Brisas contrapuestas.



Mil veces he rozado las rosas mientras me digo que me amo.

Hace falta que me diga que me amo
soy
frágil árbol azotado por las brisas
de esta isla de hoy
un poco danza, un poco soledad,
acá estoy
entre vientos huracanados
entre brisas contrapuestas.

¡Cuánta sed de zarandeo! que obliga a largas raíces
a quedar desnuda
a añorar
a sonreir
sin victomología.

¿Puede sonreir el llanto?
sí,
y dejarse amar por una flor.
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