Hacer

Hacer


La esbeltez sin límites acerca el pino al cielo
y entre brisa, y toques leves,
el verde y el azul perecen menos;
acechan cualquier soplo… la vida,
capturan la ilusión a borbotones,
también la piel, el agua, el intuir, el besar;
el aliento del sueño que atrapan
aunque siembren con la azada, destrocen,
abran el surco, atraviesen minerales, piedras, fuego y agua.
Hay que soñar.

Nada es posible dejar al azar para que vibre algo
ni los rizos, ni la altura, ni el rincón quedo;
ni la fuerza de las manos en el pelo,
nada queda sin dirección,
la pura voluntad es la tirana. ¡Demonios!,
¿quién se aleja si no puede, si ni siquiera está cerca?,
¿quién puede lograr lo que no es hecho?,
si sólo hay emoción, delirio, deseo, grandeza;
sueños de hacer que sea un trote cada segundo de algunas horas,
y sin saber si voy o si regreso
aceptar una sola dirección, y un resultado:
un quehacer de hormiga en soledad,
un logro de mierda
un contemplar con burla la cordura. Eso que la realidad, realidad llama.
Pero, solos,
no se hacen los tejidos;
hay que tejer, y tejer,
agarrando el alba para que no se te acabe,
haciendo la estola, el abrigo,
la colmena, la red, el pescado,
la sociedad soñada.

mildred dolores mata
Santiago, RD
5 de febrero 2006

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  1. LA CONSTRUCCION DE UN BLOQUE-POPULAR-DOMINICANO

    Cambiemos el Rumbo del País!

    Introducción[1]


    Para poder Transformar una cosa hay, primero, que conocerla
    Para transformar las cosas y las situaciones que nos afectan debemos primero conocerlas. Y debemos enriquecer constantemente nuestros conocimientos y nuestra “práctica teórica” para poder afrontar, con sentido de trascendencia, la tarea de transformar el país que nos han impuesto.

    Y en esa gran tarea práctica, a la vez política y teórica, contamos con todo el acervo acumulado por nuestro pueblo, por las distintas generaciones políticas de luchadores y luchadoras, tanto a nivel de nuestro propio país como en todo el globo.

    De manera que, en modo alguno, estamos solos ni poseemos la paternidad de las posiciones que podamos plantear en estos y los demás documentos que conforman el conjunto del pensamiento y acción de esta tendencia en ciernes.

    Pero una cuestión debemos comprender, y ella es, que hoy por hoy, esa práctica, a la vez teórica y política, se encuentra muy dispersa, no sólo en el nivel conceptual sino también en lo referente a los militantes y al gran conjunto de hombres y mujeres con una visión progresista de la sociedad y de su devenir.

    ¡Hay infinidad de hombres y mujeres que resisten, con el puño y el corazón apuntando a un mejor futuro para nuestra Nación y nuestro pueblo!

    Pero esa inmensa energía, hoy dispersa, necesita definir con claridad sus objetivos y subvertir la práctica (teórica, política y metodológica), imperantes.

    La Nación y todo el continente latinoamericano y mundial, requieren de la construcción de Alternativas, y esa construcción tiene como savia y germen, todo este “mundo” de acumulación y sacrificio, pero también de subversión de la practica y horizonte actual.

    Pero estos pensamientos y prácticas requieren ser sintetizados y convertidos en arma para la acción de las clases y sectores que han de ir constituyendo el Bloque Social Alternativo que pueda afrontar la inmensa tarea de: ¡Cambiar el Rumbo del País!

    El contenido de los documentos
    Esta serie de documentos (seis en total) afrontan esta tarea, como una contribución a la elaboración de una Propuesta Colectiva.

    Los mismos parten de la afirmación de que: ¡El Pueblo Dominicano no sabe hoy en día para dónde va! Y que la construcción de un Rumbo Común, para los sectores del país que vienen siendo aplastados por el Modelo vigente, es la Tarea Central que tenemos por delante todos los hombres y mujeres de izquierda, progresistas y patriotas de la República Dominicana.

    Los documentos empiezan utilizando la Renta Nacional como hilo conductor del análisis: ¿Dónde se genera? ¿Quiénes se apropian de ella y en qué proporción lo hacen? Y ¿Cómo utilizan esa proporción de la Renta nacional de la que se apropian?

    Después de analizar esta realidad en el presente, los trabajos pasan a analizar el Modelo (Económico-Político-Social-Cultural) como generador de la forma, en extremo injusta y arbitraria, como se distribuye la Renta Nacional en la República Dominicana de hoy.

    Ante la pregunta de: ¿Cómo hemos llegado a este Modelo?, los trabajos afrontan sintéticamente la situación que heredó el país con el ajusticiamiento de Trujillo, y analizan el periodo de Acumulación de Fuerzas que se desarrolló entre los años de 1959-65, y su culminación en la Revolución Democrática de Abril de 1965.

    A través de esta breve historia, los trabajos ubican el Bloque de Poder, tanto durante la tiranía trujillista como la forma como este fue afectado con el ajusticiamiento de Trujillo, y se adentra en los esfuerzos que hicieron los remanentes del anterior Bloque de Poder para adueñarse del país y de las riquezas acumuladas, a sangre y fuego, durante los treinta años de tiranía, donde se produjo una proceso de Acumulación Originaria de Capital en el país, desarrollando un poderoso aparato Industrial-Agrícola y una cierta autonomía del Gobierno y Estado dominicanos, en relación a los Estados Unidos.

    Se adentra luego a analizar la relación: Poder-Estado-Gobierno-Bloque de Poder, para explicar la complejidad del aparato de poder y la forma como los sectores dominantes ejercen su dominio e imponen su Modelo.

    Explica las raíces de la criminal intervención militar norteamericana de abril de 1965 y se adentra a explicar el papel de los EE.UU. y de Balaguer en la conformación de un nuevo Bloque de Poder.

    Llega así al año de 1978 y a una caracterización del Bloque de Poder y de sus sectores hegemónicos y dominantes, en los momentos en que el PRD toma las riendas del gobierno, analizando entonces la evolución de la situación a partir de la gran crisis capitalista de los años 1979-82, la entrada triunfal del neoliberalismo, las luchas de los 80s, las llamadas Reformas de los 90s, hasta llegar a la situación actual.

    Analiza las características del Modelo actual, de los sectores Hegemónicos y Dominantes del Bloque de Poder, y los sectores subordinados, y en la forma como los sectores hegemónicos y dominantes se apropian del grueso de la Renta Nacional.

    En este punto, los trabajos se adentran, en detalle, sobre la forma como cada clase y sector de clase es perjudicada por el Modelo y la forma Dominicana de ese Modelo; analiza la situación de los Productores Nacionales (pequeños, medianos y grandes), y la de las Clases Medias y los Sectores Populares; se adentra en la situación del llamado “campesinado” (campesinos pobres y los sin tierra), analiza la forma como se produce la expoliación de estos sectores y de la Nación en su conjunto; se adentra, incluso, en detalles acerca de la injusta estructura de los impuestos en el país, y plantea la necesidad y la posibilidad real de, a partir de los lazos y los nexos comunes que tienen cada uno de los sectores perjudicados por el Modelo, avanzar hacía la construcción de Un Bloque Social Alternativo y una Propuesta Alternativa, que afronte la gran “Crisis de Alternativas” por la que atraviesa la gran mayoría de la Nación Dominicana.

    Luego los trabajos se concentran en los sectores populares y en la necesidad de conformar un Bloque Popular, como expresión de uno de los tres sectores afectados por la crisis y como contribución a la construcción de una Propuesta Alternativa y un Bloque Social Alternativo, y expone lo que podría ser un Manifiesto de ese Bloque Popular, como expresión de lo más progresista de la Nación.

    Al final, se analiza el Entorno Internacional dentro del cual se desenvuelve la situación y la crisis dominicana.

    Una Herramienta para afrontar el Análisis de Coyuntura
    Los trabajos (seis cuadernos o capítulos) que presentamos, constituyen, en nuestra visión, Una Herramienta, para que los distintos sectores afectados por la crisis, incluyendo a nuestros militares, puedan poner en funcionamiento el único instrumento que puede conducirnos a definir ejes, nexos, vías, que puedan convertirse en las bases de Una Propuesta para: ¡Cambiar el Rumbo del País!.

    La herramienta a la que nos referimos es: El Análisis de Coyuntura. Sólo afrontando en forma común (en círculos, en grupos, entre personas afines, o sea, colectivamente) el Análisis de Coyuntura pueden los distintos sectores que necesitan marchar hacía un Proyecto de Nación Común, definir las coincidencias y encontrar las vías para alcanzar este objetivo.

    Estos documentos son, en este sentido, tan sólo el aporte de un sector del movimiento de izquierda, progresista y patriótico del país.

    Y son, en este sentido y dimensión, un punto de partida, para el afrontamiento de la situación de la República Dominicana y la búsqueda de caminos comunes.

    Quisiéramos que las personas a quienes hacemos formal entrega de estos documentos tomen muy en cuenta lo que afirmamos, y que lo reciban como un facilitador para afrontar el Análisis de Coyuntura.

    El método correcto

    Es nuestro deseo que estos documentos tengan la mayor difusión posible. Esto es parte del esfuerzo político.

    Pero lo mejor es que se observen los métodos adecuados en el proceso de discusión y puesta en movimiento de estas herramientas:

    · Debemos alentar la discusión colectiva;

    · Partir de los saberes de las gentes que discuten estas propuestas;

    · Sintetizar este primer pensamiento y devolvérselo a quienes lo plantearon, para avanzar hacía una primera síntesis, que nos acerque a la realidad y nos aporte nuevos conocimientos sobre esa realidad;

    · Redactar entonces una nueva síntesis, anotando cuidadosamente lo que vayamos acordando;

    · Luego, compartir esta primera síntesis con otros grupos o colectivos, avanzando así hacía una comprensión común de la realidad y hacía la construcción de un pensamiento común sobre la situación de nuestro país y las vías para enfrentarla.

    La única condición

    Debemos formar todos los núcleos o colectivos que así lo decidan.

    La única condición es la de comprender que es necesario contribuir a definir los ejes para avanzar hacía la construcción de una alternativa y la de asumir en forma militante lo que se decida, libre y colectivamente, en el sector o núcleo donde cada quien participe.

    Aquellos y aquellas que estemos en condiciones y en la actitud de avanzar hacia una comprensión más acabada sobre la situación, debemos conformar, en el primer momento, varios núcleos, en distintas localidad y sectores sociales.

    Lo central es validar el contenido del proceso y construir colectivos que lo asuman.

    Una cuestión fundamental es definir los tiempos: Dos meses para cada cuaderno, podría ser una propuesta adecuada.

    En un año tendríamos una síntesis que involucraría a centenares de personas activas, las cuales, no podemos olvidar, deben tener un vínculo con el movimiento real.

    Porque debemos tener muy claro que todo este proceso se desarrolla en un país sumergido en una crisis integral, la cual no tiene visos de superación en el horizonte cercano, y que las posiciones comunes a que vaya arribando cada sector o núcleo, deben servirles de referente para actuar en la vida del país y para ir creando una corriente de pensamiento entre los dominicanos y dominicanas progresistas, revolucionarios y patriotas.

    Todo esto implica un esfuerzo estructurante, hacía una RED a nivel nacional.

    Cada dos o tres meses, los distintos núcleos deben hacer su propia síntesis.

    Por estos caminos vamos avanzando hacía lo que Juan Pablo Duarte denominaba, en 1844, “Juntas Populares”, y hacía una RED a nivel local y nacional.



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    [1] Un Hilo Conductor: En los antecedentes de estos seis documentos-propuestas, están: La Nación Truncada: ¡Cambiemos el Rumbo del País! y muchos otros documentos, los cuales fueron, en su gran mayoría, firmados por Aniana Vargas y Fidelio Despradel en las décadas de los 80s 90s. Desde aquellos años, que nos parecen ahora tan remotos, detrás de estas posiciones, e identificados con aquellas primeras propuestas, estaban, además, de Aniana y Fidelio, los compañeros Eleazar Mota, Niguel Tobar, Ángel Matos y “sus circunstancias”; estaban los antiguos militantes del MPS, concentrados principalmente en la cuestión de los métodos y su relación directa con la acción política; Guillermo de la Rosa, con su agudo sentido “de la política” y de “los métodos”; Gregorio Moya, compañero del gran colectivo que fue el MPS, y Luis Salazar, del periodo de búsqueda y acción de mediados y finales de los 80s. Todos ellos y ellas, con su “mundo” de experiencias y práctica teórica, son parte constitutiva de estos documentos-propuestas.



    Hay dos cosas muy importantes que hay que tener presente si lo que queremos es que los sectores populares vayan convirtiéndose en un poder que haya que tomar en cuenta para cualquier cosa que los afecte:

    · Decimos que estas dos cosas son:

    o Primero: los métodos; y

    o Segundo: la concepción de la acción política y las formas de esta acción política.

    · “Desollemos el rabo”, y tratemos de comprender estos dos aspectos:

    · Sobre los métodos: Si llegamos a la orilla de un río caudaloso, y tenemos que cruzar el río, los MÉTODOS son el puente, la balsa, la soga o cualquier procedimiento que utilicemos para cruzar el río. Si utilizamos un medio (MÉTODO) adecuado, entonces cruzamos el río sin grandes problemas. Por el contrario, si utilizamos un medio (MÉTODO) inadecuado, o erróneo, entonces nunca cruzaremos el río, y posiblemente nos ahoguemos en el intento.

    · La concepción de la acción política y las formas de esta acción política se refieren a lo siguiente: ¡o confiamos en las masas o no confiamos en las masas!; ¡o nos apoyamos en las masas o no nos apoyamos en las masas!; ¡o partimos de que cada acción (huelga, marcha, piquete, etc.) es una oportunidad para educar a las masas o partimos de que cada acción tan sólo tiene como objetivo utilizar a las masas para fortalecer los objetivos particulares del grupo que convoca a la acción, marchándole al gobierno o al blanco elegido.

    · Podríamos poner muchos otros ejemplos: pero la enseñanza es la misma: hay dos formas de concebir la política y la acción política: o como instrumento de movilización, organización y auto educación de las masas o como instrumento de suplantación y sustitución de las masas.

    · ¡Pero cuídense de quienes dicen una cosa y hacen otra, completamente opuesta a la que dicen! Estos son los y las equivocadas y los y las que desorientan al pueblo.

    Actuar y luchar con las dos manos
    La cuestión clave es que todos los sectores y segmentos del movimiento popular tienen que esforzarse por actuar y luchar con las dos manos:

    · Con una mano, deben ir formándose una idea de la Sociedad que nos han impuesto, en todos sus detalles, y de la Sociedad que queremos y podemos construir y de los demás sectores con los que debemos y podemos aliarnos, alrededor de objetivos comunes.

    · Y con la otra mano, deben ir impulsando su lucha y su nivel de organización, como forma de ir definiendo muy bien sus metas y demandas e ir fortaleciendo su nivel de organización. Y para esto es necesario que apliquen METODOS correctos, y que tengan una VISION DE LA POLITICA y de la ACCION POLITICA correctas.

    ¡Actuar y luchar con las dos manos! ¡Tengamos esto bien presente, en todo momento!

    Las múltiples formas de organización
    El movimiento popular tiene múltiples formas de organizarse:

    · Existen los sindicatos obreros,

    · Organizaciones campesinas

    · Organizaciones barriales y territoriales

    · Comunidades Eclesiales de Base

    · Juntas de vecinos

    · Comités de amas de casa

    · Clubes culturales

    · Organizaciones de empleados y empleadas

    Estas formas de organización tienen a su vez sus estructuras y sus mecanismos de dirección y de toma de decisiones:

    · Tienen una Directiva

    · Tienen un grupo de activistas

    · Algunas están integradas por distintos niveles de organización,

    · Tienen reuniones regulares y extraordinarias,

    · Y tienen una Asamblea de Miembros, o de los(as) Miembros más activos

    Las Asambleas

    La Asamblea es la forma más democrática y la más representativa de cualquiera de las formas que ha venido ensayando el movimiento popular.

    Y cuando decimos “Asambleas” no nos estamos refiriendo a las reuniones de decenas o centenares de activistas y personas del pueblo, donde un pequeño grupo trae las propuestas preparadas de antemano, dan diez o quince turnos para que las personas afines a su propuesta “agiten” la propuesta, y después de este “calentamiento”, entonces le piden al publico que levante las manos si están de acuerdo. Insistimos: ¡No nos referimos a este tipo de “asambleas”! Nos referimos a las reuniones donde la gente del pueblo se va acostumbrando a expresar libremente sus posiciones, a ponderar las distintas opiniones y posiciones, y finalmente, votar, apoyando las posiciones que consideran mas correctas y por las que están en mejor disposición de trabajar para que se ejecuten.

    En las Asambleas es donde los y las participantes tienen más oportunidad de hablar y opinar sobre los puntos que se discuten, es donde los y las participantes pueden expresar en forma más directa lo que su corazón siente y padece (sus necesidades sentidas) y donde puede expresarse, además, lo que cada uno está dispuesto a hacer para llevar a cabo lo que se está proponiendo.

    Las Asambleas, son, en este sentido, la mejor escuela de aprendizaje para los habitantes, y si en esas Asambleas se deciden acciones de lucha, de protesta o de cualquier otra índole, estas acciones se convierten en una eficiente escuela de aprendizaje para todos los habitantes o sectores afectados, porque estos tienen la convicción de que estas acciones son parte de ellos mismos, y porque su participación activa va contribuyendo a elevar la conciencia de cada participante.

    Tanto en las Asambleas o en cualquier otro tipo de reunión de los(as) miembros de una organización, estas deben ser conducidas a través de METODOS (recuerden lo que dijimos acerca de los METODOS) donde se alcance la máxima participación de los y las participantes, en los distintos momentos de esas Asambleas o Reuniones, tanto en el debate como a la hora de hacer propuestas y tomar decisiones.

    La idea es ir avanzando Hacia un Sistema de Asambleas, convirtiéndolas en el principal espacio de discusión, decisión y balance de las organizaciones populares, sean estas sindicales, campesinas, barriales, de amas de casa, de empleados, de jóvenes y de cualquier otro tipo.

    Nunca alcanzaremos nuestros objetivos si no avanzamos Hacía un Sistema de Asambleas del tipo que hemos venido planteando.

    Hacia un sistema de Asambleas
    ¿Cómo avanzar hacía esta visión asamblearia acerca de la acción del Movimiento Popular? Y ¿Cómo avanzar hacía este Sistema de Asambleas?

    Si los caminos que conducen a este objetivo son tortuosos y complicados es porque nosotros mismos los hemos complicado. Decimos esto porque la forma natural como el pueblo discute, opina, dirime sus contradicciones, y finalmente se pone de acuerdo, es a través de la reunión libre de sus miembros.

    ¡Siempre ha sido así! Y ha sido así porque, en lo que se refiere a sus demandas fundamentales, las gentes del pueblo está de acuerdo. ¡Esas demandas le salen del corazón y de su vida cotidiana!

    ¡Somos nosotros y nosotras, los llamados dirigentes y activistas los(as) que hemos complicado el problema, estableciendo una supuesta diferencia entre los dirigentes y el pueblo, y metiendo los intereses particulares de los grupos a los cuales pertenecemos, en la discusión de los problemas del pueblo llano!

    ¡Esto es lo que hace complicado el problema!

    ¿Cómo entonces avanzar hacía la preponderancia de La Asamblea y hacia ese Sistema de Asambleas, para dilucidar los problemas del pueblo y avanzar hacia su enfrentamiento y la consolidación del Poder del pueblo?

    Entre los factores que pueden hacer avanzar este proceso están: el nivel de conciencia y organización que vaya alcanzando el pueblo, en su unidad territorial, productiva o sectorial.

    No alcanzaremos ese Sistema de Asambleas sino universalizamos los procesos Asamblearios donde quiera que algún sector del pueblo se encuentre: en las secciones rurales, en los barrios urbanos, en las fábricas y talleres, en las escuelas, en los centros de salud, en las universidades.

    En fin, donde quiera que el pueblo se reúna a debatir y buscar solución a sus problemas se está expresando, embrionariamente, La Asamblea y el Sistema de Asambleas del Pueblo Dominicano.

    Los métodos de trabajo organizativos y de acción, de educación y de lucha que empleemos para impulsar estas Asambleas y Sistemas de Asambleas, serán decisivos, de vida o muerte, para avanzar en la dirección de su constitución y construcción. ¡Y no basta con calificar esos métodos! ¡Es preciso que nos detengamos a describirlos!:

    · Democrático: No nos referimos a los aspectos formales de la democracia a que nos tienen acostumbrados los propagandistas de este MODELO (moderación, orden parlamentario, votaciones, planchas, mayoría y minoría). ¡No! Se trata de algo mucho más profundo y decisivo: debemos partir del respeto a la dignidad intrínseca como ser humano de cada participante, de su derecho a expresar sus opiniones, de ejercer directamente y no delegar su Poder como ciudadano(a). De participar plenamente en la toma y ejecución colectiva de las decisiones. De no quedar preso de reglamentos y normas burocráticas. Y algo muy importante: Los dirigentes son simples facilitadores de estos procesos, cuya revocabilidad es permanente y que renuncian anticipadamente a cualquier privilegio o separación en relación a los demás miembros de la Asamblea.

    · Dialogal: El Diálogo es el principal instrumento de construcción de la Asamblea. Diálogo es la búsqueda comprometida y compartida, horizontal, igualitaria de la verdad. Es el Análisis Problematizador de la realidad, para su crítica y comprensión como colectividad, para poder transformar esa realidad, y para que en ese proceso nos transformemos nosotros mismos.

    · Es mediante el diálogo como nos educamos, como reconocemos la existencia de la verdad en nosotros mismos. Es en ese intercambio de saberes, en la socialización de nuestras experiencias como avanzamos, colectiva y personalmente en nuestra conciencia política, social y organizativa.

    · Participativa: Una característica que diferencia el proceso de construcción de la Asamblea y el Sistema de Asambleas, de aquellos procesos que desata todo el partidismo en nuestro país, es el creciente nivel de participación directa de los ciudadanos y ciudadanas (el pueblo). Para nosotros, resulta decisivo la incorporación activa como sujetos en estos procesos Asamblearios de la globalidad del pueblo dominicano; a todos los que se ganan la vida con su trabajo.

    · Esa participación no se limita a algunas fases del proceso sino que las abarca a todas: Desde la discusión horizontal, planificación, análisis, ponderación de estrategias y alternativas, elección de los METODOS, toma de decisiones, y ejecución de esas decisiones. Cada participante se obliga a consultar, a recabar las opiniones de los ausentes, a irlos incorporando de forma cada vez más decisiva y protagónica en el proceso.

    · Sin exclusiones: Ninguna persona que viva de su trabajo debe ser excluido del proceso de construcción de ese Sistema de Asambleas, por consideraciones de religión, simpatías partidarias, raza, edad o sexo.

    · Es un proceso de Formación Permanente: La construcción de La Asamblea y el Sistema de Asambleas, implica el crecimiento del nivel de conciencia y organización de sus integrantes. Esa concientización será el resultado de un proceso de formación permanente, que en lo esencial consiste en la propia transparentización y accionar consciente en el seno de la Asamblea. O sea: es el Análisis de Coyuntura Local; es la Planificación Colectiva de las actividades y acciones, y su posterior Evaluación; es el dominio que los y las participantes van alcanzando de los METODOS (o metodología) empleados, lo que ha de provocar ese salto en la conciencia que representa para nuestro pueblo su Constitución en un Sistema de Asambleas Soberanas.

    · Es un proceso de Constituirnos en Poder y Ejercerlo: El interés supremo del pueblo dominicano, es, en la actualidad, oponerse y superar el MODELO y el tipo de país que nos han impuesto desde 1966. Para ello tenemos que constituirnos en Poder Alternativo; construir un Programa Alternativo Propio; establecer los Puentes y concertar las Alianzas con los demás sectores afectados por el actual MODELO, avanzando hacía la construcción de un Bloque Alternativo y de un Programa Alternativo Nacional al actual.

    · Tomar las decisiones sobre los asuntos que nos afectan y hacernos respetar, es el camino hacía el Autogobierno y el control de los procesos donde nosotros y nosotras tenemos incidencia, y que nos afectan.

    · ¡Le negamos al actual Bloque de Poder el consentimiento para su dominio! ¡No vamos a seguir obedeciendo las decisiones injustas! ¡Nadie puede tomar decisiones que nos afecten y que afecten al País, a nuestro nombre y sin nuestro consentimiento! ¡Nosotros y Nosotras no nos resignamos a las condiciones de marginación y explotación a que ustedes nos han condenado! ¡La desobediencia civil es un derecho universalmente reconocido, para enfrentar la injusticia y la opresión! E ¡injusto y opresivo! ¡Es el MODELO que ustedes nos han impuesto!

    · La Asamblea y el Sistema de Asamblea del Pueblo deben definir sus propios Programas: El Programa que surja de este proceso debe articular y expresar las demandas y aspiraciones de los Sectores Populares y del País; debe definir con claridad los otros sectores Aliados, con los cuales vamos a avanzar hacía la Construcción de Un Bloque Social Alternativo al actual. Se constituye así en una bandera y una guía para la lucha social y política de los sectores populares de la República Dominicana.

    ¡Cambiemos el Rumbo del País! & nbsp; & nbsp; & nbsp;


    Todos estos principios metodológicos, políticos y organizativos tienen relación con el esfuerzo del Movimiento Popular por desarrollar una fisonomía propia, por esclarecer sus objetivos y por actuar transparentemente en la búsqueda de Acuerdos, Alianzas o simples Convergencias, con los otros dos sectores que deben componer el Bloque Social Alternativo que sustente un esfuerzo por rectificar el rumbo que le han impuesto al país a partir de 1966, que se viene haciendo cada vez mas evidente que conduce la Nación hacia su disolución como ente Soberano y Prospero.

    No se trata de imponerle a los otros sectores afectados por el actual MODELO, la visión, los métodos y la forma de concebir y hacer la Acción Política, propia del Movimiento Popular, sino de darle coherencia a la acción de este ultimo, hacia su fortalecimiento y su autonomía. Y como forma de identificar los ejes comunes que tiene el movimiento popular con los demás sectores afectados por este MODELO, abriendo así las puertas para avanzar hacia el establecimiento de una propuesta común o de un Proyecto de Nación Común, alternativo al de la republica lacaya que nos han impuesto.

    En este sentido, las posiciones contenidas en el documento relativo al Bloque Popular, deben conducir a una Proclamación Conjunta del Movimiento Popular, que contenga los siguientes principios:

    PRINCIPIOS PARA UNA ACCIÓN ALTERNATIVA

    (SOBERANÍA POPULAR Y LEGITIMIDAD)

    Todos los seres humanos nacemos iguales. Son nuestros derechos inalienables: la vida, la libertad y la búsqueda permanente de la felicidad y el bienestar.

    Nosotros y nosotras, el pueblo dominicano, somos el único depositario de la Soberanía Popular; en nosotros y nosotras descansa la fuente de legitimidad de las instituciones del país y la condición de existencia de la Nación Dominicana.

    En base a estos derechos inalienables y a esta soberanía popular nos asiste el derecho a desconocer, cambiar o abolir cualquier ley o disposición administrativa que contravenga nuestra permanente búsqueda de la felicidad y el bienestar, que contravenga nuestra libertad o que atente contra la Independencia y la Soberanía del Pueblo y la Nación dominicana.

    Asimismo, nos asiste el derecho de crear nuestras propias instituciones, acorde con nuestro objetivo de conquistar una vida en dignidad y libertad, y de constituirnos en poder separado, para ejercer plenamente nuestros derechos y para construir una Nación Soberana.

    Con nuestra lucha y trabajo hemos ido creando una Nación, un Estado y un conjunto de Instituciones, cuya existencia ha sido mediatizada permanentemente por el poder extranjero, pero la acción de minorías enclavadas en la cúpula de esas instituciones, por nuestra pasividad en la defensa de nuestros derechos y por una práctica excluyente, contraria al carácter colectivo de ese proceso de creación, protagonizado por nosotros y nosotras, el pueblo dominicano.

    En base al reconocimiento de nuestra Soberanía como pueblo y a nuestro papel en la creación de la Nación, sus instituciones y las riquezas colectivas, Proclamamos:

    Que ninguna persona o institución está por encima de nosotros y nosotras, el pueblo dominicano, ni puede ejercer sobre nosotros(as) un poder contrario a nuestros intereses y a nuestro objetivo de alcanzar una vida en dignidad;

    Que ni el Gobierno Central, ni el Presidente de turno, o cualquiera de los demás poderes del Estado; ni las Fuerzas Armadas o cualesquiera de las instituciones de las que dependen la conducción de la vida económica del país;

    Ni los organismos corporativos; ni las direcciones de los Partidos Políticos, los Sindicatos, Asociaciones; ni mucho menos Embajadas o Instituciones de crédito extranjeras:

    Ninguna de estas instituciones o personas están por encima de nosotros, ni tienen nuestro consentimiento para imponernos su voluntad e intereses ni una condición contraria a nuestro derecho a una vida en dignidad.

    Nosotros somos la única fuente de poder y legitimidad y nos asiste el derecho a exigir esta condición y a luchar por establecerla, creando para estos fines nuestras propias Instituciones y poder.

    De acuerdo a ello, nos asiste el derecho a desconocer cualquier autoridad, disposición o ley que atente contra nuestro derecho a una vida en dignidad y libertad, y a rebelamos contra ella.

    Sabemos que en el dilatado proceso a través del cual se ha venido conformando la Nación Dominicana, su cultura y riqueza material, nosotros y nosotras hemos sido el factor fundamental de ese proceso de creación colectiva; que con nuestro trabajo y nuestras luchas históricas hemos construido las riquezas colectivas, hemos aportado la mayor cuota de sacrificio y actuado con el mayor desinterés, destacándose de nuestro seno, en cada momento coyuntural, hombres y mujeres ejemplares, que nos han expresado plenamente y enriquecido nuestra cultura.

    Sabemos que han sido esos los momentos de las grandes unificaciones, cuando los valores del pueblo movilizado y de sus conductores han prevalecido y cuando hemos reconquistado y reafirmado nuestra soberanía como pueblo, llegando algunas veces a establecer nuestro propio gobierno, como pasó en la Guerra Restauradora (1863-65), y más parcialmente, en la Guerra de Abril de 1965.

    Y sabemos también que hasta ahora, a pesar de nuestras grandes luchas y de nuestros esfuerzos por crear las riquezas colectivas y una vida en dignidad, el poder extranjero y la “fracción miserable”, como bien la calificara Juan Pablo Duarte, han impedido que en esos momentos estelares consolidáramos nuestro poder y que utilizáramos ese poder para encauzar el país por senderos de bienestar colectivo e independencia.

    Constitución de un Poder Alternativo
    Ha llegado la hora de recuperar nuestra Soberanía y Poder como pueblo; de convertirnos en un poder alternativo al de aquellos que pretenden actuar en nuestro nombre y representación y al que históricamente nos han impuesto después de cada una de las grandes luchas que hemos librado;

    Ha llegado la hora de rechazar las mediaciones burocratizadas (sindicales, partidarias, “populares”) que conculcan nuestra Soberanía. La hora de hacer ‘valer nuestra fuerza, en oposición a los poderes establecidos; de luchar porfiadamente por modificar la correlación de fuerzas entre nosotros y nuestros enemigos y de comprender que podemos ir constituyéndonos en fuerza independiente, con la cual los poderes establecidos tengan que negociar y pactar;

    Ha llegado la hora de establecer nuestra forma de concebir y hacer política. Le dejamos la politiquería, el clientelismo, la corruptela, la delegación y el verticalismo a nuestros enemigos y a todos aquellos que se resisten a cambiar sus métodos y enfoques.

    Ha llegado la hora de decidirnos a no obedecer leyes ni disposiciones que se opongan a nuestro derecho a una vida en dignidad y libertad; decirle a todo el mundo que resistiremos las imposiciones y que opondremos nuestra legitimidad, nuestro poder y nuestra soberanía a la de aquellos que han venido actuando en nuestro nombre.

    ¡No estamos solos! La humanidad es un gran pueblo, que construye con su trabajo y sus luchas las riquezas, la cultura y la condición de existencia de cada una de sus naciones. También a ese gran pueblo que es la humanidad le conculcan su poder y soberanía y le imponen una condición contraria a su bienestar y a su derecho a una vida en dignidad.

    Nuestra Democracia
    La participación directa de nosotros, el pueblo dominicano, en el enfrentamiento y solución de los problemas concretos que nos afectan, sean estos de la vida económica, política, social o cultural, constituye el gran cambio y el gran viraje por realizar.

    Para hacer valer el poder y los derechos que devienen de nuestra condición de gran mayoría de la Nación tenemos que actuar de acuerdo a nuestros métodos. Y nuestros métodos son los de la Democracia Directa (rescate de la Soberanía Popular), el Diálogo y la Transparencia; los de la unidad desde la base, en función de nuestras necesidades realmente sentidas y de nuestras grandes metas nacionales; los de la unidad sin exclusiones, rechazando nuestra división por el color del partido o el credo religioso.

    Autogobierno
    Nuestra estrategia como pueblo es el autogobierno; alcanzar a gobernarnos nosotros mismos, como planteara Juan Pablo Duarte. Para ello lo primero que tenemos que hacer es quitarnos de encima la influencia que ejercen sobre nuestras mentes y nuestras acciones aquellos que nos clavan el cuchillo todos los días y los aparatos burocráticos y dirigentes que les sirven, estableciendo, en cambio, nuestros métodos y metas locales y nacionales, y nuestra propia forma de ver y hacer la política.

    Debemos entender que si nuestros enemigos nos han impuesto hasta ahora una situación contraria a nuestro objetivo de alcanzar una vida en dignidad ello ha sido por nuestra dispersión, por los métodos y la forma de hacer política que ellos mismos nos han venido imponiendo y por la poca conciencia que de nuestro poder y nuestro ejercicio soberano tenemos.

    Programa Local
    El punto de partida para marchar en esta dirección es ir avanzando desde abajo, construyendo nuestra unidad y superando la visión y métodos que nos anulan como pueblo:

    · ; ; Cada conjunto dentro del sector social o territorial al que pertenece: hacia el establecimiento de Programas Locales Concretos, que expresen el sentir y los latidos del corazón de cada sector o territorio específico; hacia cambios que mejoren paulatinamente nuestra vida, en pos de una vida en dignidad;

    · ; ; Y todos juntos, hacia las grandes Metas Nacionales, que también tienen que establecerse democráticamente, mediante el diálogo y la lucha, y que deben tener como norte, en esta etapa, la redistribución de las riquezas producidas por el trabajo colectivo (Renta Nacional) y, por tanto, el rechazo al MODELO actual con sus injustos parámetros de distribución, impuestas por el Capital Financiero Internacional y por los sectores financiero, grandes industriales extranjerizantes, y los intermediarios, sectores estos dominantes y hegemónicos dentro del actual Bloque de Poder.

    El esfuerzo por establecer el Programa Local se constituye así, en el primer eslabón de unidad al interior del pueblo y entre el pueblo y los revolucionarios y demás luchadores. Programa Local que no puede articularse más que en un proceso, que en ningún caso puede ser preestablecido desde fuera del movimiento de lucha y de las necesidades realmente sentidas por los distintos sectores sociales.

    O sea, hablamos del Programa que surge del corazón de los sectores que resisten y protestan, cuando hacemos posible que estos latidos del corazón se expresen libremente, se le devuelvan a las gentes y se articulen en planes de acción específicos.

    Este Programa Local no puede surgir más que a través del Diálogo y la Democracia Directa, en el marco de cada lucha concreta.

    Metas Nacionales
    La construcción del Programa Local es un proceso libre y particular de cada conglomerado social o territorial, que sólo puede alcanzarse a través del diálogo, la lucha y la resignificación de la realidad.

    Asimismo ocurre con las grandes metas nacionales:

    Es claro que no aceptamos la República Lacaya que nos están imponiendo, con su MODELO polarizante y destructor del aparato productivo nacional;

    Es claro que no aceptamos el desastre educativo y sanitario, ni la falta de viviendas y que exigimos que el Estado cumpla con estos derechos ciudadanos, restituyéndonos, por esta vía, parte de las riquezas que produce nuestro trabajo colectivo y que día a día nos la roban;

    Es claro que exigimos que se garantice el trabajo para todo dominicano y dominicana aptos para ello y que hay que estableceremos la dignidad del trabajo y el salario;

    Es claro que exigimos que la niñez sea el primer primero de las responsabilidades del Estado; que exijamos que la madre y la vejez sean protegidas;

    Es claro que exigimos que la agricultura y la industria deban ser los pilares del desarrollo económico del país y que el Estado tenga que implementar las medidas necesarias para alcanzar esta meta;

    Es claro que propugnamos por un Sistema de Impuestos Directos, en base al principio de que “mayor ganancia mayor pago”, desechando el modelo actual de impuestos indirectos y donde sólo una pequeña fracción de los que ganan sumas multimillonarias pagan una pequeña proporción de los impuestos que deberían pagar;

    Es claro que propugnamos por la igualdad de la mujer con el hombre en todas las esferas de la vida económica, política, económica, cultural, jurídica y espiritual;

    Es claro que la ecología y el ambiente deben ser protegidos por el Estado, con la participación de todos los sectores afectados, convirtiendo estas demandas en parte de su desarrollo integral y humano.

    Y así una larga lista de reivindicaciones nacionales.

    Los nexos reales y la lucha por
    integrar un Bloque Social Alternativo
    El establecimiento de estas demandas como Programa Nacional le dará sentido de trascendencia a todas las luchas locales y parciales, y nos irá colocando en la senda de construir una Nueva República Dominicana, en oposición a la República Lacaya que hoy nos imponen.

    En medio de este proceso, los distintos sectores que componen el Movimiento Popular irán identificando, no sólo sus reivindicaciones propias, sino los nexos comunes que tienen con las reivindicaciones de otros sectores sociales, que como los productores nacionales, son altamente perjudicados por el MODELO que nos han venido imponiendo en las últimas décadas.

    Por este camino sería posible ir construyendo un referente común para los sectores populares, las clases medias y los productores nacionales, que pueda irse convirtiendo, en un proceso, en una Propuesta de Nación y de Plan de Desarrollo Nacional, alternativo y opuesto al que hoy padece la Nación dominicana y la mayoría de sus habitantes.

    Pero estas metas solo pueden llegar a constituirse en el Programa de la Nación, y con ello transformarse en un formidable instrumento para nuestra lucha, si las mismas van surgiendo de la garganta y el corazón de todos y todas las que luchamos y de todos y todas las que nos oponemos al actual curso que nos vienen imponiendo. Y sólo puede avanzarse por este camino respetando y desarrollando la Soberanía Popular, a través del diálogo, la democracia directa y la lucha: en cada sector territorial y social; en cada intersticio donde los dominicanos y dominicanas podamos juntarnos y resistir.

    La cuestión es ir produciendo un consenso político y programático, como ocurrió en la Guerra Restauradora y en el período anterior a la Guerra de Abril, con la Consigna de Constitución de 1963 y Constitucionalidad sin elecciones.

    Asamblea del Pueblo Dominicano
    Desde hoy proclamamos nuestra determinación de constituirnos en Embrión de la Asamblea del Pueblo Dominicano, como único camino para establecer nuestra Soberanía y Poder, y ejercerlo efectivamente. Asamblea con toda la multiplicidad y diversidad que nos caracteriza como pueblo: Democrática, Dialogal, Participativa, sin exclusiones. En cada Espacio de Práctica específico; alrededor de los Programas Locales que vayan surgiendo: en cada territorio, fábrica, escuela, hospital, paraje, municipio. En cada sector social, sea juvenil, femenino, productor nacional, profesional, técnico, campesino, obrero.

    Con la perspectiva de construirla nacionalmente. Nuestra referencia es que somos el único depositario y legitimador del poder. En lo profundo de nuestra memoria histórica y en la de los demás pueblos del mundo está latente que sólo en el ejercicio directo de la democracia (democracia directa), en un proceso permanente de redescubrimiento y resignificación de la realidad, pueden los pueblos rescatar su Soberanía, estableciendo su Poder, separado de aquellos poderes que lo explotan y alienan.

    ¡Nadie puede enseñarnos estas verdades desde fuera de nuestra propia práctica! ¡Nos constituimos pues como Embrión de la Asamblea del Pueblo Dominicano, con la determinación de incidir en todos los procesos de la vida económica, política, social y cultural del país; para no dejar nunca más que otros decidan por nosotros!

    Adoptaremos todas las formas organizativas que la situación nos demande: Asambleas y Organizaciones Locales, Comités de todo tipo (por barrios, escuelas, parajes, por profesión, de amas de casa, femeninos, juveniles y estudiantiles, de productores, otros).

    Asimismo, cada vez que la situación lo demande, impulsaremos el tipo de coordinación que nuestra lucha requiera, pero evitaremos siempre que ningún aparato o mecanismo se instale por encima de nosotros y nosotras, supuestamente en nuestra representación.

    Impulsaremos diversos procesos de formación y educación.

    Y cuando las circunstancias lo demanden, no vacilaremos en volver a asumir las formas organizativas y los métodos de lucha a que hemos apelado en nuestros grandes momentos históricos, como son la Guerra Restauradora, la Resistencia contra la Intervención Armada Norteamericana de 1916, la lucha clandestina contra la tiranía trujillista y la Gesta de Constanza, Maimón y Estero Hondo, el Movimiento Revolucionario “14 de Junio” (1961-65) y la Guerra Patria de Abril de 1965.

    La única condición será, invariablemente, el respeto a nuestra Soberanía, de nuestros métodos y de nuestra forma particular de concebir y hacer la acción política.

    Las formas primarias de organización
    ¿Cómo organizar este esfuerzo; qué forma de organización podemos ir implementando aquellos y aquellas que vayamos asumiendo una estrategia de esta naturaleza?

    Lo primero es que debemos establecer un Taller Permanente múltiples talleres locales), a cuyo interior aportemos y discutamos las experiencias que vayamos adquiriendo en cada uno de los Espacios de Práctica que vayamos articulando y donde enriquezcamos todas nuestras posiciones referenciales y vayamos decidiendo los instrumentos que este nuevo esfuerzo vaya requiriendo.

    De lo que se trata es de ir estructurando una RED, a nivel nacional, cuyos nudos estarán constituidos por los y las militantes y activistas que vayan convergiendo conscientemente en cada Espacio de Practica Nueva.

    Nudos de una RED, que se exprese en todo el territorio nacional y en todos los sectores sociales, tal como se expresa la resistencia y la lucha.

    La primera cualidad de esta RED es que constituye una relación libre y dialógica, en el sentido de impulso de una praxis (práctica + reflexión) superadora al interior del movimiento de lucha de los explotados.

    La actitud ante la lucha de los explotados, la transparencia, la asunción del diálogo y la unión libre constituyen sus características básicas. En este sentido, la RED no es una estructura pactada de antemano, por la decisión de un grupo de “dirigentes” o “militantes”, ni tampoco una estructura dada por hoy y para siempre; es un desafío, un embrión, un llamado que se inicia con determinados núcleos iniciales, unidos alrededor de un esfuerzo que ya tiene varios años de prueba, en los distintos núcleos de revolucionarios que hemos empezado a desbrozar este camino.

    La RED no es tampoco una Dirección Política Revolucionaria. Planteamos la necesidad de estructurar dicha Dirección Revolucionaria, pero sabemos que esta no puede decretarse de antemano, sino que irá surgiendo en un proceso, con todas las características que hemos venido definiendo, en un continuo, de profundización y estructuración.

    Esta Dirección Revolucionaria está condicionada al establecimiento de una praxis (práctica + reflexión) política concreta, al interior del movimiento de lucha de los oprimidos y a la forja de un y una militante nuevo(a), que empiece a expresar vías de solución a las trabas políticas, ideológicas, culturales y organizativas que han venido determinando los condicionamientos que impiden que el movimiento de lucha de los y las trabajadoras y demás explotados se vaya transformando de un “movimiento en sí” a un “movimiento para si”.

    En la RED, el punto de incidencia, de encuentro, entre el y la militante y el movimiento de lucha de las masas, no es el movimiento coyuntural de la acción espontánea, sino la realidad concreta, total e histórica.

    La RED es, en este sentido, expresión de una voluntad de lucha a nivel de la realidad.

    Más que hacia una organización, a RED debe avanzar hacía un proceso estructurante porque va pasando de formas de relaciones menos formales a más formales, de menos comprometidas a más comprometidas, de relaciones guiadas por un Plan Estratégico, medianamente esbozado, a una Estrategia Socialista, a una Teoría de la Acción, a una Teoría de la Transición al Socialismo, a una Teoría de la Organización y de las Organizaciones Revolucionarias, a un Plan de Trabajo y a Instrumentos, cada vez más estructurados y definidos.

    La pertenencia a la RED debe ser una decisión libre e individual, pero todo aquel o aquella que es miembro de la misma, es porque trae en su alforja una relación con el movimiento real de lucha, una actitud moral y política, transparencia y confianza en el esfuerzo que estamos articulando.

    La RED no surge para sustituir partidos ni organización alguna.

    El Entorno Internacional

    (La Situación Internacional Post-Agresión contra Irak)

    Como hemos venido identificando a través de estos trabajos, el MODELO impuesto por el Bloque de Poder en la Republica Dominicana y las desastrosas consecuencias que esto ha acarreado a la Nación Dominicana, en lo relativo a la merma de su Soberanía, incremento de la polarización social, debilitamiento de su aparato productivo y de la soberanía alimentaria y debilitamiento y distorsión de su acervo cultural, esta directamente relacionado a la incidencia determinante de las potencias extranjeras, en especial de los Estados Unidos, en nuestro devenir. En este sentido, nuestro calamitoso presente y las posibilidades de Cambiar el Rumbo del País se han venido dando, y se seguirán desarrollando, dentro de un entorno internacional, el cual, para poder sonar con un futuro distinto, debemos conocer en sus aspectos mas relevantes. Veamos pues, en forma somera, las principales características de la situación internacional:

    La “Triada” Imperialista

    Durante los últimos 70 años del pasado siglo, la izquierda solía considerar en plural a las potencias imperialistas, y al imperialismo como categoría de análisis, en función de las especificidades de cada potencia y de los permanentes y violentos conflictos económicos y políticos que existieron entre ellas, los cuales, entre otras, condujeron a la humanidad a la tragedia de dos guerras mundiales.

    Ahora, ese concepto de “potencias imperialistas” ha dado lugar a un imperialismo en singular, representado por lo que se ha denominado el imperialismo colectivo de la “tríada” (Japón-Europa-EEUU).

    Los hechos, que valen más que las palabras, ilustran claramente la realidad acerca del carácter colectivo de esta nueva fase del imperialismo y de la hegemonía de los Estados Unidos en esta “triada”. Si rastreamos la actitud de sus distintos polos, un hecho resalta en forma evidente: Europa y Japón nunca mantienen posiciones diferentes a las de los Estados Unidos en ninguna de las instituciones gestoras de la economía global, sea esta el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC), y en general, en la defensa de la globalización neoliberal, como forma fundamental de relación e intercambio entre las Naciones.

    Aspectos contradictorios de la superpotencia norteamericana

    Después del derrumbe de la URSS, los Estados Unidos emerge como la única superpotencia mundial, hegemónica dentro de la “triada” imperialista.

    Pero resulta que los Estados Unidos habían venido perdiendo, desde principios de los 80s, la supremacía tecnológica y de capacidad de gestión, ante Japón y Europa, principalmente Alemania, supremacía que hoy sólo conserva en el campo de la industria bélica.

    Aún así, el objetivo del imperialismo norteamericano es someter como vasallos, o subordinados, a sus aliados de la “triada”, incapacitados estos para iniciativas globales eficaces.

    Asimismo, como ilustraremos más adelante, es objetivo también del imperialismo norteamericano, desmembrar, debilitar o debilitar los “grandes países” que podrían, en un proceso, por su amplio territorio, por su nivel tecnológico y por el acceso a las materias primas y materiales “estratégicos”, devenir en una superpotencia.

    Estrategia actual del imperio norteamericano

    Estrategia de “Guerra Preventiva” es la denominación que le ha dado la cúpula del imperialismo norteamericano a la política de largo alcance, que desde principios de la década de los 90s, con el fracaso del llamado “Socialismo Real” y el derrumbe de la URSS, viene implementando a nivel planetario la superpotencia hegemónica norteamericana.

    El “partido del capital” (Demócratas + Republicanos) no tiene diferencias fundamentales en los temas relacionados con las cuestiones estratégicas.

    Esta ofensiva del imperialismo norteamericano se desarrolla en un momento en que el campo capitalista, y en particular sus tres locomotoras (EEUU, Europa y Japón), atraviesa, no sólo por una crisis clásica, con sobreproducción, desempleo de más del 6%, estancamiento industrial, alto endeudamiento de las empresas y las familias, y baja creciente de la demanda, sino que esta crisis se produce en medio de lo que algunos teóricos han denominado ONDA LARGA RECESIVA, que no tiene visos de superación en el horizonte cercano.

    Y principalmente, esta ofensiva se desarrolla en momentos en que los Estados Unidos, que como hemos señalado, mantiene la supremacía y la hegemonía dentro del bloque imperialista, arrastra, no sólo una crisis estructural de múltiples aristas, sino un DÉFICIT en su intercambio comercial con el resto del mundo, de más de 450,000 millones de dólares, y de su presupuesto, por una suma superior a los 450,000 millones de dólares, que sólo puede manejar y mantener, en base a los aportes que hace el resto del mundo, equivalente a casi 2,500 millones de dólares diarios. O sea, los Estados Unidos, con una tasa de ahorro casi en cero, vive de los ahorros del resto del mundo.

    Punto de Encuentro de la Clase Dominante

    La decisión de militarizar la gestión del sistema global no fue tomada sólo por el equipo de Bush Jr. Ha constituido el punto de encuentro de las clases dominantes estadounidenses desde la caída de la URSS. Demócratas y Republicanos sólo difieren en el tono del lenguaje. Además, esa opción está destinada a mitigar las insuficiencias de la economía estadounidense, a la que hemos hecho alusión, cuya competitividad en todos los sectores del sistema productivo se ha venido deteriorando continuamente, como atestigua el déficit comercial que la caracteriza.

    Al imponerse, no como líder natural por sus avances económicos, tecnológicos, científicos y de capacidad de gestión, sino como dictador militar del orden mundial, Estados Unidos ha venido creando y consolidando las condiciones que obligarán a sus aliados vasallos (Europa y Japón), a pagar su déficit.

    Es claro que los Estados Unidos se han convertido en una sociedad parásita, que no puede mantener su nivel de consumo y despilfarro, sin empobrecer al resto del mundo.

    El pensamiento de sus estrategas y responsables políticos

    Una cuantas citas de parte de los elementos mas destacados de sus centros de dirección, ilustran claramente la ideología y la estrategia del imperialismo norteamericano de hoy:

    · Decía Jesse Helms en 1994: “Estados Unidos debe dirigir el mundo, llevando en alto la antorcha moral, política y militar del derecho y de la fuerza, y servir de ejemplo a todos los pueblos.”

    · “Desde que Roma destruyó Cartago, ninguna otra potencia alcanzó las alturas a las que nosotros llegamos (...) El momento unipolar durará al menos, una generación más” (Charles Krauthammer)

    · Paul Wolfowitz, actual subsecretario de defensa, dice: “Debemos impedir que cualquier potencia hostil domine regiones cuyos recursos le permitan acceder a la condición de gran potencia.”

    · Y del mismo Wolfowitz, tenemos este pensamiento: “Debemos disuadir a los países industrializados avanzados de cualquier tentativa de desafiar nuestro liderazgo o de modificar el orden político y económico establecido.”

    · “Quien no está con nosotros está contra nosotros”, remachaba el señor Bush, como para completar estos pensamientos.

    ¡Dominación mundial mediante la fuerza militar!

    ¡Doblegar a los aliados imperialistas!

    ¡Impedir que China, Rusia, la India, y quizás Brasil en América Latina, puedan acceder a la condición de gran potencia!

    ¡Subordinación de los derechos de los pueblos y naciones a los intereses del capital monopolista norteamericano!

    Esta estrategia de dominación, que el imperialismo norteamericano ha denominado de “Guerra Preventiva”, se empezó a desarrollar en la década de los 90s. La profundización de la crisis económica ha acelerado su implementación y los hechos del “11 de septiembre” brindaron a los dirigentes de los Estados Unidos la oportunidad de impulsarla.

    ¿Por qué EEUU escogió la zona que va desde los Balcanes hasta Asia Central, atravesando el Oriente Medio y el Golfo Pérsico, para desarrollar la primera guerra estadounidense del siglo XXI?:

    Porque parecía la más débil del sistema global, compuesta por sociedades que por diferentes razones, son precisamente incapaces de responder a una agresión con una mínima eficacia. Golpear al más débil para iniciar una larga serie de guerras es una estrategia militar clara y corriente. Hitler atacó Checoslovaquia, aunque sus ambiciones apuntaban mucho más allá: Inglaterra, Francia, URSS. Además, esa región concentra las más grandes reservas de petróleo.

    Con ello amarran Europa y Japón....

    Y además, de acuerdo a la lógica de la cúpula norteamericana, debería servir de base para ataques futuros a China, Rusia, India.....

    América Latina

    En lo que se refiere a la América Latina, esa política de dominación se expresa, fundamentalmente a través del ALCA y de la política de suscribir Tratados de Libre Comercio (TLC) bilaterales con cada uno de los países del continente.

    “¡Voy a abrir mercados país por país, al margen de la OMC!”, ha dicho el principal negociador norteamericano Robert Zoellick, después del ultimo fracaso de Cancún.

    ALCA y TLC son dos de los pilares de la estrategia económica de los EE.UU. para con nuestros países de América.

    Vernos en el espejo de México

    Como marco para analizar el contenido y alcance del ALCA y del TLC, tratemos de vernos en el espejo de México. La Patria de Juárez y Zapata es un gran productor y exportador de petróleo, una de las economías más fuertes de América Latina, y un país, que desde 1936, sostuvo, hasta una década atrás, la política exterior más independiente de América Latina, a excepción de Cuba.
    El primero de Enero del año 1994, una década atrás, este gran país empezó a implementar un Acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, conocido como NAFTA, que venía siendo negociado, en secreto, desde 1989.

    Han pasado más de 10 años desde que el NAFTA entró en vigencia, tiempo suficiente para comprobar, en carne ajena, lo que los Estados Unidos quieren hacer, y están haciendo, con nuestras pateadas naciones. Les proponemos entonces, que antes de adentrarnos en el análisis de los ejes fundamentales del ALCA y los llamados TLC, tratemos de mirarnos en el espejo de México.

    Empecemos con un dato tan cercano como enero del 2004. Según una encuesta realizada por el “Consejo Mexicano de Comercio Exterior" (Comce) y publicada en la prensa internacional:

    “Para los ciudadanos de los países socios de México en el TLC (Estados Unidos y Canadá, N.R.) su vecino es muy diferente: pobre, tradicionalista y dividido.

    “El Presidente del Comce, Carlos Rojas, dijo que resulta muy difícil cambiar la imagen de un país donde la mitad de la población no cuenta con suficientes ingresos para subsistir de manera adecuada y de ese porcentaje una gran mayoría esta en la pobreza absoluta.” (Periódico Hoy; jueves 29 enero 2004; pagina 6D).

    Esta imagen es el México del ano 2004.

    Veamos algunos análisis realizados en fecha anterior. Empecemos por lo que nos dice Arturo Huerta, mexicano, Doctor en Economía, profesor de la División de Estudios de Postgrado de la Facultad de Economía de la UNAM, galardonado y reconocido por universidades de los Estados Unidos, Europa y de otras latitudes.

    Dice el Dr. Huerta: “Las políticas económicas y los cambios estructurales impulsados por la globalización, atentan contra las bases productivas y financieras, necesarias para configurar condiciones de crecimiento sostenido e incluyente, por lo que las características son de destrucción productiva, de exclusión y marginación, además de acelerar el proceso de extranjerización.

    “Tales políticas han favorecido los intereses de los países desarrollados y de sus empresas transnacionales, debido a que les permite la ampliación de sus mercados y la apropiación de los sectores estratégicos y de alta rentabilidad de los países latinoamericanos.

    “Los flujos de inversión han actuado a favor del capital financiero y no del capital productivo nativo. Los contextos de altas tasas de interés y de apreciación cambiaria, configuran mejores condiciones de rentabilidad en la esfera financiera (....)

    “A pesar del gran crecimiento observado en las exportaciones manufactureras en nuestro país, se presenta un claro proceso de desindustrialización, de rompimiento de cadenas productivas, altos coeficientes de importación y déficit de comercio exterior crecientes, lo que nos ha colocado en un contexto de alta vulnerabilidad externa, y más del comportamiento de la economía de los Estados Unidos (...)

    “Si bien países como México han multiplicado sus exportaciones hacía los mercados mundiales (sobre todo hacía los Estados Unidos), ello, ni ha sido resultado de mayor desarrollo productivo interno, ni de mayor incorporación de componentes nacionales en tales exportaciones, sino que es debido a la presencia de empresas maquiladoras, así como al mayor componente importado de las exportaciones, no impactando dicha dinámica sobre mayores efectos multiplicadores internos ni sobre el proceso externo.”

    Veamos lo que plantean otros autores sobre México:

    · “Se calcula que hoy, en México, el trabajo informal (...), sin ningún derecho para los trabajadores (...), ni siquiera un contrato (...) abarca aproximadamente el 50% del empleo. Hay unos 20 millones de trabajadores en precarias condiciones laborales;

    · En relación al ingreso de capital extranjero y a la balanza de pagos, la cosa es mucho más grave: en México entraron, entre el año 1998 y el 2000, 36,000 millones de dólares; pero en el mismo período, salieron 48,000 millones de dólares;

    · Sobre la deuda externa: en el año 2000, México debía 163,000 millones de dólares, más del doble de lo que debía en 1982, cuando estalló la “crisis de la deuda”, precisamente por la cesación de pagos de México;

    · Antes del NAFTA, México tenía una relación económica relativamente diversificada. Hoy, de los Estados Unidos proviene el 74% de las importaciones y hacía Estados Unidos se dirige el 89% de las exportaciones mexicanas;

    · Estas exportaciones, que son otro de los grandes temas de propaganda, ciertamente han crecido, pero: ¿quién hace esas exportaciones?: 300 empresas en su mayoría filiales de transnacionales norteamericanas; y si a esas 300 empresas se le suman las maquiladoras que realizan actividad, sobre todo, de ensamblaje, estos dos agentes son responsables del 96% de las exportaciones mexicanas, y el 4% restante se distribuye entre 2 millones de pequeñas empresas, que por supuesto, la política neoliberal mantiene permanentemente amenazadas de absorción o ruinas;

    · Lo mismo pasa con el transporte de carga, monopolizado por las transnacionales del transporte de los Estados Unidos;

    · ¿Y la agricultura?: la producción de arroz, maíz, papas, algodón, y muchos otros rublos, de los cuales México, desde décadas, no sólo abastecía el mercado interior, sino que era un gran exportador; hoy en día, por la acción de los acuerdos del NAFTA y de la política neoliberal, México se ha convertido en un gran importador de esos rublos, con todo lo que ello significa en lo que se refiere al desempleo, a la ruina de los productores nacionales y a la destrucción de la Soberanía Alimentaria de la Nación Mexicana.

    · Los subsidios equivalentes al productor son en EE.UU. casi diez veces más que en México.

    · La transferencia de recursos que el gobierno hace al sector agropecuario en México equivale a 28 dólares per cápita. En cambio, en los EE.UU. son 270, en Canadá son 143 y en la Unión Europea 290 per cápita.

    · Y como si todo esto fuera poco, en EE.UU. se aprobó en mayo del 2002 la Ley de Seguridad Alimentaria e Inversión Rural 2002-2011, que estableció un esquema de apoyo directo a los productores de una serie de rublos así como otra serie de subsidios y pagos compensatorios a diversos productos y a actividades como la conservación de suelos. La nueva ley aumenta en casi 80% las ayudas directas a la agricultura, con un paquete de más de 180 mil millones de dólares en diez años.

    ¡Tales han sido, tan sólo algunos de los efectos sobre el gran país que es México, de las políticas neoliberales y del acuerdo del NAFTA, implementado a partir del primero de enero del 1994!

    ¡Las cifras y la dinámica de los procesos hablan por si solas! Desde el punto de vista de su Soberanía Nacional y la Soberanía Alimentaria, de la sanidad y robustez de su aparato productivo, tanto del campo como de la ciudad, México dio un gran salto hacia la dependencia y el atraso con la aplicación de las políticas planteadas desde Washington y asumidas sumisamente por sus clases gobernantes y dominantes.

    Al vernos reflejados en el retrato de México, el MODELO dependiente que nos vienen imponiendo aparece sin las mediaciones mediáticas con las que los propagandistas del MODELO neutralizan la resistencia de los sectores afectados por el mismo, los cuales constituyen la inmensa mayoría del pueblo dominicano.






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    "La mafia de la Refineria Dominicana De Petroleo y del gobierno del PLD le ha dañado la bomba de la gasolina de los vehiculos de las personas de las clases medias. Este año va a ser un año donde la clase media y la clase baja va a tener que amolar sus uñas para la luchas y las protestas. La situacion general dominicana no se aguanta mas !!" --Nelson Minaya, Presidente Asociacion de Proteccion al Consumidor Dominicano

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    "Este año 2006 va a ser un año donde la clase media y la clase baja va a tener que amolar sus uñas para las protestas." --Nelson Minaya, Presidente Asociacion de Proteccion al Consumidor Dominicano

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