Parte 2. La ausencia de una revolución campesina en el Japón

Son tres las razones para que no hubiese una revolución campesina: página 368.

1. Los Tokugawa y hasta el regímen Meiji permitieron excedentes crecientes en manos de los campesinos debido al aumento de la productividad de éstos últimos.
2. Existía una estrecha atadura entre los campesinos y los señores feudales y posteriormente con los terratenientes, y un tradicional control social efectivo.
3. Muchos campesinos resultaron beneficiados de los cambios con la introducción del arriendo y con el aprovechamiento de los estipendios del arroz. Página 369.

No obstante, se dieron revueltas campesinas que tuvieron como blanco a las actividades comerciales que iban logrando que comerciantes se convirtiesen en hacendados (1783-7). Otro blanco de las rebeliones fueron los oficiales que cobraban los impuestos, que también quitaban más recursos para ellos, individualmente, aparte de los que se les entregaba a la clase dominante de más nivel, y esto le quitaba más recursos a los campesinos. En el año 1823 se rebelaron 100,000 campesinos en uno de los feudos de los Tokugawa por corrupción del funcionario administrativo local en contuvernio con los comerciantes de arroz. Página 370. Otras protestas se llevaron a cabo por la deserción de los campesinos de determinados feudos ( se le llama a esto votar con los pies) y se pasaban al feudo vecino. Para los años 1870 en la Restauración del Meiji se dieron 200 revueltas campesinas, fue este el período más cercano a una revolución social. Los campesinos tuvieron la esperanza en una promesa de distribución de terreno público y que les iban a rebajar las contribuciones, lo cual no sucedió. Página 372. Puede decirse que los campesinos enfrentaban la usura, los arrendamientos y las altas contribuciones. Las rebeliones llegaron a su fin en el 1877 debido a la disminución de las contribuciones.

El núcleo de todos los conflictos era la extracción de los recursos a los campesinos mediante las contribuciones, así lo sintetiza el importante historiador japonés Asakawa. Página 374.

Un poco de derechos a participar en las decisiones vino con la promulgación de una nueva Constitución con la que advino una apertura de derechos, aunque muy limitada, en el capítulo de que se permitiese votar a cerca de medio millón de personas (460,000) de un total de 50 millones que era la población japonesa.
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