Desconsuelo

Yo y nada
es lo mismo
¡la misma mierda!

Y no hay remedio, ni secreto
que borre este desconsuelo
que limpie el smog de los cementos
que humedezca la sequedad de los desiertos.

No me alcanza el consuelo de los aviadores
y se me oye tanto como el trajinar de las hormigas
la dureza de este vendabal de soledad
me toca
me encuentra
tensa.

Quiero componer todas las cosas
y saltar, saltar, saltar, sobre las cordilleras
y luego,…

¡Nada importa!
y si importa
me entrego a mis caricias mientras restaño mis heridas
de soslayo…
recibo cualquier caricia
embebida siempre
tras las huellas de los pasos
tras cualquier vestigio de todo ser.

8.VI.06
Santiago, RD.

Libérrima

Nada para esta descomunal fuerza
sólo mi yo acariciante, incondicional,
sin aceptación de mediocridades,
sólo mi yo
montado sobre olas,
sólo en olas.

Desconcertada no acierto el acertijo
pero no quito ni agrego
para descifrarlo,
ni simplificarlo.

Natural
a lo descarnado
transcurre el tiempo,
o a lo compasivo:
¿qué lo define?
azar puro
¿o…?

Y la alegría de este estar inclemente,
libérrima,
libérrimamente inclemente.

Santiago, RD
8.VI.06

Apretando, sólo apretando

Apretando la colcha espuma, el clítoris, la pelvis,
las superficies todas
mientras los mundos penetran la carne, y la carne penetra la boca, el beso, las cejas, la pestaña, la frente, la espalda, los muslos, los brazos,
la gelatina...
y no se podrán olfatear pequeñeces,
el gran beso será la libertad, y la dulzura
los huesos rotos
los cuerpos alzados
la menstruación acariciada
y sabrá la pasión compartir huellas
oler tu ser sin tiempo.

Y se gritará a la noche sin dejar de apretar
y cantar aprisionando las palabras
y observar los fuertes roces
y construir...
¿Qué?
un apretón del cielo,
el toque de los cuerpos reales
la adaptación a muchos placeres
y el no aceptar los contrapesos.

Poner bustos, manos, nalgas, nariz, cráneo, pelo,
y ser todos aplastados, triturados, chocados, amados,
apretados, agradecidos,
por la brisa, la luna y el sol.


4.VI.06
Santiago, RD

Algo de verdad en los elementos de la antinomia

Estoy releyendo el Principito. Como él quiero una amiga, un amigo...

Acá voy a ir entregando los fragmentos que me van conmoviendo en su lectura, pensando en mis amigas y amigos.
Autor: Antoine Saint Exupéry. DELMOS Ediciones. España. 2003

Describiendo su encuentro con el Principito, Antoine
dice:

"Había una vez un Principito que vivía en un
planeta...y quería un amigo..." Página 18.

Copiando de Antoine, quiero decir, que:

Había una vez una mujer, que escribe en un blog..., y que quiere sobretodo amigos, amigas, y no importa si así no lo desean...acá estoy.

Mildredd...

la obrera, princesita, trabajadora doméstica, la

haitianófila, la dominicanita internacionalista, la

migrante, la trabajadora sexual, la reina, la lesbiana,

la atea, la creyente, la agnóstica, la heterosexual,

en fin...

"nada humano me es ajeno".



Quiero ser amiga...aunque sea de lejos...

de todas las personas que llevan algo dentro

de vulnerabilidad, de fuerza, de anomia, de

conservadurismo, de revolución rebelde, o de hippie,

quiero encontrar un grano de verdad en cada antinomia.

Nosotras, nosotros

Entre las piedras estoy

rompiendo
dinamitando...

y a fuerza
de músculos
y dedicación inmensa
hay un trajinar acucioso
una iluminación plena
iris con iris
oídos oídos
manos
ilusión
compasión...

Prometo
compañeros
compañeras
soñar
haciendo
las quimeras.

Apuesta

el agua
el viento
las nubes
revolotean
oidos
piel
fluidez de adentro

se mudan de casa
de dueño, de dueña
apuestan a quien más sienta...

25.VI,06
Santiago, RD

Revoloteando

Y
acá ando
revoloteando
entre tu carne
tu sangre
tus nervios, tu corazón, tus huesos…

25.VI.06
Santiago, República Dominicana