Legado

Dedico estas imágenes a mi hija Ada Kueilan y a mi hijo Carlos Sujou

Poco a  poco
se van quitando las vallas y los hierros
maestras, maestros,
de herrería, de hechizos,
construyen cada día
espacios de libertad,
nubes viajeras
para ustedes
construyen objetos sin límites ni "compostura".

Se van haciendo
nuevos tejidos, las amigas, los amigos, la familia,
tejidos de luz, de aire, de suavidad, de avena,
y en los polvos del amarillo que rondan en el balcón,
están las vecinas,  los vecinos, afuera,
el universo les  regala el sol.

Van cediendo, ceden, han cedido,
el retorno del gato, de la amistad,
que se habían ido
y  algunas  durezas se van
algunas ideas de perfecciones se van
se hacen susurros de violines
aleteos de aves
que alejan las ideas de perfecciones.

Se están construyendo
para ustedes
recuerdos para el mañana
caricias de hoy
fuerzas en las manos para tocar las nubes
toques leves en todas las aguas
luces en todos los subsuelos
aire limpio en las superficies
liras en los océanos
les buscan esas liras con sus sonidos
arenas de terciopelos
para los pies
y para los sueños.

Cuando les falte el optimismo
¡a dibujar!
ahí están los sueños
los empujes de efluvios de voluntad
están los ojos de las niñas y de los niños
la naturalidad de los besos del colibrí
la cercanía caprichosa de los gatos
la amistad de los perros
las mascotas todas
se abren ante la aurora y ante el ocaso.

Está la brisa y la poesía
el perfume de anais anais
las aromas todas, para ustedes.
En la superficie, en el fondo de la vida,
hay un bello rostro en cada ser
hay un llanto de conmiseración
está la mirada quieta y serena en los ojos
en cualquier lugar, para ustedes,
el alma muestra sus cuidados
hasta en la intuición de la brisa, de los vientos,
de los tornados.
El aliento para las dudas
está en las danzas
y están…las afirmaciones, las reprogramaciones...
Y están
las tisanas , los caldos,
la papilla, el té, el café,
calientes
que de seguro les podrán arrullar algunas mañanas

Se hace en cualquier espacio la suavidad
y para los cuellos, ondas de paz,
y para el silencio
el teclado 
y para el cuerpo los saltos
en las máquinas del gimnasio
y en la primavera
en las calles, en la cocina,
lugares infinitos hay para saltar
y para la bondad
la cama, el agua en la espalda,
los cabellos aceptados, los rebeldes ensortijados,
en las cabezas, las blancas fibras.

Que prevalezca más la sonrisa que el llanto
porque la oportunidad acecha en el próximo segundo
en las  palabras
en el sonreír de algunas, algunos,
humanos, humanas, seres, diversidades...

Ante el temor
ante el dolor
se puede afirmar el optimismo
trozos de interioridades prevalecen
porque he construido seguridades en mis ojos
para ustedes
 ¡seguro!






Mildred Dolores Mata
27 de junio 2013
Santiago, RD.
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