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La Eliminación de la violencia contra las mujeres es mucho más que la persecución penal del delito. Por María Rosalba Díaz H

Se va robusteciendo la idea de la importancia de la prevención para superar la violencia contra la mujer, y la necesidad de que educación haga cambios en la currícula para el trabajo del buen trato, eliminar el sexismo, el machismo; que salud tenga personal especializado en educación, sensibilización, prevención atención de la violencia y la violencia contra la mujer. Coloca acá la voz de la Ministerio Público María Rosalba Díaz.

Mildred D mata
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La Eliminación de la violencia contra las  mujeres es mucho más que la persecución penal del delito.
María Rosalba Díaz H


María Rosalba Díaz H.

Ministerio Público y Catedrática.

La violencia contra las mujeres es un fenómeno universal arraigado en la constante discriminación de las mujeres y en las desiguales relaciones de poder que históricamente ocurren entre mujeres y hombres.  Esta clase de violencia no hace diferencia entre culturas, países, regiones y generaciones, y   penosamente se ha demostrados que daña la salud y el bienestar de las mujeres, vulnera sus derechos humanos,  las arruina y de la misma manera  a sus familias y  la sociedad, en su conjunto, corre la misma suerte. 

Estadísticas de organismos internacionales han reportado que la violencia doméstica y basada en el género es la   más común en el mundo: una de cada tres mujeres la ha experimentado y experimenta en su vida. La violencia sexual contra las mujeres y las niñas está particularmente presente casi en todas las culturas de una u otra forma.

Lograr  la igualdad de género es el objetivo No. 5  de los 17  objeticos que conforman  la   Agenda 2030 para el Desarrollo  Sostenible (ODS,)  adoptado por la Asamblea General de la ONU, así como  fue uno de los principales de los Objetivos del Milenio. Sin embargo, para el logro de  este objetivo, el  Estado no debe  limitar las  acciones a la aplicación de la  ley que condena el ejercicio de violencia a las mujeres, dejando por completo la problemática al sistema de justicia; el fenómeno   requiere de   respuestas, de  estrategias, eficaces e  integrales.

Cándido Mercedes,  en su artículo Desorganización, frenesí de la política y vida social,  refiere “Demanda Víctimas violencia de género desborda capacidad Casas Acogida. En lo que va de año van 58 feminicidios”. Por cada feminicidio se producen alrededor de 1000 violencia emocional, psicológica y física. ¡Solo hay tres casas de acogidas!
Más de 21% de los jóvenes son Ni – Ni en República Dominicana según el Banco Mundial entre las edades de 15 y 24 años. 3 de cada 5 personas que no trabajan ni estudian en el país son mujeres, debido principalmente al matrimonio y al embarazo durante la adolescencia” http://acento.com.do/2016/opinion/8360254-desorganizacion-frenesi-la-politica-vida-social/
 Es por ello que para que la acciones en aras de erradicar la violencia contra las mujeres sean eficaces, es indispensable, su empoderamiento económico, promoviendo su   desarrollo social,  garantizar para las mujeres y las niñas  mejores condiciones  de la salud  y  educación, su participación activa y equilibrada en la actividad política, la colocación de la figura femenina en puestos de importancia tanto a nivel público como privado, el acceso al crédito empresarial en las misma condiciones que a los hombres, regularizar  el tiempo dedicado al trabajo doméstico y asistencial no remunerado.

Es necesario reconocer que  el empoderamiento económico de las mujeres es un motor de desarrollo que combate la pobreza, reduce las desigualdades, y mejora la salud, la nutrición y la escolarización de los niños, su participación e influencia en las decisiones que afectan a sus vidas  desde el hogar hasta las más altas esferas de la toma de decisiones políticas; es un derecho humano, pero para garantizarlo es necesario que exista la suficiente voluntad política por parte de los gobernantes para hacer de esta necesidad inminente una realidad  que redundará  en beneficio de la sociedad en su conjunto.

Considero importante que nuestro país está  en una excelente coyuntura para diseñar estrategias  que den al traste con la situación, y se puede dar la aplicación de un plan integral de erradicación de desigualdad  en contra de las  mujeres, toda vez que estamos próximo al inicio de un nuevo periodo presidencial, en que la población espera repuestas efectivas en relación a las problemáticas que nos afectan, siendo la violencia contra las mujeres unas de las principales que en la actualidad está conmoviendo a la ciudadanía.



  

Violencia la mujer en los carros de concho. El Poder desde lo Cotidiano, por Víctor Martínez.

Tengo el gusto de reproducir un artículo sobre la realidad de hostigamiento que sufrimos las mujeres en la calles, el llamado acoso  callejero, pero en este caso la calle agrede desde un concho.

Se trata de un relato agudo y crítico sobre el tema, escrito por el joven de Santiago Víctor Martínez, él es Comunicador Social Audiovisual, tiene 23 años, está interesado en el periodismo, el arte, la cultura y la sociedad. Estudió Comunicación Social en la PUCMM.

Tiene un blog llamado Blog Calado, el cual es un "Espacio de difusión artística y cultural en la ciudad de Santiago", acá el link  https://elblogcalado.wordpress.com/. Viene publicando desde el 2015 y contiene información valiosa cultural.

También tiene otro blog llamado fundanegra.blogspot.com, el cual contiene una gran riqueza de relatos,  narraciones de hechos sociales, dibujos, fotografías...Un verdadero mundo de arte. Viene publicando en este blog desde el 2015.

Acá lo observado y brillantemente expuesto con un sentido feminista de rechazo a la cosificación sexual de la mujer.

Mildred Mata
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El poder desde lo cotidiano: el carro concho.

Por Víctor Martínez

La diversidad de formas en que la ficción del género y sus roles de opresor/oprimido atraviesa nuestro día a día sin darnos cuenta llama mucho la atención.

Un ejemplo del que he sido testigo varias veces sucede cuando voy montado en el concho y el chofer hace que cambiemos la posición de nuestros asientos para que junto a él se coloque una mujer. O también, cuando la joven que se dirige hacia un punto determinado tiene que aguantar durante la mayor parte del viaje que uno de los pasajeros (si no el chofer mismo, o ambos) se dirija a ella como si fuese un juguete sexual en venta.

Lo interesante del asunto es que el carro concho se vuelve una metáfora del escenario social; los conflictos de lucha por quien entiende que posee las facultades y el derecho de dirigirse al otro como si fuera un objeto inferior, se concretizan en un lugar en el que casi no hay espacio entre un cuerpo y otro.

Carlos Fonseca Hernández parafrasea a Judith Butler cuando dice que ‘’…el género se define como performance: repetición que imita la fantasía…’’, expresión que a mi entender, cobra vida en un medio de interacción como el carro concho, que se caracteriza por lo rutinario y repetitivo de utilizar el transporte público para trasladarse diariamente de un punto a otro.

No obstante, lo que me parece importante resaltar es  el valor que tiene identificar estas expresiones micro-sociales del poder en pleno ejercicio para en esa medida, generar un entendimiento mayor sobre cómo esta lógica justifica manifestaciones de desigualdad que se dan en otros espacios sociales donde parecieran tener mayor legitimidad, como es el caso de las instituciones públicas y privadas.

De esta manera, el reconocimiento de los grupos e individuos históricamente infravalorados tomaría un curso desde lo cotidiano, donde por medio de la repetición incansable, el poder se reproduce y toma fuerza.


Referencia
Fonseca Hernández, C. & Quintero, M. La Teoría Queer: La de-construcción de las identidades periféricas.

#Viajosola, es el hashtag que denuncia la muerte de dos mujeres por ejercer su libertad

Se va entendiendo que tenemos que tomar con firmeza, compromiso y dinero, un trabajo de incidencia para el cambio cultural del machismo, de la discriminación, de la cosificación y violencia contra las mujeres.

Con la muerte de María José Coni de 22 años y de Marina Menegazzo, argentinas, se va comprendiendo que las mujeres somos tratadas como objetos de deseos sexuales, y que debe trascenderse como humanidad sobre los ideales de lo que debe ser un hombre sano, decente y sin machismo, y una mujer, libres, ciudadana, espiritual, política, empoderada, más allá de un objeto a cuidar y poseer como propiedad de alguien, o de todos los hombres machistas exagerados.

Mildred Mata

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María José Coni, de 22 años, y Marina Menegazzo, de 21, Argentinas. Asesinadas en en Ecuador, excursionando como turistas.

http://tinyurl.com/j565cm8

Image copyrightFamilia Menegazzo
María José Coni, de 22 años, y Marina Menegazzo, de 21, tenían el sueño de salir de su Mendoza natal a conocer Sudamérica con sus mochilas.
Pero ese sueño se vio truncado hace unos días en el balneario de Montañita, en Ecuador, donde fueron asesinadas.
La muerte de las dos turistas argentinas ha causado conmoción en su país y en toda América Latina.
Los familiares de las víctimas tienen dudas sobre la versión de los hechos ofrecida por las autoridades ecuatorianas y unos peritos argentinos han llegado a Ecuador para investigar el crimen.
El asesinato de las jóvenes ha desatado un amplio debate sobre el acoso que sufren las mujeres y sobre si estas deben viajar "solas".
En las redes se sociales se difundió ampliamente una carta escrita por la paraguaya Guadalupe Acosta en primera persona, que asume la voz de las turistas y que empieza diciendo "Ayer me mataron".
"Me negué a que me tocaran y con un palo me reventaron el cráneo. Me metieron una cuchillada y dejaron que muera desangrada".

Preguntas inútiles

La misiva escrita por esta estudiante de Comunicación cuestiona que algunos hayan responsabilizado a las jóvenes argentinas de su muerte, sembrando dudas sobre las circunstancias de su asesinato y cuestionando que viajaran solas.
"Nadie se preguntó donde estaba el hijo de puta que acabo con mis sueños, mis esperanzas, mi vida. No, más bien empezaron a hacerme preguntas inútiles. ¿Qué ropa tenías? ¿Por qué andabas sola? ¿Cómo una mujer va a viajar sin compañía? Te metiste en un barrio peligroso, ¿Qué esperabas?", dice la carta. "Les dijeron [a mis padres] que seguro que algo hicimos".
Han sido varias las periodistas latinoamericanas las que también han expresado su malestar por algunos comentarios que se han hecho sobre la muerte de las turistas.
Es el caso de la columnista del periódico colombiano El Espectador, Catalina Ruiz Navarro, quien criticó la actitud de algunos medios con respecto a la tragedia.
"Preguntaron [...] que si estaban de fiesta en Montañita (ese vortex de perdición para los jóvenes), que si les gustaba mucho bailar. Sin duda, ellas provocaron su asesinato. Aún peor; querer conocer el mundo fue una provocación para el asesinato", escribió Ruiz en un reciente artículo.

#Viajosola

En los últimos días en Twitter se ha popularizado el hashtag #viajosola entre las cuentas de usuarias de la red social que defienden su derecho y costumbre de viajar solas.

Estas también han cuestionado las afirmaciones que sostienen que las turistas argentinas iban "solas", pese a que eran dos, asegurando que no se hubiera enfatizado lo mismo si hubieran sido hombres.
En este sentido, la carta viral de Guadalupe Acosta critica la desigualdad de género.
"Solo muerta entendí que para el mundo [...] morir fue mi culpa. Al ser mujer, se minimiza [el crimen]. Porque claro, yo me lo busqué. Haciendo lo que yo quería encontré mi merecido por no ser sumisa".
Catalina Ruiz Navarro también muestra indignación en su columna de El Espectador ante las limitaciones que sufren las mujeres por esta desigualdad, no solo cuando viajan, sino en su vida diaria:
"Pensemos en todas las cosas que las mujeres no podemos hacer, en todos los lugares a donde no podemos ir, ¿les parece que eso es igualdad? La violencia de género, el acoso sexual, los feminicidios y las violaciones construyen barreras imaginarias, delimitan esos lugares a donde las mujeres 'no podemos ir'", afirma.
La autora lamenta que "por seguridad, las mujeres terminan confinadas a los espacios privados, en donde, para mayor horror, también son blanco frecuente de violencia doméstica".
El artículo concluye que "no hay tal cosa como un lugar 'seguro' en donde las mujeres podamos estar o, al menos, no cuando el machismo y la misoginia habitan todos los espacios".

¿Víctimas propiciatorias?

Una de las opiniones más criticadas sobre la muerte de María José y Marina fue la del psiquiatra argentino Hugo Marietán, que calificó a las dos chicas como"víctimas propiciatorias", según la página web BigBang.
Marietán las define como mujeres que asumen "un alto riesgo y de alguna manera forma parte de lo que moviliza el crimen, sin quitarle el peso de la responsabilidad de los agresores".
La periodista Silvina Heguy le respondió en un artículo titulado "#viajosola: todo lo que no podrán ser", publicado en la página web Anfibia.

"Todavía no podemos borrar la idea de que las que viajan solas no juegan con fuego. Que porque viajemos sin compañía -es decir sin un hombre que "nos proteja"- debemos asumir la condición de ser un blanco móvil para cualquiera que crea que puede hacer con las mujeres lo que se le ocurra", escribe.
La presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres de Argentina, Fabiana Tuñez, también rechazó las palabras del psiquiatra Marietán: "Siento terrible dolor de que un psiquiatra no entienda lo que significa ser mujer en una sociedad machista".
Tuñez dijo al portal BigBang News que "las víctimas nunca son responsables de nada, porque estamos hablando de violencia de género".
En su defensa, el psiquiatra Marietán dijo que rechazaba "firmemente" que piensen que él culpabiliza a las víctimas del asesinato.
"Cómo voy a culpar a estas pobres chicas", dijo según BigBang. "Por supuesto que repudio a los asesinos. La intención es prevenir crímenes y que las mujeres tengan el debido cuidado antes de arriesgarse a situaciones que las coloquen en una situación de difícil defensa. Yo me enfoco en la prevención".
El tema de las turistas argentinas suscitó diversos comentarios en Twitter. La usuaria Tania Tagle (@Tania_Tagle) dijo:
"La primera vez que viajé sola tenía 16, lo he hecho muchas veces desde entonces, aun casada. Y no pienso dejar de hacerlo #viajosola".
Lola Pastor Rivera (@LolapastorRive) escribió "Yo también #viajosola y quiero poder hacerlo sin miedo y sin que me criminalicen por ello".
El usuario Felipe Arratia (@farratia) compartió una imagen en la que se leía "Tenemos derecho de ir y tenemos derecho de volver" y escribió "Para que nunca, nunca más ocurra algo parecido al horror de Montañita".

¿Por qué a través de los siglos se mantiene la violencia contra la mujer? Por Miguel Lorente Acosta

Miguel Lorente Acosta, doctor, especialista forense, y en igualdad de género, adscrito al Departamento de Igualdad, de España

Acá el artículo de Miguel Lorente Acosta,  un hombre especialista en igualdad de género, de España. Analiza los porqué no se enfrenta la violencia contra la mujer de manera eficaz durante siglos.

Hay una acusación de que los hombres quienes se benefician de ella no quieren abordar sus causas, y la normalizan, en esa normalización las mujeres son socilizadas en su papel muchas veces acrítico y no perspicaz de desnudarla, salirse del guión.

Ofrece estadísticas sobre las desigualdades intentando poner en los ojos hechos, para quien tenga etica suficiente y sensibilidad para romper con el patriarcado, androcentrismo o machismo.

Muy interesantes las estadísticas, pues nos faltan, y él las recopila, son fundamentales, y toma el ejemplo de lo que pasa en España.


Lunes, 29 Diciembre 2014 10:12

Violencia de Género S.A
Miguel Lorente Acosta, especialista español en Igualdad de Género, aborda las causas de la violencia contra las mujeres y porqué esta se mantiene


Miguel Lorente Acosta

Miguel Lorente Acosta, es Doctor en medicina y cirugía y médico forense desde 1988. Fue delegado del Gobierno para la violencia de género desde 2008, adscrito al Ministerio de Igualdad. Profesor titular habilitado de medicina legal de la Universidad de Granada, es especialista en medicina legal y forense.

http://women360congress.com/blog/item/68-violencia-de-genero-s-a


Anónima es la sociedad que calla ante la desigualdad que favorece a una parte de ella, que mira hacia otro lado para no verse reflejada en el espejo de cada día, que camina a tientas entre los obstáculos que alguien sitúa para que sólo avancen quienes disponen de la linterna que les da su condición de “serenos” de la normalidad, o de la luz del re-conocimiento negado a otras personas.

La realidad es objetiva, aunque se niegue: las mujeres sufren discriminación en cualquier ámbito de la vida, padecen una mayor tasa de analfabetismo, la pobreza les impacta con más intensidad, el paro alcanza cotas más altas en el hemisferio femenino de la vida, y por si todo ello fuera poco, la violencia de género aparece como una forma exclusiva de agredirlas al amparo de una cultura construida a imagen y semejanza de los hombres…

Pero a pesar de esta objetividad real y manifiesta, la sociedad sigue sin reaccionar frente la injusticia que supone, y sin acercarse lo suficiente a las causas que la originan, lo cual más que un sinsentido demuestra el sentido y el significado de toda esta construcción basada en la desigualdad; construcción que en las aulas y centros de análisis se ha denominado patriarcado, androcentrismo, desigualdad de género… y que en la calle se conoce como “machismo”.

Esa es una de las claves para entender por qué si la violencia contra las mujeres y la discriminación que la precede han estado presentes a lo largo de la historia, no ha habido una reacción que acabara con esa injusticia que representa y, al contrario, se ha integrado  como parte de la normalidad al justificarla dentro de determinadas circunstancias,  criticando sólo los resultados que superaban el umbral de lo aceptado en cada momento histórico. Es lo que de manera muy gráfica me decían muchas mujeres víctimas de violencia al inicio de mi trabajo como Médico Forense, a finales de los 80; “mi marido me pega lo normal… pero hoy se ha pasado”, referían. Entendían que había una “normalidad” en la violencia que sufrían por parte de sus parejas porque la cultura les había dicho que la relación de pareja podía conllevar esa violencia, y sólo la cuestionaban  cuando entendían que el marido “se había pasado”.

Las palabras de las propias mujeres que viven la violencia (y el silencio de muchos hombres que no han reaccionando contra aquellos hombres violentos que utilizan el argumento de la hombría para ejercerla), reflejan cómo es la normalidad de la desigualdad quien actúa como guardián del orden, y cómo el control social es el instrumento más eficaz para conseguir perpetuarlo. Es lo que otra mujer me dijo al finalizar una conferencia. Se trataba de una mujer mayor que después de saludarme y agradecerme la charla, me comentó un poco inquieta: “no piense usted que he venido a escucharlo porque mi marido me maltrata, a mí mi marido nunca me ha puesto la mano encima”… y continuó segundos después, “claro que yo tampoco le ha dado motivos para hacerlo”.

Esa es la clave de la desigualdad: hombres y mujeres desarrollando funciones diferentes en tiempos y espacios distintos, y con la posición de los hombres como referencia para darle más valor y trascendencia a lo que ellos hacen, y para otorgarse la potestad de controlar a las mujeres y de corregir lo que para ellos esté mal. Desde esta organización de las relaciones, si las mujeres “hacen lo que tienen que hacer como mujeres”, no habrá violencia contra ellas, idea que refuerza el mensaje de que las mujeres maltratadas han hecho algo mal que “ha obligado al hombre” a utilizar la violencia para restaurar el orden alterado.

Los datos sobre violencia de género resumen muy bien esta realidad. En España, según la Macroencuesta de 2011, cada año 600.000 mujeres sufren la violencia de género, de todos esos casos sólo se denuncia un 22%, y entre 60-70 mujeres de media son asesinadas por sus parejas o exparejas. A pesar de la gravedad que revelan los datos, escasamente un 1% de la población considera que se trata de un problema grave (Barómetros del CIS), y sólo un 1’5% de los familiares y entornos de las víctimas denuncian la violencia que sufren sus hijas, hermanas, madres, amigas, compañeras… (Informe CGPJ, 2013). Y si nos vamos a la actitud de la sociedad ante la violencia, el Eurobarómetro de 2010 recoge que un 2% de la Unión Europea y de España considera que la violencia de género está justificada en algunas ocasiones, y un 1% que es aceptable en cualquier circunstancia.

La cultura se presenta como una Sociedad Anónima en la que nadie en apariencia es responsable de la realidad, y en la que la violencia de género actúa como una especie de Departamento de Recursos Humanos para decidir los criterios sobre los que reconocer a hombres y mujeres, y decidir quienes han de ser recompensados o castigadas según se ajusten a los criterios y objetivos definidos. No hay casualidad en la realidad, ésta siempre es el resultado de lo que se haga o deje de hacer en un sentido u otro. La realidad no es un accidente, y cuando sucede la violencia de género, la discriminación de las mujeres, el acoso, la brecha salarial, la precariedad laboral, la pobreza, el paro… con mayor incidencia en las mujeres, y ocurre año tras año, no es el azar ni la mano inocente de nadie, sino la voluntad y las acciones de una mano invisible, pero culpable.

La empresa y las mujeres empresarias y trabajadoras no son ajenas a esta realidad porque forman parte de ella, y desde la discriminación que supone que prácticamente el 90% de los consejos y la alta dirección de las empresas cotizadas sean ocupados por hombres, hasta el acoso que sufren antes de llegar a los puestos directivos, un acoso en la UE que el informe sobre violencia de género realizado por la Agencia de Derechos Fundamentales (FRA) cuantificó en el 70%, reflejan la violencia que implica enfrentarse al orden y romper las referencias que limitan los tiempos, espacios y funciones de las mujeres al hogar y al rol de “esposa, madre y ama de casa”.

Por eso la desigualdad interesa a quien se beneficia de ella, y por ello se defiende incluso con violencia. El Barómetro del CIS de marzo de 2014 puso de manifiesto que las mujeres prácticamente dedican el mismo tiempo que los hombres al trabajo fuera de casa (un 6´5% más los hombres), pero dentro del hogar las mujeres dedican un 97’3% más de tiempo a las tareas domésticas y un 25’8% más al cuidado de hijos e hijas; a cambio los hombres disponen un 34’4% más de tiempo de ocio. Y todo ello ocurre cada día.

El éxito del sistema no está en su rigidez y su imposición, sino en su aparente flexibilidad. De este modo no se obliga a ninguna mujer a quedarse en casa, pero las trampas y el reconocimiento harán que su camino hasta las posiciones y espacios tradicionalmente ocupados por los hombres transcurra por senderos completamente diferentes, en los que no faltarán las emboscadas en forma de violencia, dentro y fuera de casa, que harán difícil o imposible alcanzar las metas y lograr cumplir sus sueños y deseos.

Mientras la realidad se vea como un accidente y no como la construcción interesada de quien se beneficia de ella, será muy difícil erradicar una violencia que nace de la propia estructura que nos hemos dado para convivir, y que cuenta con la normalidad como cómplice. Conseguir erradicar la violencia de género debe ser nuestra empresa, una “sociedad ilimitada” en Paz e Igualdad.






Webs oficiales:

- Autopsia: http://miguelorenteautopsia.wordpress.com Los posts de este blog los publica El Huffington Post varios días después de subirlos yo a mi blog.

- Cardiopatía Poética: http://miguelorenteacosta.wordpress.com Este es un blog de poesía que me da el aire que me quitan por otros

Perfil en Twitter: @Miguel__Lorente

Otros artículos de interés:

"Ultramachismo" Publicado en El Huffington Post

"El blues de la violencia" Publicado en El Huffington Post



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Mujer, en Agentina, ¡Libre! por legítima defensa: Caso violencia de género

En este artículo del periódico Tiempo de Argentina, se narra cómo sucedía la violencia contra Romina Ragonese, una mujer que la ex pareja la maltrataba inmisericordemte. Invito  a leer la historia, ayuda a comprender el fenónmeno de la violencia de género contra la mujer, y cómo un fallo trascedental de la Justicia Argentina la libera por considerar que la muerte que sucedió de parte de ella para el hoy fenecido es legítima defensa debido al continuo peligro de muerte en que ella vivía. ¡A leer!

Mildred Dolores Mata

27.04.2014 |

Hace un año mató a su pareja y en un fallo histórico fue absuelta por un tribunal de La Pampa

"La gente me reconoce por la calle, me abrazan y hasta me felicitan"

El 27 de abril de 2013 Romina Ragonese apuñaló en el corazón a Maximiliano Pérez, con quien tuvo un hijo. El fiscal pidió prisión perpetua pero al escuchar la violencia de género que padecía, concluyó que ella era la víctima.

Esa noche Romina se impuso la sed para evitarse la ceremonia alcohólica de su hombre. A Maximiliano Pérez el vino lo hacía reincidir: primero en el rencor, contando hasta los detalles del abuso sufrido a los ocho años, maldiciendo al primo perverso. Después, en el desquite con la mujer que tenía a mano y que lo había consolado con caricias tímidas y palabras neutras, que es el único comportamiento posible frente al carácter peligroso.

Paliza y sexo sin acuerdo. El cuerpo torpe agitándose encima. Un aliento etílico que presagia la irrupción de la flema. Y la acusación de puta, en una pronunciación dificultosa que lastima lo mismo. Romina no iba a soportarlo otra vez y por eso apuraba los sorbos de un vino en cartón que le parecía más apropiado para el botiquín que para la mesa.

Al rato él intentó lo de siempre pero ella improvisó y con un cuchillo de cocina se defendió. La estocada alcanzó el corazón.

"Yo no lo quería matar para no dejar a mi hijo sin padre –dice Romina a un año del drama–. Y por eso sentí mucha culpa. Valentín me pregunta cada tanto por su papá y yo le digo que está en el cielo y que lo cuida desde allá. Cuando sea más grande le voy a explicar todo."

Romina también cuenta que siempre imaginó una muerte al final. Se equivocó al creer que se trataría de la suya.

TRISTE VIDA. Romina Antonella Ragonese llegó a juicio acusada de homicidio agravado por el vínculo, un delito que prevé prisión perpetua. Estaba probado que durante las primeras horas del 27 de abril de 2013, en la casa que compartían en calle 8 N° 1226 de General Pico, La Pampa, le aplicó a Pérez una puñalada en el pecho que resultó fatal. Sin embargo, con el correr de las audiencias, el fiscal Alejandro Gilardenghi retiró la imputación y solicitó a los magistrados de la Cámara del Crimen la inmediata liberación de la joven al entender que había actuado en legítima defensa. El representante del Ministerio Público explicó que los testimonios y las pruebas científicas lo convencieron de que Romina había dado muerte a su pareja en el marco de la violencia de género en que estaba inmersa.

El último 13 de marzo, el secretario del Tribunal leyó el fallo absolutorio que varias organizaciones a favor de los derechos de la mujer calificaron de "histórico".

En los fundamentos se sostiene que "resulta incuestionable que existió una agresión previa de Maximiliano Pérez hacia su pareja Romina, en virtud de las lesiones que la misma presentó en forma inmediatamente posterior a la intervención policial".

El Tribunal destacó que "la triste historia de vida de Romina Antonella Ragonese, develada en el transcurso del debate, muestra una relación de pareja mal concebida desde su propia gestación, al iniciarse en el período de recuperación de adicción a las drogas, con quien fuera pareja de su madre, con una relación sexual que devino en el embarazo y nacimiento de su hijo".

Romina es porteña. Nació en una clínica del Bajo Belgrano pocos días antes de la Navidad del '87. Muy temprano aprendió que al padre el alcohol lo volvía canalla y que vivir en piezas hacía todo más insoportable porque la obligaba a presenciar los golpes contra la madre. Cuando tuvo 11 la familia se mudó a la Villa 1-11-14, frente a la cancha de San Lorenzo, y Romina comenzó a evadirse con lo que le pusieran cerca: pastillas, marihuana y, aunque resulte contradictorio, mucho alcohol. A los 15 probó la cocaína pero, en palabras de ella, "no se involucró".

Con 17, y después de varios intentos suicidas, la madre de una amiga la llevó a un templo evangelista sobre la peatonal Florida. Eso alcanzó para convencerla del beneficio de la abstinencia. También para que se empleara en una joyería de la calle Libertad. Pero la vocación de Romina era estropearse.
"A los 21 tuve una recaída –recuerda–. Volví a las drogas pero más fuerte. Consumía todos los días. Empecé a faltar al trabajo y cuando iba llegaba en muy mal estado. Entonces apareció de vuelta mi mamá y me llevó con ella a La Plata."

Lo que siguió no fue mejor. Por entonces el padre ya había muerto de cirrosis y la madre tenía dos hijas con un albañil diez años menor llamado Maximiliano Pérez. Romina lo conoció al comienzo de la relación, cuando ella tenía apenas 13, pero en todo ese tiempo no había logrado confiar en él porque replicaba los malos hábitos del antecesor. Para Romina todos los hombres eran alcohólicos y violentos.
"Él ya estaba separado de mi mamá porque le había fracturado una costilla pero seguía yendo a ver a las nenas. Teníamos una buena relación y un día estábamos en la casa de un amigo de él. Habíamos tomado mucho alcohol y todavía no sé cómo pero terminamos juntos. Ahí empezó todo. Me decía que se había enamorado de mí y no paraba de buscarme. Se la pasaba amenazándome con que se iba a matar. Yo nunca quise tener algo con él y me arrepentí enseguida, pero esa noche quedé embarazada."
Cuando se supo, todos, con la madre a la cabeza, le dieron la espalda a Romina. Con la peste a cuestas, la única chance de no quedar en la calle era irse con Pérez.

ATRAPADA. La pareja viajó a General Pico y se instaló en la casa de la madre de él. Frente a los demás simulaban una relación sana, pero al quedar solos asomaba la tragedia.
"Me pegaba piñas en la panza–cuenta– mientras estaba embarazada porque me decía que no quería tener un hijo mío, y por dentro pensaba: yo tampoco. Después del nacimiento de Valentín empeoró. Era celoso. Me encerraba con llave todo el día y cuando volvía me pegaba porque decía que había estado con alguien. Una vez lo denuncié porque me rompió el tabique de una patada. Me escapé 20 veces y las 20 veces me encontró. Otro día agarró un hacha y me dijo que me iba a cortar en pedacitos. Lo mirabas a la cara y le creías que lo iba a hacer."

En febrero del año pasado, un mes antes del desenlace, Romina se refugió durante 15 días en la casa de una amiga en Laferrere. Al ser incapaz de localizarla, Pérez se las arregló para esparcir la versión del suicidio. A Romina la noticia la devastó, creyó que su hijo merecía tener algún recuerdo del padre y se tomó un micro a La Plata para buscar algunas pertenencias. Al girar la llave no escuchó ningún ruido adentro. Antes de encender la luz adivinó la silueta de un hombre. Cuando Romina reconoció a Pérez no sabía si sentir alivio u odio. Él sólo le dijo que si lo volvía a abandonar se iba a matar en serio.
Después prometió matarla a ella.

"Yo sé que al contar esto la gente va a pensar: por qué no se iba. Pero es difícil de explicar. Se crea una dependencia muy grande. Recién ahora veo claro la manipulación. Estaba atrapada en un círculo de violencia, logró aislarme de todo. Muchas veces abusó de mí, pero en ese momento no lo veía como una violación porque me decía que me amaba."

–¿Y vos?
–Pese a todo lo que me hacía yo también lo quería.

El día que se decidió que Romina mató para no morir apenas recibió dos abrazos en la sala. El de su madre y su amiga Dalma. Una vez afuera de los tribunales alguien esperaba por ella en la esquina. "Era mi suegra. Me dijo que no me juzgaba ni me acusaba de nada y sólo me pidió estar cerca de Valentín porque lo único que le quedaba de su hijo era el nieto. Hasta hoy tengo buena relación con toda la familia de Maxi."

–¿Qué pasa con el resto?
–La gente me reconoce por la calle, me abrazan y hasta me felicitan, pero cuando voy a buscar trabajo no me dan. Capaz que tienen miedo. Ahora estoy ilusionada porque me dijeron que en una casa necesitaban una empleada doméstica. Ojalá que me salga. «

 Resumen de un caso emblemático

Crimen:  el 27 de abril de 2013, alrededor de las tres de la madrugada, en la cocina de la casa ubicada sobre calle 8 N°1226 de General Pico, Romina Ragonese mató a Maximiliano Pérez con una certera puñalada en el corazón.

Acusación:  el 10 de marzo pasado la Cámara del Crimen de General Pico comenzó a juzgar a Romina. El fiscal Alejandro Gilardenghi acusó a la joven de homicidio agravado por el vínculo, que prevé una pena de prisión perpetua.

Fallo:  tres días más tarde, los jueces absolvieron a Romina, luego de que el fiscal retirara la acusación al considerar que la joven se había defendido del ataque de su pareja. El fallo fue celebrado por organizaciones sociales y de género, calificándolo de "histórico".

Vida en libertad:  ahora, Romina sigue durmiendo junto a su hijo Valentín de dos años y medio en el hogar Juana Azurduy de Santa Rosa, donde cumplió los once meses de arresto domiciliario hasta el comienzo del juicio, destinado a mujeres víctimas de violencia de género. No pudo abandonarlo porque no tiene otro lugar donde vivir. Por eso pide trabajo como empleada doméstica o la ayuda del Estado provincial. Dice que en algún momento, cuando su hijo sea más grande, ella le explicará.

http://tiempo.infonews.com/2014/04/27/policiales-123356-la-gente-me-reconoce-por-la-calle-me-abrazan-y-hasta-me-felicitan.php

Comunicadora Luz García, víctima de delito de internet: Noticias sensacionalistas falsas

La comunicadora Luz García
Hace unas semanas o meses salió una noticia sobre que una mujer le había dado una golpiza a la comunicadora Luz García, por "vivir con hombre ajeno".

Desde que vi el mensaje en facebook, observé maldad, incoherencias, visión patraiarcal:
las personas no le pertenecen a nadie.

Yo no abrí ese link. ¿Por qué? No abro videos, ni noticias, que en su título lleven maltrato, y contenidos de discriminación de género contra las mujeres.

¿Poner que una mujer da golpiza a otra por un hombre "ajeno"?

Sencillamente no voy a leer veneno.

Las personas no son de nadie. O sea que un hombre no puede ser quitado a otra mujer, porque no es de ninguna mujer, ni ninguna mujer es de ningún hombre.

Eso es cultura de dominación, de discriminación y de violencia de género. Felicito a la comunicadora Luz García por no hacerle daño al joven, y educarlo, persiguiendo con toda su inteligencia y sus asesortes técnicos hasta localizar la fuente, llevarlo a la Policía, y exigirle que este se retractara públicamente.

Muy buen ejemplo de eficacia, de no dejarse dañar y no usar retraliación exagerada.

Felicidades a esta comunicadora, Luz García.

http://www.noticiasenminuto.com/pide-disculpas-luz-garcia-por-difundir-%C2%A8falsos-rumores%C2%A8/
http://www.facebookrd.com/disculpa-publica-a-luz-garcia/#

Indicadores de cuándo un homicidio de una mujer es un feminicidio, y las estadísticas



Susi Pola plantea que no hay un consenso sobre qué es feminicidio, y por lo tanto las calificaciones y los indicadores no están claros, en las mujeres que son asesinadas por discriminación de género por el hecho de ser mujeres.


Ojalá que hubiese un consenso en ese sentido.


Veamos el artículo de Susi Pola:

http://quisqueyadigital.com/www/index.php?go=Display&act=display_article&tid=10&aid=24999

Santiago

Registro de feminicidios

Esta manera de registro obliga a identificar dentro de un grueso de “feminicidios sospechados”, aquellos que se confirman, a través de indicadores pertinentes.

Por Susi Pola el 16/07/2013



La semana pasada, la Procuraduría General de la República, revelaban que, de enero a junio de este año, existe un 42.31% menos de feminicidios que año pasado, lo que indicaría un descenso considerable de estos crímenes en el país.

Gracias al trabajo que realiza el Departamento de Estadísticas de la Procuraduría, periódicamente recibimos un informe oficial de feminicidios cuyo origen es la P. N. y el INACF. El último informe recibido, contabiliza los feminicidios ocurridos desde el mes de enero hasta el mes de abril, inclusive, estableciendo que, para ese período en el presente año, tenemos 50 homicidios y feminicidios, 19 menos que el año pasado, de los cuales 23 son íntimos, 15 menos que en 2012. Es decir, que hay este año, 33 feminicidios considerados “homicidios” por la Procuraduría, entre los cuales, el mayor porcentaje son reales feminicidios, cometidos por ejecutores ajenos al entorno afectivo de la mujer muerta, que no están siendo tomados en cuenta. Este argumento fundamenta la crítica que siempre hemos hecho a la incorporación única del feminicidio íntimo, al Código Penal modificado, que dejarían fuera de la sanción penal un alto número de crímenes de género.

Los datos, que provienen de la P. N. y del INACIF, no se relevan a partir de instrumentos precisos que determinen cuando una muerte violenta de mujer, es o no un feminicidio, por lo tanto, estas cifras pueden manipularse sea o no conscientemente, debiendo depurarse con conocimiento y hasta experticia, para determinar si las mujeres fueron muertas en actos violentos por el hecho de ser mujeres.

Cuando participamos en la investigación El Femi(ni)cidio en la República Dominicana, comparativa con alguno países de Centro América, dirigida por la reconocida investigadora Ana Carcedo, incorporamos un análisis de los escenarios en que se matan a las mujeres que amplia el marco de las clasificaciones de estos crímenes, un ejercicio que se impone en los países donde se levantan estas cifras. Esta manera de registro obliga a identificar dentro de un grueso de “feminicidios sospechados”, aquellos que se confirman, a través de indicadores pertinentes.

Como recomendáramos en el estudio mencionado, pese a la mejoría y la disposición de las fuentes y sus registros al investigar los feminicidios, todavía existen dificultades para levantar datos oficiales, manteniéndose en República Dominicana la limitación al recopilar los datos, por la falta de un registro unificado con perspectiva de género, capaz de crear una base de informaciones que releven claramente como el feminicidio es el último escalón en el proceso de las violencias basadas en el género.

Mientras tanto, debemos ser prudentes con las referencias y hacer el esfuerzo de mejorar el proceso de registro.

Aprendamos sobre el control y violencia contra la mujer: Tres mujeres cautivas en Cleveland, detalles.

Detalles sobre la violencia ejercida contra tres mujeres en Cleveland. Hay que aprender desde los vecindarios, desde las mujeres, desde las familias, y desde las autoridades de todo tipo, sobre estos casos. 

 mildred dolores mata

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Así fue el martirio de las tres jóvenes cautivas por 10 años en la casa de los horrores de Cleveland

 http://noticialibre.com/?p=133081

Adicto al sexo y despiadado. Así se definió Ariel Castro cuando la Policía le detuvo el pasado lunes. Ni una señal de arrepentimiento por haber retenido durante diez años a tres jóvenes y haber abusado de ellas brutalmente. Incluso mostró deleite en su éxito: en el primer interrogatorio del FBI rememoró todo los detalles de cómo logró secuestrarlas entre 2002 y 2004 –recordaba incluso cómo iban vestidas cada una de ellas–, y destacó su capacidad para despistar a la Policía hasta la fecha. Lo único que parecía pesarle era que el engaño no hubiera podido durar más tiempo.


Acá una excelente y detallista descripción de lo que pasaba en la casa y como el psicópota ejercía el control contra estas tres mujeres, así como la violencia, en una calle de Cleveland, EEUU.

Ni Castro, de 52 años, mostró misericordia con sus víctimas, ni sus hijos la muestran ahora con él. «Es un monstruo», «que le ejecuten», han dicho sus hijas Arlene y Angie, que habían sido amigas de una de las cautivas, Gina DeJesus, la tercera en desaparecer.

Los tres secuestros tuvieron lugar en la misma calle de Cleveland,Lorain Avenue, en tres puntos separados solo por unos doscientos metros. El primero fue el de Michelle Knight, el 2 de agosto de 2002. Tenía 21 años. Su desaparición tuvo poco eco. Las desavenencias con su madre y especialmente con el marido de esta, así como la edad, parecían indicar que se había fugado de casa. En poco tiempo la Policía retiró su nombre de la lista de personas desaparecidas.
Cámara de tortura

Ante la rapidez con que la Policía abandonó el caso, Castro volvió al ataque el 21 de abril de 2003. Ese día se acercó a Amanda Berry cuando salía de trabajar en un Burger King. La joven tenía 16 años y al día siguiente cumplía los 17. El secuestrador entró en conversación diciéndole que un hijo suyo trabajaba en el mismo establecimiento, y la invitó a subir al coche para llevarla a su hogar.

Castro, nacido en Puerto Rico, emigrado de pequeño con su familia a Cleveland y empleado hasta 2012 como conductor de autobús escolar, había acondicionado previamente su casa como «cámara de tortura y prisión privada», según palabras del fiscal del caso. Tras la marcha de su esposa, Grimilda Figueroa, que abandonó el hogar en 1996 llevándose a los cuatro hijos del matrimonio, tres niñas y un niño, Castro había creado una mazmorra en el sótano. «Mi padre había puesto candados en las puertas del sótano, el ático y el garaje, y no nos dejaba pasar a nadie cuando íbamos a verle», ha explicado su hijo Anthony.

Ya violento con su esposa, a la que siguió pegando tras su separación –en 2005 ella presentó una denuncia por nariz rota, fractura de costillas, hombros dislocados y coágulo en el cerebro; murió en 2012–, Castro empleó también la fuerza contra sus detenidas, de las que inmediatamente comenzó a abusar sexualmente.

A pesar de la seguridad que transmitía entre sus vecinos –sus paseos en una ruidosa moto por el vecindario, su actividad en grupos de música caribeña–, a Castro no le satisfacía la vida que llevaba. A comienzos de 2004 llegó a pensar en el suicidio y escribió una nota, ahora encontrada por el FBI, en la que decía: «Soy un depredador sexual. Necesito ayuda». En ella aseguraba haber sido sometido a maltratos de sus padres y a abusos de un tío. Pero sus palabras no traslucían arrepentimiento. «Están aquí contra su voluntad porque cometieron el error de subirse a un coche con un completo desconocido», escribió sobre sus víctimas. Además, ya estaba pensando en un tercer rapto. «No sé para qué sigo buscando otra. Ya tengo a dos en mi poder».
Gina, una amiga de sus hijas

Este ocurrió el 2 de abril de 2004. Castro buscó esta vez a una conocida de sus hijas, Gina DeJesus, de 13 años, especialmente amiga de una de ellas, Arlene. Se le acercó y propuso llevarla a reencontrarse conArlene.

Las tres fechas de los secuestros eran festejados por Castro, que a lo largo de los años obligó a sus víctimas a celebrar su «nuevo nacimiento» con cena especial y pastel de cumpleaños. Era parte de un estudiado sistema de castigos y premios para quitar toda esperanza de fuga de sus víctimas y anularlas psicológicamente.

Tras un primer tiempo encadenadas en el sótano, en habitáculos separados, a medida que las «educaba» las permitía subir a la primera planta, donde podían tener relación entre ellas. Los abusos sexuales fueron continuos. Michelle Knight llegó a quedar embarazada al menos en cinco ocasiones. En todas ellas, Castro la estuvo golpeando brutalmente en el vientre y la sometió a restricción de comida hasta que la hizo abortar. Gina DeJesus, que también ha contado al FBI que fue obligada a frecuentes actos sexuales, no es consciente de haber quedado embarazada, aunque la gestación pudo haberse interrumpido muy tempranamente por los maltratos.

La única gestación completada fue la de Amanda Berry, que hace seis años dio a luz una niña. El parto tuvo lugar en una piscina de plástico y Michelle actuó de comadrona, bajo amenaza de muerte si el bebé fallecía.

Con el tiempo, Castro comenzó a sacar a pasear a la pequeña Jocelyn. La llevaba al parque –siempre a horas muy tempranas para coincidir con la menos gente posible– y muchos fines de semana iba con ella a ver a su madre, que la niña fue enseñada a llamar abuela. Castro decía a su madre que la había tenido con una novia, y a los vecinos les explicaba que era hija de uno de sus hijos.

Las tres mujeres nunca salieron a la calle. En un par de ocasiones dos de ellas fueron trasladadas al contiguo garaje. No está claro si pudieron salir alguna vez al patio. Algunos vecinos aseguran que eso ocurrió y, extrañados también por haber visto a alguna mujer haciendo señas desde una ventana, avisaron a la Policía. Esta niega las llamadas. Las autoridades indican que desde 2002 solo tuvieron una vez motivo para ir a la casa, para interrogar a Castro por haber dejado a un niño en el autobús escolar durante la hora del almuerzo. No pasaron de la puerta.

La posible negligencia policial, en cualquier caso, estaría al nivel de la del vecindario, formado sobre todo por inmigrantes puertorriqueños, entre ellos tíos de Castro, que hacían la vista gorda ante sus comportamientos extraños. «Nadie quiere ser llamado chafardero», explicó uno de ellos.
Un feliz descuido

El pasado lunes, Castro pidió prestada una cortadora de césped y marchó a arreglar el jardín de su madre. Luego se fue con su hermanoOnil, que vive con ella, a tomar algo. Ese fue el momento aprovechado por Amanda para escapar con su hija. Castro había olvidado cerrar la puerta principal; solo había cerrado la contrapuerta, de marco de aluminio y el resto de material plástico trasparente. Mientras Gina y Michelle se vieron sin fuerzas para probar suerte, ante la convicción de que era otro de los engaños de Castro para castigarlas, Amanda tuvo el coraje adicional, probablemente pensando en su hija.

Al acercarse a la contrapuerta y verla cerrada, comenzó a gritar llamando la atención de los vecinos. Aunque alguno de ellos ha sido saludado después por los medios como el héroe de la liberación, los investigadores insisten en que «la verdadera heroína fue Amanda, que arriesgó su vida».