Proyecto de nación en República Dominicana: Miguel Ceara Hatton

Proyecto de nación


Miguel Ceara-Hatton


Un proyecto de nación recoge un compromiso de largo plazo de los actores políticos y las fuerzas sociales, en donde se establecen las responsabilidades del Estado, la sociedad, así como los deberes y derechos subyacentes a esas responsabilidades.

Ese proyecto debería contener por lo menos los siguientes ejes.

1) Poner como objetivo fundamental a las personas. Esto implica que la evaluación del éxito de cualquier política pública, o de cualquier institución, es determinar en qué medida mejora las condiciones de vida de las personas. Esto significa entender el crecimiento económico, la tecnología, la modernización como medios y no como fines. Un país puede crecer, tener estabilidad macroeconómica, aumentar las exportaciones etc. pero al mismo tiempo empeorar la distribución del ingreso y deteriorar las condiciones de la gente. En definitiva, son las personas las que se desarrollan, no son las cosas, ni los países ni la macroeconomía.

2) Un proyecto de nación debe fundamentarse en la creación de ciudadanía
, es decir, en el individuo portador de derechos y deberes, en donde el acceso equitativo a las oportunidades dependa del estado de derecho y del nivel de desarrollo del país, y no del poder personal de las personas y grupos.

3) La institucionalidad.
Es el gran déficit de la sociedad dominicana. Sin instituciones no hay progreso y se depende de las voluntades caprichosas de quienes ejercen el poder político. Para mejorar la institucionalidad son necesarias dos cosas:

a) Establecer un régimen de consecuencias. Terminar con la impunidad que ha sido práctica común entre las elites políticas y económicas. Esto implica rendición de cuentas y atribución de responsabilidades. Lamentablemente, en nuestra cultura política lo mal hecho no recibe sanción y justifica que el siguiente repita la misma fechoría con el argumento de que el anterior lo hizo. Esta es una forma de la “Ley del Tigueraje”.

b) Cumplir la Ley. Parece una perogrullada, pero las leyes y las normas no se cumplen y no pasa nada. La vida cotidiana de los dominicanos y dominicanas está llena de violaciones a los espacios y bienes públicos y no pasa nada. El ciudadano medio está desamparado.


4) La transversalización del territorio en las intervenciones de políticas y en la evaluación de las instituciones. Las evidencias empíricas nos indican que el territorio se fragmenta y el país se polariza social y económicamente. Por lo tanto, es necesario fortalecer a los gobiernos locales, crear capacidades localmente como una forma de democratizar la sociedad dominicana.

5) La equidad.
La falta de equidad está desintegrando al país. Hay varias RD que cada vez están más aisladas, sin vínculos entre las partes, tomando lógicas paralelas. Ello genera violencia social y hace ineficiente la actividad económica.


Estos cinco puntos: la gente, la ciudadanía, las instituciones, el territorio y la equidad no son exhaustivos pero deberían ser parte de ese proyecto de nación.

¿Por qué no se ha podido definir un proyecto de nación?
Por varias razones:

1) La falta de compromiso del liderazgo nacional con el desarrollo a largo plazo del país. Esos grupos políticos y económicos se han movido buscando una rentabilidad de corto plazo sin una visión del desarrollo.

2) Falta de empoderamiento de la sociedad para doblegar voluntades a fin de lograr un proyecto integrador y que cohesione socialmente. Falta de conciencia ciudadana y reclamo de sus derechos y cumplimiento de sus deberes.


3) La cultura política conspira contra el desarrollo
. Los partidos se hacen cada día más endogámicos y han entrado en lógica de lealtades perversas del poder por poder; al margen de una lealtad a las políticas de estado, al desarrollo humano y con el pueblo. Más aún, los partidos se han vaciado de contenido, han dejado de ser espacios de concertación y de propuestas. Parecería que su único objetivo es el interés personal de sus miembros, por supuesto hay notables excepciones.

Hemos llegado al absurdo de que los partidos secuestran al Estado y dividen la ciudadanía en dos. Ciudadanos de primera, los del partido oficial los cuales tienen protección del Estado y son los que tienen derechos a empleos públicos, independientemente de su calidad profesional y de sus prendas morales. Los de segunda, que son del partido contrario y no tienen derechos a la protección del Estado.

¿Qué opciones hay?

No hay razones para suponer que los partidos políticos y las elites vayan a cambiar su forma de proceder de manera espontánea. Si no lo han hecho hasta ahora, ¿porqué lo van hacer mañana?. Es ese caso la única opción veo es que la población se empodere, se movilice para instaurar un pleno estado de derecho, donde se respeten las leyes y exista un régimen de consecuencia y rendición de cuentas.

Existen ejemplos de que la sociedad se empodere, como ocurrió en Santiago en donde un grupo de ciudadanos hizo la evaluación del manejo de la presa de Taveras durante la tormenta Olga, porque no le daba crédito a un eventual reporte del gobierno. Estoy convencido de que el proyecto de nación solamente va salir de la movilización social que arrastre a los partidos políticos a la legalidad, a la rendición de cuentas, a un estado de derecho pleno y a una sociedad de ciudadanos. Sólo así podremos tener un proyecto de nación.
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