Haití y República Dominicana: la mirada de Miguel Angel Fornerín, en la que relativiza el racismo bovarista en dominicana


Haití, nosotros y el bovarismo

Haití, nosotros y el bovarismo
MIGUEL ÁNGEL FORNERÍN | Nos ha quedado una figura frágil, pero maravillosa de un hombre como Juan Pablo Duarte cuyos sueños nos unen a pesar de no haber sido elhombre de acción que fuera Sánchez ni el ambicioso político que cada día nos joroba la existencia. 
I
Algunas voces repiten que los dominicanos no queremos ser haitianos y que nuestra actitud colectiva está fundamentada en que el pueblo dominicano es racista. Siempre me ha parecido una afirmación falsa. Leyendo a Moreau de Saint-Méry he vuelto a encontrar razones para refutar tan desaguisada opinión. 
II
El dominicano no quiere ser haitiano porque los valores de los haitianos, que respetamos y muchos de ellos compartimos, son el resultado de un proceso de negritud y los nuestros de acriollamiento, sobre todo de acriollamiento mulato. Las islas hispánicas, es decir bajo la cultura y el coloniaje español, han tenido un derrotero distinto al de las islas francesas e inglesas. 
III 
Los que han escrito sobre ellas en su conjunto han priorizado una lectura, que si bien es correcta por el mismo hecho de ser su mirada muy panorámica, no ha dejado de ser reduccionista o demasiado matizada hacia un aspecto sobresaliente de nuestra identidad. Pongo dos ejemplos, Juan Bosch define el Caribe como espacio codiciado por las potencias europeas para el desarrollo del capitalismo moderno: un Caribe que funciona bajo la metáfora de frontera acuática; un lugar de sangre y sufrimiento, del indio, el negro, el mulato, el chino y el indú, traídos en una diáspora forzada por los imperios europeos. El de Bosch, es un libro de geopolítica. 
IV 
En menor medida, pero tomando la palabra a Bosch, en el sentido de que era perentorio realizar una historia económica del Caribe, el historiador Frank Moya Pons escribe y publica su extraordinaria Historia del Caribe, azúcar y plantaciones en el mundo atlántico. Moya Pons, gran narrador e historiador de oficio, nos lleva a barloventear y a sotaventear por las islas montados en dos metáforas, azúcar y plantación, es decir, habitación, sin dejarnos ver los elementos políticos que determinaron el así somos. En esa materia cabe citar al trinitario Eric Williams, quien publica en la misma época que Bosch, From Columbus to Castro: The History of the Caribbean 1492-1969. 
V 
En la cultura dominicana, los estudios del Caribe, no van tan lejos. En Cuba Antonio Benítez Rojo realiza un largo peregrinaje montado en la teoría del caos y en la idea temporal de la repetición; el Caribe como un todo, que gira y se repite; un conjunto que es uno solo y diverso. En Martinica, Edouard Glissant, inauguró una narrativa culturalista antillana en Le discours antillaisstraducido recientemente al español en Venezuela. El acercamiento de  de Glissant es el de un poeta, un sabio, un filósofo; es etnológico, historiador. Si no atuvieran tan centrados en las Antillas francesas, hubiese superado las distintas miradas anteriores. De los textos más contemporáneos, quiero citar el extraordinario Éloge de la creoleté/ In praise of creoleness, de Jean Bernabé, Patrice Chamoiseau y Rafael Confiant (Gallimard, 1989, John  Hopkins, 1993), es la más inclusiva síntesis que nos retrata en nuestra propia diversidad. 
VI 
Poco a poco los estudios individuales nos llevan a conocernos. A buscar formas de cooperación y de acción en el mundo Caribe. Pero las ideologías y los fantasmas permanecen, muchas veces fijados por los intereses económicos, políticos y las imposturas intelectuales. 
VII 
La identidad criolla del dominicano es problemática y difícil de entender para muchos lectores y opinantes. Esto se hace más complejo cuando tenemos que definir la dominicanidad frente a Haití, que en el siglo XIX tuvo la más esplendorosa y admirable gesta por la humanidad con la abolición radical de la esclavitud. Su hito la ha convertido —lamentablemente— en la nación más pobre de nuestro continente. 
VIII 
La forma lastimosa en la que vive el haitiano hoy, no sólo nos lleva a quererlo y a desear un mejor porvenir para ese pueblo, sino que nos convoca a la acción en la consecución de planes y estrategias de cooperación. Por más que digan los adversarios de la República Dominicana, a pesar de todas las formas contrarias a lo que creemos deben ser nuestras relaciones, los dominicanos hacemos por los haitianos más que ningún otro pueblo. 
IV 
Los que quieren que hagamos  más fundamentan sus apreciaciones en que somos en conjunto anti-haitiano y racista. Y nomás se plantea una acción contraria, a sus deseos y se repite esta ideología que no tiene base histórica y que no puede ser leída dentro de la narrativa de nuestros dos países. Lo primero es que confunden a la oligarquía y a las élites dominicanas con el pueblo dominicano. Lo segundo, es que no entienden el proceso de negritud del haitiano ni el de acriollamiento mulato del dominicano. 
X
Pierden, en fin, los amigos acérrimos de Haití la perspectiva histórica y política de nuestros países. No concurro con Moreau de Saint- Méry, quien enDescripción de la parte española de Saint-Domingue,consideraba que no había prejuicio de clase en Santo Domingo a fines del siglo XVIII. Entiendo su parcialidad con la parte española, muy bien sazonada por los trujillistas en la edición dominicana de este libro (Mejía Ricart). No me extenderé en mis apreciaciones sobre este asunto por el momento. 
XI 
No dejó de existir el prejuicio racial en la parte española. Pero la lucha entre grandes blancos, pequeños blancos, mulatos y negros, los segundos como intermediarios y los primeros y terceros como esclavistas que se desarrolló en la parte francesa de la Hispaniola, no lo vivió la sociedad situada al este de la isla. 
XII 
Los dominicanos mulatos y pobres no podían querer ser como los haitianos; primero,  porque pocos conocían lo que se daba de aquel lado de la frontera delimitada en 1777 en Aranjuez. Y porque los mulatos no eran en Santo Domingo una clase pensante, ni eran clase ni eran pensantes. Cuando el mulato escribía lo hacía como blanco, como Sánchez Valverde. La relación de la parte Este con la Oeste era comercial, pero de aquellos productos que nos sobraban en los montes. El esplendor de Haití no desarrolló una economía capitalista en el lado Este. Las quejas sobre la haraganería y la falta de cultivos y caminos de los visitantes franceses, muestra entre otras cosas, que no había una ética del trabajo capitalista en los domínico-españoles. 
XIII 
Cuando los negros haitianos pasaron la frontera por primera vez lo hicieron en nombre de Francia y no en el de ellos mismos. Abolieron una esclavitud patriarcal. Y en esto hay algo que nuestros pensadores no han situado: si nuestra esclavitud era tan débil posiblemente nuestros “esclavos” no veían beneficioso una libertad, porque establecía una relación distinta, desde el punto de vista de las relaciones del trabajo. En un país donde no había ni tan siquiera circulación normal de la moneda, la relación, día trabajo, paga, podría haber sido un cambio perturbador. 
XIV

Pero en fin, las bondades de la abolición de la esclavitud en la parte Este pudo haber sido un triunfo de los historiadores, pero no una gran conquista de los esclavos dominicanos. Tal vez por eso no encontramos sociedades de libertos, ni proclamas ni la solidaridad de los esclavos dominicanos con los haitianos, ni la integración de esclavos dominicanos a las huestes de Toussaint o Dessalines cuando el francés napoleónico regresó con la clara intención de recuperar la colonia. Gesto bueno fue el de la abolición de la esclavitud, pero ¿para quiénes? 
XV 
La historia de las primeras décadas del siglo XIX en la parte española fue marcada por la lucha internacional de Francia e Inglaterra por rescatar a los grandes blancos haitianos y por los grandes blancos por encontrar asiento en el este de la isla, en Santiago de Cuba, en Puerto Rico o en Filadelfia. La onda expansiva de la Revolución negra en Haití cambió el Caribe y planteó nuevas estrategias, discursos y maneras de dominación; pero no cambió la percepción de las élites dominicanas sobre el negro haitiano. Ellas eran aliadas pobres de los grandes blancos y beneficiarias de la colonia francesa. 
XVI 
Ante la falta de una organización social y política que les permitiera construir proyectos nacionales como ocurría en México y Venezuela, los criollos nuestros que provenían de un régimen hatero tradicional, cuyos hijos muy pocos habían estudiado en Europa, que apenas conocían la imprenta y tenían algunas gacetas; que sus emplazamientos urbanos no se distinguían muy bien de los campos en los que existían conucos, estancias, hatos, monterías; que vivían en la plena miseria, no veían, ante la convulsionada realidad francesa, otra tabla de salvación que afirmarse en una monarquía española que los había abandonado  y que los despreciaba. 
XVII 
El dominicano no tenía, ni el de a pie —ni el oligarca— que mirar hacia Haití como un país deseado, pues el esplendor de la colonia fue barrido por la revolución y los nuevos republicanos haitianos estaban divididos entre ellos, y las prácticas políticas estaban cruzadas por autoritarismo. Los discursos de los generales haitianos en la parte Este era el de tierra arrasada. Es cierto que las élites intelectuales han sazonado bastante el memorial de agravios. Que la narrativa histórica de la dominicanidad por oposición allí se acuna, pero el ejército haitiano en el Este era una tropa conquistadora, como todo ejército en plan de conquista, el saqueo y la espoliación,  se encontraban a la orden del día. 
XVIII 
Pero la dominicanidad no surge de las élites anti-negras sino de un grupo de pequeño-burgueses blanquitos y mulatos, pensadores y soñadores como Juan Pablo Duarte, aguerridos e intrépidos como Francisco del Rosario Sánchez y Matías Ramón Mella. Para nuestra desgracia, los grupos oligárquicos que entran a última hora en el proyecto le dan su forma y los discursos que siguen la van a definir como una dominicanidad negrofóbica, anti-haitiana, blanca, católica y que se comunica en  español. 
XIX 
El proyecto de la fundación de la República quedó mediatizado, secuestrado y reducido a un deseo de modernidad de un grupo, potenciado por el autoritarismo, la concupiscencia de los bienes públicos, los intereses de la oligarquía y sus relaciones con imperios que podrían darle una estabilidad frente al otro haitiano. Pero nos ha quedado una figura frágil, pero maravillosa de un hombre como Juan Pablo Duarte cuyos sueños nos unen a pesar de no haber sido el hombre de acción que fuera Sánchez ni el ambicioso político que cada día nos joroba la existencia. 
XX 
Durante el proceso de independencia, los dominicanos tuvieron que emplearse a fondo para no dejar que los haitianos nos anexaran del todo a Francia, como lo pretendió Toussaint L ‘Ouverture, que  nos hicieran parte de su república negra, como lo quiso Dessalines, Boyer y Herald Ainé; los dominicanos en su mayoría mulatos, que no habían vivido las experiencias sociales y raciales de Haití no tenían razones para querer ser haitianos. Conformaron su identidad tambaleante, mestiza, en una situación de abandono y pobreza, pero con resulta inclinación a su propia independencia. El pensamiento anti-imperialista de Duarte es uno de nuestros grandes legados históricos. 
XXI
A pesar de esa fortaleza en cuanto al destino dominicano que surge de la pequeña burguesía comercial y capitalina, y que luego se acentuará en los productores de café y de tabaco que realizan la Restauración de la República en 1865, el dominicano no deja de ser un ser indefinido dentro de su complejo racial. Y aclaro que ésta es una percepción de lo que se dice, del discurso sobre la dominicanidad, pues el pueblo llano vive una serie de prácticas negro-africanas que van desde la forma de llorar a los muertos, disfrutar las fiestas, concebir el tiempo y preparar los alimentos… 
XXII
 El dominicano es bovarista porque aún no se ha concebido como mulato. Porque el Estado fue formado a nombre de una identidad esencialista, blanca, católica, hispánica, sin tomar en cuenta la realidad histórica, social y cultural del conjunto. La élite que ha difundido el pensamiento dominicano nos ha reinventado como tales con el propósito de perpetuar mediante signos y símbolos su dominación social, cultural y política. El discurso sobre la identidad del dominicano es un decir del poder, habla, que reproduce prácticas, que llena libros, que desangra tinteros y las fuentes de papel de nuestra prensa cotidiana. 
XXIII 
Para desgracia de todos los caribeños, el bovarismo no es un defecto que únicamente se le puede endilgar al dominicano, sino el resultado de nuestra condición racial y social caribeña; islas formadas en la diáspora africana, en la esclavitud para el capitalismo que Europa inauguró como comercio atlántico; en la más despiadada maquinaria de explotación establecida en algún lugar del mundo: más de veinte  millones de africanos trasplantados, desarraigados de su cultura, que hoy visten como Ti Noel, la capa verde y ridícula del autoritarismo de nuestros semejantes que se creen príncipes y condes, que miran al pueblo con desprecio y los usan a su conveniencia…

Fortalecer los ayuntamientos dotándolos de más recursos es fortalecer la democracia


http://hoy.com.do/editorial/2010/9/4/340626/Una-democracia-sin-ayuntamientos

Editorial periodico Hoy
5 Septiembre 2010

¿Una democracia sin ayuntamientos?


El fortalecimiento de la democracia dominicana pasa, necesariamente, por el vigor institucional, la eficiencia, la autonomía y la capacidad de responder a sus munícipes que tengan los cabildos o ayuntamientos. Por definición, los cabildos están más cerca de la población que los Gobiernos centrales y pueden, por lo tanto, ser más sensibles ante los requerimientos de la gente.

Un país con municipios o cabildos débiles será un país con una democracia igualmente débil, sin capacidad de respuesta. Esta visión del rol de los cabildos es todavía más evidente en una sociedad como la dominicana, debido a la centralización de los ingresos y de los gastos.

Los ayuntamientos del país tienen poca resistencia. Su organización interna suele ser precaria y mínima, y su capacidad para darles a los munícipes los servicios que estos demandan y necesitan es casi nula. Porque son entidades que con el tiempo han venido a menos, porque su poder y su alcance han sido, sistemáticamente, mermados por el Poder Central.

Los cabildos, por ejemplo, prácticamente carecen de finanzas.  El Poder Central les quitó facultades a mediados de los años sesenta y toda la riqueza creada dentro de sus jurisdicciones va a parar a otras arcas, de las que luego reciben unas migajas financieras. El 10% que deben percibir de los ingresos tributarios internos sigue siendo una aspiración, un deseo.

Es absurdo que un municipio no pueda beneficiarse de los ingresos fiscales que se derivan, por ejemplo, de un polo turístico que opera de manera próspera en su jurisdicción. Como es igualmente absurdo que una localidad industrial  que albergue varias fábricas sólo tenga que quedarse con la contaminación y miasmas de estas factorías.

Los cabildos necesitan ser rescatados

Los políticos locales deben considerar en sus agendas este tema de la vida municipal y de la vida de los cabildos, que no es más que la peliaguda cuestión de la descentralización del poder político y del poder económico. Los 155 municipios y los 227 distritos municipales con que cuenta la República Dominicana necesitan ser vitalizados, organizados y puestos en condiciones de servir como verdaderos gobiernos municipales. De lo contrario, las dos terceras partes del país seguirá, como ahora, penando por servicios tan elementales como la recogida de la basura. Y nada más.
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SALUD: Plantean los retos de la educación sexual en el país



  • Celebración. Varias instituciones celebraron ayer el Día Mundial de la Educación Sexual.
Wanda Méndez
Santo Domingo
Expandir los programas de prevención existentes e impulsar otros, crear mayores niveles de asistencia moral y económica e integrar a las familias y a diferentes entidades planes de orientación son de los principales retos que tiene el país para impulsar la educación sexual, en opinión de representantes de instituciones públicas y de la sociedad civil.
Entienden que la falta de una buena orientación sexual provoca embarazos en adolescentes y plantean que la educación sobre el tema debe involucrar a toda la familia.
Alejandrina Germán, ministra de la Mujer; Minerva Pérez, encargada de la Dirección de Psicología del Ministerio de Educación, y Mirna Flores Chang, gerente del departamento de Género y derechos de Profamilia, fueron consultadas sobre el tema a propósito de celebrarse ayer el Día Mundial de la Educación Sexual.
La ministra de la Mujer plantea que el tema de la educación sexual debe ser encarado por todos los sectores del país. Dijo que a nivel de las familias y de las iglesias hay una serie de obstáculos culturales que impiden que la salud sexual y reproductiva sea lo suficientemente transparente y asequible a las adolescentes.
“Aunque se ha ido reduciendo, hay que romper obstáculos culturales para que las jóvenes tengan una educación adecuada y podamos evitar que esas jóvenes de 14 a 18 años sepan en qué momento están madura y organizada como familia para iniciar ese proceso”, expresó.
Entiende que el problema de la salud sexual y reproductiva debe atenderse con cuidado, porque una joven que sale embarazada sin tener la edad, ni haberse preparado académicamente, ve tronchado su futuro y afecta a su familia.
Manifestó que el problema no es sólo de recursos económicos, sino de dar las orientaciones correctas y de romper con tabúes que impiden que los programas sean eficaces.

Impuestos, deuda pública y Estado del bienestar

Artículo enviado, cooperación de Pengsien Rafael Sang Ben.
El mismo fue publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 23 de agosto de 2010

Este artículo señala que la subida de impuestos no tiene porque reducir la demanda y reducir el crecimiento económico tal como argumenta los pensadores neoliberales. El incremento de los impuestos a las rentas superiores generaría recursos públicos que en caso de invertirse en la creación de empleo de los servicios públicos del estado del bienestar (que tienen el número de empleados más bajo de la UE-15) estimularía la economía. El artículo muestra como los países que tienen mayor carga fiscal progresiva tienen mayor porcentaje de la población que trabaja y mejores estados del bienestar.

Uno de los dogmas que se reproducen en la doctrina neoliberal (basada en la fe en los mercados) es creer que subir los impuestos no es bueno para la economía, y todavía menos en momentos de recesión, es decir, en momentos de descenso de la actividad económica. Puesto que en una recesión hay un déficit de la demanda, se asume que la subida de impuestos reduciría todavía más tal demanda, pues la gente tendría menos dinero para consumir. Pero tal creencia ignora varios hechos. Uno es que el aumento de los impuestos no tiene porque reducir la demanda. Que los reduzca o no depende del tipo de impuestos. El impuesto del IVA (que se basa en el consumo), por ejemplo, puede reducir la demanda, aunque, incluso ahí tal reducción, depende del tipo de IVA y sobre que productos se aplique tal aumento. Pero, hay otros impuestos, como el impuesto sobre las rentas altas, que tienen un impacto menor en la reducción de la demanda, dado que la gente rica ya consume mucho y cuando recibe dinero extra, lo invierte más que no lo consume, pues su nivel de consumo ya es muy elevado. De ahí que se sabe en la literatura económica que las bajadas de impuestos a los ricos tienen más impacto en estimular el ahorro que el consumo, al revés de lo que ocurre cuando se bajan los impuestos de las rentas medias y bajas. Las personas de bajos ingresos consumen todo el dinero extra que reciben, pues siempre andan cortos de dinero. De ahí que si se quiere aumentar la demanda es mejor reducir los impuestos de las personas y familias de rentas medias y bajas que de las personas de rentas altas. En realidad, subir el impuesto de los ricos y de las rentas del capital puede aumentar la demanda si el estado –con los fondos recibidos como consecuencia del aumento de los impuestos- invierte en servicios e infraestructuras que creen empleo. Esta creación de empleo tiene un impacto muy importante e inmediato sobre el incremento de la demanda.
Y los datos así lo prueban. Los países que tienen una carga fiscal elevada y progresiva, tienen un mayor porcentaje de población adulta trabajando y ello como resultado de un mayor protagonismo del estado (sea central, autonómico o local) creando y expandiendo empleo sobre todo en los servicios públicos. No es por casualidad que sean también estos países los que tengan un estado del bienestar más extenso y de mayor calidad. Y los datos hablan por si mismos. Suecia, Dinamarca, Noruega y Finlandia tienen una carga fiscal equivalente al 47%, 48%, 42% y 42% del PIB respectivamente. Y tienen el mayor porcentaje de población trabajando (la tasa de ocupación de Suecia es del 72,2% en 2008, la de Finlandia de 68,7%, la de Noruega el 76,8% y la de Dinamarca de 75,7%), incluyendo también tasas elevadas de empleo en su estado del bienestar (en Suecia la población empleada en el estado del bienestar era el 24,8% en 2007, en Finlandia era el 19,8% y en Dinamarca el 24,5%).
Por el contrario, son los países del sur de Europa, en los que las derechas han sido históricamente muy fuertes, donde los impuestos son más bajos. Y los porcentajes de la población que trabajan, incluyendo la población empleada en sus estados del bienestar, son también muy bajos. España, Grecia y Portugal tienen una carga fiscal de 33%, 31% y 36%, respectivamente, y a la vez una tasa de ocupación de 59.8%, 61.3% y 66.3%, con una ocupación en el estado del bienestar de 10.6%, 9.8% y 11.5%, respectivamente.

Lo que ha ocurrido durante estos últimos años es que las derechas han adquirido mayor peso en Europa (y los gobiernos de centroizquierda han aceptado los dogmas neoliberales promovidos por las derechas). Y ha habido una gran bajada de impuestos de la mayoría de países donde las derechas o las centroizquierdas (de orientación socioliberal) han gobernado, con lo cual, los estados han perdido recursos y/o se han endeudado para poder proveer los servicios. Ahí está la madre del cordero. Bajar impuestos ha sido la moda y recuerden que el Sr. Zapatero indicó que bajar impuestos era “ser de izquierdas”. Y esta mentalidad nos ha llevado donde estamos ahora. En principio no se notaba mucho porqué había un elevado crecimiento, basado en burbujas inmobiliarias y de la bolsa, que creaban una sensación (falsa) de riqueza. Pero cuando las burbujas estallaron, los estados (y la ciudadanía) quedaron profundamente endeudados. Y ahí está el problema.
Los grandes recortes del gasto público que ahora se exigen son consecuencia directa de las bajadas de impuestos. Así en Alemania, las bajadas de impuestos iniciadas en la época del gobierno Schroeder y continuadas por el gobierno Merkel (bajadas de los impuestos sobre las rentas del capital de hasta 21 puntos y de las rentas superiores de hasta 9,5 puntos), significó una reducción de los ingresos al estado de 75.000 millones de euros por año, que es el tamaño del déficit que Merkel quiere resolver a costa de recortes en el gasto público. Un tanto semejante ocurre en España, donde la congelación de las pensiones, la reducción de los salarios públicos y del gasto público podrían haberse evitado si no se hubieran recortado los impuestos del IRPF, llevados a cabo por Rato y después por Solbes, ni se hubieran eliminado los impuestos sobre el Patrimonio, ni se hubieran hecho otras reformas fiscales regresivas, que han significado una enorme merma de los ingresos del estado. El dominio del pensamiento neoliberal en los establishments políticos y mediáticos, financieros y empresariales del país nos ha llevado a la situación de la enorme crisis que estamos viviendo. Y como si no fuera suficiente, ahora estos establishments quieren reducir todavía más el gasto público (incluyendo el gasto público social) de España, el más bajo de la Unión Europea de los quince (UE-15). Y predeciblemente, las derechas catalanas y españolas (y algunas voces socioliberales) están insistiendo en no subir los impuestos, pidiendo incluso que continúen bajando en el país de la UE-15, que no sólo tiene menos gasto público, sino que tiene además –y cómo consecuencia- el porcentaje de población ocupada más bajo y el desempleo mayor de la UE-15.

Estudiantes de UTESA organizan exposición sobre la violencia intrafamiliar con personal de la Unidad de Atención a la Violencia de Género

Olga Diná, Oscar Belinza y Mildred Mata se lucen en conferencia estudiantes UTESA

Juan José Tejada | ACTUALIZADO 16.07.2010 - 1:09 am

Como brillante y excelente fue catalogada por el selecto público que abarrotó el club de la Asociación de Choferes y Conductores del Cibao, la conferencia dictada por la procuradora fiscal interina de Santiago, licencia Olga Diná, el psicólogo Oscar Belinza y la licenciada Mildred Mata, organizada por el grupo “Trayecto Legal”, integrado por estudiantes de la asignatura de Práctica Forense V, de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA).

El tema “Enfoque Social Psicológico y Jurídico de la Violencia Intrafamiliar”, fue desglosado, ampliamente, por los expositores, quienes hicieron galas de sus experiencias y dominio del asunto tratado.

La profesora de UTESA, licenciada Josefina Lara (Finí) dio inicio al acto, dando la bienvenida a los presentes y agradeciendo a Dios por haber permitido la celebración de la actividad.

La primera expositora lo fue la trabajadora social de la Fiscalía de Santiago, licenciada Mildred Mata, cuyo perfil lo presentó el estudiante Enrique Goris.

Luego ocupó el podium la titular del departamento de Violencia de Género (Protección a la Mujer), la magistrada Olga Diná, procuradora fiscal interina de Santiago, leyendo su perfil la estudiante Jéssica Reynoso.

En su ponencia, sin desperdicios, la magistrada Diná definió la violencia intrafamiliar señalando que existen varios tipos de violencia, citando la física, psicológica, patrimonial o económica, moral, verbal, sexual y otros, haciendo un desglose de cada caso.

A seguidas, el estudiante Fernando Almánzar dio a conocer el perfil del psicólogo Oscar Belinza, quien enfocó los conceptos básicos de la violencia basada en género.

En el transcurso del acto recibieron pergaminos de reconocimientos, la licenciada Josefina Lara (Finí), Olga Diná, Mildred Mata, Oscar Belinza, la Asociación de Choferes y Conductores del Cibao, entre otros, haciendo las entregas los y las estudiantes Katheryne Amaro, Noélida Ortega, Carolina Beato, Glenis Sánchez, Delsa Sánchez, Juan Arturo Jiménez, Virginia Jiménez, Lidia Tavárez, Enrique Goris, Máximo Jiménez y Lina Sánchez.

Finalmente, la estudiante Elena Gómez, le dio las gracias a Dios, a los expositores, a la Asociación de Choferes y Conductores del Cibao, al público presente y a todos los que, de una manera u otra, le dieron su apoyo a la actividad.



http://www.lainformacion.com.do/noticias/ciudad/9579/olga-dina-oscar-belinza-y-mildred-mata-se-lucen-en-conferencia-estudiantes-utesa