Reflexiones sobre la unidad y el trabajo en equipo: vivencias en un Refugio Iglesia Alto de Rafey, Santiago, República Dominicana

Ante el desarrollo desigual y las limitaciones de los recursos humanos (de todo tipo, políticos, sociedad civil, económicos, empresariales, técnicos...) en el mundo, y las muchas más limitaciones de diversos tipos en nuestros países pobres.


Con el paso de la tormenta Olga por el Cibao, Santiago, en específico; el río Yaque del Norte se desbordó, y varios barrios fueron afectados, con desalojos masivos. Los barrios más afectados fueron Rafey, Baracoa, La Joya, Bella Vista...Como empleada de la Fiscalía de Santiago de la Unidad de Atención a la Violencia de Género e Intrafamiliar, participé en el apoyo a refugiados en la Parroquia Alto de Rafey, refugio provisional hasta colocarlos el día 12 de diciembre en la tarde en el Club GUG del Ensanche Libertad.

Se comenta sobre un inadecuado manejo de las aguas de los embalses de la Presa de Tavera, como una de las causas.

Ante esta realidad, y otras muchas limitaciones, las experiencias en el refugio...propongo esta reflexión para que las debilidades no nos llenen de negativismo, y aprendamos a aprender de los errores y mantener un espíritu de equipo. Acá van las reflexiones.

Quiero hacer la observación de que debemos cuidar la forma de relacionarnos, juzgarnos, comprendernos, como ir mejorando, de una forma que podamos quedar sin más sabores amargos de los necesarios, sin defraudarnos, y quedar inhibidos, lejanos al espíritu grupal, colectivo, por traumas en las relaciones grupales, opiniones públicas...sin el equilibrio necesario, que nos permita perdonarnos, continuar, reconocer incapacidades a superar, negligencias conscientes, inconscientes, semi-conscientes.


La tormenta Olga y Santiago. Experiencias vividas, impresiones.

1. Puede ser que como técnicos, no tengamos las vivencias para quedar bien parados. También pueden haber incapacidades, algo de negligencia. Pienso en el INDRHI, y lo de los embalses de las presas. Entonces...¿Qué aprender? Debemos ser abiertos, buscar trabajar en equipo, unirnos como país, en algunos mecanismos de asesorías públicos, para quedar bien parados entre todos.

2. Antes de ayer en Fiscalía nos despacharon a las 2:30 PM, había tormenta, Santiago zona de alerta. Se decidió que no fuésemos al día siguiente por la misma razón. Yo no me enteré de este aviso, y fuí a la Unidad de Atención Vioencia de Género, Intrafamiliar. Me uní a los fiscales adjuntos, y diversos organismos en la Iglesia de Alto de Rafey. ¿Qué podía hacer? No tenía poder, no dominaba intríngulis básicas de decisiones. ¿Qué hice? Primero, aporté mi forma serena de mirar, de caminar, de hablar,...sin importar las circunstancias. Anotaba las personas como hacían otras/os compañeras/os. Ahí fuí detectando gente temblando mucho. Entonces de las mismas personas que he atendido en la Unidad (víctimas de violencia que estaban ahí con agresores), fuí uniendo personas para que abrazáramos, y confortáramos. No me quedé sola, haciendo eso, los equipos son vitales. Luego, y al mismo tiempo, las/os enfermos. Detectamos sólo tres casos: un señor joven que le dolían los riñones, una niña de 9 años que se le había clavado un clavo y tenía el pie hinchado y mucho dolor, y una señora acompañada de su hijo de unos 11 años, que tenía jaqueca, dolor de cabeza, náuseas y temblores. Eran las 8:30 AM, teníamos medicinas, aún no habían médicos, no sabíamos que administrar sin "meter la pata". Ahí, detectamos la necesidad de llamar a Salud Pública.

Y aquí quiero hacer un alto. Eso es incapacidad, no haber pensado en eso, pero si no nos tenemos un poco de ternura, en nuestras limitaciones, nos podemos ir anulando, unos con otros/as. Llamamos una doctora amiga. Ella tenía algunas limitaciones para acudir. Estaba sin reaccionar a la altura. ¿Qué hacer con ella? Buscar las teclas adecuadas para que se moviese. No creo en detenernos mucho en las debilidades, no dañar inadecuadamente. Cuando esta amiga llegó le dimos calidez, le transmitimos espíritu de acción, de sentido práctico, y la sumamos al trabajo en equipo.

Mientras... fuimos con los enfermos al Hospital periférico del Ensanche Libertad, Dr. José de Jesús Jiménez, en mi infeliz carro, (cero centralizar buscando un "carrote" de arriba). Me agradó que a nadie se le ocurriese ir al central Hospital Regional Dr. José María Cabral y Báez. Allá en el hospital periférico nos atendieron de inmediato en emergencia.

Acá otra parada sobre limitaciones. Resulta que al joven señor del dolor de los riñones le dieron una medicina que no se podía, porque era alérgico a la misma. A la doctora, caribeña, quizás un poco impulsiva, quizás muy sensible, se le olvidó preguntarle si era alérgico, y a él de decirlo. ¿Qué hacer con todos nosotros, cuando "metemos la pata"? A veces, no podemos dar más porque no somos más de lo que damos.

De inmediato, le dieron algo antialérgico, se durmió en el camino, y le llevamos desde al carro, prácticamente cargado.

En algún momento alguien comenzó a notar las personas ausentes, pues parte del personal de psicología llegó no sé como, ni bajo qué información. Acá de nuevo, esa limitación hacia juzgar sin objetividad, a disminuir, y en consecuencia a ensalzar. De inmediato las actitudes sanas se adueñaron del ambiente: " No están porque o no saben, o no pueden, o..., porque para ellos no hay trabajo. Y ahí quedó restablecida el tejido social de no disminuirnos innecesariamente.

Hasta acá lo dejo.

Hoy, mi carro está dañado, sucio. Hoy hay más gente en acción, mi espalda no sirve, y retorné temprano. He leído los mensajes, y quise entregar esta reflexión. La dialéctica de los cambios culturales hacia la eficiencia, las reacciones a la altura de las circunstanicias, las críticas necesarias, establecer responsablidades, aprender... requiere de cierta complejidad, de matices, de actitudes de distancias ante la ineficiencia, la incapcidad, los límites posibles, la comprensión
necesaria. Creo que en todos esos movimientos, debe oler lo más que se pueda, a firmeza, a seriedad, pero a una ternura que nos deje en los puestos adecuados, pero no fuera de combate. La humanidad necesita de tejidos sólidos constructivos, en lo que nos vamos capacitando, reorganizando, en lo que vamos madurando...Esto va para los aburridos,
bostezantes del gobierno y de la sociedad civil, y para el pueblo llano, y para la "multitud", que ni siquiera son de los que llegan a formar parte del pueblo, como decía Toni Negri, en una entrevista.

Hasta la victoria siempre, sin muerte, con seriedad, y ternura.

Quiero que nos movilicemos lo más que podamos, por un mundo en construcción, con
muchas limitaciones.

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