Diluída


Y quería tambores
inmensidades;
la vida apenas
permite trillos

los ciegos, las ciegas
los árboles
el aire,
la tierra amarilla
los faroles
se van y vuelven:
van acompañando
luces
de sorpresa en sorpresa
viendo las dificultades
para los nidos
de paz
y de abundancia

la vida regala interioridad
amistades,
y se sigue siendo esponja
de gestos abiertos
pero inclementemente
la vida aún rezaga;
mujeres
heridas
masacradas para ellas
las promesas en el aire

paso a paso
se ha ido absorbiendo la calma
siluetas queridas
lloran en la servidumbre
con derrotas diarias de quimeras
es decir
casi nada
y la calma enlaza la fe y la certeza.

La vida impone ¡no! a muchos sueños.

A veces
se llenan
el cuerpo, las almas
de aguas muertas
acariciadas
olfateadas
el consuelo a veces llega
un poco tarde
¡cuánta torpeza!

¡rómpansen! todas las corrientes
¡siémbrensen!
todos los océanos

este quehacer
este bendito ser que sueña
diluído en la amistad bonita, dulce,
que no alcanza a abrazar el tanto llanto
ni con miles de manos,
ni durante siglos,
y sin saber crear las luchas necesarias
la espontaneidad de las mujeres
aún escasea

siguen
fracasos

Y yo
y tú, amiga, amigo
humildes
como una flor
con nuevas espontaneidades traviesas...
no importan si son nuevamente derrotadas
hay quehaceres, perspectivas,
que no pueden naufragar sin intentos.

Un mundo

un mirar

un transformarnos

unir puntitos de caricias extrañas

no desfallecer

con una pluma, aunque ésta escriba tenue.


Y se sigue sin saberse que se gana

y se sigue con el único camino cierto

de aceptar las realidades todas

diluídas

en cada partícula

en toda mirada.


mdm
27 de junio de 2007
Santiago, RD
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