Indicadores de masculinidad violenta. Por Solange Inmaculada Alvarado Espaillat

Solange Inmaculada Alvarado Espaillat es Psicóloga y Terapeuta Familiar

Es la directora del Centro de Atencion a Sobrevivientes de Violencia de la Fiscalia del Distrito. Coordinadora y guia del grupo terapéutico "Alquimia de Mujer", dirigido a mujeres solteras por opción, divorcio o viudez. Productora y conductora del programa radial "Tratame Bien", especializado en todo tipo de violencias y nuevas masculinidades. Este artículo fue publicado en Acento, el 4 de febrero del 2012
Le recomendamos la lectura. Las negritas y letras grandes fueron hechos por la autora el Blog.


Mildred Dolores Mata
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Rincon Familiar 


Por Solange Inmaculada Alvarado Espaillat

Es por esto que les digo a las mujeres: afinen la vista para ver, el oído para escuchar y el olfato para oler, de manera que no tengamos que tocar ni degustar la violencia

Mujeres afinen su olfato que la violencia huele

"El amor es ciego", dice un refrán popular, y por eso quise hablar del olfato, a ver si este sentido nos ayuda a las mujeres a identificar más temprano la violencia en la relaciones con los hombres.

Sé que no es fácil, pues esta sociedad sostenida en los pilares del patriarcado nos enseña, tanto a  las mujeres como  a los hombres, las conductas en nuestra manera de vincularnos, que son las que justamente sostienen los patrones violentos. Me refiero al poder y al control enseñados a los varones frente a la sumisión, obediencia y sacrificio modelados para las mujeres.

Tampoco ayudan ideas falsas sobre el amor, en las que un príncipe azul nos rescata, nos despierta, como en los cuentos de hadas, y somos felices para toda la vida. Hoy el cuento ha cambiado un poco en cuanto a lo que esperamos concretamente del príncipe azul, pero lo seguimos esperando, igual para que nos rescate.

La idea también errónea de que ese amor de pareja va a solucionar y a llenar todos los vacíos de nuestra existencia, que todo va a cambiar y va a ser perfecto por ese "amor" que nos tenemos como pareja. Todas estas creencias no nos permiten ver lo que está detrás de la cortina, y cuando venimos a darnos cuenta ya la obra va más lejos de la mitad y el libreto se nos ha perdido.

Veamos entonces algunas de esas actuaciones que se nos quedan tras bastidores y que son las señales de que algo ocurrirá mas adelante.

Lo primero es el encanto. Los hombres agresores, contrario contrario a lo que pudiéramos esperar, se presentan en principio como hombres encantadores, carismáticos, atentos, amables, agradables, caballerosos; siempre están cuando la mujer lo necesita, aparecen de la nada, no la dejan pagar una cuenta, le dan regalos, la halagan constantemente, la idealizan. CUIDADO CON ESTO.

Los celos, que en un principio son traducidos por ellos e interpretados por la mujer como amor y protección, no tienen nada que ver con esto, sino con el control y con creerse que la mujer es su propiedad ¡ALERTA!

Se presenta indefenso, cuenta historias tristes de su niñez, dificultades que ha pasado con otros amores, hace un drama para generar lástima y pena en la mujer que, socialmente, está condicionada para ser madre y cuidar de los demás. NO TE ENGANCHES

El control. Los agresores suelen ser muy controlados y muy controladores con el tiempo, la ropa que la mujer se pone, cómo se peina, a quién le habla, por cuánto tiempo, el dinero que gasta, las amistades que tiene. Esto se da en un proceso en el que él primero se fija, luego sugiere y al final se impone. ATENCION CON ESTO

El aislamiento. Los hombres agresores aíslan a sus victimas geográfica y socialmente. Las separan de sus amistades, familiares y compañeros de trabajo. Las mueven de lugar, se mudan a lugares apartados de los sistemas de apoyo para ellas. Los alegatos en un principio se refieren a disfrutar y aprovechar el mayor tiempo juntos y expresarle a ellas que son lo mas importante para ellos, lo cual termina siento una estrategia para mantenerlas solas. NO LO PERMITAS

Los golpes emocionales, cuya meta es destruir el valor personal de la víctima. Esto se logra atribuyéndole a ella la culpa de lo que ocurre, primero de hechos pequeños y aparentemente insignificantes y más tarde de la violencia que él ejerce contra ella. Además, al principio de la relación no toma en cuenta su opinión y no la escucha, para luego más adelante, humillarla, insultarla y amenazarla. CREE EN TI, NO EN LO QUE ÉL TE DICE SOBRE TI

El discurso.
Hay estrategias de comunicación típicas en los hombres agresores, que si la mujer está atenta las puede identificar. Aquí presentaré algunas. Justifica, esto es que no acepta la responsabilidad de sus acciones y dice cosas como "tuve un mal día hoy", "es que mis padres nunca me amaron", "no podía dejar que me hablaras de ese modo". Culpa, pasa la responsabilidad a otros que fueron los que hicieron que él se comportara de esa manera. Dice cosas como, "si no te hubieras puesto esa ropa, no me hubiera incomodado tanto".

Redefine. Es una variación de la táctica de culpar. Redefine la situación para que el problema no esté en él sino en otros., Por ejemplo, se adelanta una hora en el acuerdo para buscarla a su casa y ella no está lista. Él le dice "es que usas demasiado tiempo para arreglarte, porque quieres gustarles a otros hombres".
Miente, esto lo hace para controlar la situación y la información disponible. También lo hace para desequilibrar psicológicamente a su víctima. A veces de manera premeditada trata de aparentar estar diciendo la verdad cuando miente y aparenta estar mintiendo cuando dice la verdad.

Asume. Estos hombres con frecuencia asumen que ellos saben lo que los demás están pensando o diciendo y esto les sirve como justificación de su conducta.

Por ejemplo: "Yo sabia que te ibas a incomodar conmigo porque me fui a tomar una cerveza después del trabajo, así que decidí tardarme para pasarla mejor".

Minimiza. Evita la responsabilidad de sus acciones tratando de hacer que estas tengan la apariencia de no ser tan importantes. Puede decir, "no te hablé tan duro", "yo no te di, solamente te empujé", "eso es sólo un pellizco".

Habla vagamente, es decir con poca claridad para evitar responsabilidad por su conducta. Por ejemplo, "llegué tarde porque tenía algunas cosas que hacer de camino a la casa".

Como ven, es todo un cuadro lo cual nos ayuda a identificarlo y poder actuar frente a él. Es por esto que les digo a las mujeres: afinen la vista para ver, el oído para escuchar y el olfato para  oler, de manera que no tengamos que tocar ni degustar la violencia.

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