Pobreza en República Dominicana: el país de los extremos: María Isabel Soldevilla

LD- Lecturas de Domingo

BRECHA SOCIAL

El país de los extremos


María Isabel Soldevila - 7/15/2007 12:00:00 AM

DOS REPÚBLICA DOMINICANA COEXISTEN, PERO NO CONVIVEN. Una al lado de la otra, o quizás, una encima de la otra. No se ven, aunque a veces se rozan. Evitan mirarse, para no herirse con el reflejo del espejo distorsionado


SANTO DOMINGO.- En este país de 9 millones de habitantes unos pocos se reparten todo lo materialmente bueno, todo lo que “el dinero puede comprar” y otros muchos sobreviven con lo que resta.

En el país de los extremos, una pareja dominicana de altos ejecutivos, preparados en las mejores escuelas del mundo, con dos hijas y un hijo, puede pasar una semana de vacaciones en el espectacular Tortuga Bay, de Punta Cana, uno de los resorts de mayor lujo en el país y la región, en una villa de 4 habitaciones, 537 metros cuadrados con vista al mar y solo el desayuno incluido, por US$81 mil 200.

Mientras, otra familia de cinco, de esas con una madre soltera a cargo y cuatro niños de tres padres diferentes, todos ausentes, sobreviviría por 34 años con esa suma, a ritmo de RD$6,500 por mes.

Un levantamiento de 2006 indica que en República Dominicana hay alrededor de 63,301 habitaciones hoteleras, según datos de la Secretaría de Turismo, la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes y el Banco Central.

El sector privado local e internacional ha hecho y hace grandes inversiones en la industria del sol y la arena, principalmente en la provincia La Altagracia, donde están los paraísos Bávaro y Punta Cana y unas 28 mil de esas acomodaciones, casi todas bajo la modalidad “todo incluido”.

El turismo “all inclusive” se diversifica, y ahora los grandes capitales aspiran a convertir a la República Dominicana en un país “cinco estrellas”.

Una agente inmobiliaria con base en Punta Cana explicó a LISTÍN DIARIO que para hacer un campo de golf con viviendas alrededor, se necesita al menos de un millón de metros cuadrados.

Según el sitio de Internet especializado en golf “La web de golf ”, existen 32 campos en República Dominicana, cinco de los cuales están en La Romana, seis en Punta Cana, cuatro en San Pedro de Macorís (dos de ellos en Juan Dolio), dos en Bávaro y dos en Puerto Plata, zonas todas eminentemente turísticas.

Los nuevos proyectos, los de mayor lujo en Punta Cana, que “incluyen playa, golf y marina, como Roco Ki (que en taíno significa “honrar la tierra”), Punta Cana y Cap Cana”, tienen propiedades cuyos precios “empiezan en 300,000 hasta 15 millones.

Todos los precios están en dólares y en algunos proyectos hay opciones de pagos y/o financiamiento”, explicó la especialista, que pidió reservas de su nombre.

Los hay a precios menores.

En la zona Bávaro-Punta Cana, para el caso de los apartamentos, van de US$600 hasta US$6 mil el metro cuadrado; desde US$90 hasta US$900 el metro cuadrado para los solares y el metro de construcción de viviendas entre US$500 y US$1500 el metro cuadrado.

“Hay proyectos habitaciones para obreros y empleados, como Pueblo Bávaro, Villas Bávaro y Cortecito, donde las propiedades andan desde US$50,000 hasta US$200,000.

Hay proyectos de semi-lujo, con acceso a playa, campos de golf, etcétera, como Cocotal, Punta Blanca, Cana Bay, Residencial Plaza Bolera, Turquesa, donde los precios empiezan en US$70,000 hasta US$700,000”.

La bonanza inmobiliaria de playa ha sido notada por inversionistas internacionales y por la prensa especializada. Hace un año, la cadena MSNBC publicó un reportaje titulado “Pequeña isla, gran potencial de inversión”, bajo la firma de Kerry Sanders, en la que resaltaba que “la inmobiliaria dominicana está tan caliente que, antes de dar el primer picazo, el proyecto Roco Ki había vendido US$100 millones en propiedades, el 90 porciento a norteamericanos, en un solo día”.

“Dentro de 10 a 15 años esperamos que Roco Ki tenga 8 mil residencias y de 6 a 7 hoteles de alta categoría, de 5 estrellas”, dijo en esa ocasión Nick Tawil Fernández presidente de Roco Ki Westin.

La fiebre inmobiliaria no se circunscribe a las zonas turísticas. Nancy Nicasio, experta en inmobiliaria de lujo de la empresa Negocios inmobiliarios, SA, estimó que unas 182 torres están en construcción en la ciudad en estos momentos, un 20 por ciento en el más alto nivel de lujo.

La avenida Anacaona –la Quinta avenida, le llama Nicasio– sigue siendo la más cara, promediando, al igual que Piantini, los US$1,500 por metro cuadrado de terreno, que suben a alrededor de los US$2,000 una vez construida la torre.

Los constructores son buscados como si fueran diseñadores de modas. Los Dior, Prada y Gucci de la ingeniería dominicana son los ingenieros Jesús Rodríguez Sandoval, con Caney; Juan Emilio Pérez Morales, con su Torre Rivoli; Pedro Haché Pérez con sus Torres Gemelas del Parque, entre otros pocos, como Rafael Calventi, con su Torre Libertador. Más recientemente, las Vieramar de Yuyo Sánchez estén haciendo suspirar a muchos.

Para llamarse “de lujo”, un menos 350 metros cuadrados, materiales de primera, un constructor reconocido y una ubicación privilegiada. Algunos expertos consultados coincidieron en que el “boom” inmobiliario de alto nivel no será sostenible en el largo plazo, por lo pequeño del mercado local, aunque siempre está la inversión extranjera.

En el mismo país de los apartamentos de 700 metros cuadrados y un millón de dólares se vive la realidad opuesta.

Para 2004, el déficit habitacional se estimaba entre 600 y 800 mil según un reporte de la organización internacional Visión Mundial basado en informes del Instituto Nacional de la Vivienda. El 70 por ciento de las casas presentaba altos niveles de vulnerabilidad ante los fenómenos naturales.

En “Cobijo de esperanzas”, el informe dice que el 40 por ciento de la población no tenía en 2004 ni la más remota posibilidad de adquirir una vivienda digna.

“Este déficit tiende a agravarse con el tiempo, ya que el incremento de la demanda de viviendas es de 3.5% anual, lo que en términos absolutos significa un requerimiento que oscila entre 45 y 55 mil unidades habitacionales”, indica el reporte.

Esto significaría que desde la fecha en que se publicó ese trabajo el déficit habitacional ha aumentado y faltan por lo menos 100 mil viviendas más que en 2004.

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El costo del hambre
Dos mundos, el de la abundancia y la carencia alimenticia, provocan pérdidas enormes de dinero en productividad y calidad de vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha calificado como grave la situación de obesidad en el mundo.

Más de 1,000 millones de personas en el planeta tienen problemas de sobrepeso y obesidad, según el informe mundial de la OMS. Unos 1,200, la otra cara de la moneda, tienen que vivir con menos de un dólar al día y sufren de desnutrición.

El impacto económico y frente al desarrollo del hambre resulta enorme, tal y como determina un reciente estudio del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas en Centroamérica y República Dominicana.

En 2004 se invirtieron US$13 millones en atender enfermedades relacionadas con la desnutrición, en el 78 por ciento de los casos en recién nacidos. “La desnutrición afecta el desempeño escolar”, explica el informe.

“Esto se traduce en mayores probabilidades de ingreso tardío, repitencia, deserción y bajo nivel educativo”.

En nuestro país, el 82 por ciento de los alumnos con problemas de nutrición termina abandonando la escuela.

Problemas laborales asociados a la desnutrición le costaron US$658 millones a la República Dominicana en 2004. La conclusión es clara: “luchar contra el hambre es un buen negocio para todos”.

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La sociedad parece gritar: “eres lo que conduces”
Nuevos símbolos de estatus aparecen en el mercado: marcas como Ferrari, Porsche, Bentley, Maserati y Aston Martin se hacen visibles en las calles, junto a los más tradicionales Mercedes Benz o BMW, todos vehículos que sobrepasan la línea de los US$150 mil y alcanzan los US$600 mil o más.

Ya existe en República Dominicana un club Ferrari, presidido por Eric Haché, cuyo hermano Gamal es propietario de uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad.

También hay un club de Porsche, con una página web enlazada a la porsche.com donde su presidente Horacio Álvarez anuncia orgulloso la fundación en 2001 de la asociación y los recorridos nacionales e internacionales de los 40 socios que, al momento, aparecen como registrados.

Estos automóviles transitan, en calles no siempre bien asfaltadas, junto a las 54 mil chatarras del transporte público, un 60 ciento de los 90 mil vehículos llamados del “concho” en los que se transporta el 75 por ciento de la población que no tiene vehículo propio.
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