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Los logros del pueblo de Brasil con Dilma Rousseff, la más popular


Dilma (Diulma, así se pronuncia el nombre de la presidenta de Brasil). Acá se informa sobre sus logros. Es amiga, ciudadana, presidenta, equitativa, transparente, austera, enfrenta la corrupción, protege la industria nacional. Leamos sobre Diulma Rousseff, presidenta de Brasil,

mildred dolores mata

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Dilma Rousseff bate su récord de popularidad en 15 meses al mando

Juan Arias - Río de Janeiro

05-04-2012

77% de brasilenas/os la aprueba, aún han pasado 15 meses

La popularidad de la presidenta Dilma Rousseff, la primera mujer que llegó al poder en la historia de Brasil, se ha disparado. Desde diciembre a hoy ha crecido cinco puntos más hasta alcanzar el 77% llegando al récord absoluto en los últimos 20 años, en los que ninguno de sus antecesores había alcanzado una cifra semejante de consenso al año y medio de su Gobierno.



Ha expulsado 10 ministras/os por corrupción

Se ha empeñado en programas sociales a favor de las mujeres

En ese mismo periodo, por ejemplo, el carismático expresidente y antecesor de Rousseff, Lula da Silva, llegaba solo al 34%. A Rousseff no le han hecho mella en su popularidad ni la crisis de su Gobierno, del que tuvo que expulsar a diez ministros, ni el bajo índice de crecimiento del producto interior bruto del año pasado, que se situó en un 2,7%. Lo que más ha apreciado la opinión pública en este sondeo realizado entre el 16 y el 19 de marzo es el empeño de la presidenta en los programas sociales "a favor de las mujeres" y los éxitos de sus viajes al exterior, junto con la imagen que se ha creado de gestora dura y exigente y de irreductible en la lucha contra la corrupción.

Ha fortalecido la industria nacional

El sector industrial también debe estar satisfecho con el trabajo de Rousseff. Dilma defendió con énfasis la industria nacional en un acto ante una audiencia de 400 empresarios, ministros y congresistas, y anunció una inyección de 26.000 millones de euros para fortalecerla. El programa de ayuda las empresas incluye una reducción de impuestos, incentivos a las exportaciones y a la producción nacional de vehículos, entre otras muchas medidas, con la finalidad de que la economía brasileña crezca este año un 4,5%.

"El Gobierno no va a abandonar a la industria brasileña. No concebimos nuestro desarrollo sin una industria fuerte, innovadora y competitiva", afirmó. Y añadió; "Al lema de mi Gobierno 'Un país rico es un país sin miseria', quiero añadir hoy que un país rico es también un país que invierte, que crea empleo y que se hace cada vez más competitivo". Algunos sindicatos y aquellos industriales a los que no les alcanzará el banquete de miles de millones han considerado el programa aún "tímido".

No cabe duda de que la decisión de Dilma Rousseff de socorrer a buena parte del mundo industrial brasileño tiene como telón de fondo el temor de que la gran competencia mundial, sobre todo de China, acabe debilitando la industria propia que ya da señales de enfriamiento. Incluso en algunos sectores se comenzaba a hablar de "despidos", una palabra tabú hoy en Brasil. Hay ya fábricas, en efecto, como algunas de electrodomésticos y piezas de recambio, con el 80% de la producción parada. Se espera que las nuevas medidas del Gobierno tendrán efecto solo a medio y largo plazo.

Ignacio Lula Da Silva, Dilma Rousseff


Presidenta ecologista y buscando energía alternativa

La presidenta recibirá previsiblemente otro empujón a su prestigio mundial con la reunión Rio+20, la gran conferencia organizada por la ONU sobre Medio Ambiente que tendrá lugar en Rio de Janeiro en junio próximo, y al que acudirán los líderes de 160 países y los jefes de Estado de los países que hoy más cuentan en la escena mundial. Y la exguerrillera será la gran anfitriona que deberá presentar el programa ambiental de Brasil y su empeño en la producción de energías alternativas para paliar el hecho de que Brasil se está convirtiendo con sus yacimientos del Pre-sal en uno de los mayores productores de crudo del mundo.

Los sectores de clase media que no votaron por Rousseff en 2010 ha apreciado también el hecho de que la presidenta haya declarado abiertamente con todo el aprecio y la admiración que siente por su tutor y antecesor, Lula que él es él y ella es ella, y que no en todo están ni pueden estar de acuerdo. O sea, que no quiere ser ni la sombra ni la calcomanía de su exjefe. Rousseff partirá los próximos a un visita oficial a Estados Unidos, cita considerada de gran relieve político, con esa cifra aplastante de popularidad en la cartera solo 15 meses después de haber comenzado su Gobierno.

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/04/05/actualidad/1333630392_087908.html

Datos sobre Brasil y el gobierno de Dilma Rousseuf


Brasil tiene 193 millones de habitantes. (wikipedia.org/wiki/Demografía_de_Brasil).


 Y se acaba de elegir a una mujer, Dilma Rousseff, como presidenta, la cual forma parte del Partido de los Trabajadores (PT). Ha ganado las elecciones fruto de una coalisión de siete (7) partidos, y a este PT les tocan 17 ministerios, de los cuales, la Presidenta eligió nueve (9) mujeres, siendo un 52.9 % de ese partido, y un 24% del conjunto de ministerios, que son 37 ministerios.

Tiene Brasil, pues,  37 ministerios,y Dilma, como prometió en su campaña, ha triplicado las mujeres ministars.  Veamos los cargos:

1) Tiene como Ministra de Cultura, a la cantante Ana de Holanda, hermana del dios de la canción, Chico Buarque.



 2) Tiene en el Ministerio Económico de Planificación a Mirian Belchior.


  3)  A Maria do Rosario, ministra de Derechos Humanos


 4) Luiza Barrios, ministra de Igualdad Racial, 


5) Tereza Campelo, ministra de Desarrollo Social, 


6) Iriny Lopes. Ministra Secretaria de las Mujeres


7) Helena Chagas. Ministra de Comunicación Social; 


8)Izabella Teixeira, ministra de Medio Ambiente e


9)Ideli Salvati, ministra de Pesca.


De las y los ministros del Gobierno de Luis Ignacio Lula Da Silva dejó nueve (9).


El partido de Dilma y Lula da Silva es el Partido de los Trabajadores, que fue en un frente de siete (7) partidos, los cuales  apoyaron su candidatura. Este Partido de los Trabajadores (PT) " ha advertido que con Dilma el partido quiere tener mayor peso político de lo que tuvo con Lula que por ser el fundador y gran figura histórica del mismo se permitió ser más magnánimo con los partidos aliados que apoyaron sus dos Gobiernos que con el suyo propio.


Así, el Partido de los Trabajadores (PT) se ha llevado casi la mitad del Gobierno: 


17 de los 37 ministerios y los de más peso: 
Economía; 
Ciencia y Tecnologia; 
Justicia; 
Casa Civil;
Comunicaciones; 
Desarrollo, 
Industria y Comercio; 
Planificación; 
Derechos Humanos; 
Educación; 
Sanidad; 
Desarrollo Agrario; 
Igualdad Racial; 
Desarrollo Social; 
Relaciones Institucionales; 
Secretaría de las Mujeres; 
Secretaría General de la Presidencia y Pesca. 


La mayor polémica fue creada por el PMDB, el mayor partido del país, que se llevó seis ministerios, como con Lula, pero de menor peso político y económico. 


El PT, esta vez manejará la mayor parte del presupuesto: 56.000 millones de reales. 


La nueva ministra de Cultura, Ana de Holanda, que ya ha debutado en algunos cargos culturales a nivel regional es una de las mayores sorpresas del nuevo Gobierno, sobretodo porque se coloca en una línea política opuesta al ministerio de Cultura que presidió varios años el tambien cantante Gilberto Gil y que podría revisar algunas leyes polémicas en curso de aprobación de aquel ministerio como la ley Rouanet, que prevee fondos de incentivos directos a las creaciones de arte que demuestren "interés social" y a la tambien polémica de derechos de autor en internet. 


Dilma puede irse tranquila a descansar estas Navidades antes de tomar posesión de su cargo el uno de enero, ya que un sondeo de ayer revela que el 83% de los brasileños apuestan en que hará un Gobierno "igual o mejor" que el mismo Lula que tambien acaba su presidencia con la aprobación personal histórica de un 87%." 


http://www.google.com/search?q=Dilma+Rousseff+triplica+el+n%C3%BAmero+de+mujeres+en+su+nuevo+Gobierno+&ie=utf-8&oe=utf-8&aq=t&rls=org.mozilla:es-ES:official&client=firefox-a

Datos sobre Brasil ante el triunfo de Dilma Rousseff

BBC Mundo
Última actualización: Lunes, 1 de noviembre de 2010

Brasil / elecciones: las cuentas pendientes de Dilma Rousseff

No lo logró en primera vuelta, pero obtuvo una diferencia de votos suficiente en el balotaje como para confirmar la contundencia de la decisión popular: por 56% a 44%, Dilma Rousseff se impuso sobre el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia (PSDB), en las elecciones presidenciales de Brasil.
Rousseff será así la primera mujer en gobernar al gigante sudamericano y heredará el país que forjó, durante dos mandatos, su padrino y mentor: el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva.
De guerrillera a ministra, luego candidata y ahora mandataria electa. La carrera de esta mujer, de 62 años, creció bajo el ala de Lula y su triunfo en los comicios del domingo debe leerse, para muchos, bajo un único principio: el de la continuidad.
Los brasileños eligieron a quien trazará, al menos en los papeles, una línea sin rupturas con la actual gestión. La popularidad rampante del mandatario lo deja con un 83% de apoyo de sus conciudadanos, que consideran su tarea como "óptima o muy buena", según encuestas difundidas a sólo dos meses de su salida del Palacio de Planalto.
"Esta elección es, ante todo, un triunfo del presidente Lula. Él escogió una candidata a la que le puso un voto de confianza, una persona que nunca había disputado una elección. Y logró un triunfo apabullante para los dos", le dijo a BBC Mundo el profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal Fluminense, William Gonçalves.
Para algunos, el triunfo del hombre que no disputó la elección es incluso más importante que el de Rousseff para el futuro del oficialista Partido de los Trabajadores (PT). Así lo afirmó, por ejemplo, el el ex ministro del Gabinete Civil, José Dirceu, quien destacó que, por primera vez, las urnas dieron el visto bueno al partido y no a su líder máximo.

Desmarcarse y crecer

El mismo Lula ha asegurado que quiere dedicarse a descansar tras siete años en el poder y que ansía que el gobierno de su delfín adquiera "una cara propia".
Sin embargo, la misión de romper el cordón umbilical será uno de los primeros desafíos para la electa jefa de Estado.
Según el analista político Fabio Reis, de la Universidad de Minas Gerais, "hay dudas sobre hasta qué punto ella estará influenciada por un Lula en la sombra o pasará a tomar la iniciativa".
"Dudo que se lance a buscar cambios significativos", comentó el experto a BBC Mundo.
"Esta elección es, ante todo, un triunfo del presidente Lula. Él escogió una candidata a la que le puso un voto de confianza, una persona que nunca había disputado una elección. Y logró un triunfo apabullante para los dos"
William Gonçalvez, Universidad Federal Fluminense
Lo cierto es que Rousseff misma ha admitido que la figura de Lula gravitará en su gestión.

"Le tengo inmensa confianza política y personal. Siempre que pueda, hablaré con él. Tendré con él una relación muy íntima y muy fuerte", dijo la candidata, horas antes de su victoria electoral.
Para algunos, la cercanía con Lula no necesariamente será signo de debilidad, sino pura conveniencia política.
"Ella no da señales de querer desmarcase, al menos inicialmente, y no hay nada de malo en insertarse en una línea de confirmación de un proyecto nacional que ya tiene mucho peso", señaló el analista internacional Federico Merke a BBC Mundo.
La figura del actual presidente, agigantada por su desempeño en la arena internacional y su reconocimiento como un estadista de primera línea, pone el listón muy alto para su heredera. Lula es un hombre de acción que gusta del protagonismo y Dilma no tiene la misma personalidad. La suya será, coinciden muchos, una gestión de perfil mucho más bajo.

Con alianzas

En algún sentido, la primera mujer presidenta de la potencia sudamericana llegará al Palacio de Planalto con un respaldo incrementado respecto de su antecesor. Tiene, por caso, la carta de apoyo que le aporta su vicepresidente, Michel Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), uno de los mayores del país.
"Hay que prestar atención a Temer, es clave para la gestión. El apoyo del PMDB se suma al del de PT y eso podrá compensar la inexperiencia política de Dilma", señaló Gonçalves.
Esa alianza obligará a Rousseff a encontrar un delicado equilibrio en el reparto de cargos ministeriales.
Pero, en el proyecto de un gobierno "para todos" –como ella ha prometido-, deberá además recomponer lazos con la oposición, después de una campaña agresiva en la que se jugaron cartas sucias para intentar arrimar votos.
En las filas contrarias, dudan de que ello vaya a ser posible. El ex gobernante Fernando Henrique Cardoso calificó a los referentes del PT de ser "detonadores de puentes", que difícilmente vayan a lograr consensos extrapartidarios ni hacer concesiones.

Es la economía, Dilma

El país que hereda Rousseff muestra los avances de los últimos años en varias materias, sobre todo en el campo económico y social.
Por un lado, Brasil parece haber encontrado el rumbo del crecimiento con inflación contenida, pero a la vez su gasto y deuda públicos se han multiplicado sin pausa. Mientras que su economía se posiciona como la octava más fuerte del mundo, el país ocupa el puesto 72 en términos de ingreso per cápita, detrás incluso de otros países latinoamericanos como Argentina y México, según datos del Banco Mundial.
Resolver estos dilemas es parte de la cuenta pendiente que Lula pasará a su sucesora.
Según analistas consultados por BBC Mundo, el modelo de crecimiento estable con una moneda apreciada respecto al dólar no está siendo cuestionado fronteras adentro.
"La expansión del mercado interno ha tenido que ver en gran parte con ese crecimiento, alimentado por el acceso a cuotas y créditos para unos 30 a 40 millones de brasileños que se incorporaron a la clase media durante los mandatos de Lula", indicó Merke.
Pero, a la vez, la tasa de interés de Brasil es una de las más altas del mundo y su carga fiscal representa el 36% del Producto Interno Bruto nacional, lo que la convierte en la más elevada de América Latina.
"El gobierno ha emitido mucho dinero, por ejemplo con el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC, lanzado en 2007), y hoy el desafío es cómo ir más allá, porque si hay crisis fiscal o recesión esos nuevos integrantes de la clase media se volverán a caer", agregó el analista.

Dentro y fuera

"La política internacional de Brasil en los últimos dos años tuvo como fundamento el cambio de las condiciones mundiales: no son iniciativas que han surgido simplemente de un diagnóstico de Itamaratí (la cancillería). Brasil ha modificado su estatus, dejando de ser una potencia regional para ser un actor global, y este es un dato de carácter permanente"
Jorge Castro, analista
Una por exitosa y otra por ignorada, hay dos misiones aguardando a Rousseff a su llegada al sillón de mando.
Por un lado, la ardua tarea de mantener la ajetreada agenda diplomática del mandatario saliente, quien puso a Brasil "en boca de todos" y, concretamente, le dio voz en foros de poder internacionales, desde el G-20 al Fondo Monetario Internacional (FMI) o la Organización de Estados Americanos (OEA).
"La política internacional de Brasil en los últimos dos años tuvo como fundamento el cambio de las condiciones mundiales: no son iniciativas que han surgido simplemente de un diagnóstico de Itamaratí (la cancillería). Brasil ha modificado su estatus, dejando de ser una potencia regional para ser un actor global, y este es un dato de carácter permanente", opinó el analista internacional Jorge Castro, ante BBC Mundo.
Menos lucido, en cambio, ha sido el desempeño de Lula ante una de las manchas negras de su gobierno: la corrupción.
"Hay consenso que la corrupción ha aumentado y Dilma va a tener que batallar esto: acabar con el amiguismo, detener el crecimiento del sector público que el PT ha hecho sobre la base del clientelismo y generar un Estado más eficiente", concluyó Merke.
En su primera alocución tras la nominación en las urnas, Rousseff se refirió a una "inmensa fuerza que brota del pueblo" que la ayudará a vencer sus mayores desafíos.
"Ahora es hora de trabajar", prometió. Cuando despunte 2011, le llegará la hora de traducir esa fuerza en política y los desafíos, en respuestas.