martes, noviembre 03, 2009

Movimiento local social para participar en las elecciones municipales: Villa Altagracia



En Villa Altagracia se crea Movimiento local con ánimo de participar en las elecciones municipales: 2010-2016.

Estas iniciativas fortalecen corrientes críticas y aumentan las exigencias a las actitudes individualistas y obliga a más compromiso con la ética de respeto a lo público. Felicidades.

http://elpuertowr.com/el-puerto-y-va/ALVA-contra-corrupcion-en-villa-altagracia.html

lunes, noviembre 02, 2009

Una socialista no seducida por el poder personal: Michelle Bachelet

"...al entrar un señor con una bandeja de té, ella misma se interrumpió en medio de una frase, le dirigió una sonrisa cariñosa y le dijo: "Buenos días, Miguel. Muchísimas gracias"." Michelle Bachelet, un modelo de socialismo sin enfermedades con la patología del poder, debilidades, a veces propias del caudillismo y de los patriarcas, y de la prepotencia neoliberal, que no sabe de interiroridad para vivir, los $$$ los confunden y apenas viven para comprar, coleccionar, vanidades, y cero compasión para la suerte de todas y todos.

mildred d

_______
ENTREVISTA Michelle Bachelet Presidenta de Chile

"Los hombres sienten más una atracción fatal por el poder"

JOHN CARLIN 01/11/2009

Durante los 20 años transcurridos desde el final de la guerra fría, América Latina ha pasado de ser un continente plagado de déspotas y dinastías políticas a ser uno en el que se impone, de norte a sur, la democracia electoral. Pero lo que no ha cambiado del todo es el ansia de los gobernantes por eternizarse en el poder. Convencidos, como Louis XV de Francia, de que después de ellos, el diluvio, buscan cómo cambiar las reglas del juego para poder presentarse a la reelección.

Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, ofrece el caso más notorio, pero su némesis, Álvaro Uribe, de Colombia, también da señales de haber caído en la misma tentación. Igual que Daniel Ortega en Nicaragua y, en su día, Alberto Fujimori en Perú y Carlos Menem en Argentina. Michelle Bachelet, la presidenta de Chile, en cambio, no evidencia ningún interés en prolongar su mandato más allá del límite de cuatro años que impone la Constitución. Pese a que los últimos sondeos le dan un 76% de apoyo popular, un logro mayor en un país hasta hace muy poco partido políticamente por la mitad, la socialista Bachelet no ha sucumbido a la droga del poder. Habrá elecciones en Chile en diciembre y ella abandona la presidencia en marzo, pero afronta los pocos meses que le quedan al mando de su país con filosófica, e incluso risueña, serenidad.

Durante una entrevista con EL PAÍS en el palacio presidencial de La Moneda, y una segunda en su casa dos días después, prefirió no hacer comparaciones entre su forma de entender la política y, por ejemplo, la de Hugo Chávez. Con la cautela y sensatez que caracteriza a su Gobierno y a gran parte de su pueblo, insistió en que "nosotros los chilenos nunca hacemos comentarios sobre otros países".

No se cortó, por otro lado, a la hora de definir sus principios, que la colocan claramente del lado no del chavismo bolivariano, sino de la izquierda pragmática que gobierna en Brasil y Uruguay, y tampoco tuvo ningún reparo en sugerir que la patología del poder podría quizá incidir con más virulencia en el hombre que en la mujer.

Doctora en medicina, ex ministra de Defensa de su país, Bachelet, de 58 años, es simpática y humilde, vivaz y pensativa, cualidades que detectan en ella la gran mayoría de chilenos, razón por la cual han adoptado a su primera presidenta de la historia como la primera madre de la nación. Un detalle durante la primera parte de la entrevista, no muy común en personajes poderosos: al entrar un señor con una bandeja de té, ella misma se interrumpió en medio de una frase, le dirigió una sonrisa cariñosa y le dijo: "Buenos días, Miguel. Muchísimas gracias".

Pregunta. Ya que goza de una enorme popularidad entre el electorado chileno, ¿se le ha pasado por la cabeza cambiar la Constitución de tal modo que pueda repetir en la presidencia?

Respuesta. Creo que en la vida como en la política hay que ser ética y estética. Jamás cambiaría yo una situación para beneficio personal. Si yo alguna vez hubiera pensado que hay que hacer un cambio a la Constitución, habría mandado un proyecto de ley que hubiera entrado en vigor desde el próximo gobierno en adelante, no para el propio. Creo de verdad que no es una buena política que las personas arreglen las legislaciones, el mundo político, la autoridad a su tamaño. Los cambios en las leyes, en las instituciones tienen que ser para mejorar la situación del país, no las situaciones personales. Eso no me interesa, y no estoy de acuerdo.

P. Pero, tras vivir cuatro años la pompa del poder, ¿puede entender esa desesperación de algunos por no abandonarlo?

R. No soy un buen ejemplo para contestar eso. Lo único que quiero hacer en los meses que me quedan es cumplir los compromisos con la gente, porque a eso vine. Ahora... algunos dicen que el poder es sexy. Pero a mí no se me ha generado esa droga. El boato no me impresiona, ni los fuegos artificiales. Lo que sí he visto es que tiene que ver en algunos casos con la ambición personal, que puede ser ambición de fama. También he visto que hay en esto algo vinculado al género. No sé si es un tema de la naturaleza, o si es cultural, antropológico o biológico, o está relacionado con el momento de la historia en el que estamos. Pero he visto habitualmente en el trabajo (aunque, debo de insistir, hay de todo) que en general las mujeres se relacionan con el poder más desde la óptica del servicio a los demás.

P. ...Mientras que el hombre...

R. No quiero caricaturizar..., pero... parece ser que en el caso del hombre se ofrece una suerte de atracción fatal más potente por el poder. Le pasa una cosa distinta (aunque insisto en que hablo en términos generales, y hay excepciones). Se le produce una atracción por el poder que vive de manera diferente de una mujer. No estoy hablando de presidentes de la república. Lo he visto en jefaturas diversas, ministerios, muchos sitios: hay gente espléndida, encantadora, que cuando llegan a un cierto cargo se transforman en pequeños dictadores. Algo les pasa con las alturas. Llegan y se marean. No es que no pase con las mujeres, pero mi pregunta es si las mujeres no han tenido todavía suficiente exposición al poder para mostrar estas características, si a lo mejor es sólo un problema de tiempo, os es que hay algo más ontológico.

P. ¿Cuál cree que es la respuesta?

R. Éste es un juicio empírico; no pretendo armar una teoría, pero... Hay una mujer llamada Gilligan que ha hecho estudios de neurociencia basándose en observar cómo el niñito y la niñita resuelven los conflictos en los jardines infantiles. Ella dice que todos quieren resolver el conflicto (por eso no digo que los hombres llegan al poder a hacer una cosa mala y las mujeres una buena), pero las mujeres, cuando resuelven un conflicto, buscan el win-win solution. Buscan que el resultado sea bueno, pero no a costa de muchos heridos en el camino, sino de que ojalá todos salgan ganando. En cambio, los hombres se preocupan más por el resultado que por el proceso. No quiero asegurar que esto sea completamente cierto. (¡Y no digo que las mujeres son mejores que los hombres!). Pero lo que sí quiero decir es que creo que hay que buscar el mejor aporte de mujeres y de hombres, porque aparentemente hay algunos rasgos de liderazgo que pueden ser distintos, y con liderazgo complementario una sociedad puede hacer más cosas.

P. Un rasgo típicamente masculino de su presidencia que los chilenos han resaltado últimamente, tras el regocijo nacional por la reciente clasificación de Chile para el Mundial de Suráfrica el año que viene, es que usted ha invertido más que cualquier presidente anterior en el fútbol, concretamente en la construcción de estadios nuevos. Explique esto.

R. Como médico, entiendo que el deporte es esencial para la salud física y mental. Así se genera una sociedad más sana y más integrada, y por eso mi apoyo al fútbol. Mi percepción es que hay que hacer una sociedad en Chile que garantice derechos, y derechos sociales y económicos, pero también el derecho al deporte, a la recreación, lo que hace que la gente sea un poco más feliz.

P. En los últimos años ha surgido el concepto de la economía de la felicidad, algo intangible más allá de las estadísticas...

R. Es muy importante porque a veces uno mira a un chileno, la imagen que hay de Chile en el exterior, que es la imagen que tenemos de nosotros mismos, y ve que somos hipercriticones. Siempre vemos el vaso medio vacío y no medio lleno. Es un elemento cultural, porque uno va a otros países y ve otras cosas. Le doy un ejemplo. Un embajador de mi país en otro país latinoamericano (prefiero no decir cuál), donde había miles de problemas, mucha pobreza, me dijo que veía a todo el mundo feliz; que su chófer estaba siempre feliz. Le preguntó al chofer: "¿Por qué ustedes son tan felices teniendo tantos problemas?", y el chófer le dijo: "Entonces, ¿usted quiere que, además de pobres, seamos miserables?". ¡Es buenísima la anécdota! En cambio, nosotros somos mucho más serios, tenemos una estructura distinta, y eso tiene la dificultad de que a veces no nos sentimos orgullosos de lo que hemos sido capaces de construir. Pero tiene de bueno por otro lado que somos serios, que respetamos las normas, que somos exigentes con nosotros mismos, que no nos quedamos con las respuestas fáciles ni con los aplausos. Y eso nos ha permitido que las instituciones funcionen.

Y si las instituciones no funcionan, hay una crítica lapidaria; y por estas razones, en parte, a Chile le ha ido bastante bien, ha hecho las cosas que ha hecho, ha sido capaz de recuperar la democracia y reconstruir el país.

P. ¿Y capaz de ser feliz también?

R. Es un tema importante. Cuando yo voy al terreno y la gente en la calle me abraza, cariñosa, y me dice: "Sabe que éste es un país al que le ha ido bien, pero nosotros necesitábamos algo más humano, más calentito, más arropadito, como las mamás". En el fondo, eso quiere decir que no nos basta con ser exitosos en la economía, también queremos algo para ser un poco más felices.

P. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo hace un par de años que las empresas españolas estaban "a gusto" en Chile porque trabajan en un país "serio y moderno", "un ejemplo para Latinoamérica y para el mundo"... Uno ve a Chile desde lejos y tiene la impresión de que es el alumno prolijo, serio, en una clase en la que hay bastantes gamberros...

R. Esos factores que hacen que Chile sea menos alegre de lo que podría ser también son positivos porque dan un contenido de seriedad, de desarrollo, que nos sirve a la hora de que los inversionistas tienen que elegir en qué países entrar. El chileno es autoexigente, las cosas pasan de manera bastante ordenada, articulada, estructurada, y además hay un nivel educacional muy bueno desde hace muchos años atrás, con altísima cobertura. Entonces los valores se aprenden desde muy chico en el colegio, el valor de la institucionalidad, que es la clave en esto. Una pregunta que me interesa mucho es por qué tiene Chile menos corrupción que otros países. Fuimos todos colonias españolas, las iglesias son las mismas... Pero es una realidad, y es algo muy antiguo: Chile es un país serio y responsable, y desconozco exactamente por qué. Me gustaría estudiar la cuestión más a fondo algún día.

P. En un continente en el que sigue teniendo mucho peso la ideología, su Gobierno parece definirse por el pragmatismo. ¿Cómo definiría su filosofía económica?

R. Si uno quisiera resumirlo en un concepto, diría: crecer para incluir, incluir para crecer. Equilibrio macroeconómico, cuentas saneadas, responsabilidad fiscal: todo esto, claro. Pero, a la vez, con políticas sociales muy fuertes que, a medida que crece el país, van incluyendo a todos, y que al mismo tiempo den confianza e incentivos a la inversión doméstica y externa y a la empresa privada.

Siempre, también, con las regulaciones necesarias, luchando contra los abusos y la corrupción. O sea, buscar eficiencia económica, pero a la vez protección. Y entender que en un país de 16 millones no se vive del consumo interno. Tenemos más de 56 tratados de libre comercio con el mundo. Pensamos que es buena la globalización y hay que buscar oportunidades. Creemos que el libre comercio es una oportunidad. Hay países que lo ven como una amenaza.

P. Repitiendo, entonces, ¿el pragmatismo por encima de la ideología...?

R. Para mí, a los 20 años de edad, pragmatismo era una palabra grosera. Pero hoy le doy otro tono. Me encanta lo que decían los griegos: "El pragmatismo es la capacidad de hacer realidad los sueños". ¡Es verdad! Al final, no es cuestión de ser pragmáticos por ser pragmáticos, sino que gracias a ello hemos logrado disminuir fundamentalmente la pobreza, hemos logrado hacer un país que se desarrolla. Yo mantengo los mismos sueños que siempre, pero he aprendido que los instrumentos pueden ser otros. Este pragmatismo ha permitido cambiar la cara de este país.

P. ¿Cuál ha sido el mayor logro político de su presidencia? ¿Tendrá que ver con la unificación de un país que hasta hace muy poco estuvo partido en dos por el fenómeno Pinochet?

R. Hemos avanzado mucho en el reencuentro entre esos dos Chiles. El entendimiento llega a través del diálogo o, cuando el diálogo no es posible, a través de mecanismos democráticos y pacíficos que tenemos para resolver nuestras diferencias. Siempre he sido una persona que ha buscado el diálogo, los puntos en común. Desde chica, incluso. La empatía, ponerse en los zapatos del otro: eso para mí es natural. En unas clases de resolución de conflicto en las que participé en Estados Unidos entendí que una de las cosas que más le costaba a las partes era tratar de entender qué es lo que de verdad estaba pasando, más allá de lo que se decía. Insisto: uno tiene que tratar de ponerse en los zapatos del otro para buscar la fórmula.

P. ¿El resto del mundo político ha entendido el mensaje?

R. Esto para mí es muy importante y muy central. Por eso uno de los proyectos para nuestro bicentenario que estoy haciendo es el museo de la memoria. Se llama La memoria y los derechos humanos y será un museo gráfico, vívido para mostrar lo que pasó en nuestro país. Por un lado, mucha tragedia, dolor y muerte, pero para terminar en un discurso que yo permanentemente señalo: que depende de nosotros cuidar lo que hemos sido capaces de construir, que es un país más aceptador de la diversidad, un país que saca las lecciones del pasado.

Los parlamentarios rivales se pueden decir de todo en el terreno político, pero en un partido de fútbol se abrazan. Muchas veces, cuando viajo fuera, llevo parlamentarios de todos los partidos, y así se generan las condiciones para hablar en otro plan. Hay que buscar los espacios para consolidar esta tendencia.

P. Volvamos a su condición de mujer. Usted es una mujer presidente en un continente -un mundo- machista. ¿Habrá sufrido, como Hillary Clinton señalaba, eso de que la gente se fija menos en lo que dice que en su pelo, su ropa?, ¿habrá tenido que soportar actitudes paternalistas o incluso quizá haya sacado ventaja de una tendencia a subestimarla?

R. Ha habido todo lo que usted menciona, ¡por supuesto! Desde críticas al pelo, la ropa, el peso... Aquí ha habido gente de la política, hombres, de un cierto peso, pero eso era sinónimo de poderoso. En cambio, una mujer es una gorda. Si a un presidente, un hombre, en un momento muy emocionante se le llenaban los ojos de lágrimas, era un hombre sensible; en cambio, una mujer era una histérica. Estoy contando lo que salía en la prensa, no fantasías mías. Yo podría contar millones de anécdotas de este tipo.

P. Tremendamente frustrante, ¿no?

R. Sí, pero me doy cuenta de que tiene que ver con lo nuevo, lo inédito, con que la gente se maneja con códigos masculinos para relacionarse con el poder. Si uno daba una instrucción en una voz tranquila, no siempre el que le escuchaba, si era hombre, se daba cuenta de que era una orden. U otros que se resienten claramente, que se resisten a la jefatura femenina. Al comienzo hubo mucha crítica, prejuicio, machismo, subestimación, sin duda. Una vez, uno, creyendo que me estaba diciendo un tremendo piropo, me dijo: "Usted es de lo más inteligente que he conocido como mujer". . Pero yo creo que es la experiencia de todas las mujeres del mundo que trabajan, que son profesionales. Tienen que trabajar el triple y ser triplemente buenas para que las reconozcan. Me pregunto: ¿será la manera en la que las mujeres nos planteamos los temas?, ¿será algo en la estructura del pensamiento para que lo mismo dicho por un hombre suene maravilloso y dicho por una mujer no logra convencer? No sé...

P. Pero ¿se ha avanzado desde aquellos comienzos? Usted ha sido una pionera, la primera mujer en América Latina no casada con un ex presidente que ha llegado a la presidencia. ¿Ha allanado el camino para las que siguen?

R. ¡Sí! Y ha sido maravilloso, y a mí que soy médico -soy pediatra- antes las niñas me decían: "¡Quiero ser como tú, quiero ser doctora!". Ahora me dicen: "¡Quiero ser presidenta!". Ha sido un proceso, paso a paso, día a día. Hoy vemos que ha habido un cambio cultural. Las mujeres tienen la autoestima más elevada. No hay veto ahora. Todo es posible. Y lo interesante hoy es que ya no es un tema. Creo, de verdad, que ya no lo es.



© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/hombres/sienten/atraccion/fatal/poder/elpepusocdmg/20091101elpdmgrep_4/Tes
Subir

sábado, octubre 31, 2009

Nuestros códigos están integrados: poema para Jimmy valdez

JimmyValdez es un comapñero forista de Clave Digital, vive en USA, es nativo de la Provincia Valverde, de la República Dominicana. Yo, soy nativa de Laguna Salada, provincia Valverde, creo, que podemos sentirnos compueblanos. En mi época (1955-1960) todo era caliente y escaso, en mi mundo de mujeres y hombres pobres. Escribí el poema anterior, y JimmyValdez percibió en el mundo que describo mi consciencia sobre la humerada, palabra que él usó, y mi lucha de conjurarlo con resplandores. Exactamente esto fue lo que JimmyValdez escribió:

"Mildred querida, estas traspuesta en la mudez de abstracción, haciendo evidente los abismos menos sutiles de la noche. Te obligan al rapto, a abdicar a favor de la humareda… ¿Qué harás ahora con ese resplandor de conjuros?"

Y yo contesté con el sigiente poema, integrando parte de sus originales códigos con los que percibe la contradicción dialéctica en que nos movemos de mundos en humareda, confusos y en sombras, y con resplandores.

Acá mi poema para nuestro mundo de seres que buscamos un mundo más tierno y solidario, pero que estamos consciente de la inmensa tragedia en que vivimos.

mildred dolores mata
____

Nuestros códigos están integrados

Adorado Jimmy,
JimmyValdez y mildredd
maeños, dominicanos, de Las Américas,
seres de códigos integrados
por el resplandor de conjuros
estamos obligados cada hora
a respirar hondo
a rectificar el caudillismo
o el figureo (lenguaje dominicano).

Estamos obligados
a construir y acariciar
nuestra propia brisa amplia y extraña
de rebelión, conciliación y de guerra sin tiros
brisa a veces insólita
y multitudinaria.

Estamos acá
en el mundo podrido
como compañía diaria
y desde tiempos lejanos.

Paciencia, alegría,
continuos ciclones, y vacilaciones
aferrados a la aceptación
de todo lado,
y de todo aliento.

Nuestro mundo es luz amplia
brillo solidario zigzagueante
humo de la humareda insólita.

Estamos aprendiendo a tener las manos abiertas
hacia arriba
llenas de besos
las palmas abiertas
y las frentes frescas
y atrevernos a morir
tocando el VIH-SIDA,
la gripe A
y dando el beso inevitable
para diluir el desaliento.


Suave, suave, suave...
así estamos.

Aún en estos mundos de volcanes
como habitantes del fango caliente
y de la muerte.

Todos
es posible tengamos también
una ducha fresca
hermanada
mientras abrazamos la muerte.

Fidel, Bush, Obama, Ben Laden,
Micheletti, Zelaya,..
la adúltera
y el misógino sorprendido
porque su víctima aspira
a la libertad que él respira.

Los caminos son cantos
los pasos son trotes
para la persona casi suicida
tenemos trotes de obligada hermandad;
el rebelao, la rebelá
casi están acompañados
rebelados, rebeladas,
nos obligamos a compartir el aire
la palabra
el alimento
y la paciencia.

Quizás podamos los humanos
estar, ahora,
ser seres
sin obediencias interesadas
sin opresiones
ser hermanos, hermanas,
ser una hermandad
de universales.


mildred d
31.10.09

viernes, octubre 30, 2009

Papilla lleva la vida por todas partes

Podrida la casa y el agua sucia
en medio del rocío
deja pasar lo imperfecto
una, dos, tres,... tendencia.

Dolor y avena, heridas,
brillo dorado: desafío, ideales.

Muertes por millares
pechos dolientes
observando o muriendo
la vida pasa intermitente.

Cebada y pan mojados,
de mieles...:
vence la luz
uno, dos, tres, ¿sueños?
¿realidades?

Yo no tengo propuesta de nada
quizás un mirar el asombro
la rebelión quieta
los amores
las estéticas
las palabras, que son embelezos,
las palabras que son aleteos a chorros.

Cual barbiana,
la vida transcurre
entre la m.ierda indefensa
y la claridad de la lluvia.

A cuesta va suave y mojada
haciendo papilla
metida entre los huesos
en la sangre, y en las vísceras
queriendo ser
libre y sin condena
queriendo vencer
los desamores tercos
y aspirando a un descanso.

Es navegación triste
quisiera la vida agarrara fuerte,
pero tiene pocas fuerzas...
ciega, frágil,...
la vida es...
posibilidades;
es papilla suave y mojada
en mis sueños.


mdm, RD, 30.10.09

martes, octubre 27, 2009

Abrir el alma a todas y todos, una educación sin prejuicios: Ramón Tejada Read

Estado, educación y prejuicios

Ramón Tejeda Read |

perspectivaciudadana.com | 25-10-2009



Si usted quiere palpar el poder de los prejuicios solamente mire los números anuales de feminicidios en la República Dominicana, para no ir más lejos.

Más de cien mujeres son asesinadas cada año por hombres que creen que hay seres humanos inferiores y que, por tal razón, deben estar sometidos al poderoso. Y así por años, por décadas, por siglos.

Los prejuicios son parte de un sentimiento antiguo. Atávico. Ancestral. Se tiñen de racismo, en un tiempo y, de no tener en la educación seria, científica, un valladar que los domine y los transforme, andando el tiempo se refinan y transmutan en ideología, en fanatismo, en nacionalismo o cualquier otro ismo de ésos que han costado millones de vidas y sufrimientos sin nombre al género humano.

De manera consciente y redomada han sido utilizados por los poderosos para reducir la autoestima de los dominados, despojarles de su humanidad y devaluar, en todos los sentidos de la palabra, lo único que, vaya ironía, produce riqueza: el trabajo.

(El trabajo, de esa manera, tiene un valor (muy alto, por cierto) cuando sirve para legitimar fortunas, pero muy bajo (cuanto más bajo, mejor) cuando es parte de los factores, o costos, de la producción).

El prejuicio busca todas las formas de justificación para explicarse y “legitimarse”. Sus “explicaciones” usualmente pueden teñirse tanto de religión como de política. El prejuicio étnico, por ejemplo, debidamente trabajado, refinado e inculcado por una propaganda poderosa, feroz e incesante, sirvió a Hitler para sentarse sobre una Alemania hambrienta y en crisis y aniquilar a millones de judíos. No ha mucho tiempo.

No tan lejos, Trujillo lo inoculó en todos los sentidos posibles a través de su Cartilla en las escuelas y, como Hitler, a través del poder, la propaganda y el terror lo utilizó como instrumento de dominio y despojo: miles de haitianos perdieron sus vidas y sus propiedades en 1937. Aquí, como en la Alemania nazi, las propiedades de “los inferiores” acrecentaban las riquezas de “los superiores”, que son siempre los poderosos.

La educación tiene la sagrada misión de colocar al ser humano por encima de los prejuicios. El Estado responsable tiene el sagrado deber de asumir políticas que no establezcan distingos o discrimen de ningún tipo entre los seres humanos.


Santo Domingo, 25 de octubre de 2009

lunes, octubre 26, 2009

Parece seguro de salud público para 38 millones de estadounidense será posible

Parece que definitivamente hay algo de coherencia , sensibilidad y responsabilidad social entre algunos democrátas. Enhorabuena.

mildred.d

_____
El jefe de los demócratas en el Senado recupera la opción de seguro público en la reforma sanitaria

Esta opción sería la que garantizaría la cobertura de los ciudadanos sin recursos

ELPAÍS.com / AGENCIAS -

El líder de los demócratas en el Senado estadounidense, Harry Reid, ha anunciado que el proyecto de ley para la reforma sanitaria incluirá la opción de seguro público que defendía el presidente Barack Obama. Esta opción, una suerte de seguro sanitario estatal, cubriría a aquellas personas que no pudieran costearselo con sus recursos. Obama, a través de la Casa Blanca, se ha apresurado a saludar la novedad del texto.

El texto de la norma que emprendiese hace un mes su camino recoge el principio de la cobertura sanitaria para todos los norteamericanos. No obstante y en el primer borrador, la opción pública defendida por Obama fue sustituida por la creación de cooperativas sin ánimo de lucro que ofreciesen seguros privados en condiciones más competitivas que las de las aseguradoras.

La exclusión del seguro público fue introducida por los senadores para ganarse el visto bueno de los demócratas más liberales y los republicanos. Según informa The New York Times, esta opción defendida ahora por Reid de cara a su votación en el Senado contendría una clásula que permitiese a los Estados no participar en el plan gubernamental.


domingo, octubre 25, 2009

En Uruguay, José Mujica es candidato posible ganador, de clase media, inclusivo, hacia la gente: escribe Raúl Zibechi

Image Hosted by ImageShack.us

José Mujica, Uruguay, candidato del Frente Amplio.

Un análisis sobre cultura política en estas elecciones en Uruguay. Me encanta que según este análisis José Mujica representa un tipo más campechano de clase media, más pueblo, más innovador.
.

El elitismo pro oligárquico de exclusión y clasismo se debilita.

¡¡¡Viva la plebe y la cohesión social, la inclusión, viva Uruguay, el Frente Amplio y José Mujica!!!

mildred d
____

Uruguay: La cultura plebeya camino del gobierno

25 Oct, 2009

Raúl Zibechi

El más que probable triunfo de José Mujica, quien será ungido presidente en la primera o segunda vuelta, o sea entre el domingo 25 de octubre y el domingo 29 de noviembre, es de algún modo la victoria de una manera plebeya de hacer política, en un país donde la cultura de las clases medias ostenta una potente hegemonía.

A diferencia de países como Bolivia y Argentina, donde la cultura popular del abajo siempre tuvo una fuerte impronta que marcó a fuego la historia reciente, en Uruguay desde comienzos del siglo XX se impuso un modo poco estridente, pacato y medido de expresar las opiniones y movilizaciones de los sectores populares. Algunos han llamado “institucionalización” a esa cultura, en tanto otros han hecho hincapié en el predominio de una cultura política “amortiguadora” como forma de explicar las particulares configuraciones de un país donde las capas medias no sólo han sido cuantitativamente importantes, sino que pronto se convirtieron en referencia obligada para el conjunto de la sociedad. En este país, tener mucho está mal visto; mostrarlo supone un castigo social inevitable. De modo que los de arriba han sido desde hace mucho tiempo timoratos a la hora de alardear su riqueza. Y los de abajo, en contrapartida, siempre mostraron una tendencia a no considerarse como pobres sino como clases medias.

Dicho de otro modo, en Uruguay nunca existió una oligarquía, o sea una clase que siendo económicamente dominante sea a la vez políticamente gobernante. Ese dato crucial, hizo posible no sólo que surgiera una elite encargada de administrar la cosa pública sin relación material directa con la burguesía, sino que los de abajo tuvieran la capacidad de influir en ese sector. El batllismo fue la expresión política más acabada de esa estructura socio-política que diferenció al Uruguay al punto de convertirse, mas en el imaginario que en la realidad, en la Suiza de América.

José Mujica aspira a hacer batllismo desde el gobierno. O sea, a implementar modos de conciliación de clases, en la tradición de la política que impregna a todos los partidos uruguayos. Sin embargo, lo que lo diferencia del resto de los candidatos –tanto de derecha como de izquierda- es que, al decir de un político, es el político más parecido al uruguayo medio. En Mujica se siente reflejados los pobres de la ciudad y del campo, pero también una parte considerable de las clases medias que han trabajado duro para forjar o sostener su condición, en un período en que el ascenso social está vedado para las mayorías.

El indudable fervor que recoge Mujica no deviene de un programa de gobierno. Está influido, eso sí, por la gestión de Tabaré Vázquez que, guste o no, ha realizado una gestión considerablemente mejor que los gobiernos anteriores, cuestión no demasiado difícil por cierto. El apoyo a Mujica tiene una buena dosis de identificación afectiva con el candidato, lo que supone fidelidades mucho más sólidas y duraderas que los apoyos de carácter racional. Este es un primer cambio, de larga duración en la política uruguaya.

El triunfo de Mujica frente a Astori en las internas de junio, pese a que el ex ministro de Economía contaba con el apoyo de Vázquez y de los medios, fue la victoria de un estilo de hacer política, pero mirado desde la gente supuso una evidente identificación con un pasado, y un presente, de hacer política pegado a la gente. O, por lo menos, esa es la percepción de buena parte de quienes lo apoyan.

Algunos dirán “populismo”, pero se equivocan. El vocablo nubla la comprensión, impide ver la realidad, la enjuicio en base a consideraciones desde arriba que suponen que el caudillo puede modelar la realidad social y cultural a su antojo. No. La irrupción de Mujica en la política uruguaya, a mediados de la década de 1990, supuso un aire fresco en un sistema que pedía a gritos algún tipo de renovación. De hecho, los principales políticos en el Uruguay pos dictadura fueron los mismos que diez o quince años antes. Cero renovación.

Por último, hay que mirar no hacia el estrado sino hacia la calle, hacia la gente, para comprender lo que está sucediendo en Uruguay. La novedad mayor de esta campaña es que las extensas estructuras políticas del Frente Amplio, cientos de comités de base que llegan a todos los barrios y todos los rincones del país, han sido neutralizadas por iniciativas espontáneas, por convocatorios a través de Internet y celulares sin pasar por las lentas y pesadas orgánicas.

Los grandes actos siguieron siendo importantes, pero la novedad vino de ese tipo de convocatorias inesperadas que algunos dirigentes atentos como Mújica supieron cazar al vuelo.

Por otro lado, mirando la calle pueden verse –como siempre- una abrumadora mayoría de clases medias apoyando al candidato del Frente Amplio. Pero esas clases medias no son las mismas que fundaron la coalición de izquierda casi cuatro décadas atrás. Se empobrecieron, sus hijos y amigos emigraron, dejaron de soñar con la Suiza de América y en ganar campeonatos de fútbol. De alguna manera, se hicieron algo más plebeyas, lo suficiente como para apoyar a un candidato que encarna un modo no tan tradicional de hacer política.


- Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales.

ALAI, América Latina en Movimiento

http://costaricahoy.info/ninguna/uruguay-la-cultura-plebeya-camino-del-gobierno/31532/