El arte de amar necesita de cambios fundamentales en la sociedad: Erich Fromm

Necesitamos el amor como experiencia social, necesitamos vivir más allá de actuar sólo para mantener el consumismo y los cargos que conservaremos si le seguimos la corriente al fundamentalismos por conveniencia.

Acá Erich Fromm dice que tenemos que hacer cambios fundamentales en nuestras sociedades.
Pongo un poco del último capítulo, al final del libro El arte de amar de Erich Fromm, 1959, reproducción 2005). Editorial Paidós. España. Erich Fromm fue un terapeuta, humanista, norteamericano; su libro original es en inglés y se titula The art is loving.

Veamos:

El arte de amar no puede limitarse al dominio personal de la adquisión y desarrollo de características de bondad, intensidad interior de actividades, no sólo para la propia familia, lo vecinos, los amigos de la iglesia, o de la obra en la que estoy haciendo.

En la sociedad actual las relaciones "buenas" no están determinadas por el amor al prójimo; Erich Fromm dice que más bien están determinadas:

" ...por el principio de la equidad. Equidad significa no engañar ni hacer trampas en el intercambio de artículos y servicios, o en el intercambio de sentimientos. "Te doy tanto como tú me das", así en los bienes materiales como en el amor, es la máxima ética predominante en la sociedad capitalista. Hasta podría decirse que el desarrollo de una ética de la equidad es la contribución ética particular de la sociedad capitalista.

Las razones de tal situación radican en la naturaleza misma de la sociedad capitalista. En las sociedades precapitalistas, el intercambio de mercaderías estaba determinado por la fuerza directa, por la tradición, o por lazos personales de amor y amistad. En el capitalismo, el factor que todo lo determina en el intercambio es el mercado. Se trate del mercado de productos, del laboral, o del de servicios, cada persona trueca lo que tiene para vender por lo que quiere conseguir en las condiciones de mercado, sin recurrir a la fuerza o al fraude." (Erich Fromm, páginas 124-125)

La ética bíblica judeo-cristiana "amas a tu prójimo como a ti mismo" quiere significar, dice Erich Fromm:

"...amar a tu prójimo, es decir, sentirse responsable por él y uno con él, mientras que la ética equitativa significa no sentirse responsable y unido, sino distante y separado; significa respetar los derechos del prójimo pero no amarlo.(...)La práctica del amor debe comenzar por reconocer la diferencia entre equidad y amor.

Si toda nuestra organización social y económica está basada en el hecho de que cada uno trate de sacar ventajas para sí mismo, si está regido por el agiotismo atemperado sólo por el principio ético de la equidad, ¿cómo es posible hacer negocios dentro de la estructura de la sociedad existente, y al mismo tiempo practicar el amor? ¿No implica lo segundo renunciar a todas las preocupaciones seculares y compartir la vida de los más pobres? Los monjes cristianos y personas como Tolstoy, Albert Schweitzeir y Simone Weilhan han planteado y resuelto este problema en forma radical. Otros comparten la opinión de que en nuestra sociedad existe una incompatibilidad básica entre el amor y la vida secular normal. Llegan a la conclusión de que hablar del amor en el presente sólo significa participar en el fraude general; sostienen que sólo un mártir o un loco puede amara en el mundo actual, y, por lo tanto, que todo examen del amor no es otra cosa que una prédica. Este respetable punto de vista se presta fácilmente a una racionalización del cinismo. En realidad es implícitamente compartido por la persona corriente que siente: "me gustaría ser un buen cristiano pero tendría que morirme de hambre si lo tomara en serio". Este radicalismo es un nihilismo moral. Tanto los "pensadores radicales" como la persona corriente son autómatas carentes de amor, y la única diferencia entre ellos, consiste en que la segunda no tiene conciencia de serlo, mientras que los primeros conocen y rconocen la "necesidad histórica" de este hecho. (...)(página 126).

El principio sobre el que se basa la sociedad capitalista y el principio del amor son incompatibles. Pero la sociedad moderna en su aspecto concreto es un fenómeno complejo. El vendedor de un artículo inútil, por ejemplo, no puede operar económicamente sin mentir; un obrero especializado, un químico y un médico pueden hacerlo. De manera similar, un granjero, un obrero, un maestro y muchos tipos de hombres de negocios pueden tratar de practicar el amor sin dejar de funcionar económicamente. Aun si aceptamos que el principio del capitalismo es incompatible con el principio del amor, debemos admitir que el "capitalismo" es, en sí mismo, una estructura compleja y continuamente cambiante, que incluso permite una buena medida de inconformidad y libertad personal. " (Página 126 y 127).

"La gente capaz de amar, en el sistema actual, constituye por fuerza, la excepción; el amor es inevitablemente un fenómeno marginal en la sociedad occidental contemporánea. No tanto porque las múltiples ocupaciones no permiten una actitud amorosa, sino porque el espíritu de una sociedad dedicada a la producción y ávida de artículos es tal que que sólo el no conformista puede defenderse de ello con éxito.Los que se preocupan seriamente por el amor como única respuesta racional al problema de la existencia humana deben, entonces, llegar a la conclusión de que para que el amor se convierta en un fenómeno social y no en una exepción marginalista e individual, nuestra estructura social necesita cambios importantes y radicales. (...)

Nuestra sociedad está regida por una burocracia administrativa, por políticos profesionales; los individuos son motivados por sugestiones colectivas; su finalidad es producir más y consumir más, como objetivos en sí mismos.

Todas las actividades están subordinadas a metas económicas, los medios se han convertido en fines; el hombre es un autómata -bien alimentado, bien vestido, pero sin interés fundamental alguno en lo que constituye su cualidad y función peculiarmente humana-.

Si el hombre quiere ser capaz de amar, debe colocarse en su lugar supremo. La máquina económica debe ser capaz de servirlo, en lugar de ser él quien esté a su servicio. Debe capacitarse para compartir la experiencia, el trabajo, en vez de compartir, en el mejor de los casos, sus beneficios. La sociedad debe organizarse en tal forma que la naturaleza social y amorosa del hombre, no esté separada de su existencia social, sino que se una a ella. Si es verdad, como he tratado de demostrar, que el amor es la única respuesta satisfactoria al problema de la existencia humana, entonces toda sociedad que excluya, relativamente, el desarrollo del amor, a la larga perece a causa de su propia contradicción con las necesidades básicas de la naturaleza humana.

Hablar del amor no es "predicar"; por la sencilla razón de que significa hablar de la necesidad fundamental y real de todo ser humano.Que esa necesidad haya sido oscurecida, no significa que no exista. Analizar la naturaleza del amor es descubrir su ausencia general en el presente y criticar las condiciones sociales responsables de esa ausencia. Tener fe en la posibilidad del amor como un fenómeno social y no solo excepcional e individual, es tener una fe racional basada en la comprensión de la naturaleza humana." Páginas 127 y 128.
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