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La democracia y elecciones: Perú y República Dominicana, 2016. Por PK Miguel Sang Ben

En las elecciones recién pasadas en este 2016 en Perú resultaron con una diferencia de menos de un 1%  de diferencia entre Pedro Pablo Kuczynski con el 50.12 % por encima del 49.88% de Keiko Fujimori.

La democracia del Perú resiste esta ligera diferencia y está claro quién ganó. Y parece que se sabe gobernar sin controlar todos los poderes públicos. Leamos a PK Miguel Sang Ben sobre los fundamentos de una democracia y el espíritu libre para leer y tomar en cuenta diferentes fuentes en el análisis político. Muy interesantes consideraciones para quienes nos hemos esforzado para ser libres pensadores. Acá dejo a PK Miguel Sang Ben.

Mildred D Mata

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PK Miguel Sang Ben, economista, profesor, analista político


DIVAGACIONES

¿Perú no es República Dominicana? 

Por Miguel Sang Ben

Parte de mi objetivo escribiendo esta columna en ACENTO.COM.DO es ofrecer un punto de vista fuera del marco cultural dominicano; fuera de la lógica de los intereses del patio, donde todos estamos sesgados hacia un equipo de pelota o un candidato presidencial. Es decir, los dominicanos discutimos la pelota como si fuera la política y viceversa.

Este comentario lo hago por el lector identificado como Carlos Moca me señalara que RT Sepa Más es un canal pro Nicolás Maduro que procura salvar a Dilma Rousseff, por lo tanto, ¿me descalifica porque me baso en una confidencia de cómo se puede salvar Dilma del juicio político?  No endoso RT Sepa Más y trato de ser imparcial buscando la diversidad de fuentes sabiendo que todas “cojean de alguna parcialidad”. Aplico aquella frase de que “la objetividad se basa en la intersubjetividad”, porque de la diversidad de opiniones  podemos inferir la verdad, principalmente, la verdad histórica.

Hoy traigo a colación un caso más peliagudo: gobernar con una legitimidad otorgada por el 0.24 % de los votos, como nos presentan los peruanos en la segunda ronda o ballotage que ganara Pedro Pablo Kuczynski con el 50.12 % por encima del 49.88% de  Fujimori, por una diferencia de 42,597 votos.  Algo parecido sucedió cuando Ollanta Humala le ganó en segunda vuelta a la mismísima Keiko por 447,057 votos. ¿La situación es de lamentar por tan escaso margen, como he escuchado en mis círculos de contertulios?

Soy de los que me inscribo que el ejemplo peruano es de una democracia consecuente, ya que la regla es que el equilibrio democrático se consigue logrando una mayoría absoluta. ¿Cuán absoluta debe ser esa mayoría para ser legítima? Aunque no he oído a ningún teórico criollo argumentar sobre esta pregunta, si he escuchado que para que la democracia sea estable debe tenerse una mayoría hegemónica: controlarlo todo, como lo impuso el PRI mejicano en sus sesenta años gobernando México en el siglo XX. Nada más alejado del espíritu de la democracia.

La democracia es aceptar la regla de la convivencia para gobernar en un régimen de equilibrio de poderes por el bienestar colectivo. No es la usurpación del poder controlando todas las esferas de toma de las decisiones territoriales, desde la Presidencia de la República hasta el alcalde pedáneo.

En Perú gobernó cinco años Ollanta Humala con un congreso dividido y logró un desempeño económico notable, equilibrando las fuerzas políticas y evitando los extremismos en el ámbito internacional al lograr despojarse de la tentación del socialismo del siglo XXI liderado por el Comandante Chávez. Ahora gobernará un tecnócrata banquero multinacional que le debe el puesto a una izquierda que no transige con los aires autoritarios del pasado fujimorista. Si lo han hecho bien durante un período presidencial, ¿por qué no podrán hacerlo de nuevo?

“Keiko Fujimori: radiografía de una derrota” por Gerardo Caballero señala unos sesudos comentarios sobre el futuro del Perú, disponible en el enlace siguiente: http://elcomercio.pe/politica/elecciones/keiko-fujimori-radiografia-derrota-analisis-noticia-1908704
El futuro, según el análisis de Caballero,  es «para que Keiko Fujimori se convierta en la primera mujer en gobernar el Perú, en opinión de Hugo Aguirre, no puede actuar irresponsablemente ni patear el tablero desde la oposición. “Tiene que demostrar ahora altura y madurez política si piensa que su futuro político está vivo y vigente”».

Un pronóstico muy diferente al caso dominicano: aquí hemos pateado el tablero desde el inicio con la pretensión de tener una hegemonía en todos los niveles electivos. Por lo tanto, no somos los dominicanos más institucionalistas ni democráticos que nuestros hermanos peruanos.




Democracia es...

Josefina Almánzar, abogada, comunicadora activista DDHH


Josefina Almánzar en su entrega semanal En Otra Dimensión en el periódico la Información de Santiago nos entrega una reproducción del artículo que escribiera sobre la democracia. Lo busco en mi blog y no lo encuentro, pues decido colocarlo de nuevo. Si quieren leer a Josefina Almánzar, abogada, mujer política de Opción Democrática, mujer activista social del Núcleo de Apoyo a la Mujer (NAM).  Acá el link  para leer a Josefina y el artículo de nuevo sobre la democracia.

Josefina Almánzar:

http://www.lainformacion.com.do/noticias/opinion/columnas/7530/democracia-es%E2%80%A6-

Acá el artículo sobre la democracia, en base a reflexiones de Mildred Mata

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La democracia es...

Por Mildred Mata

Mildred Mata, Trabajadora Social, activista DDHH


En la política nos movemos en base a valores, subjetividades…

Y luego vienen los adjetivos.

Para mí, los máximos valores hacia la sobrevivencia de nuestra especie, bien adaptante, como humanidad, son: la consciencia, el realismo, la humildad, la felicidad, la paz, la libertad, la justicia, la igualdad, la equidad, la participación, la confianza, la seguridad, la preservación del planeta y el respeto…

Y a todo eso le llamo desarrollo y democracia participativos y de paz, en lo social, en lo económico y en lo político, con equidad de género, sin discriminaciones a minorías, y con autosostenibilidad.

La igualdad es el disfrute, de todas y todos: de bienes; es la participación en la toma de decisiones, es el disfrute de la libertad.

Son los valores que me acercan a lo que llamo democracia..        

Y la equidad y la justicia son el esfuerzo de distribuir, y hacer distribuir más, a las y a los que tienen menos: menos bienestar, menos participación, menos libertad, menos poder, menos plenitud espiritual y menos autorrealización.

Por eso, las Acciones Afirmativas, la Discriminación Positiva, o las Cuotas, son políticas de Equidad para construir la Igualdad.

Un ejemplo, de cómo ir construyendo una sociedad igualitaria en democracia. La equidad busca favorecer a quienes menos tienen. Por ejemplo: si una institución tiene seis (6) millones de pesos; y en base a sus valores de justicia, libertad e igualdad, se hace un diagnóstico sobre lo que genera más sufrimiento, más malestar, más violencia, más pobreza, más opresión; puede llegarse a la conclusión de que las mujeres son las más pobres, son las que están más desempleadas, tienen más miseria, menos participación, menos poder, y hasta casi seguro, que tienen violencia doméstica. Pueden decidir usar esos seis (6) millones de pesos en préstamos con intereses blandos para mujeres pobres, con asesoría técnica, acompañamiento y capacitación psico-social de empoderamiento con enfoque de género, para emprender iniciativas económicas, y conquistar poder e independencia para esas mujeres.

Muchas personas hemos decidido dedicar nuestras vidas a la construcción de la igualdad, de la felicidad, del bienestar integral humano.

Para una parte de quienes hemos decidido dedicar esfuerzos en ese sentido, eso se puede hacer con distintos métodos, distintas estrategias, tácticas, estructuras, estilos de vinculaciones, alianzas, objetivos…

Y he aquí donde las aguas se dividen, y salen categorizaciones, como: reformistas, centristas, progresistas, izquierdistas, y dentro de la izquierda, hay sucesivas subdivisiones. Superar la desigualdad social y económica es el gran norte, es el gran objetivo. Pero… ¿Cómo? ¿Cuáles desigualdades? ¿Cuáles sujetos? ¿Con cuáles fuerzas? ¿Con cuáles roles, relaciones, estilos de vida?

Y entonces hay que valorar fuerzas, y a partir de esa percepción: buscar recursos, alianzas, definir acciones,…Y vincularse en movimientos sociales, y no sólo validar partidos, o viceversa, y también podríamos ver que un país no es un todo homogéneo, y que usar recursos de fondos de cooperación internacional de países más ricos no significa ser menos crítico, o no ser partidista, o no poder ser independiente.

Cada quien, cada agrupamiento, a desarrollar, pues: estrategias, a evaluar fuerzas, desarrollar capacidades, vincularse, luchar, y acorde con todo esto, avanzar; o de a poco, o de a mucho, según capacidades diversas, creatividad, identidades, subculturas, ethos culturales, y gustos, para como mejor vivir, por como se dan procesos y decisiones colectivas y según contextualizaciones, en nuestros grupos, en nuestra nación, y en el resto del mundo.

Hay gente que para estos esfuerzos les gusta el adjetivo de “de izquierda”. Más, en parte de los valores que definí en el primer párrafo, como son la consciencia, la paz, la seguridad, el respeto, y la participación, que son mis valores prioritarios, me gusta más bien el adjetivo de “democrática, o “de izquierda democrática”.

Porque para mí, la democracia es igualdad y equidad social, es un método de construcción de sistemas y modelos, en un relacionamiento con empatía, inteligencia emocional, asertividad, y es navegar en océanos, adecuando políticas y estrategias a nuestras capacidades para acumular fuerzas diversas en diversos espacios con articulaciones diversas, según objetivos y posibilidades para la cooperación y la sinergia grupal.        

Abrazar la democracia, y a partir de ahí, ir construyendo con vinculaciones como sujetos sociales e intereses diversos, con el pecho y los brazos abiertos: dialogando, moldeando, cediendo, marchando, caminando de a poco, con pocas, con pocos, o con muchas, muchos, o casi aparentemente a solas, solos, a veces, según los objetivos, y el contexto, la historia. Y todo vale con el respeto.

Entonces, para mí ser democrática es:  

1) Poder mirarlo todo y luchar por la igualdad, la equidad de las mujeres y la participación plena de las mujeres en el poder en todo lo que concierne a su vida, y a toda la sociedad. Esto como ejemplo desde mi sujeto social mujer.

2) Es estar con la gente, consultar a la gente, vincularse con la gente, y hacer dentro de lo posible real que logramos como fuerzas, para definir el modelo de sociedad que queremos, que hacemos, y eso va, sobre los sistemas de propiedad, si el cooperativismo, si autogestión grupal, el comunitarismo, la inversión mixta Estado-individuos-sociedades, colectivismo, etcétera.


3) Privilegiar la seguridad y la paz de las personas. Privilegiar los métodos blandos de lucha, a los métodos duros de la guerra, de cualquier tipo, o desde cualquier sector.

4) No perseguir por razones ideológicas de fe, o de no fe.

5) Poder hacer diferentes alianzas, con diferencias organizativas, de objetivos de incidencia, y de movilizaciones.

6) No perseguir por preferencias sexuales diversas.

7) Democracia es desarrollar las oportunidades con equidad para las personas discapacitadas.

8) Es preservar el medio ambiente.

9) Es defendernos de contratos onerosos, redefinir deudas.


10) Democracia es decidir sobre lo público, y poder desmantelar, reformar, construir, crear, instancias, estructuras, relaciones…acordes con nuestras decisiones como pueblo, con decisiones democráticas, de mayoría, o si es posible, con pactos, o contratos sociales, de consenso.

11) Es construir desde lo local municipalista que se potencializa con el dominio sano y justo del espacio, de los planes, del desarrollo, acorde con las capacidades, y relaciones locales inclusivas y respetuosas.

12) Democracia es…

Siga usted…porque la democracia es una construcción permanente y perfectible.”

Discursos y miradas "poliédricas" para vivir

Las elecciones en Brasil son el 5 de octubre de 2014, presidenciales y legislativas y si hay segunda vuelta presidenciales, son el 2 de noviembredel 2014.

A propósito de las elecciones en Brasil el periodista Juan Arias, corresponsal español en Brasil  del periódico El País, mi cuñado Peng Kiam Miguel Sang Ben nos envió a la familia un artículo de Juan Arias promocionando la diversidad de las ideas en un marco que favorece la democracia en candidatos/as.
Juan Arias, periodista español en Brasil
  Comenta sobre los discursos de las y los candidatos,  sobre la diversidad de las ideas, la evolución del pensamiento, de las acciones, propias de personas poliédricas o de miradas diversas, que evolucionan, repiensan, mirando el pasado, el presente y pensando en el futuro.
Soy una militante de la libertad, de la diversidad. He sido víctima del pensamiento único que en República Dominicana se nos ha querido vender como que somos hispánicos, blancos y de una única religión: la religión católica, y por demás que tenemos que ser ricos a cualquier precio, “grandes consumidores/as”, para tener valor. 
 
Marco Tulio Cicerón, político. filósofo romano, 136 años Antes de Cristo
Recomiendo la lectura del trabajo Efigies y fantasmas de Elo Vega, en España, de cómo se alimenta en el monumentalismo de lo que el pensamiento dominante hace la selección de la historia, que en RD se compone de guerras, y de generales masculinos. (Vega. 2013. Efigies y fantasmas. http://elovega.net/?page_id=16).

El periodista Juan Arias analiza la realidad electoral del Brasil, lo cual no quiera decir que yo esté  de acuerdo con su visión política, me falta información para ver sus tendencias políticas en ese proceso,  la fuerza política que apoya; pero sí me interesa este contenido para las relaciones humanas.  Acá está completo el artículo: 


Juan Arias alimenta su argumentación de tener una mirada fresca y renovada en dos aforismos:

1.     1) De Marco Tulio Cicerón, filósofo, jurista, orador,  y político, senador, del 3 enero de 106 a. C. (Antes de Cristo), romano que dice:
““Sapientis es mutare consilium”, que el diccionario latino traduce no solo literalmente como “es de sabios cambiar de idea”, sino también con una interpretación más amplia: “es de sabios reconocer los propios errores”.”

2.     2) El segundo aforismo es: Tomás de Aquino, que acuñó la frase, también en latín: “timeo hominem unius libri”, es decir, “me da miedo el hombre de un solo libro”.
Juan Luis Borges lo adaptó como “ “me da miedo el hombre de una sola idea”, fue usado por el gran escritor argentino Jorge Luis Borges”.

A esta forma autoritaria y dogmática de vivir con pocas ideas sin revisarlas de acuerdo a la realidad, se le llama “pensamiento único”, lo que queda lejos de la persona librepensadora, que descansa en la ética personal de reflexionar y  de tener una conciencia crítica, analítica y empática con la gente, y las realidades que pueden iluminar formas nuevas de construir la felicidad, la solidaridad,  la libertad y la dignidad humana: los derechos humanos. Lo cual es ampliamente trabajado por Fernardo Savater en Ética para Amador (1991, revisado en  Ariel, editorial Planeta, edición 2012, España).

Bibliografía

-Arias, Juan. (9 de mayo del 2014). “Dos aforismos antiguos para la reflexión de los candidatos a las elecciones”. Periódico El País, Página Internacional. España.
Extraído de:

-Marco Tulio Cicerón, Wikipedia. Extraído de

-Mata, Mildred Dolores. 2014. "Ética para Amador", resumen, para aprender a ser librepensadora, librepensador, de Fernando Savater.  Blog Universo e interioridad.
Extraído de:

-Savater, Fernando. 2012. Ética para Amador. Editorial Ariel, Planeta, España.

-Vega, Elo. 2013 . “Efigies y fantasmas”.  Extraído de:

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Exigencias de la democracia y la situación de desigualdad y opresión de las mujeres

En el link de más abajo, podemos encontrar un artículo de Lilliam Fondeur, Democracia e igualdad. Escrito por: LILLIAM FONDEUR (lfondeur@gmail.com). Este escrito contiene una grandiosa forma de expresar el quid de la democracia y el tema de la necesidad de la igualdad y la equidad en la situación y en el relacionamiento de las mujeres.

Algunas frases claves:

"La democracia no es posible si una parte importante de la población está subyugada."

 La igualdad entre hombres y mujeres es cuestión de justicia social, no es una moda.

El Feminicidio es el resultado del dominio del hombre sobre la mujer.

Cuando hablamos de igualdad tenemos que distinguir entre la igualdad que nos prestan las leyes y la igualdad real que se vive en la cotidianidad. Constatada como está que la mujer continua discriminada en la vida real, no podemos dar por satisfecha la calidad de nuestra democracia
Cuanto más miedo hay disfrutamos de menos derechos, no existe la libertad y por lo tanto estas mujeres son excluidas de la democracia.

Las mujeres no queremos dadivas, exigimos vivir en un estado de derechos."
mildred dolores mata

http://www.elnacional.com.do/opiniones/2011/7/2/87842/Ginecologia-actualizada


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Distintos tipos de dictaduras: Jackson Pichardo

Jackson Pichardo es mi amigo dominicano que reside en USA, venimos juntos como ex foristas de Clave digital.

Hay un debate a propósito de lo que está pasando en Egipto. Se teme a que las revueltas con poca dirección a veces son aprovechadas por grupos fundamentalistas, derechistas, más que los que tienen "jartos" a los pueblos.

Se habla de distintas formas de dictaduras, alguien pregunta ¿Cuáles son en el siglo XXI? como señalando sólo las de socialismos autoritarios. Y él responde:

"Contestarle lo que me pide equivale a que nos pongamos a leernos la suerte entre gitanos, porque tanto usted como yo y quizas usted mas que yo, sabe donde es que estan las dictaduras, en pleno siglo 21.Pero dictaduras existen donde quiera que los individuos no son libres de trazar su propio camino, sea porque el Estado con leyes formales se lo impida, o el Estado ''invisible'' , lo condene a la miseria en nombre del progreso."

Link en facebook del debate:

http://www.facebook.com/photo.php?fbid=147578351966514&set=a.146653492059000.29186.100001430504820

Cero gastos en TV para campaña en Chile, Uruguay y Brasil

Leyendo este artículo podríamos aprender cómo se controla la campaña electoral en Chile, lo cual también es aplicable a Uruguay y Brasil. Esto está ¡chulísimo!, no se puede pagar para promoci''on en TV. Así no hay ese despilfarro de dinero que hay en RD con las campañas, y los que consiguen cyuartos de cualquier manera suelen j.oder a los y las infelices. Ahora en RD la campaña significa cuartos, no ideas, ni programas,...

mildred d

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Mensajes políticos en dos segundos

En TV chilena no se puede pagar por publicidad política


Mientras en Uruguay este año hubo protestas de los partidos minoritarios por la cantidad de minutos que les asignaron por televisión, en Chile los partidos menores apenas tienen unos segundos al aire.

La televisión chilena comenzó este viernes a transmitir la franja electoral con miras a las elecciones generales del 13 de diciembre, con mucho tiempo para los partidos pero escasos segundos para los independientes, que apenas alcanzan a decir unas pocas frases, lo que a veces provoca situaciones graciosas.

"Soy Tomás y lo más importante de mi campaña es...", alcanzó a decir el candidato independiente al Parlamento chileno Tomás Díaz Hidalgo, antes de que se le acabaran los escasos dos segundos que la franja electoral dispone para los aspirantes que no militan en un partido.

Antes apareció el nieto del ex dictador Augusto Pinochet, Rodrigo García Pinochet, que postula por un escaño en la Cámara de Diputados sin el apoyo de ningún partido, pero no alcanzó a decir nada y sólo mostró una fotografía de él junto a su abuelo y su madre.

Los candidatos independientes tienen, según la legislación electoral chilena, apenas dos segundos para promocionar sus campañas en la franja televisiva gratuita. El tiempo se distribuye en relación a la votación que obtuvieron los partidos políticos en las elecciones anteriores. Para los independientes, el espacio es igual al del menos votado.

Según la ley chilena, no se permite la publicidad pagada en la TV, y los canales están obligados a dar 40 minutos diarios gratuitos para los aspirantes desde un mes antes de las elecciones.

De ese tiempo, los candidatos presidenciales tienen diariamente 20 minutos de televisión gratuita. Los otros 20 minutos se los deben repartir el millar de candidatos al Congreso.

Pero los independientes han hecho buen uso de sus escasos minutos.

Inmortal para los medios de prensa es la campaña que en 1997 realizó la independiente Rosa González, quien se postulaba a diputada por la norteña ciudad de Arica. Al final de la franja ella sólo alcanzaba a decir `Rosa de Aric...`, sin terminar de decir el nombre de su ciudad.

Su esmirriada campaña fue todo un éxito. Resultó electa y desde ahí todos la llaman `Rosa de Aric...`.

Recordada es también la campaña del independiente Samuel Velasco, quien en sus dos segundos reclamó "¡trabajo!, ¡trabajo!, ¡trabajo!", haciendo todo un ejercicio de síntesis.


La constitución como herrmienta para trabajar la ciudadanía activa: Nassef Perdomo

Acá, Nassef Perdomo habla del principio de la institucionalidad democrática.

mildred d

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La Constitución como herramienta

Puede parecer paradójico que una persona que ha criticado el proceso de reforma también afirme que el resultado del mismo es útil y válido para construir una sociedad más democrática. Pero no es paradójico, todo lo contrario. Nassef Perdomo Cordero domingo, 8 de noviembre de 2009, 11:48 a.m.

En la ocasión pasada hablé sobre la relación entre Constitución y democracia plural. Sostuve, y aún sostengo, que una Constitución democrática tiene que ser una Constitución incluyente, que pueda servir de punto de encuentro para el amplio abanico de valores y visiones del mundo que se dan cita en dicha sociedad. Creo que el proceso de reforma constitucional, que hoy se encuentra en sus momentos finales, careció de la apertura necesaria para que esto fuera así. Como ya he dicho, amplios sectores de la ciudadanía se sienten excluidos tanto del proceso, como de la visión de sociedad que la nueva Constitución sustenta.

Ahora bien, eso no quiere, ni puede, decir que se vayan a retirar de la vida democrática quienes objetan la forma en que se llevó a cabo la reforma o sus resultados. Por el contrario, las Constituciones son muchas cosas. Entre ellas, son herramientas de convivencia social. Y como tal, tienen que ser tomadas en cuenta y utilizadas por todo aquel que valore la democracia, la convivencia pacífica y el espíritu de solidaridad que el constitucionalismo contemporáneo intenta rescatar.

Todos, incluso el más crítico de los ciudadanos, tenemos que aceptar esto. Y por tanto, es necesario que la convirtamos en instrumento de reivindicación desde el momento mismo de su proclama. Puede parecer paradójico que una persona que ha criticado el proceso de reforma también afirme que el resultado del mismo es útil y válido para construir una sociedad más democrática. Pero no es paradójico, todo lo contrario. Y esto por varias razones.

Primero: Porque la Constitución es un documento vivo, cuya construcción no termina el día en que se proclama el texto redactado. Ese es sólo el primer paso. La Constitución no existe en un vacío, se relaciona diariamente con una sociedad dinámica y activa. Por ello, su relación con la sociedad va a depender mucho de cómo ésta reaccione frente a ella y la utilice. Los ciudadanos perderemos toda oportunidad de reclamar nuestro espacio si, bajo el argumento de que no nos gusta, ignoramos o rechazamos de plano a la Constitución.

Segundo: En democracia los procesos políticos son constantes, no se detienen nunca. Esto quiere decir que lo responsable es ir sentando las bases para que la próxima reforma sea más democrática, más abierta, más plural. El esfuerzo que se ha llevado a cabo durante los últimos meses no ha caído en saco roto. Los asambleístas no fueron sordos a nuestros reclamos (por ejemplo, con el mecanismo de designación de la Cámara de Cuentas) y la próxima vez recordarán que los ciudadanos dominicanos son capaces de organizarse, con lo que es previsible que nos escuchen aún más. Lo que no podemos hacer es trazar Líneas de Pizarro. Los debates durante la reforma han sido fuertes, e incluso ríspidos. Pero debate, discusión y concertación son tres facetas de la misma cosa: el diálogo democrático. Que exista un estado de guerra retórico entre la clase política y la ciudadanía no beneficia a nadie, y mucho menos a la democracia que queremos fomentar.

Tercero: La nueva Constitución no es en sí misma un “avance” o un “retroceso”. El reclamo de los ciudadanos es que no fue cumplida la promesa de una “revolución democrática” y que pudo haber sido mucho mejor. La forma en que se llevó el proceso y la existencia de una serie de disposiciones de corte conservador desilusionaron a muchos ciudadanos respecto de la reforma. Pero esto no quiere decir que carezca de luces. Las tiene, y nos corresponde a los ciudadanos explotarlas. Tenemos que lograr que la práctica realce las virtudes de la Constitución y disminuya el impacto de sus defectos.

La gran lección que debemos sacar de este proceso de reforma es que los dominicanos somos perfectamente capaces de organizarnos como ciudadanos y actuar en consecuencia. Creo que este es el más importante resultado de la reforma, y no el texto de la Constitución. Esta capacidad ciudadana hay que fomentarla y fortalecerla, pero para ello debemos de asumir que en democracia las victorias no son totales, eternas ni estáticas. Después de haber creado un contexto de diálogo público en el cual nuestras opiniones cuentan más que nunca, tenemos que construir sobre ello. Nos toca seguir participando en el debate público, no en el contexto ya casi superado de la reforma, sino en la construcción de una nueva democracia. Y esto requiere que, con la misma responsabilidad que reclamamos nuestros derechos, asumamos la necesidad de convivir y colaborar con la clase política en esa construcción.
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Isabel Bonilla, Minou Tavárez Mirabal, Patricia Solano y Susi: la participación de mujeres en la política, ¡¡¡WWWaaaooo!!!

En la República Dominicana se está revisando la Constitución. Los partidos están haciendo propuestas a la Asamblea bajándiole líneas sin previo debate, usando a los legisladores. Minou Tavárez Mirabal e Isabel Bonilla tienen una posición crítica sobre el autoritarismo de los partidos, y lo han hecho público. También las posiciones que están colando son perjudiciales al inter;és público, como que los hoteleres tengan más poder que el público para el uso de playas, y otros recursos afines.

Ante un ambiente e instituciones degradantes en los que participamos, se presenta la disyuntiva, de ¿me voy, me quedo? Acá se recogen las posicones de las dos legisladoras, de Patricia Solano y de Susi Pola, en el sentido de que no renuncien. Veamos:


Posición de Minou Tavárez Mirabal en la Asamblea Nacional Revisora

1 de octubre de 2009


Señor Presidente de la Asamblea Nacional

Señor Vicepresidente


Estimadas y estimados colegas asambleístas

Desde hace unos días se puede observar un notable cambio en las expectativas de dominicanos y dominicanas respecto del proceso de Reforma Constitucional. Como siempre, las sospechas, las críticas y las acusaciones recaen sobre el Congreso Nacional.

¿Qué estamos haciendo para tener la ingrata percepción de que la ciudadanía está perdiendo la esperanza de tener una nueva y buena Constitución y casi espera, como tantas veces, otra Constitución que sea reformada en poco tiempo?

Queridas y queridos colegas, quiero llamar su atención acerca de los cambios anunciados sobre lo acordado en Primera Lectura y que afectan al más importante de los poderes del Estado democrático: El Poder Legislativo. Este poder del que formamos parte, del que somos responsables ante quienes nos eligieron como sus representantes, y ante nuestras conciencias.

Quiero invitarlos e invitarlas a una reflexión que nos conduzca a asumir con grandeza de hombres y mujeres de Estado la responsabilidad de salvar, pues creo que aún es posible, este proceso de Reforma.

Todavía podemos lograr los acuerdos que nos permitan firmar con decoro el documento que habremos de proclamar. Lo que suceda hoy, las decisiones que asumamos hoy, pasarán como nuestra responsabilidad a la historia dominicana.

En ese sentido, voy a referirme a la propuesta de eliminación del numeral 4 del Artículo 89.

Lo primero, quizás lo más sencillo y también definitivo, es recordarles que hace pocos días aprobamos el siguiente texto:

“Artículo 2.- Soberanía popular. La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, de quien emanan todos los poderes, los cuales ejerce por medio de sus representantes o en forma directa, en los términos que establecen esta constitución y las leyes.”

La propuesta de suprimir ese numeral que establece cómo deben actuar los legisladores, contradice ese Artículo recién citado. Y no dudo que será argumento de quienes en el futuro pudiesen sentirse afectados por sanciones potenciales producto de la idea de que sólo la directriz de los partidos políticos determine nuestras conductas al despojarnos del mandato imperativo, de nuestra libertad e independencia y de nuestro obligatorio apego al sagrado deber de representar al pueblo al que debemos rendir cuentas.

Esta es una oportunidad única y preciosa para que meditemos y observemos “más allá de la curva”.

Es un buen momento para preguntarnos y, cara al pueblo, respondernos.

¿Con qué derecho, díganme ustedes, con qué derecho dejaremos a nuestros sucesores y sucesoras cargos de representación popular con menos prerrogativas y libertades que las que nos fueron conferidas cuando la voluntad del pueblo nos trajo hasta aquí?

Se ha argumentado que reconocer la independencia de los representantes del pueblo debilita a los partidos. Aquí todos somos militantes de partidos y todos queremos que se fortalezcan para que cumplan su función insustituible en un Sistema Democrático.

¿Cómo no vamos a querer que nuestros partidos políticos estén formados y dirigidos por sus mejores hombres y mujeres?

¿Cómo no vamos a querer que los partidos a los que pertenecemos lleven como candidatos a los puestos de elección popular y propongan a cargos en el Estado, cuando llegan al gobierno, a los más capacitados, los más íntegros, los más democráticos, los más honrados de sus mejores hombres y mujeres?

¿Cómo no vamos a querer que nuestros partidos sean siempre los portavoces, los interlocutores, el vínculo entre los ciudadanos y el Estado?

¿Cómo no vamos a luchar y a trabajar para que sean nuestros partidos los promotores de las mejores causas en beneficio de las grandes mayorías?

¿Cómo no vamos a querer que los partidos políticos abandonen y condenen el clientelismo que los desnaturaliza y que ofende la conciencia de quienes por nuestras omisiones viven en graves situaciones de pobreza?

Así se fortalecen los partidos. Esos son los partidos fuertes que la democracia dominicana necesita. Esos son partidos que no necesitan “bajar línea”, porque actúan por convicciones. Y porque, en el sentido más amplio, favorecen formas de convivencia y de toma de decisiones que responden a la voluntad colectiva de sus militantes.

No hace falta poner al principal Poder del Estado en la situación que estamos.

¿A alguien de los aquí presentes, en pleno uso de sus facultades, se le ocurriría proponer incluir una limitación como ésta a otros representantes electos por la voluntad popular?

Sin un Poder Legislativo fuerte, no hay democracia verdadera. No podemos nosotros dejar el camino abierto a aventuras autoritarias. La rigidez que se le quiere imponer al Sistema Político lo vuelve frágil en exceso. Miremos que el cristal es de una rigidez única, y nada se quiebra con mayor facilidad que el cristal.

Queridos y queridas colegas, no me voy a referir por razones de tiempo y oportunidad a otras propuestas, pero les anuncio que mi voto será contrario a toda medida que signifique disminuir las facultades del Congreso aprobadas por esta Asamblea Revisora en primera lectura.

Y quiero dejar constancia de que esto lo hago por lealtad al trabajo de la Asamblea, por lealtad a cada uno de ustedes y a la Comisión de Verificación y Auditoría en la que tuve el honor de participar.

Lo hago por lealtad a mi partido, el Partido de la Liberación Dominicana, en el que confío vamos a encontrar siempre mejores y más democráticos caminos para su fortalecimiento.

Por lealtad a quienes represento. Ellos y ellas no me perdonarían una opción que no sea consecuente con los motivos por los que me eligieron para que sea su voz en esta Asamblea.

Finalmente, lo hago también por mí. La Diputada Minou Tavárez Mirabal, no renunciará jamás al sagrado deber de representar al pueblo según el mandato de su conciencia edificada por muchos esfuerzos, acciones y sacrificios por mejores días para la Patria Dominicana.

Muchas gracias.

Minou Tavárez Mirabal

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Intervención de la Diputada Minou Tavárez Mirabal en la Asamblea Nacional Revisora

Isabel Bonilla: partidos quieren que el legislador “sea lo más bruto posible” y que “no piense”


SANTO DOMINGO, DN.- La diputada y asambleísta Isabel Bonilla, del gubernamental Partido de la Liberación Dominicana, criticó este jueves que los partidos impongan sus decisiones a los legisladores, impidiéndoles pensar y decidir por voluntad propia.

Al advertir que los cambios impuestos en la reforma constitucional por el acuerdo entre el PLD y el Partido Revolucionario Dominicano está generando un gran repudio en la población hacia los legisladores en su papel de asambleístas, Bonilla expresó:

“Parece que le han puesto en la cabeza una cinta que dice se prohíbe pensar. Los partidos quieren que los legisladores sean lo más bruto posible, acatan todo lo impuesto sin disentir y menos se discute”.

Sostuvo que no teme a ser sancionada en el PLD por expresar sus puntos de vista públicamente. “Tengo un corazón rebelde”, precisó.

“Ni por mandato imperativo me voy a prestar a votar por esta contrapropuesta que están haciendo en segunda lectura. Si el partido al que pertenezco y al que he sido fiel me sanciona, también acepto la sanción”, explicó la diputada por la provincia María Trinidad Sánchez.

Citó entre las imposiciones del pacto PLD-PRD la eliminación de avances institucionales como la carrera del Ministerio Público, los derechos colectivos, los derechos difusos, entre otros.

Dijo que incluso ha pensado retirarse de las sesiones de la Asamblea Revisora, que está a punto de concluir, pero decidió quedarse para exponer sus puntos de vista.

En el mismo orden, dijo que no piensa inscribirse en las primarias del PLD para buscar un nuevo puesto electivo para los comicios del próximo año.

Bonilla, oriunda de María Trinidad Sánchez, pero que también ha representado a la ciudad de Santiago en la Cámara de Diputados, por haber vivido en esa ciudad por muchos años, ha sido reconocida por su honestidad como dirigente política y por sus profundas convicciones personales.

Antes de ser dirigente del PLD, fue dirigente destacada del PRD, partido al cual renunció por no estar de acuerdo con la forma en que sus dirigentes lo conducían. Por su integridad, siempre contó con el respeto del entonces líder del PRD, José Francisco Peña Gómez.sabel Bonilla: partidos quieren que el legislador “sea lo más bruto posible” y que “no piense”
Etiquetas: Isabel Bonilla: partidos quieren que el legislador “sea lo más bruto posible” y que “no piense”



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La periodista Patricia Solano ante la opinión de que deben renunciar dice:

"Leo con sorpresa que ante el desastre de la Asamblea Revisora alguien le sugiere a Minou que renuncie. ¿Cóooomo? No señora. He aquí lo que le escribo a mi querida diputada, que fue quien habló de matar el miedo en la Asamblea:

Mi querida:

Entiendo la decepción de algunas personas en este momento; yo me siento igual.

Pero brinco de mi silla al leer sugerencias de que renuncies a tu curul. ¡Imposible!

Eso sería aceptar que no hay remedio, dejar que los escenarios políticos sean definitivamente dominados por quienes traicionan a la mayoría.

Si gente como tú se va, ¿cómo haremos evidente esa traición?
Por otro lado, en un plano más personal quiero decirte que te has crecido a través de tus exposiciones en la Asamblea. Este ha sido el proceso político en el que has delineado con precisión tu propio perfil, una verdadera hazaña tomando en cuenta la dimensión de tu padre y de tu madre. ¿Cómo te vas a retirar en un momento así? Impensable.

En última instancia, si no fueras tu misma, si no hablaras con la propiedad que lo haces, aún si no hubieses logrado ese perfil propio, si nada mas fueras la hija de Manolo y Minerva....imagínate: ¿cómo irse con esa historia detrás?

Que nos saquen del juego si pueden, pero irnos....jamás!

Yo sí voté por ti, y te quiero ahí.


Patricia Solano

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Acá la carta que Susi Pola le dirigiera a Minou y a Isabel:

Queridas:

Les escribo para decirles cuan orgullosa me siento de Ustedes, por la valentía con que enfrentaron a tanta recua!..Ustedes, junto con otras y algunos, se crecieron en este proceso manteniéndose del lado de la cordura y la decencia, por lo que NO PUEDEN RENUNCIAR A SUS CURULES, aunque se un sacrificio permanecer entre tanta locura politiquera, ¡es ahí que el pueblo las necesita!

¡Y el pueblo sabe y va guardando sus acciones en el corazón!..¿Qué sería de todos/as si su voces no se levantaran?..Esos elementos pueden llegar a creer que desbordan de ética y moral, para llamarlo como ellos entienden!!!

¡Así, como lo hiciste, Isabel, llorando de la rabia; o con la firmeza que leíste tu carta, Minou!

¡¡¡Ambas llegaron al corazón del pueblo, porque nos defendieron, razonaron y lamentaron!!!

No es mucho lo que les ofrezco con mi apoyo incondicional, pero les aseguro que ¡¡¡somos muchas las personas que estamos con ustedes!!!


Un abrazo grande desde Santiago,

Susi Pola.

Fragmentos del Discurso de toma de posesión del Presidente Mauricio Funes en El Salvador, por la democracia inclusiva.

Otros dos párrafos del discurso de Mauricio Funes en El Salvador, de guerrillero a demócrata, un político inclusivo ¡¡¡¡¡¡como cambia el mundo favorablemente !!!!!

mildred d

"Somos otra forma de administrar y conducir la nación. Para nosotros la patria no es solo el territorio, recursos y símbolos, sino también su gente. Somos dirigentes a los que no solo nos importan que cuadren los números y estadísticas sino que le cuadre la vida de la familia salvadoreña. Hemos elegido crecer con todos y no con solo unos pocos. Esta es una decisión ética, moral, filosófica y religiosa. Cada compatriota es nuestro hermano y hermana. Todos son nuestra gran familia. Gobernar bien será la máxima expresión de quien fue mi maestro, guía espiritual, monseñor Romero, cuya tumba visité esta mañana antes de dirigirme a este auditorio. No puedo empezar mi ejercicio público sin una dosis de honestidad. Después de muchos años, muchos esfuerzos, es nuestro turno y responsabilidad, el pueblo salvadoreño nos juzagará y otros países hermanos de centro y sudamérica, que conocen nuestros sufrimientos y luchas, ahora es el momento de que no hemos esperando tantos años para gobernar mal. No es solo un país al que hay que ayudar y favorecer, seamos un país, un dirigencia que luchó por una oportunidad y al lograrla no la desperdició sino que la llevó a su realización más plena. Este gobierno trabajará en agenda de cambio estructural para quienes viven acá y para que los compatriotas migrados regulen su situación para que puedan ir y venir para posibilitar su reunificación familiar. El gobierno del cambio que hoy inicia su labor ha reunido personas sensatas y honradas. Vamos hacer una patria joven, alegre, esperanzada. Vamos a construir el país con alegría, con fe, con belleza, con fuerza creativa, sin traumas ni preconceptos. Necesitamos acabar con lo que todavía queda de complejo de víctimas que alimenta el odio. Aceleremos este proceso de renovación emocional y espiritual. El proceso de creer en nosotros mismos, de respetarnos a nosotros mismos y a los demás."

Otros dos fragmentos:

"Cuando mis adversarios, distorsionando hechos y manchando la honra de las personas, intentaron falsamente descalificarnos, a mi y a mi querido partido, el FMLN, fuimos a buscar los ejemplos vigorosos de Obama y Lula, como prueba de que líderes renovadores, en lugar de ser una amenaza significan un camino nuevo y seguro para sus pueblos.

Obama, yo decía, probó que es posible reinventar la esperanza. Y Lula, yo decía, demostró que se puede hacer un gobierno popular, democrático, con economía fuerte y distribución justa de la riqueza. Una de las cosas más lindas de la política es justamente su capacidad de renovación. Y renovación es tanto traer lo nuevo como hacer renacer valores eternos. Como son los valores del progresismo. Porque pueden haber fallado algunos modelos, mas los valores profundos del progresismo no murieron ni morirán jamás. Ellos están más vivos que nunca y son cada vez más necesarios en el mundo y, de manera muy especial, en El Salvador."

Mauricio Funes, Presidente electo en el Salvador, miembro del Frente de Liberación Nacional Farabundo Martí,FLNM

Ernesto Laclau: la amenaza a la democracia no viene del populismo sino del neoliberalismo

La marginación por el no cumplimiento de demandas de los pobladores, clases sociales, de parte de las autoridades va generando una unidd de equivalencias, y se gesta un movimiento que enfrenta el poder; ese movimiento que aglutina puede ser populista democrático o fascista. La hegemonía de buscar satisfacer esas equivalencias cuando integra heterogenidades sociales, y no una clase social, hace que el aglutinamiento se dé por la política y no por clase social. Acá una entrevista del politólogo Ernesto Laclau en torno al tema del populismo contrapuesto al neoliberalismo, se postula por una democracia popular.

mildred d

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Dialogos|Lunes, 1 de Junio de 2009

Diálogo con Ernesto Laclau, teórico político, autor de La razón populista

“Las amenazas a la democracia no vienen del populismo sino del neoliberalismo”


El populismo ha estado cargado de connotaciones negativas, pero para Laclau el populismo no es un movimiento que baje directamente del líder hacia el pueblo sino, a menudo, todo lo contrario, y puede convertirse en una opción genuinamente progresista para América latina.

Por Leonardo Moledo y Nicolás Olsevicki

http://www.pagina12.com.ar/fotos/20090601/notas/na17fo01.jpg

–¿Qué representa para usted el populismo? ¿Qué es? ¿Qué papel juega en la transformación social? Porque es un movimiento que se asocia, generalmente, a lo irracional. Y es muy criticado desde las posturas más clásicas de la izquierda.

–Bueno, le voy a dar, para comenzar, un ejemplo. Supongamos que en una localidad hay un grupo de gente que le pide a la municipalidad que cree una línea de ómnibus para llevarlos desde el lugar donde viven al lugar donde trabajan. Supongamos, también, que la demanda no es satisfecha, con lo cual se genera una frustración. Si esa gente empieza a ver que alrededor de ellos hay una serie de otras demandas que tampoco son satisfechas (con respecto a la salud, a la escolaridad, a la seguridad, por ejemplo), entre todas esas demandas insatisfechas se empieza a crear una cierta solidaridad, y se empieza a ver que hay una especie de distancia entre el espacio en el cual se generan las demandas populares y el poder. Ese tipo de distancia empieza a crear una especie de división en el campo social entre el poder y el ámbito popular. Es decir: empezó a surgir el clima donde el populismo puede emerger.

–No está basado en relaciones de clase...

–No, o por lo menos no necesariamente. Está basado en una cantidad de demandas insatisfechas que se articulan espontáneamente de determinada manera. En cierto momento la gente empieza a advertir que entre todas las demandas insatisfechas se establece lo que yo llamo en mi teoría una “cadena de equivalencias”, porque todas ellas expresan un cierto rechazo respecto de un sistema. Ahí es donde se crean las bases para el populismo, la existencia de un pueblo que se enfrenta al poder establecido.

–Si la demanda es esa línea de ómnibus, y se puede articular con otras demandas parecidas, ¿por qué tenemos que pensar que es algo antisistema y no movilizador del sistema? En el sentido en que el sistema tendría que funcionar de todas maneras...

–Eso no determina cuál va a ser la naturaleza del enemigo. El populismo no es en sí ni malo ni bueno: puede avanzar en una dirección fascista o puede avanzar en una dirección de izquierda. El maoísmo, por ejemplo, fue un movimiento populista en el cual las masas de China, que estaban desorganizadas por la invasión japonesa, consiguen una expresión a través del Partido Comunista. Pero también fue populista el fascismo italiano. Otra vez: el populismo no es ni bueno ni malo: es el efecto de construir el escenario político sobre la base de una división de la sociedad en dos campos.

–¿Pero cómo puede ser un elemento de la acción política, si no es ni bueno ni malo?

–La acción política tiene siempre lugar entre dos polos: el institucionalismo y el populismo. El institucionalismo es la absorción individual de las demandas por parte de un sistema que impide que se cree la cadena de equivalencias. Ese es el caso de Disraeli en la Inglaterra del siglo XIX. El decía: “La sociedad inglesa está completamente dividida en dos campos, y si seguimos así vamos a acabar todos como Luis XVI. Lo que hay que hacer, cuando hay dos naciones, es crear una nación. Ahora bien: ¿cómo crear una nación? Sobre la base de la absorción individual de las demandas”. Toda la teoría política del torismo inglés estaba basada en la creación de una sola nación mediante la absorción individual de las demandas, impidiendo que se crearan cadenas equivalenciales que dividieran a la sociedad en dos campos. Toda esta ideología después pasa a la idea del Estado de Bienestar: absorber demandas para que no haya puntos de ruptura en la sociedad. Era el reemplazo de la política por la administración. La sociedad iba a ser dirigida de un modo administrativo sin que hubiera ningún punto de ruptura política. Ese era el lema que en el siglo XIX proclamaba Saint-Simon: hay que pasar del gobierno de los hombres a la administración de las cosas.

–Digamos que si reemplazamos la palabrita “administración” por “gestión”, eso tiene connotaciones bien actuales en la Ciudad de Buenos Aires...

–Sí. Ese fue el lema de todo el positivismo: en la bandera brasileña, aún hoy, el lema es “Orden y progreso”. Les doy un ejemplo opuesto: si pensamos en el fenómeno de Solidaridad en Polonia, aparece lo contrario. Al principio, las demandas eran muy individualizadas: eran los obreros de los astilleros Lenin que pedían determinadas cosas muy puntuales. Como esas demandas y esos símbolos se plantean en una sociedad en las cuales muchas demandas no están siendo satisfechas, empiezan a ser los símbolos de una totalidad social.

–Y comienza a formarse la cadena de equivalencias. ¿Qué es exactamente esa cadena?

–Pongo un ejemplo: si hay demandas con respecto a transporte, a vivienda, a seguridad, a educación, la gente empieza a percibir que entre todas esas demandas hay una cierta solidaridad, porque todas se refieren a algo que no es satisfecho. Lo que se necesita después es que toda esa cadena se cristalice en determinado símbolo...

–¿Por ejemplo?

–Perón. Esa forma de cristalización es, por un lado, lo que llamo un significante hegemónico. Hegemonía quiere decir que una cierta particularidad, en determinado momento, asume el rol de algo mucho más amplio de lo que la particularidad originaria representaba. Del otro lado, tiende a ser un significante vacío, puesto que para representar la totalidad de la cadena debe romper sus vínculos con la particularidad originaria (y entonces representa algo que la rebasa ampliamente). Cuando se da ese juego, por el cual ciertos significantes pasan a ser hegemónicos y vacíos, tenemos populismo.

–¿Y eso no se parece un poco al bonapartismo?

–Digamos que el bonapartismo es una de las formas posibles de eso, pero el fenómeno es mucho más amplio.

–¿Cómo se da el paso de la cadena de equivalencias a esa cristalización, ese paso de la particularidad a la universalidad?

–Bueno, es una transición que no tiene por qué ser lógica y que depende de muchos avatares históricos. A la cuestión de si hay algo en el significante originario que lo lleva a ser el punto de confluencia de todas las demandas, la respuesta es que no. Muchos significantes pueden actuar así. Como decíamos antes: podemos llegar a tener un populismo fascista, un populismo de izquierda...

–¿Y el peronismo qué tipo de populismo fue? ¿Un populismo fascista? ¿Un populismo de izquierda?

–Definitivamente no fue un populismo fascista... fue un populismo que se volcó hacia la izquierda en el proceso de devenir central. Si pensamos en el peronismo de los años ‘60 en la Argentina, ahí hay cada vez más cantidad de demandas insatisfechas. Y de otro lado, el significante del retorno de Perón adquiere una centralidad cada vez mayor. Eso no tuvo nada que ver con un populismo de tipo fascista.

–Bueno, en esa etapa no. Pero en un primer momento parecería ser que sí, que lo que hacía y lo que proponía era muy similar a lo de Disraeli.

–Yo no lo veo para nada así. En primer lugar, Perón produjo un discurso en el cual él no estaba en contra de la lucha de clases. Cuando hablaba de “Braden o Perón”, lo que trataba de hacer era dividir a la sociedad en dos campos y, por lo tanto, hacía lo opuesto de Disraeli: en lugar de difuminar las fronteras internas, las creaba. Hay que pensar cómo funcionaba un sistema político en la Argentina en los años anteriores al peronismo: era absolutamente clientelista, todo se resolvía por las mediaciones de los punteros. Había, entonces, demandas que eran completamente individualizadas: no era un sistema como el de Disraeli, porque no se trataba de un clientelismo burocrático sino de un clientelismo clientelista, de un clientelismo de bases. Entre la demanda de la mujer que quería que atendieran primera a su hija en un hospital y la demanda de un hombre para casar rápido a su hijo no se formaba ninguna cadena equivalencial. Todo se resolvía a nivel local, por los punteros y los caudillos. El sistema funcionaba relativamente bien hasta 1930, cuando viene la crisis. En ese momento, las demandas que llegaban desde la base no podían ser satisfechas por el sistema institucional. Ahí se da una situación prepopulista, porque empieza a haber demandas insatisfechas por un lado y un aparato que no las puede absorber. En ese momento, a cierta altura, alguien de afuera del sistema empieza a interpelar a esos sectores de abajo por afuera de todo el sistema institucional. Ese es el origen del peronismo. Yo veo al peronismo como algo que creó un discurso de la ruptura interna de lo social, no como un discurso de la absorción individual de las demandas. Después empezaron a crear un sistema en donde esas demandas sí pudieran ser resueltas. Pero ese espacio que construyeron se daba siempre en oposición: en oposición a la oligarquía, al poder, a Estados Unidos. La mayor ruptura se da en esos años. Después empieza la gran apuesta, que es lo que viene después del ‘55. El argumento de la oligarquía restaurada sí era parecido al de Disraeli: absorber demandas individuales para que no se formaran las cadenas equivalenciales.

–¿Y por qué fracasó ese proyecto?

–Por muchas razones. Porque las inversiones extranjeras no representaron la fuente de desarrollo económico que se pensaba que iban a representar. Por el poder de la oligarquía ganadera en Argentina, que todavía están por acá dando vueltas y que exigían continuas devaluaciones. Faustino Fano, el presidente de la Sociedad Rural Argentina en 1960, usaba una palabra en todos sus comunicados que funcionaba como clave. Decía que los productores rurales se sentían “desalentados”. Cuando la gente leía eso en un comunicado, inmediatamente sabía que había que comprar dólares, porque sabía que lo que se pedía era una devaluación. Si la devaluación no se producía, el Ejército sacaba los tanques a la calle. Que el Ejército saque los tanques a la calle para imponer decisiones a un gobierno elegido democráticamente (al cual se supone que está subordinado) es lo que en cualquier país del mundo se llamaría “golpe de Estado”. Acá se llamaba “inquietud de las Fuerzas Armadas”. Al final, el juego semiológico había llegado a ser tan obvio que un día Fano salía del despacho presidencial y los periodistas le preguntaron: “¿Va a usar en su comunicado la palabra ‘desalentado’?”. El contestó: “Todavía no, pero dentro de una semana la vamos a usar si el gobierno no toma medidas”. Piensen que Frondizi, en efecto, sufrió 14 semigolpes de Estado.

–Ahora no sale el Ejército, los mismos ruralistas cortan las rutas.

–Sí, claro. Esas fuerzas no han dejado de existir, pero las podemos combatir mejor hoy en día. Aunque tienen un poder de convocatoria tremenda.

–¿Usted nota un proceso de derechización muy fuerte en la sociedad argentina?

–Creo lo contrario. Por un lado, a nivel del poder, se está evidentemente en una situación defensiva muy fuerte. Por otro lado, el poder popular se ha incrementado. Los Kirchner han representado un cambio importante desde esa perspectiva.

–Aparte en este momento, en Latinoamérica, hay una serie de gobiernos que se podrían denominar populistas de izquierda...

–Yo creo que este proceso habría que verlo en una secuencia histórica más amplia. Tradicionalmente, la democracia y el liberalismo no se dieron juntos. A principios del siglo XIX, la democracia era un término peyorativo, mientras que el liberalismo estaba perfectamente bien visto. Se requirió todo un largo proceso de revoluciones y reacciones para que liberal-democrático pasara a ser una unidad aceptada. Yo creo que en América Latina esa unificación nunca se dio. En primer lugar, el liberalismo fue la forma en que las oligarquías tradicionales organizaron la sociedad en la segunda mitad del siglo XIX. Esos regímenes eran liberales pero no eran democráticos en absoluto. Las demandas populares de los nuevos sectores a partir de comienzos del siglo XX empiezan a cristalizarse de maneras no liberales, como, por ejemplo, a través de las dictaduras nacionalistas. Entre liberalismo y democracia no se dio ningún tipo de articulación. Creo que en los últimos 30 años, después de las dictaduras más horripilantes que golpearon tanto la tradición liberal democrática, la base de esta unión empieza a ser plausible. Creo que hoy ya es evidente que ningún movimiento nacional y popular puede poner en cuestión las formas democráticas.

–¿Y se está formando una unión entre lo nacional popular y lo democrático como se formó en Europa y Estados Unidos entre lo liberal y lo democrático?

–Creo que estamos avanzando hacia ello. La gente muchas veces me pregunta si no creo que el populismo es una amenaza a la democracia. Yo creo que las amenazas a la democracia en América latina nunca han venido del populismo sino del neoliberalismo.

–Y una vez que estén dadas las condiciones para que emerja el populismo, ¿de qué depende que se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha?

–Es que no es que primero se dé el populismo y luego se oriente hacia la izquierda o hacia la derecha. Las dos cosas se dan desde el comienzo mismo. Lo que sí se da es que a veces los movimientos comienzan de manera ambigua. Pongamos por ejemplo el caso del fascismo italiano: Mussolini era socialista originalmente. Lo que empieza a ocurrir es que después de la Primera Guerra Mundial la gente empieza a percibir que todo el orden institucional es un sistema que se está desintegrando, y que se necesita una refundación del sistema político. Es frecuente que la gente, en una situación de desorden generalizado, se sienta amenazada y demande un cierto orden. Cuál va a ser el contenido de ese orden es una consideración secundaria, en la medida en que haya un cierto orden.

–Esta manera de ver las cosas... ¿No nos hace depender demasiado de la figura del líder que aglutina las demandas?

–Yo no creo que el líder tenga ese tipo de centralidad. Si bien es cierto que la aglutinación de demandas depende un poco de la figura del líder, también es cierto que el ascenso de un líder (y no de otro) depende de las demandas que están en la base. Por un lado, los gobernantes se transforman en el símbolo de los gobernados, pero por otro lado los gobernados crean las bases para la constitución de este líder. Esto tiene que ver con la teoría freudiana de la distancia entre el “yo” y el “yo ideal”. El “yo ideal” es la figura del líder: si los particulares son débiles, el “yo ideal” ocupará un papel más central. Pero en otras circunstancias, la distancia entre el “yo” y el “yo ideal” no es tan grande, y entonces es un hermano el que ocupa el lugar del padre. Yo siempre tengo desconfianza de las teorías que hablan del “líder manipulador”. Porque para manipular a alguien, ese alguien tiene que dejarse manipular. Y muchas veces la acción del supuesto manipulado sobre el manipulador es una gran parte del proceso.

–Cuando uno piensa en el gran proceso de marginalización que se dio en Inglaterra, con los cerramientos, es inevitable pensar que toda esa gente pobre que era lanzada a los caminos iba a convertirse, sin siquiera imaginarlo, en la base de lo que iba a ser la Revolución Industrial. El proceso de marginalización que se está dando ahora: ¿puede ser parte de un proceso más grande, como la marginalización esa fue parte de la Revolución Industrial?

–Aquí lo que se está dando es una terciarización, por lo cual no parece haber ninguna forma obvia o equivalente a lo que fue la Revolución Industrial. La identidad de obrero industrial ya no es tan central ahora: estamos ante otro tipo de sociedad. El vínculo económico no tiene la misma importancia que tenía en la época de Marx. Yo creo que la forma de recomposición social no va a estar dada por la estructura económica simplemente, sino que va a estar dada por algún tipo de forma política.

–¿Cómo sería eso?

–Es lo que empezó a intuir Gramsci. La heterogeneidad social, según él, es un mundo que sólo puede reconstituirse a través de la hegemonía, es decir, de la acción política.

–En Hegemonía y estrategia socialista usted habla de “radicalizar la democracia”. ¿Por qué tenemos que radicalizar la democracia?

–Para vivir en un mundo mejor.
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Estado y religión

Este texto es una joya para todo el debate actual sobre el artículo 30


REPORTAJE: La Iglesia frente a las leyes del Gobierno

Tranquilos: el pecado no es delito

La experiencia franquista acostumbró a la Iglesia a fijar su moral en la ley - El aborto es el último campo de batalla entre Estado de derecho y religión

JUAN G. BEDOYA 24/04/2009

Acostumbrada a contar los años desde la fecha -incierta- del nacimiento de su fundador Jesús, la jerarquía del catolicismo intenta imponer su concepto de familia, matrimonio, filosofía, ciencia y la vida misma. ¿Hacen política los obispos cuando reclaman, además, que el Gobierno legisle siempre de acuerdo con el evangelio cristiano?

Acostumbrada a contar los años desde la fecha -incierta- del nacimiento de su fundador Jesús, la jerarquía del catolicismo intenta imponer su concepto de familia, matrimonio, filosofía, ciencia y la vida misma.

¿Hacen política los obispos cuando reclaman, además, que el Gobierno legisle siempre de acuerdo con el evangelio cristiano? El cardenal Antonio María Rouco dijo el lunes que eso "no es hacer política en el sentido estricto de la palabra". Añadió: "Se trata de procurar por medios legítimos el reconocimiento efectivo de aquellos valores éticos que trascienden y preceden la misma acción política". La tesis de Rouco es que hay "principios prepolíticos", de obligado cumplimiento. ¿Quién los proclama? Por supuesto, la Iglesia católica. Hasta el Concilio Vaticano II, el Papa, pontífice máximo, se consideraba "autoridad universal y omnicompetente".

Los obispos actuaron en España como tal hasta 1977. No hubo aspecto de la vida cotidiana en que no impusieran su dictamen, por cortesía del dictador Francisco Franco. El articulado de la ley concordataria con esas prerrogativas se publicó en el BOE en 1953 con este encabezamiento: "En el nombre de la Santísima Trinidad". Un artículo definía a la Iglesia de Roma como "sociedad perfecta".

Otro cantar es el empeño eclesiástico de transformar en delito lo que ellos consideran pecado. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, se lo advirtió anteayer a Rouco, horas después de que el prelado de Madrid proclamase que el aborto voluntario ensucia la democracia. "A la Iglesia le corresponde decir qué es pecado, no qué es delito", dijo.
Así lo ha manifestado el Tribunal Constitucional, en sentencia que recuerda Dionisio Llamazares, ex director general de Asuntos Religiosos y catedrático emérito de Derecho Eclesiástico del Estado en la Complutense de Madrid. "La Constitución impide que los valores o intereses religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de los poderes públicos. Es lo que inexorablemente se produce cuando se identifican delito y pecado", afirma.

Los obispos están acostumbrados a intervenir en la vida de los españoles. Viene de antiguo, pero también de anteayer. Llamazares recuerda una cita que "escuece como sal en carne viva". Se refiere a la Ley de Principios del Movimiento Nacional, vigente hasta 1976: Dice su artículo dos: "La nación española considera como timbre de honor el acatamiento de la ley de Dios, según la doctrina de la Iglesia católica, apostólica y romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación".

Aquella férrea coalición entre la sala de guardia y la sacristía duró 40 años. Cuando se produjo algo parecido en Francia, con Napoleón III, el gran teólogo Felicité R. de Lamennais sentenció: "Un prostíbulo bendecido por los obispos". Ante estas perlas, los libros penitenciales de los siglos IX y X le parecen a Llamazares "meros precedentes de identificación de pecado público y delito". "Mucho me temo que ese modelo siga siendo el oscuro objeto del deseo de los obispos", sentencia.

El primer pecado que los obispos lograron transformar en delito fue el adulterio de las vírgenes consagradas. Hasta entonces -incluso después del emperador Constantino, cuando el Imperio Romano comenzó a transformarse en Imperio Cristiano-, los seguidores de Cristo se regían por el derecho romano. Ecclesia vivit lege romana (la Iglesia vive con la ley romana) fue un principio repetido por los padres de la Iglesia, subraya Ramón Teja, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Cantabria y presidente de la Sociedad de Ciencias de las Religiones.

El historiador cántabro relata cómo la ley romana empezó a entrar en conflicto con algunos principios evangélicos en temas de sexo y moral matrimonial. Afirma: "La postura de los líderes cristianos no fue la de cambiar la legislación civil imperante, sino exhortar a los cristianos a que se atuviesen a las normas cristianas cuando éstas entraban en conflicto con las romanas: así san Jerónimo, a finales del siglo IV, sentaba el principio: Aliae sunt leges Caesaris, aliae Christi; aliud Papinianus, aliud Paulus noster praecepit (Unas son las leyes del César, otras las de Cristo, una cosa ordena Papiniano, otra nuestro Pablo). Fue san Agustín quien con mayor insistencia abordó las diferencias entre los iura fori y los iura caeli (derecho del mundo y derecho del cielo).

Las cosas cambiaron cuando los antiguos perseguidos se convirtieron en perseguidores, tras la conversión del emperador Constantino. La Iglesia se sintió entonces fuerte para imponer al Estado sus normas éticas y morales, hasta terminar por transformar al derecho romano en derecho canónico. "El primer paso se dio con el intento de prohibir el matrimonio a las vírgenes consagradas. Partiendo de la consideración de que eran sponsa Christi (esposa de Cristo), se sentaron las premisas para que la condición de pecado, es decir, la ruptura de la fidelidad inherente a la promesa de virginidad, se convirtiese en delito, es decir, un adulterio castigable con las leyes del derecho romano contra el adulterio de la mujer -"mucho más duras que las aplicables al adulterio del hombre", relata Teja-. Así se inició el camino que culminará en el derecho medieval de Occidente (el derecho canónico), donde la Iglesia es considerada la única con capacidad para
legislar sobre ética sexual y matrimonio".

Esa ambición legislativa la subraya el profesor Enrique Gimbernat, catedrático de Derecho Penal en la Universidad Complutense. Afirma: "Las religiones, especialmente las monoteístas, siempre han querido reforzar las prohibiciones de sus morales particulares -cuya infracción constituiría un pecado-, no dilatando el castigo por esas conductas pecaminosas a las penas del infierno, sino tratando de que ya aquí, en la vida terrenal, sean reprimidas por el Poder estatal secular. En un pasado remoto, la religión católica consiguió que las condenas dictadas por el tribunal eclesiástico de la Inquisición por los delitos de herejía, de sodomía o de brujería (fornicación con los demonios) fueran ejecutadas por el poder civil, quemando vivos a los que habían cometido tales pecados-delito; en un pasado reciente, esos esfuerzos eclesiásticos alcanzaron su objetivo, durante la dictadura franquista nacionalcatólica, con la prohibición civil deldivorcio y la penal del adulterio, de la propaganda y venta de procedimientos o instrumentos anticonceptivos, de la homosexualidad entre adultos o de la difusión de textos o imágenes pornográficas; y en el presente, esa equiparación entre pecado y delito todavía existe en los Estados musulmanes integristas donde se lapida a las adúlteras y se encarcela a los homosexuales".

La última ejecución por herejía en España se produjo en 1826, cuando un maestro de escuela fue ahorcado porque en los rezos escolares reemplazó la palabra "avemaría" por "loado sea Dios". La presión del poder eclesiástico sobre el civil en la persecución de herejes era incontenible, con métodos de interrogatorio terribles. "Si todos no nos hemos confesado brujas, es únicamente porque no todos hemos sido torturados. Vivimos en tiempos tan difíciles que es peligroso hablar, pero también guardar silencio", escribió Juan Luis Vives.

Los eclesiásticos siguen apegados al principio de cuius regio, eius religio, es decir, la obligación del ciudadano de practicar la religión de su rey. Se acordó para acabar con las terribles guerras de religión entre príncipes luteranos y príncipes católicos. Ahí se pusieron los cimientos de lo que se conoce como la "religión de Estado".

España conoce bien las consecuencias de ese principio, con la imagen aún fresca de los obispos procesionando bajo palio a un caudillo militar que ganó para ellos una incivil guerra de exterminio consagrada por Roma como "cruzada cristiana". De entonces permanece la idea episcopal de que, como todos los españoles son católicos, el Estado debe cargar con el sostenimiento de esa confesión. Lo hace hoy con más de 4.000 millones de euros anuales en sueldos de sacerdotes y obispos y para financiar la ingente red de servicios educativos, sanitarios o de caridad de la Iglesia romana en España.

Pese a todo, los obispos creen que el Gobierno les ignora, maltrata e incluso persigue. Lo llaman "laicismo fundamentalista": el supuesto intento de arrinconarlos en las sacristías o acallar su tradicional vocación de meterse en política. En el fondo, lo que duele a los prelados es que el Ejecutivo y las Cortes legislen con plena autonomía, sin hacer caso a las prédicas o imposiciones de la jerarquía eclesiástica. El último punto de debate es la legislación del aborto, pero antes intentaron parar la regulación de la investigación con células madre con fines terapéuticos. El nacimiento en Sevilla de un niño programado para curar a un hermano -el llamado bebé medicamento- ha sido la batalla más llamativa, en contra del sentimiento general.

El profesor Gimbernat hace este diagnóstico: "En España, la relación pecado-delito ha vuelto a adquirir actualidad con la virulenta oposición de la Iglesia a la proyectada despenalización del aborto en el sentido de la solución del plazo, tal como rige en prácticamente todos los países de la Unión Europea. La equiparación de un óvulo fecundado microscópico o que mide pocos milímetros, sin forma humana ni actividad cerebral, con una persona es consecuente con la doctrina católica de que la finalidad de todo acto sexual es la procreación.

Pero para los que no creen en dicha doctrina esa equiparación es simplemente un insulto a la inteligencia. Un legislador pluralista y democrático no puede imponer los dogmas de una determinada confesión religiosa encarcelando a los que no profesan esa fe. ¿Hasta cuándo seguirá la Iglesia católica abusando de nuestra paciencia?".

Sostienen algunos engreídos eclesiásticos que sin religión no puede haber moralidad. Confunden la moral religiosa con la moral política. La primera la hacen los santos, la segunda los ciudadanos. El teólogo moralista Juan Masiá, profesor de bioética en la Universidad Católica Santo Tomás, en Osaka (Japón), lamenta que muchos creyentes tengan esa idea de pecado como delito, y que algunos obispos intenten imponer a la sociedad una idea de delito como pecado.

Juan Masiá señala dos estilos de moral, apoyándose en Bergson: cerrada y abierta, legalista o personalista. Explica: "Quien dice 'no me salto el semáforo [delito] para evitar la multa' y quien dice 'no me voy con la mujer del prójimo porque mi Dios lo prohíbe y me va a castigar' están al mismo nivel de moral cerrada (tanto si son creyentes como si no lo son). En cambio, quien dice 'observo las reglas de tráfico porque, aunque no me coja la policía, es para mí importante evitar accidentes, proteger otras vidas y la mía' y el que dice 'no violo a esa chica porque merece que la respete y me respete a mí mismo' están a nivel de moral abierta. Me parece esto mucho más importante que el que sean o no sean creyentes de alguna religión".


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Retos para superar la pasividad en la democracia. La Posdemocracia: Ramón Tejada Holguín

Más abajo dos articulos que escribió Ramón Tejada Holguin a propósito del libro sobre la Posdemocracia cuando salió de Colin Crouch, el primero se publicó el 2 de diciembre del 2004 y el segundo el 16 de diciembre del 2004. Ambos en la columna que este tenía en El Caribe.

La Posdemocracia según Crouch


Según Colin Crouch en su libro "Posdemocracia" (Taurus, 2004) la política y el gobierno están volviendo al redil de las élites privilegiadas.

Ese retorno describe un movimiento en forma de parábola: no se trata de un poder que se ejerce de manera similar a los gobiernos predemocráticos, sino que es ejercido en el contexto de las democracias occidentales maduras y la generalización de la democracia en la mayoría de los países del mundo.

Las formalidades de la democracia se han hecho parte del proyecto global: hay elecciones libres y cambios de gobierno en 191 países en 1999, mientras que 10 años antes sólo se realizaban elecciones libres en 147.

Pero, ¿qué son elecciones libres? Si pensamos en:

1) la cantidad de dinero que se necesita para elaborar esas grandes campañas publicitarias que antes que motivar a la participación política pretenden vender una mercancía llamada candidato o candidata,

2) en los costosos consultores y asesores nacionales y extranjeros de los que se proveen los partidos,

3) en la influencia de los organismos multilaterales y las empresas transnacionales en las agendas locales
de la gran mayoría de los partidos,

4) el desencanto que sobreviene a la ciudadanía que sólo tiene el voto como mecanismo de presión y la ausencia de formas institucionales de expresión del descontento frente a las autoridades elegidas, veremos que el concepto de "elecciones libres" debe ser revisado.

Hay que agregar a esto la banalidad de las campañas y la
despolitización y la desmovilización creciente de los sectores más excluidos.

De hecho este es quizás el elemento más relevante y que ha afectado a los partidos más comprometidos con el cambio, es decir a las izquierdas. Entonces, es lo que he declarado: el retorno de las élites al control casi absoluto del gobierno y las instituciones políticas describe un movimiento parabólico, porque esta vez los
mecanismos para la captura de las instituciones políticas son más complejos y sutiles.

Por eso Crouch denomina el fenómeno como posdemocracia. No es democracia porque gran parte de la gente ha sido excluida por una multiplicidad de sofisticados mecanismos y no es antidemocrática porque respeta ciertas formalidades de la democracia representativa.

El concepto de posdemocracia puede ser usado como una forma de observar la salud del sistema democrático.

Dicho en las palabras del autor: "tanto las técnicas para manipular la opinión pública como los mecanismos para abrir la política al examen público son cada vez más sofisticados, al tiempo que el contenido de los programas de los partidos y el carácter de la rivalidad partidista se están convirtiendo en algo crecientemente anodino e insípido." (pág. 37).

Si bien Crouch observa el fenómeno en países en los que la democracia ha recorrido un largo periplo hasta llegar a la posdemocracia, parecería que países como el nuestro no llegarán a una suculenta democracia "madura" y pasarán de una tímida y larguísima transición democrática a la posdemocracia, al control del gobierno y las instituciones políticas por las grandes corporaciones nacionales y extranjeras, al mismo tiempo que se observa la desmovilización y la despolitización de las grupos menos privilegiados.

II

Enfrentar la posdemocracia


Hemos hablado del peligro que enfrenta la democracia debido al creciente poder e influencia que tienen las élites empresariales en el Estado, con la agravante de que, según Crouch, en su libro "Posdemocracia", existe un gran desequilibrio entre los intereses empresariales y los de prácticamente todo el resto de los grupos (Pág. 145). El problema es que no están teniendo contrapeso de
ningún tipo, que su poder se acrecienta en un contexto en que la gente común se excluye o es excluida de la política, dejándoles así el campo libre.

En la posdemocracia dominicana, los partidos políticos conocen un proceso creciente de debilitamiento, y la influencia empresarial se hace sentir fuertemente a través del financiamiento de las candidaturas y las actividades partidarias. El costo de las candidaturas se eleva cada día: precio de la televisión, de la radio,
de los diarios, de los asesores y consultores ¿Quiénes tienen el dinero suficiente para financiar partidos y candidatos? Para los empresarios financiar campañas es una inversión, pero para la ciudadanía que apenas tiene los recursos para sobrevivir financiar campaña es un gasto. El financiamiento privado de las candidaturas en
el país se asemeja a un bono con el cual se compra los favores y se trafica con la influencia, antes de llegar al poder.

¿Ejemplos?

Las formas en que se realizan las privatizaciones, es uno. Las compras que realizan las entidades estatales sin previa convocatoria a concursos públicos transparentes. La asignación de obras grado a grado. La evasión de impuestos. La colocación de la propaganda publicitaria. La inexistencia de entidades de protección al consumidor o consumidora y las trabas que se colocan para crear este tipo de institución. Las ineficiencias de las diversas
superintendencias: eléctrica, banca, seguros. Nombramiento de funcionarios que favorecen a grupos empresariales específicos.
Ausencia de legislación sobre determinados aspectos de la protección de la ciudadanía frente a determinados productos.

Estamos en una encerrona. ¿Qué hacer? Crouch propone tres campos de acción.

El primero es enfrentar el creciente poder empresarial en la política. Para lo cual una ley que limite el financiamiento privado de los partidos y sus candidaturas ayuda. Se trata de nivelar la competencia política, legislando sobre el uso igualitario de los medios de comunicación masivos. Se trata de evitar que el que tenga más dinero pueda influenciar en los partidos, de manera que cuando estos lleguen al Estado le devuelvan con intereses lo "invertido".

El segundo campo de acción es la búsqueda de nueva formas de hacer política. En el país hay un interesante proyecto de Ley de Partidos Políticos que contiene aspectos importantes.

El tercero es la ciudadanía. Este campo tiene la ventaja de que ayuda a mejorar los otros dos. Para actuar en este campo hay que entender los tres modelos de ciudadanía que según Crouch existen (Pp. 25-27).

El modelo de ciudadanía que puede ayudar a enfrentar la posdemocracia es el que llama "ciudadanía positiva": que la gente se organice en grupos de intereses en comunes, que creen sus propias identidades, definan con claridad sus demandas e interpelen directamente al sistema político. El ciudadano activo reconoce en la política la
principal esfera de participación.

Los modelos de ciudadanía que contribuyen con la posdemocracia son:
1) la ciudadanía que se vive quejando de de las élites, que vive refunfuñando y diciendo que todos los políticos son corruptos, por lo que no vale la pena participar en
política; y 2) la ciudadanía pasiva que entiende que cree que es suficiente con ir a votar cada cuatro años, y no vuelve a interesarse en las cuestiones políticas. El resabioso y el apático contribuyen por igual a la posdemocracia, uno porque vive quejándose sin hacer
nada y el otro porque no se queja de nada. ¿Y usted en cuál modelo se ciudadanía se inscribe?

Fidel Castro: sondeando temas sobre más democracia política en Cuba

Cada expresión, mensaje que pueda "oler" a una visión más plural, en equipo, del ejercicio del liderazgo, o de mayor respeto a la libertad de expresión y organización de grupos disidentes en Cuba busca satisfacer un sueño: que el socialismo sea más democrático y respetuoso de los derechos humanos. Lo de Fidel Castro en el ejercicio democrático de la política se suele quedar en balbuceos. En lo social Fidel es pana full de los pobres. En lo político cuesta mucho cambiar la cultura autoritaria.


BBCMundo.com

Castro habla de nuevo sobre el poder

El convaleciente líder cubano Fidel Castro reiteró que no está aferrado al poder, aunque antes lo estuvo, en un mensaje leído al inicio de la sesión de este viernes de la Asamblea Nacional cubana.

"No soy una persona aferrada al poder", manifestó Castro, y agregó: "Puedo añadir que lo fui un tiempo".

Según sus palabras, lo fue "por exceso de juventud y escasez de conciencia, cuando sin preceptor alguno iba saliendo de mi ignorancia política y me convertí en socialista utópico".

La misiva de Castro explica: "Era una etapa en que creía conocer lo que debía hacerse y deseaba poder hacerlo. ¿Qué me hizo cambiar?: la propia vida".

Segunda vez

Castro aludió por segunda ocasión a su permanencia en el poder. La primera vez que lo hizo fue el pasado 17 de noviembre en otro mensaje leído en un programa de la televisión nacional.

Entonces, Castro manifestó que su "deber elemental" no es aferrarse a cargos y "mucho menos obstruir el paso a personas más jóvenes, sino aportar experiencias e ideas".

No obstante, expresó que "hay que ser consecuente hasta el final", lo que dio lugar a interpretaciones contradictorias sobre lo que en realidad quería decir el líder cubano.

En la carta leída este viernes por el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, Castro igualmente pidió "apoyo" para el presidente en funciones, su hermano Raúl.

Fidel Castro, de 81 años de edad, delegó provisionalmente sus cargos en julio de 2006, por razones de salud.

Está previsto que el 20 de enero de 2008 tengan lugar en Cuba elecciones parlamentarias para las que Fidel Castro fue nominado por un distrito de la ciudad de Santiago de Cuba.

Nota de BBCMundo.com:
http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/hi/spanish/latin_america/ne wsid_7163000/7163665.stm

Publicada: 2007/12/28 22:37:11 GMT

Revolución dentro de la democracia: ¿Será posible? Caso Venezuela


LOS ENEMIGOS DE LA REVOLUCION LO SON DE LA DEMOCRACIA
Jorge Gómez Barata

El enfoque clasista de los procesos sociales, que es esencialmente correcto, cuando se exagera conduce a errores metodológicos como es el atribuir una maldad intrínseca a los instrumentos creados o usados para ejercer el poder; así ocurre entre otros con el dinero y el Estado y en grado superlativo con la democracia.
La democracia es una conquista de la cultura política occidental, surgida como parte de un proceso progresivo. Lo que el ideal democrático no pudo impedir fue que la burguesía del siglo XIX se apropiara de sus recursos y ventajas para establecer su dictadura, entonces conocida como capitalismo salvaje.

La burguesía no llegó al poder en Europa por elecciones sino forzando las murallas de castillos y palacios, decapitando monarcas y reinas, confiscando propiedades, desalojando campesinos, proletarizando a las mujeres y los niños. La imagen de que: "El capitalismo pisó la escena chorreando sangre por todos los poros", no es una metáfora.

Fue la resistencia y la beligerancia de los socialistas europeos que fundaron sindicatos y partidos obreros, organizaron huelgas y protestas, crearon la Asociación Internacional de Trabajadores, protagonizaron la Comuna de Paris, arrancaron conquistas como la jornada de ocho horas y lograron limitar el trabajo infantil y regular el femenino, quienes obligaron al capitalismo a moderarse, salvando la democracia.

De la percepción sobre el carácter de esos procesos, el pensamiento radical pasó a cuestionamientos que condujeron al repudio de la democracia y alimentaron la idea de ponerle fin. La pregunta nunca fue cómo hacerlo, sino cuál es el sucedáneo; cosa nunca resuelta.
Por los caminos de búsquedas y aproximaciones, surgieron corrientes como el anarquismo, que refutó toda idea de poder y de jerarquías y reclamó la abolición del Estado, el marxismo que preconiza la idea de que con el triunfo del socialismo, el Estado se extinguirá y presentó la fórmula de la dictadura del proletariado que no disfrutó de una capacidad de convocatoria sustantiva.

El descrédito sufrido por la democracia en Europa se multiplicó en el resto del mundo maltratado por la colonización que, de los monarcas pasó a las republicas parlamentarias.

Aquellos procesos explican por qué ciertas corrientes revolucionarias contemporáneas, entre ellas la Revolución Cubana, intentaron tomar distancia de las fórmulas al uso y, a falta de una respuesta, trataron de ejercer una democracia directa, esfuerzo que se sostuvo durante los 16 años que duró la llamada provisionalidad revolucionaria.

Más o menos en la misma etapa, como parte del desenvolvimiento de los movimientos de liberación nacional, desde el entorno afroasiático, donde no prosperaron las oligarquías, típicas de América Latina, se gestó lo que pareció ser una innovación del sistema político, basada en liderazgos auténticos ejercido por prestigiosos nacionalistas como: Nehru, Nasser, Sukarno, Sekou Toure, Nkruman, Lepolod Senghor y otros que intentaron introducir otros estilos de gobierno.

El experimento no progresó, muchos de aquellos líderes fueron depuestos o eliminados y los procesos que habían conducido resultaron absorbidos por el neocolonialismo. La India, donde se consolidó la democracia parlamentaria, pudiera ser considerada como la única excepción.
Particularmente en América Latina, todos los esfuerzos por democratizar las sociedades tropezaron con las deformaciones estructurales introducidas por siglos de colonización y dominación oligárquica que, entre otras cosas, impidieron que se desarrollaran instituciones civiles suficientemente fuertes, apegadas a la legalidad y eficientes como para, conservando su formato, rediseñar su funcionamiento como parte de nuevas estructuras del poder popular.

En ese orden de cosas, el presidente Hugo Chávez maniobró con talento y eficacia para, usando los métodos y las estructuras tradicionales, repetir la hazaña de Salvador Allende, arrebatarle el gobierno a la oligarquía y, usando los resortes del poder, impulsar una revolución.
Con vocación de liderazgo autentico, Chávez no asumió la opción de intentar una revolución exclusivamente desde arriba, sino que trabajó por integrar al pueblo a su proyecto, movilizarlo y concederles márgenes de protagonismo; a cambio, el pueblo venezolano lo respaldo consistentemente.

El modo como llegó al poder impuso a Chávez la obligación de respetar las reglas, cosa que ha hecho escrupulosamente, sin cejar en el empeño de evadir la trampa que entraña el sometimiento a las estructuras tradicionales. Su opción fue óptima: incrementar el protagonismo del pueblo devolviéndole el poder que la oligarquía había usurpado.

Ningún gobernante ha trabajado con tanta intensidad ni obtenido tantos éxitos en la renovación de las reglas del proceso político como Chávez que, con una actitud renovadora, prefirió resolver las grandes decisiones políticas mediante formulas de democracia directa. Ejemplo de ello son los referéndum revocatorios y más recientemente la consulta nacional para adoptar cambios constitucionales.

Si bien la primera causa del revés electoral radica en la enorme campaña política y mediática, interna y externa, en la movilización de la derecha y la oligarquía, en la agresividad norteamericana y en las maniobras y provocaciones que obligan a Chávez a contender en varios frentes a la vez, el hecho de que una parte del electorado se abstuviera y otra votara contra la idea, no descalcifica el método ni desmiente la intención, sino que sugiere que, en algún punto pueden haberse cometido errores, incurrido en omisiones o se exageraron las aspiraciones.

Haber quedado en minoría no resta prestigio ni debilita a Chávez, mientras que comportarse con la altura que lo ha hecho, refuerza su imagen, permitiéndole continuar con todos sus programas y metas, simultaneándolo con un proceso de reflexión que examine lo avanzado y ponga de manifiesto lo que es preciso corregir o perfeccionar. De lograr conciliar la revolución con la democracia, el proceso revolucionario bolivariano habrá levantado un paradigma.

El mundo debe estar alerta. El peligro no es Chávez sino la reacción y el imperio que pueden hacer lecturas erróneas, sobrestimar sus fuerzas y ceder a la tentación de sacar ventajas adicionales por métodos ilegítimos.