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HAITÍ Y EL VACÍO DE AUTORIDAD MUNDIAL, por Miguel Sang Ben

Pueblo:

De nuevo, Miguel Sang Ben aborda el tema de Haití, y las relaciones mundiales, República Dominicana, y cómo relacionarse con la institucionalidad haitiana.

El tema tiene un poco de delicadeza, porque hay unos ruidos del pasado y una gran sensibilidad, en ambos países, y ojerizas con Estados Unidos, Francia, Venezuela , Chávez, Cuba, etcétera.

Una coyuntura de tragedia como que no resiste mucho de diferencias, exclusiones, y desconfianzas. Y poner en primer plano las diferencias ideológicas y los prejuicios, como que no se siente respetable.

La ONU estaba en Haití a través de la MINUSTAH, y unas hermanas haitianas decían antesdeayer que murieron 600 miembros/as y su cabeza principal. Estados Unidos manda unos 20,000 soldados, y se discute con poca convicción, si es altruísmo acorde con la coyuntura o intervención. Siento que la coyuntura y el quehácer en materia de autoridad puede ser complejo, ambivalente, puede ser manipulado, cualquiera se queda en silencio.

Una de las plumas que está escribiendo sobre esto es la de Miguel Sang Ben, el cual me hace llegar sus ideas escritas. Miguel trabaja en la escuela de la FFAA y trabaja sobre la Seguridad, soberanía, y temas afines.

Veamos lo que plantea, y alimentemos este debate.

Abrazos.
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HAITÍ Y EL VACÍO DE AUTORIDAD MUNDIAL

Por Miguel Sang Ben

Sin ninguna intención de ningunear a los comentaristas que han tratado el caso de Haití y el sismo del 12 de Enero, mientras recordábamos la inmolación de “Los Palmeros”, cuando hablan de las condiciones sociales y políticas de nuestros vecinos e insisten en el vacío de autoridad en dicho país.

Mi punto es que en la presente coyuntura, quién ha fallado es la comunidad internacional que no ha estado preparada para cumplir funciones “ejecutivas” a nivel multinacional ya que la concepción de la “soberanía nacional” a partir de la Paz de Westfalia (el acto de reconciliación luego de las guerras de religión en Europa y que impuso los conceptos racionalistas de Grocio en sustitución del orden medieval de corte agustiniano vigente hasta entonces) y que en un artículo de mi amigo Agustín Ferrer en el Diario ABC de Madrid se reconoce una nueva modalidad: la “soberanía compartida”, que emerge para justificar el nuevo orden internacional.

Es más, Naciones Unidas es fruto de la limitación de la creación de un organismo que no es supra-Estado, porque dicho organismo no es el equivalente a un Gobierno Mundial, sino que es una estructura sujeta a una Asamblea General compuesta por las naciones miembros y, principalmente, a un Consejo de Seguridad –formado por las naciones triunfadoras de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo tanto, el desorden en la ayuda internacional hacia Haití se quedó corto frente al desborde de los vecinos que espontáneamente y con mucho riesgo, asistimos a la población de Puerto Príncipe y de Jácmel, porque no hay autoridad mundial.

Si se va a programar un organismo de canalización de la ayuda a mediano y largo plazo (se habla de diez años) y que ésta se va a motorizar en República Dominicana, me apresuro a sugerir que República Dominicana nombre a un “Alto Comisionado” con funciones ejecutivas de cara a las instancias internacionales de esta ayuda.

Este “Alto Comisionado” debe ser una mezcla de Canciller, Planificador y Consejero que, con la mayor humildad respete la soberanía haitiana, pero que garantice la mayor pulcritud y eficiencia en lo que a la parte dominicana corresponde.

En un principio, la necesidad de este super-especialista es para que se dedique en cuerpo, alma y corazón a la tarea de coordinar y coordinarse con la comunidad internacional. Es el mejor aporte que podemos hacer los dominicanos para que se instaure la “autoridad” necesaria en el nivel multinacional.



Tirar el alma a los cantiles por una isla

A Steven Gehy


Y fui a la campiña a mitad de la mañana

desfallecida de dolor,

entre bailo y canto, entre llanto;

es que había descendido después del alba por encerrados caminos,

llena de cálculos, como cualquier miserable cosa, posesión,

vulgar morada de tales y cuales señores y señoras,

los Hamlets de las dudas,

el triste señorío de las fronteras.


Adolorida moré, herí, me herí,

recreé el azar de las emociones pequeñas

¡cuán tan poco se ha creído la mitad del día!

¡cuánto orgullo!

¡Cuánto cuesta pensar lo mejor en la cobardía!

¡Cuánto valor falta

para tirar el alma a los cantiles!,

y hacerla rodar mientras choca con las piedras

y llegar al fondo

llegar a las algas del mar,

y allá llorar,

hombro a hombro,

también dormir,

descansar…

amar los espacios.


Se rueda, se lucha, se necesita de una red de compañías,

se necesita creer,

alma tras alma

en la pradera de una isla que quiere sanar;

anhelante de alegría y lucha,

la gente canta

la gente está alegre y triste

en dos países rodeados de sal y agua

la gente lucha, espera, cree,

mientras alguien pregunta en medio del llanto

¿"ser o no ser"?

¿quién tiene la respuesta?

¿de qué depende?


20.V.06

Santiago, República Dominicana.