Luminucidad imperceptible

Ya no sirven los motivos viejos
para que el tiempo permanezca erguido
porque apenas a mitad de la mañana
ya ni siquiera la flor está húmeda
ya ni siquiera el sudor hace brillar sus pétalos
se ha quedado sin nombre el tiempo
con sus uñas quebradas
con sus rudas piedras
con sus rústicas cuevas
con su arañar buscando pensamientos
y el tiempo
estruja, atraviesa, exprime, golpea
para que allá
debajo de las algas que cuidan los mares
debajo de todas las aguas
pueda remontarse cualquier vuelo
como los vuelos de las águilas heridas.

Mientras...
mientras...
¿Qué?

Nada sale, nada camina, nada tiene fuerza.

Mientras...
¿qué?

la paciencia acompañe a una alma sencilla.

Y...

puedan remozarse
las sensibilidades
más extremas.

20.X.06
Santiago, RD
mdm
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