Nacionalismo y nacionalidad: Susi pola

OPINIONES

Periódico El Nacional

SANTIAGO.- La nacionalidad es una situación sociocultural y espacial, entrecruzada por una serie de variables sociológicas que amplían su referencia mucho más allá de la pertenencia a un determinado ordenamiento territorial y hasta jurídico.

Si lo sabré yo, que nací en Asturias, España; desde los cinco hasta los 18 años viví en la Patagonia Argentina, edad en la que me instalé como estudiante en Montreal, Canadá, por cinco años más; para pasar los últimos treinta y siete años en República Dominicana, país de mis amores del que obtuve la nacionalidad por pura elección. Nunca bromeo cuando afirmo que quien ose medirse con mi dominicanidad tendrá que demostrar que ha sido tan ciudadano o ciudadana como lo he sido yo en este tiempo.

Precisamente por tener bien claro el ejercicio de mi ciudadanía activa dondequiera que haya vivido, es que me siento conmovida por la acción vandálica de arrancar del Parque Independencia la fotografía y la biografía de Sonia Pierre, activista por los Derechos Humanos. Un escenario compartido con ella y otras dominicanas que fue recreado por las manos de mujeres artistas para la libertad. Quien no haya sabido interpretar el valor de Giovanna, Nicole y el equipo que trabajó para entregar la ilusión de un colectivo de 100 mujeres dominicanas en diferentes acciones ciudadanas, poco entiende de la vida de esta nación que reivindicamos como nuestra trabajando y desde el ser mujer.

Pero si conmueve la fuerza bruta de arrancar un panel atornillado, probablemente delante de las narices de toda autoridad, asusta más el continuo de la violencia desde el mismo Estado y a través de uno de sus principales organismos, que decide sobre la ilegalidad de la nacionalidad de Sonia sin necesidad de mayores consultas ni protocolos, omnipotente recurso del poder más allá de la democracia. (¿Esperamos la coherencia de "des‑nacionalizar" al un buen grupo de "tígueres" que habiendo nacido aquí y en nombre de la "representación democrática", han saqueado nuestro orgullo dominicano a mansalva?)

La nacionalidad, como el valor más universalmente legítimo, es una especie de "artefacto cultural" creado a finales del siglo XVIII por efecto del complejo cruce de fuerzas históricas que se volvieron "modulares" y transpantables para mezclarse, ampliarse, enriquecerse y conformar conceptos abiertos hasta el infinito. Da la nación, decía el más importante filósofo hindú del siglo XX, que "es un sistema de egoísmo organizado y como idea, es uno de los medios soporíferos más eficaces que ha inventado el hombre. Bajo la influencia de sus efluvios, puede un pueblo ejecutar un programa sistemático del egoísmo más craso, sin percatarse en lo más mínimo de su depravación moral; aún peor, se irrita peligrosamente cuando se le llama la atención sobre ello".

Pero las expresiones que piden la cabeza de Sonia, dicha "domínico haitiana", pretenden que una persona que tiene un lugar de nacimiento en el que se desarrolla durante toda su vida, dentro de un colectivo ubicado territorial, laboral y culturalmente identificado con la nacionalidad de esa localidad, en un momento dado se convierta en otra cosa, y lo pretenden con expresiones nacionalistas violentas mediante la intimidación.

Sonia Pierre nació en la República Dominicana en la época que no se cuestionaba la nacionalidad en esas circunstancias y siempre vivió en este país, dentro de un colectivo de ciudadanía dominicana a quien se le da por llamar "dominico‑haitiano", una diferencia que no se hace con colectivos nacionales de otras procedencias: con grupos "dominico‑españoles", o "dominico‑ argentinos", o dominico‑franceses", no se hacen referencias de manera peyorativa y sólo se denominan de esa manera cuando se trata de identificar historias.

Y una persona como Sonia, activista de los derechos humanos, ejerce su ciudadanía territorial representando los intereses de su colectivo que todo el mundo sabe ha sido históricamente discriminado, una historia de divisiones y atropellos considerada hasta normal entre países fronterizos, enfrentados con mayor o menor intensidad en el proceso de sus relaciones. Una situación agravada en el caso de R. Dominicana, por la ausencia de políticas en este sentido.

Al final, Carlos Marx tenía mucha razón cuando decía que el nacionalismo es un invento de la burguesía para dividir al proletariado. Y hay que agregar que es una amenaza peligrosa que pasa por encima de los derechos primeros de la humanidad.
susipola@gmail.com
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