Seguro Familiar de Salud: Pedro Luis Castellanos

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Pedro Luis Castellanos

PORTADA DE CLAVE DIGITAL EL DIA jueves, 31 de mayo de 2007



Afirma algunas ARS mantienen campaña 'terrorista' contra el Seguro Familiar de Salud


Nicanor Leyba/Clave Digital

SANTO DOMINGO, D. N.- Aún con debilidades y distorsiones, la entrada en vigencia del Seguro Familiar de Salud (SFS), en su régimen contributivo, constituye un logro para la ciudadanía, opina Pedro Luis Castellanos, consultor en seguridad social.

Ex delegado de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el país, Castellanos, niega que el nuevo régimen quede en desventaja frente a las pólizas privadas vigentes. Alega que se trata de "una campaña terrorista” de desinformación, en la que algunas aseguradoras (ARS) buscan ganancias de pescadores.

El experto forma parte de la coalición Foro Social y ofreció una entrevista a CLAVE antes de que el presidente Leonel Fernández anunciara la posposición del plan por un período de 90 días.

¿Qué participación tiene el régimen subsidiado en el Seguro Familiar de Salud?

El Seguro Nacional de Salud (Senasa) es la aseguradora pública y tiene responsabilidades con los tres regímenes; de hecho, consideramos que para que el sistema funcione es muy importante el fortalecimiento de Senasa, porque es la opción para evitar que haya abuso de parte de las aseguradoras privadas, que son muchas las posibilidades, como ha ocurrido en otros países.

El actual sistema es un paso adelante. En el país sólo el 21% de la población tiene hoy pólizas que irían al régimen contributivo, el resto tendría que ir al régimen subsidiado o al contributivo subsidiado. Pero de ese 21% hay un 6% ó 7% que lo cubre el Instituto Dominicano de Seguro Sociales (IDSS) y hay alrededor un 1% que cubriría Senasa en el régimen contributivo.

En realidad, estamos hablando de alrededor de un 13% del mercado que es cubierto por la aseguradoras privadas, estamos hablando de minorías, cuando hablamos de la necesidad de que el régimen contributivo se inicie y arranque estamos hablando de minorías, minoría muy importante, pero son minorías.

La realidad es que la gran mayoría del país necesita de que se desarrolle el sistema público, y eso no es novedad, estamos hablando de que Alemania cubre el 87.7%, en Chile, a raíz de los esquemas que se intentó privatizar, cubre el 68%.

Pero es importante decir que de ese 21% que tiene seguro pesa mucho en la opinión pública, tiene capacidad de compra.

¿Comparativamente, cómo evalúa la participación del Estado en el Sistema Dominicano de Seguridad Social?

El Estado tiene varias responsabilidades, y una de ellas es la de financiar el 100% del régimen subsidiado, el 100% del costo de cada afiliado; ahí es donde están los más pobres, es la primera responsabilidad del Estado, su principal responsabilidad no es con ese 21%, por más importante que seamos.

En estos momentos el Estado ha impuesto recursos para que este año se pueda llegar a un millón de afiliados; esto no es suficiente, para que en 2011, cuando termine la transición, el sistema tenga cobertura universal, el régimen subsidiado debería haber llegado según nuestra estimación, por lo menos a tres millones de personas y el régimen contributivo subsidiado debería estar cubriendo alrededor de 15 ó 20% de la población.

Porque el régimen contributivo, en ningún caso, va a pasar del 35%, máximo 40%, ¿por qué? porque el grueso de nuestra población está en el sector informal de la economía, el sector formal sólo está el 46% pero de ese hay un 16% de desempleados, y entre los empleados está el tema de la evasión, que hace que sólo el 21% tenga seguro.

Hay una responsabilidad directa del Estado de garantizar que el régimen subsidiado, por lo menos, duplique cada año su número de afiliados hasta lograr que efectivamente cubra a todos los que les corresponde, además son los más importantes porque están en peores condiciones, que necesitan más que el seguro familiar de salud funcione.

Por otra parte, el Estado tiene la responsabilidad de desarrollar la red pública de servicios de salud, que no es sólo el pago del régimen subsidiado, el régimen subsidiado es uno de los mecanismos de financiamiento, pero no el único, porque en el país siempre habrá gente que no esté en el seguro familiar de salud, por ser indocumentados, por ser ilegales, por no cumplir con los requisitos de documentación, por cualquier razón.



Carmen Suárez/Clave Digital.
¿Pero cómo usted evalúa los trabajos realizados hasta el momento para el establecimiento de la red pública?

Esa es una de las cosas que están más lentas, lamentablemente ese es un ejemplo de algo que está en la Ley y que no se cumplió por seis años, de algo que se volvió a manejar en los acuerdos del 19 de diciembre del año pasado y que otra vez está siendo dejado de lado. ¿Qué es desarrollar la red pública?, eso implica que la PSS del IDSS y los servicios que ahora son de la Secretaría de Salud Pública y Asistencia Social se articulen en una red única, una red única que hay que reestructurarla, que hay que reorganizarla para que funcione de manera eficiente. A la vez, a esa red hay que darle financiamiento adecuado para que funcione, tiene que ser gerenciada profesionalmente, no puede ser sujeto de las decisiones del gobernante de turno; esa parte está establecida en las dos leyes, en la 87-01 y en la 42-01, básicamente está definida en la ley 42-01 y su reglamento; la 87-01 sólo se refiere a cómo se financia.

Otra responsabilidad del Estado es como patrón, como empleador. Frente a sus empleadores tiene la responsabilidad de incorporarlos al régimen contributivo y de pagar la cuota patronal que le corresponde. La Ley establece que los trabajadores del Estado deben ir al régimen contributivo a través del Senasa. Lamentablemente, y esto es parte de los incumplimientos que se dan por complacer intereses particulares, el Consejo Dominicano de Seguridad Social (CDSS) decidió congelar el sistema hasta el primero de junio del próximo año; eso sin dudas es un error, que además sólo favorece a dos aseguradoras privadas, me imagino que eso fue parte de las concesiones que tuvo que hacer el gobierno para lograr que las aseguradoras aceptaran la vigencia del régimen contributivo.

La otra responsabilidad del Estado es financiar parte del sistema contributivo subsidiado, al que van aquellos que, no teniendo un empleador público o privado, tienen ingresos estables superiores al salario mínimo, y eso es un sector importante de la población, ahí estamos todos los profesionales liberales, médicos, ingenieros. Pero como hay un rango tan amplio de ingresos, ahí están el taxista, muchos de los que tienen pequeños negocios, hasta grandes contratistas.

Entonces, se establece que para cubrir su aporte al Seguro Familiar de Salud (SFS), el Estado debe cubrir una parte que puede ir de 0% hasta 99,99%, es muy probable que para la mayoría de los que están allí, su subsidio sea relativamente pequeño.

Pero una de las responsabilidades más importantes del Estado, pero que se ve poco, es regular el sistema, hacer que funcione, que es una de las que menos se han cumplido.

Si el Estado no asume su rol de regulador, a través de sus superintendencias correspondientes, si no lo asume con firmeza, es muy difícil que el sistema funcione, porque el sistema está atravesado por muchos intereses particulares y si esos intereses particulares predominan. Si el Estado no asume su responsabilidad de hacer que predomine el interés público, colectivo, no hay manera de que el sistema funcione.

¿Esa será una de las razones por las que el régimen contributivo del SFS se acerca a su puesta en vigencia en medio de tantos conflictos e incertidumbres?

Sí, sin dudas; la principal razón es porque hay muchos intereses particulares en juego y nadie quiere cambiar, muy pocos sectores están dispuestos a entender que el país necesita un sistema más equitativo y entonces se utilizan diferentes argumentos y, lamentablemente, el Gobierno ha asumido la actitud de tratar de conciliar todos los intereses y eso es muy loable, pero no es la responsabilidad del Gobierno. La responsabilidad del Gobierno, la más importante, es lograr que el sistema funcione. Eso sin dudas es una de las razones por las que el régimen contributivo no funciona.

Entre tantos intereses se dice que son las aseguradoras privadas las que se están llevando la mayor tajada.

Eso es así, porque justamente, por cinco años no se adoptaron las decisiones que tenían que adoptarse y para poder llegar a un acuerdo que permitiera dar inicio al régimen contributivo, el Gobierno hizo muchas concesiones; pero peor, después de los acuerdos de diciembre, el Gobierno ha hecho muchas más concesiones para las aseguradoras privadas, por ejemplo, el congelamiento de la cartera y la eliminación a los empleadores de la responsabilidad del pago de lo correspondiente para el subsidio de maternidad. Las aseguradoras privadas no tienen ninguna razón para decir que con el inicio del régimen contributivo no van a estar en buenas condiciones para cumplir con su responsabilidad, pero esa realidad es muy válida para los otros sectores.

Mire, la ley se aprobó en 2001, con todos los sectores gremiales, sindicales, profesionales, empresariales, las igualas médicas, como se llamaban las aseguradoras privadas; todos se pusieron de acuerdo después de tantas dificultades, ahora nadie lo quiere cumplir. Incluso el año pasado, fue muy difícil, nueve meses de trabajo para lograr que hubiera acuerdo, y después de firmados los acuerdos no se cumplen, el propio Gobierno es el primero que empezó a trabajar para no cumplir.

Es fundamental que haya una función fuerte de regulación firme y comprometida con el interés público de parte del Gobierno.

¿Le parecen apropiadas las exigencias de los médicos en lo relativo a las tarifas?

Desde abril hasta diciembre de 2006 trabajaron tres comisiones, una de reestructuración del IDSS, que la presidían el vicepresidente Rafael Alburquerque y monseñor Agripino Núñez Collado. Había otra comisión que estudió el tema financiero, que era presidido por el gerente general del sistema de seguridad social, que entonces era Arismendy Díaz Santana. Y había una tercera, que trabajó el tema de tarifas y honorarios, además del costo del plan básico, que era presidida por quien dirigía la Sisalril que era el doctor Bernardo Defilló y una persona que representaba a la PCMM.

En las otras dos comisiones hubo acuerdos en prácticamente todo. En los honorarios y tarifas no hubo acuerdo total, sin embargo, los desacuerdos fueron sólo en dos o tres puntos. Hubo dos o tres en que no hubo acuerdo, en el grueso la gran mayoría de las prestaciones, incluido el plan básico, hubo acuerdo entre todos los sectores.

De manera que es sorprendente que aparezcan divergencias posteriores en esos temas. Sin embargo, hay dos cosas que es bueno destacar. La discusión sobre salarios, honorarios y tarifas es una discusión entre los prestadores y las aseguradoras privadas, que son las que tienen que contratarlos, sería completamente injusto el que no hubiera acuerdos entre esos dos sectores y que esto se tradujera en problemas para el resto del sistema que tiene que ver con el 80% de la gente.

El segundo elemento es que los honorarios y tarifas que se establecen son los mínimos, no los máximos, ese es el piso para que empiecen a negociar los prestadores y las ARS, cuando te dice RD$300 es de RD$300 para arriba que van a negociar. Yo estoy seguro que vamos a ver renegociaciones en los próximos meses, porque es totalmente legítimo que los trabajadores de la salud aspiren a tener buena remuneración pública.

Ahora, el costo de la atención prestada por los profesionales de la salud, es parte del costo del plan básico y las aseguradoras privadas establecieron un costo que por cierto es superior al que estimamos los sectores sindicales, el propio gremio médico y la sociedad civil. En ese costo estaba incluido, por supuesto, el pago de los profesionales, porque ese es el costo principal. De manera que no pueden esgrimir ahora el argumento de que esos costos no fueron incluidos, esa es una responsabilidad de la ARS de asegurar pago de honorarios justos.

Pero existen muchas dudas sobre el primer nivel de atención

Bueno, es comprensible que haya sectores de los profesionales de la salud que no estén de acuerdo, que piensen que hay que encontrar un mecanismo de transición. Pero lo que no es comprensible que ahora descubramos que hay un primer nivel de atención, seis años después de qu4¿e la ley fue aprobada. Ese es el artículo 159 de la Ley, que fue aprobada con la firma de todos, cuando el Congreso de la época hizo un esfuerzo por lograr consenso, porque no pasaba.

Estamos hablando de algo que se pasó casi nueve años de discusión en el Congreso, incluyendo los cuatro años del Gobierno de Leonel Fernández, gestión que presentó tres proyectos en tres oportunidades distintas. El Congreso buscó consenso hasta que se logró.

Que aparezca ahora la preocupación de que la ley establece que haya un primer nivel de atención, suena como extraño. Sobre todo porque eso no apareció tampoco como preocupación en los nueve meses de trabajo del año pasado. Lo que dicen los acuerdos es que se cumpla la ley.

Ahora, ¿cuál es la preocupación? Lo que se dice es, y es lamentable, pero creo que ha habido una campaña de terrorismo hacia la clase media, o sea, una campaña de desinformación.

¿Por qué dice terrorismo?

Porque ha habido mucha desinformación y esa es una responsabilidad también del Gobierno y las entidades responsables del sistema, que debieron asumir su responsabilidad de informar a la población. No es justo que a pocos días de iniciarse el régimen la mayoría de la población sienta dudas, desinformación, etcétera.

Esa situación de desinformación, de falta de comprensión, fue el caldo de cultivo en el cual se desarrolló una campaña dirigida a aterrorizar a la población y las líneas básicas de desinformación tienen que ver con que el afiliado pagará más y recibirá menos; las dos cosas son falsas. La otra versión es que no podrá seguir viendo al médico que tradicionalmente veía. Las dos son medias verdades, exageraciones o mentiras.

¿Quiénes son los responsables de esta campaña?

No, no sé, yo veo los hechos, no sé quiénes están por detrás, pero creo que en el país no es tan difícil.

¿Usted cree que quieren anular algunas conquistas?

Nosotros pensamos que el Plan De Servicios de Salud (PDSS) tendrá que mejorarse, tendrá que mejorarse porque ese plan tiene exclusiones que son muy importantes para la población. Por ejemplo, ahí están excluidos los medicamentos antirretrovirales para las personas con VIH y estaban excluidos desde el principio; ahí nosotros pensamos que los argumentos de octubre de 2002 hoy no existen porque en aquella época un tratamiento con antirretrovirales costaba entre US$1,500 y US$3,500 por año y hoy hablamos de que un tratamiento por año perfectamente puede estar entre los US$200 y US$250 dólares.

Hay cosas mucho más costosas que están incluidas en el PDSS, también están incluidas algunas prestaciones básicas para personas discapacitadas, algunas son tontas, por ejemplo, no están incluidos los bastones ni los anteojos, ¿y cuánto cuestan estas cosas?, con producción masiva cuestan minucias.

Esa es una de las razones por las cuales pensamos que es indispensable que comience el régimen contributivo, porque una vez que comience, a los seis meses, legalmente, hay que revisar su contenido. Nosotros pensamos que hay que prepararse para eso, para mejorar el PDSS, una vez que se demuestre, como estamos seguros que se va a demostrar, que los RD$4,757 dan de sobra para cubrir las prestaciones y más. Eso ya se sabe, porque con el mismo monto Senasa está en capacidad de dar muchísimas prestaciones de las que están ofreciendo las ARS en el régimen contributivo.

Lo que no es cierto es que ese PDSS dé menos prestaciones que los seguros privados actuales, eso es una media verdad o una exageración.

¿Pero no entiende que bajan los beneficios?

Prácticamente ninguna póliza privada cubre enfermedades catastróficas, hay algunas, una minoría muy pequeña y son tan costosas que prácticamente nadie tiene esa cobertura. El plan que comienza cubre 17 enfermedades catastróficas, las más frecuentes e importantes.

Otro punto es el de las exclusiones. Si una persona es diabética, hipertensa, tiene cáncer o problemas mentales, cualquier patología crónica, y va a comprar una póliza privada, esa patología queda excluida de esa cobertura, porque forman parte de las enfermedades precedentes. Y no estamos hablando de pocas personas, estamos hablando de un país donde más del 20% de las personas son hipertensas, donde más del 10% es diabética. En el PDSS no hay exclusiones, no hay enfermedades precedentes. El mismo día que comienza el sistema, ese mismo día comienza el derecho del afiliado a ser cubierto, no puede haber exclusión por la patología que tenga.

Si una señora está embarazada o sale embarazada en el primer mes después de haber comprado su póliza privada, ese embarazo no está cubierto; eso no existe en el nuevo plan, esa persona está cubierta desde el momento en que comienzan sus servicios, independientemente de cuándo haya comenzado su embarazo.

El reglamento dice que tiene que haber cotizado durante los últimos doce meses.

No, no hay exclusión, puede entrar al sistema de inmediato. Si se afilia está cubierto por el sistema

Como tampoco hay exclusiones por edad. Todo el que tenga un pariente por encima de los 65 años de edad, sabe que es prácticamente imposible conseguir una póliza, al menos que esté dispuesto a pagar alrededor de 30 mil pesos por año. Bueno, se acabó, no hay exclusión por edad.

Particularmente hay casos con empleados con hasta 10 mil pesos de cobertura en medicinas.

Cuatro mil es el promedio, hay algunas, muy pocas, que tienen por encima de eso. De hecho muy pocas incluyen medicamentos. De las que los incluyen la mayoría tiene un promedio de RD$4,000 y ahora será de RD$3,000. Esa es una de las cosas que disminuyen. Hay dos cosas que disminuyen para un grupo muy pequeño, para las personas que tenían medicamentos por encima de tres mil les disminuye (el mínimo obligatorio, no el máximo, pero la propia ley establece que todos aquellos derechos adquiridos de los trabajadores automáticamente quedan reconocidos).

La otra cosa que disminuye es la siguiente: la pólizas cubren hasta RD$1,500 diarios de internamiento pero tienen topes de días al año; dependiendo del costo de la póliza, unas tienen 10 días, 20 días, 30 días, una vez que se cumple ese número de días, el empleado paga el 100%.

En el nuevo plan el mínimo que cubre son RD$1,000,; eso significa que quienes tenían más de RD$1,000 se verán afectados, pero a cambio de eso no hay mínimo de días. Claro, si eso se prolonga, seguramente, entra en función la evaluación de decir que es una discapacidad y entonces lo tiene que cubrir también el sistema, pero de otra fuente, el seguro de discapacidad.

Otra ventaja, y te repito que creemos que hay que mejorar el contenido, es que una vez que arranque el régimen contributivo, automáticamente queda cubierto por el seguro de riesgos laborales, que lo paga el empleador en un 100%, es gratis para el afiliado. El seguro de riesgos laborales le cubre enfermedades en accidentes de trabajo, incluyendo los accidentes que ocurran en el trayecto desde que salió de su casa para dirigirse a su empleo. Eso suena como una tontería ¿pero cuántos accidentes ocurren en el trayecto y cuántas enfermedades ocupacionales hoy hay que el afiliado ni siquiera sabe que las tiene?

La primera conclusión importante es que si bien es cierto que el PDSS tiene que ser mejorado para reducir la exclusión de algunos grupos sociales importantes, no es cierto que el PDSS incluya prestaciones menores que las pólizas actuales.

Como parte del terrorismo que se ha desatado, se dice que, como el régimen contributivo tiene menos prestaciones, el afiliado debe comprar un plan complementario. Nuestro mejor consejo es que antes de decidir comprar un plan complementario, exija a su asegurador que le diga cuáles son las prestaciones que están en el PDSS y entonces compare.

Ya hay ofertas, incluso en los periódicos, de ARS que están ofertando planes complementarios que en realidad son el plan básico, con dos o tres cositas adicionales.

La segunda sugerencia es que le exijan a su aseguradora que les demuestren que el plan complementario está aprobado por la Sisalril, porque parte de la responsabilidad de esta antidad es evitar que los afiliados sean estafados, aprobando incluso las tarifas.

Carmen Suárez/Clave Digital.
¿Por qué dice que no se pagará más de lo que se recibirá?

De acuerdo con las informaciones registradas en la Tesorería, aquellos que ganan de cuatro salarios básicos o menos en realidad van a recibir igual o más de lo que pagan.

Quiénes van a pagar más de lo que van a recibir son los que ganan de cinco salarios básicos hacia arriba. Porque lo que van a recibir es un paquete que está costeado en 4,757 pesos per cápita al año. Lo que le van a cobrar es un 2.56% de su salario. Asumiéndo que no cubriera a otro familiar, (acuérdate que le va a cubrir todo su núcleo familiar, ahora si son más de uno los que trabajan los dos van a tener que contribuir), que fuera el sólo RD$4,757 al año, el afiliado va a recibir un paquete por un costo que mensualmente equivaldría alrededor de menos de 300 pesos.

Aquel que gane cinco mil va a estar pagando 2.56% de cinco mil, el que gane 10,000 va a pagar también 2.56% de su salario y así llegamos hasta el que gana cuatro salarios, que es el que más o menos va a pagar lo mismo (un costo similar a los RD$4,757). De ahí para arriba va a pagar más de lo que recibe y con eso es que se puede cubrir a los que pagan menos de lo que reciben, es la solidaridad.

Cuando uno mira la distribución, más del 70% de los trabajadores empleados del país ganan dos salarios mínimos o menos y de cuatro salarios mínimos para abajo está casi el 100%.

Hay un sector que gana más, y se lo gana con todo su esfuerzo, pero hay que reconocer que estamos hablando de una proporción muy pequeña, que por cualquier razón tenemos acceso a unos ingresos que son muy superiores y tenemos que hacer un esfuerzo por contribuir que los temas tengan mejor situación. Pero a cambio de eso estamos ganando el seguro de riesgos laborales y todos los demás puntos.

La verdad es que más del 80% de la población va a pagar menos de lo que va a recibir.

¿Puede ampliar más sobre el primer nivel de atención y el hecho de que la gente no puede asistir a su especialista de siempre?

Ese es un tema un poco delicado, pero ese no es un asunto de aquí, en todos los países los sistemas de salud se organizan por niveles de atención. Ahora, en ningún lado dice la Ley que ese primer nivel de atención tenga que ser con médicos de bajo nivel de calificación.

Al contrario, lo que nos interesa a todos, tanto a la población, como a las aseguradoras, como a los prestadores es que ese primer nivel de atención tenga el más alto nivel de resolución.

La tendencia internacional, y es la tendencia hoy aquí, es que en los últimos meses ha habido una invasión a nivel privado de establecimiento de instituciones llamadas de primer nivel de atención para entrar a competir en esto, pero ninguna tiene eso que están diciendo de médicos de baja calificación.

Todas están poniendo pediatras, cirujanos, internistas, gineco obstetras. El primer nivel de atención es un paquete básico de atenciones que se organiza para más o menos responder al 80 ó 85% de las necesidades y demandas de la población, mientras el otro nivel se organiza para responder a espera de la demanda espontánea.

Las especialidades de primer nivel son medicina interna, gineco obstetricia, cirugía general, medicina familiar…

Pero no quedó claro si el afiliado puede ir al especialista de siempre

Ese tema del acceso a las sub especialidades, del especialista de segundo nivel es un tema delicado, complejo, que va a tener que resolverse negociando de alguna manera, hasta tanto haya un proceso de transición y la población incorpore nuevos comportamientos, lo que no puede hacerse es imponerse a la población si no lo entiende.

Lo que va a ocurrir es que la gente va a ir descubriendo las ventajas y progresivamente va a progresivamente va a ir derivando sus demandas. Es lo que ha ocurrido en todas partes y no tenemos razones para suponer que los dominicanos somos distintos a los alemanes, los suecos, los chilenos o los costarricenses.

Ahora, hay soluciones técnicas de transición para todas esas cosas, que no tienen por qué implicar posponer el inicio del régimen.

Lo que sería justo es que el gobierno asumiera subsidiar al régimen contributivo. En un país con el nivel de inequidades sociales que tenemos, con la baja cobertura que tenemos en el régimen subsidiado y con el bajo financiamiento a la red pública, sería muy difícil de defender éticamente que los recursos del Estado se dedicaran a subsidiar las aseguradoras y las clínicas privadas.

Todo el mundo tiene derecho a defender su sus intereses pero hasta cierto punto.

En resumen ¿usted para nada está de acuerdo en una posposición?

No, de ninguna manera. Posponer el inicio oficial sin que haya una decisión clara de cómo será la estructura, eso prácticamente es tirarlo, es posponerlo indefinidamente, es decir no habrá régimen contributivo mientras no se modifique la ley, y eso si sería inaceptable, eso sería una derrota del Gobierno y de la ciudadanía.

Carmen Suárez/Clave Digital.
¿Es cierto que en el primer nivel de atención hay centros que todavía tratan de adaptarse técnica y logísticamente?

Eso es verdad, lo que pasa es que aquí estamos acostumbrados a poner candado después que nos roban; pero señor, esa ley está vigente desde 2001, ¿En 5 años no se pudo hacer el esfuerzo de las aseguradoras y las prestadoras privadas de desarrollar sus niveles de atención?, Lo que pasa es que nos dedicamos a sabotear el cumplimiento. Entonces ahora que está por comenzar se argumenta que no están listos.

¿Y cuando van a estar listos?, esta sería la décima posposición, porque se ha suspendido nueve veces, y ¿para qué han sido las posposiciones si no era para que la gente se preparara? Es evidente que hay cosas que habrá que resolver progresivamente en la transición, pero esto que comience.

Este país no soporta una posposición más, yo estoy de acuerdo en eso con el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez.

¿Si la mayor tajada se la llevan las aseguradoras, entonces hay alguien que lleva las de perder?

Lo que pasa es que hay cosas de ganar-ganar, no necesariamente estas cosas suman cero, todos ganamos si se desarrolla el sistema de seguridad social, con todas las deficiencias y limitaciones que tiene.

Es verdad, ganan las ARS, por supuesto, las ARS son un negocio y hacen todo lo posible por obtener las mayores ganancias. De hecho, uno de los problemas actuales es que por no haberse iniciado el régimen contributivo están como chivo sin ley y los márgenes de ganancia son superiores al 30% de lo que recolectan.

Los reglamentos, una vez que entre en vigencia, dicen que no pueden ser superiores al 10%, son ganancias que estarán reguladas por el sistema.

Ganan en el sentido de que se amplía el mercado, será obligatorio que todo el que esté en el mercado laboral formal tienen que afiliarse o al Senasa o a alguna de las aseguradoras privadas.

Unos 217,000 empleados y sus familiares, empleados del sector formal registrados, no tienen hoy en día seguro, esos automáticamente van a tener seguro, estamos hablando de por lo menos cerca de 800,000 ó 900,000 personas.

El actual IDSS sólo cubre al trabajador, a la compañera cuando está embarazada y al niño hasta el año, cuando arranque el plan automáticamente esas 370,000 afiliadas al IDSS y sus familiares pasan a ser cubiertas.

Además, ganan los que tienen pólizas privadas, por las que dijimos que el PDSS les da más prestaciones y más protección y ganan con el seguro de riesgos laborales.

Pero ganan también los pobres, la mayoría que debe ir al régimen subsidiado y debe ir al desarrollo de la red pública, porque una vez que se inicie y el sistema esté funcionando, entran en funcionamiento todos los mecanismos regulatorios del sistema; entonces la lucha para que mejore la red pública y aumente la afiliación al régimen subsidiado tiene un canal donde se puede llegar a oír. Entonces ganamos todos.

Y los profesionales de la salud ganan, porque va a aumentar el mercado laboral, y si se desarrolla la red pública aumentará la posibilidad de que quienes hasta hoy tienen que trabajar en cinco lugares y andar cruzando la ciudad de un lado para otro para poder tener ingresos dignos, podrán tener una carrera sanitaria y tener un salario digno en una sola institución.

Por supuesto que eso no va a ocurrir en una semana, que tiene que desarrollarse, pero se abre la posibilidad de que el ejercicio de las profesiones de la salud en las instituciones públicas se dignifique.

Unos ganan más que otros pero todos ganamos.

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