Ana Rivera Lassen, feminista de Puerto Rico: habla sobre Hillary y Obama, el aborto, las feministas




ANA RIVERA, DE LA RED DE MUJERES NEGRAS DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE

“Si hubiera sido norteamericana, votaba por Hillary Clinton”

Las feministas siempre fueron y son una minoría, pero con gran impacto en la mayoría, en la opinión pública, y eso multiplica el poder político, dijo Ana Rivera, de Puerto Rico, quien expuso en el encuentro organizado por Cladem Paraguay “Los Derechos de las Mujeres en clave feminista”, en San Bernardino. Ella representa a la Red de Mujeres Negras de América Latina y el Caribe. Fundó el primer movimiento feminista en Puerto Rico en la década del ’70, “Mujer integrante”, con mujeres blancas y negras, es una experta y luchadora por los derechos humanos, género y raza.

Ana Rivera Lassen, feminista activa en Puerto Rico, América Latina y el Caribe.

–¿Las feministas son una minoría y desconocidas por un gran sector de la sociedad?

–En un sentido individual sí, pero el trabajo de las feministas no; es lo irónico, porque sin el trabajo de las feministas, ni siquiera las mujeres estarían en las escuelas. Hemos trabajado a lo largo de la historia de todos los pueblos por la inclusión de las mujeres, en la educación, en el trabajo, en la política, etc. Las mujeres vamos a las escuelas porque las feministas, sobre todo las que se organizaron y lucharon por el derecho al voto, hicieron ese trabajo. Históricamente siempre estuvo organizado por grupos pequeños de mujeres y algunos hombres, hemos impulsado ideas que tienen consecuencias políticas, económicas y sociales muy grandes y no necesariamente va a traer consigo una organización de ejércitos por ejemplo, partidos políticos, aunque en algunos países hay partidos políticos feministas.

–En Puerto Rico el aborto es legal. ¿Aumentaron los casos de abortos?

–En todos los países cuando las mujeres se quieren hacer un aborto se hacen con métodos que no son seguros, entonces tenemos las muertes de mujeres. El derecho a hacerse o no un aborto definitivamente es una reivindicación que estamos impulsando, porque es imprescindible tener ese derecho para evitar muertes. Cuando una mujer se quiere hacer un aborto, se lo hace, no le importa si es legal o ilegal en el país. Hay que darle la oportunidad de que tenga acceso al aborto legal, las cifras no van a subir; de hecho, en mi país el aborto desde hace muchísimo tiempo es legal, siempre que fuera para salvar la vida o la salud de la mujer, y se llama aborto terapéutico. Lo que pasa es que el médico tenía que decidir si hacía o no el aborto, y se pagaba.

–¿Quiénes accedían a un aborto?

–Por ejemplo, las mujeres norteamericanas se iban a pasar un fin de semana en Puerto Rico y se hacían un aborto en ocasiones. Luego del ’73 se hizo aplicable a Puerto Rico el caso de EE.UU. que se llama “Roe vs. wade”, donde se añadió el aborto a petición. Entonces, las mujeres podrían decidir hacerse o no un aborto, independientemente de un médico, pero tampoco los números de abortos aumentaron, las que menos se hacían un aborto eran mujeres de Puerto Rico. Es peor en términos de los derechos de las mujeres, porque la gente en Puerto Rico cree que el aborto es ilegal, a pesar de que el aborto es legal. Pero si una mujer no tiene dinero, no puede hacerse un aborto, cuesta unos 250 dólares.

–¿La noción de la ilegalidad es más fuerte que la legal?

–La clave es la educación, necesitamos que la gente tenga derecho al acceso al aborto, pero también necesitamos que tengan derecho a la educación sexual, a los métodos anticonceptivos, por sus derechos reproductivos, que es una cosa mucho más compleja. Las mujeres no van a escoger hacerse un aborto por más legal que sea, en cualquier país, porque la noción de ilegalidad es muy fuerte.

Lo importante es que sea legal y que además el Estado lo pague. En Puerto Rico el Estado no lo reconoce como un servicio de salud pública, por lo tanto las que pueden pagar privadamente, pueden hacerse un aborto, o al menos que la salud estuviese en peligro, lo pueden hacer en un hospital público.

–¿Qué pensás del nuevo presidente, Barack Obama?

–Es un cambio en EE.UU., para un país que obviamente se proyecta hacia adentro y hacia afuera como un país racista. El cambio que Obama dijo que va a representar no incluye a las mujeres, el hecho de que sea una persona negra no quiere decir que sea feminista; él es un hombre negro con un discurso liberal de apertura muy grande, pero no necesariamente eso quiere decir que a la hora que él reciba una presión muy grande, deje fuera los derechos de las mujeres. A mí me hubiera gustado oírle decir a Obama que tenía un compromiso con los derechos reproductivos y los derechos sexuales de las mujeres norteamericanas, porque una de las cosas que están en controversia en los EE.UU. es el tema del aborto. Espero que él cumpla lo que su propio partido dice y que a la hora de la verdad, si él no tiene ese compromiso, así como hemos visto a muchos hombres en la política de nuestra región, no transe con los derechos de las mujeres.

–Si usted hubiera sido norteamericana... ¿por quién hubiese votado: por Obama o Hillary?

–Si hubiera sido norteamericana votando en esas elecciones, votaba por Hillary Clinton; como mujer negra te lo digo, porque no tengo ningún problema, siempre lo dije, y me gustaba el discurso de Hillary por ser más coherente, más logístico; ella es feminista abiertamente, y nunca tuvo ningún problema en decirlo. Tendrá sus contradicciones, pero el discurso de Hillary era para todas las mujeres y para todos los hombres en los EE.UU.

La historia histórica de los movimientos negros en los EE.UU. es la exclusión de las mujeres. Hillary representaba a las feministas en esa carrera y se enfrentó a un hombre negro. En EE.UU., por ejemplo, en la lucha de los derechos a la gente negra vs. los derechos de las mujeres, siempre van a salir los derechos de la gente negra por encima de los derechos de las mujeres.

–¿Las leyes... con qué bases se construyen?

–Las leyes tienen fuentes diversas en todos los países, y una de las fuentes más grandes del derecho son las religiones. Los códigos civiles en la mayoría de los países de América Latina, y eso incluye a mi país, si toman el derecho canónico son bien parecidos, porque la fuente que antes se consideraba pecado, se convierte en ley, se convierte en derecho, y esa es una de las fuentes, pero en un Estado laico no se pueden imponer situaciones religiosas y entonces se tiene que volver a mirar las leyes, se tiene que cuestionarlas, mirarlas desde otro punto de vista, y eso requiere mucho esfuerzo y mucho trabajo. Las leyes y los cambios se hacen porque la gente los impulsa.

–¿Cuál es el ritmo de las feministas hoy dentro de la sociedad?

–El ritmo que tienen ahora es más pausado que el reguetón (sonríe). El reguetón es rápido, pero es contradictorio en su ejecución de baile, donde las mujeres son crucificadas en ese baile y a la juventud le encanta. Lo que sí me parece es que el ritmo actual del feminismo es el bolero. Tiene una definición lenta y a veces es tan lenta que da tiempo a que la resistencia organizada (grupos fundamentalistas) venga encima de nosotras, las jóvenes tienen que definirse.

Cinthia López

http://www.abc.com.py/2008-11-09/articulos/467893/si-hubiera-sido-norteamericana-votaba-por-hillary-clinton
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