reforma agraria?

-No, puede ser un tema que habría que discutir si se pone un tope a la propiedad de la tierra. Es un bien no reproducible que está ahí. Muchos países lo tienen y no son nada socialistas.

-Usted dijo alguna vez que el Mercosur le daba fiebre. ¿Qué se puede hacer para que el bloque funcione como tal y deje atrás esas diferencias que son tan tradicionales?

-El Mercosur está excesivamente fenicio. Arrancó con una visión demasiado comercial y tiene dificultades porque los grandes países durante mucho tiempo van a tener que seguir vendiéndole al mundo. ¿Quién se va a comer la agricultura argentina acá? ¿O la brasileña? Ni locos. Y dejamos en el tintero otras cosas. Por ejemplo: ¿no vamos a integrar la inteligencia, la cultura? Fíjese en los programas universitarios. De acá se va un ingeniero a España y trabaja. Pero un profesor argentino no puede venir a dar clases al Uruguay. Estamos locos. Hay una cantidad de cosas para arreglar. Pero si no integramos la inteligencia y la cultura, lo demás tiene patas cortas.

-¿Le preocupa el papel de Hugo Chávez?

-El problema que tiene Chávez es que habla demasiado. Hay que hablar menos.

-Casi como Fidel Castro, ¿no?

-No, pero Fidel es mucho más sabio.

-Más allá de cuánto habla, se le cuestionan sus avances contra la libertad de expresión, la educación, la propiedad privada. ¿Cómo se lleva usted con la peor faceta de Chávez?

-Eso va a durar un tiempo. Le tengo simpatía porque él está dando respuestas sociales a mucha gente pobre. Es un país de locura.

-¿Y si las formas no son las mejores?

-No son las más puras ni cosa que se les parezca, pero había gente que tenía una forma más pura y se robó todo. Venezuela debe de ser uno de los países más robados de la Tierra.

-Por lo visto, si es elegido, piensa mantener y profundizar la relación con Chávez.

-Para nosotros, tiene importancia. Somos dependientes del petróleo. Y Venezuela importa tres veces toda la leche en polvo que produce Conaprole [Cooperativa Nacional de Productores de Leche]. En cuanto al manejo de ciertas cosas, yo a él le dije: "Mirá que vos no construís ningún socialismo. Acá te va quedar una burocracia que sabés lo que es, ¿no?"

-¿Y qué le contestó Chávez?

-¡Qué quiere que me diga! Yo no lo voy a convencer. Yo le digo lo que pienso.

-Si gana en octubre, ¿qué tipo de relación tendrá con los Estados Unidos?

-Yo tengo que ser especialista en relaciones con América latina. Y Astori tiene que ser especialista en donde hablen en inglés.

-¿Se va a repartir así el gobierno?

-Sí. En China puedo tener mejor relación porque estuve allá en la época de Mao y la conozco. Pero Estados Unidos es muy importante como para darse el lujo de ignorarlo en una pequeña república. Y menos, tener prejuicios. Para qué sirven los prejuicios si no dan resultados prácticos.

-Algunos medios uruguayos sostienen que usted sigue la estrategia de Lula para ganar las elecciones en Brasil: moderar sus posturas más radicalizadas para atraer el voto de la clase media. ¿Es realmente así?

-No es que yo trate de moderar. Hay una posición filosófica e inteligente de Lula, que es tratar de negociar los conflictos, resolverlos por la vía de la negociación. Si no se puede 100, consiga 20, pero consiga algo. No estancarse en una lucha indefinida de confrontación que al final le cuesta mucho y termina perdiendo mucho más. Evitar la confrontación y tratar de desembocar en una negociación. Como método, es lo más económico en esfuerzo para la sociedad entera. Porque cuando se está en el gobierno, también hay que mirar cómo se incide en el resto de la gente. No hay derecho a amargarle la vida a muchísima gente por lo que a uno se le ocurre en el gobierno.

-¿Usted entonces se ve más reflejado en el espejo de Lula que en el de Chávez?

-Creo que sí. Da mucho más resultado esa política de negociación. Atempera más.

-En su caso, ¿no es sólo una estrategia para conseguir más votos?

-Yo estoy convencido. En el arte de gobernar, hay que evitar la confrontación todo lo que se pueda. Y negociar cuarenta veces. Lo he dicho por el lío que tenemos con Botnia. Si yo hubiera estado de canciller en la Argentina, me habría sentado frente a la embajada uruguaya en Buenos Aires y me la pasaría llorando, llorando y llorando.

-Y el presidente Tabaré, ¿no pudo o no quiso haber solucionado el conflicto por Botnia?

-Tabaré es un enamorado de la dignidad. Y en los valores que tiene, negociar mucho, insistentemente, sería como perder la dignidad del país.

-No es de sentarse a llorar, como usted.

-No, claro. No encaja con la psicología de él. Yo lo entiendo perfectamente, pero hay cosas que no se le pueden pedir a Tabaré.

-¿Y qué haría usted para solucionar el conflicto si llega a la presidencia uruguaya?

-Una cosa parecida. Negociar, negociar y negociar. Hasta que resulte insoportable. [Se ríe.]

-¿Una de sus primeras medidas sería respecto de este tema? ¿Qué haría para que se desbloqueen los puentes entre los dos países?

-Alguna cosa habría que hacer, pero hay que tener la habilidad de pedir lo que le pueden dar. Nunca se acorrala a un gobierno. Porque si lo acorralo, no le dejo capacidad de maniobra.

-Pero si los Kirchner son aliados de ustedes, ¿por qué ellos tienen una postura tan contemplativa respecto de los piquetes?

-Y yo qué sé... Están encalacrados [ N. de la R.: atrapados, en portugués] ahí.

-¿Pero por qué no producen algún gesto?

-No quiero decir lo que pienso sobre los piquetes porque pasado mañana hay que arreglar. Hay que arreglarlo dándole una salida a Gualeguaychú y a los intereses que están ahí.

-¿Botnia está trabajando con eficacia en la protección del medio ambiente?

-Menos mal que el medio ambiente lo cuida Botnia. Si lo tuviéramos que cuidar los uruguayos y los argentinos, ¡pobre medio ambiente! [Risas.] Los finlandeses son serios, pueden ganar mucha plata ahí y no van a cometer la estupidez de pudrir un negocio brillante por agredir el medio ambiente. Son más inteligentes que nosotros.

-¿Qué le parece el gobierno de Tabaré? ¿Es el que usted imaginaba?

-Y... bastante bueno para la incertidumbre que tuvo que sortear. Pagó un precio. Tuvo que juntar todo el peso político en un gabinete para que no se le escapara nada. Y no se le escapó nada, pero se le fosilizó la estructura política. Ningún gobierno se debe comer el partido porque, si lo hace, se come la utopía. El partido es lo único que queda. Y hay que pelear por salvarlo. El partido tiene defectos y tiene errores, pero hay que trabajar para que los supere, para que tenga autoridades internas, para que tenga justicia interna, filtros, para que pueda escupir lo que no sirve. Si no, caemos en los tipos iluminados.

-Los Kirchner tienen un estilo duro, de no dialogar, no negociar. Usted, que cree mucho en la negociación, ¿qué consejo les daría?

-¡Qué le voy a dar consejos! ¿Usted está loco? ¿Quién soy yo para darles consejos! [Risas.]

-Quizá como un hombre con cierta afinidad ideológica...

-Es que yo no sé cuál es la ideología de los Kirchner, sinceramente, no sé.

-¿No se supone que son de centroizquierda, progresistas?

-Parece que son progresistas. Pero son peronistas también. Y para entender acá en el Uruguay nos resulta bravísimo.

-En la Argentina, a veces, también?

-El peronismo es un fenómeno sentimental. Usted encuentra toda la fauna ahí. [Risas.]

-¿Por qué cree que la Argentina es un país en el que cuesta tanto llegar a los acuerdos políticos, donde no se pueden definir políticas de Estado y en el que quien llega al gobierno barre con lo que hizo el anterior?

-Porque no deben de tener ningún proyecto de futuro. Viven demasiado en el presente. Tienen una crisis de utopía. Nosotros corremos riesgos y vamos a terminar arrollados por [Marcelo] Tinelli. Por eso yo estoy planteando acá la propuesta de hacer un país más inteligente.

-¿En qué consiste?

-Que en los próximos 15 años no quede un sólo muchacho sin formación terciaria. Después nos pelearemos en veinte cosas, pero transformar eso en una política de acuerdo nacional. La materia prima fundamental está en el balero.

-¿Qué es el poder para usted?

-Es una novia escurridiza, que nunca se tiene porque cuando la aprieta, se le escapa. Lo que pasa es que el hombre es un bicho muy vanidoso. Sólo tenemos pedazos de poder.

-Pedazos con los que usted tendrá que lidiar seguramente si llega a la presidencia.

-Hay que tratar de compartirlo. Hoy, el poder tiene mucho que ver con construir equipos. Evitar los hombres providenciales y los que se las saben todas. Cuando un tipo importante se va, que quede gente que lo supere. Un buen gobernante vale mucho más por lo que deja para que hagan, que por lo que hace. Si no, no hay continuidad.

-He leído algunas declaraciones suyas que me llamaron la atención, como cuando dijo que hay que pelear por los derechos humanos de los que están vivos y de los que están desapareciendo hoy. Por decir algo semejante, en la Argentina lo habrían acusado de haberse vendido a la derecha.

-Tengo el defecto de decir lo que pienso y a veces me cuesta dolores de cabeza. A los tres o cuatro días de salir de la cárcel, dije un discurso en el que afirmé que no creía en ninguna forma de justicia humana. ¡Pa´ qué! Me dijeron de todo. Hasta hoy lo creo. El ser humano, para poder convivir en sociedad, tuvo que inventar la Justicia porque, si no, sería la ley del Talión. Pero eso de la imagen de la Justicia, una vieja con unos platillos de la balanza... ¡Yo qué sé! Es cierto que necesitamos algo que transe, que nos juzgue.

-Usted también dijo que no cree en los militares viejos presos.

-Sí, yo no quiero tener viejos presos. Viejos de 75, 80 años... Pero no sólo los militares, ningún preso a esa edad. Hay algunos viejos que están ahí presos, que Dios me libre...

-¿Y cómo se saldan esas cuentas del pasado en materia de derechos humanos?

-No sé. Entiéndame: soy un hombre que estuvo mucho preso. Mi punto de vista puede estar viciado por conocimiento de causa.

-En la Argentina todavía tenemos ese debate entre quienes quieren revisar a fondo todo lo que pasó y quienes dicen hay que hacer un punto final y mirar hacia adelante.

- Yo quiero saber la verdad, pero en la Justicia no creo un carajo.

-¿Y cómo se llega a esa verdad, entonces, si no es a través de la Justicia?

-En lo personal, he pensado: si me dicen la verdad, te conmuto la pena. Si lo que me interesa es la verdad. Pero, ¿las sociedades se bancan eso? Porque la Justicia tiene un hedor a venganza de la puta madre que lo parió. Y tengo la conciencia de que lo que pasé no me lo va a devolver nadie. Tengo que cargar con eso como una mochila, una cicatriz, como si uno hubiera tenido un accidente, una enfermedad.

-Usted apostó a la lucha armada para llegar al poder y conseguir cierto tipo de sociedad y ahora está a punto de conseguirlo, pero lo podrá hacer por los votos. Lo habrá pensado más de una vez, ¿no?

-Lo que pasa es que por la vía armada tampoco llegábamos a la tierra prometida. Ahora tampoco. Los dos momentos tienen una cosa en común.

-Ahora está mucho más acompañado.

-Seguro, y es mucho más liviano, pero uno ya no se propone cambiar el mundo.

-¿Qué se propone?

-Subir un par de escalones. Después, otros van a seguir.

-¿Una etapa más reformista que revolucionaria?

-Francamente, sí. Hay que hacer reformas positivas, pero que no se agoten con uno.

-¿Qué es hoy ser revolucionario, a diferencia de los años sesenta o setenta?

-[Se toma unos segundos] Tener una sensibilidad grande hacia los problemas sociales. Me siento apuntalando cosas que son revolucionarias. Lo he hecho tranquilamente en todos estos años. Debe de haber unos 3000 trabajadores que están tratando de mandarse a sí mismos.

-¿Experiencias de autogestión?

-Sí, las he apuntalado en todo lo que he podido. Porque ser jefe de uno mismo debe de ser lo más difícil. Cuando la gente se acostumbró a que le paguen todos los meses, a tener una rutina, a cumplir un horario y después, "chau, a mi casa".

-¿La revolución de hoy es cambiarle la vida cotidiana a la gente, el día a día?

-No se puede intentar agarrar el poder cuando no se sabe lo que se va a hacer con él. Y los trabajadores no pueden agarrar el poder porque son dependientes. Ese es un factor que no lo medíamos hace 40 años. Porque después le sale un engendro que es la burocracia.

-¿Qué extraña de esos años de militancia en el movimiento Tupamaro?

-Se extraña la militancia. Uno era más joven y siempre se tiene la añoranza de los años frescos del cuerpo. Pero se puede y vale la pena mejorar el mundo. No hay una salida apocalíptica, de un día para el otro, o que llegamos y tenemos un desfile o un arco del triunfo. Es una escalera interminable donde vamos subiendo escalones, aprendemos algo, dejamos algo, y otros siguen, y así sucesivamente. Es un camino sin fin. El día que creamos que hemos llegado, estamos fritos.

-¿De qué se arrepiente de esos años en que usted tomó las armas?

-De lo que más me tengo que arrepentir de la lucha armada es de que este pueblo se comió 16 años de dictadura y no la pudimos sacar a patadas. [Se ríe.] Ahí fallé como militante.

-La lucha armada fue un fenómeno no sólo uruguayo, pero ¿no pensaron en otra vía?

-Había una especie de modelo, con la conquista del poder para construir una sociedad sin clases, pero resulta que le aparece el monstruo de la burocracia que le come todos los ideales. Y lo revolucionario desemboca en estos burócratas acomodados. Es el mundo de la desilusión.

-No hablamos de que esa lucha estuvo asociada con la violencia, con la muerte. ¿Se arrepiente de haber elegido ese camino?

-Sí, claro. Pero usted está en Uruguay, no en la Argentina. La vida humana acá siempre... A nosotros nos dicen guerrilla, pero tenemos mucho de movimiento político con armas. Y la violencia en Uruguay fue muy justificada. Las barbaridades que pasaron en otro lado, acá no...

-¿Justificada por qué? ¿En qué sentido?

-Nosotros, en las operaciones discutíamos? Hemos perdido vidas porque la consigna era que no fuera cruento, que no hubiera hemoglobina. El más preocupado por eso era el viejo compañero Sendic [Raúl, uno de los fundadores de los Tupamaros], que decidía el encuadre político de las operaciones. En otras partes de América, la vida humana valía menos que la de un perro.Nosotros cometimos algunos disparates porque tuvimos desviaciones militares.

-La hago una pregunta difícil: ¿a usted le tocó matar a alguien en esos años?

-No, a mí no. No le pegué [Se ríe.]