Hacer

Hacer


La esbeltez sin límites acerca el pino al cielo
y entre brisa, y toques leves,
el verde y el azul perecen menos;
acechan cualquier soplo… la vida,
capturan la ilusión a borbotones,
también la piel, el agua, el intuir, el besar;
el aliento del sueño que atrapan
aunque siembren con la azada, destrocen,
abran el surco, atraviesen minerales, piedras, fuego y agua.
Hay que soñar.

Nada es posible dejar al azar para que vibre algo
ni los rizos, ni la altura, ni el rincón quedo;
ni la fuerza de las manos en el pelo,
nada queda sin dirección,
la pura voluntad es la tirana. ¡Demonios!,
¿quién se aleja si no puede, si ni siquiera está cerca?,
¿quién puede lograr lo que no es hecho?,
si sólo hay emoción, delirio, deseo, grandeza;
sueños de hacer que sea un trote cada segundo de algunas horas,
y sin saber si voy o si regreso
aceptar una sola dirección, y un resultado:
un quehacer de hormiga en soledad,
un logro de mierda
un contemplar con burla la cordura. Eso que la realidad, realidad llama.
Pero, solos,
no se hacen los tejidos;
hay que tejer, y tejer,
agarrando el alba para que no se te acabe,
haciendo la estola, el abrigo,
la colmena, la red, el pescado,
la sociedad soñada.

mildred dolores mata
Santiago, RD
5 de febrero 2006
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