Dios como recurso de propaganda en Honduras

En Honduras, to el mundo está manipulando, o sinceramente usando a Dios. je je, ji ji... ¡¡¡Maduremos todas y todos!!!

mildred d

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El golpe de Estado divide a la Iglesia católica en Honduras

DANIEL LOZANO - ENVIADO ESPECIAL - 03/10/2009 08:00

Micheletti: "Yo soy el presidente de Honduras a menos que Dios quiera quitarme de aquí".

Zelaya: "Estoy vivo por una gracia de Dios".

General Romeo Vásquez: "Me hinco a pedirle sabiduría a Dios".

Xiomara Castro de Zelaya: "Dios está haciendo su obra, Dios está tocando el corazón de los golpistas".


Dios por aquí, Dios por allá. Honduras, aunque parezca sumida en una batalla por la fe, vive una crisis política y social, tal vez la más peliaguda de un país arrasado hace años por el huracán Mitch, que sufrió la Guerra del Fútbol con El Salvador, dictaduras militares y gobiernos corruptos. No importa que sean católicos o evangélicos, todos abusan de la misma palabra. Y muchas veces en vano

"Dios es la palabra más manoseada ahora, tanto por las víctimas como por los garroteadores. En un pueblo como el hondureño hablar de Dios es una buena táctica para la propaganda". El padre Fausto Milla habla con tanta suavidad como contundencia. Lleva décadas trabajando con los pobres en el Copán, la región rebelde. Ha acudido a la Embajada de Brasil para entregarle a Zelaya hierbas con las que cura a los pobres. Y opina sobre la intermediación emprendida por el obispo Pineda: "¿Cómo se puede dialogar con el garrote en la mano? A Dios rogando y con el mazo dando".

La Iglesia católica ha intentado canalizar las vías de negociación desde el regreso de Zelaya al país hace 13 días. Propone abrir una mesa de diálogo compuesta por representantes del gobierno depuesto, del gobierno de facto, de la Unión Cívica Democrática y de la Resistencia.

Prohibido hablar

Pero el clero hondureño tomó partido poco después del golpe en boca de uno de los cardenales más poderosos del continente, monseñor Óscar Rodríguez Maradiaga, papable y ahora acusado de golpista por la Resistencia. El férreo marcaje al que Maradiaga tiene sometidos a sus obispos y sacerdotes no han logrado callar a los religiosos que apoyan a Zelaya: el salvadoreño Andrés Tamayo, parapetado con el presidente en la legación brasileña; Luis Alfonso Santos, obispo rojo de Copán; y el propio padre Milla, quien acusa sin miramientos: "El cardenal se descardenalizó. Se autoencarceló en la cárcel del pueblo".

Y muchos otros en las colonias pobres del país. Honduras está partida en dos. También la Iglesia. En la Colonia Kennedy en Tegucigalpa, el padre Sebastián oficia la última misa del día. No quiere hacer declaraciones, lo tiene prohibido por el Episcopado.

-Padre, y si pudiera hablar, ¿qué diría?

-Pues que estoy con el pueblo y con la Constitución. Estamos tan divididos como el país, aquí la influencia de monseñor es enorme. Controla la archidiócesis. Pero Copán sí está levantada".



http://www.publico.es/internacional/257344/golpe/divide/iglesia/catolica/honduras

Se necesita formación de género para superar el machismo y el materialismo en algunos peloteros: Caso Ambiorix Burgos

El pelotero Ambiorix Burgos M. acaba de reornar deportado, luego del doble feminicidio de dos mujeres, por lo que la justicia de SFM actuó con impunidad por las razones que Susi Pola nos comentaba en diciembre de 2008. Resume Susi:

"...De las dos muchachas que atropelló y mató en Nagua: una de ellas no había consentido a sus "avances amorosos" ¡y se sintió rechazado! Testigos del caso, dicen que él les pasó varias veces por encima hasta que las despedazó!..Apenas estuvo preso, a pesar de que se dictaron medidas de coerción de tres meses, logró variar la medida cuando tuvo que jugar en La Romana!..."Susi Pola

Veamos con amplitud las debilidades que tenemos que superar de nuestra cultura de género machista y materialista contra las mujeres.

mildred d

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El Nacional del martes 9 de diciembre de 2008.


El juego del pelotero acusado de feminicidio

Por Susi Pola


Mañana, miércoles 10 de diciembre, se cierra el período de los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, que desde el 25 de noviembre recuerda al mundo la necesidad de parar estos crímenes basados en el género, la situación de la población infectada por el VIH-Sida, también el aniversario de la Masacre de Montreal y el de la Declaración de los Derechos Humanos. Y dentro de este mes de noviembre prolongado para la denuncia, cabe una reflexión pública sobre la decisión de la Cámara Penal de la Corte de Apelación de San Francisco de Macorís, hace ya más de un mes, de disponer la libertad del pelotero Ambiorix Burgos M., situación que motivó la alarma pública del presidente de la Suprema Corte de Justicia (SJC), quien dijo solicitar una copia de la sentencia para iniciar una investigación.


En un país marcado por los altos índices de impunidad en materia de delitos de violencia basada en el género, sea intrafamiliar y/o sexual, es bueno saber los resultados de la pesquisa acerca del lanzador de los Mets de Nueva York, acusado por familiares de Josefina Minaya Martínez, de 38 años, y Angely Fañas, de 29, de la muerte intencional a las dos mujeres, en un supuesto accidente de tránsito ocurrido en el kilómetro 4 de la carretera de Nagua.

Al parecer, el principio de inocencia alegado por Burgos, convenció al colegiado que también facilitó la entrega del vehículo propiedad del pelotero, una Hummer color blanca con la que el supuesto crimen fue cometido, después de tres sentencias obtenidas por los abogados defensores y tras un plazo de una hora bajo amenaza de demanda por abuso de poder. El pelotero, contratado por Los Toros de la Romana, tampoco tiene impedimento de salida.

No han valido los antecedentes registrados en la justicia de Estados Unidos y en la local, que indican la reincidencia del pelotero como masculino violento, y mucho menos las declaraciones de testigos presenciales del hecho, que aseguran que Burgos M. conducía la yipeta Hommer de su propiedad, con la que arrolló a las dos mujeres. Tampoco se ha hecho caso de la querella de la familia de las dos muchachas, que aseguran como antecedente el hostigamiento y acoso sin resultado del pelotero a una de ellas.

Aunque hemos cambiado las leyes, los paradigmas sociales y culturales patriarcales se mantienen intactos, como también el corporativismo sobre el poder masculino que “normaliza” el maltrato, la barbarie y hasta el asesinato cuando se trata de imputados poderosos. Sin embargo, en el caso del pelotero vale un análisis “sociológico” del deporte, como dice Miquel Moragas, investigador catalán del tema, y hacerlo más allá del análisis simple de sus contenidos, porque estos contenidos se expresan precisamente en acciones sociales verdaderamente excepcionales (rituales, fiestas masivas…) que implican el ámbito social de la cultura cotidiana y de la educación. Para Moragas además, está claro que el deporte en general interfiere plenamente en la vida cotidiana, influye en los procesos de socialización, determina una buena parte del tiempo libre y constituye un punto de referencia clave para los procesos de identificación social de mucha gente. En diversos países y de diversas maneras, los éxitos deportivos se convierten en auténticas demostraciones sociales, o incluso, en reivindicaciones populares.

Y en nuestra sociedad dominicana la pelota es una institución que envuelve sobretodo a hombres jóvenes y a una niñez masculina que no solo vibra al compás del baile deportivo de los peloteros, sino que los asume como sus héroes más allá del partido, una situación que debiera tenerse en cuenta en las instituciones que tanto dinero ganan con el juego, sin dejar beneficios sociales a un país, como el nuestro, que se atiborra de “pan y circo” en época de pelota.

En realidad, las autoridades encargadas de velar por la educación dominicana, ya deberían de haber reaccionado oficialmente, como lo hizo el Juez Presidente de la Suprema; por lo menos, prohibirle al pelotero de antecedentes violentos, exhibirse desfachatadamente en el play jugando normalmente y pasearse con el vehículo con el que se cometieron los hechos, como si nada.

Una muestra de que: aún para el statu quo nacional matar a una mujer o a dos, no es un crimen grave, ni se compara con otros; que los acusados por delitos extremos son “menos imputados” cuando son poderosos, famosos y ricos, o hacen poderosos, famosos y ricos a otros; que en el deporte nacional solo importa el proceso de producción de dinero; y que somos una banda de sinvergüenzas todos/as, capaces de cerrar los dos ojos, el corazón y callar.
Insisto, por la salud de la masculinidad dominicana, Ambiorix Burgos M. no puede ser retratado ni con una pelotita de cinco cheles, mucho menos asociarse al deporte nacional, mientras su situación no se aclare judicialmente.

(susipola@gmail.com)

Grisbel Medina: Felicidades Premio Periodismo a favor de la niñez y de la adolescencia.

Grisbel Medina, de Santiago, periodista de la Asoc. de periodistas con Perspectiva de Género ganó anoche el Primer Lugar en Prensa Escrita de los Premios Nacionales de Periodismo sobre Niñez y Adolescencia, que auspician UNICEF, Visión Mundial y Plan Internaciona.

¡Felicidades amiga!

Certeza


Seguros
inciertos
los caminos.

¡Somos muchas, muchos!

Qué gran construcción
o
qué tremendo desatino.

Se van haciendo caminos
eso sí es cierto.

Rompiendo rocas
estamos, muchas veces,
¿O vivimos rompiendo rocas permanentemente?
Leandro lo afirma con certeza absoluta.


Milddd
Santiago, RD
21.09.09

Cuba criticado desde adentro, desde el socialismo, la libertad de crítica se puede y se quiere más: Leonardo Padura


ENTREVISTA: LEONARDO PADURA | ESCRITOR CUBANO

"En Cuba se libra una lucha contra el tiempo"

El escritor cubano Leonardo Padura reflexiona sobre la "perversión" del socialismo en 'El hombre que amaba a los perros', su última novela

MAURICIO VICENT - La Habana - 23/09/2009

La entrevista se celebra en su casa habanera del barrio de Mantilla, donde Leonardo Padura ha vivido desde que nació, hace 54 años, y donde ha escrito las nueve novelas que ha publicado hasta ahora. La última, El hombre que amaba a los perros, recién salida en España, revive el crimen de Ramón Mercader, el asesino de León Trotsky, y reflexiona sobre la perversión del socialismo como gran utopía de la humanidad en el siglo XX. Una utopía que, desde luego, tuvo consecuencias en Cuba.

Pregunta. ¿Qué tiene de actualidad esta historia?

Respuesta. Mercader es un hombre que estuvo alrededor de uno de los acontecimientos históricos más dramáticos, simbólicos y reveladores del siglo XX. Su historia, además, es permanente: un hombre que renuncia a todo por una fe, que se inmola por una ideología cargada de escolástica y trascendentalismo, como sin duda fue el socialismo soviético. Mercader es un símbolo de cómo el fanatismo es capaz de pervertir y utilizar a los humanos, y pocas realidades pueden ser más actuales.

P.¿Qué cosas descubrió durante la investigación que no sabía?

R. Durante cinco años consulté las fuentes más diversas. En todo ese proceso lo que más me impresionó fue descubrir lo poco que sabíamos los cubanos de mi generación de lo que había sido la verdadera historia soviética y comprender por qué ese país y esa sociedad debían desaparecer: eran criaturas falsas y enfermas desde hacía muchísimo tiempo que, incluso, practicaron la traición y el crimen de Estado.

P. Uno de los protagonistas de su libro dice: "sintió pena por él mismo y por todos los que, engañados y utilizados, alguna vez creyeron en la validez de la utopía fundada en el desaparecido país de los Soviets". ¿Compartes esta reflexión?

R. Sí. Nuestro conocimiento de lo que ocurrió en la URSS fue parcial y seleccionado, se nos hizo creer en algo de lo que no conocíamos las entrañas más oscuras, que eran muchísimas. Creímos -o trataron de que creyéramos- que cada soviético era un hermano, que el futuro de la humanidad pertenecía por completo al socialismo y otras frases así. Y con aquellas frases iba toda una historia falsificada por Stalin, sus cómplices y sus seguidores, una ideología que se presentaba como la consumación del humanismo pero que en realidad arrastraba la sangre de diez, quince millones de víctimas. Y el sudor y la esperanza de otros muchísimos millones de creyentes.

P.El protagonista de la novela casi llega a perdonar a Mercader. ¿Y usted?

R.Yo he tratado de entenderlo, de buscar sus razones. No niego que su final, casi abandonado, sabiendo que había sido utilizado y engañado, llega a provocar una cierta compasión. Pero no lo perdono, eso no. Siempre queda, incluso en el totalitarismo más férreo, un resquicio ético que el individuo puede manejar desde sus propias convicciones y que te permite decir que no ante lo inadmisible y no convertirte en parte de algo reprobable, como el crimen, la delación, la traición.

P.¿Cuál fue la principal estafa del socialismo?

R. El estalinismo, sin duda;. Las proporciones de la perversión política, económica, filosófica, ética y hasta estética que implicó la apropiación por parte de Stalin de una idea y de una revolución que pretendían crear una sociedad con la mayor equidad social y con las máximas posibilidades de realización humana, fue la mayor traición. El estalinismo se exportó y se convirtió en legado y, con otros métodos y rostros, frustró la realización del gran sueño utópico de los hombres (y mujeres-md): la sociedad de los iguales.

P.¿Qué ha dejado en Cuba la copia del modelo socialista soviético?

R. Creo que Cuba, desde que se anunció el carácter socialista de la revolución, trató de crear su propio modelo. Y en buena medida lo logró: solo así se entiende que haya desaparecido el socialismo soviético y europeo y que Cuba, sola y con un embargo y la hostilidad norteamericana, haya mantenido su estructura política y social...

Pero, claro, quedaron cosas importantes, como la economía centralizada, la mayoritaria propiedad estatal de los medios de producción (incluida la tierra) y otras que hoy se discuten y que, quizás, pronto sean cambiadas. En Cuba, solo con transformaciones esenciales del viejo modelo puede empezar a pensarse en un socialismo posible, en una sociedad más equitativa y que económicamente sea un proyecto viable.

P. En esta novela y en otras suyas muchos personajes son gente decepcionada y arrepentida. Gente que se quiere ir del país, que está cansada de anteponer los sueños individuales a los colectivos, harta de que el Estado se meta en todo...

R. Desde los años finales del siglo pasado en la narrativa cubana se ha trabajado lo que se ha dado en llamar la literatura del desencanto, que no es solo un reflejo de la crisis que vive el país desde entonces, sino y sobre todo, del cansancio de los individuos. El exilio al que se han ido tantos cubanos es una de las manifestaciones de ese desencanto. Pero también lo es la opción por la crítica y el debate de muchos de los que nos hemos quedado a vivir en la isla.

P.¿El socialismo cubano puede reinventarse o ya está agotado?

R.Yo no soy un político y no sé si el modelo está agotado, porque de hecho se ha sostenido veinte años después de la caída del muro de Berlín. Pero como ciudadano que he vivido muchas de las carencias, vicisitudes y dogmatismos que nos han asediado por años. Como escritor y hombre de pensamiento, creo que se necesita refundar una utopía y no solo para Cuba, sino para todo el mundo.

P.Al llegar al poder Raúl mucha gente albergó expectativas de cambio. Han pasado casi tres años...

R. En Cuba se libra una lucha contra el tiempo, y cada vez hay menos tiempo. Hay lastres muy pesados y peligrosos para la estabilidad y el futuro del país: la ineficiencia y la asfixia de una economía que no acaba de encontrar cauces productivos; el crecimiento de la marginalidad y la corrupción (y corruptos son, sobre todo, quienes tienen algún poder); el burocratismo agobiante y parasitario; la acumulación de necesidades muy diversas (vivienda, alimentación, la relación desquiciada entre salario y costo real de la vida, etc.); la desorganización... Hace falta ver si todavía hay capacidad para cambiar todo lo que debe ser cambiado, introducir esos cambios estructurales y conceptuales que se mencionan pero no se definen.

P.Todo sigue estando en manos de los históricos...

R.Los cubanos llevamos casi veinte años viviendo en medio de una crisis económica propia, y antes vivimos todas las carencias y sacrificios de los años sesenta y setenta -incluida en ese tiempo la más férrea ortodoxia política que marginaba a religiosos, homosexuales, y condenaba cualquier desacuerdo y que, por respuestas como las que le doy ahora, me hubieran caído encima años de marginación intelectual-. Por esa persistencia de las crisis hay tantos que emigran o se agotan: pero precisamente por haber soportado tantos sacrificios y necesidades, creo que la gente en Cuba se merece un futuro mejor y el derecho a la crítica. Entonces, ya sean los 'históricos' o los emergentes, el deber de los que gobiernan es responder a esa necesidad e introducir los cambios que preserven lo aprovechable y que procuren soluciones a lo no resuelto.

P.¿Qué le pareció el concierto de Juanes en la Plaza de la Revolución?

R.Me pareció muy bien. Un concierto sin consignas políticas, en el que el mensaje principal es la paz y la comprensión, eso en Cuba me parece una cosa extraordinaria y necesaria. El concierto tuvo un mensaje renovador, fue un revulsivo de cosas que están anquilosadas... Todo lo que sea apertura, en cualquier sentido, es importante.

P.¿Cuál es el mayor reto de Cuba hoy día?

R.Preservar el sueño de una sociedad mejor es, sin duda, una de las responsabilidades históricas. El mayor desafío sería sostener en la realidad un proyecto que incluya a todos los cubanos, que evite un desplome social catastrófico y que garantice una vida digna a todos: la República Martiana que se construiría "con todos y para el bien de todos".

© EDICIONES EL PAÍS S.L.


Educación: William Ospina

(Leído en la clausura de Metas 2021, de la Organización de Estados Iberoamericanos)

UNA COSA ES LA EDUCACIÓN Y OTRA es el sistema escolar. Por momentos coinciden, pero la educación comienza mucho antes de la llegada de los niños a las aulas. Por eso tiene tanto sentido la frase de Bernard Shaw: “Mi educación se vio interrumpida con mi ingreso a la escuela”.

La primera forma de enseñanza es el ejemplo, y lo más importante es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Kafka veía con alarma que su padre les prohibía a los hijos exactamente todo aquello que él se permitía hacer en la mesa y en la vida, y de allí nació su crítica espantada a las arbitrariedades de la patria potestad. Nuestros primeros educadores son padres, parientes, amigos, gentes desconocidas en las calles, autoridades, gobernantes, medios de comunicación.

A menudo, cuando un niño llega a la escuela, los rasgos fundamentales de su educación y acaso de su existencia ya están trazados. Y así como existen influencias también existen vocaciones, aquello que en la fisiología y la sensibilidad nos predispone a determinados temas y disciplinas. Por eso es tan importante que desde la primera etapa de la vida se nos escuche y no sólo se nos enseñe. Ver a un niño como un cántaro vacío que hay que llenar de cosas, de información, de deberes y rigores, es olvidar que en cada instrumento existe ya la pauta de un sonido, que hay maderos que contienen canoas y maderos que contiene guitarras.

Un buen maestro no es sólo quien sabe hablar sino sobre todo quien sabe escuchar, el que descubre qué potro está encerrado en el bloque de mármol. Y por eso es tan nociva la sobreexposición a los medios de comunicación, que siempre hablan y nunca escuchan, y que sobre todo son incapaces de escuchar lo tácito, lo que todos decimos sin hablar.

El aprendizaje de nuestro propio valor, de nuestra propia dignidad, es lo primero. Nunca llegará a saber nada el que no sabe de sus propios derechos y posibilidades. Por eso la educación que tiraniza y que irrespeta, la educación que masifica, es fuente de todos los fracasos y todas las violencias. Por ello la educación no es simplemente la solución a los problemas de la sociedad: a veces es el problema. Puede educarnos en la exclusión, en el racismo, en el clasismo, en las manías de la estratificación social. Sólo cierto tipo de educación forma realmente individuos y forma ciudadanos.

Es ingenuo pretender que si el niño llega a la escuela ya hemos cumplido nuestros deberes con él: también hay que preguntarse qué escuela es esa y en qué tipo de sociedad está levantada. Acabo de leer el informe que una revista trae esta semana, sobre niños muertos de miedo de tener que ir a la escuela, porque para llegar tienen que atravesar entre las balas. El país es una gran escuela en la que crecen las escuelas pequeñas, y si todo es un campo de guerra, donde la única oferta de empleo para los muchachos es la violencia pagada por todos los ejércitos, de poco sirve que en la escuela se alternen los discursos de Platón y de Cristo.

Lo primero que tenemos que aprender es a no hacer trampa, a respetar a los otros, a respetarnos a nosotros mismos, a tener un sentido de comunidad, a apreciar el valor del trabajo. Sentirnos pertenecer a una memoria, a un territorio, a un sistema de valores. ¿Están nuestra
sociedad y nuestra escuela formándonos en esos principios? Que la gente haya tenido una costosa educación no significa que sea bien educada: parte de la violencia que padecemos no es fruto de seres iletrados; basta ver los foros de los periódicos para entender que hay gente que escribe
con odio y con violencia; uno de los mayores males de nuestras sociedades, la corrupción, suele ser obra de gentes que lo han tenido todo, incluidos títulos universitarios.

He dicho que primero aprendemos por el ejemplo. En segundo lugar, creo que aprendemos por el diálogo. Éste no sólo nos inicia en el conocimiento de que existe una verdad, sino en la conciencia de que podemos interrogarla, matizarla, atrever opiniones. El diálogo estimula la curiosidad y el deseo de saber. Y allí podemos percibir la importancia de las artes en la formación de nuestra sensibilidad, de nuestra honda humanidad. Enmanuel Kant dejó escrito que la más importante de las artes es la conversación. Porque en ella intervienen la memoria, la inteligencia, el carácter, la sensibilidad, el conocimiento de los otros, la imaginación. En ese arte los amigos son nuestros maestros, y los maestros son nuestros amigos.

En tercer lugar está, por supuesto, la lectura. Los planes de alfabetización a veces olvidan que la lectura supone por lo menos tres elementos: el desciframiento, la comprensión y la crítica. Conozco personas que pueden deletrear, descifrar un texto y que sin embargo no lo comprenden. Basta oír a alguien leer en voz alta para saber si está comprendiendo lo que lee. Y cuando hablo de comprensión hablo a la vez de entender un texto y de sentirlo.

Hay personas que me han confesado que entienden un poema cuando lo leen, pero que sólo lo sienten cuando escuchan a otra persona diciéndolo. Porque hay una carga de emoción en los textos, y no sólo en los textos poéticos, un contenido de belleza, de sentimiento, de pasión, de deleite o de maravilla, que va más allá del mero entender, que exige la participación de las emociones, que está gobernado por el ritmo y si se quiere por la música.

Finalmente, la lectura verdadera tiene que ser capaz de crítica, de dialogar con el texto, de atrever objeciones, de construir a partir de él opiniones propias, otras alternativas, otros sentidos y desenlaces. ¿En qué parte de la educación formal está incluida la formación de la sensibilidad y del criterio? Queremos una educación que nos haga buenos profesionales y buenos operarios, pero sobre todo necesitamos una que nos haga valientes ciudadanos, y lúcidos seres humanos.

¿Quién nos enseña a tener opiniones propias, serias, razonadas?
¿Quién nos educa para no ser veletas bajo la manipulación de tantos poderes e intereses que hoy controlan el mundo? ¿Cómo formar parte de una civilización y no de un reducto de intereses o de un campamento de supervivencia? ¿Cómo pensar y vivir en función del engrandecimiento de una sociedad y no de la defensa mezquina y a veces suicida de un mero proyecto personal o gremial?

A partir de cierto momento la educación sólo puede ser activa. Compartir conocimientos, investigar, crear, hacer. La investigación, la experimentación y el trabajo son altos instrumentos, pero sólo pueden servirnos si esa primera educación que nos hace humanos y ciudadanos se ha cumplido con coherencia y con profunda responsabilidad.

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¿Y los partidos políticos dominicanos PRD, PLD y PRSC?: Máquinas para buscar conveniencias materiales

Consumada la traición

Escrito por: Julio Martínez Pozo (eltribunaldelatarde@yahoo.com)

¿A quién achacar la principal responsabilidad de que la Constitución dominicana se prepare para calificar entre las más ridículas, inútiles y atrasadas del mundo?

Sólo a tres de los países más empobrecidos, se les ha ocurrido constitucionalizar derechos al feto: Guatemala, Honduras y El Salvador, los de mayor tasa de analfabetismo en la región. A ese club se suma la República Dominicana, por obra y gracia de la politiquería sin fundamentos.

Y que no me digan que un aspecto no puede dañar una nueva obra que consagra lo que pomposamente se denomina “estado social de derecho”, retórica fofa que no transforma ni con un rasguño la exclusión social. Las sociedades que han superado el Estado de derecho, aquél que antepone las instituciones a los individuos y en los que nada tiene más poder que la ley, andan en la etapa de superar ese esquema por uno que además se ocupe de fortalecer servicios y garantizar derechos esenciales.

No es sólo que se pregone que somos iguales, sino que el Estado promueva ese concepto, igualando la asequibilidad a la salud y la educación, no es sólo que se plantee el derecho al techo sino que se provea.

La mejor demostración de que el tal estado social de derecho es una tomadura de pelo, lo constituye la burla a los derechos de la mujer, a la que ni en caso de violación o preñez incestuosa se le quiere reconocer el derecho a decidir sobre su cuerpo. A la ciencia se le cierra la oportunidad de la investigación con células madres, mientras a los médicos se les pone trabas para salvar la vida de una madre cuando toque decidir entre ésta y la del feto.

El cuento es que el médico podrá apegarse al estado de necesidad para justificar su actuación y que podrá aplicar los protocolos que han regido hasta ahora, la diferencia es que, en caso de que alguien con calidad para demandar se proponga afectar a médico, éste tendría que ir a proceso judicial, lo que no sólo le puede significar la inversión de una parte de su patrimonio en asistencia jurídica, sino la angustia e incertidumbre familiar que acarrea.

Esa ha sido la cosecha de imponer como prioridad una reforma constitucional en un país sin crisis en esa materia. Lo que ha provocado la prisa una vez más, no ha sido la necesidad de resolverle problemas al país, sino a líderes políticos.

Como no se quería dar la apariencia de que importaba sobre todo un punto, se permitió que el texto constitucional fuere trastocado, pero la cantidad de absurdos y errores deja claro que no hubo revisión rigurosa.

No creo que en este país haya nadie más avergonzado del contenido del nefasto artículo 30, que el propio remitente del proyecto de reforma, quien quedó entrampado.

Desde el principio, el PRD se percató de que el presidente Fernández no compartía que se consagrara el respeto al derecho a la vida desde la concepción, y jugó a tratar de que el PLD cargara con el costo político de diferir de la posición de la Iglesia Católica, lo que el PLD evadió por entender que le sería perjudicial en una coyuntura electoral.

Son dos organizaciones que llenarían de vergüenza a los líderes referenciales que citan para usar, jamás para emular, porque en esta sociedad los partidos no están para sustentar posiciones sino para procurar y mantener puestos en el Estado, sin importar lo que haya que sacrificar.