Susurros para las niñas, para las jovencitas


   El amor sólo puede darse en la falta absoluta de temor y en la libertad. 
   Anthony de Mello, Una llamada amor.

   El amor es poder mirarlo todo,  no alejarnos… cuidar, hacer cambios.
   Mildred Dolores Mata


Como pluma de sonido suave
flotando en la tormenta
le digo a una madre, a un padre:
---Quieran a sus hijas
sin buscar ventajas económicas con ellas.

Con susurros de lloviznas
como tenue brisa en el inmenso mar
en el atardecer, en la aurora
y aún en las noches brillantes de oro:
---Quieran a sus hijas
sin buscar ventajas económicas con ellas.

Lo mismo digo
al gobierno
al Estado
a la sociedad civil
a los ayuntamientos:
 ---Quieran a sus hijas
sin buscar ventajas económicas con ellas.


Rasguen sus velos
mírenlas
nuestras nenas están en las calles
están entre estruendos y maldiciones
en la ignorancia
y en la miseria
velando un “picapollo”
y una camita
buscando libertades precarias
caricias sesgadas.

Las nenas, y las jovencitas
están entre truenos y nubes borrascosas
los cuerpos de las niñas los están tocando
y luego las abandonan como queresas
como si moscas asquerosas
la están tratando…

No quieren mirar su inteligencia
su corazón
y hay que poder mirarlas
y sentirlas
en las casas
en las escuelas
en los talleres
en las computadoras
en la ciencia
en los salones donde se enseña el arte
en las competencias de natación
en los grupos de la defensa civil
y en los scouts
aprendiendo idiomas
en los centros de trabajo
en las universidades
en los institutos técnicos…
en el partido
en las juntas vecinales
en clubes juveniles.

Hay que comenzar a sentir
a pensar, a creer
que  las niñas
las mujeres
somos más que una vulva.
Y a nadie debe importar si tocada
o no tocada
y nadie debe desvalorizarlas.

En los rojizos vientos que atraviesan las calles
en tinieblas y en la intimidad de algunas casas
de ciertos vecindarios
en casas en construcción
en ciertas veredas malditas
está la violencia sexual.

Allá, en los espacios
donde no hay empleo
remuneración
capacidades
para las mujeres
allá está la violencia doméstica.

Llevemos a la mujer, a las jovencitas
a los pastos frescos de las escuelas

al deporte

a las salas de tareas
al mar
al cielo
al bosque
a correr
a nadar…

Ellas no se pueden seguir soltando hacia el barranco
si aún no saben qué hacer
para ganarse la vida.

Queramos su vulva   junto a sus pensamientos
a sus vuelos
a sus aprendizajes

y que nos importen sus enfermedades

No quieran que se vayan las nenas,
no importa la edad,
si no son autosuficientes
si aún son nenitas,
o mujerotas grandotas,
pero de pupilas tapadas por los velos
de la ignorancia
y de la dependencia.

Aunque tengan un noviecito
o un noviezote
ellas deben ser acariciadas
como margaritas
como perlas
blancas
negras, o cobrizas,

ellas son bosques libres
de oro, de plantas verdes y de mucha miel.

Las niñas, las jovencitas
merecen ser  respetadas
siempre
por todas, por todos.

Cuando quieran que se vayan
sientan que sus dedos son de cayenas
 y acarícienlas.

Las nenas, las mujeres, no son para sacar ventajas
¡No!, a las ventajas económicas!
¡No a los buenos partidos!
¡No a los papeles de residencia!
¡No! a los dineros para cubrir
 las ilusiones mercantiles de la familia!

No  las miremos
con  pupilas horrorizadas
siempre siempre
sostengámolas con calma
entre todos los brazos.
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