Falta de poder para representar intereses colectivos en República Dominicana: la organización del transporte y el Seguro Familiar de Salud

Acá está contenida una crítica a la falta de fuerza y capacidad de la sociedad que debería representar a los pobres, a la clase media mayoritaria sin poder y a los intereses colectivos. Se pone como ejemplo los problemas del transporte y de la falta de aplicación del Seguro Familiar de Salud. Les dejo con Ramón Tejada Holguín:


Somos archipiélago y no nación


Ramón Tejada Holguín

La sociedad dominicana está fragmentada. Los diversos sectores operan cual gobernadores de islas minúsculas, islas artificiales en lo social. Somos un conjunto de islotes rodeados de pobreza y desigualdad por todas partes. Somos un remedo político de la sociedad
feudal, pero sin el soberano, sin liderazgos claro y definido. Los poderes acumulados brindan impunidad y colocan en jaque a todos los gobiernos. Siempre pierden los mismos y las mismas.

Lo grave es que no hay un liderazgo político que asuma
la "unificación" de la fragmentada sociedad y nos conduzca hacia un modelo de desarrollo que coloque más el acento en el conjunto y menos en los desmedidos deseos de ganancia y poder de los que tienen la sartén por el mango. El gran déficit de la sociedad dominicana, y
tengo años diciéndolo, es la ausencia de un autentico movimiento popular organizado, la carencia de organizaciones de los pobres. El poder empresarial y los escasos grupos medios son hegemónicos: los procesos de articulación social terminan imponiendo sus agendas.
Carecemos de un estado que juegue un papel de arbitro, o que al menos haga el allante.

¿Ejemplos? Mire en rededor. Note la forma mafiosa en que se organizan las rutas del transporte urbano, la insolencia con la cual se manejan los empresarios del volante autoproclamados sindicalistas. ¿Acaso
hemos olvidado el Plan Renove? Ha sido imposible juzgar a todas las personas involucradas porque los apoyos políticos las han sacado del expediente. La misma Suprema Corte de Justicia se deja llevar por tecnicismos nimios y reenvía el caso a nuevo juicio, y es evidente que es decisión política, no administración de justicia. ¿Y el malservicio que ofrecen? ¿Y la gran contaminación ambiental? Se aprovechan del subsidio al gas propano y quieren más subsidio. Por Dios, estos chóferes se gastan un montón de dinero anunciando en la prensa la necesidad del subsidio y comprando bocinas de ambos sexos
para que les defiendan. ¿De dónde sale tanto dinero? Hay chóferes pobres, son los obreros que trabajan para los burgueses seudodirigentes sindicales. ¿Qué partido político es capaz de ponerle el cascabel al gato choferil?

¿Otros ejemplos? Pensemos en lo rápida y eficiente que es la justicia con los pobres que no tienen padrino. Vea las cárceles señor juez y dígame el promedio de ingresos de las personas presas, dígame su militancia política o social. Sí, el capital social de la nación es usado por grupos y personas para lograr impunidad, inmunidad y andar orondos y orondas llevándose el mundo por delante. Responda estas preguntas: ¿Cuál es la razón por la cual la sociedad dominicana carece de un buen plan familiar de salud? ¿Será porque los sectores que comercializan con la salud tienen más poder organizativo que los sectores que la demandan? ¿Será que los primeros financian las
campañas políticas y los segundos son votos aislados, carentes de organización? ¿Por qué estamos faltos de una buena ley que defienda el consumidor? ¿Qué le impide al gobierno organizar el transporte y hacer respetar leyes como la de la seguridad social?

Jus soli, nacionalidad, inmigración haitiana y descendientes, en República Dominicana: Rosario Espinal

PUBLICADO EN LA SECCION FIRMAS DE CLAVE DIGITAL

EL DIA martes, 13 de marzo de 2007

ENFOQUES

Nacionalidad dominicana, ¿a quién?

El presidente Leonel Fernández escogió a Puerto Rico para declarar públicamente que la República Dominicana no otorgará la nacionalidad a los hijos de inmigrantes indocumentados que, como sabemos, son en su mayoría de origen haitiano.
Rosario Espinal - Socióloga. Profesora de sociología y política, directora del Centro de Estudios Latinoamericanos en Temple University, Filadelfia.

El presidente Leonel Fernández escogió a Puerto Rico para declarar públicamente que la República Dominicana no otorgará la nacionalidad a los hijos de inmigrantes indocumentados que, como sabemos, son en su mayoría de origen haitiano.

El lugar escogido fue adecuado si se considera que muchas de las críticas a la República Dominicana por el tratamiento a los haitianos provienen de grupos radicados en Estados Unidos.

Pero fue inadecuado si se considera que allí viven muchos dominicanos indocumentados quienes, a pesar de ser discriminados, gozan del derecho de que sus hijos al nacer adquieren la nacionalidad norteamericana.

El asunto radica en la especificación constitucional y la ejecución del llamado jus soli, o derecho a la nacionalidad por territorio de nacimiento.

Hoy en día, la mayoría de las constituciones abordan el jus soli de una de estas maneras: 1) lo establecen de forma amplia, con lo cual, la mayoría de las personas nacidas en un territorio tiene derecho a recibir esa nacionalidad, como ocurre en Estados Unidos; o 2) lo establecen de manera restringida, indicando, por ejemplo, que sólo pueden obtenerla los hijos de inmigrantes legales.

La Constitución dominicana actual establece el jus soli de manera amplia, es decir, la nacionalidad se puede obtener por nacimiento en territorio dominicano y sólo especifica que no la recibirán los hijos de diplomáticos y personas en tránsito.

Pero como los textos constitucionales se interpretan, la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana emitió en diciembre de 2005 una sentencia indicando que los hijos de inmigrantes indocumentados no califican para recibir la nacionalidad.

Con este veredicto se buscó enfrentar las crecientes demandas internacionales, incluida una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para que la República Dominicana otorgue la nacionalidad a los hijos de inmigrantes haitianos nacidos en territorio dominicano.

Este dictamen de la Suprema Corte establece un precedente y sugiere lo que posiblemente establecerá el nuevo texto constitucional que, en algún momento, someterá el presidente Fernández al Congreso.

Pero ni la sentencia de la Suprema ni una nueva Constitución que restrinja el jus soli resuelve el drama humano que enfrenta la República Dominicana con la población inmigrante haitiana.

Por eso, en vez de utilizar artificios constitucionales, o hablar con euforia innecesaria de la nacionalidad dominicana, el gobierno debería abordar con decisiones concretas y acertadas la realidad social de los inmigrantes y sus descendientes.

¿Qué hacer con la población haitiana que carece de residencia legal en la República Dominicana, entre los cuales hay viejos y nuevos inmigrantes? ¿Qué hacer con sus hijos que nacieron y se criaron en República Dominicana y no conocen otra sociedad?

¿Está la República Dominicana dispuesta a deportar a Haití toda esta población para ser consecuente con la sentencia de la Suprema Corte de Justicia? Si no, ¿para qué proclamar que los hijos de indocumentados no califican para recibir la nacionalidad?

¿Es que se pretende mantener indefinidamente una masa poblacional inmigrante haitiana sin derechos ciudadanos para explotarla?

Estos asuntos no deben evadirse con discursos patrioteros, ni ser objeto de la ironía nacionalista, como sucede al emitirse planteamientos, tales como, que si los haitianos emigraron es porque viven mejor en territorio dominicano, y por tanto, no deben quejarse.

Tampoco tiene sentido seguir proclamando, como muchas veces se hace, que Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea quieren que República Dominicana se haga cargo del problema haitiano.

Ese no es el caso, y nadie, fuera de la cabeza de muchos dominicanos, se cree estos argumentos.

Lo que sí ocurre es que mientras el país se hace la víctima por la carga social que representa la migración haitiana, en el exterior se le ve como excluyente y racista.

Si la República Dominicana quiere ejercer soberanía con respecto a la nacionalidad, debe hacerlo con coherencia y responsabilidad.

Para ello, lo primero es tener una política migratoria ordenada, libre de militares y funcionarios corruptos, acostumbrados a sacar provecho de personas en extrema pobreza.

El país sólo debe permitir el ingreso de los inmigrantes que pueda efectivamente integrar, porque es inhumano mantener una población sin derechos, independientemente de cuán mal estuviesen viviendo en su país de origen.

Que quede claro, el control de la frontera es posible, y es inaceptable que políticos y militares dominicanos encubran su marrulla o incapacidad planteando que no pueden custodiarla.

Lo segundo es desarrollar un programa de legalización de la población haitiana en territorio dominicano.

Esto supone establecer criterios y procedimientos para que los inmigrantes y sus hijos que califiquen, puedan obtener permiso de trabajo, residencia o ciudadanía, según proceda en cada caso.

Pero para impulsar este programa hay que abandonar el nacionalismo demagógico y aceptar que si el país ha permitido por décadas el flujo masivo de inmigrantes haitianos, debe encontrar ahora una solución viable para superar el estado de ilegalidad imperante.


http://www.clavedigital.com/Firmas/Articulo.asp?Id_Articulo= 8618

Marcio Veloz Maggiolo. Continuación tema de la identidad dominicana e historia.

A partir de esta tercera parte, no voy a ir colocando de manera íntegra las páginas que faltan de este ensayo. Pondré íntegras las afirmaciones más relacionadas con el tema de manera íntegra, y resúmenes.

Sobre la identidad Marcio Veloz M sigue diciendo:


"Sabemos que la identidad no es ni fija ni invariable. Sabemos que no existe una identidad cultural similar para todos, ni una identidad nacional similar. Sabemos que la indentidad, cualquiera que ella sea, está dada por puntos de coincidencia, pero que no todos nuestros valores coinciden con los valores de los demás". Página 16.

Reseña Marcio VM que el concepto de rechazo a toda dominación externa en la identidad dominicana se ha expresado en el rechazo a la ocupación norteamericana en el 1916-1924, luego de este país en la segunda década del siglo XX “iniciara su escalada imperialista a partir del hundimiento del vapor Maine en Cuba, generando la guerra hispanoamericana”... invadiendo a la República Dominicana, a Haití y a Nicaragua. “La prueba de que el país había alcanzado un grado de alta conciencia nacionalista fueron la resistencia y el proceso de crítica permanente mantenidos por muchos intelectuales de la época. A la salida de los norteamericanos en1924 , la conciencia de los dominicanos sobre sus valores y su propia personalidad, había crecido. Pero los norteamericanos habían dejado el germen de una dictadura en la mente de uno de los soldados, Rafael Leonidas Trujillo Molina, resumen trágico de la historia nacional. En el se conjugaron los elementos claves de la viejas formas de identidad que emergieron en los principios del siglo XVIII, el anti haitianismo como justificación de una identidad nacional, y el neo hispanismo que había rechazado a Francia, para continuar ligado a los valores coloniales. En el 1937 Trujillo logró un hecho que habría de servir para la consolidación de una identidad que consideraba a Haití el enemigo total de la nacionalidad. Sus áulicos crearon toda una ideología hispanizante y él en poco tiempo adquirió tonos rosáceos con un maquillaje que a la vez que lo blanqueaba, se reflejaba con luz tenebrosa en la vida cotidiana. En la escuela aprendimos que ser anti haitiano era ser nacionalista. Tan simple como eso. La prédica continúa. Todavía, años después, un discípulo de Trujillo, viejo canciller de paso durante la matanza de haitianos de 1937, cuyo nombre es Joaquín Balaguer, escribía sobre la raza negra execrándola y declaraba a los blancos de Baní, puros descendientes de la hispanidad, según él, como la raza por razones muy atendibles para él, encarnaba la pureza y el desarrollo biológico al que debería estar abocado el pueblo dominicano.” Páginas 16 y 17.

Dice Marcio Veloz Maggiolo que hay que estudiar el período balaguerista para ver cómo ha influido fatalmente en un proceso de recuperación de la vida nacional y de los valores más auténticamente provechosos para el país.

(Continúa luego)

Se va fortaleciendo la Policía Haitiana

Trato sobre el tema de la seguridad en Haití y de los organismos
encargados. Acá hay una visión favorable a la Policía haitiana y a su
jefe, Mario Andrésol. Algunas opiniones de amigos en Haití dicen que hay un consenso que la Policía se creció. Hubo un solo muerto en el carnaval directamente relacionado con el evento que aglutina un millón y medio de haitianos durante tres días, en torno al área del Champ de Mars donde está ubicado el principal parque de Haití, Puerto Príncipe.
Con este título se comenta este hecho que reconoce la Policía Haitiana.
*Elogian desempeño policial durante Carnaval 2007 en Haití *

Acá el link: http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=3867

La palabra Empatía

La palabra empatía es muy querida por mí. Viene del alemán Verstehen, creada por el sociólogo alemán Max Weber.

Empatía se refiere al sentimiento de comprensión y aceptación de la otra persona con la que nos relacionamos.

No significa simpatía. Puede ser que la otra persona no nos agrade, no nos simpatice...pero sí podemos escucharla, sin filtros, con ecuanimidad, y tomando en cuenta su contexto, sus motivaciones.

La empatía implica cierta reflexión y consciencia del otro y de la otra, y de su humanidad como un todo. Mirar las personas sin prejuicios, sin ojerizas, con tolerancia y consideración...aún no tenga nuestras ideas e intereses.

La Real Academia define empatía como la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

Esta definición no es con la que se usa en sociología. En sociología se usa más para explicar la actitud con la que debemos conocer la realidad, a las personas, cuando nos acercamos para interactura, investigar. Si empatía y respeto hacia las personas no debemos investigra sobre x tema, o x situaciones, pues los prejuicios ponen flitros, y veremos lo que dice o hace de manera sesgada, parcial.

Confieso que la vida es mucho recuerdo

Cuando estoy lejos
cosecho un corazón,
cosecho un corazón
cuando estoy lejos
confieso que la vida
es mucho recuerdo.


mildred dolores mata
22.feberero.2007
Santiago, República Dominicana.

evasión

Y mis manos aprietan la carne.

...cualquier carne.

y mi boca aprieta la boca...

...cualquier boca.

Se disuelve cualquier ser
amado
en libertad,
se aprieta
descanso, descansa
en un tiempo sin límites
...regocijo, dormir.

Yace la libertad huérfana
con un despertar
en los ojos
la verdad es el amor
la verdad es la libertad.

En las palabras
la frustración tiene aliento
y un acariciar sin límites.

Con las palabras
los ojos pueden seguir siendo
remolino de pasiones...

...palabras...
son
recipiente de vuelos.

...Palabras...
garras
bebida, trituración,
disolución,
empatía,
inmensos.

...palabras...
no dejan ser
sueños...
son ánimo en el trajinar
compañía en mares, callejones...

...palabras...
acuno de niditos de verdades.


mildred dolores mata
22.feberero.2007
Santiago, República Dominicana.