El proceso Bolivariano trasciende a asuntos de personalidad de H Chávez: Pedro Luis Castellanos

Dentro de una Red de debates de la que formo parte. Se discute sobre la personalidad de Chávez, si irrita, a quiénes, porqué...

Yo hablaba de que en las sociedades con clases sociales con muchas desigualdades caer bien a todo el mundo no es posible.

Una compañera decía que las características "campechunas" de Chávez no le dicen nada, pues muchas personas negativas son así, y se ponía el caso de líderes negativos cone esas características.

De nuevo Pedro Luis Castellanos, de origen venezolano, explica que lo de Chávez trasciende a problemas de personalidad, que en efecto esto es secundario. Acá sus consideraciones.

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Amiga...mi querida amiga. "Por sus frutos los conoceréis. Muchas personas se parecen y pueden ser muy diferentes en su significado social e histórico. Hemos aprendido a desconfiar de lo que se ve o de lo que nos muestran. Por eso trato mejor de mirar los frutos, los hechos, los acontecimientos, los procesos, los resultados, mas que las palabras, las posturas o los gestos, y no trato de adivinar las intenciones de los dirigentes ni los prejuzgo por sus orígenes sociales, nobles o plebeyos, ricos o pobres.

Siempre he dicho que no me interesa ni me siento calificado para debatir sobre la personalidad del Presidente Chávez, o la de Busch o del Sr. Rey Juan Carlos, o de Aznar o de Fidel, ni cualquiera otra figura histórica. Además, es casi imposible hacerlo al margen de las pasiones que despiertan unos y otros y en el terreno de los sentimientos y pasiones, mejor es ser respetuoso, aceptar y disfrutar la diversidad como un don humano.

Si, como pareces insinuar la personalidad de Chávez te recuerda una mezcla de la de Hipólito, Balaguer, Bucaram y otros mas, no sé que decir. A lo mejor si, a lo mejor no. No lo sé y no estoy interesado en debatirlo. Lo que sí sé, es que los procesos sociales en que están involucrados son diferentes y que su significado histórico y los resultados, al menos hasta ahora, son cualitativamente diferentes.

Mi comentario acerca de lo que podríamos llamar el estilo político de Chávez no pretende ni alabarlo ni denigrarlo, simplemente describir sus semejanzas con lo que me parece son algunos razgos culturales típicos de algunos sectores venezolanos, que son parte central de la base social del proceso Bolivariano, porque me pareció una información útil y es un ángulo no frecuentemente abordado. Ni buenos ni malos, sino todo lo contrario. Más pretendía señalar algunas pistas acerca de como es probablemente percibido por la mayoría de Venezuela, en su subconciente colectivo, culturalmente, y porqué resulta molesto o incómodo para muchos sectores de la clase media venezolana y de otros países. Es fácil comprender porqué incomoda a los poderosos, pero menos su relación de amor y odio con la clase media. Permítanme especular alrededor de una hipótesis que me parece prometedora.

Una de las muchas formas de aproximarse al complejo proceso Bolivariano es mirarlo como un proceso de cambio cultural (por supuesto que esta lejos de ser sólo un cambio cultural). Desde esta perspectiva, se estaría produciendo una síntesis entre un proyecto político de cambio social radical, que tiene como base la participación política protagónica de los sectores excluidos, un desarrollo acelerado de las fuerzas productivas con mayor equidad y una mayor independencia nacional (lo que podríamos llamar en una alegoría biológica el "genotipo" del proceso, su esencia), y algunos rasgos culturales (algunos dirían subconciente colectivo) de algunos sectores sociales urbanos contemporáneos del país sobre todo los marginales urbanos que son alrededor del 60% al 70% del país y algunos sectores campesinos sobre todo llaneros (lo que podriamos llamar en la misma alegoría el "fenotipo", lo visible, lo aparente), que constituyen su base social.

Esto no es nuevo en Venezuela. Creo que ocurrió por primera vez cuando Simón Bolívar, después de la pérdida de la primera y la segunda República sienta las bases para una fuerte alianza entre los "mantuanos" blancos criollos y los pobres indígenas, negros y mestizos que hasta entonces luchaban a favor de España contra sus patronos criollos terratenientes que conformaban la oficialidad patriota. Así se liquidó la hegemonía de los blancos españoles en el país. Algo similar ocurrió a mediados del siglo XIX con la llamada "Guerra Federal". Una síntesis del pensamiento liberal radical con las energías de los campesinos desheredados de las tierras prometidas por la independencia, conllevó a la liquidación de la oligarquía agraria como clase, el establecimiento de un Estado verdaderamente nacional y la articulación de Venezuela al desarrollo del capitalismo con la hegemonía de los grupos precapitalistas "andinos".

También ocurrió con los procesos de modernización y cambio social liderados por el partido Acción Democrática (considerado socialdemócrata y populista) y en menor medida por el partido Social Cristiano, en los años 40 hasta los 70 del siglo XX, en los que una síntesis del pensamiento social demócrata europeo sobre el Estado de Bienestar y el populista latinoamericano con los movimientos campesinos, conllevó a la construcción de una nueva clase media hegemónica. En todos estos casos se produjo una crisis de hegemonía de una clase social dominante y la emergencia de una nueva hegemonía de clase, con muy importantes transformaciones en la dimensión cultural.

Si asumimos que el proceso venezolano avanza a mediano y largo plazo hacia la construcción de una nueva hegemonía de clase, surgida predominantemente de los pobres marginales urbanos y los trabajadores, elevados en su formacion académica y política, en su nivel organizativo y empoderada de un proyecto económico, tal vez podamos comprender mejor algunas de las características "fenotípicas" del proceso y de sus dirigentes. De la misma forma que los cambios que condujeron a la "modernización" del país se sustentaron en la conformación y hegemonía de una clase media urbana, con sus valores de ascenso social, menosprecio al trabajo manual, individualismo, comsumismo y confort, en este caso se podria estar avanzando hacia una especie de nueva clase trabajadora, con una buena calidad de vida, pero con valores y relacionamiento social diametralmente opuestos alos señalados, tal vez mas cercanos a los que caracterizan mayoritariamente a la poblacion finlandesa
por ejemplo, mas basados en la solidaridad y la valoración del trabajo y en el concepto de soberanía.

La nueva hegemonía no se vislumbra como una reproducción de la vieja clase media que predominó en el pasado, mas cercana culturalmente a la norteamericana sino como un fenómeno inédito y culturalmente distinto al menos en el país, lo que resulta incómodo para la clase media tradicional. La realidad es que esta clase media tradicional hace mucho que dejó de ser hegemónica en Venezuela al ser desplazada por sectores muy minoritarios nacionales y sectores transnacionales, pero es comprensible que culpen al proceso Bolivariano de la pérdida. Son una especie de sobrevivientes del naufragio que culpan de su desgracia a los cuerpos de rescate.


En este complejo proceso, lo cultural y el estilo no serían una mera postura, menos aun una impostura, sino podría ser un eje vertebrador de la construcción de esa nueva hegemonía. Esto podría explicar mucha de la irreverencia ante los símbolos y figuras tradicionales de poder, de la ruptura forzada y permanente, la necesidad permanente de marcar linea divisoria, de no transigir, de "desenmascarar" a quienes se oponen al proyecto hegemonico, mostrarse fuerte sin temor a desafiar a quienes se identifican como responsables de la miseria de la mayoría de la población. Lejos de ser algo adjetivo o secundario en el proceso de cambio social en desarrollo, este estilo de práctica política formaría parte estructural del proceso mismo de construcción de una nueva hegemonía.

Decia Gramsci que cuando hay este tipo de situaciones de "crisis de hegemonía" coexisten lo nuevo que se niega a morir y lo nuevo que aun no termina de nacer. Esto hace difícil reconocer lo viejo y lo nuevo y por lo tanto es fundamental delimitar, demarcar.

No creo que se trate de una planificacion conciente y preconcebida hasta estos detalles. Es posible que no sea mas que una clave conductual que poco a poco se va desarrolando a medida que la experiencia de construir el proceso va perfilando mejor sus cauces. Puede haber incluso algo de intuición en un líder sensible a las percepciones de la población. Pero no me parece que podamos reducirlo a una cuestión de buena o mala educación. Por supuesto es inevitable que reaccionemos ante los hechos desde nuestra propia perspectiva personal o colectiva y que puedan resultarnos incómodos o irritantes algunos comportamientos, pero de la misma forma que no encuentro razones para condenar a quienes reprueban este estilo político, por el solo hecho de hacerlo, tampoco los encuentro para no tratar de encontrar coherencia entre el mismo y los objetivos estratégicos del proceso, si queremos comprenderlo mejor en su significado social e histórico."

Pedro Luis Castellanos.
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